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El expansionismo estadounidense: UNA CONSTANTE A LO LARGO DE LA HISTORIA
26 feb 2004
Los Estados Unidos constituyen el conglomerado humano más ambicioso que existió sobre la tierra. Desde el comienzo mismo de su establecimiento como nación, no han hecho otra cosa que ampliar sus beneficios a costa de los demás. Por primera vez está surgiendo en el mundo, hoy, un movimiento de opinión unánime a todas las culturas, con el propósito de ponerle freno.
Primeras usurpaciones externas

El 24 de marzo de 1846, una fuerza militar estadounidense al mando del general Taylor cruzó el río Nueces y avanzó por territorio mexicano. Era el comienzo de uno de los mayores latrocinios de la historia, que culminaría dos años después con la anexión de Texas, Nuevo México y California. 1.350.000 kilómetros cuadrados de tierra feraz, prácticamente sin explotar, donde "poco antes" los estadounidenses habían descubierto "por casualidad" los mayores yacimientos de oro de todo el Norte de América. (1)
La voluntad expansionista de los Estados Unidos de Norteamérica se manifestaba claramente ya desde las primeras décadas del siglo XIX, poco después de obtenida su independencia de Inglaterra. Así, en 1803 compran a Napoleón I, por 15 millones de dólares, el territorio de la Luisiana. Ya entonces el presidente Jefferson manifiesta las intenciones de su país por apropiarse de la Florida y Texas. En 1819 cumplen su propósito con la primera, logrando que España la venda y en el mismo contrato exprese su renuncia a Texas. En 1920, Estados Unidos continúa con su política expansionista en la región obteniendo de México permiso "para radicar colonos" en territorio tejano. (2) Sobre este carácter de sus vecinos del norte, el intelectual mexicano Carlos María Bustamante escribiría, dieciséis años antes de la invasión armada: "El Departamento de Texas está ya en contacto con la nación más ávida y codiciosa de la Tierra. Los norteamericanos, sin que el mundo lo haya sentido, se han apoderado sucesivamente de cuanto estaba en roce con ellos. En menos de medio siglo se han hecho dueños de colonias extensas que estaban bajo el cetro español y francés, y de comarcas aún más dilatadas que poseían infinidad de tribus de indios que han desaparecido de la superficie de la Tierra".
No pasaría mucho tiempo para que estas lúgubres advertencias de Bustamante fueran tomando carácter concreto, en magnitudes aún mayores a las imaginadas por el escritor. En 1867, bajo intensa presión de los Estados Unidos, Rusia cede Alaska. El hegemonismo económico y militar de los ambiciosos anglosajones se perfilaba de un modo evidente. Sólo faltaba el último embate de audacia para consolidarlo, apropiándose del Caribe y Centroamérica. Muy pronto lo iban a dar.

