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Notícies :: guerra
Arde 4 - Septiembre 2003
23 set 2003
Nuevo numero de la publicación Arde de UHP (Unión hermanos proletarios!)
ARDE!
¡Por la guerra civil mundial!
Nº4 Septiembre 2003
Edita: U.H.P. (¡Uníos hermanos proletarios!)

Apartado 8079, 33280 Xixón, Estado español
arde ARROBA nodo50.org
http://nodo50.org/crimental

SUMARIO:

    - La guerra capitalista

        I - Causas e intereses de la guerra
        II - El pacifismo, fiel paladín de la guerra
        III - La alternativa proletaria a la guerra

    - Menos samba e mais trabayar

    - ¿Dónde está Nin?



LA GUERRA CAPITALISTA

Del mismo modo que el lince no caza perdices para regular su ecosistema, sino para saciar su hambre, y, haciéndolo, regula su ecosistema, las diferentes facciones imperialistas aunque no se/nos lancen a la matanza con la intención consciente de regular el sistema del que forman parte, sino movidos por sus propios intereses (materias primas, control de mercados, control estratégico, etc.) llevando la competencia capitalista hacia la guerra, hacia la destrucción masiva de capital, concretan de esta forma la necesidad vital del capital para iniciar un nuevo ciclo de acumulación.

    Se trata entonces de comprender, sí, los intereses de cada bando imperialista, su hambre, su negocio, para comprender como el sistema capitalista halla en los intereses enfrentados de la burguesía el medio de su propia regulación, de su perpetuación. Y por supuesto se trata de comprenderlo no por interés erudito y estúpido, sino para contraponer nuestros propios intereses, los intereses del proletariado, a los intereses de cada bando capitalista y a los del capitalismo como totalidad.
    Nada tienen que ver los intereses enfrentados de los diferentes bandos capitalistas con los intereses que enfrentan al proletariado con el capitalismo en su conjunto, y con cada uno de los bandos y facciones que lo conforman. Aquellos intereses, los de las bandas carroñeras de la burguesía mundial, enfrentándose hasta su extremo -la guerra, la destrucción masiva de capital, mercancías, gentes -regulan el sistema, dan lugar a un nuevo ciclo de acumulación que desembocará en una nueva crisis, en una nueva matanza; estos intereses enfrentados son el motor de la perpetuación del capitalismo.
Nuestros intereses, por el contrario, enfrentándose a los del capitalismo como sistema y a los de cada burgués, bando, facción, coalición, partido, son el motor de la destrucción y superación del capitalismo; aquellos, colisionan por el reparto de los beneficios de la explotación, los nuestros, los intereses del proletariado, son la negación y abolición de la explotación. Los suyos, el mantenimiento del estado de cosas, de la sociedad de clases, el trabajo asalariado y el dominio de la mercancía; los nuestros, la destrucción absoluta del capitalismo, la abolición del trabajo asalariado y la mercancía, la desaparición revolucionaria de la sociedad de clases.

    La guerra, la materialización de los intereses enfrentados de los carroñeros capitalistas, la que aún se desarrolla en Palestina, Afganistán, Irak, Ã?fricaâ¦independientemente de las motivaciones superficiales que hayan empujado a cada uno de los bandos, es un movimiento de destrucción por la conservación de la sociedad de clases, un movimiento desesperado y último que, de salirles bien la jugada (como les está saliendo), desemboca en un periodo de mayor explotación, represión, aniquilación de todo empuje revolucionario por parte de los explotados. La guerra se dirige, directa o indirectamente, a nuestro aplastamiento total como clase, a contrarrestar la fuerza y la consciencia que, espoleada por la crisis, pudiera emerger del seno de nuestra clase.
    Por eso el apoyo, explícito o velado a cualquiera de las facciones burguesas en conflicto es una expresión de la guerra capitalista contra nuestra clase, contra nuestros intereses y nuestro proyecto. Lo mismo nos da que ese apoyo se dirija a Irak, Francia o EEUU. De lo que se trata es de combatir todas las expresiones del capitalismo que nos destruye, y no aquellas que nos parezcan más chungas. Nuestro proyecto, el comunismo, se dirige a la destrucción total del capital y no al fortalecimiento de ninguno de sus aspectos.
    El ciudadanismo que se expresó masivamente en la calle, predicando idioteces sobre la legalidad internacional, la democracia, la paz, no ha hecho más que oponerse a la única oposición posible a la guerra: la lucha de clases. Es la materialización práctica de nuestros intereses enfrentados a los de todo el capitalismo, sus facciones, sus partidos, lo único que puede oponerse realmente, más allá de ilusiones ideológicas y mediáticas, a la barbarie y la carnicería.
    Es eso lo que proponemos a todos los compañeros de todas partes: no dejar pasar ni una. Nuestros hermanos son los explotados, los oprimidos, los miserables de cualquier parte, nuestros enemigos son los explotadores, los políticos, los Estados, los gestores, los militares, los policías, los carceleros, jueces, periodistas, todos los que en cualquier lugar del mundo contribuyen a la perpetuación del capitalismo, a nuestra explotación y nuestro aplastamiento. Eso, y sólo eso, es lo que ha de guiar nuestro combate: el enfrentamiento contra cualquier aspecto y fuerza del capital, sin ninguna concesión, sin ningún matiz, sin ningún apaciguamiento, sin ningún compromiso.
   
    Conociendo a nuestro enemigo, conociendo a nuestros aliados, sólo resta materializar nuestro programa: el comunismo. Lo que queda por delante no será fácil, a ello, y a ver si arde!.

