Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Comentari :: guerra
Dos, tres, molts Vietnams
07 gen 2004
La alianza entre el tirano Castro y su principal aliado combina la ideología castrista con los dólares desviados por Chávez de los ingresos petroleros venezolanos, según los informes que maneja Bush, que además acusan al régimen chavista de fomentar y financiar la revuelta popular contra el anterior mandatario boliviano, el proamericano Gonzalo Sánchez de Lozada.

Mientras, Castro ha ofrecido entrenamiento, consejo y apoyo logístico a varios grupos rebeldes de Iberoamérica. Roger Noriega -principal asesor del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, para asuntos iberoamericanos- aseguró el pasado viernes que Castro parece estar deseando «desestabilizar gobiernos elegidos democráticamente». «Desde la perspectiva de sus vecinos, las actividades de Castro en este sentido se están volviendo cada vez más provocativas», añadió Noriega. Uno de los movimientos que más sospechas levanta en Washington es el envío de agentes cubanos a Venezuela para proteger a los principales mandos del régimen y la llegada de médicos, ingenieros y profesores cubanos en apoyo de la revolución bolivariana de Chávez.
:::
¿Qué hay detrás de las estadísticas económicas norteamericanas publicadas?

Recordemos cómo se deprimió el boom de los años noventa. En ese entonces, la avidez de ganancias llevó a la inversión masiva en los países en vías de desarrollo de Asia Oriental, que dependían de las exportaciones a EE.UU. para solventar su crecimiento. Pero la duplicación de las fábricas que producían bienes similares empujó hacia abajo las ganancias, lo que llevó a los inversores a huir de economías claves del Oriente asíático. El resultado: un crash económico en Thailandia, Corea del Sur, Indonesia y en todas partes.

La economía norteamericana siguió creciendo hasta que enfrentó los mismos problemas que en Asia Oriental, sobrecapacidad. No sólo había demasiados bienes allí como para venderlos y obtener ganancias, sino que había demasiadas fábricas, oficinas, redes de comunicaciones, tráfico aéreo y más.

Entonces, ¿por qué las estadísticas económicas del Departamento de Comercio esperaban mostrar que el crecimiento económico norteamericano finalmente se está acelerando? Una razón es que el aumento en la productividad ha elevado las ganancias y ha ayudado a mantener los sueldos promedio por delante de la inflación, a pesar del descompuesto mercado de trabajo.

Entretanto, las bajas tasas de interés han continuado estimulando la refinanciación de hipotecas y otros préstamos, ayudando a mantener el gasto de los consumidores, sobre todo para los más ricos. Otro factor: la desvalorización del dólar respecto al euro, que ayudó a la industria norteamericana a competir con sus rivales europeos.

El recorte de impuestos de George W. Bush de $350 mil millones, aunque dirigido a los norteamericanos más adinerados, también jugó un papel. El economista de Wall Street Edward McKelvey estima que los consumidores gastaron tres cuartos de su ahorro de impuestos inmediatamente, siendo la causa de una gran parte del crecimiento del tercer trimestre de este año.

El gasto gubernamental proporcionó otro aliciente. En el segundo trimestre de 2003, el gasto gubernamental subió un 25,5%, incluyendo un salto en el gasto militar del 45,8%. Todo esto junto fue suficiente para empujar el crecimiento económico norteamericano a su paso más rápido en años.

Lo más importante es que los problemas de sobrecapacidad y pérdida de empleos que son una plaga en EE.UU. existen a escala mundial y cada país está intentando empujar la crisis hacia sus rivales. Por ejemplo, la industria automovilística tiene suficiente exceso de capacidad como para abastecer dos veces el mercado norteamericano y las compañías surcoreanas y japonesas están abriendo plantas en EE.UU. mientras los fabricantes de autos norteamericanos están eliminando empleos.

Irónicamente, compañías norteamericanas como Dell y Motorola están entre los principales exportadores chinos. Como dijo a Business Week el economista jefe de General Motors, Mustafa Mohatarem, China "está permitiendo que las compañías norteamericanas participen de su crecimiento. Eso la distingue de Japón." Incluso las compañías japonesas están relocalizando sus industrias hacia China para reducir costos. De hecho, China el año pasado se volvió el principal destino para la inversión extranjera directa, desplazando a EE.UU. Sin embargo, esto no significa que los anti chinos tengan razón. Según la firma de Wal Street Alliance Capital Management, China experimentó una pérdida del 15% del empleo industrial entre 1995 y 2002, mientras las viejas industrias pesadas estatales eran aplastadas por la competencia internacional.

