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Anarquismo, género y sexualidad V
15 set 2019
Artículo de Eduardo Godoy, extraído de Revista Anarquista de Historia y Ciencias Sociales La Brecha
En Chile, los estudios de género y del anarquismo son relativamente recientes a diferencia de otras líneas de investigación que han tenido un mayor desarrollo dentro de la disciplina histórica desde su profesionalización (1). Ambos nacieron de forma paralela como consecuencia de las transformaciones epistemológicas (y reacomodos) que operaron al interior de la historiografía local a mediados de la década de los ochenta, así como de las influencias de la historiografía internacional, principalmente europea y norteamericana. Los estudios de género de Joan W. Scott, Natalie Zemon Davis, Julie Des Jardin, Bonnie Smith, entre otras historiadoras, vinieron a relevar el rol que han jugado las mujeres dentro de la sociedad occidental (que las ha invisibilizado inclusive en la actualidad), y permitieron, en consecuencia, problematizar categorías y construir nuevos modelos analíticos, que han influido en el cultivo y ampliación de la historiografía en sus lugares de origen, pero también y, por extensión, en América Latina y en otras regiones. Es más, la historia feminista que en sus inicios fue acusada de ser “demasiado blanca, demasiado clase media y demasiado heterosexual” –como señala Iggers-, dio paso desde la década de 1990 a los “estudios de género”, es decir, a aquellos centrados en la relaciones de hombres y mujeres en un determinado contexto histórico-social. Ellos han ampliado el abanico de investigaciones históricas que se han centrado, entre otras temáticas, en la estratificación económica, la etnicidad, la orientación sexual, la legislación y las costumbres. Como señala el historiador Georg G. Iggers: “Para las teóricas feministas como Joan Scott, los patrones de dominación patriarcal estaban profundamente presentes en el lenguaje tradicional y en la tradición “logocéntrica” de la filosofía occidental desde la antigüedad clásica. Por ello llamaba a la deconstrucción de todos los textos históricos, políticos y filosóficos occidentales”(2). Propuesta, sin duda, lúcida y propositivamente radical, que tuvo eco en sus sucesores/as y epígono/ as. De hecho, llevó a que las/os historiadoras/es feministas estudiaran desde el punto de vista empírico los medios a través de los cuales las mujeres, y otros grupos subordinados y marginados, buscaron transformar el statu quo, examinando, además, aquellos procesos cruciales de la historia a partir de una perspectiva de género: el surgimiento del capitalismo, la esclavitud y la emancipación, las luchas por derechos civiles y sociales, y los movimientos de liberación en el mundo colonizado, entre otros. Dicha revisión y reproblematización de la historia permitió que las mujeres, y en particular, la violencia a la que han sido sometidas -por los pilares del sistema de dominación capitalista-patriarcal-, poco a poco, irrumpieran en los relatos historiográficos, cuestión que no puede ser obviada en la actualidad a pesar que muchas autoridades académicas y políticas (de distintas trincheras ideológicas) niegan al día de hoy su real participacióne importancia a nivel histórico, menospreciando e invisibilizando sus luchas y demandas.

En el ámbito local, los estudios sobre las mujeres, la infancia y la sexualidad, han ido adquiriendo protagonismo, a través de un paulatino proceso de crecimiento dentro de la academia a partir de la década de 1980. En el caso específico de la historia de las mujeres, como señala el historiador Igor Goicovic, la mayoría de estos estudios se sitúan, preferentemente, en el ámbito de las relaciones de género “como expresión tributaria de los estudios de historia de la mujer que, en Chile, se instalan tardíamente. En con secuencia las líneas de investigación más recurrentes refieren al análisis de la situación de las mujeres al interior del hogar y en el contexto de las relaciones de sociabilidad que despliegan en sus entornos cotidianos –urbanos o rurales-”(3). Los estudios sobre las mujeres del “bajo pueblo” de Alejandra Brito, Leyla Flores, Consuelo Figueroa y los de Lorena Godoy, entre otras y otros, se sitúan en estas coordenadas, al igual que la investigación pionera del historiador Gabriel Salazar “La mujer de bajo pueblo en Chile: bosquejo histórico” de 1992 (4).

