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Notícies :: corrupció i poder : educació i societat : mitjans i manipulació : dones
Cuando los científicos son el reflejo del sistema
16 des 2020
Varios artículos sobre el científico galardonado con el premio Nobel, James Watson, que demostró tener un amplio conocimiento científico y un escaso conocimiento humano por sus comentarios racistas y antisemitas.

El caso de Watson no es único dentro del mundo científico, ni dentro de los premios Nobel, donde también es posible encontrar a científicos negacionistas, misóginos, usurpadores del mérito, sexistas...
James Watson, el nobel del racismo
Por Akam Akamayong Fuentes: Afrikara. Traducido por Caty R.

En un mundo embrutecido por las ideologías del odio -las de la hegemonía euro-estadounidense-, los miramientos practicados desde hace mucho tiempo por los intelectuales y las buenas conciencias se desmoronan. La creencia en la desigualdad de los seres humanos, especialmente en la inferioridad de facultades de los africanos, nunca había desaparecido realmente; sólo el contexto geopolítico, la evolución de las ideas caracterizada mucho tiempo por el tercermundismo y sus alianzas, hacían imposible la declaración de tales creencias profundamente afianzadas en Occidente y, por efecto de contagio asimétrico, de dominación y alienación, inculcadas a los negros que viven en Occidente y en África.

El 14 de octubre de 2007 el genetista estadounidense y premio nobel de medicina James Watson, uno de los descubridores del ADN, en una entrevista al Sunday Times se declaraba «en el fondo pesimista en cuanto al futuro de África», ya que sostenía que: «Nuestras políticas sociales se basan en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra (blancos), pero (…) todas las investigaciones indican que ciertamente no es así».

Una posición que no es realmente la primera vez que mantiene el genetista quien, haciendo frente a un chaparrón de críticas, inició repliegues tácticos considerándose «mortificado» y mal comprendido. Pero sin ceder nada sobre lo esencial, aunque pudiera parecerlo, el viejo investigador precisaba el viernes 19 de octubre en el diario The Independent que: «El deseo de casi toda la sociedad actual es creer que la capacidad de razonar es una herencia universal de la humanidad. Es posible. Pero simplemente querer que sea así no es suficiente. Eso no es científico. Preguntarse sobre este asunto no es demostrar racismo».

A pesar del revuelo causado por sus primeras declaraciones y de que lo han despedido del laboratorio neoyorquino Cold Spring Harbor, de su centro de investigación y de su facultad de biología, el «nobel del racismo», según la acertada expresión del diario africano senegalés Le Populaire, ha mantenido sutilmente sus tesis. Decir que la capacidad universal de razonar es un «deseo» deja la puerta abierta a la afirmación de lo contrario. Por otra parte reincidente, el mismo Watson ya había escupido que los impulsos sexuales podrían estar relacionados con el color de la piel, ¡lo que explicaría la libido más desarrollada de los negros!

Procedente de una cumbre intelectual, premio nobel de medicina, especialista en genética -la ciencia que supuestamente demostró la igualdad antropológica de todos los seres humanos y revolucionó el concepto de raza-, Watson se alinea con las actuales tendencias racistas y sugiere una distinción quizá incluso más utilizable hoy que ayer. Se puede ser un científico, una persona inteligente pero también amoral, racista, rencoroso y sometido a los prejuicios de la época. Ciencia sin conciencia que sólo es, diría Rabelais, miseria del alma…

Lo indignante, además de la pasividad de los africanos ante esta nueva agresión racista difundida a escala planetaria por una autoridad intelectual incuestionable en cuanto a su ciencia, es el aumento, en Europa y las Américas, de observaciones que rebajan violentamente a los negros de manera genérica. Este esplendor del consenso de la injuria, nueva seña de identidad mundial de los negros y negroides, forma parte del trato policial, administrativo y mediático a los africanos y negros en Occidente: sin papeles, expulsados, inmigrantes, clandestinos por naturaleza… Su debilidad de organización y la semejanza con los despropósitos del animador de televisión Pascal Sevran quien, también siempre muy afligido, consideraba a finales de 2006 que la «polla de los negros» que copulan sin descanso era la responsable del hambre en África, se imponen por sí mismas.

