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¿Por qué no me convence el discurso de Alan Woods?
26 feb 2004
EL DIRIGENTE SOCIALISTA BRITÃ?NICO ALAN WOODS QUIERE HACER LA REVOLUCIÃN SOCIALISTA EN EL MUNDO CON LOS INSTRUMENTOS DE LA ESCUELA DE ELEA.
¿Alguna vez ha golpeado a la puerta de tu casa una de esas personas que andan por la calle con una Biblia en la mano leyéndote los âsagrados textosâ? para âconvertirteâ? y para convencerte sobre dónde está âla verdadâ?? Pues bien, si conoces la experiencia, no tendrás ningún problema en imaginar una igualmente nefasta estrategia de proselitismo la cual me ha obligado a discutir la siguiente pregunta:

¿POR QUà NO ME CONVENCE EL DISCURSO DEL DIRIGENTE SOCIALISTA BRITÃ?NICO ALAN WOODS EN SU RECIENTE DEBATE CON EL DIRIGENTE SOCIALISTA BOLIVIANO LUIS OVIEDO CON RESPECTO A LA SITUACIÃN BOLIVIANA?

Para ir al grano, debo decir de antemano que si no me convence su discurso, como me propongo demostrarlo, es porque yo he encontrado en su estructura cuatro elementos profundamente perversos que me gustaría discutir y compartir con ustedes. En general, estos elementos, como veremos, revelan que el dirigente socialista británico quiere hacer la revolución socialista en el mundo con los instrumentos de la Escuela de Elea, y de paso, para matar dos pájaros de un tiro, dejar a los revolucionarios bolivianos âchupándose el dedo.â?

¿Sabes cuáles instrumentos? Aquellos de la sofistería que algunos señores de la antiguedad griega imaginaron y usaron para demostrar que el movimiento no existía. Y que ahora el bolchevique británico utiliza PARA BLOQUEAR los procesos revolucionarios y los sentimientos de legítima solidaridad y ayuda mutua entre los pueblos y entre las diferentes tendencias de la lucha obrera y campesina. Y no crean que le digo âbolcheviqueâ? por ironía; es más bien para hacer honor al término que él mismo se ha adjudicado con orgullo. Pero bueno, pasemos a incursionar en la estructura de la patraña.

1. SU DISCURSO NO ME CONVENCE POR UN PROBLEMA DE LA HONESTIDAD

Un primer elemento por el cual su dircusrso no me convence tiene que ver con un problema de la honestidad. Alan Woods alega tener un gran respeto por la âhonestidadâ? con la que Marx, Lenin y Trotsky trataron los argumentos de sus oponentes. Lo cual es indudablemente laudable. Como él dice, âNunca hemos distorsionado o caricaturizado los argumentos de nuestros adversarios políticos.â? Y sin embargo, lo primero que hace Woods en el debate es caricaturizar la posición del dirigente Oviedo comparándola con la de âun chico con zapatos nuevosâ? que âse pavonea orgullosamente diciendo a todo el mundo: âVean ustedes qué inteligente soy.ââ?

Pero su concepto de la âhonestidadâ? es aún más extraño cuando nos dice: âNos gustaría ser caritativos. Quizás estas distorsiones no son deliberadas. Puede ser que Luis necesite anteojos nuevos, o a lo mejor sólamente es incapaz de comprender lo que lee.â?

Como se puede ver, al menos desde la punta del iceberg que se simboliza en estos textos, hay un problema de honestidad que el marxista británico al menos a mi no me convence de haber superado todavía, y que, a lo contrario de su prédica, aparece como un elemento perversamente inherente en la estructura de su discurso.

