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Notícies :: amèrica llatina
La injusticia de un tribunal de justicia
17 mar 2004
âCON LA PLATA BAILA EL PERROâ?
Con la decisión de dictaminar âuna orden que obliga al Consejo Nacional Electoral a declarar válidas todas las firmasâ? fraudulentas, la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia venezolano (TSJ) se ha quitado la mascara, y se ha convertido en una institución de injusticia.

Para buscar una pista sobre la relación entre la justicia y el âperroâ? no hay otro camino que indagar por el lado del mercado. De hecho, el mundo está repleto de âperrosâ? que cuando les âcagan la manoâ? han demostrado asombrantes talentos de âbaileâ? en el estrado.

Mi tesis es simple: ¿QUà CONCEPTO DE JUSTICIA PODRÃ?A DARLE CREDIBILIDAD, O SU BENDICIÃN, A UN PROCESO QUE DESDE EL MOMENTO QUE HA SIDO TRAMPOSO Y FRAUDULENTO YA NO DEBERÃ?A TENER DERECHO NI SIQUIERA A LA EXISTENCIA, Y MUCHO MENOS A OCUPAR UN LUGAR DENTRO DE LA JURISDICCIONALIDAD DE LA LEY? Y si las personas encargadas de administrar la justicia han sido capaces de matar la justicia misma, yo supongo que lo único que queda de explicación es el mundillo de compra y venta âdebajo de la mesa.â? Ese mundillo que por cierto ya debe tener sobrepoblado el infierno con tantas almas extraviadas.

En el contexto actual de la situación sociopolítical de Venezuela, en un momento histórico cuando Washington a través de la NED está canalizando cienes de miles de dólares para financiar la llamada âoposiciónâ? y los mentados âgrupos cívicosâ? para derrocar al Presidente Chávez, resulta absolutamente imposible separar los motivos de la decisión del TSJ del esquema de objetivos del imperio contra el gobierno. Un reciente artículo de Andrew Buncombe en The Independent de Londres, por ejemplo, ha reportado que sólo en el mes de septiembre pasado uno de los grupos organizadores de la recolección de firmas, âSumate,â? recibió $53,400 dólares. ¿Qué se puede esperar de las momias o los politiqueros tradicionales, de la aristocracia obrera, de los magnates de univisión, de los viejos administradores de la compañía estatal de petróleo, y de otros tantos desnacionalizados y desclasados?

En el nombre de la âdemocraciaâ? se han hecho maravillas. Es una palabrita mágica. Tan mágica que con su canto de sirena hasta la justicia se compra. Y si a éso le agregamos el refrán que âcon la plata baila el perro,â? ¿qué raro tiene que algunos pobres cipayos venezolanos, independientemente de su prestigio y posición social, hagan maravillas bailando, comprando y vendiendo? Una orden judicial para declarar válidas todas las firmas falsas es para dejar a la comunidad internacional con la boca abierta observando el espectáculo.

Lo que no me explico es ¿por qué el gobierno y la gran mayoría del pueblo bolivariano no han podido echar al cajón de la basura el tal referendo y dedicar sus energías por completo a la autodeterminación nacional? Si ya conocen las patrañas del imperialismo en Venezuela, y su poder del dinero y su palabrita mágica para deslumbrar a los âperrosâ? ¿para qué seguirles el juego? Yo sé que la cosa no es así de simple, por supuesto. No estoy minimizando las relaciones de fuerza y todos los tipos de amanazas, manipulaciones y chantajes de Washington en Venezuela. Pero la simplicidad de la pregunta de ¿por qué seguirles el juego si ya conocen sus patrañas? debería, al menos, tener la virtud de despejar la maleza del camino.

--WG.
Sindicat