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Notícies :: educació i societat : sexualitats : dones
De negar "la violencia del machismo" a negar "el machismo de la violencia"
04 oct 2018
El machismo es cultura, no conducta
El machismo no para de colocar trampas en el camino para evitar que la sociedad avance hacia la Igualdad, y cuando no puede colocar uno de esos cepos o artimañas, cambia la señales e indicaciones para confundirla y que se dirija a otro lugar dentro de su territorio.

Una de las formas más habituales que utilizan para invisibilizar al machismo es reducir toda la construcción cultural del patriarcado a las manifestaciones de la violencia conocida, especialmente a los homicidios, para luego limitar cada uno de los casos a sus circunstancias particulares y personales. De ese modo, dejan todo en manos de “unos pocos hombres que actúan bajo la influencia del alcohol o las drogas, o bien que padecen algún tipo de trastorno mental”.

Bajo esas referencias, la violencia que sufren las mujeres “nada tiene que ver con el machismo” y todo son “casos aislados”, curiosamente el mismo argumento que utilizó el entonces Vicepresidente del Gobierno, Álvarez Cascos, tras el asesinato de Ana Orantes por José Parejo en 1997, hace ya 21 años. Nada nuevo, como ven.

La estrategia ha cambiado en esa actitud adaptativa del machismo, pero el objetivo es el mismo: cuestionar la realidad de la violencia de género para que no se llegue a su raíz y causa, que es el machismo. Antes negaban la violencia del machismo porque no había estadísticas oficiales ni se conocían todos los casos (no se consideraba como tal los homicidios cometidos sobre mujeres cuando el agresor no convivía con ellas), y todo se entendía como parte del crimen pasional o de la España negra. Y ahora que se conoce con bastante exactitud su dimensión y que los datos hablan a gritos desde su silencio numérico, intentan negar el machismo de la violencia.

Por eso tratan a toda costa que el machismo de nuestra sociedad, el mismo que lleva a la discriminación de las mujeres, a que estén sobrerrepresentadas en el desempleo, en la pobreza, en el analfabetismo, en la precariedad del trabajo… y sobrerrepresentadas en la brecha salarial, en el acoso, el abuso sexual, las agresiones sexuales, en la violencia dentro de las relaciones de pareja y en los homicidios que se producen en dicho contexto, quede fuera de toda esa causalidad. Da igual que todo eso se lleve a cabo por “hombres normales” reconocidos como tales por sus entornos y en sus lugares de trabajo, cada uno con sus rasgos y características de personalidad, con sus hábitos y sus costumbres, con sus experiencias y aficiones, pero no “enfermos ni alcohólicos”. Son hombres de todas las edades, de diferentes niveles socio-económicos y de cualquier lugar, que actúan con violencia bajo las referencias comunes de la cultura machista.

El argumento es tan falaz que, de repente, el machismo “ha eliminado” todos los crímenes de odio. Según su planteamiento, el racismo no existe, y cuando un hombre blanco agrede a otro de un grupo étnico diferente se debe a factores particulares y, según su razonamiento, se justificaría diciendo que los hombres blancos también agreden a otros hombres blancos. Y han acabado con la xenofobia, porque cuando un hombre español agrede a un extranjero lo hace por las circunstancias que han rodeado a los hechos, y lo explicarían por el hecho de que los hombres españoles también agreden a otros españoles… Es el típico argumento falaz y simple que puede utilizar quien se encuentra en una posición de poder que, por un lado, lo hace creíble, y por otro, coincide con lo que la mayoría de la gente necesita oír para no cuestionarse nada en lo personal ni respecto a la sociedad en la que vive. De ese modo contribuye a la confusión sobre la violencia machista, que es el objetivo de la estrategia posmachista para que el machismo se vea impune y salga indemne de todas las situaciones que él mismo crea.

Han pasado, como apuntaba, de “negar la violencia del machismo” a “negar el machismo de la violencia”, pero ya no cuela. La sociedad está creciendo en Igualdad y en conocimiento gracias al feminismo, y ahora es lo suficientemente consciente y comprometida para que sus pasos se dirijan de manera decidida hacia la erradicación del machismo. Los argumentos que utilizan y los ataquen que hacen a diario en las redes sociales nadie los acepta, salvo ellos mismos, lo cual actúa como una especie de terapia de grupo, con el único inconveniente del odio que alimentan entre quienes piensan y actúan bajo esas referencias, que aún son demasiados.

Las nuevas aportaciones a la estrategia argumental que utilizan para negar el machismo de la violencia, se basan en tres elementos principales: el cuantitativo, la exclusividad y la incompatibilidad. Los vemos de forma resumida.

