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Notícies :: ecologia
El Camp de Túria i el PHN
23 nov 2003
L’INSTITUT D’ESTUDIS COMARCALS DEL CAMP DE TÚRIA DEMANA A LA MINISTRA DEL GOVERN D’ESPANYA LA RETIRADA DEL PROJECTE DE PLA HIDROLÒGIC.

La demanda exigeix un nou estudi d’impacte ambiental, perquè l’actual projecte és ple de deficiències. No considera l’estalvi d’aigua ni la reutilització dels recursos hídrics i, el que és més greu, ataca directament el valor més preat de la Serra Calderona: els aqüífers del Verro i el Llentiscle, fonts d’aigües medicinals que els habitants de la comarca encara utilitzen diàriament com a aigua domèstica.

L’estudi realitzat pels científics de l’IDECO afegeix que el PH no té en compte l’agressió del túnel durant la seua construcció: "Als impactes generats per les instal·lacions annexes a la construcció (fabricació i emmagatzematge de doveles per al túnel) cal afegir l’acopi dels materials inerts extrets, abans que siguen conduïts als llocs d’abocament."

El Projecte no preveu l’obertura d’abocadors a la zona on dipositar l’excés de materials inerts que s’originaran durant l’obertura del túnel. Aquests materials haurien de ser reutilitzats en la restauració morfològica i paisatgística de les pedreres properes a les boques del túnel.

El conjunt de la fauna silvestre de la Serra Calderona, un bé comunitari pel seu interés ecològic, científic i educatiu, així com de valor sócioeconòmic en el cas de la fauna cinegètica, també en patirà les conseqüències del PH. Almenys, demanden des de l’IDEC, les obres hauran de respectar les comunitats faunístiques i evitar molèsties durant l’època de reproducció (mesos de febrer a juliol).

En resum, les alegacions de l’IDECO exigeixen racionalitat en el desenvolupament de la comarca. Una característica que el Pla hidrològic no contempla, al seu pas pel Camp de Túria

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Itoiz en otoño
23 nov 2003
Una vez más viene el ciclo del otoño. Y, aunque para la ciudad sea sobre todo un tiempo de vuelta al trabajo, de atascos, paraguas y catarro, nos aprestamos también a consumirlo. Nos vamos, por ejemplo, a Irati, a llenarnos los ojos con la magnificencia del hayedo decadente cada año y volvemos a casa con su cascada de colores dorados en la retina. Este año mi retina guarda la imagen de Itoitz, a punto de anegarse todos los matices de su último otoño en el color acerado de las aguas, definitivamente. Los últimos «solidarios» han sido desalojados. Los penúltimos están en la cárcel, tratados como terroristas en una operación de «ingeniería» mediática y judicial. Y sin embargo fue el Gobierno de Navarra el que había violado su propia ley y había sido condenado por ello ­sin consecuencias­, quien la había reformado ad hoc ­«ingeniería» jurídica­ y al final demostrado que quien manda manda.

Un gobierno elegido democráticamente tiene el derecho y el deber de ejercer la autoridad. Pero ¿es éste su único deber? La concepción de democracia que tiene esta clase política es que el ciudadano vota y el más votado toma las decisiones. Pero ¿es eso la democracia? ¿O la democracia es también la discusión razonada, la integración no sólo por la fuerza, sino por la argumentación y la búsqueda de soluciones compartibles? La solución de un pantano más era en este caso evidentemente errónea. El nº 57 (septiembre 2003) de la revista "Archipiélago" acaba de recoger una vez más lo que es algo más que un dislate y algo menos que una sospecha sobre los mecanismos de poder que operan desde el despacho del presidente Sanz; pero también, y sobre todo, desde la Moncloa.

300 millones de euros ha costado sólo la presa de Itoitz, el cuádruple de lo presupuestado inicialmente. Pero la obra total arroja un saldo negativo beneficio/costes de 900 millones. El coste medio de la hectárea de regadío así producida es más del doble del coste medio actual en Navarra; el coste por puesto de trabajo creado es incluso 10 veces más alto que el de un nuevo puesto industrial. Hay razones de peso para sospechar que tampoco se pondrán en funcionamiento las 53.000 hectáreas previstas, la mayor parte del tipo de cultivo extensivo de bajísima rentabilidad que la política agraria común incentiva retirar y de las que en la década pasada se han retirado en Navarra 9.000.

El quid de la cuestión está en otra parte: en la «liberalización» del mercado del agua, la subvención masiva de las grandes constructoras, la especulación urbano-turística del litoral mediterráneo y last but not least, ni mucho menos, los beneficios inmensos para las hidroeléctricas, tan ligadas ya al régi- men anterior. Por lo que respecta al Plan Hidrológico Nacional, Carlos de Prada, Premio Global 500 de las Naciones Unidas, ha documentado fehacientemente la sospecha de continuada prevaricación de altos cargos estatales en favor de Iberdrola. Itoitz es una pieza en el gran proyecto de trasvase del Ebro. Pero ya el otro trasvase faraónico del Tajo al Segura no ha sido capaz de funcionar a más de un tercio de su capacidad. Hoy la desesperación de los regantes tradicionales de la cuenca baja del Segura, la degeneración sin límites de las cuencas fluviales mediterráneas ­el Júcar ni siquiera tiene adjudicado un caudal mínimo­, la codicia de toda suerte de especuladores ­desde los urbanísticos a los cazadores de primas­, la agricultura insosteniblemente depredadora que se extiende por amplios desiertos futuros, todos miran al Plan Hidrológico. El informe de Bruselas lo tiene claro: el nuevo trasvase «consiste en corregir el fracaso de una política con otro fracaso aún mayor». Y Aznar ya dice que el trasvase se hará con o sin subvención de Bruselas.

No voy a extenderme en lo que se puede leer, junto con la bibliografía oportuna, en el informe de "Archipiélago". Pero sí hay un segundo trasfondo de Itoitz que debe ser, al menos, enunciado: la pretensión, como dice Aznar, de «vertebrar España». Es que no se trata sólo de crear lazos de dependencia recíproca, sino de entenderlos como la fusión de poder (militar) político y económico centrados en la Moncloa. Lo dice Aznar, lo pretendió también el PSOE. Precisamente esa fusión constituyó un elemento fundamental del fascismo; a él se acercan peligrosamente, así mismo, las democracias occidentales. El planteamiento actual del Plan Hidrológico es técnicamente innecesario, dañino ecológicamente y nefasto políticamente; pero es una necesidad del Régimen; y así nos acerca a la verdadera realidad de esta democracia, que se integra en la europea por el lado peor de ésta.
Colera camping CNT