¿Cómo un premio nobel de medicina estadounidense puede, sin concertación, servir los mismos tópicos fangosos de la superioridad racial que un animador de televisión francés de cociente intelectual casi nulo? Tengamos en cuenta que varias generaciones separan a los dos personajes. Un imaginario compartido y reincidente sigue ejerciendo sus efectos devastadores en las sociedades de la tierra bajo falaces caretas de humanismo, solidaridad y fraternidad internacionales, de globalización feliz. Hasta los que se proclaman pertenecientes a la elite africana, negra, caribeña o de la diáspora, como para ratificar esas afirmaciones de inferioridad de los negros, no encuentran nada mejor que dedicarse al servilismo y a mendigar ridículas participaciones en los escenarios de las apariencias del poder cuando, a la larga, todos los que optaron por esa estrategia corrupta acabaron rechazados y humillados en la vida.

Del campesino africano poco integrado en la historia, según cierto discurso del 26 de julio de 2007 en Dakar pronunciado por el presidente francés (1), a la capacidad intelectual africana que suscita el pesimismo de un genetista de fama mundial, hay una misma visión del mundo y de los negros: ¿Racismo? Elemental, querido Watson.

(1) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=54458

Texto original en francés: http://www.afrikara.com/index.php?page=contenu&art=1928

Akam Akamayong pertenece al equipo editorial de afrikara.com, publicación online de información alternativa que desarrolla una línea editorial basada en el análisis de hechos socioeconómicos, comentarios alternativos de la actualidad y crítica de productos culturales alternativos (música, libros, espectáculos, películas). Su intención es destacar las contradicciones y dar a conocer opiniones poco difundidas, poco conocidas o controvertidas sobre la actualidad o la Historia -africana y europea- y mostrar otras formas de ver el mundo.

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.

https://rebelion.org/james-watson-el-nobel-del-racismo/


James Watson: el premio Nobel despojado de sus títulos por reiterar que los negros son menos inteligentes que los blancos por sus genes
Redacción BBC News Mundo

El científico estadounidense James Watson, ganador del premio Nobel de 1962, fue despojado de sus títulos honorarios después de que reiterara unos polémicos comentarios sobre la raza y la inteligencia.

En un documental de televisión transmitido el 2 de enero, el investigador pionero de los estudios del ADN hizo referencia a su opinión de que los genes influyen en que haya una diferencia en el promedio que consiguen negros y blancos en pruebas de inteligencia o de coeficiente intelectual.

El laboratorio Cold Spring Harbor, de Nueva York, señaló que los comentarios del científico de 90 años son "infundados e imprudentes".

Watson había hecho señalamientos similares en 2007, cuando afirmó que los africanos eran menos inteligentes que los europeos, pero posteriormente se disculpó.

El investigador compartió el Nobel de Medicina en 1962 con Maurice Wilkins y Francis Crick por su descubrimiento de la estructura de doble hélice del ADN.

Ese hallazgo está considerado como uno de los momentos clave en la ciencia moderna.

Las polémicas declaraciones
En 2007, el científico, quien trabajó en el laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge, le dijo al periódico británico Times que era "pesimista respecto al futuro de África", porque "todas nuestras políticas sociales están basadas en el hecho de que su inteligencia es la misma que la de los blancos, cuando todas las pruebas indican que en realidad no es así".

Watson dijo que aunque esperaba que todo el mundo fuera igual, "la gente que ha tenido que tratar con trabajadores negros encuentra que eso no es verdad".

El académico nacido en Chicago también dijo que las personas no deberían ser discriminadas por su raza, porque "hay mucha gente de color que es muy talentosa".

Posteriormente se disculpó por sus comentarios.
El Nobel "racista" se desdice
"A todos los que dedujeron de lo que dije, que África, como continente, es genéticamente inferior, a todos ellos, les pido disculpas. No es lo que quise decir. No hay base científica para aseverarlo", dijo.

Las consecuencias
Después de sus comentarios de 2007, el laboratorio Cold Spring Harbor lo suspendió.
El científico perdió su trabajo como rector en el laboratorio y fue destituido de sus funciones administrativas.

Pero tras escribir una disculpa, retuvo sus títulos honorarios como rector emérito, profesor emérito Oliver R. Grace y miembro honorario.

