Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Notícies :: globalització neoliberal
El intelectual de derechas
15 gen 2004
El intelectual de derechas

Subcomandante Marcos
Manière de voir-Le Monde diplomatique



La globalización ha sido posible mediante dos revoluciones: la tecnológica y la informática. Y es dirigida por el poder financiero. De la mano, la tecnología y la informática (y con ellas el capital financiero) han hecho desaparecer las distancias y han roto las fronteras. Y hoy es posible tener información sobre cualquier parte del mundo en cualquier momento. El dinero tiene ahora el don de la ubicuidad, va y viene en forma vertiginosa, como si estuviera en todas partes al mismo tiempo. Y es más, el dinero otorga una nueva forma al mundo, la forma de un mercado, de un mega-mercado.

Sin embargo, a pesar de la «globalización» del planeta, o más bien precisamente a causa de ella, la homogeneidad está muy lejos de ser la característica principal del planeta. El mundo es un archipiélago, un rompecabezas en el que cada pieza se convierte en otros rompecabezas, por lo que, finalmente, lo único realmente globalizado es lo heterogéneo.

Por lo que respecta a los intelectuales hay que preguntarse qué posición tienen ante las consecuencias de la globalización. En resumen, ¿cómo se insertan en la globalización fragmentada?

El intelectual critica el inmobilismo, reclama el cambio, el progreso. Siempre se encontrará inmerso en una sociedad atravesada de enfrentamientos múltiples y dividida entre aquellos que utilizan el poder para que las cosas no cambien, y aquellos que luchan por el cambio. Es aquí donde el intelectual opta, elige, escoge entre su función intelectual y la función que le proponen los actores sociales. Y aparece igualmente aquí la división (y la lucha) entre intelectuales progresistas y reaccionarios. El intelectual reaccionario «olvida» su función intelectual, renuncia a la reflexión crítica, y su memoria se recorta de tal modo que no hay ya pasado ni futuro, el presente y lo inmediato es lo único accesible, a su juicio, y por tanto, indiscutibles.

La crítica del intelectual de izquierdas se ejerce fundamentalmente contra el poder hegemónico: el de los señores del dinero y el de quienes le sirven.

En el principio, los grandes intelectuales de la derecha fueron progresistas. Y hablo de los gigantes, no de los enanos. Octavio Paz, el más grande intelectual de derechas de los últimos años en México, declaró: «Vengo de eso que llamamos pensamiento de izquierda. Fue algo muy importante en mi formación. Pero ahora no sé... lo único que sé es que mis diálogos -a veces mis discusiones- han tenido lugar con ellos. No tengo gran cosa que decir a los demás». (Braulio Peralta. El poeta en su tierra. Diálogos con Octavio Paz. Ed.Grijalbo. México, 1996). El intelectual progresista se convierte en objeto y objetivo del poder dominante. Objeto a comprar y objetivo a destruir. El intelectual progresista «nace» en medio de este ambiente de seducción persecutoria. Algunos se resisten y defienden (casi siempre en solitario; la solidaridad no parece ser la característica del intelectual progresista), pero los otros, persuadidos de que la globalización es «inevitable», buscan entre su bagaje intelectual y siempre encuentran alguna razón para legitimar al poder. El sistema les ofrece un cómodo sillón (a veces bajo la forma de una subvención, de un puesto, de un premio o de algún privilegio) a la derecha del Príncipe ayer tan criticado.

«Lo inevitable» tiene nombre: «pensamiento único» -ya sea como fin de la historia, omnipresencia e omnipotencia del dinero, reemplazo de la política por la policía, el presente como único futuro posible, racionalización de la desigualdad social, justificación de la sobreexplotación de los seres humanos y de los recursos naturales, racismo, intolerancia, guerra.

El intelectual de derechas (y ex de izquierda) comprende que ser «moderno» significa cumplir la consigna: ¡adaptaos o perded vuestros privilegios!

No es necesario que el intelectual de derechas sea original, se limita a seguir el pensamiento único. Es un pensamiento que tiene sus principales «Fuentes» en el Banco Mundial, en el Fondo Monetario Internacional, en la Organización para el Comercio y el Desarrollo Económico, en la Organización Mundial de Comercio, «que, mediante su financiación, enrolan al servicio de sus ideas a través de todo el planeta a numerosos centros de investigación, universidades y fundaciones, los cuales, a su vez, perfilan y difunden la buena nueva» (Ignacio Ramonet, La pensée unique. Le Monde diplomatique, janvier 1995).

Lejos de la reflexión, del pensamiento crítico, los intelectuales de derecha se convierten en ecos de los mensajes publicitarios que inundan el mega-mercado de la globalización fragmentada. Adquieren nuevas «virtudes»: una audaz cobardía y una profunda banalidad. Ambas brillan en sus «análisis» del presente globalizado y en su revisionismo del pasado histórico. Las torres de cristal blindado de la hegemonía del dinero les protege. La derecha intelectual es particularmente sectaria y beneficiaria del respaldo de ciertos medios de comunicación y de ciertos gobiernos. Hacerse meritorio de los favores del Príncipe no es fácil, hay que renunciar a la imaginación crítica y a la autocrítica, a la inteligencia, a la argumentación, a la reflexión, y optar por el nuevo dogma: la teología neoliberal.