América para los norteamericanos

El 15 de febrero de 1898 una bomba submarina hunde al acorazado norteamericano Maine, fondeado en el puerto de La Habana, Cuba. Esto provocaría el enfrentamiento bélico entre Estados Unidos y España, dando inicio a la política de expansión territorial y económica de los EE.UU. en el Caribe. La guerra hispano-norteamericana fue un elemento clave en la conformación y emergencia de su imperialismo, que ocupó en el lapso de dos años la isla de Cuba, Puerto Rico (sometida hasta hoy), Guam, Hawai y Filipinas. Apenas comenzado el siglo forzó la "independencia" de Panamá con respecto a Colombia, para poder ocupar en forma permanente las inmediaciones del canal interoceánico. Entre 1900 y 1933 las tropas americanas fueron enviadas cuatro veces a Cuba, dos veces a Nicaragua, seis veces a Panamá, siete veces a Honduras, y a la república negra de Haití desde 1915 hasta 1934. (3) Tan "grandiosa" historia de pillaje y esclavización representó un papel central en el reparto del mundo por parte de las potencias imperialistas y en la emergencia de una nueva etapa del capitalismo mundial.
¿Quién hundió al Maine? Norteamérica no aceptó formar una comisión examinadora conjunta con España y formó la suya propia, con el objeto deliberado de acusar al ejército español. La comisión formada por España concluyó que había sido una explosión accidental. Los chauvinistas y nacionalistas yanquis aprovecharon el hecho para desatar en Estados Unidos una virulenta campaña de agresión a España. Un nuevo examen de 1975, efectuado por el almirante norteamericano Hyman Rickover, concluyó que la explosión se debió a errores de diseño del barco, pues la pólvora estaba depositada en contenedores de cobre, en un compartimento bajo, al lado de los depósitos de carbón.
Los acontecimientos se suceden rápidamente. El ejército estadounidense ocupa militarmente la isla, nombrando dos procónsules, el general Brooke en el Occidente (La Habana) y el general Wood en el Oriente (Santiago). Para controlar al ejército rebelde, el gobierno envía 3 millones de dólares con los cuales se le "compran las armas" a los insurgentes, a razón de 75 dólares por soldado. Con esto logran desarmar a los cubanos que, ilusionados con una real independencia habían aceptado aliarse con los yanquis.
Una vez que Estados Unidos comprobó que la insurgencia obrera o negra no era de temer, y que todos los partidos oligárquicos aceptaban de buena gana el protectorado, se decidió a abandonar la isla, pero manteniendo un reaseguro legal para volver en cualquier momento. Los cubanos aprobaron una constitución a la que el gobierno norteamericano le agregó una cláusula (llamada Enmienda Platt por su redactor, el senador Orville Platt), por la cual "el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos pueden ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual" (4). La Enmienda Platt también le prohibía a Cuba firmar tratados con potencias extranjeras que no fueran Estados Unidos, endeudarse por arriba de sus posibilidades de pago, negaba soberanía de Cuba sobre la importante Isla de Pinos y garantizaba a Estados Unidos la compra de tierras para minas de carbón o estaciones navales. La principal condición para la retirada de las tropas estadounidenses fue que esta Enmienda fuese incluida en la constitución cubana. Como resultado, Cuba quedaría reducida a un estado de semiesclavitud: sin fronteras, sin aduanas, sin soberanía, con el peligro de intervención militar como una espada de Damocles pendiente sobre su cabeza.
Puerto Rico tenía una posición estratégica en las Antillas: era como la puerta de entrada para todo el Golfo de México. Por el artículo 2 del Tratado de París se afirmaba: "España cede a los Estados Unidos la isla de Puerto Rico y las demás que están ahora bajo su soberanía en las Indias Occidentales, y la isla de Guam en el archipiélago de las Marianas o Ladrones" (5). El gobierno de Estados Unidos optó por ocuparla en forma indefinida.
Ya asegurada sin peligros la puerta de entrada al Golfo de México, debía asegurarse la salida. El canal de Panamá -que estaba planeado desde años antes-, era esa salida y comunicaría todo el comercio de Europa con Oriente. Por otra parte, resultaba vital para el desarrollo de la costa oeste de Estados Unidos. El expansionismo norteamericano se propuso dominar militar y comercialmente ese paso. Con sus inmensos recursos, muy pronto lo consiguió.
Panamá era hasta entonces una provincia colombiana. El gobierno estadounidense comenzó negociaciones con el de Colombia para que el canal se construyese logrando la propiedad de las tierras de ambos lados del canal para Estados Unidos. El parlamento colombiano mostró reticencias. Viendo el gran interés de sus acosadores, aumentó el precio de la indemnización. Estados Unidos decidió entonces provocar una insurrección "popular" en la provincia de Panamá, que llevaría a la separación de Colombia. Esta operación, realizada en noviembre de 1903, fue pergeñada por un aventurero francés, Bunau Varilla, bajo el patrocinio de "Teddy" Roosevelt, a la sazón presidente. Inmediatamente de producido el levantamiento en Panamá, se declaró su "independencia". Bunau Varilla corrió entonces a los Estados Unidos, para firmar el tratado conocido como Hay-Bunau Varilla, por el cual se le otorgaba al país del norte la soberanía a ambos lados del canal a construirse. Cuando el delegado de la junta de gobierno panameño llegó a la Casa Blanca para acreditarse y negociar la construcción del canal, se encontró con que el tratado ya había sido firmado... ¡con un extranjero! Esto es lo que los norteamericanos llaman "libertad de competencia": Bunau Varilla firmó y al gobierno de Roosevelt no le importaron las acreditaciones legales. (6)