   
I - CAUSAS E INTERESES DE LA GUERRA

La crisis económica como causa general de la guerra capitalista

    A todo ciclo expansivo del capital le sigue un periodo de crisis de iguales dimensiones pero a la inversa. Si en el periodo de expansión se desarrollan rápidamente las fuerzas productivas, se incrementa la riqueza, se viven periodos donde la paz social es mas estable ⦠en la crisis que le sigue pasa todo lo contrario; destrucción masiva de fuerzas productivas, incremento fugaz de la miseria, inestabilidad social â¦

    Así es, la lógica interna del capital, la propia valorización del capital, marca esta constante. En su proceso de valorización, el capital se divide en capital constante (fuerzas productivas muertas: maquinas, locales, materias primas..) y capital variable (fuerzas productivas vivas: obreros asalariados). Mientras que el primero solo transmite su propio valor al producto, el segundo, el capital invertido en trabajo asalariado, produce el plusvalor que persigue el capitalista y que permite realizar la valorización. Pero como la mercancía producida debe realizar su valor en dinero en el mercado enfrentándose a otras, cada capitalista revoluciona constantemente sus fuerzas productivas para reducir sus costes, e imponerse a sus rivales con un producto mas barato, aumentando además la tasa de plusvalor. Sin embargo esta tendencia inevitable adolece de una contradicción inmanente: disminuye masivamente la fuente del plusvalor, el capital variable, o sea los obreros asalariados, en relación con el capital constante (la maquinaria). Su generalización provoca que la masa de capitales cada vez se encuentra con mas dificultades para valorizarse. He aquí la contradicción esencial que caracteriza el proceso de producción de capital: su propia dinámica de producción lleva a la desvalorización. El ciclo se reduce a valorización-desvalorización o lo que viene a ser lo mismo de forma ampliada: acumulación-crisis. Las crisis destructoras que periódicamente acechan y golpean al capital de un lado a otro del mundo son producto de esta contradicción inherente.

    No hace falta remarcar el periodo en el que nos encontramos. Las actuales quiebras ininterrumpidas de empresas, las perdidas de beneficio, los despidos masivos, la economía nacional de tal o cual país que se viene a pique, la âprecariedadâ? generalizada que se impone desde EEUU hasta la Patagonia⦠no son más que las primeras manifestaciones, los primeros síntomas agudos de la crisis.

    En esta situación ningún burgués se atreve a pronunciarse ya por el liberalismo (ideología burguesa preconizada cuando la economía se halla en pleno proceso de expansión) y pide a gritos la intervención cada vez mayor del Estado en la economía, sea para aumentar el crédito, la demanda o intervenir en tal o cual sector que se derrumba. Solo hay que mirar en que forma se mantienen la mayoría de las empresas que aguantan en mitad de la tormenta; con subsidios estatales, créditos baratos, deudas que jamás se pagarán y que llevan a reventar el comercio entre capitalistas.(1) Esto se extiende a un nivel tan masivo que abarca países cuyas economías revientan estranguladas por estas contradicciones. En los países de América Latina y de Asia la situación se esta volviendo totalmente insostenible y en el resto de países la situación no es para tirar cohetes. Así en Europa y EEUU la situación es tan delicada que cualquier aspecto que hace unos años era una simple anécdota hoy hace temblar toda la economía.

    Por supuesto la burguesía mundial se apresura a intentar hablar del âdespegueâ?, que âfalta poco para salir del túnelâ?, o busca excusas que alejen las consecuencias de la crisis.(2) Nosotros afirmamos al contrario que la crisis no ha hecho más que empezar, que lo mejor está por venir, que las contradicciones capitalistas van hacer saltar de nuevo en pedazos la economía mundial.

    Claro que la burguesía no va a esperar a verlas venir, a todas las medidas de despidos y mercado artificial, añade la bajada tanto directa como relativa del salario real del trabajador(3), el aumento de la intensidad del trabajo así como su duración. Pero esto no es suficiente y la crisis sigue comiendo y se hace necesario la gran baza del capital, la única que puede hacer frente a la desvalorización: la guerra. Y es que frente a la crisis general de acumulación capitalista, el capital no tiene otra salida para superarla que el aumento de la tasa de explotación sobre el proletariado combinada con la destrucción masiva de capital mediante la guerra. En la guerra el capital constante y las mercancías que desvalorizan y colapsan el mercado son destruidas (entre estas mercancías se halla por supuesto la fuerza de trabajo que en estos tiempos de crisis también inunda el mercado de forma improductiva, lo que significa muerte masiva de proletarios). Así el capitalismo vuelve a colocar en un nivel aceptable la relación del capital constante y el variable que la revolución de las fuerzas productivas había desnivelado fatalmente, iniciándose un nuevo ciclo de acumulación.
    La guerra se presenta así como lo que es, el alfa y omega del ciclo del valor, el punto de partida y de llegada del ciclo económico del capitalismo que ahora se nos revela como lo que es: acumulación-crisis-guerra. Pero este ciclo no es algo constante e infinito, que se repite una y otra vez bajo el capitalismo, este ciclo actúa como una espiral siendo cada vez mas corto y mas devastador pues siempre se parte de un punto técnico mas elevado que hace mas corto el periodo de desarrollo de las fuerzas productivas.

    Las guerras en Afganistán y en Irak son la lanzadera de salida del escenario bélico que prepara el capital. Ellas aportan un soplo de aire fresco a diversas esferas del valor, pero en absoluto son suficientes para superar la crisis. La crisis actual requiere una guerra de dimensiones mucho más grandes, requiere una destrucción de enormes dimensiones.

Antes de zanjar este punto queremos dejar claro que la guerra es ante todo guerra contra el proletariado, su desarrollo es el desarrollo de la imposición del proyecto bárbaro del capitalismo frente al proyecto social del proletariado, el comunismo. La sumisión del proletariado frente a la guerra capitalista significa el rechazo de luchar por los intereses de su clase y someterse a los intereses de capital, a los intereses de una fracción burguesa.


El interés de los Estados que apoyan y desarrollan la guerra de Irak(4)

Como dejamos claro al principio, si el sistema capitalista como totalidad es el que empuja hacia la guerra, cada átomo de capital, cada agrupación, cada Estado, participa en la masacre con motivaciones particulares. No hay que confundir las tendencias generales y necesarias del capital con las formas que revistan. Los intereses del entramado de la economía de guerra (la masacre es celebrada a grito pelado por todas las industrias armamentísticas, de construcción y farmacéuticas y todo el entramado comercial que estas generan) son una parte inherente a las guerras pero no su principal valedor como algunos apologetas afirman. Remarcaremos algunos intereses importantes de forma superficial para no adentrarnos en las mil y una trifurcas que se traen los Estados capitalistas.

