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Comentari :: antifeixisme : globalització neoliberal : guerra
Estampas de una post-pre-guerra interminable
25 nov 2003
La UE ha elaborado una normativa para «humanizar» el transporte de ganado dentro de sus fronteras; sea bienvenida. Mientras tanto, sigue repatriando a los inmigrantes que declara «ilegales» como si de ganado se tratase: maniatados, hacinados, drogados... La normativa recientemente aprobada no se les aplicará a ellos ni a ellas.

Ellos y ellas, por su parte, seguirán intentando franquear los fosos y los muros ­estos no nos avergüenzan­ tras los que nos atrincheramos los ricos. Seguirán pereciendo por millares en el intento; con sus cadáveres se podría pavimentar un sendero que atravesase Europa de punta a punta, pero eso no nos preocupa. Los que consigan a sortear la muerte y a la Policía pasarán a ingresar voluntariamente en el mercado de la moderna esclavitud. Sin papeles, sin derechos, el solidario y humanitario Mundo Rico les reserva un futuro espectacular: ellas surtirán de carne exótica nuestros parques y prostíbulos; ellos trabajarán de sol a sol donde nadie quiere hacerlo, a cambio de un salario que nadie más que ellos aceptaría. Occidente ya no necesita salir a Africa a cazar esclavos; ahora vienen solitos y se pagan ellos y ellas mismas el viaje.

En la realísima España de Felipe y Letizia hay una profesión a la que no quiere dedicarse tanta gente como dicen que es necesaria: la de mercenario/a de las gallardas Fuerzas Armadas. Así que, para solucionar el problema el señor Trillo ­seguramente asesorado por el beatífico espíritu de Escrivá de Balaguer­ ha decidido que ellos también valen; que también pueden vestir glorioso uniforme y salir a las calles y caminos, junto con los mercenarios locales, a amedrentar a la sociedad, a recordarnos que la democracia a la española tiene límites muy estrechos y que quien intente rebasarlos se atenga a las consecuencias.
La última gran guerra mediática ha sido hace tiempo oficialmente dada por concluida; el parte final no pudo ser más triunfalista: cautivo y desarmado el ejército moro, las tropas imperiosas han alcanzado su último objetivo, rapiñar las riquezas ajenas. Las huestes del chusquero Aznar, en justa y equitativa recompensa por su papel de comparsas, tendrán que conformarse con muy poca cosa: un trozo de desierto donde los novios de la muerte, que se apuntan voluntarios a cobrar casi un millón de pesetas al mes, puedan ondear, otra vez orgullosa, la rojigualda; unos cuantos calderos de petróleo, que beberá agradecida Repsol, y algunos ladrillos con los que contribuir a la «reconstrucción», y que dejarán un buen puñado de dólares en los bolsillos de Florentino Pérez, Fefe Tapias y algún otro modélico empresario de su pelaje. Lástima que los extras hayan decidido que no les gusta el papel que les habían asignado, y lo que prometía un happy end se haya convertido en un imprevisto e imprevisible to be continued.

En el desierto del Kalahari crece una planta llamada koodi y vive un pueblo al que los occidentales llamamos bosquimano. Durante más de 10.000 años este pueblo ha utilizado el koodi para calmar el hambre y la sed. Ahora, valiéndose de su sabiduría ancestral, la industria farmacéutica ha sintetizado y patentado ­la vida, patrimonio de toda la humanidad, pasa a ser propiedad privada­ uno de los principios activos del koodi y lo utilizará para fabricar un fármaco de propiedades adelgazantes. Gracias al saber bosquimano, de ahora en adelante, en el Occidente sobrealimentado lograr el tan ansiado «cuerpo danone» será más fácil y la industria farmacéutica ingresará cientos de millones de euros. A cambio este pueblo recibirá, no sin antes haberlo peleado, un misérrimo 6% de las ganancias. Tienen suerte: en muchos otros casos similares el pueblo indígena proveedor del conocimiento y la materia prima no recibe nada a cambio.

Mientras tanto, aquí, la vida transcurre apaciblemente. Nueve de cada diez coches que circulan en el mundo lo hacen en calles y carreteras de países de la OCDE ­los países ricos, entre los que se encuadra Euskal Herria­; sin embargo, sólo 16 de cada 100 habitantes del planeta viven en esos países ricos. Mantener ese y otros muchos privilegios tiene un altísimo precio, pero no lo pagamos nosotros; lo pagan ellas y ellos.

Holanda es el mayor productor europeo de leche. Para alimentar a tanta vaca necesita que en Brasil se dedique tres veces la superficie de Holanda a cultivos que se convertirán pienso. Es mejor cultivar eso que alimentos para los brasileños. La vaca lechera holandesa se come la comida de ellas y ellos, pero a cambio no les da ni una gota de leche. Y gracias a ese peculiar intercambio, los campos de Holanda están cubiertos de hermosos tulipanes (que tampoco se comen).

La UE ha elaborado una normativa para «humanizar» el transporte de ganado dentro de sus fronteras; sea bienvenida. Mientras tanto, sigue repatriando a los inmigrantes que declara «ilegales» como si de ganado se tratase: maniatados, hacinados, drogados... La normativa recientemente aprobada no se les aplicará a ellos ni a ellas.

