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Siete fotografías revelan que en Argentina funcionaban los campos de tortura
16 gen 2004
Las fotos son de 1986, en la gestión de Raúl Alfonsín (1983-1989), pero el jefe del Ejército, el general Roberto Bendini, ha afirmado que esta práctica continuó hasta 1994. Madres de Plaza de Mayo afirma que "estas fotos muestran que ahí aprendían cómo torturar a nuestros hijos".
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BUENOS AIRES.- El Gobierno argentino ha revelado que, años después de que el país recuperara "la democracia", existió un campo militar donde se enseñaba a torturar, una denuncia que organizaciones de derechos humanos han calificado como "la punta de un iceberg".

El presidente del país, Néstor Kirchner, ha ordenado investigar el caso tras recibir unas siete fotografías "en las que se observaba a personal del ejército cometiendo hechos deleznables en perjuicio de personas desprovistas de ropas, en un campo despoblado", dice un comunicado del Ministerio de Defensa.

"Las fotografías de alto impacto -añade la nota- fueron tomadas durante un curso de comandos de personal del ejército en 1986 en una guarnición de (la provincia de) Córdoba y todas las personas registradas allí formaban parte de la fuerza militar terrestre, que en su mayoría están identificadas".

Las fotos son de 1986, en la gestión de Raúl Alfonsín (1983-1989), pero el jefe del Ejército, el general Roberto Bendini, afirmó que esta práctica continuó hasta 1994, cuando fue erradicada definitivamente, ya en el gobierno de Carlos Menem (1989-1999).

Las fotos corresponden a un entrenamiento con prácticas de tortura aplicadas a voluntarios de las tres ramas de las fuerzas armadas, similares a las utilizadas durante la última dictadura militar (1976-1983). Corresponden a un centro denominado "La Cancha", en la provincia central de Córdoba.

La punta del iceberg

"Esta es la punta de un iceberg, es una de las tantas cosas que hacen que nunca dejemos de sorprendernos", ha declarado Tati Almeida, presidenta de la organización Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y ha agregado que al parecer estas prácticas también se realizaban en las provincias de Misiones (norte) y Tucumán (noroeste).

"Estas fotos de voluntarios, totalmente enfermos, muestran que ahí aprendían cómo torturar, cómo han torturado a nuestros hijos (...) En realidad suponemos que estas prácticas de entrenamiento de los comandos vienen desde los años sesenta", ha agregado.

Los organismos humanitarios han señalado que en cada curso participaban unos 40 voluntarios, que supuestamente están registrados en el archivo de las Fuerzas Armadas, por lo que queda mucho por investigar.

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- «No olvidamos, no perdonamos, no claudicamos», reiteran las familias


Familiares y víctimas del «terrorismo de Estado» expresan su dolor y esperanza bajo el halo de la negación a la impunidad. Ante la ofensiva del Gobierno Kirchner contra los crímenes de ayer, la derecha de hoy trata de consolidar su núcleo de oposición. Los represaliados recuerdan que no sólo militares participaron en el genocidio.

Pasó más de una década de impunidad cubierta con el manto de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final hasta que el gobierno de Néstor Kirchner decidió que era momento de un resarcimiento histórico para con las víctimas, los familiares, la sociedad toda. Diputados y senadores declararon la nulidad insanable, aliviando un dolor que no cesa. Ese paso dio lugar a la decisión del Gobierno español de no solicitar la extradición de los cuarenta militares que reclamaba Garzón y a su excarcelación, parece que momentánea. Pero esos cuarenta no son los únicos que tienen mucho que contar.

Aglutinados en diferentes agrupaciones, como la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Abuelas, H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio), Familiares, Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y diversas organizaciones de derechos humanos, víctimas y parientes siguen resistiendo a un pasado que vuelve cada tanto para cobrar sus deudas.

Evel Petrini es una de ellos. Secretaria de Madres de Plaza de Mayo, trabaja codo con codo con su presidenta, Hebe de Bonafini. Tiene un hijo detenido y desaparecido desde 1977, pero se declara madre de los 30.000. «Nosotras, cuando nos dimos cuenta de que no los íbamos a recuperar físicamente, que la lucha iba a tener que continuar, tomamos sus banderas. Cuando decidimos reivindicarlos y hacernos nosotras revolucionarias, lo primero que hicimos fue socializar la maternidad. A partir de ahí tampoco hacemos individualismos, por eso cuando me preguntás, digo que sí, soy madre de 30.000 desaparecidos».

