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Socializas siendo vigilado/vigilante
05 mar 2020
“el panóptico (…) debe ser comprendido como un modelo generalizable de comportamiento; una manera de definir las relaciones de poder en la vida cotidiana de los hombres”.
Michel Foucault, Vigilar y Castigar (1980)
panoptico-panoptismo.jpg
Posiblemente sí nos asociamos al concepto de “Panoptismo” de inmediato deberíamos hablar de lo que desde fines del siglo XVIII fue la estructura de arquitectura carcelaria más revolucionaria de la época; era el Panóptico, diseño y propuesta del inglés Jeremy Benthan. El Panóptico -diría después Michel Foucault- “era un sitio en forma de anillo en medio del cual había un patio con una torre en el centro. El anillo estaba dividido en pequeñas celdas que daban al interior y al exterior y en cada una de esas pequeñas celdas había, según los objetivos de la institución, un niño aprendiendo a escribir, un obrero trabajando, un prisionero expiando sus culpas, un loco actualizando su locura, etc. En la torre central había un vigilante y como cada celda daba al mismo tiempo al exterior y al interior, la mirada del vigilante podía atravesar toda la celda; en ella no había ningún punto de sombra y, por consiguiente, todo lo que el individuo hacía estaba expuesto a la mirada de un vigilante que observaba a través de persianas, postigos semicerrados, de tal modo que podía ver todo sin que nadie, a su vez, pudiera verlo. Para Bentham, esta pequeña y maravillosa argucia arquitectónica podía ser empleada como recurso para toda una serie de instituciones. El Panóptico es la utopía de una sociedad y un tipo de poder que es, en el fondo la sociedad que actualmente conocemos, utopía que efectivamente se realizó. Este tipo de poder bien puede recibir el nombre de panoptismo: vivimos en una sociedad en la que reina el panoptismo.”(1) Entonces bajo está impecable definición que nos entrega el filósofo francés sobre el Panóptico y el conjunto de las relaciones de poder asociadas nos deja entrever que la sociedad -disciplinaria, si se quiere- y su estructura tanto urbana, institucional y productiva obedece a los principios y direccionamientos del panoptismo.

En términos generales el panoptismo se define como la suma de “vigilancia, control y corrección”, estos tres elementos se vuelven los soportes de las normas prescriptivas sean culturales y biopolíticas que rigen de manera hegemónica en la sociedad, y por consecuencia sirven a los agentes e instituciones dedicadas a la normalización y regulación de los sujetos. Pero el panoptismo cobra también gran importancia en el tipo de relaciones que se desarrollan a través de los grupos que la sociedad ofrece y promociona como únicas formas y espacios de socialización, esto porque estos grupos sociales funcionan -y son- como instituciones. Quizás sería redundante decir que la “familia” -al ser en Occidente el grupo social primero- funciona bajo los principios del panoptismo regulando su desarrollo, y volviendo el actuar de los miembros una acción pre-determinada por la norma. A partir de la familia el panoptismo se encuentra siendo la base regulatoria de nuestras socializaciones jerarquizadas en nuestro actuar y decir, estipula roles de vigilantes y vigilados -padres e hijos-, configura dinámicas autoritarias y la protege -a la familia- de posibles entropías. Lo que viene después son las sociabilidades productivas en instituciones pre-concebidas como Panópticas, pensemos en la escuela, la universidad y el trabajo, e incluso grupos asociados como la amistad o la pareja. En esos espacios/instancias el tipo de socialización se encuentra totalmente direccionado por el panoptismo, y cohesiona con la actuación/representación que ofrece el Espectáculo. No es posible el desarrollo de relaciones espontaneas o sinceras puesto que todas las dinámicas y roles a la hora de socializar ya han sido escritos y normados, y se encuentran sujetos a códigos y estructuras panópticas que funcionan como soportes y defensas establecidas y duraderas del estado de las cosas.