Unos 22 millones de empleos industriales han sido eliminados en 20 grandes economías en todo el mundo, mientras las compañías recortan su exceso de capacidad y buscan empujar la productividad. En Brasil, el declive fue del 20%; en Japón, el 16%; en EE.UU., 3l 11%.

El reciente viaje de George W. Bush a Asia buscó acorralar a quienes usualmente se sospecha como los culpables de esto, Japón y China. China sola da cuenta de aproximadamente un cuarto del déficit comercial de EE.UU. de $400 mil millones. Según los funcionarios de la administración Bush, el problema es que las divisas japonesa y china están devaluadas en relación al dólar, haciendo que sus importaciones sean artificialmente baratas.

Aun si Washington logra empujar las divisas china y japonesa hacia arriba respecto al dólar, los problemas para la economía norteamericana no acabarán allí. EE.UU. tiene un déficit de $500 mil millones en su cuenta corriente, es decir, la cantidad total de comercio en bienes, servicios, ingresos y transferencias que realiza el país.

Sencillamente, la economía norteamericana consume mucho más que lo que produce. Puede hacerlo porque los inversores extranjeros están deseosos de conseguir los dólares que obtienen a través de las exportaciones a EE.UU.

Todo esto lleva a un préstamo masivo hacia la economía norteamericana, donde los bancos centrales japonés y chino juegan un papel importante comprando bonos del Tesoro norteamericano. Esto a su vez ayuda a financiar un déficit del presupuesto del gobierno norteamericano que se va a las nubes, esperando llegar a los $500 mil millones en 2004.

No obstante, los planificadores políticos de Washington calculan que pueden presionar a China y Japón para que dejen que sus divisas suban respecto al dólar amenazando con nuevas restricciones a sus importaciones si no lo hacen. Ese es lo que se esconde detrás de los reclamos de "comercio justo" con China, una jugada del poder económico y político de EE.UU, respaldada por una política militar norteamericana más agresiva.

Hasta ahora, los inversores extranjeros han estado dispuestos a financiar los déficits norteamericanos porque quieren acceso al mercado norteamericano, y figúranse que Washington no puede pasar por el tipo de bancarrota financiera que se vio en países como Thailandia o Argentina.
:::


HERVOR DEL ISLAM

Quién ha sido la verdadera voz de Dios en la Tierra: ¿Jesucristo o Mahoma? Esta interrogación que lleva siglo y medio sin respuesta pasó de ser una abstracción teológica, una mera especulación metafísica a una realidad geopolítica que ha determinado guerras, crisis nacionalistas y transferencias de poder. Desde las Cruzadas hasta el derrocamiento del Shah Reza Palevi, desde la Hégira hasta la guerra por Kuwait, de la ocupación de Afganistán y la colonización de Irak por las petroleras yanquis el mundo del Islam, convulso y grávido, ha determinado importantes alteraciones de la historia. La nueva fuerza que implica el islamismo está determinada por el azar geográfico que ubicó las más vastas reservas petroleras del planeta debajo de las tierras ocupadas por los seguidores de Mahoma.

Los dos campos contendientes por la supremacía económica:la esfera Atlántica, integrada por Europa y Estados Unidos y la esfera del Pacífico, compuesta por Japón y China. Europa ha logrado su unificación económica y su producción es, en muchos sentidos, complementaria de Norteamérica. Japón ha alcanzado una extraordinaria ventaja tecnológica y ha imbuido de su potencial productivo a otras naciones o territorios como Taiwan, Corea del Sur, Singapur, Hong-Kong y Tailandia, los llamados Tigres del Pacífico. China está desarrollando una importante base industrial y constituye un inmenso mercado perspectivo que la esfera Atlántica está penetrando con avidez.

La esfera islámica cuenta con un decisivo resorte de poder, el petróleo. El mundo árabe no ha utilizado el hidrocarburo como instrumento de dominación por su fraccionamiento de intereses, sus pugnas intestinas y el enfrentamiento con Israel que ha frenado su desarrollo. Existen treinta y nueve países en el mundo con más de un cincuenta por ciento de población musulmana. Más de cincuenta países integran la Confederación Islámica.

La decadencia del mundo árabe ha provocado este retorno a las raíces, están redescubriendo sus fundamentos y estos se hallan firmemente arraigados en El Corán. Ello ha refrescado un conflicto de ideologías una disparidad religiosa y un enfrentamiento racial entre árabes y europeos. Ha llegado el momento en que algunos se preguntan en Europa si una guerra entre el Islam y Occidente es posible. El flujo migratorio hacia Europa incrementa el racismo y el distanciamiento. Pero hay algo peor, en Occidente existe una frontera entre la vida espiritual y la vida pública, entre el credo y la acción política. Para el Islam tal frontera no existe. Un musulmán cree y actúa en concordancia. Para el Islam no hay límites entre el estado y la religión.