La ideología del expansionismo permanente

Con las campañas invasoras a México, el Caribe y Colombia, se daría nacimiento también a un cuerpo de ideas demagógicas, que consistiría en presentar las incursiones militares como una exportación de los principios altruistas del "modo de vida americano", sazonados con una buena dosis de racismo y militarismo. Esta concepción del mundo como un botín de caza para los norteamericanos, exacerbaría el entusiasmo guerrero de la gran masa inculta estadounidense, lanzándolos una y otra vez a respaldar las aventuras conquistadoras de sus gobernantes. Que a la postre, terminaban beneficiando casi únicamente a los grandes trust capitalistas, los cuales, con cada avance del imperialismo yanqui, acumulaban enormes ganancias. Comenzó a sustentarse un patrioterismo basado en la idea de que las razas anglosajonas estaban destinadas por Dios para llevar a los pueblos el orden y la civilización. Como contracara de esto, las razas negras, latinas, amarillas, aborígenes, eran consideradas incapaces de administrarse a sí mismas y evolucionar en libertad. Se dio así el contrasentido, obvio para todo el mundo menos para los norteamericanos, de justificar el asesinato, el avasallamiento y el sojuzgamiento de todo el resto de la humanidad, en nombre de las ideas de libertad, justicia y progreso. Política, por otra parte, llevada adelante siempre, desde el punto de vista militar, por un revoltijo de linchadores, psicópatas y drogadictos. Pero la plana mayor imperialista repite, hasta hor: "esto es la libertad".
En tal contexto delirante un presidente norteamericano afirmó: "La paz es una diosa sólo cuando viene con la espada a la cintura. Ningún triunfo de la paz es tan grande como el supremo triunfo de la guerra; el diplomático es el sirviente, no el maestro del soldado". (7) Es en la primera etapa de expansión americana que se fragua, pues, su ideario imperialista. Este dará pronto justificación a la seguidilla de avasallamientos territoriales en toda América Latina y más adelante en el mundo entero. Se toman conceptos de los padres del liberalismo americano, para darles ahora un significado completamente mezquino y volcar los esfuerzos y las vidas del pueblo norteamericano en beneficio de los intereses de una clase opresora a nivel internacional. Así, el audaz aventurero Roosevelt podrá afirmar: "Si una nación muestra que sabe cómo actuar con eficiencia razonable y decencia, en asuntos sociales y políticos, si conserva su orden y paga sus obligaciones, no deberá temer interferencia de los EE.UU. Una actuación crónica errada o una impotencia que resulte en un relajamiento general de los lazos de la sociedad civilizada, puede en América o en cualquier otro lugar, requerir una posterior intervención de cualquier nación civilizada, y en el Hemisferio Occidental, la adhesión de los EE.UU. a la Doctrina Monroe, puede forzar a éstos, aunque si quererlo, en casos flagrantes de tales conductas erradas o de impotencia, al ejercicio de un poder de policía internacional". (8)
Este carácter hipócrita y cruel de la clase dirigente anglosajona no se gestó, sin embargo, como se intenta alegar a veces "luego de la Guerra Civil, debido a la explosión de la industria y la mentalidad comercial". Ya en sus primeros actos expansionistas, cuando debieron expulsar de sus tierras a sus verdaderos propietarios, los líderes "cristianos" aplicaron una y otra vez la combinación de la mentira con el asesinato masivo, para concretar el genocidio que terminaría con las razas originales de Norteamérica. Un escritor de la época, Ambrose Bierce, quien participó de estas campañas militares, definiría con agudeza esta mentalidad: "Occidente: parte situada al oeste (o al este) de oriente. Está habitada principalmente por cristianos, poderosa subtribu de los hipócritas, cuyas principales industrias son el asesinato y la estafa, que disfrazan con los nombres de guerra y comercio". (9)
Hasta una editorial tan conservadora y pro norteamericana como Reader´s Digest, se ve obligada (casi 200 años después) a hacer una descripción crítica de lo que originalmente se había presentado como una epopeya: "En 1830 el Congreso aprobó la Ley de Remoción, que daba al presidente poder para desplazar a los indios de sus tierras, si estaban dentro de regiones colonizadas por blancos, hacia zonas consideradas sin valor (recuérdese que ya prácticamente los habían aniquilado, ubicando a los vencidos en las tierras que de momento no interesaban a nadie. Pero he aquí que nuevas "necesidades" de la población blanca impulsaron a sus gobernantes a mirar con ojos codiciosos los territorios antes despreciados) [...] al final de la Guerra Civil el espíritu de expansión hizo que oleadas de granjeros, cazadores, mineros y leñadores emigraran al Oeste, y de nuevo las tierras fueron codiciadas. El gobierno federal, que había prometido solemnemente proteger a los indios, respondió con una política nueva. Forzó a las naciones indias a firmar un tratado mediante el que serían concentradas en reservas establecidas, a cambio de pagos anuales. Esta promesa tampoco fue cumplida y los indios lucharon por última vez para remediarlo. [...]
"Fueron derrotados por soldados bien armados y alimentados, y en 1880 fueron destruidos como pueblo independiente. De los casi ocho millones de hectáreas (que les fueran asignadas por el propio gobierno de los EE.UU. en 1830) [...] sólo quedaron unas cuantas reservas en las partes más desoladas del Oeste. Actualmente sus condiciones no son mucho mejores: hay 1.5 millones de estadounidenses nativos asentados en 285 reservas en EUA. Sin poder seguir sus formas tradicionales de vida o hallar empleo en el mundo del hombre blanco, un gran número de indios de las reservas llevan vidas de callada desesperación, aquejados por males como la desnutrición, el alcoholismo, la disfunción social y el suicidio". (10)

