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Anàlisi :: globalització neoliberal
¿Qué hacer?... ¡Construir!
28 nov 2003
El poder se crea, el poder se destruye y se construye solo allá en donde el hombre social tiene sus auténticas raíces que no es en la Casa Rosada, ni en el Palacio de la Moncloa, ni en los Parlamentos.
UNA PREGUNTA: ¿Qué hacer?
¡¡CONSTRUIR!!

INTRODUCCIÓN
Deberíamos retroceder hasta épocas muy primitivas en la Historia del hombre, cuando cualquier asomo de rendición ante las enormes fuerzas de la naturaleza (que aun no sabíamos dominar) representaba la muerte, para encontrar un periodo parecido de tanta inseguridad y de tanto peligro para la propia supervivencia de la especie como el actual.
La victoria y la generalización de la sociedad del dinero (la dictadura criminal de la sociedad del dinero), que ha llegado a impregnar el más pequeño aspecto de nuestra vida, nos ha conducido al más cruento e inhumano de los desórdenes sociales en los que la rendición vuelve a significar la muerte y la extinción. En muchos lugares del mundo sus pobladores nos enfrentamos a este crudo dilema: resistir o morir. Cuando más de la mitad de los seres humanos no tienen prácticamente acceso al dios dinero, cuando la tercera parte carece de electricidad, cuando uno de cada cinco no tiene acceso a agua potable ni a educación, cuando uno de cada siete está desnutrido... cuando las esperanzas de salir de esta situación desfallecen, millones de dramas personales se convierten en un enorme drama colectivo. Ante este drama colectivo, los millones de rendiciones individuales representan la muerte. Solo millones de rebeldías individuales pueden engendrar la única esperanza colectiva de profundos cambios sociales por la supervivencia y el desarrollo de todas las potencialidades del ser humano.
Los movimientos políticos conservacionistas deberían situar hoy, sin duda alguna, a nuestra especie en el primer lugar de su lista de seres vivos en peligro de extinción. Los datos y las cifras de este peligro no pueden ser obviados. Ellos deberían aportar sus propuestas para impedirlo tal como lo hacen con los bosques del Amazonia, o los delfines y las ballenas.
No creo que nuestros primeros ancestros para salir adelante, buscaran a individuos redentores. Sus sueños, deseos o anhelos, como hoy los nuestros, fueron solamente sueños, deseos o anhelos. Ni tampoco creo que fuera el hombre como "lobo solitario" quien emprendiera su andar frente a tales enormes fuerzas que debía vencer para sobrevivir. Desde nuestros inicios mas lejanos fuimos colectivo humano, seres sociales cuya curiosidad, imaginación, creatividad y fantasía puesta en práctica ... fue la que nos permitió emprender un largo camino triunfador hasta conseguir ser la especie dominadora de nuestro hábitat. Aprendimos a cultivar, a surcar mares y océanos, a conocer y aprovechar mejor nuestros recursos naturales, a comunicarnos con facilidad, a construir obras de ingeniería colosales, a mejorar nuestras herramientas de trabajo, a curar enfermedades desconocidas, surcar el espacio y adentrarnos en los más recónditos secretos de la vida. Hemos estado construyendo constantemente. No hemos parado de construir.
En este camino, una incontenible batalla: el proceso colectivo de construcción de una sociedad humana soberana de su propia andadura, cada vez mas universal y cosmopolita frente a unos sectores depredadores y parasitarios anclados en un poder nunca basado en la construcción sino en su fuerza saqueadora y destructora. Mientras las sociedades humanas siempre han construido a favor de la vida, los sectores depredadores han destruido para la sumisión. Siempre han sido dos poderes enfrentados. El poder constructor intrínseco en las mas profundas entrañas biológicas del hombre social que ama la vida y lucha por su bienestar y el poder saqueador de ciertos sectores antisociales y enfermizos que nunca han dudado en practicar el sometimiento, la muerte y la aniquilación de los miembros de su propia especie antes de perder sus privilegios.
Este proceso creador de la sociedad humana ha alcanzado metas extraordinarias. Nuestros conocimientos, en todos los órdenes, nos acercan cada vez mas a la posibilidad de una sociedad mas universal en donde ya no existen lejanías, ni fronteras, ni escollos geográficos, donde cualquier recurso natural puede estar fácilmente al alcance de cualquier pueblo, donde la información y el saber se pueden transmitir con extrema rapidez, donde podemos fabricar ingentes cantidades de mercancías y enseres en cualquier lugar y transportarlas sin dificultad a cualquier otro lugar, donde avanzadas tecnologías pueden superar con creces deficiencias alimentarias, sanitarias, educacionales... donde las posibilidades de acercamiento de culturas, pueblos, costumbres y maneras de entender el mundo y la vida nos permiten un inmenso salto hacia una Humanidad soberana de nuestra existencia común, cooperadora y solidaria, capaz de sumar variedad y multiplicidad de respuestas y de pensamientos.