Los entrecruzamientos entre las dos grandes civilizaciones que confluyen en Europa son numerosos. Los cristianos conquistaron Jerusalén con las Cruzadas y los árabes llegaron a Poitiers, en el corazón de Francia. En el siglo VIII los árabes dominaban desde la India hasta los Pirineos. Dos siglos más tarde poseían el más alto nivel cultural de su época por su medicina, su química, astronomía y matemáticas. Valga recordar que legaron a Occidente el papel y la pólvora (que habían recibido a su vez de los chinos), las industrias del vidrio y textil, su literatura de excepcional calidad y su exquisita arquitectura.

La actual crisis del mundo árabe ha sido precipitada por la acción combinada de Estados Unidos e Israel que han impuesto mutilación de territorios, guerras locales, desmembramiento de estados y una economía permanente de guerra. También las rivalidades ínter árabes han jugado su papel tanto como las agresivas ambiciones desquiciadas de figuras como Sadam Hussein. Como siempre suele suceder, en las crisis salen a flote los duros, los más apegados al núcleo central de la doctrina y menos dispuestos a la transigencia. De ahí viene la vigencia de los integristas. Los que antaño dominaron al mundo hoy son humillados y vencidos pese a ser dueños de una porción considerable del combustible que lo mueve.

En Irán la tiranía sanguinaria del Shah fue derribada en 1989 por un movimiento de masas conducidos por los fundamentalistas chiítas bajo la orientación del ayatola Jomeini. Desde entonces, el extremismo intransigente ha sido un factor de inquietud social. Cuando en 1980 Sadam Hussein invadió Irán, inició una guerra de ocho años que contribuyó aún más a dividir las fuerzas del Islam y a debilitarlo ante las potencias occidentales.

El tratado de paz con Egipto, marcó el inicio de la distensión: fue la primera nación árabe que se reconcilió con el estado judío y logró que este se retirara de la península del Sinaí que había conquistado en la guerra de los seis días en 1967. Pero ello le costó a Anuar El Sadat el rechazo y aislamiento de la comunidad árabe y se acentuó aún más la división entre musulmanes.

El acuerdo palestino-israelita de 1993 permitió establecer una autoridad palestina en la franja de Gaza. El acuerdo entre Israel y Jordania implicó un intercambio de derechos de agua y una devolución de territorio jordano que había sido arrebatado en los conflictos anteriores. Todos estos pasos han sido cuestionados, han generado intensas críticas y han contribuido a la desunión del mundo islámico.

Cada día vemos nuevas manifestaciones del celo con que se custodia la singularidad étnica. El hecho de haber nacido sobre un pedazo de tierra y no en otro, en un determinado grupo racial o social y no en otro, nos arma con un conjunto de tradiciones, un idioma y una bandera y, sobre todo, una religión común.

El futuro se muestra incierto. La economía egipcia no crece al mismo ritmo de su población y ello hace prever una grave inestabilidad social en el futuro. Tras la muerte del rey Hassan de Marruecos su hijo ha dado algunos pasos erráticos para democratizar la severa autocracia instaurada por su padre y abuelo. Muammar Kadafi acaba de efectuar importantes concesiones a Bush, buscando una armonización que pudiera serle muy costosa en el futuro. El dominio de la familia real saudita puede ser quebrantado por un movimiento de radical inconformismo. Turquía, uno de los gigantes del universo musulmán, pertenece a la comunidad occidental y formó parte de los pactos de la guerra frente al campo socialista. Aun no ha resuelto el problema de la minoría kurda y su economía parece tambalearse. Está escindido entre la lealtad al mundo árabe y su dependencia servil de Estados Unidos.

Argelia es otra de las potencias musulmanas donde crece la violencia interna. El gobierno decidió cancelar, en 1992, unas elecciones que evidentemente iban a ganar los fundamentalistas. Esto ha dejado una secuela de intranquilidad. El número de emigrantes que viajan hacia Europa crece desordenadamente. Se ha desarrollado una campaña de xenofobia con masivos asesinatos contra extranjeros. Los fundamentalistas tratan de llegar al poder en Argelia y de lograrlo se alteraría el equilibrio de fuerzas en el Magreb. Algo peor, comenzaría una tensión entre Europa y el Norte de �frica. Francia y Alemania han expresado su preocupación por el crecimiento del fundamentalismo islámico y la amenaza que esto supone para Occidente.

