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Notícies :: guerra
Otra vez Gabriel Albiac
15 mar 2004
No os perdáis su artículo de hoy en El Mundo.

¡Alucinante!

Comentaris

Re: Otra vez Gabriel Albiac
15 mar 2004
pon 1 enlace...plis
Re: Otra vez Gabriel Albiac
15 mar 2004
GANÓ AL QAEDA

EL MUNDO. LUNES, 15 DE MARZO DE 2004.

GABRIEL ALBIAC

Dice un personaje de Casablanca que renunciar a luchar es estar muertos. España, ayer, decidió morir: estaba en su derecho. Como tan bien lo supo Francesco Guicciardini en la Florencia del siglo XVI, las naciones son tan mortales como cualquier otro ser vivo; no es nada extraordinario.

Los cadáveres morales son legión en la política española. Así sucedió con aquella inmunda burguesía francesa que, en 1940, prefería colaborar con el nazismo antes que afrontar la guerra contra los genocidas. Todo ha sido vertiginoso desde el jueves. Al dolor, siguió el asco. Asco por el obsceno uso electoralista que PSOE e IU han hecho de la tragedia, en las 48 horas moralmente más turbias de la España reciente. Empieza, a partir de ahora, lo peor.

El 11-S abrió un horizonte nuevo y terrible: el de la cuarta guerra mundial (la tercera fue, entre 1948 y 1989, la Guerra Fría). Las guerras, una vez desencadenadas, sólo admiten dos desenlaces: o se ganan o se pierden. Los manifestantes que, ante las sedes del PP, exigían la rendición incondicional, son pobre gente. Los partidos que tramaron eso son abyectos: algo de lo más normal entre esos monstruos que son los políticos profesionales.

El 11-S ha fascinado a los últimos residuos del terrorismo de herencia estaliniana: los deslumbró hasta qué punto era posible sembrar apocalipsis con medios limitados. Por eso en las herriko tabernas se celebró, aún más gozosamente que en Gaza, la caída de las Torres Gemelas. No hay más que ir a las hemerotecas para seguir, en estos dos años y medio, la islamización política del abertzalismo: la iluminación de que sólo el cuerpo empanado en dinamita del mártir suicida es arma invencible contra el imperialismo; los llamamientos a la alianza estratégica con esa «religión de los pobres», llamada a destruir la perfidia capitalista... El viejo terrorista estaliniano Ilich Ramírez (alias Carlos), desde su prisión francesa, había dado ejemplo, convirtiéndose al islam, y enarbolando el Corán como última razón revolucionaria. Siglo XXI.

Ni es nuevo ni es extraño. Durante la Guerra Fría, Carlos, como ETA, como todos los terroristas europeos, fueron instrumentos de un KGB que administraba su logística y guiaba sus acciones. Y la OLP, el FPLP y los campamentos de la Beká fueron los cimientos de la vieja ETA. La fascinación del 11-S fuerza un tránsito de Arafat a Bin Laden. Elemental lógica del cambio generacional.

Ganó ayer la opción indigna de rendirse. A un adversario (el islamismo, pero también sus gérmenes entre nosotros) mil veces más exterminador que el nazismo, porque su comandante en jefe es Dios, y Dios no tiene límites. Eso se votaba ayer: renunciar a luchar; estar ya muerto. Ganó Al Qaeda. Adiós, España.
Re: Otra vez Gabriel Albiac
15 mar 2004
Efectivament, l'article no té pèrdua. Molt bona l'alusió a la KGB. Durant molt de temps es va fer creure a la gent que tots els grups "terroristes" del mon estaven controlats per la URSS. Amb la qual cosa, amb la fi de la URSS s'acabaría el terrorisme, com tots hem pogut veure clarament...
Re: Otra vez Gabriel Albiac
15 mar 2004
Es increíble como la gente puede verse afectado por la posesión de un puesto de trabajo fijo y quizás una familia, o quizás sea el hastío y la desilusión la que al final determian olvidar las verdades aprendidas y quedarse con las apariencias emanadas de la fea burguesía
Re: Otra vez Gabriel Albiac
15 mar 2004
Ese amigo íntimo y colaborador de Jimenez Losantos se caracteriza por su furibundo sionismo agresivo (dice que Sharon es un gran hombre de Paz !!!),su defensa de Aznar y su racismo exacerbado (fué el que llamó "chimpancé" a Chavez)contra árabes o índigenas.Sus artículos vomitivos rezuman odio .Debe tener úlcera de estómago de tanta bilis !
Re: Otra vez Gabriel Albiac
16 mar 2004
Pero insistiendo en el tema no os perdáis esto, que pertenece al foro de los "discípulos" del "criptomarxista" Gustavo Bueno.

http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?t=181

http://nodulo.trujaman.org/viewforum.php?f=2

http://nodulo.trujaman.org/viewforum.php?f=15

¡Hay que ver!
Re: Otra vez Gabriel Albiac
17 mar 2004
Impresionante Albiac. Se supera día a día. Esa prosa concisa, de impacto, esos recursos inagotables: ¡Qué tío más mierda! (eso demuestra que con leer a Freud no basta, unos añitos de diván le podían haber limado esa rabia enfermiza).

Saludos
Re: Otra vez Gabriel Albiac
17 mar 2004
Impresionante Albiac. Se supera día a día. Esa prosa concisa, de impacto, esos recursos inagotables: ¡Qué tío más mierda! (eso demuestra que con leer a Freud no basta, unos añitos de diván le podían haber limado esa rabia enfermiza).

Saludos
Re: Otra vez Gabriel Albiac
17 mar 2004
Impresionante Albiac. Se supera día a día. Esa prosa concisa, de impacto, esos recursos inagotables: ¡Qué tío más mierda! (eso demuestra que con leer a Freud no basta, unos añitos de diván le podían haber limado esa rabia enfermiza).

Saludos
Albiac, Bueno, Losantos, Racionero: padres del terrorismo neoliberal
03 abr 2004
Para Albiac, G. Bueno, Racionero, Losantos:
Imbéciles ilustrados... saber mucho no significa comprender ni tiene relación alguna con mejorar o hacer habitable nuestra propia existencia personal... Sr. Bueno, Sr. Albiac, Sr. Racionero: algunos sabemos comprometernos y no empleamos el lenguaje como un "consolador" como un instrumento para paliar nuestras deficiencias y carencias emocionales y humanas... Tenemos otros mecanismos mucho más gratificantes, participativos y creativos que nos procuran una conexión real con nuestros semejantes... Y les ruego a los destacados dueños sagrados del dogmatismo neofascista que dejen de pontificar y de sentenciar con tanta rotunda falsedad. Ni ustedes ni nosotros somos dueños de la verdad y de la realidad... Son la realidad y la verdad tan dinámicas y personales que no pueden ser apresadas por los nuevos mandarines del terrorismo neoliberal, presuntuosos y pedantes frustrados que dicen conocer todos y cada uno de los secretos que existen en toda relación social, humana, cultural... Demasiada arrogancia en tiempos de dudas y rebeliones...



Un saludo desde el Mediterráneo para todos los que no aceptan el terrorismo neoliberal de Bueno, Albiac, Losantos, Racionero y restos de lacayos y esclavos de sus propias miserias y fracasos personales....



Antonio Marín Segovia,

un Ciudadano que sabe caminar y hablar aunque no pueda ser el hijo predilecto de los reyes de la manipulación y la estulticia






Imbéciles ilustrados
Carlos Alonso
Rebelión


Dedicado a El País, por recordarme a diario que la opinión mayoritaria “de izquierdasâ€? es una grandísima prostituta del poder económico.

¿Qué es un imbécil ilustrado?


La mayor basura intelectual, el más grande residuo de la irracionalidad. Aquél que atesora numerosos conocimientos pero es incapaz de sostener la conexión de estos con lo que acontece afuera, en la calle, más allá de su puerta y de su círculo de conocidos. El imbécil ilustrado sabe mucho acerca de nada. El imbécil ilustrado despliega un carácter dócil, frívolo y egocéntrico. El imbécil ilustrado, para que se hagan una idea, es aquella persona capaz de escribir doscientas páginas de una sola sentada sobre la “maleabilidad de las multitudes en un entorno acríticoâ€? y luego creerse las líneas informativas de un editorial de El País o La Razón.

El imbécil ilustrado concibe su sabiduría como un yacimiento, un filón a explotar. Puesto que no quiere observar las consecuencias sociales y políticas de las opiniones que vierte, se puede considerar que el imbécil ilustrado no opina sino que es un opinador profesional. Este gusarapo insigne supedita siempre sus conocimientos a la utilidad de los mismos. Así, el objetivo de sus pensamientos está en todo caso preestablecido, preparado. Con él, siempre va el epílogo antes del análisis. El imbécil ilustrado sabe donde tiene que llegar para que su sabiduría resulte conveniente. Y sabe que se le retribuirá entonces con una sabrosa recompensa económica.

El imbécil ilustrado tiene, además, una característica peligrosa: un argumentario camaleónico que asume el color de su entorno. Cuando descubre el criterio más aceptado por la opinión pública se torna un rabioso defensor del mismo:

-Esto que defiendo, a rajatabla, señores. Sin medias tintas.

Como todo experto en camuflaje, el imbécil ilustrado mantiene el color de su entorno hasta que este cambia, circunstancia que le obliga a reemprender el proceso de camuflaje.

Converso eterno, el imbécil ilustrado es de doctrina estable y muy coherente. Me explicaré: para poder saltar al debate público el imbécil ilustrado se arrincona en una postura hermética y, desde esta, sacude zarpazos a todos los que no reconozcan la bondad intrínseca de la posición asumida. Como secuela de esta agresividad intelectual, el imbécil ilustrado se aleja cada vez más de cualquier pensamiento autocrítico. Esta “distancia de sí mismoâ€? le impide retractarse de las opiniones vertidas, así reciba cien mil pruebas empíricas de su bochornosa equivocación. A esto me refiero cuando digo que los imbéciles ilustrados son coherentes: su pila de mierda siempre crece. Ellos ellos nunca limpian su rincón. No hay mierda, afirman. Con cada ataque que reciben, engordan su apuesta hasta que sus golpes ocasionales de razón se tornan convicciones férreas y estridentes.

Y de tan ruidosas, resultan hasta creíbles.




¿Quienes son los imbéciles ilustrados de nuestra época?
Imbéciles eruditos bien remunerados eran –y lo siguen siendo en su gran mayoría– Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Horacio Vázquez Rial, Joaquín Leguina, Fernando Sánchez Dragó, José Luis Cebrián, Gustavo Bueno y tantos otros pobladores de los medios de masas del estado español. Saber, saben un cojón. Pero ¿para quién? No, no me he equivocado, no quise preguntar “para quéâ€? sino “para quiénâ€?. Elllos saben para el que pague mejor. Al fin y al cabo, están anhelando el Apocalipsis ¿quién puede culparles por intentar enriquecerse en la espera? Si todo se va a destruir y la humanidad es una entelequia, hagámonos entonces putas de los oligarcas, qué importa. Para un imbécil ilustrado la vida es un “mientrasâ€? y el pueblo una alfombra. Y el copyleft, ya directamente, la muerte por inanición.

