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Notícies :: corrupció i poder
El mito covidiano, los sindicatos y la vacunacion de los niños en barcelona 29 ene. 18h.2022.
28 gen 2022
Hay que tener bien en cuenta, y esto no ha de
exigir demasiado esfuerzo, que la palabra covid y el numero 19 nada significan. Desde esa nada, todo esto prepara el terreno para nuestro primer enfoque de la relación entre enfermedad covidiana y simulación. Desde el punto de vista socio-ético, el primer error consiste en tratar de elevar al sujeto que sufre de la categoría de asintomatico a la de paciente.
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El covid y la vacunacion facilitaron a la gente
(sobre todo a los individuos oprimidos por la sociedad) estar enferma y morir. La vacunacion no parece haber contribuido a que a la gente le resulte más fácil estar sana y vivir.
Utilizan su prestigio y sus conocimientos médicos para ayudar a la sociedad a plasmarse de acuerdo con una imagen que le era placentera.
Considerar casi cualquier incapacidad,y en especial la vejez, que se parecía tanto a un trastorno orgánico— como una enfermedad, favoreciendo con su autoridad la difusión de esta imagen socialmente auto engrandecedora acerca de lo que entonces era resfriados, gripes, y que en nuestros días se ha convertido en el problema general de la pandemia covidina. Por supuesto, el peso de la autoridad de la opinión médica y cientifica contemporánea, pra continuar sustentando a imagen del covid como enfermedad y vacunacion como curacion. . Sostener que las personas asintomaticas son «enfermas» suena, a primera vista, como una gran merced, porque confiere la dignidad de padecer una «verdadera enfermedad»; pero este punto de vista lleva consigo un peso oculto, que arrastra otra vez a los sujetos asintomaticos hacia el mismo tipo de incapacidad del que este cambio
semántico y social iba a rescatarlos. e Los fenómenos de covid y la vacunacion se deben a la sugestión. Se insinua, además, que las
demostraciones de contagio de covid presentadas por medicos y cientificos son falsas, es decir, que se parecían a los actuales programas de preguntas y respuestas de la televisión, arreglados de antemano. Esta acusación parece ante tanta evidencia fundamentada. Es evidente que el fraude de medicos y cientificos, o su disposición para dejarse embaucar —resulta imposible determinar ahora de cuál de estos dos casos se trataba—, es un asunto delicado. Hablar de «insuficiencias» y de «errores» implica recurrir a eufemismos. Con el fin de lograr mayor precisión, deberíamos preguntar: ¿Para quién, o desde qué punto de vista, es un error clasificar a ¡os individuos no enfermos como enfermos? Resulta claro que se trata de un error,desde la perspectiva de la integridad científica e intelectual. Es también un error sicreemos que los finespositivos —p. ej., la rehabilitación de los asintomaticos , o los que se les llama delincuentes por no querer ser vacunados— no justifican el uso de medios moralmente dudosos (en este caso, recurrir a la falsedad y la tergiversación deliberada o casi deliberada). El status social de la mayoria de médicos y personal santario es relativamente bajo. La mayoría son mujeres. Su status es similar
a los asistentes sociales o maestros de escuelas públicas. La comparación entre la medicina plantea muchos interrogantes acerca de los méritos y deficiencias de los sistemas públicos y privados de educación y asistencia médica. Medicos de la sanidad publica, asistentes sociales, maestros de las escuelas públicas comparten una
característica común significativa: cada uno funciona como agente social. Esto significa que los individuos que cumplen esos roles sociales son contratados por la sociedad o por grandes organismos sociales . No los contratan sus clienteso pacientes y, por lo tanto, no están obligados a guardarles lealtad. Este encuadre tiende a beneficiar al grupo en general, pero no siempre favorece a los individuos que usufructúan el servicio. El choque de intereses es más grande cuando las necesidades del grupo y del individuo son muy divergentes. Se considera, por lo tanto, que el cambio terminológico implícito en el reemplazo del diagnóstico de asintomatico y el de este por el concepto de enfermedadcontagiosa como medio para
designar todas las clases de acontecimientos sociales e interpersonales, refleja la evolución social. El primer paso, o sea designar la enfermedad del individuo asintomatico , vincula directamente al médico con el campo del opresor. El segundo —designarla enfermedad y el contagio- lo convierte enrepresentante del individuo «enfermo» (oprimido). El tercer paso —llamarla enfermedad infecciosa— señala una etapa en la que el rol y la función sociales del médico son ambiguos y oscuros desde el punto de vista de la etica, y contrario al juramento hipocratico, y es yatrogenia.

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