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Notícies :: ecologia
El capitalismo y la tecno-industria nos conducen a la muerte: Nueva ruta de la seda, covid y la industria cárnica
08 oct 2020
El artículo explora la relación entre el sistema tecnológico industrial globalizado y las epidemias

Según la Medicina Tradicional China, y la inmensa mayoría de las medicinas del mundo, excepto la medicina occidental capitalista, un patógeno es un factor externo que ataca al cuerpo pero éste sólo tendrá una importancia decisiva si el organismo pierde su homeostásis, es decir si está en desequilibrio. Este patógeno puede ser una condición climática (por ejemplo un viento frío). Estas medicinas no dan una importancia central a los microbios o a las bacterias en el proceso de la enfermedad, no los hacen su causa principal. Históricamente los conocían aunque los mencionaban de una forma un tanto mística. Para estas medicinas virus y bacterias son elementos de la vida y participan de una manera decisiva en su creación y desarrollo. Es el medio, el equilibrio del organismo lo que realmente cuenta y un patógeno puede desestabilizarlo si el medio está debilitado. El desequilibrio, la pérdida de homeostásis es lo que produce la enfermedad.

Científicos como Bernard o Béchamp, sostuvieron también, mucho tiempo después, que el medio era lo importante (unos tres o cuatro mil años después, pero eran científicos y por lo tanto hay que tener paciencia con ellos porque van más despacito, y cuando descubren algo, que generalmente ya está descubierto, lo renombran con términos raros y creen que han inventado algo cuando muchas veces sólo constatan lo que ya era sabido). Sin embargo fueron ignorados porque sus investigaciones, que demostraron, al contrario que Koch o Pasteur, no eran rentables.

Tiempo más tarde apareció la Nueva Biología – desembarazada la mayoría de las presiones y corrupciones de la todopoderosa industria farmacéutica -, que profundizaba en estas investigaciones y las reforzaba con nuevas pruebas (sirviéndose de sus aparatitos, como el microscopio electrónico). Demostraron a sus colegas científicos, porque el resto de disciplinas no tecno-capitalistas ya lo sabían, que virus y bacterias siempre estaban presentes en seres humanos y en la vida y que en condiciones normales no eran los causantes de las enfermedades porque tenían una función homeostática. Sostiene además esta disciplina que en condiciones normales un virus o microbio no salta de una especie a otra, incluso es difícil que salte de una persona a otra (porque todas las personas en condiciones normales los tienen). También demostraron lo realmente difícil que es la mutación natural de un virus: éstas son casi siempre artificiales.

Un microbio se convierte en patógeno cuando sale forzosamente de su ecosistema y se introduce en otro. En ese momento puede llegar a realizar una función que no es la adecuada en el nuevo ecosistema (por ejemplo un organismo humano o animal) en un momento no adecuado. Por “automatismo” puede realizar lo que siempre hace sólo que en el lugar equivocado y cuando no hace falta. En este momento es cuando un microbio se convierte en patógeno, porque en condiciones normales no infecta una célula sana. Si el organismo en el que entra además está debilitado, por ejemplo por el estrés, la contaminación, radiaciones, químicos, mala calidad del aire, mala alimentación, fatiga, falta de ejercicio o deficiencia en el mismo, estrés inmunitario, cambios inducidos en el clima… (¡vaya! A qué nos suena, ah, sí, a nuestras vidas) la enfermedad aparecerá.

Sin embargo la ciencia tecno-capitalista culpa de todo a los microbios porque es más fácil y rentable curarlo todo con pastillas que ella misma te vende, que recetarle a alguien reposo, ejercicio y buenos alimentos.

El mismo “contagio” y el proceso de enfermedad es un fenómeno colectivo, no en el sentido de que se propaga de uno en uno hasta llegar a muchos, sino porque por la forma de vida de la sociedad de cada momento, se adquiere a la vez al estar debilitados los sistemas inmunológicos de las poblaciones por la condiciones ambientales, económicas,… (nuevamente, contaminaciones, estrés, mala alimentación, fatiga, cambios del clima, etc)

Son pues las epidemias un producto de la artificialización de la vida (por eso a medida que avanzamos en el tiempo, son más y más frecuentes). Si fueran accidentes espontáneos en los que un virus o bacteria salta de manera natural de animales a humanos y se transmite entre estos, el ser humano no hubiera llegado vivo al 2020.