A pesar de estos avances, considerables por cierto, los estudios que analizan la relación entre género y anarquismo han sido exiguos en Chile, a diferencia del caso español o argentino, por traer a colación dos ejemplos paradigmáticos. Es más, si se considera la relación entre sexualidad y anarquismo las referencias siguen siendo también exiguas, a pesar de algunos trabajos pioneros, en los que destaca, el artículo de la historiadora norteamericana Elizabeth Hutchison: ““From “La mujer esclava” to “La mujer Limón”: Anarchism and politics of sexuality in early-tewentiehcentury Chile”, publicado el 2001, en la Hispanic American Historical Review (5), así como las investigaciones (y aportes) de Adriana Palomera y Alejandra Pinto (6), y las más contemporáneas de los historiadores Sergio Grez (7), Víctor Muñoz (8), Eduardo Godoy (9), Maximiliano Gárate (10) y Manuel Lagos, entre otros/as.

En el caso específico del historiador Manuel Lagos, destaca su libro El anarquismo y la emancipación de la mujer en Chile (1890-1927), recientemente publicado por el Centro de Estudios Sociales Lombardozzi (11), en el cual aborda la temprana relación entre las ideas y prácticas libertarias (en esta región) con las de mandas por la “igualdad de género” y el trastoque de los valores tradicionales que oprimían doblemente a las mujeres, tanto en el espacio doméstico (privado) como en el laboral (público). Investigación que es tributaria de su tesis de magíster “¡Viva la anarquía! Sociabilidad, vida y prácticas culturales anarquistas, Santiago y Valparaíso, 1890-1927” (defendida en la Universidad de Santiago de Chile el 2009) y de otras de su autoría centradas en las prácticas políticas y culturales del anarquismo criollo.

Asimismo, es preciso señalar que los estudios de los autores antes mencionados han sido también tributarios, indistintamente, de las investigaciones sobre anarquismo y anarquismo/género desarrollados en España y en Argentina, por historiadores/as que habían cultivado la historia social, lo cual no sólo responde a los re-acomodos de la disciplina histórica en estos espacios geográficos, sino también a la importancia cuantitativa y cualitativa- del anarquismo como corriente ideológica en estos países desde comienzos del siglo XX, inclusive aún al despuntar el siglo XXI.

Respecto de la historiografía española referida al anarquismo, podemos señalar que ésta ha relevado el rol de las mujeres en las luchas políticas, sociales y culturales, principalmente en el contexto de la guerra civil y de la oposición al franquismo(12), destacando a sus principales exponentes como Teresa Claramunt, Federica Montseny, Lola Iturbe, entre otras reconocidas propagandistas. Dos datos gráficos y ejemplificadores de lo antes señalado son los que se desprenden del análisis del balance que desarrolló el historiador francés Joël Delhom a propósito de las investigaciones sobre anarquismo español publicadas entre 1990 y 2011 (con 464 entradas) (13), sin contemplar las que se han editado en el transcurso de los años 2012-2017, aun sin cuantificar. Señala que de las 91 entradas referidas a “Cultura, educación, anarcofeminismo, sexualidad e ideología” se publicaron (15) entradas en particular sobre “anarcofeminismo y sexualidad”, las cuales representan 16,4% del total; y en la categoría “Biografías, memoria, testimonios y entrevistas”, con 103 entradas, 8 corresponden a biografías de mujeres anarquistas (Lola Iturbe, Federica Montseny (2), Dolores Prat, Lorenza Sarza, Teresa Claramunt (2) y Carmen Paredes), las cuales representan 18,1% de un total de 49. Y sin bien, la balanza se inclina (aun) a favor de los activistas, intelectuales y propagandistas (hombres), los datos son expresivos del protagonismo que han ido adquiriendo los estudios de género y sexualidad asociados al proyecto político-cultural del anarquismo español, así como las biografías (y trayectorias vitales) de sus principales luchadoras. Asimismo, inscritos en la díada analítica sexualidad/anarquismo autores como Richard Cleminson, Eduard Masjuan, Josep Maria Roselló y María Carmen Cubero Izquierdo, han abierto nuevas líneas de investigación relacionadas con la homosexualdad, eugenesia y neomalthusianismo, y el naturismo libertario, respectivamente, que han relevado nuevas aristas de las perspectivas y prácticas libertarias.

