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Notícies :: un altre món és aquí : corrupció i poder
Monólogo del Virus
17 mar 2020
He venido a parar la megamáquina, soy el fin de un tiempo, la destrucción forzosa y necesaria, la destrucción creativa de "los otros", de “la población” de la “sociedad”…
Detened, queridos humanos, todas vuestras llamadas ridículas a la guerra. Bajad la mirada de venganza que me dedicáis. Apagad el halo de terror que rodea mi nombre. Nosotros, los virus, desde el origen bacteriano del mundo, somos el verdadero continuum de la vida en la Tierra. Sin nosotros, nunca hubieras visto la luz del día, ni tampoco lo hubiera hecho siquiera la primera célula.

Los virus somos vuestros antepasados, al igual que las piedras y las algas, y mucho más que los monos. Estamos dondequiera que estéis y donde no estáis también estamos. Parecemos malvados, si solo veis en el universo que se os parece. Pero sobre todo, dejad de decir que soy yo quien os está matando. No morís por mi acción en vuestros tejidos, sino por la falta de cuidado entre vosotros. Si no hubierais sido tan buitres entre vosotros como lo habéis sido con todo lo que vive en este planeta, todavía habría suficientes camas, enfermeras y respiradores para sobrevivir al daño que hago a vuestros pulmones. Si no almacenarais a vuestros ancianos en hogares para moribundos y a vuestros semejantes sanos en conejeras de hormigón armado, no estaríais allí. Si no hubierais cambiado toda la extensión, ayer aún exuberante, caótica, infinitamente poblada del mundo o mejor dicho de los mundos, en un vasto desierto para la mono cultura de lo Mismo y del Más, no hubiese podido lanzarme a la conquista planetaria de vuestras gargantas.

Si durante el siglo pasado no os hubierais convertido casi todos en copias redundantes de una sola forma de vida insostenible, no os estaríais preparando para morir como moscas abandonadas en el agua de vuestra dulce civilización. Si no hubierais convertido vuestros medios en espacios tan vacíos, tan transparentes, tan abstractos, creo que no me movería a la velocidad de un avión. Solo vengo a ejecutar la sanción que decretasteis hace mucho tiempo contra vosotros mismos. Perdonadme, pero sois vosotros, que yo sepa, quienes inventaron el término “Antropoceno". Os habéis adjudicado todo el honor del desastre; ahora que se ha logrado, es demasiado tarde para detenerlo. Los más honestos entre vosotros lo saben bien: no tengo otro cómplice que vuestra propia organización social, vuestra locura por la "gran escala" y su economía, vuestro fanatismo por el sistema. Solo los sistemas son "vulnerables". El resto vive y muere. Solo hay vulnerabilidad para lo que se atiene al control, su extensión y su mejora. Miradme atentamente: solo soy el reverso de la Muerte reinante.

Así que dejad de culparme, acusarme, buscarme. Dejad de paralizaros contra mí. Todo esto es infantil. Os ofrezco una conversión de la mirada: hay una inteligencia inmanente en la vida. No es necesario ser un sujeto para tener un recuerdo o una estrategia. No hace falta ser soberanos para decidir. Las bacterias y los virus también pueden hacer que llueva y brille el sol. Así que miradme como vuestro salvador, más que como vuestro sepulturero. Sois libres de no creerme, pero he venido a parar la máquina de la cual no encontrabais el freno de emergencia. He venido a suspender la maquinaria de la cual vosotros mismos sois rehenes. He venido a manifestar la aberración por la "normalidad". "Delegar nuestra comida, nuestra protección, nuestra capacidad de cuidar de nuestro entorno de vida y a los demás fue una locura…". "No hay límite presupuestario, la salud no tiene precio": ¡mira cómo hago bifurcar el lenguaje y el espíritu de vuestros gobernadores! ¡Mira cómo los llevo de vuelta a su rango real de vendehúmos miserables y arrogantes! ¡Mira cómo de repente se revelan a sí mismos no solo como superfluos, sino también como perjudiciales! Para los gobernantes solo sois los soportes de la reproducción de su sistema, es decir, hasta menos que esclavos. Incluso el plancton recibe un mejor trato que vosotros.