Este proceso creador a lo largo de la Historia se ha visto subyugado por diversas formas de saqueo. El poder depredador nos impuso a la fuerza que nuestro desarrollo social estuviera sujeto a formas de sometimiento tanto tribal, esclavista, servil o asalariado. Agotadas y estériles las diferentes formas generalizadas de la explotación del trabajo humano (por el propio desarrollo creador de la sociedad constructora) siempre los sectores dominantes se apropiaron de los nuevos avances colectivos (nuevos medios y fuerzas creadoras de riqueza) y volvieron a establecer su dominio sobre la sociedad bajo otras formas de explotación.
En un mundo donde el desarrollo científico y tecnológico se destaca como la mayor fuerza productiva, la extensión y generalización del trabajo asalariado (la explotación del trabajo humano bajo la forma asalariada) declina con la misma rapidez como declinó el trabajo tribal, esclavista o servil. Abandonamos la tribu, dejamos de ser esclavos, los feudos fueron incapaces de mantener nuestra condición servil y el capital ya no puede asegurar nuestra condición asalariada. Las leyes que rigieron estas antiguas sociedades no pudieron prevalecer, no resistieron el empuje de los nuevos cambios sociales.
La sociedad del Capital ya no puede seguir manteniendo el sistema social con el que impuso su dominación. Las condiciones de asalariamiento de la fuerza de trabajo humana, hoy, se parecen más a las primeras épocas del industrialismo del siglo XVIII (en donde el trabajo fabril rallaba a situaciones esclavistas) que a las del siglo pasado. El desempleo, el trabajo precario, la pérdida de los derechos laborales, la disminución de los gastos en educación, salud, vivienda, prestaciones de jubilación, etc son síntomas fehacientes del derrumbe de la sociedad del Capital.
Cualquier trabajador asalariado de cualquier país occidental, en donde aún la sociedad del dinero sigue cohesionando los lazos entre la población, asentirá conmigo no solamente en el constante deterioro de sus condiciones laborables y de vida, sino también en el imparable proceso de su devaluación en todos sus aspectos. Gobiernos y poderes políticos se ven incapaces de detener este deterioro. Ladrones, mafias y especuladores van sustituyendo a pasos agigantados el anterior orden burgués. El orden burgués solo puede ser mantenido por la fuerza y en contra de las propias leyes que lo erigieron. Ni en Wall Street (el corazón del mundo financiero) prevalece la Ley del dinero: se ha convertido en la mayor red de ocultación de operaciones especulativas y de blanqueo de dinero criminal y mafioso. Activos por valor de 7 billones de dólares pertenecientes al ahorro de 95 millones de ciudadanos norteamericanos (fondos de inversión) están en manos de auténticos piratas especulativos.
Este derrumbe, tiene lugar de diversas maneras y con procesos distintos según países y zonas del mundo, pero es general y sin freno. Mientras una gran parte del mundo se hunde en la miseria y la desesperación, en otros países con grandes recursos y capacidades humanas entran en una espiral de empobrecimiento y en otros, llamados desarrollados, se ahondan las diferencias entre sus pobladores. El mundo que se depaupera puede entender perfectamente como la riqueza mundial se multiplicó 8 veces desde 1960 porque esta cifra es seguramente la medida de su empobrecimiento. Es simplemente el botín del saqueo del mundo.
La etapa destructora del mundo y aniquiladora de sus pobladores es la única posibilidad de mantenerse en el poder para los sectores depredadores en una situación de crisis y colapso del modo de producción capitalista. No existe otra posibilidad. Para que los almacenes de Roma estén a rebosar, los demás deberán estar vacíos. No existe ninguna posibilidad de mantener su poder sobre el mundo si los recursos están al alcance de los pueblos, si la tecnología es de libre acceso, si la educación, la sanidad, la vivienda, el agua potable... es un bien patrimonial generalizado, si los estamentos científicos optan por la vida en contra la destrucción, si los pueblos alcanzan situaciones de dignidad y bienestar. Como en el pasado, les es preciso construir grandes fortalezas amuralladas deslumbrantes de pompa y de riqueza, desde donde en lo alto de sus almenas puedan aniquilar sin el menor peligro las huestes enfurecidas de los excluidos.
Algunos piensan que este sistema puede ser reformado, dulcificado, embellecido y humanizado. Esa es una posición reaccionaria que requiere ocultar la realidad de los hechos, ignorar las bases sobre las que se edifica, hacer tabla rasa de la experiencia y obviar la evidencia de las leyes que lo rigen. Otros piensan que deberíamos asaltar su fortaleza amurallada como un día asaltamos el Palacio de Invierno. Que deberíamos arrebatarles el poder.
Pero este poder al que se refieren no ha sido nunca el auténtico poder de la sociedad constructora.