Más que escritores, son aspirantes al Nobel. Eternos, reconcomidos aspirantes.

-¡Un día lo ganaré!- Se despierta sudando el célebre peruano londinense, enrojecido por el llanto.

En cuanto a medios de subsistencia, el imbécil ilustrado tiene un amplio elenco de posibilidades. La primera y más jugosa es formar parte del contingente de opinadores que los diferentes lobbies fomentan en sus respectivos medios de comunicación. Por ejemplo, si Cebrián emprende una de sus periódicas campañas contra Cuba, enseguida Vargas Llosa, Cabrera Infante, Zoe Valdés y Oswaldo Payá pasan a nómina. Disidentes S.A. (Soluciones en contrarrevolución): estamos a su servicio.

La segunda de sus oportunidades económicas es integrar la plantilla de una fundación con fines humanitarios. Poco importa que el planteamiento y la actitud de dicha corporación benéfica sean incoherentes entre sí y hasta contradictorios: por ejemplo, se puede machacar al pueblo mapuche y pertenecer a la fundación Pablo Neruda. O criticar todos los proyectos de emancipación latinoamericana y ser, a la vez, presidente de una sociedad de promoción institucional tipo “Humanismo y Democraciaâ€?. Todo vale.

La tercera y quizá más efectiva forma de subsistencia es la de escritor de tendencias. Que se habla de la globalización en toda tertulia, pues a publicar un libro especulando sobre teorías ajenas: “La globalización y sus pesquisasâ€?. Que hay un conflicto armado en Irak, pues a mentir sobre los chiítas y los kurdos: “Diario de Irakâ€?. Esto puede proyectarse a cualquier moda ideológica: la sostenibilidad, la gobernabilidad, la sociedad civil, el terrorismo, etc. Adentrándose en las páginas de cualquiera de las obras de un imbécil ilustrado, uno se da cuenta que sus teorías son puro lenguaje posmoderno: en lugar de formar un cuerpo teórico sólido inventan una palabra y polemizan alrededor de su contexto, como zánganos zumbando junto a la colmena.





¿Cómo puedo reconocer a un imbécil ilustrado?
Una característica esencial de los imbéciles ilustrados es su magnífica oratoria. Demuestran todo lo que saben con discursos empachados de sinónimos. Juegan al hombre-diccionario. Se enamoran de sus palabras mientras las dicen. Cuando interrogan, las conclusiones viajan escondidas en cada pregunta, porque ninguno de sus interlocutores tiene una respuesta que no hayan oído ya. No esperan nada nuevo de sus parroquianos, ninguna sorpresa. Nada puede pillarles a contrapié; los imbéciles ilustrados tienen todas las categorías en su cerebro. Como bibliotecarios metódicos colocan cada opinión en el estante correspondiente, con una etiqueta y una ficha de cartón (para tomarla prestada y ostentarla cuando sea necesario).

Frente al cosmos, el tonto erudito se refugia en una oratoria de parapeto, una fantástica guarida; tras ella se puede pasar del nihilismo de Fukuyama a una metafísica democristiana según se aborde un tema u otro. El eje es el escepticismo, un escepticismo monolítico, infranqueable. Nihilismo, razón cínica y argumentación sofista. Gracias a ello, los imbéciles ilustrados hipnotizan por la cantidad de abstracciones que pueden evocar en apenas un charlita. Sus palabras son una espiral negra que da vueltas sobre un fondo blanco. Durante una sola de sus peroratas son cabalmente capaces de unir, en una voltereta retórica con doble tirabuzón, los conceptos “terrorismoâ€?, “globalizaciónâ€?, “deslocalizaciónâ€?, “milenarismoâ€?, “libertadâ€? y “democraciaâ€?. Después, caen de pie, sacan pecho y llega la ovación.

Un imbécil ilustrado no es nada sin la ovación. Vive para ella.

Estos bobos cultivados, generalmente, han sido buenos escritores en algún momento de su vida por lo que aún conservan notables dotes de redacción. Pero su letra escrita supura una grandeza cruel e inútil. Me vienen a la mente las estatuas ecuestres, tan falsas, tan “empequeñecedorasâ€? (disculpen el invento) de quién las mira. Donde ayer había ideas hoy hay metáforas interminables. Miles de pajas estilísticas, literatura del tedio. Los párrafos de sus novelas y ensayos acostumbran a ser kilométricos. Su prosa no respira. El envoltorio de su mensaje -y quizá el mensaje mismo- es la retórica, los vocablos medievales, las referencias a la Grecia clásica (o a los primeros liberales) y los latinajos, inevitables y abundantes. Siempre los cultismos jodiendo la credibilidad del texto. Porque básicamente, quieren intimidar. “Cuánto sé y qué tonta es la gente, qué incultaâ€? piensa el imbécil ilustrado. Pues sí, sobretodo la gente que compra los libros con los que estos eruditos se mean encima de la propia ciudadanía.





Como opera el intelectual moderno: metodología del imbécil ilustrado
Todo imbécil ilustrado está satisfecho de tener su propio método. En eso no están solos: incluso para resultar imbécil debe uno escoger un camino. Maldito albedrío.

La maquinaria de demolición es (1) el materialismo que todo imbécil ilustrado adquirió en su época (todos la han pasado) de “loco joven y comunistaâ€?. Una vez se plantan frente al problema, aplican el escalpelo sobre la realidad para diseccionarla cual absceso tumefacto, con cara de asco. Cuando éste comienza a supurar una sustancia compuesta de injusticia, debilidad estructural, poder y enajenación, ellos disimulan. O colocan un parche. Que no se vea, que no luzca. “Donde no miro no dueleâ€?.

En este punto recurren a la segunda parte de su método, la (2) justificación de su ignorancia voluntaria mediante una exhibición desordenada de cultura apocalíptica e ideología democristiana (enemiga del materialismo administrado en la primera fase de análisis). Y en seguida los diagnósticos oscilan entre la ofuscación teórica y la inconsistencia más elemental: “el pueblo carece de una verdadera cultura democráticaâ€?, “la corrupción está instalada en las más altas esferasâ€?, “entre todos, hemos destruido la verdadera solidaridadâ€?, “el gobernante X ha sumido el país en una inestabilidad que ahuyenta a los inversoresâ€?, “debemos alentar un desarrollo sostenible, compatible con el bienestar de occidenteâ€?… cualquier cosa menos admitir que nos vamos a la mierda por culpa del capitalismo aplicado salvajemente, sin mesura, sin árbitros, sin responsabilidad.

Si algo es triste en la vida académica del imbécil ilustrado es su incapacidad, física y empíricamente demostrable, para aprehender el latido de un pueblo. No tienen ni pajolera idea de cómo se respira en la calle ¿Qué conocimiento se puede extraer de un viaje en bussiness, estancia en un cinco estrellas y una serie de reuniones con lo más neoliberal de cuanta autoridad democrática existe? ¿Cómo puede alguien dilucidar los problemas inmediatos y la dimensión antropológica del hombre común cuando hace años que no pisa un barrio a conciencia? Es radicalmente imposible percibir un problema sistémico desde la planta setenta y ocho, justo antes de degustar un pato a la naranja, justo después de un baño de sales en un jacuzzi.





¿Cuales son los planteamientos políticos del imbécil ilustrado?
El imbécil ilustrado tiene una idea fija: la gestión. Sí, sí, gestión, sin más. Conciben la política sin política. Los ideales son utopías. Lo que hace falta, según el imbécil ilustrado, es “buena gestiónâ€?. ¿Gestión de qué? ¿Gestión hacia donde? No lo aclaran, los imbéciles ilustrados adoran al vellocino de los procesos administrativos. Los fines, bueno, no son tan importantes. “Hay que desmitificar los finesâ€?, sostienen.

En lo político, el imbécil ilustrado relativiza cruelmente la pobreza. “Pobres, siempre los ha habidoâ€?… Ya está, concluyó análisis: dos nanosegundos de esfuerzo neuronal. Simultáneamente, por darse algo de marcha al cuerpo, el imbécil ilustrado selecciona adversarios cuya motivación intelectual es la erradicación de la miseria y, así estos enemigos estén enfrascados en una lucha total contra occidente y su imperio, el imbécil ilustrado les reprende por no respetar las instituciones democráticas y, cómo no, por rebajarse a emplear el lenguaje de la gente:

-¡Populista!-Insulta un imbécil ilustrado.

-¡Corrupto!-Añade a la verborrea otro imbécil ilustrado.

El imbécil ilustrado dice tonterías a menudo. Muy a menudo. Pero el revestimiento retórico les excusa. La grandeza de su elocuencia es como un campo de fuerza que le impide ser criticado a fondo, como un elemento aislante que impermeabiliza su estupidez. Pero concretemos: los tics argumentativos y las reacciones negativas ante problemas sociales son incontables, dilatados y de largo alcance.

El primero de sus errores de análisis –y el más profundo tal vez- es el que consiste en, como sostiene Ulrich Beck, “buscar causas biográficas a problemas sistémicosâ€?. Así, en un país en donde existe una polarización social del 5% de propietarios contra un 80% de pobreza (por ejemplo, Venezuela), ellos son capaces de diagnosticar, como causa, origen y razón de todos los males, la inoperancia de un gobierno que lleva cinco años en el poder. Y la solución es, por ejemplo, que vuelvan los socialdemócratas y/o democristianos que saquearon el país durante 40 años. ¡Allá es nada!

-Arguméntame esto Mario, que va en el dominical.- Solicita Cebrián enfrascado en su nueva campaña.

Otro error de planteamiento es atribuirle a la izquierda comportamientos de derechas cuando defiende estados que “no respetan los derechos humanosâ€?. “Eso es un doble rasero imperdonableâ€?, sostienen atribuyendo a las democracias occidentales la categoría de “defensoras de los derechos humanosâ€?. El suyo es a la sazón un doble rasero del doble rasero, cuádruple rasero entonces. Vamos a ver si logro salir de este embrollo. El imbécil ilustrado dice: “en Cuba no respetan los derechos humanos y los izquierdistas que les apoyan son unos cínicosâ€?. Bien, inicialmente tiene sentido, pero ¿no es doblemente cínico acusar a alguien de cínico siendo uno mismo un cínico crónico y recalcitrante? Es una incompatibilidad argumental flagrante ¿No es indigno cebarse en las libertades políticas de una nación pobre mientras se descuida, por poner un pequeño ejemplo, la ilegalización de partidos políticos o el cierre de periódicos en tu propio país? ¿Qué tipo de intelectual se presta a este juego? Lo adivinaron: el imbécil ilustrado.