2. SU DISCURSO NO ME CONVENCE PORQUE USA EL ESCOLASTICISMO PARA BLOQUEAR LA TAREA REVOLUCIONARIA.

Un segundo elemento perverso por el cual el discurso del dirigente socialista británico no me convence es porque usa el escolasticismo para bloquear la tarea revolucionaria a expensas de lo que demandan las condiciones reales de existencia. Cuando digo âescolasticismoâ? me refiero a esa vieja estrategia de conocimiento que comenzó desde el siglo quinto con San Agustín hasta nuestros días y que enfatiza la lógica y la presentación erudita y sistemática para defender âla verdadâ? basada en la Biblia como la palabra revelada por Dios, aunque en el discurso de Woods se trata de âla verdadâ? y la palabra âreveladaâ? por Trotsky, por Marx, y por Lenin.

Según el discurso escolástico, las acciones de las masas que conducen a la revolución socialista no pueden ser auténticas ni efectivas si Trotstky, Lenin, o Marx no lo dijeron, o no lo corroboran en sus sagrados textos y pasajes. El dirigente británico usa tales textos y pasajes como un libro de catecismo con los métodos y las doctrinas socialistas tradicionales para formular credos y dogmas e imponerlos en las cabezas de la gente. Y si las condiciones reales de existencia no encajan o se resisten a los cánones, para éso están las argucias, las sutilezas, y cierta pedantería de la lógica y la erudición para hacerlas encajar.

Es por éso que cuando Alan Woods se queja de que el âmétodoâ? del dirigente Luis Oviedo âestá lejos de ser inteligenteâ? [porque no clasifica en la sofistería obviamente] y que âes enteramente ajeno al método y a las tradiciones del bolchevismo,â? el discurso de Woods sencillamente está defendiendo los sacrosantos principios de la palabra de ârevelación,â? la palabra de ârevelaciónâ? establecida en la tradición intelectual bolchevique. Lo mismo pasa cuando alega que âel métodoâ? del dirigente boliviano âes contrario a todo principio básico del marxismo y, sobre todo, del trotskismo.â?

Como podemos ver, son los adorables principios del âtrotskismoâ? y el âbolchevismoâ? los que determinan el âmétodo correctoâ? para hacer la ârevolución correcta.â? No importa cuáles sean las condiciones emergentes de la existencia real y concreta. La âreglaâ? aparece como la fuente de âla verdadâ? que determina el movimiento y la acción. El método del dirigente Oviedo, para ser auténtico, según el discurso escolástico, debería apegarse a las reglas del catecismo; apegarse a la santa autoridad de la tradición, la tradición intelectual de Trotsky, de Lenin y de Marx. De lo contrario, el método del dirigente Oviedo, y de cualquier otro revolucionario que tenga la âosadíaâ? de determinar el movimiento revolucionario a través del lente de las condiciones reales de existencia, está supuestamente condenado al fracaso.

Woods argumenta que las masas âno le arrebataron el poder a la clase dominanteâ? por âla cuestión de la dirección.â? Y puede ser cierto, pero el problema NO ES porque los dirigentes no tenían, o tenían, la âeducaciónâ? en las ideas del trotskismo. Era porque las relaciones de fuerza de la burguesía y las acciones de ciertos dirigentes obreros en las condiciones concretas prevalecieron sobre los intereses de los explotados en general para instalar el gobierno de Mesa. Es decir, el gobierno que el dirigente Oviedo ha identificado como âun realineamiento de la contrarrevolución.â?

El dirigente británico, en cambio, prefiere ir al catecismo y decir: âSi el POR hubiera mantenido una verdadera posición trotskista, entonces ahora estaría en situación de jugar el papel que jugó el Partido Bolchevique en 1917.â? ¡Por favor compañeros! ¿Será que el marxista británico realmente piensa que las revoluciones sociales son el producto de recetas o manuales? ¿O será ésa la razón por la cual el bolchevique nunca podrá visualizar una respuesta a la pregunta del dirigente Oviedo: â¿Cómo se explica que los obreros y campesinos hayan âtriunfadoâ a pesar de que sus direcciones âentregaron el triunfoâ a los explotadores?â?