EL PODER
Para la vieja izquierda política la "toma del poder" sigue siendo la cuestión fundamental. A partir de este objetivo se elaboran teorías, programas, estrategias, se diseñan alianzas tácticas y se organizan estados mayores. Todo se parece a un gran juego de ajedrez en donde la transformación de la sociedad pasa por saber arrebatar el poder a los sectores poderosos para utilizarlo (transformarlo) para otros fines. En este juego maquiavélico y mesiánico todo depende de dos factores primordiales: la toma de conciencia de los individuos (la convicción de los peones-soldado de que la crisis es ya la definitiva y que el asalto al poder será triunfante) y en la organización de la vanguardia salvadora.
En la espera de este momento milagroso, de este suceso histórico que cambiará la vida de millones de personas, nunca intentaron construir un nuevo modelo de sociedad diferente. Nada es posible, aseguran, sin la toma del poder.
La vieja izquierda política, iluminada y hoy ya claramente reaccionaria, no tiene ni la mas remota idea de cómo se han producido los grandes procesos de cambio en la Historia.
Los grandes procesos de cambio se engendran a partir no solamente cuando la situación es insostenible colectivamente (cuando colectivamente se está obligado "a hacer") sino cuando "el hacer" presupone un cambio significativo en cuanto a la solución de los problemas que nos acucian. El poder no se toma, se crea y se destruye. El poder se crea, el poder se destruye y se construye solo allá en donde el hombre social tiene sus auténticas raíces que no es en la Casa Rosada, ni en el Palacio de la Moncloa, ni en los Parlamentos... sino en la mina, en las tierras de cultivo, los hospitales, las escuelas, los centros de investigación, etc.
La sociedad que lideró la burguesía se construyó en un proceso de lucha encarnizada durante siglos en el seno de la sociedad feudal. Ella fue creando su propio poder a partir de confrontaciones cada vez mas generalizadas con un orden social caduco incapaz de ofrecer soluciones a los problemas reales de subsistencia. Su poder se creó en los pequeños talleres de las ciudades libres en donde se comenzaron a introducir las primeras innovaciones tecnológicas, en las transformaciones agrícolas en donde se implantaron nuevas técnicas y nuevos cultivos, en la mecanización de procesos productivos que cambiaron maneras de trabajar, en la atenuación de hambres y epidemias que redujeron constantemente las tasas de mortalidad, en el desarrollo del comercio y las mejoras en los sistemas de transporte y navegación, en el auge de la ciencia sobre el ocultismo... La burguesía creó su orden social, creó su poder y a la vez destruyó el poder feudal, el poder de las monarquias absolutistas y el poder clerical. Su soberanía sobre la sociedad la disputó con el antiguo régimen en todos los aspectos y circunstancias de la vida real de las personas. Allá en donde triunfó, destruyó todas las relaciones feudales, patriarcales e idílicas. Rompió sin contemplaciones antiguos y complejos lazos que unían al siervo con poderes que eran considerados superiores. Ahogó bajo el simple cálculo egoísta del beneficio sagrados sentimientos religiosos, entusiasmos caballerescos, sentimentalismos idealistas. Sustituyó numerosas libertades por la única y despiadada libertad de su mundo: la libertad de comercio y de contratación. Cambió la explotación servil escondida bajo ilusiones religiosas y políticas por una explotación abierta, descarada, directa y fría: la explotación asalariada.
Su victoria real sobre la sociedad fue sin duda la de liderar y apropiarse de toda la fuerza constructora naciente en el seno de la sociedad feudal para reducirla a una simple relación mercantil. El mundo del dinero ha llegado a impregnar profundamente todos los lazos y todas las relaciones entre los individuos de la sociedad.
El poder político de la burguesía fue solamente la consecuencia última de su poder real sobre la sociedad. Es el resultado final de unos hechos consumados que en el momento último de confrontación corresponden a un auténtico "vació de poder". El anterior poder ya no existe en realidad, se ha derrumbado.
El poder político de la burguesía, entonces, no significa más que la plasmación legal de una realidad social ya existente. Una realidad social que no puede imponerse nunca por decreto ni tan solo por manu militari como piensan los iluminados asaltadores de los Palacios de Invierno. Normas, leyes, códigos, etc. que regirán en la nueva sociedad corresponderán a una realidad ya existente.
Pero, en el periodo depredador de la Historia de la Humanidad esta realidad social no ha sido nunca asumida pacífica y libremente. Es una realidad impuesta por la fuerza. Es la sumisión de los pobladores a nuevos sectores apropiadores del trabajo humano, de los territorios, de las riquezas y de los recursos, de los tributos y los impuestos. El poder político solo representa la legalización de los instrumentos para la defensa, la justificación y el mantenimiento de las nuevas formas de explotación existentes: instrumentos legales, políticos, religiosos o represivos. Instrumentos de coacción y de integración.