El cuarto error (y prometo que tras éste, freno y me despido) es probablemente el más imbécil, el más suyo, vaya. Tiene que ver con la docilidad, con la sumisión. Los imbéciles ilustrados no perciben la normalidad como una ideología política. Habitualmente denuncian lo contestatario, lo crítico, como una anomalía. Sí, la “normalidadâ€? para ellos es el punto de referencia moral: lo “normalâ€? es lo “correctoâ€?… ¡Cuando en realidad ambos extremos no pueden estar más alejados! Lo normal no está legitimado en sí mismo. La normalidad es únicamente lo instaurado. Las casas, la política, la familia y el trabajo tal y como los conocemos porque han existido así desde que las conocemos. La normalidad, por perpetua y por evidente, no encuentra validez en su propia existencia. Obviar esto es mandar la ética y los estudios culturales al carajo. Recientemente leí que “la ideología alcanza sus mejores resultados cuando es capaz de borrar sus propias huellasâ€?1. En lo que respecta al imbécil ilustrado, el capitalismo ha borrado efectivamente sus huellas. Bajo la sombra de la “ideología de la normalidadâ€?, los intelectuales imbéciles ilustrados legitiman la barbarie capitalista por habitual, por duradera, por persistente. Son profetas de lo establecido, eso son los imbéciles ilustrados.

Esta es la vida y estas son las costumbres de los imbéciles ilustrados. Dan rabia por lo que fueron. En su día fueron útiles, comprensivos, combativos. Hoy, son una rémora. Monstruos de editorial, parásitos del poder.




Críticas y comentarios:

allstolen ARROBA hotmail.com





1 John Collins en su texto Terrorismo.

Lenguaje colateral: claves para justificar una guerra. Ed. Páginas de Espuma, Marzo de 2003.
Albiac, Bueno, Losantos, Racionero: padres del terrorismo neoliberal
03 abr 2004
Para Albiac, G. Bueno, Racionero, Losantos:
Imbéciles ilustrados... saber mucho no significa comprender ni tiene relación alguna con mejorar o hacer habitable nuestra propia existencia personal... Sr. Bueno, Sr. Albiac, Sr. Racionero: algunos sabemos comprometernos y no empleamos el lenguaje como un "consolador" como un instrumento para paliar nuestras deficiencias y carencias emocionales y humanas... Tenemos otros mecanismos mucho más gratificantes, participativos y creativos que nos procuran una conexión real con nuestros semejantes... Y les ruego a los destacados dueños sagrados del dogmatismo neofascista que dejen de pontificar y de sentenciar con tanta rotunda falsedad. Ni ustedes ni nosotros somos dueños de la verdad y de la realidad... Son la realidad y la verdad tan dinámicas y personales que no pueden ser apresadas por los nuevos mandarines del terrorismo neoliberal, presuntuosos y pedantes frustrados que dicen conocer todos y cada uno de los secretos que existen en toda relación social, humana, cultural... Demasiada arrogancia en tiempos de dudas y rebeliones...



Un saludo desde el Mediterráneo para todos los que no aceptan el terrorismo neoliberal de Bueno, Albiac, Losantos, Racionero y restos de lacayos y esclavos de sus propias miserias y fracasos personales....



Antonio Marín Segovia,

un Ciudadano que sabe caminar y hablar aunque no pueda ser el hijo predilecto de los reyes de la manipulación y la estulticia






Imbéciles ilustrados
Carlos Alonso
Rebelión


Dedicado a El País, por recordarme a diario que la opinión mayoritaria “de izquierdasâ€? es una grandísima prostituta del poder económico.

¿Qué es un imbécil ilustrado?


La mayor basura intelectual, el más grande residuo de la irracionalidad. Aquél que atesora numerosos conocimientos pero es incapaz de sostener la conexión de estos con lo que acontece afuera, en la calle, más allá de su puerta y de su círculo de conocidos. El imbécil ilustrado sabe mucho acerca de nada. El imbécil ilustrado despliega un carácter dócil, frívolo y egocéntrico. El imbécil ilustrado, para que se hagan una idea, es aquella persona capaz de escribir doscientas páginas de una sola sentada sobre la “maleabilidad de las multitudes en un entorno acríticoâ€? y luego creerse las líneas informativas de un editorial de El País o La Razón.

El imbécil ilustrado concibe su sabiduría como un yacimiento, un filón a explotar. Puesto que no quiere observar las consecuencias sociales y políticas de las opiniones que vierte, se puede considerar que el imbécil ilustrado no opina sino que es un opinador profesional. Este gusarapo insigne supedita siempre sus conocimientos a la utilidad de los mismos. Así, el objetivo de sus pensamientos está en todo caso preestablecido, preparado. Con él, siempre va el epílogo antes del análisis. El imbécil ilustrado sabe donde tiene que llegar para que su sabiduría resulte conveniente. Y sabe que se le retribuirá entonces con una sabrosa recompensa económica.

El imbécil ilustrado tiene, además, una característica peligrosa: un argumentario camaleónico que asume el color de su entorno. Cuando descubre el criterio más aceptado por la opinión pública se torna un rabioso defensor del mismo:

-Esto que defiendo, a rajatabla, señores. Sin medias tintas.

Como todo experto en camuflaje, el imbécil ilustrado mantiene el color de su entorno hasta que este cambia, circunstancia que le obliga a reemprender el proceso de camuflaje.

Converso eterno, el imbécil ilustrado es de doctrina estable y muy coherente. Me explicaré: para poder saltar al debate público el imbécil ilustrado se arrincona en una postura hermética y, desde esta, sacude zarpazos a todos los que no reconozcan la bondad intrínseca de la posición asumida. Como secuela de esta agresividad intelectual, el imbécil ilustrado se aleja cada vez más de cualquier pensamiento autocrítico. Esta “distancia de sí mismoâ€? le impide retractarse de las opiniones vertidas, así reciba cien mil pruebas empíricas de su bochornosa equivocación. A esto me refiero cuando digo que los imbéciles ilustrados son coherentes: su pila de mierda siempre crece. Ellos ellos nunca limpian su rincón. No hay mierda, afirman. Con cada ataque que reciben, engordan su apuesta hasta que sus golpes ocasionales de razón se tornan convicciones férreas y estridentes.

Y de tan ruidosas, resultan hasta creíbles.




¿Quienes son los imbéciles ilustrados de nuestra época?
Imbéciles eruditos bien remunerados eran –y lo siguen siendo en su gran mayoría– Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Horacio Vázquez Rial, Joaquín Leguina, Fernando Sánchez Dragó, José Luis Cebrián, Gustavo Bueno y tantos otros pobladores de los medios de masas del estado español. Saber, saben un cojón. Pero ¿para quién? No, no me he equivocado, no quise preguntar “para quéâ€? sino “para quiénâ€?. Elllos saben para el que pague mejor. Al fin y al cabo, están anhelando el Apocalipsis ¿quién puede culparles por intentar enriquecerse en la espera? Si todo se va a destruir y la humanidad es una entelequia, hagámonos entonces putas de los oligarcas, qué importa. Para un imbécil ilustrado la vida es un “mientrasâ€? y el pueblo una alfombra. Y el copyleft, ya directamente, la muerte por inanición.

Más que escritores, son aspirantes al Nobel. Eternos, reconcomidos aspirantes.

-¡Un día lo ganaré!- Se despierta sudando el célebre peruano londinense, enrojecido por el llanto.

En cuanto a medios de subsistencia, el imbécil ilustrado tiene un amplio elenco de posibilidades. La primera y más jugosa es formar parte del contingente de opinadores que los diferentes lobbies fomentan en sus respectivos medios de comunicación. Por ejemplo, si Cebrián emprende una de sus periódicas campañas contra Cuba, enseguida Vargas Llosa, Cabrera Infante, Zoe Valdés y Oswaldo Payá pasan a nómina. Disidentes S.A. (Soluciones en contrarrevolución): estamos a su servicio.

La segunda de sus oportunidades económicas es integrar la plantilla de una fundación con fines humanitarios. Poco importa que el planteamiento y la actitud de dicha corporación benéfica sean incoherentes entre sí y hasta contradictorios: por ejemplo, se puede machacar al pueblo mapuche y pertenecer a la fundación Pablo Neruda. O criticar todos los proyectos de emancipación latinoamericana y ser, a la vez, presidente de una sociedad de promoción institucional tipo “Humanismo y Democraciaâ€?. Todo vale.

La tercera y quizá más efectiva forma de subsistencia es la de escritor de tendencias. Que se habla de la globalización en toda tertulia, pues a publicar un libro especulando sobre teorías ajenas: “La globalización y sus pesquisasâ€?. Que hay un conflicto armado en Irak, pues a mentir sobre los chiítas y los kurdos: “Diario de Irakâ€?. Esto puede proyectarse a cualquier moda ideológica: la sostenibilidad, la gobernabilidad, la sociedad civil, el terrorismo, etc. Adentrándose en las páginas de cualquiera de las obras de un imbécil ilustrado, uno se da cuenta que sus teorías son puro lenguaje posmoderno: en lugar de formar un cuerpo teórico sólido inventan una palabra y polemizan alrededor de su contexto, como zánganos zumbando junto a la colmena.





¿Cómo puedo reconocer a un imbécil ilustrado?
Una característica esencial de los imbéciles ilustrados es su magnífica oratoria. Demuestran todo lo que saben con discursos empachados de sinónimos. Juegan al hombre-diccionario. Se enamoran de sus palabras mientras las dicen. Cuando interrogan, las conclusiones viajan escondidas en cada pregunta, porque ninguno de sus interlocutores tiene una respuesta que no hayan oído ya. No esperan nada nuevo de sus parroquianos, ninguna sorpresa. Nada puede pillarles a contrapié; los imbéciles ilustrados tienen todas las categorías en su cerebro. Como bibliotecarios metódicos colocan cada opinión en el estante correspondiente, con una etiqueta y una ficha de cartón (para tomarla prestada y ostentarla cuando sea necesario).

Frente al cosmos, el tonto erudito se refugia en una oratoria de parapeto, una fantástica guarida; tras ella se puede pasar del nihilismo de Fukuyama a una metafísica democristiana según se aborde un tema u otro. El eje es el escepticismo, un escepticismo monolítico, infranqueable. Nihilismo, razón cínica y argumentación sofista. Gracias a ello, los imbéciles ilustrados hipnotizan por la cantidad de abstracciones que pueden evocar en apenas un charlita. Sus palabras son una espiral negra que da vueltas sobre un fondo blanco. Durante una sola de sus peroratas son cabalmente capaces de unir, en una voltereta retórica con doble tirabuzón, los conceptos “terrorismoâ€?, “globalizaciónâ€?, “deslocalizaciónâ€?, “milenarismoâ€?, “libertadâ€? y “democraciaâ€?. Después, caen de pie, sacan pecho y llega la ovación.

Un imbécil ilustrado no es nada sin la ovación. Vive para ella.

Estos bobos cultivados, generalmente, han sido buenos escritores en algún momento de su vida por lo que aún conservan notables dotes de redacción. Pero su letra escrita supura una grandeza cruel e inútil. Me vienen a la mente las estatuas ecuestres, tan falsas, tan “empequeñecedorasâ€? (disculpen el invento) de quién las mira. Donde ayer había ideas hoy hay metáforas interminables. Miles de pajas estilísticas, literatura del tedio. Los párrafos de sus novelas y ensayos acostumbran a ser kilométricos. Su prosa no respira. El envoltorio de su mensaje -y quizá el mensaje mismo- es la retórica, los vocablos medievales, las referencias a la Grecia clásica (o a los primeros liberales) y los latinajos, inevitables y abundantes. Siempre los cultismos jodiendo la credibilidad del texto. Porque básicamente, quieren intimidar. “Cuánto sé y qué tonta es la gente, qué incultaâ€? piensa el imbécil ilustrado. Pues sí, sobretodo la gente que compra los libros con los que estos eruditos se mean encima de la propia ciudadanía.