Sin embargo, tras las declaraciones ofrecidas en el programa de televisión "American Masters: Decoding Watson" ("Maestros estadounidenses: decodificando a Watson"), este año, la institución lo despojo de todos los títulos.

Watson le dijo a PBS, la cadena pública estadounidense, que su visión sobre la raza y la inteligencia no había cambiado.

"Las declaraciones del doctor Watson son reprensibles y carecen de respaldo científico", indicó el laboratorio en un comunicado.

Las mismas, acotó, revertían la disculpa que alguna vez emitió.

Medios estadounidenses informaron que Watson se encuentra en un hogar de cuidado recuperándose de un accidente automovilístico y que tiene conciencia "muy mínima" de su entorno.

La venta de la medalla
Watson vendió su medalla de oro en 2014. Era la primera vez en la historia que un ganador del Nobel ofreció subastar su presea.

Según dijo en un comunicado en esa ocasión, su intención era dedicar parte de las ganancias a financiar proyectos en las universidades e instituciones científicas en las que estudió y trabajó a lo largo de su carrera.

"Estoy deseando hacer más regalos filantrópicos al laboratorio Cold Spring Harbor, la Universidad de Chicago y el Clare College Cambridge, y así seguir contribuyendo a que el mundo académico continúe siendo un ambiente donde prevalecen las grandes ideas y la decencia", señaló.

Ese mismo año, el biólogo molecular indicó que había sido excluido de la comunidad científica tras haber formulado sus comentarios sobre la raza.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-46866371


Los laureados con el Nobel más polémicos de la historia: racistas, fraudes y misóginos

De William Shockley a James Watson: estos son los ganadores más infames del Premio Nobel.
MARK STRAUSS

Desde los comienzos de los Premios Nobel, en 1901, menos de 1.000 personas han recibido el galardón más prestigioso del mundo. Muchos grandes descubrimientos han sido incomprensiblemente pasados por alto, mientras que algunos laureados con el Nobel no se lo merecían tanto.

Algunos no dieron a sus compañeras, que habían hecho posibles sus logros, el crédito que merecían. Otros usaron su fama para promover la ciencia basura. Por otro lado, otros revelaron su intolerancia con el pretexto de continuar su búsqueda de conocimiento.

Para resumirlo mejor, hemos dividido estos momentos bajos de la historia del Nobel en categorías:

Supremacía blanca
Como coinventor del transistor, William Shockley trajo el silicio a Silicon Valley («Valle de Silicio», traducido literalmente). Desafortunadamente, también era un racista obstinado.

Ganó el Premio Nobel de Física en 1956. Sin embargo, en los años posteriores, pese a su total falta de educación formal en biología y genética, Shockley intentó servirse de estos campos de estudio como respaldo a una serie de ideas racistas conocidas como eugenesia.

En particular, advirtió sobre la «evolución regresiva», ya que creía que los afroamericanos se reproducían más rápido que los, según él, estadounidenses caucásicos intelectualmente superiores. Sus propuestas de «soluciones» incluían remplazar el sistema de previsión social con incentivos financieros para los individuos «genéticamente desfavorecidos» que les permitiesen someterse a la esterilización.

Negación de la ciencia
Kary Mullis, el ganador del Premio Nobel de Química en 1993, se deleita con su reputación de «rebelde». En su autobiografía, Dancing Naked in the Mind Field, ensalza las virtudes de la astrología, describe un posible encuentro con alienígenas (que se le aparecieron en forma de un mapache parlante y resplandeciente) y admite alegremente su consumo reiterado de LSD.

Desafortunadamente, las teorías inconformistas de Mullis también incluyen la negación del SIDA. Ha utilizado su fama de laureado con el Nobel para apoyar las teorías del biólogo molecular Peter Duesberg, que afirma —pese a las aplastantes pruebas de lo contrario— que el virus del VIH es inofensivo y que la causa del SIDA es el uso recreativo de drogas y de fármacos anti-VIH.

Agente de la guerra
El Premio Nobel de Química de 1918 se le concedió a Fritz Haber, que había desarrollado un método para sintetizar amoníaco a partir de nitrógeno e hidrógeno para su uso como fertilizante. El descubrimiento aumentó los rendimientos de los cultivos por todo el mundo y Haber fue elogiado por ser el hombre que había hecho «pan a partir de aire».