EEUU. Que el gobierno Irakí decidiera el 6 de noviembre de 2000, el paso al Euro como moneda para su comercio exterior es algo que no hizo mucha gracia a la economía de EEUU que podía ver peligrar en un futuro el papel del dólar en el mercado mundial. Si los demás miembros de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) siguen el camino trazado por Irak, despreciando el signo de valor americano (en la reunión del 2002 se barajó pasar definitivamente al euro), provocaría un cambio inmediato en la estructura económica del mercado mundial. En un país como EEUU, principal deudor del mundo, deuda que ronda en la actualidad a los 7 billones de dólares teniendo de frente a un PIB de 9 billones de dólares, el perder el papel de banco central mundial del sistema capitalista, haría morder el polvo a toda su economía con las consecuencias mundiales que esto supondría. Y es que si la economía americana ha llegado tan lejos sin desplomarse se debe únicamente a esta fuerza mundial de su signo de valor, el dólar.

Inglaterra. Que los intereses de EEUU e Inglaterra suelen coincidir no es una cuestión política sino económica. La relación económica de ambos países los lleva a unirse en cuantiosas ocasiones bajo los mismos intereses. A esto hay que añadir el inestimable peso de la multinacional British Petroleum en lucha competitiva con las empresas mas abajo citadas (francesas, inglesas y chinas).

España. Su apoyo a la guerra tendrá su concreción en el comercio con EEUU puesto que su apoyo financiero y militar en las inversiones en Latinoamérica es imprescindible. Por supuesto están los contratos de reconstrucción (Dragados y Construcciones ya tiene su dulce) y los apetecibles contratos para Repsol y Cepsa no tardaran en firmarse.


El interés de los Estados que no apoyan la guerra de Irak

    Francia, Rusia y China se echaron las manos a la cabeza ante la guerra en Irak, no por su espanto a la guerra (O si no observemos Costa de marfil y Chechenia por ejemplo), sino porque sus intereses económicos en la región estaban siendo atacados. Estos Estados habían conseguido para ciertas de sus multinacionales sustanciosos contratos. Empresa Ukoil (Rusia) contratos por los pozos de Qurna, Empresa Zarubezhneft (Rusia) contratos por los pozos de Bin Umar, Empresa CNP (China) contratos por los pozos de Rumailah y empresa Elf-Total-Fina (Francia) por los pozos de Majnoun y Bin Umar. Que el bloque Estadounidense meta sus manos en la región los hace tambalear.

Alemania. Alemania tiene entablado un buen negocio comercial en Irak. Actualmente, su comercio con Irak es de unos 350 millones de euros anuales, mientras que ciertos productos alemanes por valor de aproximadamente mil millones de euros son vendidos a Irak a través de terceros países.


La exacerbación de la lucha entre los Estados burgueses

    Las invasiones de Afganistán e Irak no son un paso hacia una mayor estabilidad en el mundo, hacia una era de âpaz y seguridadâ?, como anuncian los paladines de la propaganda mediática Ansarita y Bushista. Muy al contrario, lo que anuncian estas operaciones de devastación, con las contradicciones entre buitres imperialistas que se han escenificado, es la preparación de más y más devastadoras guerras.
   
    Si la masacre de Irak no ha sido, desde luego, una guerra contra Irak sino más bien una guerra entre las grandes potencias imperialistas (bloques aun sin consolidar pero que de momento se presentan con EEUU, Inglaterra y sus aliados por un lado y Francia, Alemania, Rusia, China y sus aliados por el otro), desarrollada en el suelo de Irak y con el proletariado iraquí poniendo los muertos y mutilados, lo que se prepara a medio plazo es una guerra directa entre estas potencias. El camino hacia esa perspectiva está abierto, aunque ciertas condiciones tienen que consolidarse para recorrerlo de cabo a rabo.
   
    Antes vendrán otras guerras por interposición, en las que uno y otro bando financiarán y armarán ejércitos locales, participando en ocasiones con sus propias fuerzas: lo que viene ocurriendo desde hace años en el centro de Ã?frica es un buen ejemplo de lo que decimos. Disfrazadas como guerras por motivos étnicos, las constantes masacres en Ã?frica vienen siendo financiadas y promovidas por EEUU, Francia, Alemania, Inglaterra, Holanda⦠en una disputa constante por oro, diamantes, petróleo, minerales para componentes electrónicos, etc.
   
    Para que la perspectiva de una guerra directa entre los grandes carroñeros imperialistas se abra del todo no faltan ya motivos económicos: el mantenimiento y ensanchamiento del trozo de pastel empuja a cada cual hacia la guerra; el propio sistema capitalista esclerotizado necesita del baño de juventud de la masacre a gran escala. Faltan, sin embargo, algunos elementos: la formación de bloques imperialistas más o menos estables; el armamento suficiente por parte de las potencias imperialistas más débiles; la derrota absoluta de un proletariado que, aunque vencido, desarmado, desorganizado y sin perspectiva propia en cuanto clase, no está aún dispuesto a dejarse matar en las trincheras de la economía.
   
    En este sentido, para la derrota del proletariado europeo, el antiamericanismo burdo patrocinado por la izquierda puede jugar un gran papel. Al no colar el cuento del gran enemigo del turbante, la imagen de EEUU como encarnación del mal absoluto puede hacer la misma función: quebrar de una vez por todas el internacionalismo proletario, llevándonos de la mano a la masacre.
   
    Lo que hemos venidos comentando hasta aquí hecha por tierra toda la base pacifista de un capitalismo sin guerras, pero no queremos dejarnos en el tintero la ocasión de poner en su sitio las verdaderas intenciones de ese pacifismo.



II - EL PACIFISMO, EL FIEL PALADÃ?N DE LA GUERRA
       
El pacifismo como herramienta de desarme del proletariado

    El pacifismo es la fuerza y la ideología que mientras exige a los explotados formas de âluchaâ? pacíficas y cargadas de civismo, es incapaz de hacer nada para evitar la violencia de los explotadores hacia nosotros.
   
    Protesta piadosamente contra la violencia de la guerra, pero es incapaz de ver la violencia cotidiana que el capital desarrolla contra sus víctimas. Alimentado por un fanatismo demente, equipara los huevos de pintura y las bombas, las piedras contra los cristales y los mísiles contra la gente, los adoquines contra los policías y los balazos de los policías, los insultos al gobierno y las minas antipersona. Pero no se detiene ahí, el pacifismo despliega funciones en el aparato represivo del Estado controlando, señalando y acosando a los proletarios que se desmarcan de la vía democrática permitida, creando los llamados cordones antiviolencia en las manifestaciones o cuerpos de orden... Mientras que los Estados y sus ejércitos no hacen sino sonreírse ante sus sermones, encogiéndose de hombros (al fin y al cabo, en la guerra muere gente), su constante bombardeo ideológico tiene un efecto bien real sobre la conciencia de los explotados. El resultado es bien visible: mientras los poderosos no escatiman bombas y munición, los explotados limitan sus formas de lucha a las que el Estado democrático les permite, conquistando, si no la posibilidad de detener la masacre sí el sentimiento de superioridad moral. Así, ellos prosiguen la masacre, y nosotros seguimos rogando en cívicas procesiones.
   