Según el argumento cuantitativo, como “sólo son unos pocos hombres” (60 de media al año), en comparación con los 20 millones de hombres de nuestra sociedad, no hay problema social. El argumento es tan pobre como decir que como sólo se producen unos 300 homicidios al año, tampoco existe ningún problema con la criminalidad ni hay hombres que decidan asesinar, todo se reduce a unos pocos hombres con problemas, pues de los 20 millones sólo matan, roban, estafan… unos cuantos. Pero, curiosamente, ese razonamiento sólo lo aplican a la violencia de género.

La exclusividad trata de definir el machismo como conductas que sólo pueden hacer los hombres sobre las mujeres. Si los hombres las hacen sobre otros hombres o las mujeres también las hacen en diferentes circunstancias, ya no es machismo. Por lo tanto, como los hombres también agreden a otros hombres y las mujeres actúan de manera similar en ocasiones, ya no hay machismo en las agresiones que realizan los hombres sobre las mujeres. Para el machismo todo lo que termina en el mismo resultado tiene el mismo significado y debe abordarse del mismo modo, da igual que la violencia sea terrorista, xenófoba, racista… De nuevo buscan esconder el machismo de la violencia que genera, ocultando que la esencia de la conducta violenta está en las motivaciones y en los objetivos que pretende, no en el resultado, pues todas las violencias acaban en conductas similares, pero desde diferentes posicionamientos.

La incompatibilidad presenta al machismo como un elemento incompatible con cualquier otro elemento o circunstancia. Según ese argumento, si un hombre tiene un rasgo de personalidad que lo presente como narcisista, dependiente, impulsivo, asertivo… ya no es el machismo el que actúa en la elaboración de su conducta, sino sus características particulares; como si un narcisista no pudiera ser machista o un compulsivo tampoco pudiera serlo. La realidad nos dice que es lo contrario, y que es el machismo el que da las referencias para llevar a cabo determinados comportamientos, y que luego se realizan de manera distinta según sus características personales y las circunstancias particulares que actúen en el momento de materializarlo. Niegan el machismo para que no se pueda incidir sobre los factores que permiten la violencia de género como una conducta amparada por la normalidad, los mismos factores que actúan también como garantes de los privilegios de los hombres en una cultura levantada sobre la desigualdad.

El machismo es cultura, no conducta. Lo que define al machismo es esa cultura que determina las identidades y crea los valores, ideas, mitos, estereotipos que las sustentan, circunstancias que permiten encontrar razones para llevar a cabo los comportamientos que decidan, y luego proporcionar justificaciones para integrarlas en la sociedad bajo la idea de “normalidad” (cuando su resultado no es muy intenso), o de “patología” (cuando es grave y necesitan recurrir al alcohol o a los trastornos mentales).

La argumentación del machismo es pobre y simple, pero les sirve para reforzarse en sus pociones, mantener la cohesión interna como grupo, y levantar odio hacia fuera. Y les sirve también para generar confusión en una sociedad pasiva que contempla la realidad como si no formara parte de ella.

Los machistas que están son cada vez más violentos. No debemos permitirlo.

Miguel Lorente Acosta
miguelorenteautopsia.wordpress.com. Extractado por La Haine

This work is in the public domain

Comentaris

Re: De negar "la violencia del machismo" a negar "el machismo de la violencia"
05 oct 2018
Buenas Aliss:

No existe el machismo, esa idea es una impostura ideológica que nos colaron de jóvenes y que no se sostiene cuando se le hace la crítica categorial. Es otra manipulación neomalthusiana, los machos no son violentos per se contra las hembras, y la definición negativizadora totalizante de los machos tiene un objetivo cosificante, en este caso contra los hombres sobrantes a la acumulación de capital o contrarios a los intereses de poder de los neomalthusianos. La crisis del reformismo neomalthusiano les lleva a sus beneficarios a realizar una nueva huida hacia adelante, negando la realidad de violencia social de la sociedad de clases por medio de resignificar sus partes y hacer fondo y figura de ella disocióndolas del movimiento de la totalidad; la sociedad del valor de cambio, cuyas patologías y no el fantasmático el El Patriarcado, son la forma, y la cosificación humana como valor de cambio, la figura.

Esta practica disociadora reformista, favorable a la reproducción de la sociedad de clases y las relaciones de producción, propiedad y consumo capitalistas, es la técnica manipuladora de quien oculta el bosque con un árbol. Precisamente Lorente, que es un reformista neomalthusiano de tomo y lomo, aquí oculta con la mayor soltura la subrepresentación de las mujeres en las cárceles, en los accidentes de trabajo, en la indigencia y en la drogadicción, en las muertes violentas y la sobrerepresentación de los hombres, sobre todo proletarios, en todas ellas, así como la mayor longevidad de las mujeres en media y fracción a fracción, que llega a unos niveles impresionantes en las comparativas entre las mujeres de la clase y los hombres del proletariado desharrapado, como mínimo de tres décadas de vida.