Pero Haber también sería conocido por otra innovación: las matanzas masivas. Durante la Primera Guerra Mundial, inició un programa para desarrollar y militarizar el cloro para su uso en el campo de batalla. El 22 de abril de 1915, Haber supervisó personalmente el despliegue de 6.000 cilindros de gas en Ypres, Bélgica, que mataron a 1.000 soldados franceses y argelinos en menos de diez minutos.

El ganador menos cualificado
Nils Gustaf Dalén ganó el Premio Nobel de Física de 1912 en conmemoración a su innovadora investigación sobre... faros. Su invención, la Solventil, era una válvula solar que regulaba el funcionamiento de las lámparas de gas. La válvula apagaba la baliza al amanecer y volvía a encenderla por la noche o durante el día, si las condiciones meteorológicas se volvían nubladas o neblinosas.

Una invención ingeniosa, sin duda, pero no fue exactamente una investigación revolucionaria, especialmente durante una época en que Max Planck y otros científicos estaban revolucionando nuestro conocimiento sobre la física.

«Este sigue siendo el galardón menos impresionante en cualquier categoría científica», escribió Burton Feldman en su libro The Nobel Prize: A History of Genius, Controversy, and Prestige. «Parece que ocurrió debido al bloqueo de la academia sobre candidatos más impresionantes, como Planck».

Más tarde salió a la luz que la academia originalmente tenía la intención de ofrecer un premio conjunto a Nikola Tesla y Thomas Edison por sus contribuciones al desarrollo de la electricidad. Sin embargo, Tesla rechazó compartir el premio con Edison. Algunos relatos históricos afirman que Tesla seguía resentido por una discrepancia financiera con Edison; otros dicen que Tesla consideró una afrenta compartir el premio con un mero inventor.

Por ello, el premio se destinó a un hombre que había encontrado una forma de construir mejores faros.

Sexistas ignorantes
Varios laureados figuran en esta categoría, especialmente aquellos que negaron a sus colegas mujeres el reconocimiento público que merecían por su investigación (más abajo tenemos la categoría «Ladrones del mérito»).

Sin embargo, un nombre destaca especialmente: Sir Tim Hunt, ganador del Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2001.

El bioquímico británico creó un tsunami de críticas en redes sociales en junio de 2015 cuando, durante un almuerzo para mujeres periodistas y científicas femeninos en Seúl, comentó: «Déjenme hablarles de mis problemas con las mujeres. Ocurren tres cosas cuando compartes el laboratorio con ellas: tú te enamoras de ellas, ellas se enamoran de ti, y, cuando las criticas, lloran. Quizá deberíamos hacer laboratorios separados para hombres y mujeres».

Hunt publicó más tarde una pseudodisculpa diciendo que lamentaba haber ofendido a alguien y que su intervención «tenía la intención de ser un comentario irónico y jocoso». Sin embargo, también dijo a un colega que su comentario se basaba en la «honestidad», lo que refleja una aparente ignorancia sobre la representación insuficiente de las mujeres que trabajan en los campos de STEM (Ciencias, Tecnologias, Ingenierías y Matemáticas).

«Declaraciones como esta son indicadores de una actitud arraigada que, en efecto, hace que sea más difícil para las mujeres avanzar en el mundo de la ciencia», escribió la escritora científica Deborah Blum, ganadora del Premio Pulitzer.

Ladrones del mérito
Existe una larga y bochornosa historia de Premios Nobel concedidos a hombres en lugar de a sus colegas mujeres.

Quizá uno de los más indignantes sea Joshua Lederberg, galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1958 por una investigación llevada a cabo con su primera mujer, la microbióloga Esther Lederberg.

Esther Lederberg descubrió un virus que infectaba a las bacterias, y, junto con su marido, desarrolló una técnica para transferir bacterias entre placas de petri. En sus primeros experimentos usaron el polvo de la polvera de ella para coger y depositar las bacterias en una placa de laboratorio. En la actualidad, los científicos usan una técnica similar para estudiar la resistencia a los antibióticos.

Pese a todas sus contribuciones, ella no compartió el Premio Nobel con su marido, quien la mencionó solo una vez en su discurso durante la gala de los Nobel.