    Por supuesto el pacifismo no se dirige explícitamente a los explotados, sino a la ciudadanía, Su misión de desarme queda así complementada con la negación ideológica de la única fuerza social capaz de poner fin a la barbarie: el proletariado.
   
    Dejando clara su función de represión de las protestas y de contención de la fuerza proletaria, desaparecen en cuanto las bombas dejan de caer. Sin bombas y sin desmanes de los incontrolados ya no hay nada que objetar al normal funcionamiento del capitalismo. Que se siga matando en Irak o Afganistán, que prosigan la explotación y las hambrunas, que las cárceles sigan llenas de explotados y las calles llenas de cámaras y policíasâ¦todo eso es muy justo, pacífico y razonable.
   
    Para el pacifismo, como para el Estado, violencia es sólo la que viene de abajo


La paz capitalista: GUERRA COTIDIANA

    La paz capitalista, esa por la que el pacifismo se bate, no es más que la violencia constante de los explotadores contra los explotados.

    Es el trabajo asalariado, mediante el cual unos cuantos viven como dios y otros, a lo sumo, sobreviven, cuando no mueren inmolados en la pira del beneficio. Es la propiedad, mediante la cual unos atesoran mientras el resto es privado de todo. Es el embrutecimiento, la ideología, la alienación absoluta, el bombardeo constante con idiocia y adocenamiento, la negación de la consciencia, la estupidez. Es la miseria cotidiana de esta no vida avalada por la mercancía. Es el control de cada movimiento, de cada pensamiento, de cada palabra; la estrecha vigilancia de quienes, a pesar del adoctrinamiento, no estén conformes; la maquinaria inquisitorial de las leyes, la policía, la tortura, la cárcel, el asesinato legal.

    Esta es la paz que el pacifismo defiende, por la cual, de ceñirnos a su fanatismo, deberíamos pelear. El sueño democrático de una sociedad ordenada, en la cual todo se mueve regulado por los flujos desquiciados del mercado y la intervención ordenadora del Estado; una sociedad en la que cada cual cumpla con su papel preestablecido, de la cama al trabajo, del trabajo al supermercado y del supermercado a la televisiónâ¦engordando, con ese ir y venir insensato, las cuentas millonarias de Wall Street.


La paz capitalista como periodo de preparación de la guerra
   
Pero ni ese demencial sueño es posible. El capitalismo necesita la guerra. Cuando no la hace, la prepara. Empujado por periódicas crisis, su única posibilidad es la masacre. Cada periodo de crecimiento económico es la antesala de una nueva crisis, en la que más capital, mercancías y hombres deberán ser destruidos. Cada periodo de paz es la preparación de los medios que harán posible la destrucción masiva.
    Buena parte del crecimiento económico del capitalismo está basado, precisamente, en la producción masiva de medios de destrucción masiva. Cuando la producción ha sobrepasado lo que el capitalismo es capaz de digerir, entra en escena esta maquinaria. Mientras el ciclo de destrucción continúa, la producción de medios de destrucción no se detiene: la intervención masiva del Estado crea la ilusión del fin de la crisis. El aumento de la explotación se presenta como necesidad inevitable en estos tiempos difíciles. Se acumula para destruir, y se destruye para acumular de nuevo: este es el ciclo de la economía, el normal desarrollo del capitalismo, el fundamento de la paz que nos llaman a defender.
   
Y es que el capitalismo no puede funcionar de ningún otro modo. Las sandeces de un mundo en paz, un mundo equilibrado, un mundo de progreso y bienestar para todos son los cantos de sirena de la socialdemocracia, mediante los cuales nos quieren llevar, de la mano o encadenados, a la matanza.


        III - LA ALTERNATIVA PROLETARIA A LA GUERRA


El derrotismo revolucionario

Transformar la guerra capitalista en guerra social entre explotados y explotadores, transformar los conflictos interburgueses que arrastran a la masacre a millones de proletarios en revolución social, e ahí la única alternativa revolucionaria a la guerra. Pero ello solo puede surgir de una practica en la que el proletariado se enfrente a âsu propia burguesíaâ?, a âsu propio Estadoâ?, luchando de está forma por la derrota de âsu propio ejércitoâ?, desarrollando el derrotismo revolucionario. En plena guerra capitalista el proletariado solo puede actuar como clase negándose a participar en la masacre, negándose a ser carne de cañón en los intereses del capitalismo y levantando la bandera del derrotismo desarrollando una acción contra ella.

La participación, el apoyo o la indiferencia con tal o cual guerra capitalista por parte del proletariado es su propia negación revolucionaria. La âsegundaâ? guerra mundial (en contraposición total con la âprimeraâ?) es el ejemplo histórico más rico en este sentido. El proletariado diluido en las polarizaciones burguesas se adentró en la guerra capitalista recibiendo la mayor derrota de su historia que lo llevo a desaparecer como clase revolucionaria durante décadas. El fascismo y el antifascismo fue la baza burguesa que consiguió tal proeza histórica contra el proletariado.

Nada tiene que ver la práctica derrotista con la propaganda barata que desde sectores socialdemócratas radicales se promueven. El derrotismo no es una simple propaganda âcontra la guerraâ?, âcontra la burguesíaâ?, ni por la âguerra a la guerraâ?, es una práctica real que dirige al proletariado hacia la revolución social. Sabotajes, deserciones en el frente, acciones para la disolución del ejército, acciones contra estructuras de las fuerzas de la burguesía, enfrentamientos, insurrección Todo ello en el contexto de generalización a todos los Estados que se encuentran inmersos en la guerra.