Evitad perder energía haciéndoselo saber, denunciando sus deficiencias. Acusarlos de descuido es prestarles más atención de la que se merecen. Preguntaos más bien, ¿cómo os pareció tan cómodo dejarse gobernar? Alabar los méritos de la opción china contra la opción británica, de la solución imperial-forense contra el método darwinista-liberal, es no entender ni una cosa ni la otra, ni el horror de uno como el horror del otro. Desde Quesnay, los "liberales" siempre han mirado con envidia al Imperio chino; y así continúan. Son hermanos siameses. Que uno te confine en la búsqueda de tu interés y el otro en el de la "sociedad", igual da, siempre buscan aplastar la única conducta no nihilista en este momento: cuidarte a ti mismo, a los que amas y cuidar de lo que amamos en los que no conocemos. No dejes que los que te llevaron al abismo pretendan saber cómo salir de él: solo te prepararán un infierno más perfecto, una tumba aún más profunda. El día que puedan, patrullarán el más allá con sus ejércitos.

Agradecédmelo más bien. Sin mí, ¿cuánto tiempo más habríamos hecho pasar por necesarios estos asuntos aparentemente incuestionables y de repente suspendidos? Globalización, concursos, tráfico aéreo, límites presupuestarios, elecciones, el espectáculo de competiciones deportivas, Disneyland, las salas de fitness, la mayoría de las tiendas, el parlamento, el acuartelamiento escolar, las reuniones masivas, la mayoría de los trabajos de oficina, toda esta sociabilidad borracha, que es solo la otra cara de la angustiada soledad de los habitáculos metropolitanos: todo esto era innecesario, una vez que el estado de necesidad se manifiesta. Agradecedme el trance de la verdad que haréis las próximas semanas: finalmente viviréis vuestras propias vida, sin las miles de lagunas que año tras año, mantienen lo insostenible. Sin daros cuenta nunca os habíais mudado a vuestra propia existencia. Estabais entre las cajas y no lo sabíais. Ahora viviréis con vuestros seres queridos. Viviréis en casa. Dejaréis de estar en tránsito hacia la muerte. Podéis odiar a vuestro esposo. Vomitaréis a vuestros hijos. Quizás queráis dinamitar el decorado de vuestra vida diaria. A decir verdad, ya no estabais dando luz al mundo, confinados en estas metrópolis de separación. Vuestro mundo ya no era habitable en ninguno de sus puntos, excepto con la condición de huir constantemente. Era necesario estar tan aturdidos por el movimiento y las distracciones por la presencia tan grande que la fealdad había ganado. Y lo fantasmal reinó entre los seres. Todo se había vuelto tan efectivo que ya nada tenía sentido. ¡Agradecedme todo esto y bienvenidos a la tierra!

Gracias a mí, por tiempo indefinido, ya no trabajarás, tus hijos no irán a la escuela y, sin embargo, será todo lo contrario de las vacaciones. Las vacaciones son ese espacio que debe ser amueblado a toda costa mientras se espera el regreso esperado del trabajo. Pero allí, lo que se abre ante ti, gracias a mí, no es un espacio demarcado, es una gran brecha. He venido a desmontarlo todo. Nadie os asegura que el no-mundo de antes volverá. Todas estas tonterías rentables pueden haber terminado. A fuerza de no ser pagados, ¿qué podría ser más natural que no pagar el alquiler? ¿Por qué seguiría pagando sus deudas al banco, el que ya no puede trabajar de todos modos? ¿No es suicida, al final, vivir donde ni siquiera puedes cultivar un jardín? Quien no tenga más dinero no dejará de comer, y quien tiene el hierro tiene el pan, como decía Auguste Blanqui.