Completamente equivocados
El científico danés Johannes Fibiger ganó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1926 por descubrir lo que pensaba que era un parásito cancerígeno, una idea audaz que resultó ser del todo incorrecta.

Fibiger estudió ratas salvajes que tenían verrugas. Él creyó que eran una forma de cáncer causada por gusanos parásitos. El Premio Nobel le fue concedido con la declaración de que estos hallazgos suponían «la mayor contribución a la medicina experimental en nuestra generación».

Solo que no lo era. Aunque es verdad que ciertas infecciones pueden provocar cáncer, la enfermedad de sus ratas no había sido causada por parásitos. Ni siquiera era cáncer. Lo que provocaba los bultos de las verrugas en los estómagos de las ratas era un déficit de vitamina A, agravada por los parásitos.

¿Por qué se le concedió el Nobel? «El amanecer de la era microbiana fue a finales del siglo XIX y él vivió a principios del siglo XX», explica la profesora de epidemiología de Stanford Julie Parsonnet. «La gente estaba muy entusiasmada sobre la posibilidad de que las infecciones fueran la causa de todo». Y, por supuesto, contribuyó que Fibiger tuviera amigos en el comité del Nobel.

James Watson
James Watson es una categoría en sí misma. El codescubridor de la estructura del ADN no se perdió ni una oportunidad para ofender.

Durante una conferencia en Berkeley, sugirió que existían vínculos bioquímicos entre la libido sexual y el color de la piel («por eso tenemos latin lovers», dijo) y entre el peso corporal y la ambición. Declaró en una entrevista que «parte del antisemitismo está justificado». Nunca dio el crédito que se merecía a Rosalind Franklin, cuyo trabajo con cristalografía de rayos X hizo posible su descubrimiento, aunque sí se molestó en criticar su apariencia y su gusto para vestir.

Y cuando parecía que no quedaban límites que cruzar, Watson se declaró «inherentemente pesimista sobre la perspectiva de África» ya que «todas nuestras políticas sociales se basan en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra, aunque todas las pruebas apuntan a que no es así».

En un ataque de resentimiento y autocompasión, Watson subastó su medallón del Premio Nobel en 2014 por 4,1 millones de dólares (3,5 millones de euros).

Él es el único laureado que ha hecho tal cosa.

https://www.nationalgeographic.es/historia/2017/10/los-laureados-con-el-


El premio Nobel que afirma que los negros son menos inteligentes vuelve a la carga

James Watson, codescubridor de la estructura del ADN, defiende en un documental sus tesis racistas sin base científica

MANUEL ANSEDE/El País

“Entre los blancos y los negros hay diferencias en los resultados de las pruebas de inteligencia. Yo diría que la diferencia es genética”. El polémico biólogo James Watson, ganador del premio Nobel de Medicina en 1962 por ser uno de los descubridores de la estructura del ADN, ha vuelto a lanzar al mundo sus teorías racistas, esta vez en el documental Decoding Watson [descodificando a Watson https://www.youtube.com/watch?v=hzjjh1P8_o8], estrenado anoche en la televisión pública estadounidense PBS.

Watson, nacido en Chicago hace 90 años, está muy solo con sus elucubraciones. Hace apenas dos meses la Sociedad de Genética Humana de EE UU emitió un comunicado (https://www.cell.com/ajhg/fulltext/S0002-9297(18)30363-X) “alarmada ante el resurgimiento social de grupos que rechazan el valor de la diversidad genética y utilizan conceptos genéticos distorsionados o ya desacreditados para reforzar afirmaciones falsas sobre la supremacía blanca”. La genética, continuaba la nota, “demuestra que los humanos no pueden dividirse en subcategorías biológicamente distintas”. En palabras del genetista español Carles Lalueza Fox (https://elpais.com/elpais/2016/02/29/ciencia/1456710677_794970.html), “las poblaciones no han estado suficientemente aisladas como para que surjan diferencias genéticas en rasgos cognitivos”.

