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Entropía, acción directa y funeral de Estado
29 mar 2004
Enviado el Sábado, 27 marzo a las 21:18:26 por red-libertaria.net
Hasta ahora sabíamos que históricamente el vencedor lo es siempre por partida doble. De un lado, porque se impone al adversario derrotado con armas y bagajes. Y de otro, porque como triunfador absoluto su primera acción de gobierno es reescribir la historia a su favor. Pero en las elecciones del 2004, como ya había ocurrido en las de 1996 que dieron en tierra con el felipismo, a estas herramientas del Poder se ha unido otra más retorcida. Fruto de la dócil alternancia en que a la postre consiste la democracia realmente existente y la condición de nuevos perros guardianes del sistema oficiada por los medios de comunicación, el panorama se ha enriquecido. Ahora los vencidos, cuando son poderosos, también reescriben la historia de su derrota. Orwell decía que âquien controla el pasado controla el futuro y quien controla el presente controla el pasadoâ?.

La campaña de agitprop diseñada por el Partido Popular y ejecutada por las empresas de comunicación adictas, tratando de persuadir a la opinión pública de que la derrota en las urnas ha sido consecuencia de un golpe mediático (un poder fáctico fácilmente identificable, dijo Aznar por no decir Grupo Prisa), es la última razón de Estado del sistema de democracia oligopolista plutocrático. Una prueba más de que los medios de comunicación de masas construyen la realidad en función de los intereses de sus amos.

No importa tanto la verdad de los hechos â en este caso la mentira de Estado sobre la matanza del 14-M - como la forma en que se trafica con la información para tener una opinión pública amordazada con la opinión publicada. Lo mismo ocurrió en 1996, cuando se denunció desde las filas socialistas una conspiración de fachas de la aepi - asociación de escritores y periodistas independientes â sin tener en cuenta las hazañas del GAL, fondos reservados, Filesa y otros episodios de la égida. También entonces los medios afines pedalearon en la dirección de sus mentores.

Sin embargo, al margen de los tironeos y oscuros intentos de los montescos y capuletos de la política española para que todo siga igual cambiando lo que haya que cambiar, lo realidad aún se obstina. La gente, ese pueblo cuyo nombre llena la boca de tribunos sin escrúpulos, ni antaño y hogaño actuó al dictado de los poderosos y sus ventrílocuos. En el 96 se defenestró al felipismo porque el abstencionismo y la indecisión echó raíces entre la izquierda, harta de estar harta de ir a votar con la nariz tapada. Y en el 2004, tanto de lo mismo pero al revés. La calle se movilizó porque había dicho ¡basta ya! a la despótica aznaridad. Es decir, el hartazgo dio lugar a la entropía y de ahí surgió el vuelco civil antiPopular.

Así que menos lobos con eso del imperio de los mass media. Lo que ni unos ni otros quieren reconocer es que el 14 de marzo de 2004 fue la gente normal, los ciudadanos, el boca a boca, los mensajes en los móviles, internet y la conversación entre personas, como señaló hace casi dos siglos el sociólogo Gabriel Tarde, quienes recuperaron gestos de una democracia perdida y estabulada entre las ruedas de molino del bipartidismo. Eso no lo van a reconocer nunca. Porque aceptarlo es tanto como aceptar su inanidad. Que no nos representan, como se oía en las manifestaciones. Que frente a la democracia virtual, por lo que la gente ha optado ha sido por la acción directa.

Y no lo van a decir porque sería tanto como tirar piedras contra su propio tejado. El movimiento ciudadano que ha brotado en España en los últimos doce meses, en consonancia con otras acciones multitudinarias habidas en Europa y muchos otros países postindustriales, lleva las trazas de una revuelta global de la sociedad civil contra el Estado. Por eso el PP y sus púlpitos mediáticos quieren deslegitimarla. Cuando arguyen que se fue a votar bajo un impacto emotivo, no sólo se están reservando la bandera de la deslegitimación para cuando convenga pronunciarse. Sobre todo, con esa equivalencia soterrada entre âemotividadâ? e âirracionalidadâ?, lo que están poniendo sobre la mesa es su miedo elitista a la rebelión (positiva en este caso) de las masas, buenas cuando son serviles y turba cuando se autonomizan. Tienen miedo a la gente y a que la gente se de cuenta que no les necesita.

Ciertamente, desde su óptica no les falta razón. Porque, además, la irrupción de una democracia participativa-deliberativa se ha producido con un desbordamiento de sus agentes de control de conciencias (los mass media) e incluso un solapamiento de las dinámicas de los partidos. Si, con C.B. Macpherson, aceptamos que los partidos políticos surgieron para unificar las mayorías de clase que facilitaban la institucionalización del sufragio como medio de acceder al poder, hay que afirmar que el movimiento del 14-M se reconstruyó sobre una nueva mayoría de clase: la del no a la democracia del capital, la mentira y la guerra.

Por eso es tan difícil que el partido vencedor no traicione el sentido profundo del voto del 14-M. Para cumplir con los jóvenes que gritaban âno nos fallesâ? haría falta algo más que un acto de voluntad política. Sería preciso una auténtica mutación. Algo impensable en la correlación de fuerzas en que se ventila la política al uso, en esta democracia donde el mercado hace al hombre. Requeriría - Macpherson, dixit- una nueva conciencia, un sistema político totalmente distinto.

La lábil recuperación de la memoria histórica producida en estos últimos meses en España; el ejercicio de generosidad ciudadana que ha permitido hacer aflorar un individualismo solidario alternativo frente al unilateral individualismo propietario; el disfrute del urbanismo como agora e isegoria donde maduraba y se gestionaba el interés social; la centralidad de la progresista esfera pública frente a la rdaccionaria privacidad oficialmente impuestaâ¦son elementos más que suficientes para esperar que esta vez tampoco suceda algo (que ya ha sucedido) en las instituciones. Y es que, como ha demostrado el horrendo akelarre del Funeral de Estado, a esa gente no le gusta que uno tenga su propia fe.

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Comentaris

ahora os toca a vosotros
29 mar 2004
y cuando la gente este harta y no lo soporte mas
(y se hayan olvidado de la historia)

otra vez

vamos y nos volvemos a poner nosotros

y cuando la gente este hasta y no lo soporte mas
(y se hayan olvidado de la historia)

otra vez

vamos y nos volvemos a poner nosotros

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estribillo (2 veces) y repetir eternamente hasta el final de los tiempos

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cancion: atado y bien atado
autor: francisco franco
arreglos: UCD, PSOE, PP, IU
coros: PNV, CIU y los demas

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cancion del verano

(hasta que la gente se canse, claro)
Re: Entropía, acción directa y funeral de Estado
29 mar 2004
Funeral de estado = Funeral de España

A la mierda el estado y a la mierda españa.
¿democracia?
30 mar 2004
¿Sigues hablando de 'democracia' para denominar al régimen parlamentario, un sistema institucional y político absolutamente antidemocrático?
¡Vaya libertario!
Re: Entropía, acción directa y funeral de Estado
30 mar 2004
Jo per la meua part ja estic fins als putos collons de sentir la historieta de los mobiles, la revolucion de los mobiles, i demés parides i pollades q semblen dissenyades pel departament de marketing de Amena. Estara Amena dins del Grupo Prisa acas? jasuasjaus.

Preferisc anomenar-la la revolució de la contrainformació.
Colera camping CNT