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Notícies :: globalització neoliberal
El 2003 no ha sido un buen año...
31 des 2003
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El 2002 acabó con una enorme marea negra, bautizada como âchapapoteâ?, en las costas de Galicia, Cantabria y País Vasco. La foto que quedó para la historia era la de la otra marea, la âmarea blancaâ? de voluntarios recogiendo fuel contradiciendo los consejos del gobierno, que anunció que no hacía falta el trabajo voluntario para limpiar las playas. Jóvenes venidos de todo el país ocupaban sus fines de semana libres en ir a las costas a ofrecerse como voluntarios, sobrecogidos por las imágenes de aves negras atrapadas en petróleo, irritados por las mentiras de los responsables que sólo veían âhilitos de plastelinaâ?, cansados de esperar siempre la respuesta de un Estado, de un Gobierno que no está al servicio del ciudadano, como debería ser⦠Miles de jóvenes que anunciaban un nuevo año, el 2003, que sería el año de las movilizaciones, el año de las protestas, el año del compromiso, el año del âno a la indiferenciaâ?.

Porque mientras se recogía el chapapote el año comenzaba con un atronador sonido. Eran los tambores que anunciaban una guerra inminente. Los EEUU y sus aliados (Aznar entre ellos) amenazaban con un ataque al Irak de Sadam Husein manteniendo una excusa todavía no demostrada, la posesión de armas de destrucción masivas. Una guerra que no era sólo contra el dictador, sino que era una guerra que desafiaba unos acuerdos universales consensuados por los países de la Segunda Guerra Mundial. Unos acuerdos que, en principio, debían mantener la paz entre los pueblos. Estos acuerdos no sólo han dejado de cumplirse, sino que después de introducir en la legalidad internacional el término de âguerra preventivaâ? como válido, quedan completamente anulados. La humanidad recordará el 2003, el año de la guerra de Irak, como el año en el que la humanidad queda amparada en las decisiones de los señores de la industria militar, los auténticos amos del mundo.

Pero el mundo dijo basta. El mundo se cansó. Se cansó de las mentiras, de los insultos a la inteligencia. El mundo no tragó las excusas de esta guerra ilegal, cruel e injusta (si es que hay alguna guerra que no sea todo esoâ¦). Los ciudadanos, los trabajadores, los vecinos, los estudiantes, los niños y los ancianos comenzaron a organizarse al mismo tiempo en todo el mundo como nunca antes se hizo en la historia. Todos sintieron a la vez la necesidad de denunciar públicamente las atrocidades de nuestros gobernantes. El 15 de febrero el mundo entero, millones de personas en todas las ciudades del planeta gritaron en la calle, a la misma hora, el grito del año, el grito del âno a la indiferenciaâ?. Gritaron âNo a la guerraâ?. Y en las grandes ciudades, y también en las pequeñas, no se hablaba de otra cosa. Las calles, las plazas, dejaron de ser por un tiempo espacios de tránsito, simples trayectos que uno debe hacer para dirigirse a trabajar, a estudiar o comprar. Las calles, las plazas volvieron a ser de los ciudadanos. Acampadas urbanas, ocupaciones de vías, sábanas blancas en los balcones e insignias en las solapas. Todo con el mismo fin: parar la guerra.

Pero el 20 de marzo, la mayor superpotencia del mundo desoyó a la otra gran superpotencia recién nacida, la opinión pública, y se iniciaron los bombardeos sobre la ciudad de las Mil y una noches. Y no por ello la calle quedó en silencio. En Barcelona, miles de estudiantes cortaron los accesos a la ciudad bajo un lema: âSólo nos queda la rabiaâ?. Y sólo quedaba eso, la rabia, porque ya llegaban cifras de los primeros muertos. Sólo quedaba eso y debía utilizarse, porque es lo único que (a diferencia de la democracia, la libertad, etc.) no pueden robar: la rabia, la indignaciónâ¦

Durante las manifestaciones, algunos ancianos, que sobrevivieron a otras guerras, miraban a los jóvenes que vivían la guerra de Irak como si fuera contra ellos mismos, los miraban y pensaban: âYa era horaâ¦â?

El año del âno a la indiferenciaâ? dicen. ¿Y cómo poder ser indiferentes? En Italia Berlusconi secuestra la justicia y enjuicia a los jueces que quieren juzgarle, como un trabalenguas. En Guántamo, pastores afganos todavía se preguntan que hacen allí y quien diablos debe ser ese Ben Laden por el que tanto le interrogan. Los señores de Europa abren las fronteras al dinero y se llenan los bolsillos mientras en el estrecho mueren personas en busca de esperanza. En Madrid, el auténtico poder, los amos del suelo, de las inmobiliarias, enseñan los dientes y demuestran que el voto del pueblo es papel mojado. El imperio mata a niños, inocentes, periodistas que nos cuentan la verdad que duele y les llaman âdaños colateralesâ?. En la tele, políticos no se cansan en condenar cada día con las mismas palabras atentados terroristas y acaba el año con 66 mujeres muertas a mano de sus maridos, cientos de fallecidos en las carreteras y quinientos trabajadores muertos en andamios, muertos por los que nadie dice nada.