Como opera el intelectual moderno: metodología del imbécil ilustrado
Todo imbécil ilustrado está satisfecho de tener su propio método. En eso no están solos: incluso para resultar imbécil debe uno escoger un camino. Maldito albedrío.

La maquinaria de demolición es (1) el materialismo que todo imbécil ilustrado adquirió en su época (todos la han pasado) de “loco joven y comunistaâ€?. Una vez se plantan frente al problema, aplican el escalpelo sobre la realidad para diseccionarla cual absceso tumefacto, con cara de asco. Cuando éste comienza a supurar una sustancia compuesta de injusticia, debilidad estructural, poder y enajenación, ellos disimulan. O colocan un parche. Que no se vea, que no luzca. “Donde no miro no dueleâ€?.

En este punto recurren a la segunda parte de su método, la (2) justificación de su ignorancia voluntaria mediante una exhibición desordenada de cultura apocalíptica e ideología democristiana (enemiga del materialismo administrado en la primera fase de análisis). Y en seguida los diagnósticos oscilan entre la ofuscación teórica y la inconsistencia más elemental: “el pueblo carece de una verdadera cultura democráticaâ€?, “la corrupción está instalada en las más altas esferasâ€?, “entre todos, hemos destruido la verdadera solidaridadâ€?, “el gobernante X ha sumido el país en una inestabilidad que ahuyenta a los inversoresâ€?, “debemos alentar un desarrollo sostenible, compatible con el bienestar de occidenteâ€?… cualquier cosa menos admitir que nos vamos a la mierda por culpa del capitalismo aplicado salvajemente, sin mesura, sin árbitros, sin responsabilidad.

Si algo es triste en la vida académica del imbécil ilustrado es su incapacidad, física y empíricamente demostrable, para aprehender el latido de un pueblo. No tienen ni pajolera idea de cómo se respira en la calle ¿Qué conocimiento se puede extraer de un viaje en bussiness, estancia en un cinco estrellas y una serie de reuniones con lo más neoliberal de cuanta autoridad democrática existe? ¿Cómo puede alguien dilucidar los problemas inmediatos y la dimensión antropológica del hombre común cuando hace años que no pisa un barrio a conciencia? Es radicalmente imposible percibir un problema sistémico desde la planta setenta y ocho, justo antes de degustar un pato a la naranja, justo después de un baño de sales en un jacuzzi.





¿Cuales son los planteamientos políticos del imbécil ilustrado?
El imbécil ilustrado tiene una idea fija: la gestión. Sí, sí, gestión, sin más. Conciben la política sin política. Los ideales son utopías. Lo que hace falta, según el imbécil ilustrado, es “buena gestiónâ€?. ¿Gestión de qué? ¿Gestión hacia donde? No lo aclaran, los imbéciles ilustrados adoran al vellocino de los procesos administrativos. Los fines, bueno, no son tan importantes. “Hay que desmitificar los finesâ€?, sostienen.

En lo político, el imbécil ilustrado relativiza cruelmente la pobreza. “Pobres, siempre los ha habidoâ€?… Ya está, concluyó análisis: dos nanosegundos de esfuerzo neuronal. Simultáneamente, por darse algo de marcha al cuerpo, el imbécil ilustrado selecciona adversarios cuya motivación intelectual es la erradicación de la miseria y, así estos enemigos estén enfrascados en una lucha total contra occidente y su imperio, el imbécil ilustrado les reprende por no respetar las instituciones democráticas y, cómo no, por rebajarse a emplear el lenguaje de la gente:

-¡Populista!-Insulta un imbécil ilustrado.

-¡Corrupto!-Añade a la verborrea otro imbécil ilustrado.

El imbécil ilustrado dice tonterías a menudo. Muy a menudo. Pero el revestimiento retórico les excusa. La grandeza de su elocuencia es como un campo de fuerza que le impide ser criticado a fondo, como un elemento aislante que impermeabiliza su estupidez. Pero concretemos: los tics argumentativos y las reacciones negativas ante problemas sociales son incontables, dilatados y de largo alcance.

El primero de sus errores de análisis –y el más profundo tal vez- es el que consiste en, como sostiene Ulrich Beck, “buscar causas biográficas a problemas sistémicosâ€?. Así, en un país en donde existe una polarización social del 5% de propietarios contra un 80% de pobreza (por ejemplo, Venezuela), ellos son capaces de diagnosticar, como causa, origen y razón de todos los males, la inoperancia de un gobierno que lleva cinco años en el poder. Y la solución es, por ejemplo, que vuelvan los socialdemócratas y/o democristianos que saquearon el país durante 40 años. ¡Allá es nada!

-Arguméntame esto Mario, que va en el dominical.- Solicita Cebrián enfrascado en su nueva campaña.

Otro error de planteamiento es atribuirle a la izquierda comportamientos de derechas cuando defiende estados que “no respetan los derechos humanosâ€?. “Eso es un doble rasero imperdonableâ€?, sostienen atribuyendo a las democracias occidentales la categoría de “defensoras de los derechos humanosâ€?. El suyo es a la sazón un doble rasero del doble rasero, cuádruple rasero entonces. Vamos a ver si logro salir de este embrollo. El imbécil ilustrado dice: “en Cuba no respetan los derechos humanos y los izquierdistas que les apoyan son unos cínicosâ€?. Bien, inicialmente tiene sentido, pero ¿no es doblemente cínico acusar a alguien de cínico siendo uno mismo un cínico crónico y recalcitrante? Es una incompatibilidad argumental flagrante ¿No es indigno cebarse en las libertades políticas de una nación pobre mientras se descuida, por poner un pequeño ejemplo, la ilegalización de partidos políticos o el cierre de periódicos en tu propio país? ¿Qué tipo de intelectual se presta a este juego? Lo adivinaron: el imbécil ilustrado.

El cuarto error (y prometo que tras éste, freno y me despido) es probablemente el más imbécil, el más suyo, vaya. Tiene que ver con la docilidad, con la sumisión. Los imbéciles ilustrados no perciben la normalidad como una ideología política. Habitualmente denuncian lo contestatario, lo crítico, como una anomalía. Sí, la “normalidadâ€? para ellos es el punto de referencia moral: lo “normalâ€? es lo “correctoâ€?… ¡Cuando en realidad ambos extremos no pueden estar más alejados! Lo normal no está legitimado en sí mismo. La normalidad es únicamente lo instaurado. Las casas, la política, la familia y el trabajo tal y como los conocemos porque han existido así desde que las conocemos. La normalidad, por perpetua y por evidente, no encuentra validez en su propia existencia. Obviar esto es mandar la ética y los estudios culturales al carajo. Recientemente leí que “la ideología alcanza sus mejores resultados cuando es capaz de borrar sus propias huellasâ€?1. En lo que respecta al imbécil ilustrado, el capitalismo ha borrado efectivamente sus huellas. Bajo la sombra de la “ideología de la normalidadâ€?, los intelectuales imbéciles ilustrados legitiman la barbarie capitalista por habitual, por duradera, por persistente. Son profetas de lo establecido, eso son los imbéciles ilustrados.

Esta es la vida y estas son las costumbres de los imbéciles ilustrados. Dan rabia por lo que fueron. En su día fueron útiles, comprensivos, combativos. Hoy, son una rémora. Monstruos de editorial, parásitos del poder.




Críticas y comentarios:

allstolen ARROBA hotmail.com





1 John Collins en su texto Terrorismo.

Lenguaje colateral: claves para justificar una guerra. Ed. Páginas de Espuma, Marzo de 2003.
Re: Otra vez Gabriel Albiac
03 abr 2004
Contra el terrorismo neoliberal de Albiac, Losantos y Gustavo Bueno


Recomendaciones
En primer lugar recomiendo a la gente,

http://www.rebelion.org/cultura/040321ii.htm

después esto:

http://barcelona.indymedia.org/newswire/display_any/77550

Esto en cuanto al fascista Albiac.

En cuanto a Bueno, véase a sus discípulos en acción en:

http://nodulo.trujaman.org/viewtopic.php?t=181

http://nodulo.trujaman.org/viewforum.php?f=2

http://nodulo.trujaman.org/viewforum.php?f=15

En suma, me importa una mierda lo que piensen Gabriel Albiac y Gustavo Bueno, por mucho reconocimiento académico que tengan.

Y por último, recomiendo sobre el tercero no mencionado pero siempre presente (el trío: Albiac, Savater, Bueno) el siguiente artículo:

http://www.nodo50.org/mrg-torrent/spip/article.php3?id_article=110

Insisto: me importa una mierda lo que digan. Sobre Bueno, no quiero ni hablar, sólo recuerdo su "Síndrome de Fundamentalismo Pacifista" y me pongo de los nervios, y del fascista Albiac su "Ganó Al Qaeda" y me dan ganas de vomitar. De Savater su "Autopsia" es repugnante, y haríamos bien en dejar de prestar atención a estos "imbéciles ilustrados" como los llama Carlos Alonso.

Engreidos de mierda son: no los necesitamos, la prueba es el 13-M. A la mierda.


A mí si me interesa saber lo que dicen los Bueno, Albiac, Losantos y derivados... pues con su malsano comportamiento personal y público crean las bases para instalar un sistema de aceptación sumisa del Terrorismo Neoliberal imperante.

Leer y cuestionar de forma directa el pensamiento terrorista y criminal de Bueno, Albiac, Losantos es necesario en los momentos actuales, donde un grupo de marginados emocionales, de frustrados personajes como ellos, dedican todo su tiempo y energía a provocar y a difundir sistemas de pensamiento claramente fascista, claramente terrorista.


Ya sabemos bien que para Albiac y su amado maestro, Gustavo Bueno, no existen los ciudadanos y nuestras acciones, pensamientos, propuestas y compromisos son algo que carece de valor y de interés.

Demuestran bien los citados energúmenos y sicarios del Terrorismo Neoliberal vigente, que únicamente aspiran a ser el centro de atención gracias a disparar precoces eyaculaciones mentales donde existe simplemente un disparatado contenido, repleto de agresividad y desprecio integrista hacia los que tenemos el valor, la dignidad de pensar, sentir y vivir de manera coherente, armónica, plural, abierta, libre, responsable, respetuosa.

La demagógica hemorragía verbal de los Albiacs, los Buenos y Losantos es todo un ejemplo del alto grado de vanidad y degradación personal en la que viven sumidos tales representantes del Terrorismo Neoliberal.

Pero es bueno siempre conocer las barbaridades e idioteces que expresan los obscenos representantes del Terrorismo Neoliberal, verdaderos soldados de la ignominia y del disparate. Humoristas que justifican todo tipo de violencia y de dolor en aras a lograr su coronación como pensadores e intelectuales de nivel...