En el caso argentino, las investigaciones sobre anarquismo/género también han tenido un desarrollo considerable desde 1990. Los estudios pioneros de Mabel Belucci, Laura Fernández Cordero, Dora Barrancos e inclusive las obras generales como las de Juan Suriano, Iaacov Oved (y otras) en torno al anarquismo y de Mirta Zaida Lobato sobre las mujeres, se han constituido como referencias obligadas para los nuevos/as investigadores/as no sólo en Chile, sino también en el mundo hispanohablante.

Pero el interés por las temáticas vinculadas al género y la sexualidad no sólo se relaciona con los reacomodos epistemológicos de las Ciencias Sociales, sino también, con las demandas democratizadoras de las mujeres en la actualidad, vinculadas con las luchas en pos de derechos reproductivos y sexuales, así como aquellos referidos a la disidencia y diversidad (sexual), críticos en algunos casos de las categorías de género y de la díada masculino/femenino (feudatarios de la teoría queer).

Es más, en Chile se discutió en el parlamento (mayoritariamente masculino(14)) un proyecto de despenalización del aborto en tres causales (ni siquiera “aborto libre”) que generó una enconada discusión en torno a la sexualidad especialmente de las mujeres en la que ha participado la Iglesia Católica (a través de sus representantes Opus Dei y Legionarios de Cristo), pero también aquellas iglesias provenientes del mundo protestante con figuras como las de los fanáticos religiosos y ultraconservadores:Javier Soto, Marcela Aranda y David Hormachea, cuya exposición mediática ganó protagonismo con la visita del autodenominado “Bus de la libertad” (calificado por sus opositores como el “Bus del odio y la intolerancia”) de la organización (ultraconservadora) “Hazte Oír” (Citizen Go) de España, opositora de los derechos de los/as transexuales y de la diversidad y disidencia sexual en general (15).

En consecuencia, el dossier que se presenta a continuación (con colaboraciones de Nadia Ledesma Prietto y Gisela Manzoni, Laura Fernández Cordero, Joël Delhom, Lucía Prieto Borrego y nuestro propio aporte), en esta nueva edición de La Brecha -más allá de las limitaciones que pueda presentar este formato en relación al anarquismo como nos advierte lúcidamente Laura Fernández Cordero en su breve exposición con la que finaliza el dossier, pretende ser un aporte (desde las ideas libertarias) en las discusiones en torno a derechos reproductivos y sexuales, las luchas de género (en el espacio doméstico y laboral) y de la disidencia sexual que se desarrollan actualmente en Chile (y América Latina). Sobre todo si se considera que aun las mujeres son catalogadas como “menores de edad”, política y jurídicamente hablando (las cuales necesitan, por ende, de la asistencia de un “amo-hombre” que decida por ellas (16)) y siguen siendo violentadas (con casos terribles -para nada excepcionales- como el de Nabila Rifo, en Coyhaique), no sólo por sus cobardes agresores, sino también por la justicia patriarcal y misógina que los ampara, la cual ha sido desenmascarada y repudiada por organizaciones feministas y progresistas en general. Vicios y prácticas, por lo demás, también presentes en los espacios libertarios y revolucionarios, las cuales es preciso desterrar para construir ese nuevo mundo que llevamos en nuestros corazones…

Eduardo Godoy Sepúlveda
Grupo Coordinador La Brecha
Macul, 27 de julio 2017
Extraído de Revista Anarquista de Historia y Ciencias Sociales La Brecha N°4,
Primer semestre 2017, región chilena. https://revistalabrecha.wordpress.com

[Descarga la revista] https://revistalabrecha.files.wordpress.com/2017/10/la-brecha-4-finalweb

Notas:

1.- Véase: Julio Pinto, La historiografía chilena durante el siglo XX. Cien años de propuestas y combates, Valparaíso, Editorial América en Movimiento, 2016 y Eduardo Godoy, “Historia e historiografía del anarquismo (1980-2015)”, Cuadernos de Historia 44, Universidad de Chile, junio 2016, pp.101-137.

2.-Georg G. Iggers, La historiografía del siglo XX. Desde la objetividad científica al desafío posmoderno, Santiago, Fondo de Cultura Económica, 2012.

