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Anàlisi :: criminalització i repressió : guerra
¿Hemos visto esto antes? por Mumia Abú Jamal
03 oct 2003
Algunas veces, estamos tan inmersos en algo, que no podemos ver lo que realmente somos. Esto es así especialmente en tiempos de guerra, u otras emergencias nacionales o comunitarias.
Publicado en la acp por casapueblos / Nuevo artículo de Mumia Abu Jamal, prisionero político condenado a pena de muerte en Estados Unidos, donde reflexiona sobre la guerra global permanente y su incidencia en la restricción de libertades




¿Hemos visto esto antes?

âNunca he encontrado a nadie que no estuviese contra la guerra. Incluso Hitler y Mussolini lo estaba, de acuerdo con ellos mismosâ?.

Sir David Low (1981-1963).

Algunas veces, estamos tan inmersos en algo, que no podemos ver lo que realmente somos. Esto es así especialmente en tiempos de guerra, u otras emergencias nacionales o comunitarias.

Nosotros, en los tiempos de temor o crisis, a menudo reaccionamos más que actuar con prudencia y retrospectiva.

Si contemplamos como los americanos actuaron después de Pearl Harbour contra sus compatriotas americanos que tenían ascendencia japonesa, aislándolos en crueles campos de concentración, tendremos una idea de cómo el temor se apodera de la mente.

Considerad América después del 11 de septiembre; los cientos de personas en los campos de concentración, que están incomunicados de sus abogados, familias, de cualquiera; las docenas que han intentado suicidarse; los otros cientos, ciudadanos y no ciudadanos, que permanecen en prisión alrededor del país, durante meses, ¡sin cargos¡ âmientras que los jueces susurran suavemente que es poco lo que pueden hacer y el jefe de la justicia señala que âen tiempos de guerra, la ley es silenciosaâ?; mientras que la constitución es hecha pedazos delante de nuestros ojos; la Cuarta Enmienda un recuerdo distante; con policías y sus cohortes interviniendo teléfonos y e-mails, ¡todo ello en nombre de la âActa Patrióticaâ?¡. Los americanos están todavía retorcidos de miedo y el gobierno está apretando.

Recientemente, este escritor leyó un artículo, que detallaba acontecimientos históricos similares, tan similares, de hecho, que quitan el aliento.

El autor del artículo cita el caso de un líder (¡no elegido¡) que permanecía de pie delante de las ruinas de un edificio destruido, que se refería al mismo como âun signo de Diosâ? y un hacedor de âuna gran época en la historiaâ?. La destrucción del edificio fue atribuida a âradicalesâ? y âterroristasâ?, que tenían raíces en el Oriente Medio y que sólo podías ser detenidos por una âguerra totalâ?. Semanas después del ataque, se multiplicaron los centros de detención para recluir a los sospechosos de alianza con los terroristas.

Poco después, una nueva ley fue promulgada bajo la denominación de âDecreto para la protección del pueblo y el estadoâ?, la cual âaunque con la oposición de libertarios civiles y algún legislador comprometidoâ fue percibida como una norma muy patriótica por la mayoría de la población. Para contentar a los libertarios civiles, tenía una provisión de derogación en cuatro años, en caso de que la âemergencia nacionalâ? se hubiese acabado por entonces, que implicaba la restitución de los derechos del pueblo y la moderación de los policías de la nación. Esa fue una emergencia tan grande, de hecho, que los legisladores dirían más tarde que no habían tenido tiempo de leer la ley antiterrorista antes de aprobarla.

Para la prensa, eso fue muy patriótico. Cuando el gobierno comenzó a arrestar a los indeseables y a los críticos, ellos bien lo ignoraron, bien informaron de que eran cómplices de terrorismo o antipatriotas..Cientos de personas comenzaron a ser arrestados; luego miles; y luego decenas de miles.

En sus discursos públicos, el gran y popular líder hablaba de âla tierra natalâ? y su profunda fe religiosa. Sus soldados, procedentes de las clases trabajadoras y pobres, compartían sus creencias y juraron su fe sobre sus nuevos y duros uniformes, con cinturones en cuyas hebillas se leía âDios está con nosotrosâ?. El líder urgió a su pueblo unificado a invadir otros países e instalar nuevos líderes que fueran amistosos. âTimes Magazineâ? distinguió a este nuevo líder como âHombre del añoâ?.

Como algunos de vosotros ya habrá adivinado, este es un relato del ascenso del canciller alemán Adolf Hitler, cuya carrera se disparó tras el incendio del Reichstag (edificio del Parlamento), el 27 de febrero de 1933. Esto, y el capitalismo cómplice que marcó ese período, o el respaldo de las grandes empresas, marcó la entrada en la era del fascismo que sumergió la tierra en sangre.

Pensar en los Estados Unidos después del 11 de septiembre y las similitudes, las correspondencias históricas, debería ofrecerte una pausa.

Esta es una lección de la historia.

¿Aprenderemos de ella o la repetiremos?

Mumia Abu Jamal

7 septiembre 2003.

Copyright Mumia Abu Jamal 2003.

(Fuente: Thom Hartmann: âCuando la democracia falló: los avisos de la historiaâ?, en Kuumba Reports, julio-agosto 2003).

(Traducción: Casapueblos).

Nota de la organización de apoyo a Mumia: las columnas de Mumia necesitan ser publicadas y difundidas tanto como se aposible, a fin de fortalecer la atención sobre su caso. La campaña para matar a Mumia está muy lanzada y necesitamos que se difundan sus escritos (on line y especialmente off-line). Los escritos pueden publicarse siempre que su uso sea no comercial, se publiquen completos sin editar y se incluya la información de copyright. Mandad una copia a Mumia y/o a ICFFMAJ (International Concerned Family&Friends of MAJ): icffmaj-owner ARROBA yahoogroups.com

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