Alan Woods me obliga a pensar que si él hubiese sido erigido a la presidencia de Bolivia en vez de Mesa a esta altura la nación boliviana ya tuviera tal vez la revolución socialista más perfecta del mundo. ¡No, no! No es sarcasmo. Woods presumiblemente posee el âmétodo correctoâ? y las ideas bolcheviques y trotskistas âmás educadasâ? sobre la ârevolución correcta.â? Lo que me parece raro es que no haya surgido una revolución socialista en su país o en los Estados Unidos donde hay mucha gente âeducadasâ? en las ideas del trotskismo.

No es por puro gusto que el dirigente Oviedo haya identificado magistralmente el escolasticismo de Woods cuando dice: âSe puede versear, escribir cien mil caracteres, citar extensamente el Manifiesto Comunista y... mentir sobre la dirección de la COB sentado desde Londres.â?

3. SU DISCURSO NO ME CONVENCE PORQUE ES PERVERSO QUERER DESCARTAR LA ESPONTANEIDAD.

Un tercer elemento por el cual el discurso del dirigente británico no me convence es porque es perverso querer descartar la espontaneidad de las masas revolucionarias para asignarle racionalidad exclusiva desde el trotskismo. Los académicos convencionales usualmente han criticado los movimientos campesinos revolucionarios de âespontáneos,â? implicando con ello la presencia de emocionalismo e irracionalidad en sus acciones. Tal argumento, sin embargo, debe ser rechazado de plano por varias razones.

Primero, porque la condición de RACIONALIDAD del movimiento revolucionario no le viene exclusivamente del trotskismo, como si el trotskismo fuera el único aparato conceptual disponible a los revolucionarios. Segundo, hay otros cuerpos de conocimientos (teología de liberación, humanismo, bolivarianismo, idealismo, sandinismo, zapatismo, etc, etc.) de los que los revolucionarios, precisamente por ser revolucionarios, han echado mano en la historia para decidir sus cursos particulares de rebelión. Tercero, es absurdo y miserable alegar que los movimientos revolucionarios campesinos son âespontáneosâ? porque sus acciones son irracionales. Ignorando con ello que la naturaleza de su razón es intrínsica a la libre voluntad del movimiento y su autodeterminación para decidir cursos de acción alternativos en las circunstancias histórico-concretas.

El dirigente británico refuta la idea que la revolución boliviana haya tenido âun carácter puramente espontáneo,â? y está bien que lo refute. Pero lo refuta en un terreno contrario a la primera razón justamente indicada. Cuando Woods dice que la revolución âno ha caído como un rayo desde un cielo azulâ? y que los militantes âno han caído de las nubesâ? no es para defender la racionalidad intrínsica del movimiento. Es más bien para defender la idea que lo que causó la insurrección de Octubre en Bolivia fue el hecho que los militantes âESTABAN EDUCADOS EN LAS IDEAS DEL⦠TROTKISMO.â? Así que, no era la comprensión racional de la pobreza, de la miseria, de la explotación, de la dominación, y la rapiña del gas, que causó el movimiento insurreccional. Eran las âleccionesâ? del catecismo la clave de la racionalidad.

Pero el desprecio a la espontaneidad no es gratuito. Implica la intencionalidad de querer matar el potencial que tiene la imaginación y la creatividad de las masas revolucionarias para alterar y cambiar las estructuras. Implica la intencionalidad de hacernos creer que ALTERNATIVOS CURSOS DE ACCIÃN NO ESTÃ?N ABIERTOS a la percepción, a la creatividad, y a los sentimientos de la gente en sus propias circunstancias concretas. En fin, pretende hacernos creer que la revolución ya tiene trazado su destino, y que si ha de suceder tiene que ser necesariamente de acuerdo a las lecciones del catecismo. O cuando estas lecciones determinen que las âcondiciones objetivasâ? ya están âmadurasâ? para hacer la ârevolución correcta.â?