3.-Igor Goicovic, “La historia social en Chile. Rupturas epistémicas y temas de investigación (1980-2010)” en Manuel SuárezCortina (ed.), Europa del sur y América Latina. Perspectivas historiográficas, Madrid, Editorial Biblioteca Nueva, 2014, p.132.

4.- Gabriel Salazar: “La mujer de bajo pueblo en Chile: bosquejo histórico”, Proposiciones N°21, Santiago, SUR Editores, 1992, pp. 89-107. Es necesario señalar que Salazar se vio envuelto en una polémica a propósito de que relativizó el acoso sexual perpetrado contra alumnas de la Universidad de Chile por parte de los ex académicos Leonardo León y Francisco Ramírez. Ver: Gabriel Salazar suma críticas por relativizar acoso en la Universidad de Chile. Su respuesta se puede consultar en: La Carta abierta de Gabriel Salazar donde responde a críticas tras defensa a historiador Leonardo León.

5.- Dado el escaso acceso a dicho artículo fue publicado nuevamente. Véase Elizabeth Hutchison, “From “La mujer esclava” to “La mujer Limón”: Anarchism and politics of sexuality in early-tewentieh century Chile”, Pensamiento Crítico N°4. Revista Electrónica de Pensamiento, noviembre 2004 y de la misma autora Labores propias de su sexo: género, políticas y trabajo en Chile urbano 1900-1930, LOM Ediciones, Santiago, 2006.

6.- Adriana Palomera y Alejandra Pinto (comp.), Mujeres y prensa anarquista en Chile (1897-1931), Santiago, Ediciones Espíritu Libertario, 2006; y Adriana Palomera, “Subjetividad e identidad política y social de la mujer en la prensa anarquista de comienzos de siglo XX”, en Olga Ulianova (ed.), Redes políticas y militancias: La historia política está de vuelta, Santiago,Editorial Ariadna-Universidad de Santiago de Chile, 2009.

7.- Sergio Grez, Los anarquistas y el movimiento obrero. La alborada de “la Idea” en Chile, 1893-1915, Santiago,LOM ediciones, 2007.
8.- Víctor Muñoz, Sin dios ni patrones. Historia, diversidad y conflictos de anarquismo en la región chilena (1890-1990), Valparaíso, Mar y Tierra Ediciones, 2013.

9.- Eduardo Godoy, “Lucha temperante y “amor libre”. Entrelo prometeico y lo dionisiaco: El discurso moral de los anarquistas chilenos al despuntar el siglo XX”,Cuadernos de Historia N° 34, Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile, junio 2011, pp. 127-154.

10.- Maximiliano Gárate, Mujer, amor libre y sexualidad en el discurso anarquista de principios del siglo XX, Tesina para optar al grado de Licenciado en Historia, Santiago, UNAB, 2010.

11.- Manuel Lagos, El anarquismo y la emancipación de la mujer en Chile (1890-1927), Santiago, Centros de Estudios Sociales Lombardozzi, 2017

12.- Véase, Susanna Tavera (ed.), Dossier El anarquismo español, Ayer 45 (2002 (1), pp.13-219.

13.- Joël Delhom, “Dos décadas de publicaciones sobre el anarquismo español: 1990-2011. Inventario ordenado precedido por un breve comentario”, Germinal 10, julio-diciembre 2012, pp. 55-96

14.- En las discusiones en torno a la despenalización del aborto en 3 causales (riesgo de vida de la madre, inviabilidad fetal y violación), el diputado Juan Antonio Coloma Jr. de la Unión Demócrata Independiente (UDI) –partido conservador católico y heredero directo de la dictadura de Pinochet- señaló que había que respetar los “derechos” de los violadores, en tanto “progenitores”. Respecto del apoyo de los civiles a la dictadura de Pinochet, véase: Pablo Rubio Apiolaza, Los civiles de Pinochet: La derecha en el régimen militar chileno, 1983-1990, Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos (DIBAM), Colección Sociedad y Cultura, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, Santiago, 2013.

15.- Véase: Álvaro Ramis, “Las ideologías y el género: un viaje a la nueva “derecha gramsciana””, Le Monde Diplomatique [Edición chilena], Santiago, agosto 2017.