El derrotismo se enfrenta a toda esa basura ideológica antiimperialista que en la actualidad hace responsable a tal o cual país de las masacres por ser imperialistas, cuando la realidad es que todo país, incluso toda minúscula partícula del capital es imperialista por su propia esencia. Frente a quienes tratan de desviar la actuación del proletariado hacia estos caminos afirmamos tajantemente que el enemigo se encuentra "en nuestro propio país" cualquiera que sea el país, que es ânuestra propia burguesíaâ? independientemente de la nacionalidad de esta. Y dejemos claro para aquellos que gusta tergiversas las cosas que en este sentido nosotros no nos referimos a una lucha nacional. Nos referimos a que el proletariado contra toda delegación de su acción, afirmando que solo con su acción directa puede imponer sus intereses, tiene necesariamente que enfrentarse a la burguesía que tiene enfrente, que tiene a mano, a tiro. La lucha mundial del proletariado requiere que cada tentáculo de su clase se enfrente al representante del capital que tiene delante de los morros. Y esto es algo que todo explotado percibe aunque se encuentre en el subterráneo de su consciencia: que su enemigo no tiene que buscarlo en tal o cual país, ni cuando hay guerra ni cuando no la hay, que su enemigo esta en su propio país, es el que en nombre del capital mundial asume "su" explotación y "su" represión directa independientemente de la nacionalidad que tenga.

Antecedentes históricos recientes: el proletariado de Irak contra su propia burguesía

    La reproducción de estos hechos la hemos extraído de uno de los pocos grupos proletarios que apoyó e impulso el derrotismo en Irak en los 90, el GCI (Grupo comunista internacionalista). (5)

â?Entre mayo y diciembre de 1990, cuando la continuidad de la movilización y la ocupación de Kuwait hace prever al proletariado la proximidad de la guerra, la acción directa contra el Estado se generaliza... estallan un conjunto de acciones de clase en los sectores más variados... Por medio de manifestaciones, huelgas, incendios de fábricas y locales representativos de la burguesía, ocupaciones y apropiaciones, el proletariado establece una correlación de fuerzas tal que obliga en muchos casos a los patrones a dar marcha atrás, hacer concesiones o/y aumentar los salarios.
Desde que se declara la guerra esa situación se agudiza. La deserción es general y masiva y denota que se fue preparando desde muchos meses antes; desde los primeros días de la ofensiva terrestre, los cuarteles en torno a Bagdad y dentro de esa ciudad se encuentran totalmente vacíos.

En el frente la situación es dramática... A quien se pone en primera línea de combate es a los desertores apresados. Dichos soldados se encuentran totalmente aprisionados en sus trincheras: no pueden avanzar para convertirse en prisioneros del lado de la Coalición, porque el terreno que los separa de ellos está totalmente minado: ni tampoco retroceder, porque la terrible Guardia Republicana de Saddam Hussein les prende cartucho. La gran mayoría de las fuerzas del frente del suroeste esperó así, aprisionada en las trincheras, sin agua y sin qué comer, que los tanques y los bulldozers de los aliados los enterraran vivos. ¡Gloriosa victoria tecnológica!
...(Los desertores no capturados en el sureste N.E.) se refugian en la ciudad de Bassora y en sus alrededores. Las fuerzas proletarias con presencia en los pantanos intensifican sus acciones y refuerzan sus contactos con otros desertores e insurrectos en ciudades como Amara, Bassora, Nassiria,...
Las sublevaciones y la rebelión se generalizan a todo el país... A fines de febrero y principios de marzo, el movimiento asume el carácter de una insurrección proletaria generalizada. Durante los días 4, 5 y 6 de marzo, las ciudades de Nasivya, Aamara, Najaf, Karbala, Hila, Koot... son ocupadas por los incontrolados. En los días siguientes la insurrección continuará extendiéndose y ganará el Kurdistán.
La situación es tan explosiva que el Estado burgués internacional se unifica frente al proletariado: gobiernos y partidos de todo el mundo buscan el recambio burgués y no tienen reparos en apoyar a la oposición shiíta, los nacionalistas y otros sectores democráticos.
Los Estados de EE UU y Arabia Saudí multiplican sus contactos con el partido Dawa islámico, así como también con los nacionalistas kurdos. Cada fracción burguesa pretende ser instigadora y vanguardia de una parte de la sublevación, pero ninguna es capaz de controlar la parte que dice haber dirigido... Las fracciones shiítas llegarán a denunciar el movimiento como una sublevación subversiva organizada por anarquistas y profesionales del desorden. Gobiernos y partidos de otros países toman conciencia de que ninguno de sus pares controla adecuadamente el movimiento. Lo que lleva al predominio de la lógica de que hay que detener la guerra del Golfo. Entre una oposición débil e incapaz de controlar al proletariado y la fracción burguesa en el gobierno, eligen la segunda opción. Saddam Hussein puede aún ocuparse de la sublevación, en especial teniendo en cuenta que la Coalición nunca atacó en serio a las tropas más capacitadas del ejército, contrariamente a todo lo que se anunció por los medios internacionales de difusión. Así, gracias al fin de las hostilidades, lo mejor del ejército iraquí (la Guardia Republicana) puede al fin invertir todas sus fuerzas en la lucha, primero contra los proletarios del sur, luego contra los del norte.
Bajo los ojos complacientes de los ejércitos Aliados,(6) las posiciones tomadas por la insurrección proletaria son recuperadas una a una; el ejército iraquí entra con tanques y carros blindados en las ciudades, sembrando muerte y terror.

Un vez cumplidos esos objetivos en el sur, se inician el mismo proceso en el norte, pero en perfecto acuerdo con las fuerzas burguesas nacionalistas de la UPK y el PDKI (Unión Patriótica Kurda y Partido Demócrata del Kurdistán Iraquí), con quienes se firman acuerdos y se establece un cese del fuego. Por dichos acuerdos, estas últimas se comprometen a tomar a cargo el control de las ciudades (Sulemania, Kirkuk, Arbil) para el reestablecimiento de la paz social. â

Esta fue la acción desarrollada durante la guerra del golfo del 91 sin entrar en detalle de las innumerables acciones que desarrollo el proletariado de Irak. El contenido real de esas acciones muestra la consciencia total que tenían sus protagonistas de sus objetivos, la existencia de minorías revolucionarias que trataban de dirigir la acción del proletariado a sus últimas consecuencias la revolución social mundial, el comunismo. Así lo demuestran también toda la propaganda que respaldaba su acción, la lucha contra todo desvió de la revolución, contra toda organización exterior, contra todo reformismo, el internacionalismo, lucha contra la disolución de las posiciones revolucionarias del proletariado en la democracia de los shoras (soviets) que se habían formado como instrumento de clase en el proceso insurreccional⦠Tratar esto nos alejaría de las intenciones de este artículo, luego pondremos extractos de un breve volante del Grupo de Acción Comunista de Irak como referente del contenido programático de las luchas

âEl proletariado tiene que diferenciarse del nacionalismo y de los partidos de Dios... No puede subsistir sin una poderosa organización autónoma que pueda efectivamente tomar a cargo las tareas del proletariado y de la masa explotada en general... tienen que mostrar a todo el mundo que tienen su propio movimiento social, una perspectiva social diferente y que no son los seguidores del capital y de su mercado libre...