Su oficina está rodeada de títulos honoríficos y premios de universidades y entidades internacionales. Dedicatorias en todos los idiomas, con todos los elogios, fotos del Che, de Hugo Chávez y de una de las madres abrazando a Fidel Castro en un estadio repleto. Es evidente la repercusión mundial con que cuentan las Madres, admiradas por gente tan heterogénea como Bono (cantante de U2 que las llevó a su escenario en su show en Buenos Aires) o el Subcomandante Marcos.

Con respecto a la anulación de las leyes, Evel afirma que las Madres «nunca las reconocimos, porque fueron leyes de perdón inconstitucionales y negociadas por los políticos del momento para dar impunidad a los genocidas. Las Madres nunca tuvimos muchas esperanzas de que los culpables fueran condenados». Sin embargo, Evel dice que después de lograda la anulación, tampoco cree que los militares vayan a ir presos. «Nos parece muy bien que por fin hayan sido anuladas, pero sentimos que es más que nada un referente para el mundo, un mensaje para aquel que lucha, que algún día llega la justicia, aunque a veces la justicia hecha tarde no vale. Sirve para que el mundo entero sepa que los asesinos ya han sido condenados por la sociedad, a pesar de que, si llegan a ser juzgados, no vayan a cárceles comunes, porque ya están haciendo funcionar sus privilegios». Con esto, la secretaria de Madres se refiere a que los militares detenidos a causa del pedido de captura del juez Garzón estuvieron en celdas de la Marina, el Ejército o detenidos en sus casas por ser mayores de 70 años.

En cuanto a su sed de verdad y justicia, Evel no apunta únicamente a los militares. También a los médicos y dentistas (utilizados para el exterminio), los políticos que apoyaron, a los curas cómplices y a todos los civiles que colaboraron. Ella recuerda que «los curas iban a los campos de concentración y bendecían a los asesinos cuando drogaban a los detenidos para llevarlos a los vuelos de la muerte y tirarlos al mar. Todos esos horrores tienen que ser juzgados y condenados, pero no como juicio individual, sino como genocidio, juzgados todos juntos y con la misma pena, e ir a cárceles de máxima seguridad como genocidas terroríficos que son».

Las Madres tienen experiencia por el largo camino que llevan recorrido, y saben que con la burocracia y lentitud del Poder Judicial, y siendo los juicios individuales, el proceso se puede extender sobremanera. «A pesar de eso, nosotras lo consideramos muy importante, aunque algunos legisladores que votaron la nulidad, fueron cómplices en el pasado de su aprobación, por lo que son culpables también. Queremos demostrar todo lo que trabajaron e hicieron algunos por la libertad de los asesinos».

Cuando se le pregunta si ve una futura declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final por parte de la Corte Suprema, Evel se muestra positiva pero algo escéptica, «creo que sí, está como para un cierre. Aunque con los miembros nefastos que hay en la Corte, nunca sabés con lo que te vas a encontrar». Las Madres no se hacen ilusiones de que venga una verdadera democracia, que tengan disponibilidad de información veraz sobre el destino de sus hijos. Ese escepticismo se basa en su larga experiencia.

Cuando los curas en las omilías comenzaron a hablar de «reconciliación» y de «perdón», vieron el fino trabajo del poder cívico-militar gobernante que preparaba su autoamnistía para las postimetrías de la democracia que asomaba. «Cuando vimos que el proyecto era el olvido y la reconcialiación, nosotras empezamos a negarnos y a salir con las consignas de 'no nos reconciliamos, no perdonamos, no olvidamos, no claudicamos', todo esto antes ya de que asumiese Alfonsín».

Por ello hablan de gobierno constitucional, no democrático: aseguran que si hubiera democracia, los genocidas no podrían ser candidatos a puestos públicos, o se habrían cambiado los jueces cómplices de aquel terrorismo de Estado.