Quizás en el caos y lo temporal se tejan lineas de fuga al panoptismo, como decía el viejo filósofo -en “La Historia de la locura en la época clásica Vol 1″- “El orden de los Estados no tolera ya el desorden de los corazones”, tal vez ese desorden se traduzca en los monólogos del loco, en los encuentros informales, en las sociabilidades egoístas -en términos stirnerianos-, en las tertulias entre anormales, en lo que Hakim Bey llamaría una Zona Autónoma Temporal.

Escrito por Orlando S. / Revista NADA. Colectivo Antipsiquiatría.

Notas:
(1) M. Foucault, La verdad y las formas jurídicas, cuarta conferencia.

This work is in the public domain

Comentaris

Re: Socializas siendo vigilado/vigilante
06 mar 2020
Buenas Aliss:

El estado es una alianza de clases (hoy burguesía, + clase media; funcionariado, + fracciones de técnicos, + aristocracia obrera + pequeña burguesía) sobre la base del desarrollo y conservación de la plusvalía tributaria como elemento centralizador de toda otra forma de plusvalía, con una fuerza especial de presión sobre el proletariado para hacerla posible.

Este es el objetivo del panoptismo y del impulso en este siglo a la infame política de las identidades: mantener y acrecentar la plusvalía y así la explotación de clase sobre el proletariado. Por supuesto, denunciar el panoptismo ocultando la explotación es un acto político, de disidente se pasa de forma inmediata y simultanea a controlador, terminando el combinado político resultante en el surgimiento de la rama de los disidentes controladores.

El panóptico, a su juicio, no sería el producto del estado, de la historia de la lucha de clases y del desarrollo del sistema de explotación, sino que sería un artilugio impuesto, se nos asegura, por la sociedad disciplinaria, finalmente, el producto de la sociedad civil. Así que, de pronto, lo que era una crítica disidente es una defensa del estado capitalista, eso si, una defensa del estado amiguete capitalista, y del capitalismo amigo. Los millones y cientos de millones de familias proletarias en similares condiciones de explotación, la sociedad civil proletaria internacional, - lo contrario y al estado y antagónico a ello-, sería la culpable final de la existencia del panóptico en esta narrativa que, sin embargo, gracias a las luces del derecho del estado amiguete puede ser puesta contra las cuerdas haciéndole la oposición estatiosta liberal transgresora. De pronto la rama pedagógica del posmodernismo de clases medias no solo es disidencia controladora, es que además se convierte en oposición (!), y su victima, mediante esta transposición en befecicio del funcionario jacobino iluminista, reaparece como un neblinoso espacio de opresiones por identidad. Pero ¿ dónde ha quedado la plusvalía en toda esta operación trilera?

El producto central de estos sesentayochistas, los (burgueses) posmodernos, es la afirmación de que la verdad objetiva no existe y así la explotación no sería una realidad objetiva, mientras que la plusvalía sería mera subjetividad del proletariado. Pero en cambio sí habría verdades subjetivas que hay que ir guisando socialdemocráticamente según la política de las identidades vaya desplegándose y a la ganadería humana funcionarial iluminista le vaya interesando. Y qué puede significar que la doctora Aliss insista en publicar estos refritos posmodernos en clave de loas a la disidencia controladora, el estado amiguete opositor y la socialdemocracia ramplona de las identidades? Que durante la robotización planean seguir incrementando la cuota de explotación.
Re: Socializas siendo vigilado/vigilante
08 mar 2020
Uno de sus argumentos de batalla es hacernos creer que la plusvalía es una cuestión científica y por tanto objetiva, pero si en un mismo contexto, en una misma situación, usted da a varios “especialistas” o “expertos” para que les hagan ese "cálculo científico" de la plusvalía, obtendrá resultados muy dispares, que dependerán de las variables e ideologías que hayan asumido.

Usted pretende hacernos creer que en la ciencia no hay ideología, que es neutra, precisamente porque su método de control social es el científico de los tecnócratas, de la misma manera que en otras épocas pudo ser el religioso de papas, obispos y cardenales.