CONSTRUIR
Habiendo alcanzado el mundo del dinero su máximo apogeo, ha llegado a su vez su momento más algido de decadencia. El desorden social que ha impuesto a las sociedades humanas representa un problema para la supervivencia de tal envergadura que los instrumentos de integración de la burguesía han devenido incapaces de asegurar su continuidad. Una nueva realidad social que suma miseria y empobrecimiento, guerras y destrucciones hace inviables estos viejos instrumentos. Millones de dramas personales y familiares han confluido en un auténtico drama colectivo y universal.
¡Ya no podemos aguantar más! es un grito desesperado que se extiende por doquier. Se vuelve a repetir, en el siglo XXI, el viejo llanto de los siervos de la gleba. Frente a el ya no sirven respuestas apaciguadoras, soluciones reformadoras o promesas que puedan cumplirse. La ley de la FUERZA, la sumisión y la rendición es la única respuesta del poder ante el caos social que provoca.
Ante tal proceso de destrucción y aniquilación humanas, las resistencias y rebeldías individuales ya alcanzan, en todo el mundo, categoría de resistencias y rebeldías colectivas. Miles de acciones de resistencia, de la mas diversa índole, en numerosos lugares, demuestran que los seres humanos no nos estamos rindiendo ante situaciones que ponen en peligro nuestra supervivencia. Ningún aparato represivo ni de propaganda puede hacernos cerrar los ojos ante la hambrura de millones de niños, ante enfermedades que sabemos que se pueden curar, ante desescolarizaciones inauditas, ante la desesperanza de millones de jóvenes a merced de mercenarios de la guerra o de bandas de traficantes de droga, ante miles de hombres y mujeres preparados profesionalmente sin trabajo ni porvenir... Estas situaciones que parecían lejanas, propias solo de algunas zonas continentales ya absolutamente saqueadas y sin esperanza (como el africano) se aproximan con rapidez a sociedades que se creían estar libres de tales calamidades. En la propia Europa el miedo a la exclusión y el desemparo se cierne sobre numerosos sectores, especialmente jóvenes.
Si su única salida es la generalización del saqueo y la destrucción de los pueblos, nuestra alternativa solo puede ser la de la continuidad constructora de la vida.
Se trata pues, de rebelarnos contra esto, de juntar esfuerzos y empezar a construir un mundo en donde prevalezca la resolución de nuestras necesidades por encima del dios dinero. Se han cerrado definitivamente las discusiones filosóficas de la reforma, los programas políticos embellecidos a toda prisa para los comicios electorales, las estériles maquinaciones partidistas, las formas de organización cerradas y oscurantistas, los análisis académicos, los vanos mensajes salvadores. La palabreria ya no soluciona nada. Es hora de empezar a construir.