Pretensiones banales, pues todos somos contradictorios y debemos huir de los que dicen ser antidogmáticos y antifundamentalistas...

Y ya sabemos bien que Albiac, Bueno y Losantos (no me olvido del tuerto vasco, que tantas estupideces repite y cuyo nombre no quiero decir), necesitan reforzar sus sentencias divinas y necesitan de nosotros, los que sí vivimos dentro de nuestra piel, los que no necesitamos vivir como siervos y como lacayos del Terrorismo Neoliberal, los que no necesitamos justificarnos cada 30 segundos ni crear terorias llenas de novedosas arrogancias y disparatados silogismos ecuménicos...

Un abrazo solidario desde mi propia piel para aquellos que no renuncian a dudar y a vivir luchando por un mundo personal y público armónico, impregnado de serena reflexión y compromiso...

Antonio Marín Segovia
Re: Otra vez Gabriel Albiac
03 abr 2004
Interesantes artículos y propuestas para volver a vivir pensando en un mundo que ni siente ni ve lo que tiene dentro y frente a nuestros ojos


Agradecemos el esfuerzo por incrementar la participación a través de la reflexión abierta, aunque no compartimos el dogmatismo militante de Gustavo Bueno, dado que conduce a un fascismo iluminado, a una implantación autoritaria de sistemas políticos que condenan al silencio y a la sumisión a los sectores que hoy constituyen las mal denominadas clases medias españolas...
Estimo que hay mucho sectarismo en ciertas propuestas y que las ideas de participación cívica que hoy se dan en el seno de la sociedad no son ni respetadas ni conocidas por el Sr. Gustavo Bueno...
De todos modos, quiero saludar al impulsor de la Fundación y desearle que existen otros sistemas, propuestas y compromisos reflexivos que no vivimos para dogmatizar y sentenciar verdades eternas, que tampoco nos creemos en la posesión y en la capacidad divina de poder disponer de la vida ajena o de las posesiones o sentimientos de otros seres.
Me ha causado una profunda indignación las loas y justificaciones aberrantes a favor de la pena de muerte y sus insultos contra aquellas personas que tienen el valor de expresar sus pensamientos y propuestas.
Todos, incluso los que no creemos en el totalitarismo del mercado, cuya base es la explotación y la creación de "necesidades", tenemos el legítimo derecho a pensar diferente a usted, le guste o no... Por ello no somos indeseables, terroristas o degenerados.
Me consta que tanto a usted o al Sr. Albiac les importa más complacer a su propia vanidad que mantener un mínimo de respeto por los pensamientos y compromisos vitales de los que nunca podremos ser ustedes ni pensar las barbaridades que ustedes se atreven a decir y a escribr... Viven ustedes en función de crear un buen y contradictorio espectáculo, donde todo tipo de atrocidades y vulgaridades se pueden expresar para que el "pueblo", ese pueblo abstracto pueda olvidarse de ser dueño de su propio destino cotidiano...
Son excelentes soldados de la estulticia aquellos que en nombre de la libertad del mercado, condenan al silencio, al ostracismo y al consumo compulsivo al resto de los mortales. Seguimos pensando que los que se creen elegidos por los dioses no son más que unos demediados sujetos que han olvidado que no todo es vanidad ni deseo de ser perfectos trovadores de las excelencias de un sistema económico que ha creado divisiones y malestares profundos para que unos pocos, los de siempre, puedan gozar de todo...

Atentamente,

Antonio Marín Segovia


Mal educados


Conozco mucha gente altruista y voluntariosa a quien le encantaría transformar el mundo, pero que se desespera viendo el reducido círculo sobre el que puede intervenir y todo lo que les queda por aprender. En mi opinión tienen una visión equivocada, cuantitativa y extensiva de la realidad. No han caído en la cuenta de la sabiduría tan antigua por la que cada ser humano es un microcosmos, un universo completo. No han caído en la cuenta de que si penetran en él , en alguien concreto, incluso en sí mismos y profundizan y matizan, es toda la humanidad lo que se está iluminando.



Enrique Martínez Reguera:

Pedagogía para mal educados
Re: Otra vez Gabriel Albiac
03 abr 2004
fgb ARROBA fgbueno.es <fgb ARROBA fgbueno.es>
Re: Otra vez Gabriel Albiac
03 abr 2004
Es un honor poder discrepar y poder manifestar mi profundo malestar ante el obsceno y confuso discurso de un siniestro perturbado que emborrona cuartillas para mayor gloria de su amo: Aznar...

Es un honor atacar a un pandilla de dogmáticos energúemenos, alimentados con bellotas del PP.

Nada me complace tanto como poder debatir cara a cara con tipos tan miserablemente cobardes como son los Albiac, los Gustavo Bueno, los FS, los Jiménez Losantos, los Racioneros... destacados estómagos agradecidos que necesitan vivir de la subvención del PP para poder eyacular sus pensamientos bastardos y totalitarios... es una pena que algunos tengamos igual o mayor capacidad dialéctica para poder enfrentarnos a esos nuevos representantes agradecidos del terrorismo neoliberal.

Los conversos como ellos son realmente peligrosos, pues necesitan trasladar su frustración personal, su evidente fracaso emocional, su bilis permanente a todos aquellos que tenemos la dignidad y el valor de no rendir culto al servilismo ni al terrorismo neoliberal.

No pueden soportar los Albiac, Bueno, Racionero, FS... que algunos tengamos suficiente entereza personal, suficiente independencia y autocontrol emocional para poder pensar libremente y alejarnos de su autoritario magisterio...

Un abrazo y mis respetos para todos aquellos seres que no se dejan violar, no permiten ser apresados por el terrorismo neoliberal que defienden esos lacayos, esos bestias de Albiac, G. Bueno, Racionero, Losantos...

Antonio Marín Segovia
Cercle Obert de Benicalap
Re: Otra vez Gabriel Albiac
14 abr 2004
Antoñico que no sabes por dónde te andas, anda bonico, léete esta entrevista que le hacen unos comunistas valientes a Gustavo Bueno y empápate, luego hablas lo que quieras. Chispas es la revista de la Unión Comunista de ESpaña

Estados y monopolios:

