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Notícies :: guerra
José Couso y la desobediencia a la guerra imperial
02 oct 2003
Contra-réplica al artículo de Javier Couso y Santiago Botana, publicado en La Haine, â¿José Couso soldado del imperialismo?â?
http://www.lahaine.org/espana/couso.htm
Tele5, prensa controlada por Europa

Según plantean Javier Couso y Santiago Botana, soldados norteamericanos dispararon contra el Hotel Palestina porque se alojaba "prensa no controlada" por Bush.(1)

En efecto, Jon Sistiaga, Mercedes Gallego o José Couso, enviados especiales en Irak que participaron en reportajes para Tele5, no iban â?empotradosâ? en las unidades militares de EEUU como fue el caso de otros reporteros. En el Hotel Palestina se encontraba buena parte del contingente de periodistas europeos, y sin embargo el ejército yanqui, en una demostración de la superioridad política y militar que les otorga ser la primera potencia mundial, disparó contra ellos para que no se les escaparan detalles y dejar claro quién traza la línea informativa, ya que como hemos podido comprobar hasta la agencia británica BBC (caso Kelly) publicó cosas que se âsalían del guiónâ?.

Ya vimos un reportero europeo muerto en la invasión de Panamá de 1989, cuando el fotógrafo del diario español El País, Juan Rodríguez, fue asesinado el 21 de diciembre por fuego estadounidense. Esto ha vuelto a ocurrir ahora en Irak.

Obviamente Europa no va a entrar en un conflicto abierto con EEUU por la muerte de algunos de sus periodistas, ya que a fin de cuentas son meros peones y los intereses económicos que les llevaron a formar una coalición militar en Oriente Medio son mucho más importantes.

Europa, como parte de esa alianza, ha llevado soldados, médicos y periodistas a Irak. Y tanto los reporteros enviados por empresas europeas como norteamericanas eran parte de un contingente dedicado a dar cobertura mediática a favor de diversos intereses de "alto standing", ninguno de ellos relacionado con la liberación del pueblo irakí o con una información objetiva y veraz. La labor de todos los medios de comunicación empresariales como Tele5 mandados a Oriente Medio, era dar cobertura a una invasión para desinformar a la población. En ningún caso podemos quedarnos en la simpleza de decir que Tele5 formaba parte de una supuesta â?prensa internacional no controladaâ?, ya que respondía a los intereses de España como potencia implicada directamente en la invasión. La verdadera prensa no controlada no fue otra que la formada por los brigadistas, escudos humanos, reporteros de Indymedia, etc, que con mucho valor, esfuerzo y compromiso enviaron diariamente notas informativas y reportes sin el filtro intoxicador de los medios al servicio del capitalismo.

José Couso era un cámara. No participaba lo más mínimo en el resultado final de lo que él producía, más bien eran los jefes de redacción de Tele5 los que presentaban a la población del estado español la âverdadâ? que a ellos les interesaba. Esto lo demostramos en nuestro anterior artículo âPeriodistas en Irak: Soldados del imperialismoâ?(2).

Por supuesto que toda muerte en Irak tiene un único responsable: el imperialismo. El imperialismo asesinó a José Couso y a miles de irakíes. Pero eso no puede anular el debate sobre el papel de los diferentes sectores que participan en una guerra, y los periodistas de empresas mediáticas que estaban desplazados allí eran parte orgánica de uno de ellos.

Hoy en día no podemos destacar de la misma forma el valor de las imágenes y fotos que diversos periodistas tomaron en su día en Bolivia, en Vietnam o en Nicaragua (hace 30 o 40 años) y que provocaron reacciones populares en distintas partes del mundo. En el siglo XXI no hay, como entonces, periodistas de guerra âindependientesâ? debido a que el imperialismo ha aprendido que la información es un instrumento de guerra y como tal lo utiliza. Hoy el poder de los medios de comunicación se ha desarrollado hasta el punto de formar parte de la estructura militar de los que invaden y saquean.

¿Qué es la desobediencia a la guerra?

En enero de este año, dos maquinistas de tren en Motherwell (Escocia) se negaron a conducir un tren que llevaba munición que precisamente iba destinada a las fuerzas británicas para la guerra contra Irak. Esta postura militante y valiente recordó a las acciones de los estibadores en los años 70, que se negaron a cargar los barcos llenos de armas que iban destinados al ejército chileno después del asesinato de Salvador Allende. En 1920 los estibadores también se negaron a cargar el Jolly George, un barco que llevaba armas a los anti-bolcheviques después de la revolución rusa(3). Así mismo en el estado español en 1991, trabajadores de la multinacional Indra se negaron a desarrollar un sistema informático para la fábrica de armas âSanta Bárbaraâ? en Galiza.