Una de las principales diferencias entre religión y ciencia, es que esta última tiene la capacidad de redefinirse sobre las nuevas verdades que antes negaba y como si siempre las hubiese sustentado. De ahí esa apariencia objetiva.

Y eso es precisamente lo que a usted le duele, que se cuestionen los valores absolutos en los que ustedes los reaccionarios se sitúan como el bien, y todas las demás estamos con el mal.

Ese es su absolutismo, su totalitarismo necesita de “valores objetivos” que no se puedan cuestionar, y sobre el que construyen toda una suerte de falsedades reaccionarias y ultraconservadoras. Todo un rancio repertorio de ideas simples que se basan en la todavía más simple dualidad y su confrontación de polos opuestos.

¿Defínanos usted qué entiende por plusvalía? Ni el propio Marx fue capaz de definirla más que vagamente, y lo mismo hicieron sus más fervientes marxianos.

Y es sobre esa vaga definición que el capitalismo ha construido uno de sus principales argumentos para la explotación laboral en la sociedad de la propiedad, con la especulación, el beneficio, el consumo, etc...

Las clases trabajadoras no reivindican la plusvalía, sino trabajos y sueldos dignos, o la emancipación del trabajo, el fin de la explotación de unxs sobre otrxs…, y esa clase trabajadora, aunque en el fondo de sus reivindicaciones se encuentre la lucha de clases, no siempre se refiere literalmente a ella aunque vaya implícita en muchas de sus demandas.

Usted afirma que digo cosas que no he mencionado, y mintiendo así, puede armar sus discursos desde falsedades. Cuando usted miente sobre lo que “digo” acerca del panóptico, explíquenos ¿quién digo que impone ese artilugio? ¿Si es verdad que digo que es impuesto, también debería decir quién lo impone, no le parece? ¿la sociedad disciplinaria?, ¿y quién es la sociedad disciplinaria, quién la forma? ¿la sociedad civil?. ¡No!, esa es su interpretación tergiversando el texto de una manera simplista pero perversa. La sociedad civil, si está institucionalizada, puede ser parte de esa sociedad disciplinar. ¿Qué hace usted cuando entra en las publicaciones y nos deja los comentarios con estos contenidos reaccionarios? Usted es parte de esa sociedad disciplinar, y esa es una de las cualidades del panoptismo, la de ser vigilante y vigilado a la vez sin ser consciente, engrosando la alienación social.

Le recordaré una vez más, ya que usted no hace separación entre el texto publicado y los comentarios, que el texto no es de mi autoría, sino una publicación de Orlando en la revista NADA y del colectivo antipsiquiatría, basado en la estructura panóptica que Foucault tomó como ejemplo para analizar esa sociedad disciplinar y visibilizar su funcionamiento. Cuando el filófoso frances dice “el orden de los Estados no tolera ya el desorden de los corazones”, usted afirma que digo que no es producto del estado, aún antes de expresarme y comentar, pero Foucault y el autor del texto sí señalan al estado.

Usted no entra en los comentarios para debatir, entra para mentir, tergiversar, falsear y polemizar en base a todas sus manipulaciones interesadas y desviar la atención sobre su ideología totalitaria, autoritaria y reaccionaria.

La sociedad disciplinar es muy anterior a las clases y a la lucha de clases y el estado no es ajeno a los sucesos de la historia, se refuerza frente a ellos a través de sus muchas instituciones. ¿Para qué supone usted que las estructuras hegemónicas necesitarían de vigilancia, control y corrección y por qué?

Usted nos toma por estúpidas y manipulables, pero ni el texto ni yo decimos lo que usted afirma que digo.
Re: Socializas siendo vigilado/vigilante
10 mar 2020
Buenas doctora Aliss:

Estaba cantado que iba usted a protestar por la denuncia de la plusvalía y que iba a decir que a "la clase trabajadora", o sea la aristocracia obrera, no le importa la cuota de explotación sino tener 'sueldos dignos'. En su insistencia en reivindicar este reformismo de manual no para mientes en intoxicar a la nueva generación haciendola caminar hacia atrás como si esas falacias no estuvieran ya desde hace un siglo y medio desenmascaradas, y llevandoles a desconocer que esas posiciones conciliatorias con el capital y el estado, de legitimación de la explotación a traves de la relación salarial, son precisamente la peor de las cadenas. La ignorancia no es revolucionaria como usted está planteando continuamente, sino la cadena más pesada que la socialdemocracia nos echa encima.

