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Los otros enemigos de la Constitución: Emilio Botín se niega a someterse a la justicia ordinaria
16 mar 2004
Este texto ha sido copiado de ElConfidencial.com LOS OTROS ENEMIGOS DE LA CONSTITUCIÓN: EMILIO BOT?N SE NIEGA A SOMETERSE A LA JUSTICIA ORDINARIA El jueves 11, el aciago 11-M que tiñó de sangre la Historia de España, con Madrid trastornado en un ulular de sirenas y un corazón sobrecogido, Emilio Botín decidió reunir al consejo de administración del Santander Central Hispano (SCH) para, con un único punto en el orden del día, arremeter con singular denuedo contra la juez de la Audiencia Nacional que se atreve a juzgarlo. Jamás el poder financiero había llegado a tal grado de soberbia y atrevimiento. El banquero más poderoso del país se niega, lisa y llanamente, a someterse a la Justicia ordinaria. Son los otros enemigos de la Constitución. En efecto, ese jueves terrible, con 200 cadáveres atrapados entre hierros retorcidos o yaciendo exangües sobre las traviesas de la vía, los administradores del SCH, persuadidos quizás de que la iniciativa se notaría menos en día tan señalado, decidieron recurrir al Tribunal Constitucional la resolución de la Sección 2ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que, semanas atrás, abrió paso a la apertura de juicio oral contra Botín, Amusátegui y Corcóstegui por una presunta defraudación al banco cercana a los 30.000 millones de las antiguas pesetas. Tan incalificable como espurio artificio procesal va acompañado de su verdadero propósito: pedir –y probablemente obtener, tal y como están las cosas en un TC cuyos miembros han sido condenados por ignorancia inexcusable por el Tribunal Supremo- la suspensión del proceso de quienes indiciariamente perpetraron graves delitos de orden económico contra el patrimonio del banco que administran. Botín consigue, como poco, ganar tiempo y seguir utilizando a la fiscalía y al servicio jurídico del Estado como si fueran propios, y a ver si el asunto se olvida y queda en agua de borrajas, como está pasando con sus galácticos amigos de cacerías, los primos de la gabardina. Mismo caso. Es probable que los letrados que han diseñado esta burla lleven varios días festejando la ocurrencia. Entre ellos, los inevitables catedráticos de relumbrón (gente pagada por los accionistas del banco al que, según las acusaciones, defraudaron grandes sumas), que han olvidado que lo que enseñan en la cátedra se compadece malamente con lo que ejercen en la práctica. También algún acusador público en excedencia (¡procedente de la fiscalía anticorrupción!). Y muy probablemente la fiscalía y la abogacía del Estado, pagados con el dinero de los contribuyentes, dispuestos a apoyar el recurso y la petición de suspensión. La soberbia de esta casta superior que viene lastrando la democracia y el estado de derecho en España llega al extremo de que, además de recurrir a estas burlas procesales, se permiten el lujo de escarnecer a la juez que ha osado abrir un procedimiento penal contra ellos, a la que prácticamente apuntan con el dedo de la prevaricación. En efecto, en su comunicado a la prensa, el Consejo del SCH llega al punto de mostrar su “indignación y absoluta discrepancia? con la “infundada (sic) imputación? de Botín y otros altos cargos del antiguo Santander. El consejo de marras decidió, además, instruir al secretario general (ellos, valientes, no se molestan en bajar al ruedo) para que “en el momento, forma y modo que estime procedente? ponga de manifiesto que los pagos a Amusátegui y Corcóstegui “no ocasionaron ningún perjuicio al banco?. O sea, la zorra cuidando del gallinero. Por si todo lo anterior no bastara, en una especie de devotio ibérica a mayor gloria del Jefe, los administradores ratifican por unanimidad su acuerdo con los pagos de marras, de apariencia gravemente delictuosa. La actuación del Consejo del SCH, con 200 cadáveres todavía calientes sobre la vía madrileña, no tiene precedentes en lo que algunos llaman países de nuestro entorno. ¿Se imaginan al Board of Directors de la General Electric acusando a un Juez Federal de los USA de imputar infundadamente a su presidente? ¿O al representante del Royal Bank of Scotland que se sienta en el consejo del SCH, haciendo lo mismo con un Juez de la Corona Inglesa? Pensábamos que con Polanco (caso Sogecable), Los Albertos y Manolo Prado y Colón de Carvajal lo habíamos visto todo en materia de desprecio a la Justicia. Pues no. El banquillo es una ofensa para Botín y demás miembros de la casta superior. Los brahamanes no pueden ser equiparados a los parias que, llegado el caso, serían juzgados sin contemplaciones por mucho menos. Parias como los que tienen que tomar un tren de cercanías todas las mañanas para ir a trabajar, sin guardaespaldas ni coches blindados, con riesgo de saltar por los aires por una bomba asesina. Estamos ante el renacimiento del llamado derecho penal de autor: los poderosos no delinquen. Dice Ihering en su Lucha por el Derecho: “Cuando existe un estado de cosas semejante, la suerte de los que tienen el valor de hacer observar la ley es un verdadero martirio; su sentimiento, firme y enérgico, del Derecho, labra ciertamente su desgracia. Abandonados de todos los que debieran ser sus naturales aliados, quedan completamente solos en presencia de la arbitrariedad que la apatía y falta de valor de los demás convierten en más audaz y osada, y si se niegan, en fin, a comprar al precio de grandes sacrificios la satisfacción de permanecer fieles a su modo de obrar y de pensar, no recogen acaso más que las burlas y el ridículo?. Señor Rodríguez Zapatero: sé que sobre su mesa de despacho se agolpan ya las peticiones de particulares y colectivos agraviados por la arrogancia aznarista, pero, please, atienda usted a la Justicia, gravemente herida por el permanente atentado al que la someten los poderosos; acuda usted raudo en su defensa antes de que se nos muera en los brazos; rescátela de la absoluta postración, rayana en la caquexia, en que se encuentra. Si así lo hiciere, prestaría a la democracia española un primer servicio de incalculable valor. Jesús Cacho : 16/03/2004 jcacho@elconfidencial.com
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