Dadme las gracias: os coloco al pie de la bifurcación que estructuraba tácitamente vuestras vidas: la economía o la vida. Depende de vosotros. El alcance es histórico. O los gobernantes os imponen su estado de emergencia, o vosotros inventáis el vuestro. O te apegas a las verdades emergentes o pones tu cabeza en el patíbulo. O usáis el tiempo que os doy ahora para reconfigurar el mundo de después en base a las lecciones del colapso en marcha, o este terminará por radicalizarse del todo, más todavía. El desastre termina cuando la economía se detiene. La economía es devastadora. Era una tesis antes del mes pasado. Ahora es un hecho. Nadie puede ignorar la policía, la vigilancia, la propaganda, la logística y el teletrabajo necesarios para reprimirlo.
Frente a mí, no cedáis ante el pánico o la negación. No cedáis ante la histeria biopolítica. Las próximas semanas serán terribles, abrumadoras, crueles. Las puertas de la Muerte estarán abiertas de par en par. Soy la producción más devastadora de los estragos de la producción. Vengo a anular a los nihilistas. La injusticia de este mundo nunca será más flagrante. Es una civilización, y no a vosotros, la que vengo a enterrar. Quienes quieran vivir tendrán que crear nuevos hábitos propios. Evitarme será la ocasión para esta reinvención, este nuevo arte de la distancia. El arte del saludo, en el cual algunos eran lo suficiente miopes como para ver la forma misma de la institución, pronto ya no obedecerá a ninguna etiqueta. Será un acuerdo entre seres conscientes. No lo hagas "por otros", por "la población" o por la "sociedad", hazlo por los tuyos. Cuida de tus amigos y tus amores. Repiensa con ellos, soberanamente, una forma justa de vida. Conformad grupos de vida, ampliadlos y no podré hacer nada contra vosotros. Esto no es una llamada al retorno masivo a la disciplina, sino de la atención. No al fin de la levedad, sino de toda negligencia. ¿Qué otra forma tenía para recordaros que la salvación está en cada gesto? Que todo está en lo ínfimo.

Tuve que enfrentarme a los hechos: la humanidad solo se plantea las preguntas que ya no se puede plantear.
Mira també:
https://inutil.home.blog
https://lundi.am/

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Comentaris

Re: Monólogo del Virus
19 mar 2020
(en)
Hold back, dear humans, all your ridiculous calls to war. Lower the gaze of vengeance that you dedicate to me. Extinguish the halo of terror that surrounds my name. We, the virus, since the bacterial origin of the world, are the true continuum of life on Earth. Without us, you would never have seen the light of day, nor would even the first cell have been formed.

The virus are your predecessors, just like the stones and the algae, and much more so than monkeys. We are wherever you are and we are also wherever you aren’t. We seem wicked, if you only see in the world what is of your own appearance. But above all, stop saying that I’m the one who’s killing you. You won’t die due to my action in your tissue, but from the lack of care among yourselves. If you hadn’t been such vultures to each other as you have been with everything that lives on this planet, there would still be enough beds, nurses and respirators to survive the damage that I make to your lungs. If you didn’t store your elderly in homes for the moribund and your healthy peers in rabbit-holes of reinforced concrete, you wouldn’t be there. If you hadn’t changed all the expanse of the world, or better said worlds, which were just yesterday still exuberant, chaotic, and infinitely populated, into a vast desert for the mono culture of the Same and of More, you wouldn’t have been able to launch me towards the planetary conquest of your throats.

If in the last century you hadn’t turned nearly all of them into redundant copies of one singular form of unsustainable living, you wouldn’t be preparing to die like flies abandoned in the water of your sweet civilization. If you hadn’t turned your surroundings into such empty spaces, so transparent, so abstract, I don’t think that I would move at the speed of a plane. I only come to execute the sanction that you decreed long ago against yourselves. Excuse me, but it was you, as I know, that invented the term “Anthropocene” You have been awarded all the honor of the disaster, and now that it’s been achieved, it’s too late to stop it. The most honest among you know well: I have no other accomplice but your own social organization, your madness for the “grand scale” and its economy, your fanaticism for the system. Only the systems are “vulnerable”. The rest live and die. There’s only vulnerability in what concerns control, its extension and its improvement.

Look at me carefully: i’m just the reverse side of the reining Death.

So stop blaming me, accusing me, pursuing me. Stop paralyzing yourself against me. All this is childish. I offer you a change of perspective: there’s an innate intelligence in life. It’s not necessary to be a subject in order to have a memory or a strategy. You don’t have to be sovereign to decide. The bacteria and the virus can also make it rain and cause the sun to shine. So look upon me as your savior, more than your gravedigger. You are free to disbelieve me, but I have come to stop the machine that you couldn’t find the emergency brakes for. I have come to suspend the machinery which you yourselves are hostage to. I have come to make manifest the aberration of “normality”. “To delegate our food, our protection, our capacity to care for our living environment and each other was madness…” “There’s no budget limitation, health is priceless”: See how I cause the language and the spirit of your governors to fork! See how I bring them back to their real status as miserable and arrogant snake-oil salesmen!

See how they reveal themselves to be not only superfluous, but also harmful! For those that govern you are only the supporting beams for the reproduction of their system, meaning, even less than slaves. Even the plankton receive better treatment than you do.

