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LOS MOTIVOS DETR?S DE LA FUERZA
10 set 2003
El propósito en este ensayo es discutir dos argumentos del profesor Noam Chomsky, los cuales yo comparto parcialmente.
EL PRIMER ARGUMENTO de Chomsky dice que âLOS ESTADOS UNIDOS INTENTA DOMINAR EL MUNDO POR MEDIO DE LA FUERZA, LA CUAL ES LA DIMENSIÃN DONDE ESTE PAÃ?S REINA SUPREMO.â?

EL SEGUNDO ARGUMENTO es uno que RECHAZA la idea de que âLOS ESTADOS UNIDOS TIENE ALGÃN DERECHO PARA MANEJAR EL MUNDO POR LA FUERZA.â? Como él mismo dice, âYO NO CREO ESOâ¦â? [Ver la entrevista de Andy Clark a Noam Chomsky, âDoes the USA Intend to Dominate the Whole World by Force?â? en http://zmag.org/, Amsterdam Forum; June 02, 2003].

Yo comparto esos argumentos parcialmente porque creo que son correctos y aceptables hasta un cierto grado, y hasta bienvenidos. Pero también los considero de muy poca novedad e insuficientes para el desarrollo de la diversidad de luchas de liberación y emancipación de los pueblos. Y ofreceré dos puntos de discusión.

(1) EL PRIMER PUNTO es que pienso que Chomsky le atribuye UN PESO EXAGERADO A LOS HECHOS HISTÃRICOS QUE DEMUESTRAN EL USO DE FUERZA DEL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO A EXPENSAS DE UN DESPRECIO A LOS MOTIVOS Y VALORES DOMINANTES QUE JUSTIFICAN ESA CONDUCTA DE FUERZA. No quiero decir que los factores históricos tienen un papel equivocado o irrelevante en el análisis. Claro que no. Lo que quiero decir es que los motivos y valores que apoyan esa conducta imperialista de fuerza es una esfera ideológica que al ser desmitificada constituye una percepción correctiva a la exageración atribuida al factor de la historia.

Considero también que LA FUERZA NO ES EL ÃNICO TERRENO DONDE LOS ESTADOS UNIDOS REINA SUPREMO, y que también existen standards o modelos de creencias por los cuales Estados Unidos CREE QUE TIENE EL DERECHO de controlar y dominar el mundo por la fuerza. Y la existencia de estos valores es lo que hace que gente como Don Rhodes [ver la entrevista] crea tan ciégamente que los Estados Unidos DEBE SER el policía mundial.

Miremos un ejemplo clave de la entrevista. Don Rhodes dice: âYO NO CREO QUE LOS ESTADOS UNIDOS QUIERE DOMINAR EL MUNDO⦠ALGUIEN TIENE QUE PONER EN SU LUGAR A LOS ESTADOS MATONES, Y ES SÃLAMENTE LOS ESTADOS UNIDOS QUE TIENE LA CAPACIDAD PARA HACER ESOâ¦â? Chomsky, por supuesto, tenía que refutar la primera frase, como lo podría haber hecho cualquiera de nosotros(as), y por eso respondió: âLA PRIMERA ORACIÃN ES DE HECHO SIMPLEMENTE INCORRECTA.â? Yo incluso creo que hasta el mismo presidente Bush le podría dar la razón a Chomsky para refutar esa frase.

Pero la parte restante de lo que Rhodes dice en la cita indicada tiene un punto crucial que, aunque Chomsky ni ustedes ni yo lo aceptemos, Chomsky rehuzó debatirlo y lo desdeñó completamente. Y lo que desdeñó fue nada menos que una formulación de pretensión moral conectada con el uso perverso de la fuerza. Es por eso que yo considero que Estados Unidos no sólamente âQUIEREâ? controlar y dominar el mundo, sino que también âCREE QUE DEBE,â? como lo atestigua la ideologizada mente de Rhodes cuando dice que âALGUIEN TIENE QUE PONER EN SU LUGARâ? a los estados matones, basando su convicción en el mero hecho de âTENER LA CAPACIDADâ? para imponer la fuerza.

TENER LA CAPACIDAD para imponer la fuerza, sin embargo, es una cosa muy distinta a TENER EL DEBER para imponerla. Hay un abismo diametral. Por un lado se mezclan elementos de poder, de autoridad y privilegio; y por el otro se mezclan elementos de responsabilidad moral, de ética política y de un sentido de deber. Chomsky concentra las energías de su crítica en el dominio de los âHECHOS HISTÃRICOSâ? y subestima el dominio de los MOTIVOS Y VALORES. Y es aquí donde yo pego el brinco.