«No se pueda hablar de empresas globales que actúan al margen de los Estados» Chispas- Dentro de sectores de la izquierda se sitúa como blanco los monopolios, los grandes capitales multinacionales ¿Pero podemos hablar de monopolios sin Estado? Gustavo Bueno- Es evidente que la idea de que haya empresas de carácter multinacional, globales, que están como flotando por encima de los Estados no se sostiene. Es decir, aun cuando haya empresas globales, con características de descolocación de trabajadores y capitales en diferentes naciones, que les da una apariencia de estar al margen de los Estados no es así. Porque los Estados, por ejemplo, les proporcionan infraestructura, seguridad, defensa y posibilidad de extenderse. No creo que se pueda hablar de empresas globales que se estén desarrollando al margen de los Estados sino que están arraigadas en un Estado. La idea de los monopolio es muy cierta, pero añadiría que se enfrentan entre sí, por la paradoja de que los monopolios no son únicos. Ocurre aquí un poco como ocurrió con la idea de Dios, solo hay uno pero tiene muchos dioses. Las religiones monoteístas no son una, sino que son múltiples, está Yave, Alá, Seus o Dios. Con los monopolios ocurre lo mismo, hay múltiples monopolios que luchan entre sí a muerte claro. Gran parte de los problemas de la globalización se deben a esto. Ch.- Algunas líneas de pensamiento dentro de la izquierda apuntan a que la tendencia es la disolución o debilitamiento de los Estados como consecuencia del aumento del capital internacional. G.B.- La tendencia hacia una concentración de capitales implica alianza con otros Estados, parece una tendencia ordinaria. Se ve en el ultimo siglo claramente, cómo hay una concentración de Estados. Pasando primero de Estados nacionales tradicionales, a Estados continentales como en el caso de Europa, EEUU, la Unión rusa. La escala del capitalismo internacional requiere una escala continental. Esa escala continental supone una multiplicación de Estados, en los años 50 había, no recuerdo la cifra exacta, eran cerca de 80 estados en la ONU y ahora son cerca de 200. El número de Estados aumenta con la globalización, pero los Estados son muchas veces muy pequeños, casi figuras retóricas para intervenir en las votaciones, para permitir paraísos fiscales o lo que sea. Realmente los que tienen peso en el mundo son los grandes Estados continentales o asociación de Estados como EEUU o de Europa, que en el fondo es lo mismo. Habría una tendencia hacia la continentalización de los Estados y simultáneamente a la multiplicación de Estados más pequeños que están simplemente como satélites de los otros. Ch.- ¿Se puede lograr un consenso entre las principales potencias para llegar a una especie de gobierno mundial, a un ultra imperialismo, o es esto un «ultradisparate» porque lo que hay es una lucha feroz entre las potencias imperialistas? G.B.- Creo que sí es un disparate. Por esa vía a lo único que se podría llegar es a una confrontación armada. Son términos incompatibles porque las potencias lo que se disputan es la capacidad de sus monopolios y su propia posibilidad de subsistencia, pensar que eso puede evolucionar hacia una serie de entendimientos y pactos mutuos eso es a mi juicio totalmente gratuito, estoy de acuerdo con usted. Esto se puede ver en los últimos acontecimientos internacionales, el casus belli fueron las torres gemelas, cuando la cosa empezó a ponerse seria, Bush por representar la potencia más grande tiene el principal protagonismo, pero desde el punto de vista de la responsabilidad creo que son responsables tanto unos como otros, están en el mismo juego. La cuestión habría que plantearla en términos más amplios, no focalizarse en EEUU sino que Alemania y Francia tienen las mismas intenciones, pero tienen diferentes medios y otras dificultades. Los que mandan en el mundo: «Decir que EEUU es belicista y Europa pacifista es una cosa para reírse. Poseer armas atómicas es lo que define el carácter belicista de una superpotencia, lo demás es música celestial» Ch.- ¿Es la ruptura de la legalidad internacional o tal legalidad internacional nunca ha existido, por lo menos de la forma en que se nos quería presentar a través de la ONU? G.B.- Cuando se habla de la ONU, es como si fuera el Tribunal Supremo Mundial, pero la ONU no existe ¿ por qué? porque se nutre de las energías de los socios , y de los capitales de los socios. Cuando te dicen que «se ha incumplido la ley internacional», pero ¿eso qué es? Falta que uno de los cinco grandes ponga el veto y ya está dentro de la legalidad internacional, porque el derecho de veto está reconocida por la ONU. La ONU es el conjunto de los socios, es un ideal y no una realidad. Con el veto el efecto es que muchas potencias del Consejo de Seguridad puedan frenar a otras pero por sí mismas no representan ninguna ley internacional, dicha legalidad además está contradicha, desde mi punto de vista, por el simple derecho de veto de uno de los grandes. Ch.- Tras la guerra de Irak, Bush abre un nuevo reparto del mundo impuesto por la fuerza sobre otras potencias. Sin embargo tiende a presentarse a las demás potencias como pacifistas, cuando lo que ocurre es que se disputan el lugar que ocuparán en ese nuevo orden mundial. G.B.- Añadiría que es tanto Bush como Shroeder o Giscard, están comprometidos todos. Ahora pueden estar en desacuerdo Francia y Alemania, no porque unos sean buenos y otros malos, sino porque se disputan el petróleo y muchas cosa claro. Las razones por los que unos son pacifistas y otros no, no es para nada porque unos desean la paz y otros la guerra, sino porque querían el petróleo para ellos. En el caso de Francia es clarísimo, tenía unos contratos con Irak en los que el barril les salía a una docena de dólares y no le interesaba de ninguna manera soltar esa presa. Ch.- Se promulga que frente a los EEUU debe darse un acercamiento a Europa, que es más pacífica y diplomática. ¿Pero no son Francia y Alemania países imperialistas cuyo diferencia con EEUU está únicamente en su capacidad de dominación actual a nivel global? G.B.- En Europa no ha habido un año sin guerra, las guerras mundiales las provoca Alemania, todo el pacifismo de los ingleses en las entre guerras quedó completamente patas arriba en cuanto empezaron las guerras mundiales. Eso de decir que EEUU es belicista y Europa pacifista es una cosa para reírse, la prueba es que todo el mundo tiene armas atómicas, que es lo que define el carácter belicista de una superpotencia, lo demás es música celestial ¿Quién se desarma primero? Esa es la base principal; el criterio objetivo es quién tiene armas nucleares, porque eso ya es una cosa muy seria, quiere decir que quien la tiene es porque está dispuesta a usarlas en un momento dado. Ch.- ¿No es además este proclamado acercamiento a Francia y Alemania especialmente peligroso para España, porque como usted ha señalado son «enemigos políticas naturales» de nuestro país? G.B.- Precisamente la competencia brutal del comercio de Andalucía o Almería con los tomates e invernaderos es fundamentalmente con Europa. La situación se está viendo claramente con las discusiones sobre la Constitución Europea, España será relegada casi seguro a ser un comparsa de los grandes, que van a ser Alemania y Francia. No veo ninguna ventaja, el español desaparece, se hablará inglés aunque Alemania no quiere y la economía española esta muy jodida por la competencia de Europa. Organización y lucha política: «Cualquier partido político que no tenga a la vista la posibilidad de destruir o apoderarse del Estado no tiene nada que hacer» Ch.- La intervención del Estado por parte de las potencias imperialistas se reconoce fácilmente en el tercer mundo, por ejemplo con el golpe de estado a Allende, sin embargo no se parte de ello para los países del segundo mundo, incluyendo nuestro país. G.B.- Aquí esta más o menos desenmascarada pero es lo mismo. Por ejemplo la cooperación de los sindicatos españoles,cúpulas domesticadas, son simples aparatos burocráticos que tiene muy poco contacto con los trabajadores, y los trabajadores muchas veces están mediatizados por una serie de intereses. Lo que ocurre es que la borrosidad de la líneas de intervención es mucho más grande en los países del primer y segundo mundo que en los del tercero. Por ejemplo, lo que pasa con los sindicatos es que hay intereses diferentes, están también los regímenes parlamentarios, la lucha se complica terriblemente, los intereses que se alían en un momento dado, a veces hay discusiones que no reflejan nada y líneas de contradicción constantes. Ahora mismo, por ejemplo, la lucha de Aragón contra Valencia por el Ebro, ¡resulta que es Aragón contra Valencia!, cuando la discusión está puesta en ese terreno ya no hay nada que hacer. Por eso creo que la dificultad en estos día es toda esa cantidad de líneas de fricción fundadas en mil circunstancias que tienen fundamento siempre, por supuesto, pero que tergiversan la cuestión y sobretodo orientan los intereses hacia otros propósitos y perspectivas, que nadie sabe muy bien donde desembocan. Ch.- Las nuevas teorías economistas no parten de que la lucha se centra en el poder político, pero aunque quieran presentarse como novedosas. ¿No son estas viejas teorías economisistas reencauchadas combatidas por Lenin hace más de 100 años? G.B.- El economismo es puramente abstracto, que en su sentido más puro es el mercado. Pero el mercado no se sostiene por sí solo, las leyes del mercado suponen siempre una serie de variables y coordenadas que no son económicas, sino que son por ejemplo, sociales, lingŸísticas, culturales. La economía es una abstracción que no sirve para explicar ningún hecho relevante. La «economía política» es una contradicción, esto demuestra a mi juicio la ambigŸedad de los planteamientos económicos el que habla de economía no sabe muy bien de lo que habla. Ch.- Sectores de la izquierda y de la socialdemocracia promueven el empirismo y el desprecio a la teoría, difundiendo que el marxismo es sólo una más de las corrientes que conforman «el arco iris de la izquierda». G.B.- A mi me parece que es un error completo, una ilusión. Sin teoría no hay nada que hacer porque se va tierra, se cae en la trampa de todas las añagazas que van surgiendo en el momento. La teoría del capitalismo más completa es la del marxismo y ponerla entre paréntesis como una más me parece un error monumental. Ch.- Usted ha señalado que sin fuerza política y militar no se puede hacer frente al imperialismo, ¿no es el objetivo irrenunciables de los partidos comunistas acabar con el imperialismo y por lo tanto con la explotación? G.B.- El Estado es fundamental, allí aparece toda la estructura política del mundo. El anarquismo dice que hay que eliminar el Estado, como lo que decía Bakunin o, la otra posibilidad, es hacer un Estado de carácter realmente socialista. En esa alternativa es muy difícil buscar un termino medio. Porque la idea de que la evolución natural de las cosas va hacia la extinción del Estado, que es una de esas ideas acariciadas por mucha parte de la izquierda (que el propio desarrollo del capitalismo va hacia la eliminación del Estado), es algo que no se sostiene. Cualquier partido político que no tenga a la vista la posibilidad de destruir el Estado o bien de apoderarse del Estado para gestionarlo según sus intereses pues no tiene nada que hacer. Desde luego la cuestión es práctica. Hacen falta organizaciones que tengan la claridad de por donde tiene que ir la línea, hace falta un grupo que sea capaz de encontrar un camino. Eso es lo que muchos esperamos. Angélica Garzón Umerenkova
Re: Otra vez Gabriel Albiac
14 abr 2004
Antoñico que no sabes por dónde te andas, anda bonico, léete esta entrevista que le hacen unos comunistas valientes a Gustavo Bueno y empápate, luego hablas lo que quieras. Chispas es la revista de la Unión Comunista de ESpaña

Estados y monopolios:

