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Sobre los puntos de la UMA y del KBA
29 set 2003
SOBRE LOS PUNTOS DE LA UMA Y DEL KBA
–Crítica anticapitalista revolucionaria–

A: Unión del Movimiento Anticapitalista (UMA) y Kolectivo Barricada Anticapitalista (KBA)
De: Movimiento Anticapitalista Revolucionario (MAR)

Barcelona, a 31 de julio de 2003
Estimados compañeros:

Como sabéis, hace ya un tiempo que algunos compañeros se separaron de nosotros para fundar el Kolectivo Barricada Anticapitalista (KBA), movidos por el afán de hallar una vía menos dura y más productiva de agrupar a los anticapitalistas; una vía, en suma, que no provocara una reacción tan violenta y hostil del reformismo como la desencadenada por la lucha del MAR.
Al poco, estos compañeros fundaron el KBA, que hizo público sus puntos distintivos, que coinciden, en lo esencial, como también sabéis, con los de la UMA, otro de los colectivos anticapitalistas formados por aquellas mismas fechas. Tanto el KBA como la UMA invitaron entonces al MAR a pronunciarse sobre sus puntos; deber, para con vosotros, apreciados compañeros, y para con el movimiento anticapitalista en general, que el MAR no ha podido cumplir sino hasta hoy, a causa de haber empleado los últimos meses, con carácter exclusivo, en la realización, en profundidad, de un balance del anticapitalismo y en la determinación, de acuerdo con él, de las tareas que corresponden, en el próximo periodo de la lucha de clases, a los anticapitalistas revolucionarios. Aunque nos hubiera gustado responder con más prontitud, bien mirado creemos que es positivo, para la clarificación, el tiempo transcurrido, pues habrá aportado, sin duda alguna, al KBA y la UMA, experiencias reales susceptibles de ayudar a comprender cuestiones que planteamos a continuación.

El KBA y la UMA, la UMA y el KBA, son âsalta a la vista leyendo sus puntosâ colectivos verdaderamente anticapitalistas, es decir, determinados por la lucha por destruir el capitalismo y sus Estados, organizados fuera del reformismo. Los comentarios críticos que hemos realizado a vuestros puntos dejan esta realidad bien patente, pero también los límites de ese actual anticapitalismo negro (influenciado por el partido anarquista), del que la UMA y el KBA se hallan, sin duda alguna, entre su parte más sana, pero a cuyo callejón sin salida, de apoliticismo y dispersión, de ausencia de una firme política revolucionaria capaz no sólo de criticar, sino también de afrontar a los partidos y sindicatos reformistas (la CNT incluida, ¿por qué no?) de la izquierda y extrema izquierda del capitalismo, de aislamiento y sectarismo entre los propios anticapitalistas, no os permiten substraeros vuestras simpatías ácratas, por otro lado tan ampliamente extendidas en el seno del anticapitalismo de nuestros días. Respondiendo, por tanto, a vosotros no sólo respondemos, a la vez, al grueso de los anticapitalistas de hoy, sino que también emplazamos puntos de referencia esenciales para la orientación de los nuevos compañeros que constituirán el anticapitalismo de mañana, el anticapitalismo del futuro, un anticapitalismo rojo, y ya no negro, tanto por su objetivo comunista (la sociedad sin explotación, o lo que es lo mismo, la sociedad sin trabajo asalariado, y, por tanto, sin clases, ni Estados ni partidos...) como por la afirmación abierta, contra todo tipo de hipócrita o cretino humanitarismo democrático-burgués antiglobalizador, reformista, de la necesidad de la dictadura revolucionaria de la totalidad de la clase explotada contra la clase explotadora como pasaje imprescindible, al hilo del desarrollo, por parte del proletariado, de la política revolucionaria, del proceso de liquidación del capitalismo que dará paso a la comunidad humana mundial.

Lo decimos en el interior de la crítica: hemos considerado, compañeros de la UMA y del KBA, suficientemente en serio lo que afirmáis en vuestros puntos como para realizar, sobre ellos, una crítica en profundidad. Así pues, no nos justificaremos de que el documento haya salido más largo de lo previsto. La realidad es que la lucha anticapitalista consecuente no perdona negligencias ni tratamientos de las cuestiones sociales, revolucionarias, a la ligera y el anticapitalista que hoy no sea capaz de hacer el esfuerzo de leer y estudiar textos como el que os transmitimos, tampoco, con toda seguridad, podrá mañana derrotar a los formados cuadros de los partidos y sindicatos burgueses reformistas que maniobran contra el anticapitalismo. Ser capaces de aprender es cualidad distintiva de los anticapitalistas revolucionarios y os aseguramos que la consideración de vuestros puntos nos ha enseñado mucho. También vosotros, más allá de cualquier otra consideración, podéis aprender de nuestro documento, cuyo contenido, por supuesto, estamos totalmente dispuestos a debatir fraternalmente con vosotros, vía e-mail, o aun mejor, personalmente.

Recibid nuestros saludos anticapitalistas,

Comisión del MAR
31 de julio de 2003



CRÃ?TICA ANTICAPITALISTA REVOLUCIONARIA
DE LOS PUNTOS DE LA UMA Y DEL KBA


1. UMA: âPacifista o activista, tú eliges.â?
1. KBA: âNo nos consideramos pacifistas, aunque estamos abiertos a hacer actos pacíficosâ?.

Suponemos que por âactivistaâ? entendéis anticapitalista, aunque no siempre es así, porque hay reformistas muy activos (activistas), por lo que, para expresarse con claridad, lo que debiera decirse, en lugar de âactivistaâ? es anticapitalista.
Por otro lado, hay burgueses y reformistas que no son pacifistas. Por ejemplo, ni Bush ni Aznar son âa la vista estáâ, pacifistas y tampoco lo es el burgués reaccionario Arafat, el cual, mediante, entre otras cosas, su aceptación del Estado sionista de Israel, sirve al orden imperialista mundial. En España mismo, por poner sólo otro ejemplo flagrante, los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) no tiene nada de pacifista y sí todo de reformista, ya que luchan contra el fascismo y no contra el capitalismo en su totalidad, incluyendo en éste el régimen precisamente más perfeccionado y potente de la dominación de la clase dominante, a saber, la democracia burguesa.
Lo que está claro es que el anticapitalismo no puede ser pacifista, puesto que combate para destruir el sistema por todos los medios a su alcance, incluso, cuando son convenientes, a través de actos pacíficos, como dice, por ejemplo, correctamente el punto 1 del Kolectivo Barricada Anticapitalista (KBA), que ya conocéis.
Sin embargo, tampoco ese punto 1 del KBA llega a definir nítidamente, en forma positiva, la posición anticapitalista al respecto. Ãsta podría expresarse, en nuestra opinión, como sigue: âEl anticapitalismo no es pacifista. Pacíficos o no, el movimiento anticapitalista consecuente, vale decir, el movimiento anticapitalista revolucionario, está llamado a utilizar, en cada momento, los medios más adecuados, sean del tipo que sean, para avanzar en la lucha por la destrucción del capitalismoâ?.

* * *


2. UMA: âNo conservamos ni deseamos generar ilusión alguna en esta democracia capitalista ni en sus partidos y sindicatosâ?.
2. KBA: ídem.