En el año en el que Ramón Serrano Suñer, ministro de Franco, muere a los 101 años con ropa limpia, almohada en la cabeza y sábanas blancas, muere sin dar en la vida explicaciones por lo que hizo; también mueren voces que nunca fueron indiferentes a su mundo, voces que nos dejan y que nunca más volverán a gritar por nosotros, por lo que debemos recordarles y alimentarnos de su memoria: Manuel Vázquez Montalbán, Terenci Moix, Miquel Martí i Pol, Dulce Chacónâ¦

Y en España se cierran periódicos, se prohíben partidos políticos y quiere meterse a todo un pueblo en la cárcel. El diálogo y el debate ha muerto, y nadie condena ese asesinato. El grupo mayoritario del parlamento se levanta y aplaude la decisión de su líder. Se levantan y aplauden el âsí a la guerraâ?. A todo esto, ¿qué alma humana puede mantenerse indiferente?

Y se enfadarán porque en Cataluña se pierda la confianza en los âpartidos de siempreâ?. Les molestará el ruido nocturno de las cazuelas. Les irritará que la gente le quite el polvo a las banderas de antes y salgan a la calle a unirse detrás de una pancarta. No entenderán que los artistas, el mundo de la cultura mantenga un compromiso con los ciudadanos y no sólo se dediquen a entretenernos o ilusionarnos sino que digan lo que piensen, que muerdan la mano que les da de comer. No entienden la actitud de los actores españoles en la Gala de los Goya, no entienden que documentales como los de Julio Medem o Michael Moore sean los taquillazos de este año. No entienden porque ahora nos interesa tanto saber la verdad que no nos cuentan. No entienden porque dejamos de ser indiferentes. No nos entienden, y dicen que nos representanâ¦

Guerra, hambre, miseria, ideas perseguidas⦠El 2003 no ha sido un buen año. Casi ningún año lo es, a diferencia de lo que se suele decir. Pero en este año se ha encendido una lucecita que puede mantenernos la esperanza. La esperanza de que todos juntos hagamos del 2004, y este quizás sí, un año mejorâ¦

Feliz AÃO
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Comentaris

Re: El 2003 no ha sido un buen año...
31 des 2003
del pancartazo al fidalgo y de necesidad de eupv de montar una red de diez ordenadores para el recuento de los votos de ciento ochenta y tantos delegados...
Re: El 2003 no ha sido un buen año...
01 gen 2004
En el caso del chapapote y de la guerra, pese al éxito inicial y de superficie, hay que insistir en que fue, al menos, un medio fracaso: poco después había elecciones municipales y el PP se mantenía soberbiamente, subiendo en muchos sitios. En la Barcelona que pocas semanas antes había visto la mayor manifestación de su historia, el PP ganó concejales.

Algo pasa. Se consigue motivar a la gente en convocatorias puntuales de fácil adhesión (¿quién, salvo dos o tres hijoputas, no está en contra de la guerra?) pero no hay manera de implicarla en un proyecto político de profundidad que responda a esas inquietudes puntuales en su conjunto.

Los partidos preterodemocráticos no dan respuesta (el tan ansiado y supuestamente esperanzador tripartito catalán ya ha empezado las rebajas antes del 7 de enero: el plan de choque social habrá de esperar "un poquito", una consellera ya dijo que no se verán resultados hasta pasado un año (cuántas cabezas rodarán en ese tiempo cercenadas por la miseria?) y el nuevo estatuto garantizará "la lealtad constitucional"). El altermundismo no acaba de conformar una alternativa política vertebrada y el anarquismo, que, por propia naturaleza, repugna las estructuras políticas, hace más ruido que nueces ofrece (excepción hecha de una parte del anarcosindicalismo que en los ámbitos donde tiene fuerza parece que va obteniendo resultados incluso brillantes, si bien sectorialmente parciales).

Lo malo, pues, no es sólo que el 2003 no haya sido un buen año: lo malo es que el 2004 se presenta peor.

Y ojalá me equivoque. Pero me parece que no.
Re: El 2003 no ha sido un buen año...
01 gen 2004
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http://www.milinkito.com/prestige/prestige.html
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