Avoid losing energy making it known, denouncing their deficiencies. To accuse them of carelessness is to give them more attention than they deserve.

It’s better to ask yourselves: how did it seem so comfortable to allow yourselves to be governed? To laud the merits of the chinese option against the british option, of the forensic-imperial solution against the liberal-darwinist method, is to understand neither of them. Since Quesnay, the “liberals” have always looked to the chinese Empire with envy; and they continue to do so. They are siamese twins. One confines you to the pursuit of your interest and the other to that of “society”, same thing, they always seek to crush the only non-nihilist conduct at this moment: to care for yourself, your loved ones and care for what we love about those we don’t know. Don’t let those that brought you into the abyss pretend that they know how to escape it: they will only prepare a more perfect hell, an even deeper tomb for you. The day that they are able, they will patrol the great beyond with their armies.

Rather you should thank me. Without me, how much longer would we have passed off as necessary those affairs which were apparently unquestionable and suddenly suspended? Globalization, contests, air traffic, budget limitations, elections, the spectacle of competitive sports, Disneyland, fitness clubs, most shops, the parliament, the school quarter, the massive meetings, the majority of office jobs, this whole drunken sociability, which is only the other face of the anguished solitude of the metropolitan habitat: all of this was unnecessary, once the state of necessity was manifest. Thank me for the trance of the truth that you will make of the coming weeks: you will finally live your own lives, without the thousands of gaps which year after year maintain the unsustainable. You have transferred to your own existence without realizing it. You were between the boxes and you didn’t know it. Now you will live with your loved ones. You will live at home. You will stop being in transit until death. You can hate your spouse. You will vomit on your children. Maybe you want to dynamite the decor of your daily life. To be truthful, you hadn’t been bringing light to the world, confined in those metropoleis of separation. Your world had already become uninhabitable at every point on the map, except in the condition of constant flight. It was necessary to be so dazed by the movement and the distractions because of the ominous feeling of ugliness having won. And the phantasmal reined among the living. Everything had become so effective that now nothing made sense.

Thank me for all of this, and welcome to the earth!

Thanks to me, for an indefinite time, you will no longer work, your children will not go to school and, nevertheless, it will be the complete opposite of vacations. Vacations are that space which must be furnished at all costs while the expected return to work is waited upon. But there, what opens up before you, thanks to me, is not a demarcated space, it’s a huge gap. I’ve come to dismantle everything. Nobody will assure you that the non-world from before will return. All of those profitable stupidities may have ended. When not receiving pay, what could be more natural than to not pay the rent? Why would a person continue paying debts to the bank when they can no longer work anyway? Isn’t it suicide, in the end, to live in a place where you can’t even cultivate a garden? A person who no longer has money will not quit eating, and he who has iron has bread, as August Blanqui said.

Give thanks to me: I place at your feet the divide that tacitly structured your lives: the economy or life.

It depends on you. The reach is historical. Either those that govern impose their state of emergency on you, or you invent your own. Either you stick to the emerging truths or you put your head on the block. Or use the time that I’m giving you now to reshape the world hereafter on the basis of the lessons from the collapse taking place, or this will end up radicalizing overall, even more. The disaster will end when the economy stops. The economy is devastating. It was a thesis before last month. Now it’s a fact. Nobody can ignore the police, the surveillance, the propaganda, the logistics and the telecommuting enough to suppress it. Before me, do not yield to the panic or the negation. Don’t yield to the biopolitical hysteria. The coming weeks will be terrible, crushing, cruel. The gates of Death will be open wide. I am the most devastating production of the devastations of production. I come to annul the nihilists. The injustice of this world will never be more flagrant. It’s a civilization, not you, that I have come to bury. Those who want to live will have to create new habits of their own. To prevent me will be the occasion for this reinvention, this new art of the distance. The art of the salute, which some were myopic enough to see the very form of the institution in, will soon obey no label. It will be an agreement between conscious beings. Don’t do it “for others” for “the population” or for the “society”, do it for yourselves. Care for your friends and for your loves. Rethink with them, sovereignly, about a just way of life. Form living groups, expand them and I won’t be able to do anything to you. This is not a call for a massive return to discipline, but to attention. Not for an end to lightness, but to all negligence. What other way could I remind you that salvation is in every gesture? That all resides in the infinitesimal.

I had to face the facts: humanity only poses itself the questions which can no longer be raised.
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