La Sociedad de Genética Humana de EE UU ha alertado del resurgimiento de grupos que reivindican la supremacía genética blanca
Watson fue hace cuatro décadas uno de los mayores impulsores de la lectura del genoma humano (https://elpais.com/diario/1988/09/28/sociedad/591404409_850215.html) y de la investigación de las bases moleculares del cáncer. Su defenestración llegó en 2007 (https://elpais.com/diario/2007/10/18/sociedad/1192658406_850215.html), cuando, en una entrevista con el semanario británico The Sunday Times, declaró que era “pesimista” sobre el futuro de África. Las políticas de cooperación al desarrollo, aseguró, “se basan en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra, mientras que todas las pruebas dicen que no”. Existe el deseo de que todos los seres humanos sean iguales, añadió Watson, pero “las personas que tienen que tratar con empleados negros saben que no es cierto”.

El racismo sin base científica de Watson desató la indignación mundial. El biólogo pidió disculpas, pero fue empujado a abandonar su puesto (https://www.cshl.edu/dr-james-d-watson-retires-as-chancellor-of-cold-spr/) de rector del prestigioso laboratorio Cold Spring Harbor, en Long Island (EE UU), y fue repudiado por gran parte de la comunidad científica. En 2014 decidió subastar su medalla de oro del Nobel para compensar la caída de sus ingresos y se la vendió por 4,8 millones de dólares al magnate ruso Alisher Usmánov (https://elpais.com/diario/2006/09/04/sociedad/1157320803_850215.html), dueño de un imperio metalúrgico.

El documental Decoding Watson es el regreso del científico apestado a los focos. El filme, dirigido por Mark Mannucci (https://www.imdb.com/name/nm1016682/), sigue a Watson y a su entorno durante un año. Era la oportunidad perfecta para matizar sus declaraciones racistas de 2007, pero el científico nonagenario ha optado por mantenerlas. Preguntado por si había cambiado de opinión, Watson responde: “En absoluto. Me gustaría haber cambiado, que hubiese habido nuevos descubrimientos científicos que mostrasen que lo adquirido es mucho más importante que lo innato, pero no los he visto”.

“Es decepcionante que alguien que ha hecho contribuciones tan innovadoras a la ciencia esté perpetuando creencias tan dañinas y tan infundadas científicamente”, ha declarado al diario The New York Times (https://www.nytimes.com/2019/01/01/science/watson-dna-genetics-race.html) el director de los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU, Francis Collins (https://irp.nih.gov/pi/francis-collins). La mayoría de los expertos en inteligencia considera que las diferencias detectadas en los tests no surgen de factores genéticos, sino ambientales, subraya Collins. Las personas con mayor nivel socieoconómico, mejor alimentación y mejor educación tendrán, en promedio, mejores resultados en las pruebas de inteligencia. Y es más habitual que estas personas con recursos sean blancas.

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Rosalind Franklin.
El documental no esquiva otra de las grandes polémicas de Watson: la marginación histórica de su compañera Rosalind Franklin (https://elpais.com/especiales/2018/mujeres-de-la-ciencia/rosalind-frankl), la química británica cuya fotografía con rayos X de la molécula de ADN fue esencial para determinar que tenía forma de doble hélice. Esta estructura —similar a dos escaleras de caracol enroscadas en las que los peldaños enfrentados siguen reglas de emparejamiento— permite que la molécula haga fácilmente copias heredables de sí misma. La doble hélice es, en palabras de Watson, “el secreto de la vida”.

“Rosalind Franklin tuvo aquella famosa fotografía (https://askabiologist.asu.edu/sites/default/files/resources/articles/cry) durante ocho meses y nunca concluyó que fuera una hélice”, sostiene Watson en el documental. La investigadora murió por un cáncer de ovario en 1958, cuatro años antes de la concesión del Nobel a sus tres compañeros varones: James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins. Los tres habían estudiado las imágenes de Franklin sin su autorización. En su libro La doble hélice, publicado en 1968, Watson se preguntó “qué aspecto tendría [Rosalind Franklin] si se quitase las gafas e hiciese algo distinto con su pelo”.

“No me preocupa decir lo que pienso”, presume el investigador en la película. Y es cierto. Sus entrevistas y libros están llenos de frases lapidarias. “Di la espalda a la izquierda porque no les gusta la genética. La genética implica que a veces en la vida fracasamos porque tenemos malos genes. [Las personas de izquierdas] quieren que todo fracaso en la vida sea culpa del malvado sistema”, declaró en 2007 (https://www.esquire.com/news-politics/interviews/a2336/esq0107jameswatso/) a la revista Esquire.