16.- Véase la columna de la historiadora Hillary Hiner: “¡No queremos volver a 1931, queremos aborto libre ahora!”, disponible en [http://www.theclinic.cl/2017/07/23/columna-hillary-hiner-no-queremos-vol/]
Mira també:
https://revistalabrecha.files.wordpress.com/2017/10/la-brecha-4-finalweb.pdf

This work is in the public domain

Comentaris

Re: Anarquismo, género y sexualidad
15 set 2019
Buenas Aliss:

La situación del abortismo en Chile es, afortunadamente, bastante precaria, no habiendo conseguido aun desarrollarse industrialmente por la resistencia y oposición de la mayoría de la población. Pero a medida que se eleve la renta y la necesidad de control del estado sobre el proletariado a traves de nuevas clases medias, la experiencia internacional normalmente estas se desarrollan en dos vías una laica socialdemócrata (y liberal) neomalthusiana, cuyos perfomances favorables a la cibernética de la reproducción o control numérico del proletariado para la maximiazacion de su rentabilidad conocemos de primera mano, y otra sectaria religiosa que considera que la posesión de dinero es signo de salvación.

Como la reducción del tamaño de la familia mediante el homicidio de los bebes o hijos embrionarios susceptibles de ser obreros elevaría el consumo disponible para el sujeto o sujetos involucrados y los objetos suntuarios y medios de ostentación, consideran que esto promueve la movilidad social ascendente, o familiar o individual, y que al elevar el dinero disponible (no confundir dinero con riqueza) estaría apreciendo como signo de salvación finalmente el ser "ricos". Por que esto reduce las tensiones y cntradicciones durante una fase en el seno del proletariado, los falsos comunistas y los falsos anarquistas cuando quieren formar una clase media de control del proletariado instauran el abortismo, y no solo cuando buscan una industrialización acelerada en plan totalitario aunque de forma prágmática sin consideraciones éticas ni políticas.

Pero peores incluso que los desarrollistas son los sectarios religiosos por su grado de insensatez. La creencia que tienen o dicen tener (aunque sin altavoces) los fecreyentes de esta secta fanática de clase media internacional sobre la situacion resultante tras una reducción del tamaño familiar, que según ellos podría conducirles a la movilidad social ascendente, es teológica; consideran que estan predestinados a la salvación pues a su juicio Dios sería Voluntad y no Libertad, esto es, determinación y no indeterminación basada en libre albedrio humano, de forma que la posesión de riqueza sería signo de esa voluntad. Esta chaladura weberiana de la predestinación sería risible si no involucrara la defensa del abortismo que olvida que no se debe hacer a los demás lo que no se quiere para uno mismo, y si no alcanzara el abortismo, como componente básico de las altas tasas de paro reproductivo que en el capitalismo tardio, los niveles incluso masivos que ha llegado a alcanzar. Si esto no fuera poco, otra rama de la secta, la neopuritana, considera el abortismo un acto de exculpación de un supuesto pecado orignal de ser las mujeres madres demostrable físicamente por haber quedado embarazada una mujer, lo que remitiria a un contacto con un hombre, representante del El Patriarcado, la exculpación la lograrían mediante el sacrificio del bebe embrionario. Si a estos fanáticos religiosos sumamos la lógica del capital por si sola en su propia dinámica de alquileres altos, devaluación continua del trabajo manual, y desamparo masculino de las madres, junto a la búsqueda del control numérico y desechado de los sobrantes por parte de las clases medias de predominio y control del proletariado, tenemos un cuadro muy negativo de la indefensión en que se encuentran los humanos que viven la primera fase de su vida en cualquier formación social capitalista.
Re: Anarquismo, género y sexualidad
20 set 2019
Ja, ja, ja, ja, ja..., un supuesto "revolucionario" a favor de la precariedad para las mujeres trabajadoras chilenas. Usted prefiere verlas muertas en los abortos clandestinos que sanas y libres para decidir.

Para qué seguir leyéndole..., usted no hace más que difundir y repetir su rancia ideología ultraliberal disfrazada de dialéctica marxista, hablando de inexistentes hijos y llamando bebés a los embriones y homicidas a las mujeres que desean interrumpir su embarazo.

Se puede ser muy ignorante, pero no dogmático, sectario y reaccionario.
Sindicat