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Notícies :: sanitat
Ya está bien de demoras en la excarcelación de Alberto romero Varela, enfermo gravísimo en la cárcel de Teixeiro
21 jul 2022
Hola compañerxs, soy Inmaculada Rodríguez Rodríguez, podéis llamarme Maku. A través de estas palabras os pido vuestro apoyo y solidaridad para mi compañero Alberto Romero Varela, que se encuentra preso en la cárcel de Teixeiro (A Coruña) desde el pasado 10 de junio. Su situación actual es de extrema gravedad, ya que es enfermo oncológico en fase 4, con tratamiento activo de quimioterapia y anticuerpos. Está recluido en el módulo de enfermería donde los medios médico-sanitarios son escasos, si no inexistentes, y el trato que está sufriendo no puede menos que resultar nefasto para, digámoslo así, la evolución favorable de su enfermedad
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A instancias del equipo médico de la prisión, la Junta de Tratamiento le clasificó en tercer grado, en cumplimiento del artículo 104.4 del reglamento penitenciario, iniciando expediente de libertad condicional por “razones humanitarias”, según lo dispuesto en el artículo 196 RP. Estamos a la espera de su tramitación por el Juzgado Vigilancia Penitenciaria de A Coruña, para su total liberación. Pero, a pesar de las consabidas proclamaciones legales de humanitarismo, el sistema punitivo, penal y penitenciario, continúa demostrando en la práctica que ignora totalmente los sentimientos de empatía humana y solidaridad que deberían regir la aplicación de las leyes en situaciones como esta. El artículo 91.2 del código penal, que las regula, cuando por los informes correspondientes ha quedado acreditado que se trata de “enfermos muy graves con padecimientos incurables”, obliga a la Administración penitenciaria, a elevar “el expediente de libertad condicional, con la urgencia que el caso requiera, al juez de vigilancia penitenciaria, quien, a la hora de resolverlo, valorará junto a las circunstancias personales la dificultad para delinquir y la escasa peligrosidad del sujeto.”
La aplicación exigida por la fiscalía de esa claúsula de seguridad, que prima sobre cualquier consideración humana la valoración de “la dificultad para delinquir y la escasa peligrosidad” de un enfermo casi terminal, se ha retrasado varios días, sin que ninguna autoridad haya parecido interesda en imprimir mayor celeridad a los mecanismos burocráticos por los que se había de realizar. Y lo mismo ha pasado en todas las fases del procedimiento que no puede conducir más que a la liberación del preso enfermo, que los médicos consideraron urgente desde el primer día de su encarcelamiento, hace más de cuarenta días. Ahora que, por fin, ya se ha cumplido al parecer trámite exigido por la fiscalía, el Juez de Vigilancia Penitenciaria continúa demorando inexplicablemente la decisión que le corresponde de excarcelar a Alberto
Mientras, su estado se deteriora, se obstaculiza el tratamiento que tiene prescrito y se aplaza día tras día el momento de dejarle estar con su familia y en unas condiciones de vida, cuidados y tratamiento mínimamente decentes que, como todo el mundo sabe, jamás va a poder proporcionarle la administración carcelera. El cáncer de colon con metástasis que sufre ha obligado a realizarle operaciones quirúrgicas a consecuencia de las cuales tiene que evacuar en una bolsa que debe transportar allá donde vaya y que ha de ser cambiada diariamente. Los «servicios médico-sanitarios» de la prisión no alcanzan ni para hacer ese cambio, en el que debe ser ayudado por sus compañeros presos. Tiene que desplazarse en una silla de ruedas y ha dejado de comer, entre otras razones, porque la comida taleguera no es la apropiada a su estado. Tampoco recibe suficientes cuidados paliativos para el dolor.
El día 13 de julio, por ejemplo, no pudo recibir la sesión de quimioterapia que tenía prescrita, en el Hospital Clínico de Santiago, donde estaba citado para ello, por tener las defensas en muy mal estado y correr riesgo de sufrir infecciones. La guardia civil no me permitió abrazarle, ni siquiera acercarme a él.
Os pido que difundáis todo lo posible este llamamiento en apoyo de Alberto y de toda la gente de abajo que sufre el abandono y los abusos de la máquina trituradora carceleria. ¡Abajo los muros de las prisiones! ¡Libertad y Anarquía!
Maku, compañera de Alberto

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