El marxista británico pareciera decirnos que las revoluciones son como un horario del tren en que se puede predecir con exactitud desde el comienzo todas las etapas del recorrido hasta el punto de llegada. Yo creo por el contrario que las revoluciones, más que un proyecto, son un proceso contínuo de interacción social y aventura y experiencia colaborativa a lo largo del camino. No son fenómenos sociales completamente planeados con anticipación, aunque las condiciones de aventura y emergencia deban tomar lugar dentro de la metas globales de la revolución. Pero es precisamente en esas condiciones de emergencia y aventura donde la espontaneidad, la libre voluntad, la experiencia colaborativa, la creatividad, la imaginación, y la libertad de los sujetos envueltos en el proceso son factores cruciales para la revolución, y sobre todo, para lo desafiante y lo fascinante de su significado.

Si nos ponemos a esperar la ârevolución correctaâ? desde el catecismo, o desde los parámetros escolásticos de nuestro amigo británico, la revolución siempre va a estar âcomo de aquí a la luna,â? como decía mi abuelo. Por supuesto, es indudable que la formación y la capacitación de los líderes y los militantes obreros y campesinos es una cuestión vital para el movimiento. Los conocimientos de las teorías y la luchas socialistas históricas de la tradición intelectual revolucionaria deberían ayudar a la gente a tratar con sus propias experiencias históricas. Pero no nos confundamos, una cosa es âayudar a la gente a tratarâ? y otra muy distinta aplicar el diagnóstico como la panacea.

4. SU DISCURSO NO ME CONVENCE POR SU PALPABLE DESPRECIO A LOS SENTIMIENTOS NACIONALISTAS.

El cuarto elemento por el cual el discurso de Woods no me convence es por su palpable desprecio a los sentimientos nacionalistas. Woods ha leído en el Guardian que los trabajadores y campesinos bolivianos y sus dirigentes locales están llevando a cabo acciones más decisivas con un âmensaje poderosamente nacionalista y antiextranjero.â? Pero Woods, como siempre, armado con las tácticas de la Escuela de Elea, minimiza aquellos sentimientos.

Por un lado, nos dice que el nacionalismo de los trabajadores y los campesinos bolivianos âes un sentimiento anti-imperialista.â? Pero por otro, nos dice que ese sentimiento âsólo es la cáscara externa de un bolchevismo inmaduro.â? O sea que, para ser un verdadero sentimiento anti-imperialista los dirigentes locales tendrán que necesitar un âbolchevismo maduro.â? Y segúramente para alcanzar ese âbolchevismo maduroâ? los dirigentes y los explotados bolivianos tendrán que leer más, y más, y más, a Trotsky. ¡Por favor señor! Las revoluciones y los movimientos de liberación nacional nunca han sido perfectas. Las revoluciones sociales siempre se han hecho con lo que se tiene, hasta con las uñas, con los corazones partidos en pedazos, con los estómagos vacíos, con las cabezas mutiladas por el analfabetismo, y hasta con los pies descalzos. Sería incluso antihistórico pensar que un âbolchevismo maduroâ? debería presumir la perfección revolucionaria anti-imperialista.

El desprecio del dirigente británico a los sentimientos nacionalistas se ampara en la falacia de composición. Véanlo: âLa victoria de la revolución boliviana debe ser el primer paso para la revolución andina y latinoamericana, las condiciones están completamente maduras. La revolución boliviana triunfará bajo la bandera del internacionalismo proletario, de no hacerlo así no triunfará en absoluto.â? ¿Se dan cuenta? La audacia es inaudita. Es miserable y perverso que el fanatismo de un individuo sirva para SUBORDINAR LOS INTERESES ESPECÃ?FICOS antiimperialistas de los trabajadores y campesinos bolivianos A LOS INTERESES GENERALES de la ârevolución andina,â? la cual segúramente todavía está en pañales. La revolución andina, por supuesto, al igual que la revolución latinoamericana, y hasta la revolución mundial, son metas deseables. Pero por ser precisamente âmetasâ? sufren de un defecto teleológico, el cual no es digno para IMPEDIR LA SINGULARIDAD EMERGENTE DE LAS FUERZAS REVOLUCIONARIAS AL NIVEL NACIONAL. Ellas son fuerzas que tienen sus propias causas, sus propios límites inherentes, y su propio potencial para cambiar las relaciones de fuerza dentro de la teleología de la revolución andina.