«No se pueda hablar de empresas globales que actúan al margen de los Estados» Chispas- Dentro de sectores de la izquierda se sitúa como blanco los monopolios, los grandes capitales multinacionales ¿Pero podemos hablar de monopolios sin Estado? Gustavo Bueno- Es evidente que la idea de que haya empresas de carácter multinacional, globales, que están como flotando por encima de los Estados no se sostiene. Es decir, aun cuando haya empresas globales, con características de descolocación de trabajadores y capitales en diferentes naciones, que les da una apariencia de estar al margen de los Estados no es así. Porque los Estados, por ejemplo, les proporcionan infraestructura, seguridad, defensa y posibilidad de extenderse. No creo que se pueda hablar de empresas globales que se estén desarrollando al margen de los Estados sino que están arraigadas en un Estado. La idea de los monopolio es muy cierta, pero añadiría que se enfrentan entre sí, por la paradoja de que los monopolios no son únicos. Ocurre aquí un poco como ocurrió con la idea de Dios, solo hay uno pero tiene muchos dioses. Las religiones monoteístas no son una, sino que son múltiples, está Yave, Alá, Seus o Dios. Con los monopolios ocurre lo mismo, hay múltiples monopolios que luchan entre sí a muerte claro. Gran parte de los problemas de la globalización se deben a esto. Ch.- Algunas líneas de pensamiento dentro de la izquierda apuntan a que la tendencia es la disolución o debilitamiento de los Estados como consecuencia del aumento del capital internacional. G.B.- La tendencia hacia una concentración de capitales implica alianza con otros Estados, parece una tendencia ordinaria. Se ve en el ultimo siglo claramente, cómo hay una concentración de Estados. Pasando primero de Estados nacionales tradicionales, a Estados continentales como en el caso de Europa, EEUU, la Unión rusa. La escala del capitalismo internacional requiere una escala continental. Esa escala continental supone una multiplicación de Estados, en los años 50 había, no recuerdo la cifra exacta, eran cerca de 80 estados en la ONU y ahora son cerca de 200. El número de Estados aumenta con la globalización, pero los Estados son muchas veces muy pequeños, casi figuras retóricas para intervenir en las votaciones, para permitir paraísos fiscales o lo que sea. Realmente los que tienen peso en el mundo son los grandes Estados continentales o asociación de Estados como EEUU o de Europa, que en el fondo es lo mismo. Habría una tendencia hacia la continentalización de los Estados y simultáneamente a la multiplicación de Estados más pequeños que están simplemente como satélites de los otros. Ch.- ¿Se puede lograr un consenso entre las principales potencias para llegar a una especie de gobierno mundial, a un ultra imperialismo, o es esto un «ultradisparate» porque lo que hay es una lucha feroz entre las potencias imperialistas? G.B.- Creo que sí es un disparate. Por esa vía a lo único que se podría llegar es a una confrontación armada. Son términos incompatibles porque las potencias lo que se disputan es la capacidad de sus monopolios y su propia posibilidad de subsistencia, pensar que eso puede evolucionar hacia una serie de entendimientos y pactos mutuos eso es a mi juicio totalmente gratuito, estoy de acuerdo con usted. Esto se puede ver en los últimos acontecimientos internacionales, el casus belli fueron las torres gemelas, cuando la cosa empezó a ponerse seria, Bush por representar la potencia más grande tiene el principal protagonismo, pero desde el punto de vista de la responsabilidad creo que son responsables tanto unos como otros, están en el mismo juego. La cuestión habría que plantearla en términos más amplios, no focalizarse en EEUU sino que Alemania y Francia tienen las mismas intenciones, pero tienen diferentes medios y otras dificultades. Los que mandan en el mundo: «Decir que EEUU es belicista y Europa pacifista es una cosa para reírse. Poseer armas atómicas es lo que define el carácter belicista de una superpotencia, lo demás es música celestial» Ch.- ¿Es la ruptura de la legalidad internacional o tal legalidad internacional nunca ha existido, por lo menos de la forma en que se nos quería presentar a través de la ONU? G.B.- Cuando se habla de la ONU, es como si fuera el Tribunal Supremo Mundial, pero la ONU no existe ¿ por qué? porque se nutre de las energías de los socios , y de los capitales de los socios. Cuando te dicen que «se ha incumplido la ley internacional», pero ¿eso qué es? Falta que uno de los cinco grandes ponga el veto y ya está dentro de la legalidad internacional, porque el derecho de veto está reconocida por la ONU. La ONU es el conjunto de los socios, es un ideal y no una realidad. Con el veto el efecto es que muchas potencias del Consejo de Seguridad puedan frenar a otras pero por sí mismas no representan ninguna ley internacional, dicha legalidad además está contradicha, desde mi punto de vista, por el simple derecho de veto de uno de los grandes. Ch.- Tras la guerra de Irak, Bush abre un nuevo reparto del mundo impuesto por la fuerza sobre otras potencias. Sin embargo tiende a presentarse a las demás potencias como pacifistas, cuando lo que ocurre es que se disputan el lugar que ocuparán en ese nuevo orden mundial. G.B.- Añadiría que es tanto Bush como Shroeder o Giscard, están comprometidos todos. Ahora pueden estar en desacuerdo Francia y Alemania, no porque unos sean buenos y otros malos, sino porque se disputan el petróleo y muchas cosa claro. Las razones por los que unos son pacifistas y otros no, no es para nada porque unos desean la paz y otros la guerra, sino porque querían el petróleo para ellos. En el caso de Francia es clarísimo, tenía unos contratos con Irak en los que el barril les salía a una docena de dólares y no le interesaba de ninguna manera soltar esa presa. Ch.- Se promulga que frente a los EEUU debe darse un acercamiento a Europa, que es más pacífica y diplomática. ¿Pero no son Francia y Alemania países imperialistas cuyo diferencia con EEUU está únicamente en su capacidad de dominación actual a nivel global? G.B.- En Europa no ha habido un año sin guerra, las guerras mundiales las provoca Alemania, todo el pacifismo de los ingleses en las entre guerras quedó completamente patas arriba en cuanto empezaron las guerras mundiales. Eso de decir que EEUU es belicista y Europa pacifista es una cosa para reírse, la prueba es que todo el mundo tiene armas atómicas, que es lo que define el carácter belicista de una superpotencia, lo demás es música celestial ¿Quién se desarma primero? Esa es la base principal; el criterio objetivo es quién tiene armas nucleares, porque eso ya es una cosa muy seria, quiere decir que quien la tiene es porque está dispuesta a usarlas en un momento dado. Ch.- ¿No es además este proclamado acercamiento a Francia y Alemania especialmente peligroso para España, porque como usted ha señalado son «enemigos políticas naturales» de nuestro país? G.B.- Precisamente la competencia brutal del comercio de Andalucía o Almería con los tomates e invernaderos es fundamentalmente con Europa. La situación se está viendo claramente con las discusiones sobre la Constitución Europea, España será relegada casi seguro a ser un comparsa de los grandes, que van a ser Alemania y Francia. No veo ninguna ventaja, el español desaparece, se hablará inglés aunque Alemania no quiere y la economía española esta muy jodida por la competencia de Europa. Organización y lucha política: «Cualquier partido político que no tenga a la vista la posibilidad de destruir o apoderarse del Estado no tiene nada que hacer» Ch.- La intervención del Estado por parte de las potencias imperialistas se reconoce fácilmente en el tercer mundo, por ejemplo con el golpe de estado a Allende, sin embargo no se parte de ello para los países del segundo mundo, incluyendo nuestro país. G.B.- Aquí esta más o menos desenmascarada pero es lo mismo. Por ejemplo la cooperación de los sindicatos españoles,cúpulas domesticadas, son simples aparatos burocráticos que tiene muy poco contacto con los trabajadores, y los trabajadores muchas veces están mediatizados por una serie de intereses. Lo que ocurre es que la borrosidad de la líneas de intervención es mucho más grande en los países del primer y segundo mundo que en los del tercero. Por ejemplo, lo que pasa con los sindicatos es que hay intereses diferentes, están también los regímenes parlamentarios, la lucha se complica terriblemente, los intereses que se alían en un momento dado, a veces hay discusiones que no reflejan nada y líneas de contradicción constantes. Ahora mismo, por ejemplo, la lucha de Aragón contra Valencia por el Ebro, ¡resulta que es Aragón contra Valencia!, cuando la discusión está puesta en ese terreno ya no hay nada que hacer. Por eso creo que la dificultad en estos día es toda esa cantidad de líneas de fricción fundadas en mil circunstancias que tienen fundamento siempre, por supuesto, pero que tergiversan la cuestión y sobretodo orientan los intereses hacia otros propósitos y perspectivas, que nadie sabe muy bien donde desembocan. Ch.- Las nuevas teorías economistas no parten de que la lucha se centra en el poder político, pero aunque quieran presentarse como novedosas. ¿No son estas viejas teorías economisistas reencauchadas combatidas por Lenin hace más de 100 años? G.B.- El economismo es puramente abstracto, que en su sentido más puro es el mercado. Pero el mercado no se sostiene por sí solo, las leyes del mercado suponen siempre una serie de variables y coordenadas que no son económicas, sino que son por ejemplo, sociales, lingŸísticas, culturales. La economía es una abstracción que no sirve para explicar ningún hecho relevante. La «economía política» es una contradicción, esto demuestra a mi juicio la ambigŸedad de los planteamientos económicos el que habla de economía no sabe muy bien de lo que habla. Ch.- Sectores de la izquierda y de la socialdemocracia promueven el empirismo y el desprecio a la teoría, difundiendo que el marxismo es sólo una más de las corrientes que conforman «el arco iris de la izquierda». G.B.- A mi me parece que es un error completo, una ilusión. Sin teoría no hay nada que hacer porque se va tierra, se cae en la trampa de todas las añagazas que van surgiendo en el momento. La teoría del capitalismo más completa es la del marxismo y ponerla entre paréntesis como una más me parece un error monumental. Ch.- Usted ha señalado que sin fuerza política y militar no se puede hacer frente al imperialismo, ¿no es el objetivo irrenunciables de los partidos comunistas acabar con el imperialismo y por lo tanto con la explotación? G.B.- El Estado es fundamental, allí aparece toda la estructura política del mundo. El anarquismo dice que hay que eliminar el Estado, como lo que decía Bakunin o, la otra posibilidad, es hacer un Estado de carácter realmente socialista. En esa alternativa es muy difícil buscar un termino medio. Porque la idea de que la evolución natural de las cosas va hacia la extinción del Estado, que es una de esas ideas acariciadas por mucha parte de la izquierda (que el propio desarrollo del capitalismo va hacia la eliminación del Estado), es algo que no se sostiene. Cualquier partido político que no tenga a la vista la posibilidad de destruir el Estado o bien de apoderarse del Estado para gestionarlo según sus intereses pues no tiene nada que hacer. Desde luego la cuestión es práctica. Hacen falta organizaciones que tengan la claridad de por donde tiene que ir la línea, hace falta un grupo que sea capaz de encontrar un camino. Eso es lo que muchos esperamos. Angélica Garzón Umerenkova
Re: Otra vez Gabriel Albiac
14 abr 2004
Estados y monopolios:

«No se pueda hablar de empresas globales que actúan al margen de los Estados»

Chispas- Dentro de sectores de la izquierda se sitúa como blanco los monopolios, los grandes capitales multinacionales ¿Pero podemos hablar de monopolios sin Estado?
Gustavo Bueno- Es evidente que la idea de que haya empresas de carácter multinacional, globales, que están como flotando por encima de los Estados no se sostiene. Es decir, aun cuando haya empresas globales, con características de descolocación de trabajadores y capitales en diferentes naciones, que les da una apariencia de estar al margen de los Estados no es así. Porque los Estados, por ejemplo, les proporcionan infraestructura, seguridad, defensa y posibilidad de extenderse. No creo que se pueda hablar de empresas globales que se estén desarrollando al margen de los Estados sino que están arraigadas en un Estado. La idea de los monopolio es muy cierta, pero añadiría que se enfrentan entre sí, por la paradoja de que los monopolios no son únicos. Ocurre aquí un poco como ocurrió con la idea de Dios, solo hay uno pero tiene muchos dioses. Las religiones monoteístas no son una, sino que son múltiples, está Yave, Alá, Seus o Dios. Con los monopolios ocurre lo mismo, hay múltiples monopolios que luchan entre sí a muerte claro. Gran parte de los problemas de la globalización se deben a esto.

Ch.- Algunas líneas de pensamiento dentro de la izquierda apuntan a que la tendencia es la disolución o debilitamiento de los Estados como consecuencia del aumento del capital internacional.
G.B.- La tendencia hacia una concentración de capitales implica alianza con otros Estados, parece una tendencia ordinaria. Se ve en el ultimo siglo claramente, cómo hay una concentración de Estados. Pasando primero de Estados nacionales tradicionales, a Estados continentales como en el caso de Europa, EEUU, la Unión rusa. La escala del capitalismo internacional requiere una escala continental. Esa escala continental supone una multiplicación de Estados, en los años 50 había, no recuerdo la cifra exacta, eran cerca de 80 estados en la ONU y ahora son cerca de 200. El número de Estados aumenta con la globalización, pero los Estados son muchas veces muy pequeños, casi figuras retóricas para intervenir en las votaciones, para permitir paraísos fiscales o lo que sea. Realmente los que tienen peso en el mundo son los grandes Estados continentales o asociación de Estados como EEUU o de Europa, que en el fondo es lo mismo. Habría una tendencia hacia la continentalización de los Estados y simultáneamente a la multiplicación de Estados más pequeños que están simplemente como satélites de los otros.

Ch.- ¿Se puede lograr un consenso entre las principales potencias para llegar a una especie de gobierno mundial, a un ultra imperialismo, o es esto un «ultradisparate» porque lo que hay es una lucha feroz entre las potencias imperialistas?
G.B.- Creo que sí es un disparate. Por esa vía a lo único que se podría llegar es a una confrontación armada. Son términos incompatibles porque las potencias lo que se disputan es la capacidad de sus monopolios y su propia posibilidad de subsistencia, pensar que eso puede evolucionar hacia una serie de entendimientos y pactos mutuos eso es a mi juicio totalmente gratuito, estoy de acuerdo con usted. Esto se puede ver en los últimos acontecimientos internacionales, el casus belli fueron las torres gemelas, cuando la cosa empezó a ponerse seria, Bush por representar la potencia más grande tiene el principal protagonismo, pero desde el punto de vista de la responsabilidad creo que son responsables tanto unos como otros, están en el mismo juego. La cuestión habría que plantearla en términos más amplios, no focalizarse en EEUU sino que Alemania y Francia tienen las mismas intenciones, pero tienen diferentes medios y otras dificultades.

Los que mandan en el mundo:

«Decir que EEUU es belicista y Europa pacifista es una cosa para reírse. Poseer armas atómicas es lo que define el carácter belicista de una superpotencia, lo demás es música celestial»

Ch.- ¿Es la ruptura de la legalidad internacional o tal legalidad internacional nunca ha existido, por lo menos de la forma en que se nos quería presentar a través de la ONU?
G.B.- Cuando se habla de la ONU, es como si fuera el Tribunal Supremo Mundial, pero la ONU no existe ¿ por qué? porque se nutre de las energías de los socios , y de los capitales de los socios. Cuando te dicen que «se ha incumplido la ley internacional», pero ¿eso qué es? Falta que uno de los cinco grandes ponga el veto y ya está dentro de la legalidad internacional, porque el derecho de veto está reconocida por la ONU. La ONU es el conjunto de los socios, es un ideal y no una realidad. Con el veto el efecto es que muchas potencias del Consejo de Seguridad puedan frenar a otras pero por sí mismas no representan ninguna ley internacional, dicha legalidad además está contradicha, desde mi punto de vista, por el simple derecho de veto de uno de los grandes.