El exagerado énfasis en el âUS recordâ? de los hechos históricos para demostrar la violencia de éste país en el mundo es evidente en la entrevista, y en mucho de las contribuciones del profesor. Como le dice a Rhodes, âla historia no apoya la conclusión y el principio de que un estado debería tener un derecho único para gobernar el mundo por la fuerza.â? Lo cual es perfectamente correcto. Pero lo que se subestima aquí es el ESQUEMA DE VALORES que, SÃ?, apoya la conclusión de que el imperio âTIENEâ? y âCREEâ? que âTIENE UN DERECHO ÃNICOâ? para dominar el mundo. OTRA COSA MUY DISTINTA, por supuesto, ES LA FALSEDAD MORAL DE ESA CREENCIA Y ESE âDERECHO,â? como lo veremos. Pero no es políticamente saludable negar la EXISTENCIA de ese âderechoâ? debido a su falsedad, porque al negar su existencia nos negamos la oportunidad de desmitificación y desmitologización de ésos valores. Y lo más grave es que nos negamos la posibilidad real de que UNA NUEVA CONCIENCIA RESIDA EN LA INTERSUBJETIVIDAD COMPARTIDA de todos nosotros y nosotras quienes estamos en la lucha contra la injusticia imperialista.

La respuesta de Chomsky a la pregunta de Andy Clark sobre Irak ââ â¿Piensas tú que hay un punto donde la fuerza puede ser justificada?â? ââ me deja aún más perplejo sobre su concepción de motivos. Y la parte clave de su respuesta es la siguiente: âLo que tú estás diciendo es que Tony Blair, George Bush, Colin Powell y el resto son unos fanáticos mentirosos.â? Una vez colocada la pregunta en esa estructura de pensamiento, la implicación para nosotros es que TODO LO QUE SE REQUIERE para que la fuerza sea justificada es que alguna gente pida la invasión. âPedir la invasión,â? según ésa línea de pensamiento, significa âdecir la verdadâ? â la âverdadâ? que presumiblemente habrían ocultado esos fanáticos para embarcarse en âla mentiraâ? de las armas de destrucción de masas. Lo que estoy cuestionando es que, si tomamos la búsqueda de la âverdadâ? como uno de los valores humanos más dignos, âpedir la invasiónâ? sería la forma de âverdadâ? más miserable de justificar guerra porque el que la justifica âSE CREEâ? el policía mundial.

(2) MI SEGUNDO PUNTO, por tanto, es que, AUNQUE ACEPTEMOS QUE ESTADOS UNIDOS âNO TIENE UN DERECHOâ? A MANEJAR EL MUNDO POR LA FUERZA, ESTE PAÃ?S âCREE QUE TIENE ESE DERECHO,â? Y NO SÃLAMENTE PARA DOMINAR POR LA FUERZA, SINO QUE TAMBIÃN PARA DOMINAR POR LOS VALORES.

Lo que me perturba en la omisión de Chomsky es que nos deja con el sentimiento de un espacio ideológico abierto para creer que Estados Unidos tiene el derecho a dominar el mundo presumiblemente POR OTROS MEDIOS, quizá económicos o culturales. ¿Pero qué es lo digno de ésto? Al fin y al cabo siempre será DOMINACIÃN. Además, tener un derecho a âdominarâ? y tener un derecho a âgobernarâ? son dos cosas muy distintas. Pero en todo caso, lo que yo planteo es un DESENMASCARAMIENTO de los MOTIVOS Y VALORES DOMINANTES del imperio que constituyen precisamente la justificación ideológica detrás de la fuerza.

La pregunta clave para mí es ¿POR QUà ESTADOS UNIDOS âCREE QUE TIENEâ? Y QUE âDEBEâ? IMPONER ESE âDERECHOâ?? Y la respuesta esencial para mostrar la falsedad moral de ése derecho la podemos encontrar en la FUNDACIÃN INTELECTUAL que respalda la política exterior norteamericana. Me refiero a ese esquema de valores dominantes cuyos cimientos descansan en la âLEYâ? DARWINISTA SPENCERIANA que proclama que lo que es mejor para los Estados Unidos y para el mundo es un resultado inevitable del âDERECHO DEL MÃ?S FUERTEâ? o âLA SOBREVIVENCIA DEL MÃ?S APTO.â? [Ver mi artículo âLa Ley de la Jungla en Acción,â? en colombia.indymedia.org; mexico.indymedia.org].