¿Por que sólo âilusión alguna en esta democracia capitalistaâ?...? ¿Es que quizás pensáis que se puede tener o generar ilusion en cualquier otra democracia capitalista...? Eso es lo que dice objetivamente vuestro punto, que constituye âseguro que contra vuestra intenciónâ una apelación reformista a otra democracia capitalista diferente de la actual. Ya sabemos, claro está, que no es eso lo que queréis decir (como tampoco es ese contenido reformista el que quería expresar el punto 2 del KBA, idéntico al de la UMA), pero, aquí ârespecto a la posición frente a la democracia de la clase dominanteâ la claridad debe ser total. Por ello, proponemos que la UMA tan sólo cambie una palabra de su punto âla misma que también debiera cambiar el KBAâ para seguir haciendo honores al anticapitalismo. Proponemos que en lugar de âNo conservamos ni deseamos generar ilusión alguna en esta democracia capitalista...â?, diga: âNo conservamos ni deseamos generar ilusión alguna en la democracia capitalista...â?. Tened en cuenta que del esta al la median ni más ni menos que los intereses enfrentados que oponen a los explotadores con los explotados...
Otra cosa... Escribís: âen esta democracia capitalista ni en sus partidos y sindicatosâ?. ¿Quizás los partidos y sindicatos hoy legales, por no hablar de algún otro ilegal, no forman parte de la democracia capitalista? ¿Es más, no son precisamente su mejor sostén político, esto es, el modo más eficaz gracias al cual el capitalismo engaña y controla a las masas explotadas? Nosotros estamos seguros de que así es, de que, por ejemplo, el PSOE y el PCE, la UGT y CC OO, junto con toda su cohorte de críticos de izquierda, como los partidos trotsquistas y maoístas, son tan parte de la democracia capitalista, del régimen burgués, como la derecha del PP. Yendo más allá incluso, ¿no es cierto que la diferencia entre unos y otros âentre fascismo y derecha e izquierda capitalistasâ no radica precisamente en que unos formen parte del sistema burgués y otros no, sino en que, unos cumplen un papel específico en defensa del capitalismo y otros, otro, no menos necesario y no menos reaccionario, por cierto, que el anterior...? La diferencia entre la derecha y la izquierda del capitalismo estriba, en definitiva, en que esta última hace el trabajo sucio (por ejemplo, los âservicios de ordenâ? anti-anticapitalistas, en colaboración con la policía...), el trabajo que la derecha no podría hacer; la diferencia radica en que la izquierda capitalista, con sus partidos y sus sindicatos âobrerosâ?, âtrabajadoresâ?, ârevolucionariosâ?, âcomunistasâ?... es, por el hecho de presentarse como amiga de los explotados, mil veces más peligrosa, para la lucha de clase de éstos, para sus intereses anticapitalistas y revolucionarios, que la desprestigiada derecha que apenas goza de crédito alguno entre los oprimidos conscientes de serlo.
A propósito, ese sindicato anarquista legalmente reconocido âa diferencia de no importa que colectivo anticapitalista e incluso de Herri Batasuna y organizaciones similaresâ, que es la CNT, ¿en razón de qué creéis que gozaría de dicho privilegio de ser legal si, más allá de su fraseología, no formara parte, al mismo título que los partidos y sindicatos mencionados, de ese ejército reformista que guarda lacayunamente el flanco de izquierda del Estado capitalista...? Os recomendamos, a este respecto, tanto a los compañeros de la UMA como del KBA una lectura atenta de Solidaridad obrera y del resto de periódicos de la CNT. Si halláis, en ellos, una reinvindicación neta, o incluso turbia â¡una tan sólo!â, del anticapitalismo, nos haréis pensar, pero sí, en esos periódicos, autorizados legalmente (por algo será...) por el Estado capitalista, sólo se encuentra ânosotros los leemos habitualmenteâ reverencias (críticas, pero serviles) hacia la democracia capitalista, ¿no deberías ser vosotros y los demás anticapitalistas que simpatizan con la CNT y el anarquismo quienes se plantearan la verdadera naturaleza del partido anarquista y de su sindicato...?

* * *

3. UMA: âEstamos en contra del fascismo, pero nos consideramos enemigos de los demócratas que se cuelgan la etiqueta de antifascistas (PSOE, IU, PSA, PSE, PA) en un desesperado intento de acercarse y reconducir la lucha destinada a acabar con su sistemaâ?.
3. KBA: âEstamos en contra del fascismo, pero nos consideramos enemigos de los demócratas que se cuelgan la etiqueta de antifascistas en un desesperado intento de acercarse y reconducir la lucha destinada a acabar con su sistemaâ?.

¡Bravo por la UMA y el KBA!
Suscribimos el contenido del punto en un cien por cien. Y no se trata, ciertamente de ninguna cuestión de detalle, sino de un asunto trascendental âel apoyo, o no, a la democracia capitalista, con la excusa del antifascismoâ que separa, como el día de la noche, a los anticapitalistas avanzados del reformismo y, asimismo, de muchos otros anticapitalistas, engañados por éste, bajo esa bandera criminal del antifascismo que ya fue utilizada, sin ir más lejos, durante la Segunda Guerra Mundial, para llevar a los proletarios del planeta a masacrarse entre sí en beneficio exclusivo del capitalismo.
Choca, sin embargo, que el paréntesis incluido por la UMA se limite a la utilización de la etiqueta del antifascismo, por parte de la socialdemocracia (PSOE) y del estalinismo (PCE-IU), sin hacerlo extensivo a otra fuerza, a otro partido, que históricamente y, asimismo, en la actualidad, se ha presentado y se presenta, y ha actuado y actúa, también, como abanderado del antifascismo. Nos referimos al anarquismo, y no solamente al sindicato anarquista español, por excelencia âla CNTâ, sino igualmente al partido encubierto que lo ha dirigido y lo dirige, la FAI. Vamos a ver, compañeros, ¿no fueron, acaso, los anarquistas de entonces âlos Durruti, los Ascaso, los Berneri, los García Oliver y Federica Montsenyâ quienes, poniéndose servilmente a las órdenes â¡precisamente bajo la bandera criminal del antifascismo!â del gobierno catalán de la Generalitat y del Gobierno de la República española jugaron un papel decisivo, en 1936-37, en la tarea reaccionaria de arrastrar a los explotados españoles a la matanza fratricida, en beneficio de la burguesía española y del imperialismo mundial, que supuso la guerra civil española? Por si no conocéis los hechos, en el libro Los revolucionarios y la guerra de España, de Ediciones Curso (Barcelona, 2000) âwww.edicionescurso.comâ; hallaréis, sin necesidad de buscar más, algunos de los encendidos discursos y escritos antifascistas, esto es, de sostén político y militar de la República capitalista, de los que se valió entonces el anarquismo para colaborar en la masacre, bajo el engaño de âla lucha antifascistaâ? y a cuenta de los intereses del capitalismo internacional, de cientos de miles de explotados españoles, cuyos cadáveres alfombraron el camino hacia la nueva guerra mundial. ¿Sabéis lo que hizo Durruti y el resto de sus camaradas anarquistas de postín el 20-23 de julio de 1936, con una Barcelona en manos del proletariado armado, tras de que éste aplastara el golpe militar de Franco y redujera a la impotencia a la Generalitat burguesa de Companys? ¿No es cierto que se dedicó, junto con los otros líderes anarquistas, a organizar la Columna Durruti que, en lugar de barrer de escena, para empezar, a los burgueses catalanes y a su Generalitat, lo que consiguió fue sacar fuera de la ciudad âdejando ésta en manos de los capitalistasâ a los proletarios más combativos para llevarlos, por el callejón sin salida del antifascismo, a los Monegros, mientras que aquí, la República, la Generalitat y la burguesía, en su conjunto, aprovechaba para reorganizarse y empezar a desarmar a los trabajadores? Así fue âlos hechos están ahí y es imposible honestamente negarlosâ, como así fue que otro de los grandes dirigentes anarquistas de la época, Camilo Berneri, llamaba, en pleno alzamiento proletario de Barcelona, en mayo de 1937, a los obreros a deponer las armas, en nombre de la âUnidad antifascistaâ?, mientras sus camaradas anarquistas, ministros en el Gobierno republicano de Largo Caballero (Federica Montseny, García Oliver...), recorrían la ciudad con idéntica cantinela y solicitando âbesos para los Guardias de Asaltoâ? republicanos que, al poco, enviados por dicho Gobierno, se encargaron de fusilar y reprimir a los trabajadores que se habían lanzado a las barricadas... Ãstos, os lo aseguramos, compañeros, son sólo algunos de los crímenes reaccionarios cometidos a lo largo de la historia por el anarquismo (si asumís el reto de leer el libro que os hemos indicado hallaréis pruebas de muchos otros...). Tuvimos ocasión, en su día, de hacerlo ver así a compañeros del KBA, que ingenuamente nos respondieron que eso âera agua pasadaâ?. No podemos compartir, sin embargo, esa respuesta, por tres motivos bien claros: 1) porque la CNT, la FAI, el anarquismo, en su totalidad, jamás expulsó de sus filas, ni antes ni después de la guerra española, ¡ni siquiera a los ministros anarquistas!, y aún hoy sigue cultivando y reivindicando el culto a antifascistas, sostenedores de la república capitalista, tan destacados como fueron, en la época, Durruti y el resto de los citados; 2) porque, en conformidad con lo anterior, toda la propaganda, toda la prensa y todas las tomas de posición oficiales de la CNT de hoy, y del resto del anarquismo organizado âpor ejemplo, la famosa Cruz Negra Anarquista (CNA), que, con su campaña humanista âen defensa de los presosâ?, da cancha, entre otros presos de organizaciones enemigas del anticapitalismo, a los de los citados GRAPOâ son anarquistas, por supuesto, pero, más en concreto, de apoyo reformista a la democracia burguesa y al antifascismo, y nunca â¡nunca!â de reivindicación o impulso del anticapitalismo, y 3) porque por donde pisa hoy la CNT y el anarquismo organizado, no crece la hierba del anticapitalismo, como demuestra, sin duda alguna, vuestra propia experiencia, ¿o es que colectivos anticapitalistas, como son, por ejemplo la UMA o el KBA, son bien recibidos o tienen el más mínimo apoyo real del aparato anarquista sindical (CNT), o político (CNA y similares)...?
Sabemos, compañeros, que tanto la UMA como el KBA simpatizan con el anarquismo y os aseguramos que no pretendemos convenceros de nada. Ãnicamente tomad esto que os decimos como lo que es: el cumplimiento de nuestro deber fraternal de anticapitalistas revolucionarios para con otros anticapitalistas, vosotros, de advertiros de lo que nosotros ya hemos aprendido, ya sabemos; para el caso, que cualquier lucha consecuentemente anticapitalista, vale decir revolucionaria, para desenmascarar el antifascismo en la auténtica realidad de éste de apoyo encubierto a la democracia burguesa, ha topado, topa y topará, entre otras, con la más peligrosa, por engañosa para los proletarios combativos, de las versiones de dicho antifascismo, la del antifascismo enarbolado por esa extrema, extrema izquierda del capitalismo, que es el partido anarquista.