Los árabes consideran el estado de Israel como un portaviones norteamericano varado entre los estados islámicos para impedir que se volcaran del lado soviético en los años de la Guerra Fría. Moscú apoyaba a los árabes suministrándoles armamento, apoyo logístico y aliento ideológico, además de sostén diplomático internacional de las naciones del bloque socialista. Pero ya desaparecida la Guerra Fría, demolido el Muro de Berlín, efectuada la reunificación alemana, esfumado el campo socialista de Europa del este, ya no es necesario ese baluarte estadounidense en tierras palestinas como un instrumento de guerra. Ahora se trata de doblegar el mundo islámico para obtener su petróleo. Israel es una cuña activa en el Medio Oriente, un departamento satélite del State Department, en el corazón del mundo árabe, para vigilarlo y frenar su desarrollo.

Los dados están echados. La confrontación entre la cruz y la media luna está sellada y hay algo más que petróleo en el conflicto. La ideología cuenta y la fe del Islam es mucho más que una bandera.
:::


850.000 PARADOS PERDERÃ?N SUS PRESTACIONES DE AQUÃ? A JULIO EN EL ESTADO FRANCES

Hace poco más de un año, el Gobierno, la patronal y los sindicatos CFDT, CGC y CFTC firmaban un acuerdo con el objetivo declarado de reducir el déficit de la Unedic (organismo que gestiona las prestaciones del paro) estimado en 15.000 millones de euros para finales de 2005. Ya durante el pasado año, las cotizaciones del paro tanto a nivel patronal como salarial han ido aumentando, con lo que el Estado ha conseguido disminuir el déficit que, según las previsiones, será de unos 4.300 millones de euros para el ejercicio 2003.

Estas medidas han entrado en vigor a partir del 1 de enero y su consecuencia inmediata ha sido que durante el presente mes, 180.000 parados verán suspendidas sus indemnizaciones, al haber sido reducido el periodo correspondiente de 30 a 24 meses.

Para julio, esta cifra llegará a afectar a 613.000 personas (850.000 según los organismos de parados y algunos sindicatos), ya que la medida será aplicada progresivamente. Para Michel Bernadet, portavoz de la asociación de parados AC-Pays Basque, se trata de una «táctica del Assedic (antena regional de la Unedic), que está aplicando las medidas poco a poco para que no tenga un efecto de masas».

Además, las personas que se beneficiaban del ASS (Ayuda de solidaridad) se verán también afectadas, al haberse limitado su duración a tres años para quienes la perciben en la actualidad y a dos para los nuevos beneficiarios. En el antiguo sistema, esta ayuda no tenía una duración máxima establecida. Para tener derecho al ASS habrá que justificar, como mínimo, cinco años de trabajo sobre los diez años precedentes al fin del contrato laboral.

La otra posibilidad que tendrán los parados sin ingresos es poder beneficiarse del RMI (Renta Mínima de Inserción). Precisamente, son las personas con derecho a percibir esta renta las que más sufrirán por las nuevas disposiciones gubernamentales. De hecho, ya no será el Estado quien se ocupe de gestionarlas puesto que, debido a la puesta en marcha de las medidas descentralizadoras, en adelante será el Consejo General de cada departamento el que se encargue de ello.

Si bien el RMI ha sido revalorizado en un 1,5%, pasando de 411 a 418 euros mensuales, esta cifra se sitúa muy por debajo del umbral de pobreza relativa, que está establecida en 580 euros. Estas cantidades conciernen a las personas que viven solas y sin cargas familiares.

Una de las disposiciones novedosas consiste en lo que se ha denominado RMA (Renta Mínima de Actividad) y concierne, principalmente, a quienes se benefician, por lo menos desde hace un año, del RMI.

Se trata de un contrato de inserción en el mundo laboral de 20 horas semanales por las que el trabajador cobrará 130 euros, además del RMI. Serán contratos de 6 meses que podrán renovarse otros seis pero que no podrán acumularse con un segundo trabajo. El patrón estará exonerado de cotizaciones sociales sobre los 130 euros de salario semanal que debe abonar al contratado. Si se rechaza este tipo de contrato, el desempleado podría perder el RMI.

En la actualidad, el 53,7% de los parados se benefician de las indemnizaciones por desempleo en el Estado francés. Con las nuevas disposiciones, el porcentaje se reduciría, según el Unedic, al 45,3%. Además, el Estado prevé economizar 150 millones de euros en 2004 y cerca de 500 millones de euros en 2005. Con estas y otras medidas, el Gobierno pretende absorber el déficit de 15.000 millones previsto para 2005.
:::

Comentaris

Re: Dos, tres, molts Vietnams
07 gen 2004
¡Viva Fidel!¡Viva Chavez!Losúnicos que plantan cara y resisten al IMperio!
Sindicat