Esta artificialización puede deberse a los jueguecitos de los científicos en sus laboratorios, como si un quimicefa o quiminova se tratara (ahora, más bien pandeminova) o por las condiciones de la producción industrial, extinción de ecosistemas, experimentación en animales, vacunas. La producción de la agricultura industrial, las grandes granjas-factorías, con individuos hacinados, sometidos a vacunas, a hormonas para su mayor productividad, el aumento de la promiscuidad (al igual que en las ciudades, con hacinamientos, mala calidad de aire y agua, vacunas en la población, etc) hacen que los microbios vean alterado su ecosistema, cambien de ecosistema a la fuerza (por las condiciones de tales ambientes o porque directamente se les extraiga de uno para introducirles en otro) y entren en organismos debilitados por sus condiciones de vida. La cadena de producción hace el resto y así los microbios y los virus pueden volverse patógenos, introducirse masivamente y a la vez en cuerpos sin equilibrio homeostático y producir enfermedades (igual que un viento frío, o un cambio de temperatura puede hacerlo).

El artículo que presentamos a continuación explica muy bien este proceso, en concreto en lo que al SARS-Cov-2 se refiere, y lo pone en relación con el modo de producción tecno-industrial y con la economía capitalista.

Es evidente, según lo ya expuesto y con la cantidad abrumadora de pruebas que hay (algunas publicadas en este blog) que las pandemias no son un hecho natural y que los virus, en condiciones normales, no transmiten enfermedades. Éstas se deben a un hecho artificial. El SARS-Cov₂ es un producto patógeno artificial. La discusión no es pues si esta pandemia es natural o artificial, sino si es una plandemia o un exceso tecnocapitalista.

Para nosotros es un ataque biológico premeditado a fin tener un pretexto para reiniciar un sistema que agoniza y cuyo control y transición a otro modelo, impuesto desde arriba, se están disputando los más poderosos del planeta. Evidencias de ello hemos publicado, documentos filtrados, simulacros anteriores, patentes de vacunas y medicamentos registradas desde hace años, compras de materiales científicos y test desde varios años atrás, que 175 estados sobre 200 que hay en el mundo hayan tomado las mismas medidas a la vez…

Otras posturas sostienen que es la enésima atrocidad tecnocientífica e industrial de un capitalismo desbocado que se les ha escapado de las manos y que ahora tratan de gestionar aprovechando la oportunidad para instalar otro sistema o un reforzamiento de este. Nosotros dudamos que las cosas se hagan por casualidad y que la capacidad de reacción sea tan uniforme y rápida.

Sea como fuere, el artículo que presentamos a continuación expone todas las teorías, desde el paso del patógeno de animal a humano (en un contexto, claro está en el que no se producen las condiciones normales) o la creación en un laboratorio, sin entrar a analizar si es accidental o premeditado, y las pone en contexto del sistema capitalista ecocida global y demuestra como la civilización, en este caso el sistema tecno-industrial, es una vez más el causante de nuestra miseria, sea de manera casual o causal.

La Nueva ruta de la seda: covid y la industria cárnica

La nueva ruta de la seda, no es sólo un complejo de proyectos integrados de infraestructuras repartida por los cinco continentes; o un plan estratégico de ramificaciones geopolíticas y económicas controlados por China, sino toda la influencia que este país está ejerciendo en ciertas zonas del planeta a través del comercio internacional de commodities.

Aunque es poco analizado, China ha incursionado fuertemente en el agronegocio global, al ser el principal exportador de varios agrotóxicos (especialmente genéricos), lo que se consolidó con la compra por parte de ChemChina a Syngenta, o la adquisición por parte del Grupo Shuanghui (WH) a la mayor productora de cerdos en el mundo: Smithfields Food. China juega además un innegable liderazgo en el flujo de commodities agropecuarias en el mundo. Pero, ¿qué tiene que ver esto con la pandemia del COVID-19?