Un ejemplo clásico de ésa âLEYâ? darwinista lo ilustra la conciencia de muchos ideológos del imperio con respecto a las Naciones Unidas. El profesor universitario y cientista político americano, Dale Herspring, por ejemplo, recientemente escribió en un periódico estadounidense: âSi la Organización de Naciones Unidas se pone en el camino de la política exterior americana, nosotros debemos ignorarla. Nuestro trabajo principal es avanzar los intereses de Estados Unidos. Es ingenuo querer adoptar cualquier otra perspectiva.â? Así lo confirma también las palabras del senador Jesse Helms: âUna Organización de Naciones Unidas que puede reconocer sus limitaciones â ayudando a los Estados soberanos a trabajar juntos donde sea apropiado y estando fuera de los problemas donde no tiene un papel legítimo â es digna de manteniéndola; una Organización de Naciones Unidas que insiste en imponiendo su visión utópica sobre los Estados ruega por su desmantelamiento.â? [Ver el artículo citado].

Como podemos ver, â?LOS INTERESESâ? de Estados Unidos aparecen como la piedra angular o la medida de todas las cosas. Esos âinteresesâ? es lo que define para ellos, en su esquema de valores, un orden mundial basado en la âleyâ? de âSÃ?LVESE QUIEN PUEDA;â? y como ellos son los que mejor se pueden salvar, por la FUERZA por supuesto, entonces sus âinteresesâ? âDEBENâ? de prevalecer. Es una jugada maestra, ¿no es cierto? Como sus âinteresesâ? prevalecen, así también prevalece la âcreenciaâ? sobre el âderecho.â? Cuando Chomsky refuta creer que âtienen el derecho,â? no se trata de una simple refutación. Estamos hablando del ocultamiento de la fundación intelectual darwinista que justifica el uso de la fuerza y que tiene EXISTENCIA IDEOLÃGICA REAL, y que va más allá de lo que una crítica de âestado revisionistaâ? puede ofrecernos.

Lo mismo pasa con los valores de âdemocracia,â? de âlibertad,â? âhumanitarianismo,â? âindividualismo,â? âderechos humanos,â? y otros tantos. NO ES que éstos ideales sean malos o perversos en sí mismos. Lo que pasa es que la hegemonía ideológica de la âLEYâ? darwinista ha penetrado tanto los poros políticos y sociales de éstos ideales que su significado real se ha perdido casi por completo. De tal manera que cada uno de ellos aporta su grano de arena para mitigar o camuflar la âley de la junglaâ? donde sea necesario. La esencia del valor de humanitarianismo, por ejemplo, es la premisa de âayudar a otros,â? lo cual es indiscutiblemente laudable; pero el âderechoâ? darwinista ha desvirtuado esa premisa con la ethnocéntrica obsesión de mirando âdefectosâ? en otros: aquellos que âdebenâ? ser âsalvadosâ? porque no son muy âaptos.â?

Esa âleyâ? darwinista por tanto es la fundación intelectual ideológica responsable de que personas como Rhodes hayan desarrollado los motivos suficientes para alegar que Estados Unidos âDEBE SERâ? el gendarme del mundo. Y para que toda una recua de ideológos y académicos del imperio hayan hecho de la ONU una simple marioneta de los âinteresesâ? de Estados Unidos. Negar que los Estados Unidos âTIENE EL DERECHOâ? a manejar el mundo por la fuerza es negar la existencia de la DOMINACIÃN IDEOLÃGICA que ha causado la INMORALIDAD DE ESA CREENCIA Y LA INMORALIDAD DE ESE DERECHO.

Sería también negar la ideología que ha causado que mucha gente crea que lo que es bueno para los Estados Unidos âDEBEâ? ser bueno para la gente del mundo. Sería también subestimar la pretensión ideológica según la cual los âelegidosâ? de la âDivina Providenciaâ? están âllamadosâ? a salvar, y âDEBENâ? salvar al mundo. En fin, lo que aquí he intentado discutir es la contradicción entre el âEL TERROR DE LA PSYCHEâ? y âEL TERROR DE LA HISTORIAâ? â ESOS DOS TERRORES que se precipitan mutuamente como dijo un respetable pensador francés.

--Wilfredo Gutiérrez, sociólogo, radicado en Estados Unidos.
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