Las guerras mundiales

El gobierno estadounidense observó atentamente los sucesos de la Primera Guerra Mundial, esperando una oportunidad para aprovecharse de ellos en su exclusivo beneficio. Así, cuando las naciones beligerantes llegaban al límite de sus esfuerzos bélicos, entró con su ya enorme poderío sólo para doblegar a una Alemania exhausta, e imponer condiciones que convirtieron a Norteamérica en la primera potencia mundial a partir de entonces.
La misma táctica fue aplicada más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial. Así, muchos creen que el hundimiento de la flota de guerra estadounidense del Pacífico por la aviación japonesa (Pearl Harbour ,1941) fue un ataque ya anunciado a Washington y que el Presidente Roosevelt dejó realizar para precipitar en la guerra. Es que los grandes capitales que controlaban ya la economía estadounidense, necesitaban expandir mucho más este criterio de "el mundo como un gran mercado" para asegurar la continuidad de sus inmensos beneficios.
Esta concepción, pues, de la existencia como "oportunidades de negocios" fue la constante que, grabada a fuego en la cultura norteamericana no ha dejado de provocar sufrimiento, guerras e inestabilidad política para la humanidad entera desde los orígenes de los Estados Unidos como nación independiente. Después de la Segunda Guerra Mundial, la infernal concepción del capitalismo salvaje comenzaría ser aplicada a todo el mundo.
El 26 de julio de 1947 Harry Truman, presidente de los Estados Unidos, firmó el Acta de Seguridad Nacional que dio vida a la Agencia Central de Inteligencia (CIA). La CIA empezó a funcionar el 20 de septiembre de ese mismo año y desde entonces ha estado involucrada en operaciones encubiertas para desestabilizar gobiernos y asesinar dirigentes en países que han pretendido llevar a cabo transformaciones en favor de sus pueblos y en contra de los intereses norteamericanos. He aquí algunas de sus acciones más importantes:
1952-1953. En Irán se había instalado un gobierno de raíz nacionalista, que despojó del control sobre el petróleo a las grandes multinacionales. La CIA organizó un proceso de desestabilización que concluyó en un "levantamiento", protagonizado por lúmpenes pagados con dinero estadounidense. Lograron la destitución del primer ministro, Mosadegh, y un pacto del Sha por el cual sellaba la sumisión hacia los Estados Unidos.
1954-1996. La CIA organiza y financia un golpe de Estado en Guatemala para derrocar al presidente Jacobo Arbenz. La violencia provocada desde entonces por los sucesivos gobiernos militares dejó un saldo de 160 mil muertos y 40 mil desaparecidos.
Desde 1959. El presidente Dwight Eisenhower autoriza operaciones encubiertas con el fin de asesinar al entonces primer ministro Fidel Castro. En 1961 la CIA organiza y financia un desembarco mercenario en Cuba para derrocar al gobierno. Cientos de atentados se financiaron hata hoy contra el gobierno cubano, sus principales actividades económicas y contra su pueblo.
1963-1965. La CIA lleva a cabo una campaña propagandística en contra del presidente dominicano Juan Bosch que culmina con un golpe de Estado. Estados Unidos invaden el país, al frente de una fuerza "multinacional" y terminan imponiendo un nuevo presidente.
1964. La CIA lleva adelante una millonaria campaña propagandística en contra de João Goulart, presidente del Brasil, que culmina con un golpe de Estado.
1967. La CIA participan en el entrenamiento y las operaciones del ejército boliviano en contra del ELN. El agente Félix Rodríguez es el encargado de transmitir la orden, llegada desde La Paz, de asesinar a Ernesto Che Guevara.
1970-1973. A raíz del triunfo de Salvador Allende en las elecciones chilenas, el presidente Richard Nixon destina 10 millones de dólares para desestabilizar al nuevo gobierno. La CIA organiza y financia un golpe de Estado que instala en el poder a Augusto Pinochet y deja un saldo de más de 3.000 muertos y desaparecidos.