La globalización se vende como el mejor de los mundos posibles, pero puesto que carece de ejemplos concretos de sus ventajas para la humanidad, tiene que recurrir a la fe y a los dogmas neoliberales. Los teólogos neoliberales denuncian entonces y persiguen a los «herejes», a los «mensajeros del mal», es decir, a los intelectuales de izquierdas. ¿Y qué mejor forma que acusarlos de «mesianismo»? De «mesianismo trasnochado». Motivado por cuestionar un presente lleno de libertades, donde cualquiera puede decidir qué compra, sean artículos de primera necesidad, ideologías o programas políticos.

Pero paradoja no perdona. Si es que existe un mesianismo, es el de la derecha intelectual: «El Gran Circo de Intelectuales Neoliberales Químicamente Puros o Ex Marxistas Arrepentidos o la Trilateral pueden ser mesiánicos cuando prefiguran la fatalidad de un universo basado en la verdad única, el mercado único y el ejército gendarme único vigilando el flash que acompaña la foto final de la Historia tomada ante los mejores paisajes de las mejores sociedades abiertas» (Manuel Vázquez Montalbán, Panfleto desde el planeta de los simios. Ed.Drakontos. Barcelona, 1995).

En la globalización fragmentada, las sociedades son fundamentalmente sociedades mediáticas. Los media son el gran espejo, no de lo que una sociedad es, sino de lo que debe aparentar ser. Plena de tautologías y evidencias, la sociedad mediática es avara en razones y argumentos. Para ella repetir es demostrar. Y esas son las imágenes que se repiten, como ésas imágenes grises de la pantalla global. ¿Cuándo se ha visto que lo visible era igual a lo verdadero? Esos son los «efectos especiales» de la pantalla global. El mundo entero y el saber universal están ahora a la mano de cualquiera con una televisión o un ordenador portátil.

Si quiere recibir legitimación social, el nuevo intelectual de derecha tiene que desempeñar su función en la era visual; optar por lo directo e inmediato; pasar del signo a la imagen y de la reflexión al comentario televisivo. Si en el hipermercado de la globalización, el Estado-Nación se define como una empresa, los gobernantes como gerentes de la sociedad y los ejércitos y los policías como cuerpos de vigilancia, entonces la derecha intelectual se redefinirá como área de Relaciones Públicas.

En otras palabras, a la hora de la globalización, los intelectuales de derecha son «multiusos»: sepultureros del análisis crítico y la reflexión, malabaristas con las ruedas de molino de la teología neoliberal, apuntadores de gobiernos que olvidan el «script», comentaristas de lo evidente, defensores de soldados y policías, árbitros que dicen lo «verdadero» o lo «falso» según su conveniencia, guardaespaldas teóricos del Príncipe, y presentadores de una «nueva historia». El Príncipe ha dado sus órdenes: «¡Atacadles! ¡Yo proveeré al ejército de armas y de mass-medias; vosotros de ideas!».

Umberto Eco, en un texto titulado «el fascismo eterno» (incluido en: Umberto Eco, Cinq questions de morale. Grasset, Paris, 2000), proporciona ciertas claves para comprender que el fascismo permanezca latente. Tras advertirnos que el fascismo fue una forma de totalitarismo difuso, define algunas de sus características: rechazo al avance del saber, irracionalismo, criminalización de la cultura, miedo a la diferencia, racismo, frustración individual o social, xenofobia, elitismo aristocrático, machismo, sacrificio individual para el beneficio de la causa, populismo cualitativo difundido por la televisión, «neo-lengua» (con léxico pobre y sintaxis elemental). Estos son los valores que defienden los intelectuales de derecha: «Acaso, hoy casi como ayer, ¿no se está utilizando el cansancio democrático, la náusea ante la nada, el desconcierto ante el desorden como aval de una nueva situación histórica de excepción que requiere un nuevo autoritarismo persuasivo, unificador de la ciudadanía en clientes y consumidores de un sistema, un mercado, una represión centralizada?» (Manuel Vázquez Montalbán, op cit.).

La tarea de los pensadores progresistas, que son los de la esperanza escéptica, no es nada fácil. En su labor intelectual se han dado cuenta del malfuncionamiento de muchas cosas y, nobleza obliga, deben revelarlo, desmontarlo, denunciarlo, comunicarlo. Pero para hacerlo, deben enfrentarse con la teología neoliberal, y detrás de ella, con los mass media, los bancos, las grandes multinacionales, los ejércitos y las policías.

Y tienen que afrontar todo esto en plena era visual. Esa es su mayor desventaja. Pues han de enfrentarse al poder de la imagen con un único recurso, el de la palabra. Su escepticismo frente a lo evidente les ha permitido descubrir la farsa. Y armados con el mismo escepticismo, en sus análisis críticos se dedican a desmontar, conceptualmente, la maquina de bellezas virtuales y miserias reales.

Artículo traducido del francés: Manière de voir 72. Le Nouveau Capitalisme. Le Monde diplomatique, décembre 2003-janvier 2004 (Bimestriel):

«L'intellectuel de droite», pp.29-30, Par le Sous-Commandant Marcos.

N.T. El presente texto se encuentra incluido en el mucho más largo artículo del Subcomandante Marcos, de abril de 2000, titulado: «¡Oximoron! (La derecha intelectual y el fascismo liberal)». (Accesible a través de Internet). Por lo que puede considerarse el que presentamos como un resumen del mismo.

No obstante, hemos encontrado preferible traducir lo publicado en Le Monde diplomatique que reproducir las partes coincidentes del artículo anterior que hemos mencionado.
Mira també:
http://www.rebelion.org

Comentaris

Re: El intelectual de derechas
15 gen 2004
un rollo de la hostia..
Re: El intelectual de derechas
16 gen 2004
Anda vete a ver Tómbola...analfabeta de la hostia !
Sindicat