* * *

4. UMA: âLuchamos por un mundo nuevo donde el sistema gire alrededor de las necesidades humanas y no del dineroâ?.
4. KBA: ídem.

En realidad, en la sociedad burguesa el dinero no es más que una expresión del ser social que la determina, el capital, no es más que el equivalente a través del cual tiene lugar la compra y venta de las mercancías.
En una palabra: es imposible acabar con el dinero sin acabar antes con quien lo genera, el capital, o lo que es lo mismo, con el proceso siempre ampliado, de reproducción de valor, de valorización. Por eso, en el fondo, todos los planteamientos utópicos acerca de âun mundo sin dineroâ? son propios, a la postre, del reformismo (en lugar de disparar contra el capital como tal,atacan sólo a una expresión de éste, para el caso la monetaria) y ajenos, por completo, al anticapitalismo, que precisamente se distingue, de entrada, de la izquierda capitalista, por acusar de todos los males del mundo al capitalismo como tal y de no pretender ni un capitalismo âsin dineroâ?, ni un capitalismo âsin explotaciónâ?, ni un capitalismo âsin inhumanidadâ?, ni un capitalismo âsin abusosâ?... ¡sino la destrucción del capitalismo!, ¡¡de todo tipo de capitalismo!!
Además, si no queréis que vuestra lucha anticapitalista âpor un mundo nuevoâ? se asimile a la campaña reformista âotro mundo es posibleâ?, estáis obligados, de todas todas, en este punto, a añadir que ese mundo nuevo âdonde el sistema gire alrededor de las necesidades humanasâ? sólo será posible sobre la base previa de la completa destrucción del capitalismo y sus Estados.
Por tanto, la formulación correcta, vale decir, consecuentemente anticapitalista, del punto sería algo así como: âEl mundo nuevo por el que luchamos, organizado en función de satisfacer las necesidades de la comunidad humana universal, se hará realidad sobre la base de la destrucción política y militar, a partir de la lucha revolucionaria de la clase explotada, del capitalismoâ?.
¡Claro que, a lo largo de la historia revolucionaria, ese mundo nuevo, sin trabajo asalariado, ni explotación del hombre por el hombre y, por tanto, ya sin clases sociales, ni Estados, ni, por supuesto, partidos, ha tenido y tiene un nombre con el que ha sido identificado por todos los oprimidos del planeta: el comunismo, la sociedad comunista! Si el anarquismo, renegando de su propia realidad proletaria de ayer, de la verdadera lucha por la sociedad sin clases, cuya aceptación, en palabras, permitió, en su día, a Bakunin, incorporarse a la I Internacional dirigida por Mar y Engels, sintió y siente hoy abiertamente la necesidad de negar ese futuro comunista del género humano (una sociedad sin explotación, ni Estados; así definieron los fundadores del comunismo la sociedad comunista); si, incluso, el anarquismo de nuestros días ha renunciado y renuncia crecientemente a esa expresión, antes profusamente utilizada, del âcomunismo libertarioâ?, fue y es âvamos a tener ocasión de comprobarlo, acto seguido, examinando el siguiente punto de la UMA y del KBA, de neta influencia ácrataâ para subrayar su oposición irreductible a los medios reales que harán posible dicho mundo nuevo, sin capitalismo, a saber, el ejercicio, hasta las últimas consecuencias, de la autoridad revolucionaria de la clase explotada contra la clase explotadora.

* * *

5. UMA: âRechazamos cualquier tipo de vanguardia autoritaria (alternativa europea, democracia nacional, PP, alianza por la unión nacional, frente nacional).â?
5. KBA: âRechazamos cualquier tipo de vanguardia autoritariaâ?.
Este punto en realidad no es anticapitalista, sino que pertenece al ideario clásico de un partido, el anarquista, que no corresponde ni a la naturaleza del movimiento anticapitalista ni a la necesidad de su unidad de lucha por encima de las diferentes ideologías que actualmente existen en él.
De entrada, rechaza â?cualquier tipo de vanguardiaâ?..., ¡pero, claro está, en el mundo real, eso no elimina las vanguardias! Vosotros mismos âla UMA, el KBAâ sois, lo queráis o no, vanguardia, ¿o es que, acaso, no expresáis unas inquietudes anticapitalistas que, hoy por hoy, son ajenas a lo que preocupa a la mayoría de los miembros de la sociedad e, incluso, a la mayor parte de los explotados y de la joven generación proletaria?...
Pero además, si el capitalismo y sus Estados actúan, por supuesto, autoritariamente, ¿no están también obligados a hacerlo, contra los amos del mundo y sus sicarios, todos los anticapitalistas que, de veras, se enfrentan al sistema con el propósito de destruirlo, puesto que sabemos que, contrariamente a las mentiras que pregona el reformismo, esta destrucción no vendrá de ninguna presión sobre la clase explotadora, ni a través de ninguna negociación con ella, sino de la mano de la imposición revolucionaria, contra la burguesía y sus servidores, por la fuerza de las armas (¿hay algo más autoritario que la insurrección armada revolucionaria destinada a aplastar a los amos de el mundo?...) de los explotados?... Llamemos a las cosas por su nombre, sin dejarnos llevar por prejuicios a la moda, ¿pensáis quizás, compañeros, que vosotros mismos âla UMA, el KBAâ, continuaríais mereciendo el nombre de anticapitalistas sin ejercer actos de indudable â?vanguardia autoritariaâ? como son, por ejemplo, el impedir la entrada en vuestros colectivos de cuantos fascistas y reformrstas conocidos quisieran participar en ellos? Y separando de vuestros colectivos anticapitalistas a esos elementos al servicio político del sistema, y, claro está, a cuanto policía o provocador quiera meter las narices en el anticapitalismo, ¿nos podéis decir, verdaderamente, mirándonos a los ojos, que no actuáis, haciendo lo que hay que hacer, como una âvanguardia autoritariaâ??...
El paréntesis incluido en el punto de la UMA (âalternativa europea, democracia nacional, PP...â?) es indefendible, por dos evidentes razones: 1) pretende reducir la âvanguardia autoritariaâ? al fascismo y a la derecha burgueses, como si la izquierda capitalista, como si la democracia burguesa no se estructuraran como âvanguardia autoritariaâ?, lo que, a todas luces, no es cierto, y 2) olvida que los anticapitalistas revolucionarios, por lo mismo, porque somos anticapitalistas y porque somos revolucionarios, somos también una âvanguardia autoritariaâ?, eso sí, con la pequeña diferencia con relación a las vanguardias fascistas y democrático-burguesas (incluyendo en esta última a los partidos de la izquierda y extrema izquierda del capitalismo) de que nuestra organización, nuestro movimiento, protege vanguardistamente sus fronteras de la influencia de la clase dominante y no de los intereses de la clase explotada, y prepara el ejercicio del autoritarismo para destruir el sistema y no para defenderlo. La ausencia de paréntesis en el punto del KBA no hace éste, sin embargo, mejor que el de la UMA. Las cosas son como son: sin la organización previa, en colectivos, de una parte de los anticapitalistas (esto es, de una vanguardia de ellos) el anticapitalismo no hubiera irrumpido en escena; sin el autoritarismo violento de esos mismos colectivos contra las fuerzas políticas, sindicales y policiales del sistema el anticapitalismo no se hubiera desarrollado, no hubiese llegado hasta nuestros días; sin, en definitiva, la asumición consecuente del autoritarismo de vanguardia, no ha lugar siquiera a hablar de anticapitalismo revolucionario.
En suma, aquí, como en el resto de las cuestiones, se trata de discernir contenidos concretos y no de depositar nuestra fe o nuestro rechazo en palabras fetiche. ¿â?Vanguardiaâ??... Sí, para proteger la organización, el movimiento anticapitalista, revolucionario, del poder de los poderosos y de sus lacayos reformistas; no, para separarse, ni un ápice, de los intereses del proletariado. ¿â?Autoridadâ??... Sí, para combatir a la burguesía, hasta destruir el capitalismo y sus Estados; no, para impedir que sean los propios anticapitalistas, que sean las propias masas oprimidas, quienes decidan sobre su futuro; en otras palabras, máxima democracia proletaria, máxima democracia anticapitalista, para que todos los anticapitalistas resuelvan las cuestiones planteadas; máximo de autoritarismo en la lucha contra la clase enemiga, contra los servidores reformistas de ésta.