1976.Los agentes de la CIA Orlando Bosch y Luis Posada Carriles organizan un atentado que provoca la explosión, en pleno vuelo, de un avión cubano en Barbados. En el atentado mueren 73 personas. Recientes documentos desclasificados de la misma CIA informan sobre su participación y la del entonces canciller Henry Kissinger en el apoyo a la sangrienta dictadura militar argentina, responsable de miles de asesinatos, torturas y más de 20.000 desaparecidos.
1979-1990. Al triunfo de la Revolución Popular Sandinista en Nicaragua, el presidente norteamericano James Carter autoriza operaciones de la CIA en apoyo de la oposición. Durante el gobierno de Ronald Reagan se destinan cientos de millones de dólares a la creación de un ejército mercenario que, desde la vecina Honduras, se dedica a sabotear los esfuerzos nicaragüenses por construir una sociedad democrática y plural. La guerra cuesta al país 60 mil muertos y 2 mil desaparecidos, además de 17 mil millones de dólares en pérdidas que los norteamericanos se niegan a pagar a pesar del fallo de la Corte Internacional de Justicia en 1986. Finalmente la oposición llega al poder en 1990 después de un proceso electoral marcado por el intervencionismo de los Estados Unidos.
1980-1992. La CIA desempeña un papel fundamental en la concepción y organización de las agencias de seguridad de las que emanaron los grupos paramilitares de El Salvador. Durante la guerra civil salvadoreña, los Estados Unidos apoyan a los sucesivos gobiernos militares con más de 5 mil millones de dólares. La guerra dejó un saldo de 75 mil muertos y 8 mil desaparecidos.
1983. Tropas norteamericanas invaden Granada poco después de que un golpe de Estado terminara con el régimen de Maurice Bishop. Según el presidente Ronald Reagan, Granada, una isla de 340 km² y 110 mil habitantes representaba una amenaza militar para los Estados Unidos. Reagan había mostrado su preocupación por un aeropuerto que trabajadores cubanos estaban construyendo para desarrollar el turismo. Luego de la invasión, los Estados Unidos anuncian su decisión de concluir el aeropuerto... para desarrollar el turismo.
1989. Los Estados Unidos invaden Panamá con el pretexto de capturar a Manuel Antonio Noriega, un ex agente de la CIA acusado de tráfico de drogas. El gobierno norteamericano tenía conocimiento, al menos desde 1972, de las actividades ilícitas de Noriega, pero lo mantuvo en su nómina mientras le fue útil. La invasión dejó un saldo de siete mil muertos y desaparecidos, así como pérdidas millonarias.
1997. El agente de la CIA Luis Posada Carriles organiza una serie de atentados explosivos en contra de hoteles cubanos con saldo de un muerto y numerosos heridos. En los atentados participan mercenarios salvadoreños.
Nada de esto responde a criterios de circunstancias, sino a una concepción estratégica, relacionada con su convicción del "Destino Manifiesto" de los Estados Unidos. "Tenemos aproximadamente el 60% de las riquezas del mundo, pero sólo el 6,3% de su población" -publicó George Kennan, director del Departamento de Estado, en 1948. "(Debido a ello)... no podemos dejar de ser objeto de envidia y de resentimiento. Nuestra verdadera tarea para los años venideros es crear un modelo de relaciones que nos permita mantener esta disparidad. No debemos engañarnos a nosotros mismos con la idea de que hoy podemos permitirnos el lujo del altruismo y de la beneficencia mundial. Para mantener esa disparidad... tendremos que prescindir de todo sentimentalismo y de toda fantasía... Debemos dejar de hablar de objetivos vagos e irreales como los derechos humanos, el ascenso del nivel de vida y democratización. No está lejos el día en que tengamos que operar en rotundos conceptos de poder... Cuanto menos obstaculizados estemos entonces por consignas idealistas, mejor".
He aquí la verdadera ideología de los gobiernos estadounidenses, aplicada como una constante a lo largo de todo el siglo XX y lo que va del XXI, por detrás de la fachada "democrática", "liberal" o las bellas palabras con que adornen sus gestiones alternativas. Esta política de "primero nosotros" ha provocado, guerra tras guerra, un avance criminal de la potencia norteamericana sobre el resto de la humanidad, hasta el punto de estar ejerciendo hoy un control asfixiante de casi todo lo que puede producir beneficios para ese país en cualquier rincón del planeta.