Solo es posible una forma de organización para empezar a construir nuestro mundo: la Asamblearia, la del conjunto de hombres y mujeres sin distinción ni exclusión alguna. La Asamblea no está para debatir pensamientos, ni programas políticos de partido o electorales, ni está por definirse entre reformismos o radicalismos. La Asamblea está para empezar a construir. Construir allá en donde se pueda y como se pueda.
La Asamblea no puede convertirse en una nueva forma encubierta de organización sujeta a los vaivenes de las influencias de una u otra organización partidista, ni en una cueva de políticos o expolíticos en discordia, en una guarida de partidistas o antipartidistas en eterna confrontación. La Asamblea está para empezar la labor constructora, porque a lo que nos enfrentamos es a una fuerza tremendamente destructiva que amenaza al planeta entero.
La Asamblea es un órgano de conjunción de propuestas y pareceres libremente expresados por sus componentes para abordar cualquier problema que nos afecta y un órgano de decisión para la acción. Para la acción resolutoria de los problemas.
La Asamblea debe sumar cerebros, corazones y brazos para la acción. Somos campesinos, carpinteros, electricistas, médicos, profesores, cocineros, estudiantes... no necesitamos al Estado, ni a los políticos elitistas y burocratizados enquistados en los organos de poder, ni a los charlatanes. Debemos sumar fuerzas para la construcción. Buscaremos medios y recursos, o los tomaremos, o los compraremos, o los pediremos prestados... cada situación es diferente. No tenemos soluciones prefijadas de antemano. Y los defenderemos decididamente las veces que haga falta. Defenderemos nuestras cosechas, nuestro taller, nuestra escuela, nuestro centro sanitario, nuestro comedor colectivo, el servicio de limpieza de nuestro barrio, la asistencia y el cuidado de nuestros ancianos, el centro de alfabetización,... Nadie osará oponerse a nuestra acción constructora. Cuando lo intenten la deserción de sus fuerzas represoras será aún mucho mas rápida, puesto que ellas mismas ante tales actos de mezquindad acabarán también engrosando nuestras filas.
La Asamblea debe sumar Ciencia y conocimientos a la solución de los problemas. La Ciencia y los conocimientos que la sociedad del Capital nos niega y se apropia para su beneficio miserable deben formar parte fundamental en nuestra labor constructora. Debemos apostar por la mejor y mas eficaz solución de nuestros problemas, debemos sumar a los estamentos científicos, a los estudiantes y licenciados, a los investigadores y técnicos de cualquier rama del saber para que se unan a nuestra labor. Ellos deben desertar del mundo del dinero y posicionarse en favor de la vida. Ellos deben formar parte consultora y decisoria de nuestra Asamblea de la misma manera que en las antiguas organizaciones tribales, el consejo de ancianos y sabios representaban una autoridad escuchada y respetada por el conjunto de la colectividad. El conocimiento científico debe ser la única autoridad que agradeceremos oír antes de tomar nuestras decisiones soberanas.
A los que critiquen nuestra labor de reformista, o de integradora, o de carente de perspectiva política les tenderemos las manos para que vengan a ayudarnos a construir mejor. Nuestra escuela, nuestro taller, nuestra siembra, nuestro hospital... no excluirá ningún cerebro, ningún corazón, ningún brazo, sea cual sea su pensamiento político. Nuestra labor no está en contra de ningún pensamiento político. Nosotros solamente estamos en contra del hambre, la escasez, la enfermedad, la desescolarización, y las dificultades para vivir con dignidad.
La Humanidad excluida debe de aceptar de buen grado cualquier pensamiento de reflexión y análisis de la situación en la que nos encontramos, más si el rigor y la actitud colaboradora los presiden. Avanzados medios de comunicación favorecen positivamente que estas colaboraciones puedan llegar a los rincones mas apartados del mundo. Pero lo que realmente debe circular por estas redes son tratados de física, de medicina, de electrónica, nuevos métodos de siembra y de cultivo, nuevas formulaciones para la fabricación de medicamentos genéricos, nuevas formas de obtención de energía, compendios del saber tecnológico y científico... para ponernos manos a la obra de una manera eficaz y solidaria.
Porque si nosotros sabemos sembrar el trigo ¿porqué vamos a seguir suplicándoles el pan?
Esta es la respuesta que yo deseo aportar a los conciudadanos que se preguntan: ¿Qué hacer?