â?La cáscara externa de un bolchevismo inmaduroâ?
y la âbandera del internacionalismo proletarioâ? se constituyen en un fuerte obstáculo teleológico para congelar los sentimientos nacionalistas de la revolución y la liberación nacional. Una cosa es la SINGULARIDAD DISTRIBUTIVA de la lucha revolucionaria boliviana, de la colombiana, de la venezolana, de la argentina, etc., y otra muy distinta es la UNIDAD COLECTIVA de la lucha revolucionaria andina. Confundir los dos órdenes de realidad es precisamente la falacia de composición la cual el marxista británico ha esgrimido para bloquear el movimiento revolucionario al nivel nacional. El peligro en última instancia consiste en sacrificar las aspiraciones anti-imperialistas históricamente específicas de la gente para mover el centro de la lucha a una batalla eterna de abstracciones, lo cual es una puñalada en la espalda del movimiento mismo.

Un último componente del desprecio a los sentimientos nacionalistas es la táctica de âdivide y vencerás,â? la cual es la táctica normalmente preferida del imperialismo yanqui en los países del tercer mundo. En Cuba, por ejemplo, en su afán de destruir la revolución cubana, el gobierno yanqui ha recurrido al âproyecto Varelaâ? y otras relacionadas maniobras para dividir al pueblo cubano y crear descontento en contra de la revolución. Lo está haciendo también en Venezuela, en Irak, y lo mismo han hecho en Nicaragua, en El Salvador, y virtualmente por todas partes. En el caso de Woods, proclamar con tanta insistencia âla necesidad de mantener la absoluta independencia del proletariadoâ? es algo que raya en dicha táctica. La obsesión de Woods con la pureza ideológica de la clase obrera y la idea de âseparar a las masas de las viejas direcciones reformistasâ? y âultraizquierdistas,â? incluyendo su desprecio por la ârevolución democático burguesa,â? son básicamente expresiones de la misma marca, de âdivide y vencerás,â? para bloquear el ascenso del movimiento de revolución y liberación nacional.

¿Cuándo en la historia del mundo ha habido una revolución social estrictamente compuesta de proletarios? ¿O cuándo las revoluciones han sido procesos inmaculados y sin mancha y sin contaminación ideológica?

Yo creo que para un auténtico revolucionario no es INDISPENSABLE subordinar los poderes de su imaginación al hecho de que San Trotsky haya dicho que Lenin ânunca planteó la cuestión de si la burguesía de un país colonial⦠en la época de lucha por la liberación nacional, podría ser más progresista y más revolucionaria que la burguesía de un país no colonial en la época de la revolución democrática.â? Al menos al nivel de mis percepciones, a mí no me importa. Si un segmento de la burguesía de mi sociedad concreta se dice ârevolucionarioâ? o âprogresistaâ? y está dispuesto a apostar por la revolución con hechos y palabras, ¿Por qué habría que negarle su deseo de empujar la carreta? La calidad de su compromiso se definirá en el proceso, caerá o se elevará por su propia inercia. En la lucha por la dignidad, los valores humanos más altos tienen el potencial de ir más allá de las estrechas fronteras de clase para transformar al mundo.

Además, una cosa es hablar de âépocasâ? y conceptos analíticos al nivel histórico mundial del capitalismo, al estilo Braudeliano, y otra muy distinta es hablar de âépocasâ? y conceptos analíticos al nivel de la historia específica y concreta de una sociedad. La diferencia entre los dos órdenes de realidad es precisamente lo que ha hecho válido en la historia del mundo la existencia de cursos alternativos de liberación y revolución en las sociedades nacionales concretas.