El "terrorismo" como excusa para la expansión

Es conocida la historia reciente del expansionismo estadounidense. Después de "su" Once de Septiembre (11) los norteamericanos no tuvieron problemas en acusar a su antiguo alumno, Osama Bin Laden, como justificativo para atacar una región que deseaban dominar completamente, pues constituye el eje del proyecto energético más ambicioso de los últimos 50 años. Este consiste en controlar los recursos de lo que tradicionales estrategas denominaron Eurasia. De terminar con éxito, este complejo les permitiría cerrar el anillo para consolidar su dominio sobre prácticamente todo el tráfico mundial de combustibles. Con tal motivo invadieron Afganistán traicionando a sus ex aliados, los talibán. Este movimiento había sido fomentado desde los mismos EE.UU. junto con la familia real saudí, diversas ONGs islámicas y la multinacional petrolera Unocal. Pese a ello, cuando se convirtieron en obstáculo para sus intereses, no vacilaron en lanzarse decididamente a su aniquilación. (12) Ello fue, también, la señal de largada para una nueva ofensiva mundial del capitalismo salvaje, encarnado principalmente en el gobierno de George W. Bush.
La reciente guerra de Iraq constituye sólo una continuidad de este plan estratégico cuyo verdadero objetivo final es el dominio absoluto del mundo, para someterlo a los intereses internos de los Estados Unidos. El plan de acción fue extraordinariamente parecido al aplicado en Cuba a principios del siglo XX. Con lo cual los anglosajones no hacen otra cosa que reafirmar el carácter brutalmente pragmático de su cultura, basada en criterios de eficiencia, a imagen y semejanza de sus empresas industriales o comerciales. Pues no otra cosa es la Tierra para estos nuevos depredadores: un gran espacio compuesto por objetos y beneficios materiales, propiedad exclusiva de quien los atrapa, sin importar qué medios aplica para ello.
Instrumento imprescindible para la política expansionista de EEUU en esta Región vital ha sido y es el estado de Israel, desde la segunda mitad del siglo XX. Causa desaliento y depresión que un pueblo tan perseguido en la antigüedad se haya convertido hoy en el principal estado fascista del mundo. Como si por un ensalmo infernal se hubiesen reencarnado en sus principales líderes y gran parte de su pueblo las peores características perversas de los nazis, que practicaron las tácticas genocidas más horrendas sobre los israelitas en el pasado, estos llevan adelante ahora esas mismas o peores atrocidades sobre los pueblos árabes y de otras etnias que rodean al país que han convertido en fortaleza del mal en la Región. No poca ingerencia tienen en tal política -por otra parte, muy conveniente para los intereses norteamericanos en el mundo- la gran presencia de copiosos capitales provenientes de familias judías, dentro del poder financiero que sustenta a los más grandes bancos estadounidenses.
La despiadada agresión lanzada por los norteamericanos contra todas las culturas y sociedades distintas es sin duda un horrendo insulto contra todo principio ético de carácter divino o humano. Por ahora ha servido para:
1) Que los mayores grupos de fabricantes de armas e insumos bélicos hicieran el mayor negocio de la historia. solamente una compañía norteamericana cerró trato con el Estado para construir armas por un valor de más de doscientos mil millones de dólares.
2) Que se efectuaran las cumbres de la Organización Mundial del Comercio (OMC), quienes hasta poco antes del 11 de septiembre divagaban en la incertidumbre, pues desde Seattle, Davos y Génova llegaron hasta a pensar que la cada vez mayor movilización mundial contra el capitalismo salvaje no los dejaría sesionar con éxito nunca más.
3) Que se autorizara a los Estados Unidos para ocupar cualquier lugar del mundo que le parezca peligroso a sus intereses nacionales con fuerzas militares o de otro tipo (mejor dicho: que se aceptara sin chistar su declaración de que lo haría de cualquier forma).
4) Que se iniciara un proceso de espantoso oscurantismo cultural, represión ideológica, espionaje institucionalizado y control policiaco de la sociedad, ni siquiera imaginado por Huxley, Orwell u otros pensadores en el pasado.
5) Que los principales poderes opresores otrora enfrentados -Rusia, China, EEUU- trazaran pactos igualmente inimaginables.
Por otra parte, no escapan a la comprensión de los intelectuales honestos de todo el mundo las verdaderas razones de la reciente cruzada emprendida bajo la excusa de "capturar a Saddam Hussein". Las ha señalado muy bien un brillante teólogo iraní al expresar: "Los norteamericanos e ingleses han invadido Iraq, un país islámico, proponiéndose los siguientes objetivos:
1 - Garantizar el flujo de petróleo que es la sangre de la industria occidental y al mismo tiempo el medio de subsistencia de los pueblos oprimidos, empobrecidos y colonizados (por la arrogancia mundial) en oriente medio.
2 - Ocupar un lugar estratégico para su presencia en el golfo pérsico.
3 - Apoyar al régimen sionista y garantizar su seguridad.
4 - Controlar los países Islámicos ante el avance de la cultura islámica y el requerimiento de los pueblos musulmanes de formar gobiernos islámicos y abandonar los gobiernos laicos, liberales y la cultura occidental, la cual es una cultura que ha traído al mundo la corrupción moral, política y económica y la inseguridad mundial y personal.
5 - Enfrentar a la Revolución Islámica de Irán y controlarla desde sus fronteras.
6 - Desestabilizar el precio del petróleo y la unión de la OPEC, para la exportación del petróleo barato.
7 - Ejecutar el plan a futuro de Israel de tener bajo su control "desde el Nilo hasta el Ãufrates".
8 - Impedir la expansión del Islam al cual buscan hoy los oprimidos e intelectuales del mundo, quienes, al conocerlo, se acercan a él y lo aceptan." (13)