...Los proletarios tienen que combatir la presión de las fuerzas de la policía imperialista de las Naciones Unidas en el Kurdistan y en el Sur, dado que estas fuerzas no solamente no ayudan al pueblo, sino que al contrario, ponen en práctica las políticas capitalistas de destrucción de las fuerzas revolucionarias. No puede haber dudas acerca del hecho de que las luchas obreras actuales, a través del mundo y particularmente en Irak, han demostrado que el proletariado no puede obtener nada cuando se encuentra dividido. Es por ello que tenemos que luchar codo a codo, mostrar nuestra solidaridad y combatir para hacer asambleas generales, para organizar un movimiento centralizado que pueda darle la fuerza a los proletarios de "emerger en la escena mundial" como clase verdaderamente activa, que exprese los intereses de sus luchas... El proletariado solo podrá ser capaz de enfrentar a la burguesía y difundir su mensaje al proletariado del resto del mundo cuando se constituya en un movimiento centralizado y unificado. Solo de esa manera los proletarios y los grupos socialistas serán capaces, frente a las otras tendencias que existen en el movimiento, de desarrollar y realizar el contenido comunista de la lucha proletaria..."

Extracto del periódico "Visiones obreras" Nº2 órgano del CAG (Grupo de Acción Comunista)


Balance actual de la actuAción proletaria y perspectivas

    De la actuación de los proletarios de Irak aun no nos han llegado informaciones concretas debido al total aislamiento que sufre la región como consecuencia de la desestructuración de las redes informativas clasistas mínimas que en la anterior guerra había forjado el proletariado. Las masacres y encarcelamientos masivos en el 91 han supuesto un duro golpe para que nuestra clase consiga desarrollar una práctica de la envergadura de la del 91. El exilio tampoco ha favorecido la reorganización del movimiento como en otras ocasiones, sino que ha potenciado este aislamiento. De todas formas es seguro que la actuación revolucionaria del proletariado ha existido y seguirá existiendo. Las informaciones de rebeliones constantes que nos llegan de los medios burgueses catalogadas rápidamente bajo rebeliones religiosas, shiítas, pro-Husein⦠nos hacen entrever otras cosas. Pero lo cierto es que hasta la fecha no sabemos nada en claro.

    Lo que si sabemos a rasgos generales es la actuación del resto de proletarios. La tónica general ha sido la castración de toda respuesta por todo el circo pacifista de la socialdemocracia. Se ha impuesto el desfile pacífico en las manifestaciones, el griterío, las frasecillas contra la guerra⦠es decir, la burguesía a controlado de forma casi total de lado a lado las respuestas del proletariado contra la guerra. La táctica burguesa en estas guerras locales, que deberán dejar paso a una guerra generalizada, es por un lado la de masacrar localmente y por el otro contener la respuesta del resto del proletariado. Y esto es lo que tenemos que derribar. El proletariado, que se encuentra en plena fase de reconstitución, aun se haya incapaz de afirmar sus intereses de clase. Solo diversas minorías han desarrollado prácticas que rompen con el pacifismo socialdemócrata y luchan por su generalización. En Grecia y en España, en Argentina y en Chile⦠proletarios salieron a romper con el ritual pacifista y a desenmascararlos recuperando la única arma que le vale a nuestra clase: la acción directa.

    Pero estas acciones de ruptura no desarrollan realmente una perspectiva de generalización. Aisladas entre sí y sin ningún tipo de coordinación clasista se disipan con el tiempo y no consiguen los mínimos que deberían alcanzar, es decir, abrir el camino hacia una perspectiva revolucionaria. Solo la coordinación de estas minorías podrá sentar las bases que destruyan el aislamiento y levanten la bandera del internacionalismo proletario. Y solo exclusivamente bajo esta forma se puede avanzar en el desarrollo de una dirección realmente revolucionaria que ponga en claro los bandos en juego con sus respectivos proyectos, que haga caer las mascaras de la contrarrevolución, y que potencie de esta manera la reorganización del proletariado en clase abriendo la única alternativa posible a la barbarie imperialista: la lucha por el comunismo, por una sociedad sin clases, sin explotados ni explotadores por la verdadera comunidad humana.

âEl socialismo se ha convertido en una necesidad no solamente porque el proletariado no esta dispuesto a vivir bajo las condiciones de vida que le impone la clase capitalista, sino porque si el proletariado no cumple sus deberes de clase y hace realidad el socialismo, a todos nosotros nos aguarda la destrucciónâ?
Rosa Luxemburgo.
Discurso en el Congreso fundacional del KPD

TRANSFORMEMOS LA GUERRA CAPITALISTA
EN GUERRA REVOLUCIONARIA POR EL COMUNISMO!!
TRANSFORMEMOS LA GUERRA ENTRE ESTADOS
EN GUERRA CONTRA TODOS LOS ESTADOS!!



MENOS SAMBA E MAIS TRABALLAR

âAquello que tenía el rostro de la política y se suponía político, un día será desenmascarado como movimiento religiosoâ?
    S. Kierkegaard

Toda la vida de las sociedades en las que dominan las modernas condiciones de producción se presenta como una inmensa acumulación de tonterías, y la estupidez como su forma elemental. Entre ladridos de satisfacción ha sido acogida por nuestra triste izquierda el triunfo de Lula en Brasil, que unido al bolivariano-bolchevique generalísmo Chaves, al coronel enrollao de Ecuador y al incombustible Castro han llevado al clarividente PCPE (Partido Comunista de los Pueblos de España) a proclamar en un cartel el avance de la izquierda latinoamericana (América cada día más libre, o algo así), del mismo modo que hace pocos años se felicitaban y felicitaban al pueblo ruso por el triunfo electoral de los nacional-bolcheviques herederos del PCUS y de los nazis. Ya conocíamos la concepción policial de la libertad que se gastan los bolcheviques. Pero es que ya se conforman con cualquier cosa.

