Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Notícies :: amèrica llatina
Bolivia: ¡Nos están matando, compañeras!
20 nov 2019
El golpe de estado racista, fascista, patriarcal, colonial, capitalista, busca terminar con todas esas voces, acallarlas, borrarlas, hacerlas no audibles.
Bolivia__Repre_El Alto.jpg
____BOLIVIA _ SOLIDARIDAD_.jpg
Bolivia_nov2019.jpg

¡Nos están matando, compañeras!

Estamos recibiendo audios a toda hora, desde distintos puntos de Bolivia: Cochabamba, El Alto, Senkata, La Paz… Traen gritos desesperados de mujeres, de comunidades que resisten con dignidad, bajo las balas asesinas de militares, policías, y de grupos fascistas armados por las oligarquías con el apoyo de los Trump, los Macris y Bolsonaros.

Traen también voces que denuncian, voces que analizan, voces que organizan, voces que están en la resistencia. Se escuchan llantos que se rehacen en consignas. ¡Los pueblos unidos jamás serán vencidos!
El golpe de estado racista, fascista, patriarcal, colonial, capitalista, busca terminar con todas esas voces, acallarlas, borrarlas, hacerlas no audibles. El cerco comunicacional pretende aplastar y aislar la palabra del pueblo.

La restauración conservadora, capitalista, va por el litio, va por la selva, va por los malos ejemplos.

Las voces siguen llegando. Se generan nuevos espacios de comunicación. Funcionan a mil las redes sociales y familiares, las radios comunitarias, los videos caseros hechos desde los celulares. Es desesperante escuchar las balas. Ver su recorrido atravesando la piel, invadiendo los cuerpos que se levantan de todas las humillaciones. Genera rabia, impotencia, indignación, bronca.

No se entiende entonces, que en medio de ese mar de voces rebeldes que le sacan la máscara al racismo asesino, que no se rinden, que no se entregan, que no se venden, empiece a sonar un murmullo ensordecedor, hecho de palabras escritas desde algunos espacios feministas, ambientalistas, unas que aseveran que no es un golpe, otras que dicen que tal vez si lo es, pero que en ese caso se trata de una acción de la derecha que pretende capitalizar un levantamiento popular, aprovechando el desastre provocado por Evo y su gobierno.
Se dirigen y enfatizan las críticas, más que a los usurpadores violentos del gobierno, hacia el presidente derrocado. Se iguala a Evo con Camacho y Mesa, y se banaliza el golpe como si se tratara de una riña de gallos.

De golpe, sí, de golpe, toda la atención se distrae de los grupos fascistas que acicatearon las movilizaciones convocadas “en defensa de la democracia”, donde participaron entusiastas varias figuras que hoy escriben estas sinrazones. (Participaron de las marchas contra la reelección de Evo –en defensa de la democracia, dijeron-, pero no están ahora en las barricadas contra el fascismo). La atención se distrae de las acciones realizadas por el gobierno de EEUU, por la OEA, por el fascismo de los grupos parapoliciales de la juventud cruceñista, por la acción desestabilizadora promovida por la oligarquía boliviana comandada por Mesa y Camacho. La atención se distrae de las balas que matan al pueblo. La atención se distrae de las mujeres de polleras apaleadas, humilladas. La atención se distrae de la impunidad a los militares garantizada por la impostora que actúa como presidenta.

El problema, dicen, es Evo, y el pueblo que cree en el caudillo.
No es el sentido de estas notas de urgencia discutir el machismo de Evo y de tantos líderes políticos de Nuestra América.

Pero sí necesitamos decir que el feminismo popular, sabe distinguir entre las dificultades históricas de la cultura patriarcal de nuestros pueblos, y las políticas imperialistas y oligárquicas que nos golpean. Sabemos distinguir entre Salvador Allende y Pinochet, entre Hugo Chávez y Guaidós, entre Mel Zelaya y Micheletti, entre Lula y Bolsonaro. No hacerlo es ser indiferentes a los sentires y a las luchas de las mujeres y de los pueblos.

Desde los feminismos populares, no legitimamos los gestos machistas que siembran la historia de las revoluciones ganadas y perdidas, pero esos gestos los discutimos en el medio de los procesos de cambio, y no con quienes nos están matando.


Mientras escuchamos la desesperación de quienes ponen el cuerpo en las calles, en las laptop se escriben sentencias políticas para el gobierno que –a pesar de todos los errores y debilidades que se puedan analizar- ha generado una experiencia plurinacional, de reconocimiento de los pueblos originarios y de su dignidad. Frente al golpe de estado, con participación militar y policial en su definición, responsabilizar al gobierno de Evo Morales del crimen, y dejar planteado incluso un enfoque que cuestione el carácter fascista, racista, patriarcal y colonial de quienes se hicieron del gobierno y del poder, es muy funcional a los intereses golpistas.