Como ha sucedido con otras pandemias, las rutas del comercio internacional, han sido las rutas de las pandemias. En el caso del COVID-19, esta pandemia ha alcanzado niveles globales, siguiendo la ruta de la globalización capitalista.


En este artículo analizamos la relación entre estos tres componentes: la pandemia, las rutas de comercialización y el negocio de la carne.
¿Cómo surge el coronavirus que dio lugar al COVID-19, y por qué se transformó en pandemia?
China, pesca, COVID-19, pandemia, seda, industria cárnica

Estudios moleculares indican que el COVID-19 es provocado por un virus transmitido por una especie de murciélago a seres humanos. Los coronavirus han co-evolucionado con los murciélagos, estableciendo una relación simbiótica entre ellos, y es posible que el virus colabore con algunas funciones metabólicas de los quirópteros.

Esto puede cambiar frente a estados de estrés, como la falta de alimentos provocados por la deforestación, las alteraciones del hábitat y el cambio climático. El sistema inmunológico del animal se deprime, y la carga vírica se dispara. La provincia de Hubei se encuentra en una de los complejos hidroeléctricos más grandes del mundo: la presa Tres Gargantas. Ahí se retienen las aguas del caudaloso río Yangtsé, el río más largo del país, del continente asiático y el tercero más largo del mundo. El Yangtsé nace en la meseta tibetana, en sus 6.300 kilómetros pasa por Wuhan para desembocar en Shanghai. La presa de las Tres Gargantas se ubica en la ciudad de Yichang (en la provincia de Hubei), que está más o menos en el centro del país. No sería extraño que las grandes alteraciones que se produjo en el hábitat natural que se generó haya coadyuvado al surgimiento del virus que desató la pandemia.

Otra teoría es que se originó en un laboratorio. En Wuhan hay dos instituciones que trabajan en coronavirus de murciélago. Desde ahí se recolecta animales vivos para estudiar sus virus: el Centro Wuhan para el Control y la Prevención de Enfermedades y el Instituto de Virología de Wuhan. Este último alberga el Laboratorio Nacional de Bioseguridad, el primer laboratorio de nivel 4 de bioseguridad de China, construido después del brote del SARS a principios de la década de 2000 pero que empezó a trabajar a principios de 2018. El instituto se ha convertido en un líder mundial en coronavirus de murciélago y ha establecido una de las mayores colecciones de cepas, que son recolectadas de cuevas en varios lugares de China.

En Hubai hay también actividades mineras. Y en relación a esto hay otra teoría sobre el origen del SARS-CoV-2: en 2012 – 2013, un grupo de minero adquirieron un coronavirus de los murciélagos en una mina y desde entonces ese virus de murciélago evolucionó dentro de sus cuerpos para convertirse en un virus altamente adaptado a los humanos. Esta evolución se produjo durante un período de hospitalización que, duró varios meses. Se extrajo sangre y otras muestras de los mineros y algunas de estas se enviaron al Instituto de Virología de Wuhan y se utilizaron para la investigación. Durante esta investigación, el virus escapó, iniciando la pandemia COVID-19.

Otra teoría es que hubo otro animal anfitrión de la enfermedad, antes de que saltara a los humanos. La eficiencia con la que actúa este virus, a través de mutaciones, habría requerido una alta densidad poblacional de la especie hospedadora. La propuesta es que pudo haber sido una zoonosis proveniente de animales domésticos o de granja industriales. Esto ya ha sucedido en la historia de la humanidad.




Es posible que la enfermedad surgió por una combinación de todos estos factores; pero ¿cómo se convirtió en pandemia?

El movimiento internacional de personas facilitó la transformación del SARS-CoV-2 en pandemia, El Aeropuerto Internacional de Wuhan Tianhe tiene conexión con los 5 continentes, y tiene conexiones con 109 destinos en el mundo.