El futuro de la Humanidad

Desde la visión de un observador atento puede inferirse que los próximos objetivos de la expansión estadounidense son la República Islámica de Irán, en primer término, y luego posiblemente Corea del Norte, para llegar, en caso de tener éxito la aventura, hasta un ataque final a la gran potencia China. Si tuvieran acceso irrestricto a las inmensas reservas petrolíferas de Irán, los estadounidenses estarían habilitados para pensar recién en el salto cualitativo que significaría avanzar ya sobre todo el resto del mundo para imponerle su dominación en forma definitiva.
Pero una ola de resistencia pacífica está surgiendo, a lo largo y a lo ancho del planeta. Demasiados sufrimientos ha padecido ya la humanidad para que luego de tantos siglos de violencia siga tolerando la expansión despiadada de los más criminales, los más inmorales, de una cultura sin Dios -o con dioses demoníacos-, cuyo triunfo final traería no sólo perjuicios irremediables a la condición humana, sino también daños irreversibles a la ya tremendamente castigada naturaleza terrestre.
Quienes aman la paz se fueron dando estrategias claras para no quedar atrapados o no ser aniquilados por esta guerra en que se ven involucrados en contra de su voluntad.
En primer lugar, aunque parezca contradictorio:
NO PARTICIPAR.
No estar ni con uno ni con otro de los bandos en combate, señalando hasta el cansancio que las manos de los verdaderos musulmanes, de los verdaderos cristianos, de los verdaderos budistas, hindúes, o judíos, NO EMPUÃARÃ?N UN ARMA PARA DIRIGIRLA HACIA SUS HERMANOS (QUE SON TODOS LOS SERES VIVIENTES DE CUALQUIER RAZA, LENGUA, RELIGIÃN O IDEOLOGÃ?A).
Luego relanzar el movimiento antiglobalización, enriquecido ahora por una ardiente pasión antibélica, que seguramente catapultará a millones de personas, verdaderamente educadas y de buena voluntad, a volcarse a las calles cada vez con más frecuencia... hasta apagar las nuevas guerras, tal como sucedió con Vietnam.
Y luego de obtener esto... para seguir con más vigor aún la lucha por la justicia en el mundo. Pues la justicia social es requisito imprescindible antes de franquear el umbral que nos separa el próximo paso evolutivo de toda la humanidad. Aquel que nos lleve a desarrollar los aspectos más sensibles de nuestro espíritu, hasta ahora sometido a la esclavitud de la necesidad animal.