Hasta donde yo conozco, en todos los movimientos revolucionarios siempre han participado los campesinos, los obreros, los estudiantes, las mujeres, los profesionales, los comerciantes, los desempleados, los ladrones, las prostitutas, y todos los parias de la tierra. Y hasta algunos elementos burgueses. No todos los elementos de cada sector, por supuesto. ¿Pero qué triste sería para un estudiante de secundaria, o para un estudiante universitario, o para un oficinista, o para un profesional, o para un pequeño burgués, o para una empleada doméstica, sentirse excluida o excluido de participación en el frente de la revolución y liberación porque él o élla es âmenosâ? revolucionario que un obrero trotskista? Sólo los idealistas podrían esperar hasta terminar de âeducarseâ? en las ideas del trotskismo para hacer la ârevolución correcta.â? Sólo ellos podrían esperar hasta tener una composición social incontaminada para hacer la revolución como Dios manda, digo, como Trotsky manda.

UNA PALABRA FINAL

¡Qué pena que nadie le haya dicho al marxista británico que âla verdadâ? nunca ha sido predicada! Y la razón por la que nunca ha sido predicada, ni podría ser predicada, es triple. Primero, y fundamentalmente, porque sería caer en la trampa de âel Lecho de Procusto;â? segundo, porque es algo que tú debes reconocer dentro de ti mismo; y tercero porque tal vez San Pablo tenía razón cuando dijo que âla letra mata.â? Cualquiera que sea la razón de âla verdadâ? que te cautive, y cuando sea y cómo sea que tengas que hacer la revolución, hazla, hoy o mañana, pero nunca permitas que los catecismos le causen parálisis a tu imaginación. En el camino se arreglan las maletas.

--Wilfredo Gutiérrez, sociólogo, radicado en norteamérica.

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Comentaris

Re: ¿Por qué no me convence el discurso de Alan Woods?
26 feb 2004
A unos no les convencerà Woods y a muchos otros les aburrirà Wilfredo.. Que nos queda?

Yo tu el/ella, nosotr@s,vosotr@s,ell@s. Muchedumbre de individuos desnuda ante la muchedumbre de lobos.

Unos con la biblia, otros con la antibiblia, otros con el grito "espontaneo" en el cielo ..y el pie en el fuego.

Nos queda simplemente ENTENDERNOS los unos a los otros y RESPETARNOS. Si esto tan sencillo fuera realmente fàcil no nos harian falta ni libros troksistas, ni discursos de Alan Woods ni revoluciones andinas.

El mundo cada vez es mas complejo.
És como una llave y una cerradura. Alguien canvia el modelo de cerradura (para poner uno mas complicado -evolucionado-) y otro alguien inventa una llave mas complicada tambien. A su vez otro inventa otra nueva cerradura y otro otra llave. Los problemas crecen, las explicaciones crecen. La cerradura és el ser humano y la llave es tambien el ser humano. Pero el ser humano solo lo llegarà a ser cuando prescinda de pensar en cerraduras y en llaves; cuando tiremos las puertas abajo y nos echemos unas siestas al sol, todos juntos y revueltos ...aunque nos digan guarros.
Perdóname si te “aburro? otra vez
28 feb 2004
Gracias, kriterio, por tu comentario.

Me siento obligado a responder no con la intención de âaburrirteâ? pero para hacer honor a dos puntos que aprecio de tu perspectiva. El primero es esa condición tan difícil de los humanos de entendernos y respetarnos los unos a los otros. El segundo, el mundo y el ser humano âcomo una llave y una cerraduraâ? es una metáfora preciosa la cual te agradezco.