Usted dice que no sabe qué es la explotación pero si, al parecer, de vivir de ella, por eso no tiene ni el menor derecho a dirigirnos o a darnos lecciones de moralidad por mucho que perore sobre el panóptico para ayudar a su gobierno y la nueva aristocracia obrera en el poder. A estos los ha ayudado usted a encumbrarse, desnortando y confundiendo en continuo todo lo que ha podido en esta web. Así que con estas prácticas, la elevación de la cuota de explotación, como era de esperar, no (le) importa, lo que (le) importa es imponer la política de las identidades y ponerse grandes sueldos. ¿Revolución? Claro que no, estando atornillados en el poder del gobierno y promoviendo el alucinante anarquismo de estado, no (le) hace falta, lo que (le) hace falta es subirse el salario el 20%, aunque ello salga de la deuda pública, cuyo pago ya se sacara de la subida de impuestos al proletariado. Lo de siempre.

Es grave, doctora Aliss, que nos vigile el poder, como nos dice Foucault, pero lo que se calla ese posmoderno profesor antiespartaquista es que es mucho más grave que nos cieguen para ocultarnos lo que realmente nos estan haciendo, como hacen los socialdemócratas casi cada día.

A su juicio, la explotación del proletariado no es la verdad histórica objetiva de la plusvalía y la explotación, pero ya veremos que pasa cuando conozca usted en su propio pellejo lo que es ser explotada. Hasta entonces, por favor, deje de subirnos los impuestos y tratarnos como ganado, no le hemos votado, no votamos, no queremos partidocracia, no queremos socialdemocracia, no queremos vacas sagradas posmodernas ni estados amiguetes ni el superalucinante estado anarquista que se está inventando usted aquí. Los proletareios no tenemos porque reventar para que ustedes tengan esos salarios aristocratas obreros y casoplones cada vez más lujosos. ¿Es tan dificil de entender esto o es preferible porque hay que continuar haciéndose las tontas para seguir incrementandose los sueldos como si no supieran de que pellejos están saliendo los dineros para incrementarlos? Ya os vale.
Re: Socializas siendo vigilado/vigilante
11 mar 2020
perdonen pero lo que ustedes hablan no tiene nada que ver con la anarquía. Dejen de manosear a la anarquía, ni son anarquistas ni se le parecen. Es el mismo bodrio de siempre, dos comunistas autoritarios que hablan de anarquía....lo que hay que ver.
Re: Socializas siendo vigilado/vigilante
12 mar 2020
Buenas acrata:

Yo defiendo posiciones espartaquistas, respeto a los anarquistas cuando lo son realmente lo que entiendo que no es tu caso. Por esto, te ruego que cuando leas los comentarios firmados por mi, "." no los leas, no necesito lectores del ppsoe, o de podevox, cual parece que es tu caso. Vuelve a la sexta.
Re: Socializas siendo vigilado/vigilante
13 mar 2020
Ja, ja, ja, ja, ja... A usted le traiciona el subconsciente. No hago una denuncia de la plusvalía, simplemente niego que sea una cuestión científica y objetiva como usted pretende hacernos creer. La denuncia es contra sus falsedades.

También afirmo que usted pretende hacernos creer que la ciencia no tiene ideología y que es objetiva, y por tanto ni tiene crítica, ni puede ser cuestionada, y por tanto, usted tiene la verdad.

Otra cuestión que afirmo, es que usted es un totalitario porque reclama valores absolutos incuestionables, como haría cualquier autoritario.