Cuando las mujeres de pollera dejen de sentirse y de estar amenazadas por las calles, cuando los y las jóvenes dejen de ser criminalizados y asesinadas, cuando los movimientos populares dejen de ser perseguidos, cuando se juzgue a los responsables de estas masacres y el pueblo recree desde abajo y colectivamente el poder popular, podremos analizar los límites de las experiencias que los pueblos vienen protagonizando en el Abya Yala.


Hoy nuestros cuerpos, nuestros sentimientos, nuestras fuerzas, están puestos en romper el bloqueo informativo, en tender puentes con la Resistencia indígena, campesina, feminista y popular, en acuerpar a cada compañera y a cada compañero herido/a, preso/a, amenazado/a, perseguido/a, lastimado/a. A quienes una y otra vez recibieron gases y balas, golpes y humillaciones.

Estamos con los perseguidos y perseguidas. Con las humilladas. Con la dignidad rebelde que sigue ocupando calles y cortando rutas. Y de ahí, no nos movemos. El fascismo no pasará.
Claudia Korol

20 de noviembre, 2019

Màs mensajes:

Están matando a la gente en El Alto con una represión militarizada

Los militares están disparando desde helicópteros a los manifestantes en Senkata (oeste de Bolivia) y ya hay más de 10 fallecidos, dijo a Sputnik la dirigente social y defensora de derechos humanos Bettyna Valencia.
“En Senkata nos están matando, disparando, hay muchas personas que están muertas. La policía se llevó a tres, los van a hacer desaparecer. Había 32 personas muertas en total pero aquí hay más de diez. Nos están disparando por helicóptero, están todos armados, están desquiciados”, dijo Valencia con la voz entrecortada a Sputnik.
Valencia dijo entre sollozos que se había refugiado en una tienda mientras se desataba la represión.

Manifestantes que se encontraban en los alrededores de la planta de Yacimiento Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), ubicada en Senkata, de la ciudad de El Alto, fueron reprimidos este martes por agentes policiales con tanquetas y helicópteros militares.

La Defensoría del Pueblo ha confirmado que al menos tres personas murieron producto del ataque militar y al menos otras 30 resultaron heridas. Las tres personas han muerto producto de impacto con arma de fuego militar.

Asimismo, el hospital Corazón de Jesús emitió un comunicado que indica que muchas personas llegaron gravemente heridas después del ataque policial.

Producto de la arremetida de fuerzas represivas contra la población, la Defensoría del Pueblo solicitó atención médica urgente a los protestantes, “se necesita Médicos, Medicamentos y Ambulancias para atender a los heridos que se encuentran en el Centro de Salud Panorámica II de Senkata- El Alto”, agregan.

Marco Teruggi@Marco_Teruggi
#Urgente en #Bolivia están matando a la gente en El Alto con una represión militarizada. Estados Unidos, los gobiernos de derecha con su silencio, Almagro, los grandes medios con su campaña para legitimar el golpe, todos son cómplices o parte directa de esta masacre.#19Nov

Según testimonios de la comunidad, un enorme contingente de la policía llegó para atacar con gases lacrimógenos y disparos contra masivas concentraciones que se mantienen en vigilia a las afueras de la distribuidora de combustible para no permitir la salida de camiones que buscan abastecer a La Paz.
Con el propósito de intensificar la represión, el Gobierno de facto militarizó las zonas de Senkata en El Alto y Plaza Murillo en La Paz, y sobrevuelan las regiones de mayores concentraciones populares.
Un manifestante afirmó que son cuatros la personas muertas, sin embargo, la información hasta el momento no ha sido confirmada.
Previo al golpe de Estado, grupos derechistas habían tomado la plata de hidrocarburos aludiendo una “medida de presión para que se restituyera la democracia”. Ahora el pueblo responde con la misma medida, pero esta vez luchando por democracia real.

La Defensoría del Pueblo estima que desde el golpe de Estado, 24 personas han fallecido, 50 permanecen detenidas y 715 heridas.

En un momento, para repudiar los ataques a balazos, varios pobladores volaron con dinamita una de las paredes de la planta de YPFB.
“¡Nos están matando!”, alertó un vecino en cercanías de la planta de hidrocarburos de Senkata, en El Alto. La tensión ha vuelto al lugar y hasta después del mediodía continuaban los intentos de los campesinos de rodear el perímetro del centro de carburantes en medio del estruendo de explosiones y de disparos. Según versiones de los vecinos, los fallecidos son más.
Mira també:
https://twitter.com/#!/RedLatinaSinFro
https://www.facebook.con/enred.sinfronteras.5

This work is in the public domain
Sindicat