Ellos y ellas, por su parte, seguirán intentando franquear los fosos y los muros ­estos no nos avergüenzan­ tras los que nos atrincheramos los ricos. Seguirán pereciendo por millares en el intento; con sus cadáveres se podría pavimentar un sendero que atravesase Europa de punta a punta, pero eso no nos preocupa. Los que consigan a sortear la muerte y a la Policía pasarán a ingresar voluntariamente en el mercado de la moderna esclavitud. Sin papeles, sin derechos, el solidario y humanitario Mundo Rico les reserva un futuro espectacular: ellas surtirán de carne exótica nuestros parques y prostíbulos; ellos trabajarán de sol a sol donde nadie quiere hacerlo, a cambio de un salario que nadie más que ellos aceptaría. Occidente ya no necesita salir a Africa a cazar esclavos; ahora vienen solitos y se pagan ellos y ellas mismas el viaje.

En la realísima España de Felipe y Letizia hay una profesión a la que no quiere dedicarse tanta gente como dicen que es necesaria: la de mercenario/a de las gallardas Fuerzas Armadas. Así que, para solucionar el problema el señor Trillo ­seguramente asesorado por el beatífico espíritu de Escrivá de Balaguer­ ha decidido que ellos también valen; que también pueden vestir glorioso uniforme y salir a las calles y caminos, junto con los mercenarios locales, a amedrentar a la sociedad, a recordarnos que la democracia a la española tiene límites muy estrechos y que quien intente rebasarlos se atenga a las consecuencias.

Con un mercado tan favorable y flexible, la economía «crece» al tiempo que la cotización de los derechos y la dignidad humana baja. Resumiendo: la ONU ha revelado que comparando el mundo de hoy con el de 1990, encontramos más pobreza en 54 países, más hambre en 21 y menos esperanza de vida en 34; pese a la propaganda oficial de «ayuda al desarrollo» el abismo que separa a ricos de pobres, lejos de disminuir, se agranda día a día.

Por lo demás, en la verde y rebelde Euskal Herria, descubrimos que nuestras instituciones, todas ellas prontas a reprobar la guerra, inyectan dinero a espuertas, a través de los programas I+D, a la industria armamentista; observamos que en nuestras universidades profesores y alumnos, que a buen seguro se manifestaron contra la guerra, se aprestan a realizar investigaciones financiadas por la OTAN y otras instituciones guerreras; comprobamos que los sindicatos, que tantas banderas de «Gerrarik ez» enarbolaron, defienden a capa y espada cada puesto de trabajo en Expal, Sener, Gamesa, ITP y demás fábricas de bombas de racimo y aviones que las arrojan; vemos que nuestros bancos y cajas de ahorros obtienen la más alta rentabilidad para nuestro dinero financiando con él todo lo anterior. ETB debería hacer un remake de cierto exitoso programa y titularlo "Euskal Herria, la mirada bélica".

Todas estas estampas, y muchas otras que podríamos describir, no son sino distintos aspectos de un mismo todo: la guerra interminable que los privilegiados necesitamos mantener contra los otros y otras para poder seguir manteniendo nuestros privilegios. Porque el planeta no puede aguantar que ellos y ellas tengan tantos coches como en la OCDE, ni tantas vacas como en Holanda, ni se sobrealimenten como en Occidente, ni tengan igual nivel de consumo que en Euskal Herria; porque aquí nadie está dispuesto a bajar su nivel de vida para que los bienes materiales, sociales y culturales nos alcancen por igual. En estas condiciones, la guerra es una necesidad del sistema, y los periodos de «paz» sólo son cortinas de humos que ocultan la preparación del siguiente episodio de la guerra imprescindible e interminable.

Y mientras llega la próxima entrega televisiva ­las que no salen en la tele no cuentan­, los millones de personas que hace unos meses nos echamos a la calle para oponernos a la invasión de Irak nos hemos retirado a nuestros lugares de veraneo, versión moderna y proletaria del palacio de invierno. Cuando la lluvia de bombas arrase el próximo objetivo nos volveremos a echar a la calle, seguro.

Y mientras tanto, ¿no vamos a hacer nada? ¿Seguiremos manteniendo con nuestros impuestos las instituciones que subvencionan el armamentismo? ¿Seguiremos despreocupándonos de lo que hacen las cajas con nuestros ahorros? ¿Seguiremos sin exigir el cierre inmediato de las fábricas de armas? ¿Seguiremos aspirando a aumentar nuestro nivel de consumo ad infinitum?... Si la respuesta es sí, ya sabemos lo que hay y lo que nos espera. Si la respuesta en no, ya es hora de que nos organicemos y articulemos un movimiento social contra la ­única­ guerra y las causas que la hacen necesaria; un movimiento social amplio y continuo (que no desaparezca con el fin de cada guerra mediática), independiente de intereses partidistas y coyunturas. Si hay voluntad real de hacerlo, seguro que encontramos los medios y caminos para construir ese imprescindible movimiento.

Comentaris

Nada nuevo bajo el sol.
25 nov 2003
Mírame a lo lejos, tu y el otro y el amigo del amigo...

y no encontrarás possiblemente nada

pero si mirás de cerca

Muy cerca! te aseguro:

Encontrarás mi rastro de sangre.
Al lado tuyo

Así, cada dia.
Así, en el ayer,
en el hoy y en el:
..quizás mañana.
-si tu estás vivo aun, por supuesto-


Vegetales: Parecemos vegetales,
creciendo sin entender nada.

Como si no hubiera
NUNCA
NADA NUEVO
bajo el sol.


---Fi---
la vida y la muerte
25 nov 2003
bodada en la voca, meceditas
Sindicat Terrassa