* Escritor. Periodista. Autor de 9 libros, cinco de ellos publicados. Fue periodista de los diarios argentinos El Mundo, El Liberal y las revistas Posición, Quipu de Cultura, la Razón del Consumidor. Secretario de Cultura y Prensa del Círculo de la Prensa de Santiago del Estero, Argentina. Fundador de la Asociación de Periodistas de Internet, y Solidaridad, Asociación para la defensa de los Derechos Humanos, el Consumidor y los Trabajadores.



NOTAS Y BIBLIOGRAFÃ?A

(1) Isaac Asimov. Cronología del Mundo. Título original: Asimov´s Chronology of the World. Traducción al español de Vicente Villacampa. Harper´s Collins Publishers, Inc. (EE.UU, 1991), Editorial Ariel, S.A., Barcelona, España, 1991. Págs. 520-521.
(2) Raúl Larra. Historia de América. Tomo III. Ediciones �nfora, S.A. Buenos Aires, Argentina, 1973. Pág. 274.
(3) Hernán Díaz. "La Independencia de Cuba y el expansionismo norteamericano". Artículo. Revista En defensa del Marxismo, Cuba, mayo de 1998.
(4) Pichardo, Hortensia, Documentos para la historia de Cuba, tomo II, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1976.
(5) Lamas González, Ana, Antecedentes históricos de la revolución socialista de Cuba, Ministerio de Educación, La Habana, 1987, Pág. 121.
(6) Pereyra, Carlos, El mito de Monroe, Editorial Jorge �lvarez, Buenos Aires, 1969, Pág. 221 y ss.
(7) Theodore Roosevelt. Citado por: Thomas, Hugh. The Pursuit of Freedom, Harper & Row, Nueva York, 1971, Pág. 342.
(8) Corolario Roosevelt (fragmento) 6 de diciembre de 1904. Historia de Latinoamérica en el siglo XX. Centro Editor de América Latina, 1973.
(9) Ambrose Bierce. Diccionario del Diablo. Centro Editor de América Latina. Buenos Aires, 1972.
(10) Reader´s Digest. Secretos y misterios de la historia. "La última batalla de Custer". Impreso en Italia, 1995.
(11) ...pues en otro lugar del mundo, fuerzas criminales vestidas con uniforme habían desencadenado ya el terror social en esa misma fecha, pero 28 años antes. Santiago ensangrentado sería si no el peor el más impresionante ejercicio de impunidad imperial que mostraría el siglo XX. Allende era un presidente inobjetable, desde las reglas democráticas que los Estados Unidos dicen defender. Fue asesinado de la manera más vil sin que a las Naciones Unidas ni la OEA se les moviese un pelo para salir en su defensa. Julio Carreras (h): "Superman desconcertado". Rebelión, http://www.rebelion.org, 9 de diciembre de 2003.
(12) Ahmed Rashid. Los talibán, el Islam, el petróleo y el nuevo "Gran Juego" en Asia Central. The Daily Telegraph-Far Eastern Economic Review, 2001.
(13) Huyyatulislam Mohsen Rabbani, "La ley de la jungla" . Editorial de Az-Zaqalain. Publicación Periódica de Estudios Islámicos. Año VII, Nº 23. República Islámica de Irán.

Comentaris

Re: El expansionismo estadounidense: UNA CONSTANTE A LO LARGO DE LA HISTORIA
27 feb 2004
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