Josep noviembre 20003
Otros escritos en www.ellaberinto.net

Comentaris

Re: ¿Qué hacer?... ¡Construir!
28 nov 2003
Josep...podem construir en català?
Re: ¿Qué hacer?... ¡Construir!
28 nov 2003
se puede construir en cualquier idioma.
Re: ¿Qué hacer?... ¡Construir!
28 nov 2003
(pel del 2on. comentari)
entenc que es pot en quaselvol idioma, fins i tot em suposo perquè algu que parla de la Casa Rosada ho faci en castella, entenc...

el que no entenc son les actitud naziimperialistes de quatre els quals el problema de la llengua i la identitat el tenen resolt ja que o són espanyolistes de mena o l'existencia de la torturadora preso de pobles anomenada España els hi va d'allo més be.

Que cadascu parli i escrigui com li dongui la gana. Ara que a sobre preteneu anar de victimes en aquest tros de pais quan teniu darrera la vostra identitat i la vostra llengua un POTENT ESTAT amb un govern hereu de la millor tradicio franquista, 50 mil mitjans de comunicació i pels que practiquem el vici de continuar parlant en aquesta estupida llengua "nomes tenim un minuscul territor per viure-hi" com deia el poeta, te.. nassos.

Decididament uns nazis (a la Falange no us hi volen?)
Re: ¿Qué hacer?... ¡Construir!
28 nov 2003
aqui l´unic que va de victima ets tu,potser si que tinc el problema de la llengua resolt,me es molt mes facil escriure i llegir amb castella,diu me acomodat pero no nazi-imperialiste,en quant a l´identitat encara estic buscant la meva,ben be no m´identifico del tot amb ningu.quizas si em voldrien a la falange,el problema es que yo no els vull a ells.menys faltar al respecte per un simple comentari,a veure si resulta que el nazi vas a ser tu.



perdoneu si hi ha molts errors ortografics.
Re: ¿Qué hacer?... ¡Construir!
28 nov 2003
a un-o : gràcies per l'esforç

a un altre : Aquest no és el camí, company. Pren-t'ho amb una mica més de calma. No ens equivoquem d'enemics que prou cars que van els amics, avui. Em sembla que t'has passat una mica. ¿has pensat que potser hi ha molta gent, molts d'ells catalanoparlants, que no tenen les teves capacitats per a l'expressió escrita en català?

jo construeixo,
tu construyes,
she constructs...

salut
Llarga parrafada de contesta
28 nov 2003
Demano perdo per la sortida de to sobre el tema de la Falange i el nazisme (i aqui podriem parlar molt llargament sobre com s'ha utilitzat i s'utilitza normalment aquesta qualificació amb molts ambits referint-se al nacionalisme i quina desvirtuació de la paraula s'acosta més al que fou la realitat original -la del DAP alemany)

Que quedi clar i no es tergiversi: La qualificació no era ni molt menys perque algu parli, escrigui o faci servir de la forma que vulgui la llengua que mes li plagui, amb la que s'hi senti més comode o el que vulgui (he entrat en aquest article perque m'interessava el tema, i de fet, no he donat cap importancia fins el final, amb el primer comentari, al fet que estigues escrit en castella). No era per la forma o la llengua, castella, catala, lituanes o esperanto, amb faltes o sense faltes.

La desmesurada qualificació era perque davant un misserrim apunt d'algu en 3 paraules sobre la llengua (i recordo que el tema de l'us social de la llengua en aquest pais es una lluita... i aixo es una plana de moviments socials... de lluites socials ... pero clar, que portin 300 anys intentant uniformitzant-nos imposant-nos una llengua no es un problema social ... no te importancia, es un accident de la historia ... en els que ens intenten imposar-la no devem ser societat) sempre ha de sortir algu que s'ho passa pel forro, recordant-nos que si volem fer o dir alguna cosa sobre la nostra llengua local, poc universal, carrinclona, poc multicultural etc els hem de demanar permis.