Con un tono populista bananero de la peor estofa ha llegado por fin la tan cacareada esperanza de la izquierda, que nos traerá por fin ese âotro mundo posibleâ?, en el que el capitalismo se volverá humano y justo: Lula, el gran patrocinador del Circo de Porto Alegre, donde las estrellas mediáticas de la antiglobalización acuden en devota peregrinación en espera de alguna revelación. Este revolucionario garantizado por el FMI y Wall Street, ha recibido el apoyo explícito del presidente del Banco de Santander. Sus primeras medidas nos dan el tono general que imperará durante el mandato de este Felipe González tropical: desalojo policial de más de 600 familias del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo del campamento âCarlos Lamarcaâ?en Sao Paulo; subida sustancial del sueldo de los parlamentarios; privatización de varios bancos estatales; y sobre todo el sueño milenarista de todo buen pequeño burgués: la conversión milagrosa del proletariado de las favelas en flamantes propietarios de las inmundas y míseras chabolas de los gigantescos suburbios de las grandes ciudades a través de la emisión de títulos de propiedad. Por esta línea nos tememos que su fantástica promesa de tres comidas al día para todos los brasileños se traduzca en bonos de descuento para las hamburgueserías.
   
    Los mismos deficientes mentales que se entusiasmaron con los zapatistas y su frente civil, cuyo mayor éxito ha sido salir en todas las televisiones, babean ahora complacidos ante las noticias que llegan de Latinoamérica: una Cuba totalmente volcada a la prostitución como primera actividad productiva (el turismo es la prostitución de un pueblo), mientras muchas personitas y la práctica totalidad de concejales de Izquierda Unida creen que en Cuba se vive en el socialismo; un Chaves que entre programa de televisión y programa de televisión sufre un par de golpes de estado al mes y cuatro o cinco cierres patronales, incapaz de emplear la única solución que históricamente ha resultado eficaz en estos casos: el armamento general del pueblo - pues ya se sabe que se empieza armando al pueblo y enseguida este se niega a obedecer; y de ahí a prescindir de todos los líderes, derribar el Estado y abolir la economía mercantil y el trabajo asalariado no hay más que un paso. Los especialistas del poder nunca olvidan el mes de julio de 1936 - ; y por fin el mesías de la globalización diferente, ese metalúrgico alfombrado y su partido de pacotilla, que por muy moderno que se presente, sigue bajo el patrón autoritario y bananero característico de la socialdemocracia latinoamericana, pero olvidando el tufillo âradicalâ? de personajes tan lamentables como Allende y sus fantásticos experimentos acerca de una âvía pacífica al socialismoâ?, más presentes en el mesiánico Chaves.
    Pero el proletariado no se hace ilusiones; sabe por su propia experiencia que mientras la gente siga confiando su suerte a todo tipo de líderes lunáticos, a la dictadura de la economía mercantil y del Estado, no existirá más futuro que el agravamiento de las actuales condiciones de supervivencia. Sólo la acción directa y enérgica del proletariado organizado en asambleas autónomas puede transformar un mundo en el que como decía Baudelaire, todo âtranspira crimen, el periódico, el muro y la cara del hombreâ?. El mundo, que antiguamente se encontraba amenazado de anquilosamiento, se halla hoy abocado a la disolución. Su decadencia programada no puede evitarse más que por un trastorno total, un caos del que nazca un mundo nuevo.

NOS CAGAMOS EN LA VÃ?A PACÃ?FICA AL SOCIALISMO
CAIGAMOS EN TODAS LAS PROVOCACIONES CAPITALISTAS
POR EL LINCHAMIENTO PÃBLICO DE TODOS LOS DIRIGENTES


DÃNDE ESTÃ? NIN?

La crisis del PCE es realmente grave. Fracasado su proyecto âaglutinadorâ?, IU, que apenas ha sumado alguna que otra secta pintoresca (en Asturies el Bloque por Asturies, -el BIA-, agrupación de chigreros gijoneses que aportan unos 300 votos); sin apenas espacio en la izquierda âdemocráticaâ?, hegemonizada por el PSOE, y temerosos siempre de la reaparición de la revolución proletaria, los bolcheviques se ven obligados a recurrir a los disparates más insospechados en busca de votos, suponiendo que el embrutecimiento general dejará en la impunidad sus delirantes extravagancias.
    De un tiempo a esta parte asistimos a una sorprendente reivindicación por parte del PCE de la âmemoria históricaâ?, milagrosamente recuperada tras 25 años de amnesia estupidizante, y de tragar con todo. Tras la muerte de Franco el PCE se avino a pactar con sus herederos: a cambio de una miserable legalización y pequeñas partidas de poder los bolcheviques renunciaron a exigir una depuración de las principales instituciones que apoyaron y se beneficiaron de la dictadura: policía, ejército, judicatura, iglesia, empresariado y clase política que siguieron conservando lo fundamental de sus privilegios a través de toda una serie de pactos, incluyendo una restauración monárquica y la desmovilización de las luchas obreras.
    Ahora, ante la eterna crisis electoral y de proyecto, los bolcheviques propugnan una tímida reivindicación de la república española, en parte recurriendo una vez más al martirologio de los fusilados por la represión fascista. Con la mentalidad simple que siempre caracterizó a los estalinistas, tratan de presentar la guerra civil como el enfrentamiento entre los defensores de la legalidad republicana y los fascistas. Tergiversación histórica en la mejor tradición estalinista, cuando bastaba con retocar las fotografías para rehacer la historia al gusto de los dirigentes. Según esta concepción infantil de la historia, la república fue una época dorada para el proletariado español, en la que podíamos encontrar como soñara Fourier â los desiertos fertilizados, el agua del mar potable y con sabor a violeta, la eterna primavera...â?. En realidad, lejos de ser una república obrera, popular o revolucionaria, fue un intento de los sectores más modernos e ilustrados de la burguesía española por desactivar el imparable proceso revolucionario, favorecido por la ceguera de los sectores de la burguesía tradicionalmente dominantes, basados en la propiedad de la tierra. Desde el día siguiente a la proclamación de la república el proletariado revolucionario se enfrentó a ella abiertamente y con las armas en la mano en numerosas ocasiones: Figols, Casas Viejas o octubre del 34 son sólo los episodios más conocidos. La guardia civil masacró y torturó a los insurgentes de la Comuna asturiana en nombre de la república. Claro que tampoco entonces el PCE apoyó el levantamiento ni la Alianza Obrera, aunque sus bases le obligaron a rectificar inmediatamente.
    Incluso el tan cacareado Frente Popular fue incapaz de realizar las mínimas reformas âdemocrático burguesasâ? en el lenguaje de la época, como la reforma agraria, que los propios campesinos y jornaleros emprendieron por su cuenta de la forma más radical en cuanto se presentó la ocasión y sin esperar a la sanción de la república y su parlamento. Los burgueses colocados al frente del gobierno y de la presidencia de la república se negaron incluso a facilitar el armamento del pueblo ante la sublevación militar, por temor a su propio pueblo, al que odiaban más que a los militares, con los que prefirieron emprender trapicheos y negociaciones. Sólo la enérgica actuación del proletariado en las calles impidió el triunfo inmediato de los sublevados.
   