En aquella entrevista, Watson defendía la libertad para hacer comentarios antisemitas y al mismo tiempo se preguntaba “por qué no todo el mundo es tan inteligente como los judíos askenazíes” (https://elpais.com/elpais/2014/09/26/ciencia/1411755384_820853.html), un grupo de unos 10 millones de personas cuyas raíces, muy endogámicas, se remontan a unos 300 individuos que vivieron hace 700 años en lo que hoy es Alemania, Polonia y Rusia. Durante el siglo XX, los asquenazíes eran el 3% de la población estadounidense, pero ganaron el 27% de los premios Nobel de ciencias (http://web.mit.edu/fustflum/documents/papers/AshkenaziIQ.jbiosocsci.pdf) concedidos a EE UU y más del 50% de los campeonatos mundiales de ajedrez, según el recuento de tres investigadores de la Universidad de Utah.

El documental Decoding Watson arranca con la celebración del 90º cumpleaños de Watson, el 6 de abril de 2018, en el laboratorio Cold Spring Harbor, donde todavía mantiene un despacho. Unos días después, el genetista Eric Lander, presidente del Instituto Broad del Instituto Tecnológico de Massachusetts y Harvard, se disculpó por brindar por Watson (https://twitter.con/eric_lander/status/996057327164936194?lang=en): “Sus puntos de vista son abominables: racistas, sexistas, antisemitas. Me equivoqué al brindar. Me disculpo”. Según fuentes familiares citadas por The New York Times, Watson tuvo que ser hospitalizado en octubre tras un accidente de coche y sigue en tratamiento médico.

https://elpais.com/elpais/2019/01/03/ciencia/1546527532_263106.html


El nobel racista rectifica, pero sus opiniones le cuestan el cargo
BEGOÑA ARCEBEGOÑA ARCE / El Periódico

Las disculpas del científico James Watson, rectificando su comentario de que los negros son menos inteligentes que los blancos, han llegado demasiado tarde. El premio Nobel de Medicina, de 79 años, dejó ayer Londres y regresó a EEUU, después de ver cancelada la gira de conferencias que tenía prevista en Gran Bretaña. Los ecos de la polémica suscitada por sus declaraciones a The Sunday Times también le han causado problemas en su país. Así, la junta directiva del Centro de Estudios Cold Spring Harbor, en Nueva York, el laboratorio en el que el nobel ha trabajado durante 50 años, ha decidido suspenderle de "las funciones administrativas" que venía ejerciendo.

La futura relación del descifrador del ADN con el centro de investigación será discutida en una próxima reunión por los directivos de la institución. "Los comentarios atribuidos al doctor Watson son sus propias opiniones personales y no reflejan de manera alguna los valores de la junta directiva del laboratorio, su administración o sus docentes", señaló el presidente, Bruce Stillman.

La sociedad de científicos de EEUU también ha condenado el planteamiento de Watson. El nobel americano aprovechó la presentación de su autobiografía la noche del jueves en la Royal Society de Londres para disculparse por lo que considera una mala interpretación de sus palabras. Watson aseguró no haber querido sugerir jamás que los africanos tienen la capacidad intelectual mermada. "Estoy avergonzado por todo lo que ha ocurrido", aseguró.

"Entiendo perfectamente por qué la gente leyendo esas palabras ha reaccionando de la manera en que lo ha hecho", declaró. "A todos aquellos que hayan deducido de mis palabras que África como continente es, en cierta manera, genéticamente inferior, les presento mis excusas sin reservas. No era eso lo que quería decir, y más importante aún, no es ese mi punto de vista ni hay base científica alguna para tal creencia", remachó.

https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/sociedad/nobel-racista-rect

This work is in the public domain

Comentaris

Re: Cuando los científicos son el reflejo del sistema
21 des 2020
a ver, aquí escribo los referentes de quien ha traído el texto, no me meto con nadie, a ver que excusa tenéis ahora para quitar el texto...

un racista
la bbc
nationalgeographic
el pais
el periodico de aragon

todos son nada burgueses y mucho revolucionarios seguramente....

Estáis participando (queriendo o no) en la manipulación de esta pagina tramite ese personaje innombrable...

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