I per mi, em sap molt greu, lerrouxisme, espanyolisme ... feixisme son equivalents. I es el que veig. I a més recordo que gracies al PSC i a d'altres (no tans sols els esquerranosos Foro Babel, sino que a vegades els mateixos CiU han seguit la mateixa politica) el PP a l'area metropolitana te un camp sembrat i preparat sobre el tema (i va pujant)

Precisament des de la por de certa esquerra per assumir el tema, no hi ha cap problema per defensar-se dels atacs a la llengua quan es fan des de posicions de la dreta franquista. Pero que passa quan aquests mateixos atacs es fan des de suposades posicions d'"esquerra"? (entrecomillat perquè no estar per l'aliberament nacional d'un poble es en aquest tema igual a no ser d'esquerres, ni que sigui per elemental solidaritat, i més en un tema de minims com es la llengua) Aqui comença el rosari de justificacions, explicacions, es que ... (no es d'estranyar que despres un tipus com en Quintà de l'Avui ho tingui d'allo més facil per esbombar que els marxistes, els antiglobalització, els acrates, les esquerres o qui faci falta passen olimpicament de defensar els drets nacionals de la gent d'aquest pais que se sent catalana ... si els hi servim en bandeja! -i subrratllo bandeja-).

Sobre els amics i els enemics. Farem algun paral·lelisme: quan en el sindicat, associació o col·lectiu trobes actituds homofobiques o sexistes repetides, com creus que s'ha d'afrontar? Si a més aquestes actituds s'acompanyessin de posicions ideologiques en el mateix sentit com creus que sentarien en els companys i companys que pateixen aquestes opressions? I com t'hi enfrontaries?

Sobre amics i gent que no sap escriure en català. Sense anar més lluny els pares de qui escriu aixo tot i ser quasi monolingues i haver-se escolaritzat amb la Republica, varem perdre la capacitat d'escriure la poca lletra que varen aprendre en catala. (poca perque eren dels d'abaix de tot, de classe obrera baixa, i no van tenir massa temps per aprendre'n) I amb quasi 8O anys el poc que escriuen ho fan en la unica llengua en la que saben escriure: el castellà. Perque entremig varen tenir que aguantar 40 anys de dictadura que a més de suportar-la per antiobrera la van tenir que aguantar per españolista, obsessionada com estava en anul·lar tot el sones al que era la gent d'aquest pais. Perque la Guardia Civil els hi deixava ben clar: "hablen en cristiano". I sino garrotada... I com aquests, molts altres.

La comprensio i el fer d'una altra manera que tu demanes, jo no la veig gens a canvi!. I estas demanant comprensio davant una actitud "colonial" -i recalco actitud, perque aquest pais mai ha estat una colonia de ningu, i aqui no hi ha estat mai una classe treballadora d'origen immigrant que fos "colona" de res, sino que, més aviat rebia de totes bandes i en aixo, sera l'unic que estarem tots d'acord...-.

Algu demanaria comprensio davant altres actituds gens progressistes d'aquests mateixos sectors? No. Amb el tema de la llengua i el respecte als nostres drets linguistics i nacionals si que es pot demanar el que sigui, tot s'hi val.

El tema es pot allargar molt. És un debat irresolt que porta ... unes quantes decades (amb molts d'apriorismes i visceralismes)

Si. Potser si que s'ha de plantejar d'una altra manera. Pero si et trepitjen una i una altra vegada en el mateix dit i de la mateixa manera, va fent mal, la paciencia es perd i les coses no es diuen com seria convenient.

(Potser el que cal es replantejar-se els llocs de debat ... o si val la pena dir o parlar de res. No se.
Torno a demanar disculpes per les ofenses, pero potser tambe estaria be de tant en tant i sobre aques tema i en aquests planes anar-ho rebent al reves)
Re: ¿Qué hacer?... ¡Construir!
29 nov 2003
accepto les disculpes i m´agradaria que tu tambe em disculpes,potser no he vist el problema desde el teu punt de vista,no estic preparat per fer una gran disertacio sobre aquet tema per tant espero que em comprenguis y em perdonis si te ha molestat la meva opinio.
UN TREBALLADOR EM BUSCA DE LA SEVA IDENTITAT.
CONSTRUIM?
Re: ¿Qué hacer?... ¡Construir!
01 des 2003
CONSTRUIM!
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