En 1971, el entonces joven valenciano Pepe Beunza, en plena dictadura franquista se negó a vestir el uniforme del ejército, alegando sus convicciones pacifistas, lo que le costó una peregrinación por los penales de Valencia, Jaén y Cartagena y quince meses en un pelotón de castigo de la Legión en el Sáhara.

En el estado español, el movimiento de insumisión, antimilitarista y de desobediencia a las guerras no acabó ahí. A finales del año 2001 el gobierno español anunciaba el fin del servicio militar obligatorio, habiendo todavía un total de 4.771 procesos abiertos contra insumisos(4), visibilizando esto que miles de jóvenes han preferido jugarse la cárcel, el exilio o el castigo antes que obedecer las leyes de la guerra.

En el caso de José Couso, lo más incomprensible es que las leyes de la guerra le permitían no ir a Irak a filmar imágenes cuyo mensaje luego manipularían los responsables de los Informativos. José Couso no necesitó desobedecer y negarse a aceptar la decisión de sus jefes; no se jugaba la cárcel ni siquiera la represión laboral. Ãl eligió ir a Irak, fue por voluntad propia para participar, consciente o no, en el trabajo de construcción mediática de la paz social en un contexto de guerra imperial. Y si esa no era su intención, aquí tenemos una buena oportunidad para discutir sobre hasta dónde llega o puede llegar nuestra colaboración voluntaria con la industria de la guerra.

Lo que nosotros estamos juzgando es cuál es la responsabilidad de la gente que trabaja en los medios de comunicación empresariales, de la gente que está justo en la frontera entre ganarse el pan y participar activamente en el aparato represivo. Los jefes de redacción que controlan lo que sale en los telediarios son culpables y partícipes directos de la represión, en otro campo pero al mismo nivel que los militares. Los periodistas están justo en la frontera, en la frontera de la persona que va a cubrir una noticia y sabe que luego van a publicar lo que la línea editorial del medio diga. Es como el bombero que echa abajo la puerta de una casa okupada, como el albañil que construye una sala de tortura o el electricista que repara una máquina de electrodos para la policía.

La desobediencia a la guerra imperialista no pasa sólo por no participar en ninguna de las estructuras controladas por los invasores (militar, sanitaria, mediática, etc). La desobediencia pasa, además, por tomar partido en el boicot a la masacre de un país indefenso como Irak.

José Couso en Irak

Tal y como nos cuentan Javier Couso y Santiago Botana, el cámara José Couso se negó a grabar una entrevista a Nodo50 para Tele5, porque ésta trataba de vincular al servidor alternativo con "grupos violentos". Se plantó.

Bien, nosotros no hemos entrado a discutir si está bien o está mal que José Couso se ganara el sueldo como cámara de Tele5. No hemos entrado a debatir si el pizzero de Telepizza colabora o no en el saqueo cotidiano al tercer mundo, o si el dependiente de la zapatería del barrio colabora en la explotación infantil que la marca Nike desarrolla todos los días en Asia.

La pregunta central de nuestro debate la repetimos: ¿qué hacía una persona comprometida como José Couso grabando voluntariamente imágenes de la masacre a Irak para Tele5?

Estar urgando en la herida de los hermanos y amigos de José Couso nos duele profundamente, pero más nos duele que miles de personas más hayan muerto impunemente en Irak, destrozadas bajo los bombardeos y las mentiras mediáticas de la coalición euro-yanqui. Y este inmenso dolor nos lleva a preguntarnos una y otra vez, ¿qué hacía José Couso en Irak, filmando la guerra imperial para Tele5, sin ni siquiera estar laboralmente obligado a ello ni por una cuestión de supervivencia económica?

Para los que dicen que âestaba captando imágenes que de otra forma nadie captaríaâ?, ustedes nos perdonen, pero ¿qué es mejor, captar imágenes para que Tele5 mienta a millones de personas o no captar nada? Para nosotros no es lo mismo ser âperiodistaâ? que ser âperiodista del Imperioâ?.

Para los que dicen que âestaba trabajando como cualquier trabajadorâ?, ustedes nos perdonen una vez más, pero estamos hablando de trabajar para la legitimación ideológica de la masacre a un pueblo. Eso no se hace.


Notas:

1. www.lahaine.org/espana/couso.htm
2. www.lahaine.org/internacional/medios/periodistas_imperialismo.htm
3 . Los maquinistas de tren británicos se niegan a transportar armas para la guerra. www.elmilitante.org
4 . El País - Domingo, 30 de diciembre de 2001

02/10/03

Roberto Delgado - robe_delgado ARROBA yahoo.com
Jotake - jotake ARROBA lahaine.org
Mira també:
http://www.lahaine.org
http://www.jotake-lahaine.org

Comentaris

efectivamente
04 oct 2003
eso no se hace
Sindicat