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Notícies :: guerra
La ONU de Zapatero
31 mar 2004
Esta es la ONU con la que cuenta Zapatero para poder incumplir su promesa y dejar los soldados en Irak. Sale en "El Heraldo" del 22 de Marzo 2004
La ONU, el organismo imposible

GERVASIO SÃ?NCHEZ. Bagdad

Impasible ante los acontecimientos sangrientos de los últimos años, la ONU suele emitir sus informes más serios o sus mea culpa con meses o años de retraso. Puede que tenga que ver con la burocracia, pero parece improcedente que un organismo tan decisivo y poblado con más de sesenta mil funcionarios en todo el mundo llegue tarde a todos los sitios.

Pasó con Srebrenica en 1995, cuando no fue capaz de enfrentarse a los asesinos y evitar una masacre de 7.000 bosnios. Fue el colofón sangriento de una intervención defectuosa desde que comenzó aquella guerra, tres años antes. Ocurrió en Ruanda en 1994, cuando los machetes provocaron un nuevo genocidio. Pasó en Somalia, Afganistán, Angola, Camboya. La lista es tan interminable como los sobresueldos y las pensiones de sus altos funcionarios.

Ha pasado en Iraq. En el último mes están apareciendo informes y declaraciones contundentes arrojadas con tanta seguridad a la plaza pública que ponen los pelos de punta. La Comisión de las Naciones Unidas de Vigilancia, Verificación e Inspección (Unmovic) anunció el pasado 2 de marzo que "las auténticas armas de destrucción masiva iraquíes fueron neutralizadas entre 1991 y 1993". Aún más, a partir de 1994 ya no se destruyeron nuevos arsenales iraquíes porque no los había. Estamos hablando de nueve años antes de comenzar la última guerra en Iraq.

Esta rotundidad brilló por su ausencia hace un año cuando se producía en el Consejo de Seguridad el enfrentamiento diplomático entre los partidarios y los opositores a la guerra. Cuando el tiempo para evitarla se agotaba, la ONU mantuvo su flema diplomática y su secretario general, en medio del rifirrafe entre los dos grupos divididos, no fue capaz de asumir su responsabilidad. Debería haber roto el protocolo y desplegar todos estos informes que aparecen ahora para doblegar la credibilidad de los partidarios de la guerra, dispuestos a confundir y engañar a sus opiniones públicas.
Informe categórico

El informe es tan categórico que no deja lugar para la más mínima duda. Después del desmantelamiento del complejo químico conocido por la Muthanna, entre 1992 y 1994, "se destruyeron 38.537 municiones químicas cargadas y no cargadas, 690 toneladas de agentes de guerra química, más de 3.000 toneladas de precursores y más de 100 equipos de producción de este tipo de armas".

A partir de esa fecha, los inspectores, que continuaron en el país hasta 1998, no se toparon con una cantidad significativa de armas. A su regreso en noviembre de 2002, tras cuatro años de expulsión de la misión de la ONU por orden de Sadam Husein, tampoco encontraron "indicios del desarrollo ni de la producción actual o reciente de municiones prohibidas" en las más de 90 inspecciones realizadas hasta el 17 de marzo de 2003, tres días antes del estallido del conflicto.

También sorprende las declaraciones actuales de Hans Blix, el diplomático sueco que ejerció como inspector jefe de Unmovic. "No hallamos ni rastro de las armas de destrucción masiva después de casi 100 inspecciones y Estados Unidos minó la credibilidad de los inspectores de la ONU", ha dicho en distintas entrevistas y, además, ha acusado veladamente al primer ministro británico Tony Blair de echarse en los brazos de los estadounidenses cuando no consiguió convencerlos de que aceptasen una moratoria hasta el 15 de abril de 2003, que hubiese permitido ganar algunas semanas de tiempo, continuar con las inspecciones contrarreloj y quizá evitar la guerra.

Pero las declaraciones de Blix ante el Consejo de Seguridad en marzo de 2003 fueron mucho más tibias. En ocasiones, su ambigüedad, sus "sí pero no", debilitaron su exposición como experto en armamento, dejando abiertas algunas compuertas por las que se colaron las mentiras de los estadounidenses y sus aliados.

A aquel informe le faltó la contundencia, quizá la sal y la pimienta, de las declaraciones de ahora. Hubiese sido trascendental, por muy diplomático que fuera, que denunciase sin cortapisas las presiones que sufrió junto a Mohamed El Baradei, el director general de la Asociación Internacional de la Energía Atómica, por parte de los gobernantes estadounidenses y británicos, y no esperar a publicar un libro, "Desarmando a Iraq", un año después para sacarle los colores a los colonialistas que asaltaron el país con el objetivo de controlar sus materias primas.

La actitud de Kofi Annan, uno de los secretarios generales más pusilánimes, a quien se suele acusar de ser una marioneta de Estados Unidos, fue similar a la de los avestruces cuando se sienten acosados. Su última decisión, quizá regada por la impotencia, fue retirar a los observadores militares de la ONU encargados de vigilar la zona desmilitarizada entre Kuwait y Iraq. Horas después, los soldados estadounidenses cortaban las alambradas y daban la orden de salida de sus unidades blindadas. Annan entró en un mutismo que duró más de un mes.

Un secretario general de la ONU tiene la obligación de arriesgarse cuando está a punto de producirse una catástrofe bélica. Para eso le pagan un salario oneroso, sorprendentemente oneroso: casi 400.000 dólares (320.000 euros) al año, además de mansión gratis. Y cuando deje el puesto seguirá cobrando una pensión vitalicia de más de 100.000 euros. Con un salario así no hace falta ser un valiente para gritar las verdades al resto del mundo.

El honor perdido

El honor perdido de la ONU también comienza a mostrarse ante las gravísimas denuncias de las últimas semanas. Miles de millones de dólares del programa Petróleo por Alimentos, que entró en vigor en 1996 con el objetivo de contrarrestar los efectos del embargo, fueron desviados a cuentas corrientes controladas por Sadam Husein sin que los encargados de su verificación, funcionarios de la ONU, hiciesen nada por remediarlo o denunciarlo.

A la ONU le suele ocurrir lo mismo que a esos ciudadanos con oscuras ambiciones que se cambian de camisa de la noche a la mañana cuando se produce un vuelco electoral.

Siempre navega hacia donde le lleva la corriente de los más poderosos y cuando es descubierta infraganti, violando sus propias leyes morales, da un golpe de timón en un intento de adecentar su fachada y presentarse ante el mundo con el inmaculado traje de la dignidad. A los pocos meses, la anunciada regeneración se ha convertido en una cacareada estafa y todo sigue igual.

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