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6. UMA: âNo apoyaremos a ningún estado post-revolucionario que desee perdurar en el tiempoâ?.
6. KBA: ídem.

Nosotros, los anticapitalistas revolucionarios, tampoco, pero el problema es que este punto âsituado a medio camino entre el anarquismo (oposición, por principio, a todo Estado) y el comunismo (comprensión de que la vía real de extinción del Estado pasa necesariamente, inevitablemente, por la imposición transitoria de un Estado proletario revolucionario destinado a destruir política, militar y económicamente al capitalismo)â, demuestra que verdaderamente no se sabe ni lo que es la revolución de nuestro tiempo ni lo que es el Estado...
El asunto es, para empezar, que no puede concebirse ninguna auténtica revolución que sea compatible con un âEstado post-revolucionarioâ?. Es decir, una revolución que deja en pie el Estado, cualquier tipo de Estado (esto es, la máquina de opresión de una clase sobre otra; ¡esto es el Estado y lo demás son entelequias mistificadoras reformistas acerca de él!...), no es, no puede ser, una revolución, o, mejor dicho, no es, ni puede ser, ninguna revolución anticapitalista, pues ésta, por naturaleza, tiene como objeto acabar con la sociedad de clases, con las clases mismas, como único medio de suprimir la explotación y, por tanto, en el curso de ese proceso revolucionario, al Estado, a todo tipo de Estado âléase, también al Estado proletario revolucionarioâ no le cabe otro destino que el de su extinción, el de su total desaparición por la sencilla razón de que, a partir del punto de madurez alcanzado por la revolución, y sobre la base material de la abolición del trabajo asalariado, desaparecen todas las clases sociales y, en consecuencia, ni a ese Estado, ni a ningún otro, les resta clase social alguna a la que servir, ni clase social alguna a la que reprimir. Así pues, lo que afirma el punto es un sin sentido (dice que la UMA y el KBA no apoyarán a un Estado ¡que jamás existirá, ya que cuando la revolución triunfe habrán sido superados, por el camino, todos los Estados!). La pregunta clave es: ¿por qué habéis sentido la necesidad de escribir esa cuestión absurda?...
La respuesta hay que buscarla en la influencia nefasta que ejerce el anarquismo con su prédica, tan grandilocuente como idealista y reaccionaria, de oposición, en todas las situaciones, a todo tipo de Estado, lo que entra totalmente en contradicción absoluta con la primera tarea de la realidad de la revolución proletaria: abatir, por todos los medios a su alcance; léase, de forma insustituible mediante la erección de su propio Estado revolucionario, el poder, los Estados capitalistas, de los poderosos.
Por supuesto, todo Estado implica opresión. El anarquismo repite esta verdad, esta gran verdad, hasta la saciedad, hasta vaciarla de todo contenido revolucionario. La repite como si entonar esa letanía ââ?el Estado oprimeâ?â permitiera resolver, siquiera en lo más mínimo, el problema de cómo hacer la revolución, de cómo destruir el Estado verdaderamente existente en nuestros días, a saber, el Estado capitalista, ese Estado de la clase burguesa que no abandonará, por supuesto, la escena sin agotar antes todas sus posibilidades de opresión y terror contra la clase explotada. Pero, con todo y con eso, cualquiera en su sano juicio, cualquiera que, aunque tan sólo sea por un instante se libre de esa fiebre antiestatal anarquista que ha llevado y lleva, histórica y actualmente, al partido ácrata, en los hechos, a apoyar el Estado burgués, puede entender que no es lo mismo un Estado, como es el capitalista, que sirve a los intereses de la minoría explotadora, que un Estado, como ha sido y será el revolucionario, al servicio de la lucha por la emancipación histórica del proletariado. Y, sobre todo, llama a risa, en el mejor de los casos, cualquier pretendido revolucionario, cualquier autoproclamado âanticapitalistaâ? de esos que hoy tanto abundan, que se imagine una revolución sin la necesidad de organizar la represión, con violencia incluida âla resistencia de los explotadores lo hace inevitableâ, de la clase burguesa; que se imagine la revolución sin construir un ejército revolucionario que haga frente a los ejércitos imperialistas; que se imagine la revolución, incluso, sin sacar de las cárceles a la mayor parte de los presos que hoy las atestan, para llenarlas con los burgueses y sus servidores que se opondrán, con las armas en la mano, a ella...

* * *

7. UMA: âNo apoyaremos a ningún partido que desee acabar con el estado desde dentro y sí al que desee hacer boicot a la democracia. Esto quiere decir no hacer ninguna propuesta y votar NO a las demás o abstenerse o no asistirâ?.
7. KBA: ídem.

