Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Notícies :: amèrica llatina
¿UNA CUMBRE HACIA LA NADA?
16 gen 2004
¡POR FAVOR PROFESOR! PERM�TAME DECIRLE QUE EL EVENTO DE MONTERREY FUE UNA CUMBRE HACIA LA DIGNIDAD.
Para Augusto Zamora R., profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid, la Cumbre de las Américas en Monterrey fue una âCUMBRE HACIA LA NADA.â? Para mí, fue una CUMBRE HACIA LA DIGNIDAD.

Yo respeto sinceramente el pesimismo del profesor. No lo culpo por interpretar la cumbre como un âDIÃ?LOGO DE SORDOS QUE TIENE UN SIGLO.â? Y sobre todo porque fue una reunión respondiendo a la agenda del imperialismo, el que siempre recurre a su arrogancia para cambiar los vientos de resistencia de las naciones oprimidas. No lo culpo porque si tomamos en cuenta la larga historia de injusticia cometida por los imperialismos de turno en los pueblos del continente, hay algo de verdad en su proposición en cuanto a lo de âsiglo.â? Pero hay mucho más.

La proposición implica que el problema ya hiede o fastidia, o que no tiene solución y que hay que abandonarlo. Estoy seguro que la intención del catedrático no era provocar ese tipo de implicación, pero al hablar de un âdiálogo de sordosâ? nos está diciendo que HAY DOS SORDOS, el opresor y el oprimido. Pero la verdad es que el único sordo en el conflicto es el opresor, el imperialismo yanqui que no ha querido oir ni escuchar el crujir de una realidad que se revuelca de dignidad por el atropello imperialista. Me extraña la confusión de los términos porque el profesor mismo claramente identifica al sordo cuando dice âautismo imperial.â? [Vean el texto del profesor en:
http://www.lainsignia.org/2004/enero/econ_023.htm]

Si creyéramos que el oprimido es sordo, significaría que no oye ni escucha los estruendos de la barbarie que se cometen en contra de sus derechos y sus sueños. Y precisamente porque no escucha, la implicación es que no hay ningún sentido para cualquier observador del conflicto tener la esperanza que un cambio social o algo novedoso pueda surgir desde la iniciativa del oprimido. La más grave de las implicaciones, y que tampoco era la intención del profesor causarla, es que no tiene importancia que el invasor termine de malmatar al oprimido, sencillamente porque el oprimido no escucha al que le causa el ultraje.

Pero la verdad es diametralmente opuesta. El oprimido oye y escucha perfectamente. Oye y escucha todas las operaciones del invasor. Y es justamente porque oye y escucha que ha dado evidencia de capacidad para responder con dignidad. La Cumbre de Monterrey no fue un desperdicio de tiempo, âhacia la nada.â? El mundo al menos tuvo la oportunidad de conocer tres valiosas expresiones de dignidad del oprimido.

LA PRIMERA EXPRESIÃN DE DIGNIDAD ES LA âSOLIDARIDAD RECÃ?PROCA.â? Si no fuera cierto el mérito de este componente, el imperio no estaría âdisgustadoâ? porque un oficial público en Colombia, un jefe de estado en Venezuela, otro en Argentina, otro en Bolivia y Brasil, han dado muestras de convergencia mutua a favor del oprimido, y porque han tratado a Cuba con respeto recíproco y como un país con igual derecho a existencia en la región.

LA SEGUNDA EXPRESIÃN DE DIGNIDAD ES LA âCARTA SOCIAL.â? Si no fuera cierto el mérito de este componente, el imperio no estaría âdisgustadoâ? porque un jefe de estado ha enarbolado, y reiterado, la opción de un Fondo Humanitario Internacional y otras genuinas iniciativas de contenido social que se contraponen a las escandalosas condiciones de pobreza y subdesarrollo causadas por las âcartas políticasâ? del invasor y sus sirvientes en el área.

LA TERCERA EXPRESIÃN DE DIGNIDAD ES EL GESTO DE LULA. Si no fuera cierto el mérito de este componente, el imperio no estaría âdisgustadoâ? porque un presidente en la región ha emulado su enseñanza imperial sobre la âguerra contra el terrorismo.â? Me refiero al fotografiaje y fichaje de visitantes estadounidenses como sospechosos terroristas en el país de este jefe de estado.

Hay muchas más expresiones de dignidad del oprimido, por supuesto. Sobre todo aquellas que vienen desde abajo del corazón de los pueblos como en Chiapas, en Bolivia, o en otros lugares y experiencias de emancipación conocidas por la historia. Aquí, yo me he limitado sólamente a señalar las que me parecen prominentes de carácter oficial a favor del oprimido para responder a una perspectiva específica sobre un caso específico.

Estoy seguro que alguien podría objetar que el opresor también oye y escucha porque de lo contrario no se habría âdisgustado.â? Pero no es cierto. Si el imperio realmente oyera y escuchara NO DEBERÃ?A âdisgustarse,â? y la realidad social de latinoamérica no tendría ALCA, no tendría Escuelas de las Américas, no tendría Guantánamo, no tendría favelas, no habría éxodos de Moisés, no habrían âremesas,â? no habrían escuadrones de la muerte, no habrían âproyectos Varelaâ? regados por el mundo, no habrían reformas agrarias de tipo BM al estilo de âpropuestas indecentes, etc, etc. En fín, las personas educadas, aquí o allá, no tendrían que celebrar los espantapájaros de Malthus para ocultar la irracionalidad de los sitemas de produccion en el mundo y la injusticia de los sistemas políticos que sustentan la locura.

La verdad es que el opresor no oye ni escucha, pero no porque no tenga oídos o capacidad de oir. Simplemente no oye ni escucha porque su alma se nutre con la única miseria de filosofía que ha conocido desde los tiempos de Calígula: que âla fuerza da la razónâ? [âmight makes rightâ?]. Pero lo más triste de todo no es que esta filosofía sea correcta por sí misma. LO QUE LA HACE CORRECTA es la actitud de aquellos en el mundo que le hacen el juego al opresor CON OTRA miseria de filosofía: âNo hay que azuzar al león.â? Y en este caso, pero sólo en este caso, tenemos que concordar con el profesor que ciertamente hay algunos oprimidos en el mundo que son sordos.

--Wilfredo Gutiérrez, sociólogo, radicado en Estados Unidos.
--------------/
Sindicat