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Anàlisi :: globalització neoliberal
Ayer y hoy 5
23 nov 2003
En definitiva, yo entiendo que el progreso material de los tiempos actuales, que se produce a costa de grandes desequilibrios sociales, no sólo es un grave obstáculo para dulcificar el talante naturalmente implacable y dominador del individuo, sino que contribuye a potenciarlo.
Es imposible saber si ha de educarse al niño en el respeto a sus semejantes, en cuyo caso será devorado por ellos, o para que sea una hiena más entre hienas, en cuyo caso vivirá soliviantado, angustiado y se pasará la vida probablemente en la cárcel...

Un dato, que en principio puede sonar a arrogancia insoportable: a estas alturas de mi vida me acompaña la sensación de que, a lo largo de ella, en tiempos de prosperidad y entre gentes con más recursos que los míos, no he tratado nunca a nadie más generoso que yo. No me baso en señales que no existieron ante mis ojos. Es que, cuando conocemos el carácter de una persona con la que nos hemos relacionado un tiempo, y puesto que la generosidad es una cualidad que tiene que ver más con la disposición que con un gesto ocasional, se sabe que no es tampoco probable que fueran generosas a mis espaldas o en secreto. Y no porque yo me tenga por especialmente generoso. Es que todos, salvo alguna excepción honrosa, fueron mezquinos. Y cuando hablo de generosidad no me refiero a la material, a la "debilidad" de desprenderse de lo propio y menos, naturalmente, a la prodigalidad como patología. Me refiero sobre todo a la actitud moral de ponerse en el lugar del otro; a la de tener presente, como punto de partida en cuantos asuntos abordemos, la desigual fortuna con que la vida nos trata a todos; a la de pensar que lo que llamamos ânuestros méritosâ? que parecen conferirnos el derecho a ser lo que somos y tener lo que tenemos, no son más que mera circunstancia y accidente. Podría decirse, para que no se interprete como un ataque súbito de supervaloración del yo, que no es que yo sea generoso: es que el egoísmo innecesario y miserable es lo que realmente gobierna a estas sociedades desde que se apoderó de ellas la libre concurrencia del mercado sin más bridas que las impuestas por los Códigos Penales.
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