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Más mercado, igual desempleo
06 mar 2004
WASHINGTON, 12 feb (IPS) - - Estados Unidos asegura haber tenido éxito al instaurar el libre mercado en Iraq, pero, al parecer, los cambios no mejoraron la vida de los habitantes de este país ocupado, la mayoría sin empleo ni acceso a servicios básicos.

"Iraq hace progresos tangibles hacia el establecimiento de una economía de mercado abierta y robusta", dijo el subsecretario de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, John B. Taylor.

El funcionario esbozó un panorama de la marcha de Iraq hacia la total liberalización económica, al brindar su testimonio el miércoles ante el Comité de Asuntos Urbanos, Bancarios y de Vivienda del Senado estadounidense.

Taylor señaló que se lograron "avances positivos y significativos" desde que la Autoridad Provisional de la Coalición, presidida por el estadounidense Paul Bremer, y el Consejo Interino de Gobierno iraquí lanzaron un programa económico supervisado por Washington.

El objetivo era remplazar la economía de estilo socialista y protegida por el Estado que operaba bajo el régimen de Saddam Hussein. Los principales "avances" destacados por Taylor son la llegada de bancos extranjeros, la ampliación del campo de acción para los bancos locales y la "liberalización" de las tasas de interés.

Pero uno de los expertos enviados por Washington para supervisar estas reformas económicas admitió a IPS que Estados Unidos "exagera", y subrayó que la mayoría de los iraquíes están lejos de aprovechar los cambios. "A la par de los aspectos positivos, hay otros muy negativos", afirmó el analista Essam al Khafaji, director de Vigilancia de los Beneficios Iraquíes, una iniciativa del independiente Instituto para una Sociedad Abierta, que preside el financista internacional George Soros.

Al Khafaji señaló que muchos de los cambios en las leyes económicas fueron impuestos sin consultar a los iraquíes y de forma "muy prematura". "A los iraquíes no se les dio permiso para evaluar antes algunos cambios muy radicales, como la ley de inversiones privadas. Ellos no tuvieron la oportunidad siquiera de mirar el proyecto de ley antes de su aprobación", afirmó.

Por otra parte, indicó que las reformas no solucionarán el desempleo ni la falta de servicios básicos, los dos problemas más acuciantes que afrontan los iraquíes. "El desempleo sigue en casi el 50% de la población económicamente activa. Los que trabajan son los que ven los 'cambios positivos'", dijo Al Khafaji. "El problema número uno que aún persiste es el de los servicios básicos, que no han mejorado proporcionalmente con los recursos que han sido destinados", añadió.

El ministro de Finanzas de Iraq, Kamel Gailani, y el gobernador del Banco Central, Sinan Shabibi, dijeron estar comprometidos con "una economía liderada por el sector privado". Ambos participaron en una reunión ministerial del Grupo de los Siete países más industrializados, realizada en la sudoriental localidad estadounidense de Boca Ratón Los funcionarios señalaron que trabajarán por la "apertura y transparencia de las instituciones iraquíes" y por el desarrollo del sector privado. Asimismo, prometieron trabajar para la integración económica y financiera de Iraq con la comunidad internacional.

El Consejo de Gobierno otorgó a tres bancos extranjeros licencia para operar, introdujo un plan para liberalizar las tasas de interés a partir del 1 de marzo y pronto presentará un proyecto de reformas en el Banco Central. Taylor infirmó que las tasas de interés de los instrumentos financieros internos, como préstamos y depósitos, serán liberalizadas. "Esta medida es un paso muy importante hacia la creación de un sector financiero, moderno y eficiente, porque permitirá a los prestamistas tomar las decisiones sin ser determinados por las directivas de un Banco Central", señaló.

Bajo el régimen de Saddam Hussein, los bancos privados controlaban menos de 8% del total de los activos bancarios y utilizaban tecnología anticuada. Bajo la nueva ley bancaria, podrán ofrecer nuevos servicios a sus clientes. Según el Departamento del Tesoro, ya hay 10 bancos en Iraq que están recibiendo giros internacionales y prestando dinero.

Bagdad ya recibió 15 solicitudes de bancos que esperan licencia. Shabibi anunció el 31 de enero que la Corporación Bancaria Hong Kong-Shanghai, el Banco Nacional de Kuwait y el Standard Chartered Bank de Gran Bretaña recibirán su licencia en marzo. Además, el banco kuwaití informó que tiene planes para comprar el 85% de una de las instituciones financieras privadas iraquíes.

Taylor anunció planes para reestructurar la administración, organización y personal de los bancos estatales, sobre todo los dos más importantes, el Rafidain y el Rasheed.

Washington también permitió la creación del Banco de Comercio de Iraq, entidad crediticia destinada a brindar apoyo a las importaciones y exportaciones. Este banco abrió en diciembre y ya asignó más de 200 préstamos por 190 millones de dólares a la mayoría de los ministerios y a varias empresas estatales.

Al Khafaji alertó que los cambios fomentarán la corrupción y los abusos financieros. El nuevo sistema "está permitiendo que muchos se vuelvan ricos, pero por tener amigos en puestos clave", aseguró. Sin embargo, "lamentablemente, no nos hemos apartado de los tiempos en que las personas usaban sus vínculos personales para enriquecerse. Viejos tiburones del régimen anterior se aprovechan de lo que está pasando", afirmó.

Hubo un gran alboroto en Bagdad cuando el Consejo de Gobierno otorgó una licencia para establecer una línea de teléfonos móviles a una compañía perteneciente a un socio de Ahmed Chalabi, uno de los miembros más influyentes de ese órgano. También se suscitó una polémica cuando el Consejo decidió que todas las principales industrias, a excepción del petróleo, debían abrirse al capital privado en su totalidad. Empresarios locales lo atribuyeron a la intención de calmar la sed de las empresas estadounidenses.

Sin embargo, Washington insiste en que estas reformas ayudarán a crear riquezas que, en definitiva, beneficiarán a todos los iraquíes.

Estados Unidos también promete reducir el peso de la deuda externa iraquí, que llega ahora a unos 120.000 millones de dólares.
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