Pero está también el comercio de commodities, especialmente agropecuarios y energía a nivel global.
Cría masiva de animales – causa de pandemias

La cría masiva de animales es responsable del surgimiento de varias de las pandemias de las últimas décadas, incluyendo la gripe aviar y porcina, la enfermedad de la vaca loca, entre otras.

En estos entornos se generan las condiciones perfectas para que surjan enfermedades virales mutantes que dieron origen a las enfermedades mencionadas. Tres años antes del COVID-19 se produjo un brote de una enfermedad viral, SADS (Síndrome de diarrea aguda porcina), en el que miles de cerdos murieron. El agente causal fue también un coronavirus, que se cree que saltó de los murciélagos a planteles de cría de cerdos, aunque no hubo una transmisión posterior a los humanos.

Existen numerosas epidemias que afectan a las poblaciones de cerdos en todo el mundo, como la peste porcina africana, la diarrea epidémica porcina (PED), producida por otro coronavirus, que aniquiló a 7 millones de lechones en menos de un año. Y la ‘oreja azul’ (Virus del Síndrome Reproductivo y Respiratorio Porcino), que surgió por primera vez en las granjas industriales de Estados Unidos y Europa en la década de 1990, matando a millones de cerdos, cuando se propagó a China y Vietnam en 2007-2008.

Los pequeños agricultores son los más afectados (11), se pierden los medios de vida y mueren millones de cerdos. El precio del cerdo se dispara. Y luego, algo que se menciona muy poco, los grandes monopolios de cerdos ganan.

El virus de SARS-CoV del 2002; es un pariente cercano del COVID. Estudios genéticos muestran que su composición genética viene de la recombinación génica, porque sus secuencias no eran conocidas en otros coronavirus. La recombinación puede ocurrir fácilmente cuando dos cepas de virus infectan una célula, al mismo tiempo; pero para que ello ocurra, se necesita una gran cantidad de carga génica y viral en el ambiente, que no está presente en ambientes naturales, pero si en lugares altamente intervenidos, como los criaderos de cerdos y pollos.

En estos criaderos conviven decenas de miles de animales, donde se producen grandes cantidades de desechos de todo tipo, incluidos heces fecales, residuos de los piensos de soya o maíz transgénicos (que tienen moléculas génicas inestables). Dado el hacinamiento, son muy propensos a enfermedades bacterianas y virales, por lo que reciben antibióticos y antivirales a lo largo de su vida; creándose el escenario ideal para la recombinación génica y el surgimiento de nuevas cepas de virus.

China es, de lejos, el primer productor de cerdo del mundo (produce el 43% del total mundial); el mayor productor de huevos del mundo (35% de la producción mundial) y el tercer productor de pollos (después de Estados Unidos y Brasil). El país entero consume anualmente 700 millones de animales porcino; es decir, cerca de la mitad de la demanda mundial.

En el caso de la gripe porcina o A1H1, cuyo primer brote fue en México, se responsabilizó directamente a la empresa Smithfield, la mayor criadora y procesadora de cerdos del mundo. Esta empresa fue adquirida en 2013 por la compañía china WH, la misma que desde entonces ha seguido expandiéndose y adquiriendo otras empresas del ramo. Su dueño es uno de los billonarios de China.
Soya, principal insumo para la cría de animales
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El principal insumo de la industria cárnica, es la soya. Mientras Brasil se debate en una crisis sanitaria enorme, y la economía brasileña se ha debilitado como resultado de los efectos generalizados de la pandemia de COVID-19, la mayor parte del sector agrícola del país ha prosperado. El gobierno ha apoyado al agronegocio brasileño, para que éste supere los primeros obstáculos de transporte, y así, impulsar las exportaciones.

El mayor crecimiento de las exportaciones agrícolas en Brasil es impulsado por la soja, que representa el 26% ciento del PIB agrícola total, mientras que otros granos suman otro 8,2 por ciento, lo que juntos representa más de un tercio del total del PIB agrícola.

Con más de 16 mil millones de dólares en ventas de exportación, la soya representó casi ocho veces más que el siguiente producto más exportado: la carne congelada (2,5 mil millones de dólares).