Familiares de Desaparecidos por Razones Políticas es una organización autónoma, la primera en constituirse (tan es así que Madres es una escisión de ella) a finales del año 76, cuando los que denunciaban las desapariciones se unieron para buscar información y colaborar. Hugo Agente milita allí desde 1979. Su hermano desapareció tres años antes, cuando Hugo tenía 20. Hugo fue también detenido en una comisaría y torturado con electricidad para que delatara el paradero de su hermano, quien fue dinamitado luego de secuestrado (de lo que Hugo se enteró hace dos años por un estudio de ADN).

«Trabajamos para conseguir verdad y justicia. Nuestra finalidad, que es lo que venimos peleando hace 27 años, es saber qué pasó con cada uno de nuestros familiares, para que haya un juicio y los culpables tengan lo que merecen», cuenta Hugo.

Como familiar de desaparecidos, con la anulación sintió algo muy intenso. «Me abracé con mis compañeros de Familiares, que venimos peleando desde hace tanto tiempo... era un triunfo interno moral, que el Estado se hiciese cargo de lo que venimos pidiendo, con el sacrificio de todas las organizaciones. Demuestra que no estábamos desacertados. La herida personal no puede cerrar, porque no sabemos qué pasó con nuestros familiares. Lo que pasó está latente, se cerrará la herida pura y exclusivamente cuando sepamos la verdad y se implemente justicia. La anulación, por lo pronto, es un mensaje al mundo de que en Argentina las cosas se empiezan a hacer con seriedad». -

BUENOS AIRES
Mira també:
http://www.gara.net/
http://www.madres.org

Comentaris

Re: Siete fotografías revelan que en Argentina funcionaban los campos de tortura
16 gen 2004
Militares españoles se entrenaron en Argentina para la "guerra sucia"

Juan Ignacio Irigaray
Corresponsal de El Mundo
3 de mayo de 1998

BUENOS AIRES. El coronel retirado de ejército español, Amadeo Martínez Inglés, reveló ayer a una radio bonaerense que militares españoles fueron entrenados en la guerra sucia de Argentina y, posteriormente, aplicaron este método ilegal con los GAL.

"Por lo menos doce oficiales de la división de inteligencia de ejército español estudiaron entre 1979 y 1983 en la Argentina. Aprendían técnicas contra terroristas y la guerrilla urbana", empezó diciendo el militar.

"Esos oficiales después vinieron a España y ¡qué casualidad! en los años 84 y 85 aquí también pasó no una cosa tan extensa como en la Argentina, pero el fenómeno de los GAL en la lucha contra ETA", añadió.

Según Martínez Inglés, el curso se realizaba en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) de Buenos Aires, dónde funcionó el peor campo de concentración y exterminio montado por la última dictadura militar, entre 1976 y 1983.

"El curso de inteligencia lo hacían tres o cuatro oficiales españoles por año. Era curiosos porque eran todos de la división de inteligencia de ejército y allí es dónde se ha concentrado la guerra sucia contra ETA en España".

Aunque para Martínez Inglés las evidencias hacen parecer que "todo cuadra, todo concuerda", de todos modos, advirtió, "luego no se puede comprobar nada en forma personal".

Igualmente, anticipó que tiene una lista de los militares españoles que viajaron a Buenos Aires para adiestrarse en técnicas de represión ilegal. Adelantó que "si el juez Garzón me llama iré encantado a contarle lo que yo se."

A pesar de que no divulgó al aire los nombres de la lista, EL MUNDO pudo saber que presuntamente se trataría de los coroneles Rafael Saiz Torres, Isidoro Calderón Portilla, Francisco Asín Gallego, Juán Meléndez Jimenez, Joaquín Rodríguez Solano, Enrique Gómez Rueda y Eduardo Fuentes Gómez de Salazar.

También presuntamente integrarían esa lista el general de división José Villarroya Chueca y el teniente coronel Julián Soutuelo Pérez, según fuentes de la emisora Radio Mitre.

Por otro lado, Víctor Basterra, un antiguo detenido-desaparecido que estuvo alojado en la temible ESMA, denunció ayer haber visto y conversado con el coronel español Cristobal Gil y Gil durante las visitas que éste hacía a ese centro clandestino de detención, tras escuchar la denuncia de Martínez Inglés.
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