¡Otro bravo por la UMA y el KBA!, porque, efectivamente, no hay reforma posible alguna del Estado capitalista y, por tanto, quien declara que quiere âacabar con el Estado (burgués) desde dentroâ?, engaña o se engaña; tanto da, aquí, pero, sea como sea, milita en el reformismo.
Otra cosa más complicada, que, para ser respondida con acierto exige del conocimiento de la experiencia histórica del movimiento proletario, es cómo utilizar, por parte de quienes combatimos, desde fuera y contra, el Estado capitalista, las posibilidades que, en un momento dado, se presentan para desenmascarar el carácter represor de éste y la naturaleza explotadora del sistema.
Claro está, como decís, que no se trata de hacer propuestas al capitalismo, ni de reivindicar ni dar ilusión de ningún tipo âañadimosâ en que hay solución a los problemas de los explotados que pueda provenir de la sociedad burguesa o de cualquiera de las instituciones, por democráticas que sean, de no importa qué variante del Estado de la clase dominante. Así, por ejemplo, la escena actual está repleta de un montón de supuestos anticapitalistas que se quejan de âla falta de democraciaâ? o de que âlos ayuntamientos no impiden los desalojos policiales de las casas okupaâ?, o de âla brutalidad indiscriminada de la policíaâ?, o de la âinhumanidad del sistemaâ?, o que, incluso, en lugar de luchar por la libertad de los presos anticapitalistas, se dedican a movilizarse contra el régimen carcelario especial de aislamiento (¡como si el régimen normal fuera aceptable!...) de todos los presos (¡como si todos los presos fueran anticapitalistas!) y hasta por la supresión de las cárceles (¡como si éstas no fueran necesarias, mañana, para encerrar a los actuales verdugos de los explotados!)... Pero tampoco es posible formar un movimiento anticapitalista revolucionario, ni, en su día, podrá triunfar la revolución, sin educar a los proletarios conscientes en la respuesta política necesaria que está llamada a dar la clase explotada âcomo líder, en la revolución, que será del conjunto de los oprimidosâ a todos los acontecimientos sociales, a todos sin excepción; tampoco podrá superar el anticapitalismo su actual impotencia frente a los partidos reformistas que sirven al Estado del capital sin romper con ese abstencionismo supuestamente apolítico, predicado por el anarquismo, con el que actualmente se le ahoga y que, a la hora de la verdad, consiste en dejar la política en manos de la burguesía.
Tan sólo un ejemplo...
Los parlamentos burgueses son instituciones sin reforma posible; forman parte del Estado capitalista a destruir y deben ser denunciados y destruidos en cuanto ello esté al alcance de los explotados. Ãsta es otra gran verdad, pero también es irrebatible que, aún hoy, la mayor parte de los proletarios, incluso una parte activa de su juventud, confían, de una forma u otra, en esas cuevas de criminales de cuello blanco que son los parlamentos, o, como mínimo, no se sienten con fuerzas para enfrentarse abiertamente contra ellos. ¿Qué deben hacer, pues, ante las elecciones, en esa situación que no han elegido, pero que es la que realmente existe en los países avanzados âla de una cierta confianza, que aún perdura, de amplias masas explotadas en la democracia capitalista y en sus adalides reformistasâ, los anticapitalistas consecuentes, los anticapitalistas que se organizan fuera y contra de las instituciones estatales burguesas y que luchan para destruir el sistema? Llamar a abstenerse de la cuestión electoral es fácil, e incluso popular, pero eso no ayuda, en absoluto, a liberar de las cadenas de su ilusión en la democracia capitalista al resto de los explotados que todavía hoy votan. Claro está que lo mejor sería â¡sin duda alguna!â poder boicotear, sin ya más demora, las elecciones burguesas, es decir, desarrollar una campaña de propaganda, desenmascarando las elecciones y los Parlamentos como lo que son âinstrumentos engañosos de la dictadura del capitalâ, que contara con posibilidades de culminar en impedir, por las fuerza, los comicios o en disolver el Parlamento, como hicieron, por ejemplo, en su día (enero de 1919), los soviets revolucionarios rusos, con la Asamblea Constituyente capitalista, única ocasión, a lo largo de la historia, dicho sea de paso, en la que los explotados han hecho pasar a mejor vida a un parlamento y no precisamente de la mano de ese campeón de la lucha contra el Estado de boquilla que es el anarquismo. Los anticapitalistas revolucionarios apoyaremos, desde luego, cualquier proposición seria âvale decir, realizableâ de boicot a las elecciones que algún día pueda realizarse. Pero mientras se reúnen las condiciones para luchar, de veras, por impedir las elecciones, por disolver el parlamento, el abstencionismo ante la cuestión electoral, cruzarse los brazos, en los hechos, ante esa y otras maniobras de la democracia capitalista es, desde luego, lo peor para el anticapitalismo, que se ve impedido, así, atado de pies y manos por falta de una política revolucionaria, de desenmascarar y afrontar a los partidos burgueses reformistas que engañan al conjunto de las masas trabajadoras. ¿Por qué no empezar a pensar, pues, en reunir, cuando llegue el momento, una candidatura anticapitalista que, sin subordinarse a ningún juego parlamentario, utilice, en cambio, eso sí, los espacios electorales para pregonar la necesidad de destruir el capitalismo y sus Estados, la necesidad de destruir los parlamentos; para denunciar, en alta voz, que llegue hasta el último rincón de los explotados, la gran mentira que es la democracia capitalista?...
Por cierto, no creemos, en cualquier caso, que la tarea del movimiento anticapitalista consista en âapoyarâ? a ningún tipo de partido, ni siquiera a un partido revolucionario que se proponga boicotear la democracia burguesa, sino en plantearse el tomar la cabeza, él mismo, del movimiento de masas contra el capitalismo. Claro que, para ello, el anticapitalismo precisará de una vanguardia anticapitalista, de un movimiento anticapitalista revolucionario capaz de tomar posición política consecuentemente antisistema frente a todas las cuestiones importantes que se plantean; capaz, entre otras cosas, de no abstenerse ni ante las elecciones burguesas y los parlamentos, ni ante ningún problema político ni social; capaz de combatir contra las elecciones y los Parlamentos hasta acabar de desacreditarlos entre los explotados, por todos los medios a su alcance tanto desde fuera como, si es posible, también desde dentro, utilizando la tribuna social que la burguesía se ve obligada a brindar, bien que fraudulentamente, con sus comicios y debates parlamentarios.

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8. UMA: âDeseamos crear un bloque/plataforma/coordinadora/espacio de encuentro común entre los movimientos que se organizan fuera del estado (okupas, ecologistas, etc.) contra el capitalismo que en mayor o menor medida, más o menos directamente, es el responsable de nuestras desgracias y a día de hoy luchamos contra alguna de sus consecuencias (especulación, contaminación...).â?.
8. KBA: ídem.

Lo primero, apreciados compañeros de la UMA y del KBA, para âcrear un bloque contra el capitalismoâ? es, desde luego, entender que éste no se hará realidad guiándose de etiquetas, sino reuniendo a los anticapitalistas de veras, esto es, a los que, en los hechos, combaten por la destrucción del capitalismo y sus Estados, o lo que es lo mismo están dispuestos a organizarse y actuar fuera del control por parte de no importa qué institución capitalista y, entre ellas, destacadamente, los partidos y sindicatos de la izquierda burguesa.
Decimos esto porque los términos que aquí utilizáis (âokupasâ?, âecologistasâ?) para denominar a supuestos anticapitalistas que podrían formar parte de ese bloque o las movilizaciones (âcontra la especulaciónâ?, âcontra la contaminaciónâ?) que dais a entender que podrían hacerlo posible no delimitan, en realidad, quienes son anticapitalistas y quienes no. Así, por ejemplo, dentro del actual movimiento okupa, encontramos tanto a un sector verdaderamente determinado contra el sistema, que se moviliza contra la propiedad privada burguesa como al sector dirigido por los partidos reformistas de izquierda y extrema izquierda del Estado capitalista, que se distingue porque utiliza las okupaciones para presionar a las instituciones del Estado, encerrando al movimiento en el cuadro reformista de la negociación con los ayuntamientos, los propietarios, los medios de comunicación burgueses..., con el fin, declarado, en muchos casos, por no pocos âportavoces del movimiento okupaâ? âen realidad, al servicio de los intereses de esas fuerzas reformistasâ de que la okupación acabe siendo un derecho más de los ciudadanos, en beneficio de la democracia capitalista. Asimismo, ser ecologista no significa, en sí, ser anticapitalista, ya que hay muchos ecologistas (¡la gran mayoría de ellos, empezando por Green Peace y continuando por Bové, y el resto del Foro de Porto Alegre) cuya preocupación es conseguir un capitalismo más perfeccionado que destruya menos la naturaleza, cosa, por otra parte, imposible, pero útil para distraer de sus intereses de clase a los explotados.
Lo mismo puede aplicarse en cuanto a las movilizaciones que citáis. Toda la izquierda capitalista, empezando por Simancas (PSOE) y continuando por IU, está âcontra la especulaciónâ?, o mejor dicho, a favor de un capitalismo sin especulación, y, claro está, que también todos esos lugartenientes reformistas del capitalismo preferirían un capitalismo sin contaminación. Nada de eso les hace, sin embargo, ni en lo más mínimo, anticapitalistas. En todo caso, los anticapitalistas de verdad son los que no esperan que el capitalismo resuelva esos problemas, sino que saben que sólo destruyéndolo será posible empezar a solucionarlos. Y estos últimos âlos anticapitalistas, destructores del sistema, y no a los reformistas antiespeculación o anticontaminaciónâ son precisamente los que, un día, llegarán a formar un bloque anticapitalista.
En segundo lugar, vuestro deseo de formar âun bloque/plataforma/coordinadora/espacio de encuentro entre los movimientos que se organizan fuera del estado ... contra el capitalismoâ? es sano, pero necesita, para ser llevado a la práctica, de recoger la experiencia de la lucha que ya ha habido por este tipo de objetivos...
Los compañeros del MAR, sin ir más lejos, hemos propuesto, durante largos meses, a todo el que nos ha querido escuchar este tipo de objetivos de unidad anticapitalista (el bloque, la plataforma, la coordinadora anticapitalistas...) y, claro está, que seguimos estando a favor de ellos, y que apoyaremos cualquier proposición seria que se haga al respecto. Pero, ¿cuál es la experiencia que hemos podido sacar de esa lucha? Por lo que hace al tema que ahora tocamos, lo que hemos podido comprobar es que dentro de esa etiqueta general de anticapitalismo, tal como ya hemos apuntado antes, lo que hay, en realidad, además, claro está, de compañeros anticapitalistas como vosotros, es todo un bloque de partidos y organizaciones capitalistas de izquierda, reformistas âanarquismo incluido, por supuesto, y, si no, sígase a la CNA, por no hablar ya de la legal e institucionalizada CNTâ , que actúan enmascaradas, utilizando todos los medios a su alcance para que el anticapitalismo no se organice como tal, esto es, independientemente de todos los partidos, y en particular de los que sostienen el Estado capitalista, o lo que es lo mismo, fuera y contra de todas las instituciones burguesas, sin excepción. Ese bloque reformista, anti-anticapitalista, esa auténtica unión sagrada democrático-burguesa que castra y liquida el actual anticapitalismo tiene, claro está, entre sí, sus propias diferencias, pero â¡ay, amigos!â en cuanto esta gentuza reformistas siente el peligro de que el movimiento antisistema se organice y actúe fuera de su control, se unen para desalojar de escena, al precio que sea, al elemento subversivo, como ha sido el caso del MAR durante la anterior etapa. En conclusión, que una lucha verdaderamente consecuente por la unidad anticapitalista precisa y precisará de un auténtico movimiento anticapitalista revolucionario que conquiste su capacidad de hacer frente, derrotar y expulsar del movimiento anticapitalista a los partidos reformistas que hoy lo manipulan. Vuestra misma experiencia, como UMA y KBA, no puede ir, pensamos, en otro sentido. ¿Quién apoya, si no, nosotros, los anticapitalistas revolucionarios, vuestro planteamiento de unidad anticapitalista? ¿Quién estaría dispuesto, sino nosotros, el MAR, a formar parte de una coordinadora, o bloque, o lo que fuera..., ¡pero anticapitalista que un día os decidiérais, de verdad, a formar? ¿Y quién, sino nosotros, los anticapitalistas revolucionarios, seríamos capaces de luchar fraternalmente a vuestro lado, con una firme solidaridad anticapitalista, sin exigir, por ello, que pensárais como nosotros? Los hechos no dejan lugar a dudas...