    Surgió entonces âel esbozo más avanzado que jamás hubo de un poder proletarioâ? (G. Debord, La Sociedad del Espectáculo). Siguiendo las órdenes de Moscú el PCE propugnó la consigna âprimero ganar la guerraâ?, que traducido significaba el aplastamiento de la revolución. Para ello trabajó por el fortalecimiento del aparato del Estado republicano, empezando por la reconstrucción de un ejército regular jerarquizado. La naturaleza de un ejército revela los propósitos para los que fue creado: era ingenuo pensar que podría plantear algún tipo de resistencia a otro ejército regular mejor equipado y con un número mucho mayor de especialistas (oficialidad); y los asesores militares rusos eran todo menos ingenuos. Era un ejército regular jerarquizado porque su verdadera función se reveló con el aplastamiento militar de las colectivizaciones y la revolución. En él, el PCE obtuvo la dirección de una doble manera: imponiendo sus mandos gracias a la ayuda rusa suministrada con cuenta gotas y de manera selectiva (las unidades anarquistas y del POUM estuvieron bastante peor armadas y equipadas que las dirigidas por mandos del PCE), y acogiendo en su seno a los militares republicanos gracias a su política contrarrevolucionaria. Así mismo el PCE se convirtió en la práctica en el refugio de aquellos sectores de la pequeña burguesía republicana, asustados ante el avance de la revolución proletaria. De hecho en la actualidad, en su ârecuperación de la memoriaâ? prefiere hablar de la guerra civil y nunca menciona ni por casualidad la revolución que aplastó.
    En mayo de 1937 estalló el enfrentamiento abiertamente entre los sectores revolucionarios, representados por las bases anarcosindicalistas y por el POUM, y los defensores del estado republicano agrupados: aparato burocrático del Estado, fuerzas de orden público, ejército regular, burguesía nacionalista catalana, pequeña burguesía, el ala derecha del PSOE (Prieto), el PCE y los dirigentes de la CNT y la FAI. Desactivada la lucha callejera y tras meses de cínicas calumnias por parte de la prensa estalinista el POUM fue ilegalizado y sus dirigentes y militantes perseguidos, encarcelados o asesinados por los estalinistas sin ningún respeto por las formalidades legales que tanto defendían. Así desapareció para siempre en una cárcel clandestina del PCE el veterano luchador comunista Andréu Nin.    
   
    El proletariado no necesita recuperar ninguna memoria porque nunca la ha perdido; manifiesta por su propia existencia en actos que este pensamiento de la historia no se ha olvidado; y que esta memoria histórica no puede ser conservada más que transformándose en pensamiento práctico; y la práctica del proletariado como clase revolucionaria no puede ser menos que la conciencia histórica operando sobre la totalidad de su mundo. Sabe por su experiencia histórica concreta que no hubo, hay ni puede haber Estados âobrerosâ?; que âla existencia del Estado y la existencia de la esclavitud son inseparablesâ? (K. Marx, Worwärts); que democracia y trabajo asalariado son incompatibles; y que âpara hacer valer su personalidad, los proletarios deben abolir la condición de existencia que hasta hoy ha sido la suya, y que al mismo tiempo es la de toda la sociedad: deben abolir el trabajo. Por eso se encuentran en oposición directa con el Estado, forma con la cual los individuos de la sociedad se han dado hasta el presente una expresión colectiva, deben destruir el Estado para afirmar su personalidadâ? (K. Marx - F. Engels, La ideología alemana).


NOTAS

1 En esta situación en la que la burguesía se encuentra a dentelladas las deudas alcanzan tal magnitud que ponen a tal o cual burguesía nacional al borde de su hundimiento. En estos momentos juegan un papel principal para su defensa todas las facciones socialdemócratas que tratan de confundir al proletariado haciéndole identificarse con tal o cual deuda y lo tratan de movilizar para cancelarla. El lema del âno al pago de la deuda externaâ es una de las formas en que se nos presenta esta artimaña burguesa.
2 Las excusas no le faltan. Así el desmantelamiento y el despido masivo de trabajadores de uno de los sectores más prolíferos, que no aguantaba más el peso de la ley del valor, los servicios aéreos y su entorno, se encontraron con la excusa perfecta para su desastre en los atentados del 11 de septiembre.
3 Es decir, no solo el salario nominal, si no también los servicios sociales que el capitalismo engloba dentro del salario del trabajador.
4 En un mismo Estado se encuentran un conglomerado de intereses y de formas de gestionarlos que se enfrentan. Entre ellos nos referiremos a los que se imponen, a los que marcan la línea de actuación de ese Estado por encima de los demás.
5 Para contactar con el GCI, escribir sin otra mención: BP 54, Saint-Gilles (Bru) 3, 1060 Bruselas, Bélgica. SU pagina web: http://www.geocities.com/icgcikg/
6 El ejército de la Coalición participará activamente en las masacres de proletarios de muchas maneras. Por ejemplo cuando agarraba a los escapados, no dudaban en desarmarlos y obligarlos a retornar a territorio iraquí. En otros casos se los hace prisioneros y se los interna en los campos de concentración de Arabia Saudita. Muchos de estos prisioneros serán ejecutados luego de finalizada la guerra por haberse sublevado en estos campos contra las medidas represivas y terroristas que las autoridades de Arabia Saudita impusieron en los mismos.
Sindicat Terrassa