Según la Secretaría de Comercio Exterior (SECEX), las exportaciones agropecuarias en Brasil aumentaron a US $ 36 mil millones entre enero y mayo de 2020, un aumento de casi el 15% en comparación con el mismo período en 2019.

Según la Asociación Nacional de Exportadores de Cereales (ANEC), los puertos de Brasil han operado normalmente, y los datos de la Agencia de Transporte de Agua de Brasil (ANTAQ) muestran que la mayoría de los puertos manejaron más carga a granel en los primeros cuatro meses de 2020, en comparación con el mismo período en 2019. El Puerto de Santos manejó 13,4 millones de toneladas métricas (MMT) de productos en abril, superando en un 5% el récord mensual anterior establecido en octubre de 2019.

Si bien la pandemia de COVID-19 ha llevado a una contracción económica general y un fuerte retroceso en los sectores industrial y de servicios, la estimación de consenso para el sector agrícola muestra un crecimiento de entre 2 y 3% en 2020, según una encuesta del Banco Central de Brasil.

China es el principal comprador de los productos agropecuarios de Brasil, con un 42% del total, y más de la mitad de todas las ventas de exportación de soja, carne de res y cerdo.

Aunque el agronegocio de Brasil está bien posicionado, los riesgos para la Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN) y el hambre de los brasileños se han profundizado por el surgimiento de la epidemia de COVID-19. Hay que añadir que la expansión de los grandes monocultivos eb Brasil con la principal causa de la devastación ambiental.
Consumo de carne en China
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La demanda de carne por parte de la China ha impulsado la demanda global durante la pandemia. China importa más del 43% de la carne de cerdo y 29% de carne de res a nivel mundial. En 2020 el 28% de las importaciones hechas por las principales corporaciones que controlan el comercio internacional de carne estuvieron destinadas a la China, frente al 20% del 2019.

Las exportaciones mundiales de carne de cerdo se elevan a 10,9 millones de toneladas, casi por completo debido a la fuerte demanda de China. Las importaciones de China aumentaron a 4,4 millones de toneladas, por encima del pronóstico anterior de 3,9 millones de toneladas.

La producción interna de carne de cerdo ha disminuido en China debido a la propagación de la peste africana porcina, que afectó a casi la mitad de las cabezas de cerdos en ese país. En China hay un cerdo por cada dos habitantes, de los cuales la mitad viene de producción campesina, y el resto (45 millones), son criados de manera industrial en granjas controladas por un grupo reducido de empresas, incluyendo Smithfields, la mayor productora de cerdos a nivel mundial.

Por esto, la demanda de carne de importada en China sigue siendo increíblemente fuerte. Pero hay más, en Argentina se ha propuesto un plan chino que contemplaría una “inversión mixta entre empresas chinas y argentinas” haciendo crecer la producción de 6 a 100 millones de cerdos en 8 años, para “producir 9 millones de toneladas de carne porcina destinadas a la China. En una primera etapa de 3 años se establecerían 20 macrogranjas de cerdos.

La producción mundial de pollo en 2020 es mayor que el año pasado. Se prevé que la exportación mundial de carne de pollo creerá en 1%, (a 11,8 millones de toneladas), ya que la fuerte demanda de China impulsa los envíos a Brasil, Tailandia y Estados Unidos.

Mientras tanto, la empresa Syngenta (ChemChina), principal exportadora de herbicidas, un insumo importante para la producción de soya (transgénica), tuvo un lucro de 855 millones en el primer semestre 2020, 7% por encima del primer semestre del año pasado, y América Latina respondió al 20,6% de las ventas de la empresa.
Exportación ecuatoriana de camarón
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En el Ecuador, el Decreto Ejecutivo 1017 del 16 de marzo 2020, a través del cual “se declara el estado de excepción por calamidad pública en todo el territorio nacional”, para enfrentar la pandemia del COVID-19, establece en el artículo 6 (c) que: “seguirá funcionando… toda la cadena de exportaciones, la industria agrícola, ganadera…”, por lo que los trabajadores de las plantaciones bananeras, de palma, piscinas camaroneras, planteles florícolas y muchos más, continuaron con sus labores durante toda la pandemia.