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9. UMA: âNo nos oponemos a hacer reformas en el sistema, aunque siempre dejando claro que es una mejora provisional y [que] lo único que puede ser una solución definitiva es una revolución social que aparte a los que se oponen a un mundo nuevo. (Estaremos entre el reformismo y el anticapitalismo, aunque tendemos más al anticapitalismo)â?.
9. KBA: âNo nos oponemos a hacer reformas en el sistema, aunque siempre dejando claro que es una mejora provisional y [que] lo único que puede ser una solución definitiva es una revolución social que aparte a los que se oponen a un mundo nuevoâ?.

De la misma manera que hay cosas en la vida que no pueden ser ni pueden hacerse aproximadamente (por ejemplo, una mujer no puede estar un poco, o un mucho, embarazada; lo estará o no...), tampoco puede expresarse con aproximación una lucha consecuentemente anticapitalista: o se expresa con exactitud, o se deja abierta, mediante esa aproximación, la puerta a la confusión y, a la postre, al reformismo.
Viene esto a cuento porque entendemos perfectamente la intención anticapitalista y, a la vez, de no caer en la negación, tan fácil, como liquidadora, de descalificar, por principio, toda lucha parcial, por objetivos limitados, de resistencia a los ataques del sistema por parte de los explotados frente a los explotadores, que late tras vuestras palabras: âNo nos oponemos a hacer reformas en el sistema ...â?. Pero, con todo, intenciones aparte, en la realidad objetiva, esa expresión no corresponde a la lucha de los explotados, sino al planteamiento reformista.
El asunto en concreto es como sigue. En tanto que la revolución se halla ausente de escena, la clase explotada se ve empujada, para defender sus condiciones de vida, a lanzarse a luchas parciales, de resistencia, frente a tal o cual ataque del capitalismo; luchas como pueden ser, por ejemplo, la defensa de los salarios, de los puestos de trabajo, de las casas ocupadas, de locales de movimientos anticapitalistas, o la lucha por la libertad de los explotados represaliados por el Estado burgués... La cuestión es que, contrariamente a lo que sostienen los sectarios de toda condición (anarquistas y semianarquistas incluidos), esas luchas no son, en modo alguno, reformistas por el hecho de que no levanten la bandera de la destrucción general del capitalismo y sí las de objetivos limitados. Si así fuera, si los sectarios ideólogos, al estilo de esos que, como las Juventudes Libertarias y otros, hacen de la idea de âla supresión del trabajoâ?, o de âla abolición del trabajo asalariadoâ?, algo así como una plataforma reivindicativa mínima, tuvieran razón, cualquier lucha trabajadora que defendiera el salario, o que se alzara contra la precariedad, o por el mantenimiento de los puestos de trabajo; cualquier lucha anticapitalista que tratara de defender una casa okupa, incurriría automáticamente en reformismo. No es así y los anticapitalistas avanzados, por el contrario, hemos de entender todas esas luchas, y muchas otras más, como expresión, digna de nuestra mayor atención y solidaridad posibles, de la resistencia de los explotados frente al sistema. Pero precisamente lo son âson luchas de los explotados y no reformistasâ porque defienden objetivos concretos de la clase oprimida y no proyecto alguno, como dicen vuestros puntos, de âhacer reformas en el sistemaâ?. En una palabra, que, a partir del mismo momento en que una lucha, por ejemplo, contra las ETTs empieza a pregonar la necesidad de un capitalismo sin ETTs, esto es, a partir del momento en que la resistencia espontánea de los anticapitalistas contra las ETTs queda subsumida por una política destinada âa hacer reformas en el sistemaâ?, a partir de ese mismo momento, dicha movilización ha dejado de sumar al campo de la clase explotada y ha sido incorporada, bajo la dirección del reformismo, al campo de la clase enemiga, independientemente, incluso, de los que honestamente puedan creer los propios explotados o anticapitalistas que participan en esa lucha.
Así pues, los anticapitalistas revolucionarios sí que nos oponemos âa hacer reformas en sistemaâ?, a la vez que defendemos sin condiciones previas toda lucha de los explotados, organizada independientemente del Estado capitalista y sus servidores reformistas, por reducidos que sean los objetivos formulados. La confusión que trasluce vuestro punto tal como está escrito âse trataría de que los anticapitalistas no se opusieran âa hacer reformasâ? en el capitalismo (!), mientras explican que la solución es la revolución socialâ queda puesta de manifiesto, de forma evidente, por el paréntesis que aparece en el punto de la UMA, según el cual los anticapitalistas podrían seguir siéndolo y navegar entre dos aguas âentre el reformismo y el anticapitalismoâ? (!!), aunque, eso sí, con más tendencia hacia el âanticapitalismoâ? (!!!). La ausencia del paréntesis en el puntosdel KBA no mejora la cuestión, pues, si no nos equivocamos y recordamos bien âcreemos sinceramente que no erramosâ alguna discusión tenida, el KBA piensa, sobre esto, igual que la UMA, en resumidas cuentas, que el anticapitalismo no puede avanzar separándose de los reformistas, Al fin y al cabo, si colectivos anticapitalistas como los vuestros realmente no pensaran así, si no pensaran que no es conveniente romper los lazos con las fuerzas y colectivos reformistas, no se entiende, la verdad, por qué una propuesta como la que habéis hecho en el punto anterior âun bloque, una plataforma, una coordinadora... anticapitalistasâ no es ya una realidad, teniendo en cuenta que sabéis perfectamente de nuestro acuerdo con ella, pero, claro, hay un pequeño problema, formar, por ejemplo, una coordinadora anticapitalista significa, todos lo sabemos, cerrarse la puerta de relaciones más o menos estrechas, más o menos cordiales, o, al menos, de coexistencia pacífica, con las fuerzas reformistas que hoy maniobran en el anticapitalismo...


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10. UMA: âApoyaremos en todo momento cualquier iniciativa de unión contra el capitalismo, así como de discusión/debate/asamblea sobre el camino que debe seguir el anticapitalismo potenciando el debate entre compañeros para que salgan propuestas concretasâ?.
10. KBA: ídem.