No tengo duda que entre tú y yo esa condición de entendimiento y respeto mutuo no sería una cosa que está pegada en el cielo. Y supongo también que hay muchas otras personas en el mundo para las cuales esa condición de respeto mutuo no debe ser algo inalcanzable. La dificultad surge cuando esa condición de entendimiento y respeto mutuo no es entre tú y yo, sino entre las relaciones de existencia de países imperialistas y naciones pobres, en la que confirmamos que los poderosos han atropellado y pisoteado el respeto mutuo de los pueblos por siglos de injusticia y opresión y explotación.

Pero la dificultad del respeto mutuo se complica aún más cuando personas de buena fe y buena voluntad como tú y yo, y como otras personas más, concientemente o inconcientemente, contribuyen a perpetuar aquellas condiciones de injusticia y opresión con sus enfoques. Y perdóname si pienso que en estos enfoques de perpetuación de injusticias están metidas todas aquellas personas de buena fe entre quienes yo no podría hacer una distinción entre âmuchedumbre de individuos desnudaâ? y âmuchedumbre de lobos.â? Y por ésa razón, no tengo tampoco una respuesta ni una solución a la pregunta de ¿Cuándo dejaremos de âpensar en cerraduras y en llavesâ??

Si tú, amigo Kriterio, tienes alguna respuesta o una solución que puedas compartir con nosotros(as) para que dejémos de âpensar en cerraduras y en llaves,â? una solución que sea de naturaleza factible en el mundo, aparte de que tú y yo podamos âtirar las puertas abajoâ¦,â? te prometo que haré lo posible para no âaburrirteâ? otra vez. Pero debo decirte de antemano que si la solución no me convence no puedo prometerte nada, aunque, con mucha pena, por no poder âserâ? todavía un âser humano.â?

Un saludo fraterno,
--Wilfredo.
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Re: ¿Por qué no me convence el discurso de Alan Woods?
01 mar 2004
Desde luego, está bien y es ocurrente debatir segun que ipo de cuestiones. Pero otras, simplemente està de más. ¿Porque darle importancia a lo que piensan personajes políticos de poca monta que unicamente comparten sus conocimientos mediante la escritura i la discusión?
Hace falta hablar más para hacer más y discutir menos para dejar de hacer nada.
Muchas veces es una perdida de tiempo el hecho de pasarel rato juntando cuatro lineas , que en un parrafo, o en un par, expresen una idea o un concepto, pero en este caso que nos ocupa, el del discurso pseudomarxista de Woods, i las diatrivas que ha generado respecto a las "cerraduras y llaves" que impiden el entendimiento comunicacional entre humanos (que no todos son seres), lo que prima, es el fondo, las entrelineas que se esconden entre metafora, ensayo y sofismo.
Perdonadme la intromisión, sois 2, a los cuales leen un@s cuantas, y los contenidos que emanan del dialogo, son lo suficientemente improtantes como para ser tartadas, debatidas y discutidas, una y mil veces, hasta que un@s aprendamos de @otras y que eso sea reciproco, no unilateral.
En cualquier caso, o en última instancia, ser, para llegar a ser o que sea, productivo, fructifero o conciliante (no malentender) lo mejor que podemos hacer (me autoincluyo porque me interesa la tematica) es una nueva noticia, via mail si se prefiere, o en la pagina central de indymedia si tiene que ser compartida con much@s, en la que tratemos de ver, y entender, que es todo eso que nos venden, y en lo cual más de un@ cae. Y sólo son parrafos extraidos de otros libros.Ideas parafraseadas y repetidas hasta la saciedad. revolución, con mínuscula, que hace apología de la Revolución que hacen las multitudes, sin hacer más que leer, y hablar de lo que se lee.
Saquemos las pupilas de las órbita sy fijemos la mirada un poco más allá, en otra cosa. Sin más. Es lo unico, y lo mínimo
Salut
Intifada_tek
PD: Escribid, si lo haceis en respuesta, o para continuar el "debate" a cipriano_salcedo ARROBA hotmail.com ( si es de microsoft, pero es gratis"
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