A pesar de que este sector se queja por las grandes pérdidas que ha tenido, de que no dota a sus trabajadores de medidas de bioseguridad, han tenido exportaciones extraordinarias durante la pandemia.

China es el primer importado de camarón ecuatoriano. Si bien hubo una pequeña caída en las exportaciones en diciembre / enero, cuando el COVID eran todavía una epidemia restringida a la China, país que es un comprador de camarón ecuatoriano, estas subieron por sobre los niveles históricos.

En julio 2020, China rechazó el camarón de tres camaroneras (que representan el 27% de las exportaciones de camarón ecuatoriano a China), por encontrar genes de COVID en los empaques. Las empresas recibieron todo el apoyo del Estado ecuatoriano del más alto nivel, consiguiéndose el levantamiento de la prohibición, mientras el país se debate en una grave crisis sanitaria por el COVID-19.
Barcos chinos pescan frente a las costas de Galápagos
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Durante el mes de julio y agosto 2020, una flota china de cerca de 300 barcos pesca en el límite de las 188 millas de Zona Económica Exclusiva Insular del Ecuador. La flota incluye pesqueros, buques de abastecimiento y bodegas, y estuvieron en nuestras costas

En marzo 2019, fueron 245 barcos y en junio de 2018 fueron 60 los barcos que se acercaron a Galápagos, un número pequeño frente a los 300 del 2017.

Las gigantescas flotas son capaces de causar un impacto significativo en las aguas en donde operan. Entre 2017 y 2018, en el Mar del Japón, los barcos chinos capturaron una cantidad de calamar superior a la de Japón y Corea del Sur juntas, por lo menos 160.000 toneladas. Cuando terminan la faena, los chinos empiezan a regresar al Asia, llevando el pescado congelado en grandes cuartos fríos, pues la flota está compuesta por barcos factorías, además de las naves que tienen redes de arrastre de kilómetros de extensión. Y en esas redes no solo caen los peces comerciales, sino, también pueden ser atrapadas especies protegidas.

China tienen una flota pesquera de aguas lejanas que fácilmente podría alcanzar los 3000 barcos. Por lo menos 800 operan en las propias costas de Asia, rodeando a Corea del Norte y Japón. Entre 200 y 300, en cambio, se dirigen a nuestros mares ecuatoriales, porque muchas áreas de pesca más cercanas a las costas de China se han despoblado de fauna marina en los últimos años debido a la sobrepesca y la industrialización.

En septiembre 2020, una flota de unas 400 embarcaciones pesqueras extranjeras, la mayoría de ellas de China, se encuentran frente a aguas jurisdiccionales de Perú. Una flota de más de 300 barcos de bandera de China con historial de cambiar nombres de barcos y desactivar rastreo por GPS. La sobrepesca puede causar enormes daños ecológicos.
Conclusiones

Aunque el control del COVID ha sido peor en el resto del mundo que en China, no podemos olvidar las condiciones que existieron en país de origen que explican la emergencia de la pandemia.

Con la expansión de la clase media, aumentó también los niveles de consumo en China, lo que implicó un incremento en el uso de energía y materiales procedentes del propio país y del resto del mundo. Se produjo además cambios en los patrones alimenticios, que incluyen un incremento en el consumo de alimentos procesados y carne. Esto incrementó la producción industrial de cerdos, lo que aceleró las importaciones de insumos para su industria cárnica doméstica (soya del Cono Sur). Pero también ha habido un incremento en las importaciones de carne de cerdo, pollo, camarones, y los niveles de pesca china en todo el mundo. Esto implica un intenso tráfico internacional y la creación de condiciones para el surgimiento de nuevos virus que podrían transformarse en potenciales patógenos para humanos.

Una pandemia como el COVID-19, pudo surgir en cualquier parte del mundo industrializado que reúne las características que se dieron en Wuhan; y los científicos no descartan la posibilidad que esto se de en el futuro.

Elizabeth Bravo
Mira també:
https://terraindomita.blackblogs.org/
https://www.ecoportal.net/paises/internacionales/ruta-de-la-seda-commodities/

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