Insisto en que a la clase trabajadora en general, lo de la plusvalía no le importa. Se nota que usted es de esa aristocracia y que vive en ese mundo "superior" tan alejado de los problemas y reclamos de la clase trabajadora. Mi propuesta no es "salarios dignos", ese es uno de los muchos reclamos de buena parte de la clase trabajadora. Mi reclamo, por si le interesa saber, es la emancipación del trabajo por estar en contra de la explotación de personas y animales. Todo lo demás, no son más que absurdas invenciones suyas para descalificar, como ese inventado "anarquismo de estado".

Y que usted es de esa aristocracia tecnócrata, lo expresan sus palabras refiriéndose a "deudas públicas" y sus patéticas fantasías de falsos "doctorados", inexistentes "subidas de sueldo", etc... Usted todavía no se ha enterado que no vivo de un "salario" y se imagina, como el estúpido que cree que todxs somos tan estúpidxs como él, que vivo en un entorno urbano, o que trabajo en una oficina o despacho oficial o de una industria neoliberal... Y sus fantasías sólo hablan de usted, no de mi forma de vida, de la que usted no tiene ni la menor idea. Cuanto más conozco a los animalitos con los que convivo, más estúpidos me parecen los tipos como usted.

Quien ciega aquí, no es Foucault, que nos alerta constantemente contra los "sistemas de ortopedia social" y su finalidad de control, sino usted que intenta "cegarnos" con los fuegos artificiales de sus continuados disparates. Pocas personas han puesto tan claramente al descubierto los sistemas de control social como Foucault. Las descalificaciones y acusaciones, que no argumentos, que usted nos vomita contra él, son las típicas cortinas de humo para desviar la atención hacia su incomprensible dialéctica de sectario tecnócrata controlador de los discursos y las ideas.

Nos dice que "no vota", pero ha salido en defensa del burgués Partido Feminista de España, de esa tradición estalinista que pactaron con las burguesías en el poder, pero nos dice "defender posiciones espartaquistas". Las "posiciones espartaquistas" que reconocidamente ha defendido, son las de esclavitud obrera.

Nos dice que "no quiere vacas sagradas" y nos deja documentales en esta web como el de ese doctor pro-vida, pero no para debatir o rebatir, sino recomendándolo como referente y única verdad.

Nos dice que "los proletarios no tienen que reventar...", pero es usted el que defiende la plusvalía, otro de los inventados métodos para la explotación de la clase trabajadora. Y además, pretende "reventar" a las mujeres trabajadoras obligándolas a parir en contra de su deseo y voluntad, bajo la acusación de genocidas, encubriendo y justificando siempre a los hombres responsables de esos embarazos.

Y se puede comprobar que tanto hablar de la plusvalía, y sin embargo, es incapaz de aportar una definición sobre el significado de ese concepto que, ni quienes se lo inventaron, fueron capaces de hacerlo más que muy difusamente.

Tampoco ha negado el hecho de que esa plusvalía por un mismo trabajo productivo, dependiendo de quienes la calculen, no son coincidentes y por tanto, no está sujeta a ninguna objetividad, ni es una cuestión científica, sino dependiente del modelo ideológico de la sociedad de consumo y de los beneficios de cada uno de los empresarios y explotadores.

Usted, con toda esa manipulación dialéctivca, no pretende otra cosa que introducir sus ideas ultraconservadoras (la sexualidad natural es solo aquella heteronormativa entre hombre y mujer, con finalidad reproductiva, y cualquier otra relación es antinatural..., afirmando que el único método anticonceptivo que acepta, es la castidad..., o que los bebés nacen cuando el espermatozoide fertiliza al óvulo...)




Señor "acrata", en parte alguna encontrará que me defino o autoproclamo como anarquista. Además, le agradecería que me dijera quién o quienes tienen algo que ver con la anarquía.

Tampoco le hablo de anarquía, que es algo que todos ustedes nombran como algo propio, pero actualmente nadie sabe donde para esa anarquía. Usted convierte la rebelde utopía anarquista, en una triste entelequia.
Sindicat