Ch.- Tras la guerra de Irak, Bush abre un nuevo reparto del mundo impuesto por la fuerza sobre otras potencias. Sin embargo tiende a presentarse a las demás potencias como pacifistas, cuando lo que ocurre es que se disputan el lugar que ocuparán en ese nuevo orden mundial.
G.B.- Añadiría que es tanto Bush como Shroeder o Giscard, están comprometidos todos. Ahora pueden estar en desacuerdo Francia y Alemania, no porque unos sean buenos y otros malos, sino porque se disputan el petróleo y muchas cosa claro. Las razones por los que unos son pacifistas y otros no, no es para nada porque unos desean la paz y otros la guerra, sino porque querían el petróleo para ellos. En el caso de Francia es clarísimo, tenía unos contratos con Irak en los que el barril les salía a una docena de dólares y no le interesaba de ninguna manera soltar esa presa.

Ch.- Se promulga que frente a los EEUU debe darse un acercamiento a Europa, que es más pacífica y diplomática. ¿Pero no son Francia y Alemania países imperialistas cuyo diferencia con EEUU está únicamente en su capacidad de dominación actual a nivel global?
G.B.- En Europa no ha habido un año sin guerra, las guerras mundiales las provoca Alemania, todo el pacifismo de los ingleses en las entre guerras quedó completamente patas arriba en cuanto empezaron las guerras mundiales. Eso de decir que EEUU es belicista y Europa pacifista es una cosa para reírse, la prueba es que todo el mundo tiene armas atómicas, que es lo que define el carácter belicista de una superpotencia, lo demás es música celestial ¿Quién se desarma primero? Esa es la base principal; el criterio objetivo es quién tiene armas nucleares, porque eso ya es una cosa muy seria, quiere decir que quien la tiene es porque está dispuesta a usarlas en un momento dado.

Ch.- ¿No es además este proclamado acercamiento a Francia y Alemania especialmente peligroso para España, porque como usted ha señalado son «enemigos políticas naturales» de nuestro país?
G.B.- Precisamente la competencia brutal del comercio de Andalucía o Almería con los tomates e invernaderos es fundamentalmente con Europa. La situación se está viendo claramente con las discusiones sobre la Constitución Europea, España será relegada casi seguro a ser un comparsa de los grandes, que van a ser Alemania y Francia. No veo ninguna ventaja, el español desaparece, se hablará inglés aunque Alemania no quiere y la economía española esta muy jodida por la competencia de Europa.

Organización y lucha política:

«Cualquier partido político que no tenga a la vista la posibilidad de destruir o apoderarse del Estado no tiene nada que hacer»

Ch.- La intervención del Estado por parte de las potencias imperialistas se reconoce fácilmente en el tercer mundo, por ejemplo con el golpe de estado a Allende, sin embargo no se parte de ello para los países del segundo mundo, incluyendo nuestro país.
G.B.- Aquí esta más o menos desenmascarada pero es lo mismo. Por ejemplo la cooperación de los sindicatos españoles,cúpulas domesticadas, son simples aparatos burocráticos que tiene muy poco contacto con los trabajadores, y los trabajadores muchas veces están mediatizados por una serie de intereses. Lo que ocurre es que la borrosidad de la líneas de intervención es mucho más grande en los países del primer y segundo mundo que en los del tercero. Por ejemplo, lo que pasa con los sindicatos es que hay intereses diferentes, están también los regímenes parlamentarios, la lucha se complica terriblemente, los intereses que se alían en un momento dado, a veces hay discusiones que no reflejan nada y líneas de contradicción constantes. Ahora mismo, por ejemplo, la lucha de Aragón contra Valencia por el Ebro, ¡resulta que es Aragón contra Valencia!, cuando la discusión está puesta en ese terreno ya no hay nada que hacer. Por eso creo que la dificultad en estos día es toda esa cantidad de líneas de fricción fundadas en mil circunstancias que tienen fundamento siempre, por supuesto, pero que tergiversan la cuestión y sobretodo orientan los intereses hacia otros propósitos y perspectivas, que nadie sabe muy bien donde desembocan.

Ch.- Las nuevas teorías economistas no parten de que la lucha se centra en el poder político, pero aunque quieran presentarse como novedosas. ¿No son estas viejas teorías economisistas reencauchadas combatidas por Lenin hace más de 100 años?
G.B.- El economismo es puramente abstracto, que en su sentido más puro es el mercado. Pero el mercado no se sostiene por sí solo, las leyes del mercado suponen siempre una serie de variables y coordenadas que no son económicas, sino que son por ejemplo, sociales, lingŸísticas, culturales. La economía es una abstracción que no sirve para explicar ningún hecho relevante. La «economía política» es una contradicción, esto demuestra a mi juicio la ambigŸedad de los planteamientos económicos el que habla de economía no sabe muy bien de lo que habla.

Ch.- Sectores de la izquierda y de la socialdemocracia promueven el empirismo y el desprecio a la teoría, difundiendo que el marxismo es sólo una más de las corrientes que conforman «el arco iris de la izquierda».
G.B.- A mi me parece que es un error completo, una ilusión. Sin teoría no hay nada que hacer porque se va tierra, se cae en la trampa de todas las añagazas que van surgiendo en el momento. La teoría del capitalismo más completa es la del marxismo y ponerla entre paréntesis como una más me parece un error monumental.

Ch.- Usted ha señalado que sin fuerza política y militar no se puede hacer frente al imperialismo, ¿no es el objetivo irrenunciables de los partidos comunistas acabar con el imperialismo y por lo tanto con la explotación?
G.B.- El Estado es fundamental, allí aparece toda la estructura política del mundo. El anarquismo dice que hay que eliminar el Estado, como lo que decía Bakunin o, la otra posibilidad, es hacer un Estado de carácter realmente socialista. En esa alternativa es muy difícil buscar un termino medio. Porque la idea de que la evolución natural de las cosas va hacia la extinción del Estado, que es una de esas ideas acariciadas por mucha parte de la izquierda (que el propio desarrollo del capitalismo va hacia la eliminación del Estado), es algo que no se sostiene. Cualquier partido político que no tenga a la vista la posibilidad de destruir el Estado o bien de apoderarse del Estado para gestionarlo según sus intereses pues no tiene nada que hacer. Desde luego la cuestión es práctica. Hacen falta organizaciones que tengan la claridad de por donde tiene que ir la línea, hace falta un grupo que sea capaz de encontrar un camino. Eso es lo que muchos esperamos.

Angélica Garzón Umerenkova
Re: Otra vez Gabriel Albiac
14 abr 2004
En resumen, nacionalismo español de izquierdas que trabaja al servicio del estado español y sus oligarquias usando un lenguaje pseudorevolucionario y progre. Una mierda.
Re: Otra vez Gabriel Albiac
16 abr 2004
Gustavo Bueno es español, sí, como usted. Ni más, ni menos.

¿Pero no era de derechas como losantos y albiac?

¿Ha reconstruido su discurso o SEGUIMOS SIN ENTERARNOS, o ambas cosas a la vez?
Re: Otra vez Gabriel Albiac
21 jul 2004
A mi me molestan más los Ekaizer, Haro Tecglen, Pradera, o el juntaletras del Millás, porque estos si que sirven al imperio con todas las de la ley. No creo en Albiac, ni en Gustavo Bueno, pero me divierten mucho más.
Re: Otra vez Gabriel Albiac
22 mar 2005
Mi comentario va dirigido al señor Carlos Alonso y su disección del "imbécil ilustrado".

En primer lugar, me gustaría saber qué diferencia considera usted que tiene con el cinismo y la "bilis" de Albiac, cuando desde el primer párrafo no ha parado de insultar rabiosamente. Mala forma, por tanto, de defender un planteamiento. Forma muy poco tolerante. Muy poco comprensiva. Me refiero al propio nombre que aplica ("imbécil") y a ejemplos como éstos: "mayor basura intelectual", "residuo de la irracionalidad", etc.

En segundo lugar, me pregunto si usted es también un "imbécil ilustrado". Lo digo por varias razones. Una es que los conoce usted muy bien, y pienso que, o está usted tremendamente aburrido y no hace otra cosa que analizarlos, o es uno de ellos. Otra razón es que su discurso está lleno de parrafadas, retórica hueca y palabras que no todo el mundo comprendería; es decir, precisamente las características que usted le atribuye a los "imbéciles ilustrados".

Otro detalle que me hace pensar que usted es uno de esos "imbéciles ilustrados" es el siguiente párrafo:
"Si algo es triste en la vida académica del imbécil ilustrado es su incapacidad, física y empíricamente demostrable, para aprehender el latido de un pueblo. No tienen ni pajolera idea de cómo se respira en la calle ¿Qué conocimiento se puede extraer de un viaje en bussiness, estancia en un cinco estrellas y una serie de reuniones con lo más neoliberal de cuanta autoridad democrática existe? ¿Cómo puede alguien dilucidar los problemas inmediatos y la dimensión antropológica del hombre común cuando hace años que no pisa un barrio a conciencia? Es radicalmente imposible percibir un problema sistémico desde la planta setenta y ocho, justo antes de degustar un pato a la naranja, justo después de un baño de sales en un jacuzzi."
¿Cómo sabe usted todo eso? ¿Ha viajado con ellos en clase business (con una sola 's' al principio, dicho sea de paso)? ¿O es que es usted uno de ellos? Porque yo no sé tanto sobre hoteles de lujo y comidas caras: no puedo pagarme tales excesos.

Otro rasgo que lo identifica a usted en eso que critica, es la afirmación de que los "imbéciles ilustrados" "conciben la política sin política". ¿Y acaso usted nos ha dado muestras aquí de alguna ideología? Yo sólo he visto que ha criticado usted con saña a un estereotipo que, por cierto, se ha inventado.

Otra cosa, ¿el tal Ulrich Beck es otro de esos "imbéciles ilustrados"? Porque la frase "buscar causas biográficas a problemas sistémicos", no parece muy accesible al pueblo, como usted mismo vindica. Su incoherencia me abruma.

En fin, no entiendo si es usted un "imbécil ilustrado" al que ya no le permiten formar parte del club, o si es un aspirante a "imbécil ilustrado" muy cabreado porque no lo dejan entrar.

En cualquier caso, espero que tenga en cuenta que no lo he insultado y que sólo pretendo que me saque de mi confusión. Es que me he sentido aludido en su texto por el simple hecho de estar de acuerdo con muchas de las opiniones de Albiac. Yo llevo adelante una bitácora personal y no estoy a sueldo de nadie: lo hago porque me da la gana. Por tanto, creo que ha juzgado usted demasiado rápido o yo no he sabido entenderlo.

Un saludo.

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