Apreciados compañeros, sabéis, sin ningún género de dudas, que el MAR ha propuesto públicamente y ha trabajado, desde siempre, para hacer realidad esas iniciativas âde unión contra el capitalismoâ?, âde discusión/debate/asamblea sobre el camino que debe seguir el anticapitalismoâ?, de potenciación del âdebate entre compañeros para que salgan propuestas concretasâ?...
Esta misma crítica anticapitalista revolucionaria que hacemos de vuestros puntos demuestra, bien a las claras, que seguimos en esa línea de defensa incondicional, por encima de las diferencias de ideas que se tengan, de la unidad, el debate y la acción conjunta del anticapitalismo. Quizás, muy probablemente, este documento os parecerá âun ladrillazoâ? imposible de ser leído, demasiado largo, demasiado complicado, demasiado teórico, excesivo; por decirlo con una sola palabra... Pero antes de zanjar el tema, os sugerimos que comparéis la seriedad con la que nos hemos tomado la consideración de vuestros puntos con otras posibles respuestas a ellos, si las hay, que hayáis recibido. Os hemos tomado suficientemente en serio, tomamos suficientemente en serio el movimiento anticapitalista y la revolución, como para emplear nuestro tiempo en estudiar, a fondo, lo que habéis escrito; os tomamos suficientemente en serio como para estar dispuestos a organizar en común, con la UMA y el KBA, el bloque, la plataforma, la coordinadora anticapitalistas que juzguéis conveniente. ¿No es esto suficiente, en cambio, para vosotros, con vistas a pasar a una acción común, con vistas a hallar tiempo y lugar adecuados para sentarnos a una misma mesa en la que clarificar y debatir fraternalmente las perspectivas y tareas del anticapitalismo? Si eso es así, si el reconocimiento que hacemos de vuestro anticapitalismo y nuestra disposición de luchar, y debatir en común, sin condiciones previas de ningún tipo, no os es suficiente para sentir la necesidad de encontrarnos, nada podemos hacer por nuestra parte. Sólo invitaros a que vosotros mismos reflexionéis sobre el balance de ese anticapitalismo de la UMA o del KBA que deja al margen, en los hechos, a anticapitalistas revolucionarios, como nosotros; que sacrifica la posibilidad, en vuestras manos, de hacer realidad ya una coordinadora anticapitalista, movido por la ilusión, quizás de recoger a muchos âanticapitalistasâ en el medio reformista (pensad, ¿cuántos anticapitalistas, de verdad, se os han unido, muchos más que los muy poquitos, pero firmes y resueltos a todo lo que sea necesario, del MAR?...), o ¿quizás, incluso, de hacer cambiar de planteamiento al reformismo, de concienciarlo de anticapitalismo?...
Al respecto de esta reflexión a la que os invitamos en cuanto al resultado de vuestra propia experiencia, de la línea de lucha de la UMA y del KBA âsituada en el anticapitalismo, pero carente de todo contacto y trabajo común organizados con los anticapitalistas revolucionarios, con el MARâ es conocido públicamente, por propia iniciativa del KBA, que los compañeros fundadores de éste formaban parte, antes, de nuestro colectivo. Marcharon de él, dejaron el MAR, hace ya tiempo, convencidos, pese a nuestras advertencias, de que âcitamos de memoria, pero sin ánimo alguno de caricaturizar un planteamiento, cuyo proceso real de desarrollo hemos respetado y respetamos, por lo demás, escrupulosamenteâ âexplicando las cosas con más cuidadoâ? y librándose de âla mala fama del MARâ?, de la que, por cierto, nosotros estamos orgullosos, pues al igual que no se hace una tortilla sin romper los huevos, tampoco hay lucha revolucionaria que no concite el ataque y la calumnia del reformismo, podrían ser admitidos en foros reformistas, con vistas a agrupar, en ellos, a anticapitalistas reales o potenciales. Pues bien, por supuesto, que la marcha de los compañeros que, luego, fundarían el KBA disminuyó las fuerzas del MAR, pero la pregunta interesante, de veras, que os proponemos que os hagáis es: ¿esa separación ha servido auténticamente para reforzar el anticapitalismo? O a otro nivel, pero en el mismo sentido: la falta de un contacto organizado, de un trabajo común, sobre la base de lo que compartimos, por ejemplo, entre la UMA y el MAR; o mejor dicho, el no formar ya una Plataforma o Coordinadora Anticapitalista, por ejemplo, entre la UMA, el KBA y el MAR, ¿creéis, de verdad, compañeros, que favorece en algo al anticapitalismo?
En cualquier caso, dejadnos que lo expresemos con absoluta claridad, hacer realidad esa âiniciativa de unión contra el capitalismoâ?, esos debates âentre compañerosâ? âsobre el camino que debe seguir el anticapitalismoâ?, destinados a potenciar âpropuestas concretasâ?; formar, incluso, esa plataforma o coordinadora anticapitalistas depende, ahora mismo, de vosotros, de la UMA y del KBA (no conocemos otros anticapitalistas, aparte de nosotros, que se hayan declarado públicamente a favor de ello y, claro está, el MAR no tiene necesidad alguna de proclamar ninguna coordinadora fantasma para coordinarse con él mismo...). ¿Cuántos colectivos anticapitalistas creéis que hace falta para formar esa plataforma, para reunirlos y coordinar su lucha? El mínimo preciso es de dos, pues, sin duda alguna, siempre será mejor, para los intereses y el futuro del anticapitalismo, empezar por coordinar dos, o tres, colectivos, aunque sean pocos y aunque tenga cada uno de ellos pocos compañeros, que seguir así, cada uno por su cuenta, y aislados, no os parece?... En consecuencia, apoyaremos incondicionalmente, y con el máximo respeto para aquellas de vuestras ideas que no compartimos (en otras, ¡y no de poca importancia!, vuestros puntos expresan que estamos de acuerdo) cualquier convocatoria, con visos de responsabilidad, que, sin esperar la venia del reformismo, hagáis en los términos planteados en vuestros puntos, y marcharemos unidos con los compañeros que la hagan en la lucha para destruir el capitalismo y sus Estados. ¡Tenéis la palabra!


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11. UMA: âOrganizarse y financiarse, de forma independiente, de cualquier partido, plataforma, sindicato, ONG..., de cualquier otra organizaciónâ?.

Este punto no aparece entre los puntos del KBA y, sin embargo, es completamente necesario para ayudar a defender la naturaleza antisistema de cualquier colectivo anticapitalista, pues también para luchar por la destrucción del capitalismo y sus Estados hace y hará falta reunir dinero (para los medios informáticos y la propaganda, sin ir más lejos), y hace y hará falta saber hacerlo, como dice el punto de la UMA, âde forma independiente, de cualquier partido, plataforma, sindicato, ONG..., de cualquier otra organizaciónâ?, esto es, de forma que la recogida, indispensable, de medios económicos no llegue a supeditar jamás el contenido anticapitalista, o anticapitalista revolucionario, de la lucha.


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12. UMA: âNo tomamos partido por ninguna ideología, ya que la lucha contra el capital no entiende de ideologías y agrupa a gente de diversa ideología o ideología no definida (comunistas, anarquistas, apolíticos)â?.
11. KBA: âNo tomamos partido por ninguna ideología, ya que la revolución no entiende de ideologías y agrupa a gente de diversa ideología o ideología no definidaâ?.

Los anticapitalistas revolucionarios rechazamos todas las ideologías sin excepción, pues nuestra lucha no se dirige a intentar cambiar, hoy por hoy, las ideas del conjunto de los explotados (¡es imposible hacerlo sin liberarlos, primero, de sus cadenas materiales de embrutecimiento; de su dependencia del trabajo asalariado!), sino a llevar al triunfo la revolución de éstos, que estallará inevitablemente mucho antes de que la sociedad, en su totalidad, piense en términos anticapitalistas o revolucionarios, justamente en el momento en que el proletariado de los países capitalistas avanzados se vea, de nuevo, definitivamente acorralado contra la pared y amenazado de muerte âen una palabra, obligado, sin más dilación, a luchar por su supervivenciaâ a causa de la barbarie económica y militar desatada por el capital. Dejamos, así, la quimera idealista cristiana del âCámbiate a ti mismo para cambiar el mundoâ? y su versión izquierdista burguesa del âConciencia de la revolución para que ésta llegue a ser realidadâ? âtan cultivadas, ambas, dicho sea de paso, por el anarquismoâ para quien le corresponde, para el reformismo. Por nuestra parte, entendemos que nuestra tarea no es evangelizar a las masas con la nueva doctrina del anticapitalismo, sino preparar, entre otras cosas, mediante la impulsión del desarrollo del movimiento anticapitalista, el éxito de esa futura, e inevitable revolución de los sin, que acabará por hacerse realidad, no gracias a las homilías concienciadoras de los intelectuales pequeñoburgueses de hoy, sino al horror y la inhumanidad in crescendo que extiende imparablemente, por todo el planeta, el capitalismo mismo,
Por supuesto, una cosa es rechazar las ideologías y otra, muy diferente, que los anticapitalistas revolucionarios no tengamos nuestras ideas... Las tenemos, pero no son fruto de nuestra invención, sino de la experiencia real, en primer lugar, de la lucha que hemos desarrollado, y, a partir de las exigencias de ésta, de la necesidad que hemos sentido de aprender de la lucha histórica que, desde hace ya varios siglos, lleva adelante la clase explotada, el proletariado, para emanciparse de su enemigo, el capitalismo. Así, en los últimos meses, tanto el balance del anticapitalismo contemporáneo como las lecciones de la lucha revolucionaria desplegada por el MAR en el seno de éste nos han empujado a entender que el anticapitalismo revolucionario que propugnamos y representamos sólo es y puede ser un anticapitalismo rojo âesto es, un anticapitalismo definido abiertamente por la sociedad sin clases, es decir, por el comunismo; un anticapitalismo decantado públicamente por la dictadura revolucionaria de los explotados como único medio posible de destruir la dictadura de los explotadores constituida por el capitalismo y sus Estados, y un anticapitalismo caracterizado por el desarrollo, con vistas a lo anterior, de la política revolucionaria y por la impulsión, para ello, de la indispensable organización centralizada de la vanguardia revolucionaria del anticapitalismoâ. Nos hemos dado cuenta, decimos, de la necesidad de diferenciar ese anticapitalismo rojo, por político y revolucionario, del futuro, del anticapitalismo negro (únicamentae de resistencia, apolítico, confuso y desorganizado) de hoy; anticapitalismo, ya caduco, pese a que, aún en la actualidad, siga dominando la escena del movimiento, al haber sido conducido, bajo la influencia del partido anarquista, al actual callejón sin salida evidenciado tanto por su falta de respuesta propia frente a la guerra imperialista de Irak como por la repetición, sin perspectiva alguna, ni capacidad de choque de ningún tipo contra los partidos y sindicatos reformistas que guardan el sistema, de la violencia sin alternativa política del tipo Black Bloc.
Bien, por ahí van e irán, compañeros, nuestros planteamientos, pero, precisamente porque no los entendemos como ideología o doctrina alguna seguimos convencidos de que, tal como afirmáis, la tarea del movimiento anticapitalista no es âtomar partido por ninguna ideologíaâ?, sino agrupar a todos los que, en los hechos, combaten por la destrucción del sistema, a todos los anticapitalistas, por encima de las diferencias ââ?(comunistas, anarquistas, apolíticos...)â?, tal como habéis escritoâ de ideas que puedan hoy separarlos. Sólo que, como las palabras se las lleva el viento y se hace camino al andar, en lugar de seguir insistiendo, como hemos hecho durante largo tiempo, en la necesidad de una plataforma, de una coordinadora... anticapitalistas, ahora lo que hemos decidido hacer es esperar, para secundarla, a que otros compañeros â¿quizás vosotros?â tengan la iniciativa de abofetear, en público, al reformismo pseudoanticapitalista haciéndose cargo de llevar a la práctica una propuesta unitaria de esa clase.


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13. UMA: âEn resumen: en nuestra plataforma no nos importa quién esté sino lo que se proponga hacerâ?.
11. KBA: âNos negamos a colaborar de kolectivo a kolectivo con cualquier agrupación que condene la violencia anticapitalista. En una plataforma de varios colectivos, no nos importa quién esté sino lo que se proponga hacerâ?.

Entendemos, de entrada, que si el punto de la UMA no recoge la delimitación contra la condena reformista de la violencia anticapitalista, que se explicita en el punto del KBA (delimitación perfectamente justa en su contenido, pues es imposible luchar en común con quien condena la violencia anticapitalista, por la sencilla razón de que el pacifismo forma en la barricada de la clase burguesa), es porque la UMA entiende que la cuestión se halla ya resuelta en su punto 1 (âPacifista o activista tú eligesâ?), formulación sobre la que, por nuestra parte, ya nos hemos pronunciado.
Aquí, como en bastantes otros de los puntos analizados, la intención es plenamente anticapitalista, pero la ejecución dista de ser clara...
La intención es anticapitalista porque, efectivamente, en el momento en que se encuentren los anticapitalistas lo que deben debatir y acordar, en interés del conjunto del movimiento, no son las ideas particulares de cada cual, sino las propuestas de lucha unitarias que están al orden del día para combatir al capitalismo y sus servidores reformistas. Por ello mismo, y en ese sentido, âno nos importa quién esté, sino lo que se proponga hacerâ?...
No nos importa quién esté, mejor dicho, mientras ese que esté sea anticapitalista en los hechos, pues, por el contrario, es impensable sentarse a discutir de qué hacer en común con gentes demostradamente al servicio del sistema, como son, por supuesto, los partidos y sindicatos oficiales de la izquierda capitalista, pero también todos aquellos que participan en el movimiento reformista antiglobalizador de Porto Alegre e, incluso, quienes, como es el caso de la CNT, CNA y el resto del anarquismo organizado, no han reconocido ni reconocen entidad propia alguna al movimiento anticapitalista,el cual es únicamente concebido por ellos como un caladero de pesca para su propio partido, el anarquista.


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14. UMA: â¡La unión hace la fuerza! (eso

Comentaris

Sobre lo turbios que sois
29 set 2003
O sea en resumen: la izquierda antiglobalización es peor que el PP y la ultraderecha, por supuesto....que se os ve el percal, manipuladores!

Sin propuestas prácticas en su discurso; con una voluntad desunificadora clarísima (críticas a Porto Alegre); un anticomunismo feroz (¿que sois del Diario de Valencia?, ¿Aznar no os da el poder que demandáis?), esta gente sólo puede ser de ultraderecha.

Sólo estáis aqui para promover el abstencionismo, sobretodo cuando sabéis que la derecha dura puede perder el poder (ya lo intentastéis, lacayos capitalistas, cuando Companys y la CNT tomaron el poder y cambiaron las cosas de verdad: por eso hicisteis un golpe de Estado, porque aquella unión, reforzada por el VOTO POPULAR -acto sencillo-, os dio miedo. Miedo a perder vuestras tierras y vuestros intereses.....vuestra raza.

Ojo porque esta gentuza son los típicos reaccionarios que lanza el poder para confundir al pueblo y a la juventud.
Re: Sobre los puntos de la UMA y del KBA
30 set 2003
els experiments amb gaseosa.Quants sou a MAR,1 o 2?
Anunci per a tots/es les i els anticapitalistes revolucionaris antireformistes:
Ha nascut el RAU(Revolucionaris Anticapitalistes per la unitat)
Llarga i gloriosa vida al RAU!Contra el neo-reformisme del MAR i dels seus agents col.laboracionistes que s´expressen demagògicament per a frenar els avenços estratègics dels veritables anticapitalistes revolucionaris.

Visca el RAU! No diàleg amb els neo-reformistes del MAR i els seus satèl.lits post-reformistes.Uneix-te als R.A.U.
Re: Sobre los puntos de la UMA y del KBA
30 set 2003
Somos de UURA (Union unificada de revolucionarios anticapitalistas) y aunque estamos trabajando todavia en nuestro manifiesto fundacional podemos adelantaros que repudiamos tanto el reformismo del MAr como el reformismo disfrazado de anticapitalismo del RAU
Re: Sobre los puntos de la UMA y del KBA
30 set 2003
Yo y mis amigos y compañeros hemos visto la luz y hemos formado el PAVR (partido anticapitalista verdaderamente revolucionario)
Re: Sobre los puntos de la UMA y del KBA
30 set 2003
DE: AIAR (Alianza Ibérica de Anticapitalistas Revolucionarios)
A: Movimiento Anticapitalista Revolucionario, Kolectivo Barricada Anticapitalista, Unión del Movimiento Anticapitalista, Revolucionaris Anticapitalistas pero la Unitat, Unión Unificada de Revolucionarios Anticapitalistas, Partido Anticapitalisa Verdaderamente Revolucionario.

Desde este medio que es indymedia, queremos comunicaros de la realizaciónd e nuestro II Congreso, en el que trataremos entre otros los siguientes puntos:

-Como combatir el reformismo en el Mar
-La realidad del partido anarquista y su nocividad en el movimiento anticapitalista.
-Practicas y su necesaria teoría, para hacer frente al capitalismo en el Estado Español.

Esperamos vuestras aportaciones, estais todos invitados compañeros

congresoaiar ARROBA hotmail.com
Re: Sobre los puntos de la UMA y del KBA
30 set 2003
Vemos como AIAR se quita su mascara de anticapitalismo y nos enseña su autentico rostro: el rostro del reformismo.

Porque unos autenticos revolucionarios anticapitalistas nunca invitarian a esos reformistas del MAR y la RAU. REcordemos el lema netamente anticapitalista que la UURa y todos los autenticos anticapitalistas siempre defenderan: "¡Reformismo es capitalismo!".
Y más dañino es el reformismo cuando trata de enmascararse para romper la unidad del movimiento anticapitalista.
Por ello denunciamos publicamente al AIAR como submarino del reformismo en el movimiento anticapitalista.

Proximamente publicaremos un dossier anticapitalista donde, partiendo del analisis anticapitalista de sus textos y nuestras propias investigaciones anticapitalistas, daremos cuenta detallada del reformismo del MAR, RAU y AIAR.
LOS BERDADEROS REBOLUCIONARIOS SOMOS NOSOTROS
01 oct 2003
LOS BEEEEEEEEEEEEEEEERDADEROS SOMOS NOSOTROS, LOS DE LA UMA Y DEL KBA. HAY KB-O KE NO NUS BAIS A CRIER.
Re: Sobre los puntos de la UMA y del KBA
21 abr 2004
vamos que la tenéis parda todas
el único movimiento revolucionario es el movimiento autónomo del proletariado
Sindicat