Las nuevas ideologías que necesita el reformismo precisan reinterpretar la situación de su propia crisis de descomposición, echando balones fuera, cuando ya supercosificados los embriones humanos y las mujeres prostituidas, el capital necesita tambien supercosificar a los hombres sobrantes. Las violencias que denuncia Lorente en general son en gran parte el resultado precisamente del reformismo neomalthusiano de clases medias, por su defensa reaccionaria a machamartillo de la sociedad de clases, en una fracción del proletariado, y quien es gran parte de la causa es co-responsable del efecto, por ejemplo en este caso los señorones socialdemócratas neomalthusianos que tienen la superjeta encima de presentarse como "feministas".

La base antropológica humana determina que un sexo sea instintivamente más impulsivo y el otro sea más conservador, determina igualmente que la violencia social, cuyo volumen es mayor o menor según oscile la tasa de explotación, se incremente la cosificación y expanda la alienación. La idea de que las mujeres no son violentas es de chiste, no se la cree ni Lorente, y esta tontería de Lorente sobre que los hombres son malos por naturaleza es una pieza estratégica del lego de la nueva religión que están construyendo en el reformismo neomalthusiano, pieza imprescindible para intensificar y ampliar la tendencia sado-masoquista en las masas. Esas poblaciones sumergidas en la crisis epocal que el mismo neomalthusianismo promovió, componen el territorio donde nuevos curas neomalthusianos como este, encuentran su plataforma de promoción.

La crisis del reformismo neomalthusiano de las clases medias, que en su toma simbólica del poder mató a Rosa Luxemburgo, Karl Liebneckt y Leo Jogisech, promete ser epocal, y vamos a ver a este tipo de oportunistas hasta en la sopa, pero caerán porque su ideología, el reformismo neomalthusiano de clases medias, se basa en una torre de mentiras.
Re: De negar "la violencia del machismo" a negar "el machismo de la violencia"
05 oct 2018
Biografia de Lorente Acosta cortesia de Elpais.com:
-gracias Cebrian-.
(Algunas siglas como PSOE, OMS, ONU, FBI y OTAN destacan en su curriculum... ¡casi nada!)
Re: De negar "la violencia del machismo" a negar "el machismo de la violencia"
05 oct 2018
de negar la lucha de clases a renegar de la clase que lucha_
https://elpais.com/elpais/2008/04/17/actualidad/1208420236_850215.html
Re: De negar "la violencia del machismo" a negar "el machismo de la violencia"
07 oct 2018
Buenas Aliss:

No dberiamos hablar de machismo sino queremos en en el sexismo a que nos conducen necesariamente los bulos sobre la existencia del fantasmático el El Patriarcado, sino de maltratismo masculino, que es resultado del sistema capitalista y las clases que lo usufuctuan. Lo hay también femenino.

Tengo que reconocer que gracias a usted he podido hacer una crítica etimológica y categorial al concepto "machismo" y en ella se revela que es una patraña, no solo porque el macho no es malo por naturaleza, al contrario de lo que afirman los despiadados oportunistas candidatos a curas neomalthusianos y sus amigotas, las señoronas socialdemocratas, que tanto le gustan a usted, sino tambien por el proceso de lucha de clases que esa resignificación negativizadora revela.

Las clases medias neomalthusianas, repletas de supermegaintelectuales sociademócratas y liberales, asnos ilustrados, han resignificado ese concepto desde la evolución de la base material solo cuando ya se ha terminado de hacer el grueso de la enorme expansión de las ciudades durante el siglo XX, y matado a millones de hombres proletarios haciéndolas superexplotados. Como las clases medias rechazan el trabajo físico también ven en la fuerza física, - en tanto enlazada con el trabajo manual simple cuya abundancia era necesaria para edificar más viviendas, bienes de equipo, infraestructuras y grandes obras en medio siglo que en los anteriores 2000 años -, un disvalor. Si lo que define al macho es la fuerza física, y ésta está centrada en el trabajo manual simple, una vez ya no se obtienen rentas - en el sentido de fondo de consumo real - suficientes, derivadas del trabajo físico manual simple de fuerza bruta reservado a los machos, comienza la resignificación del concepto y su negatización, al par que bajan sus salarios, quedando el macho negativizado de arriba a abajo, al devenir de forma creciente sobrante estructural.

De hecho, sobre esa base material y esa dinámica de las relaciones de producción, la desvalorización del macho y la cosificación de la paternidad corrieron paralelas durante todo el toyotismo, propulsadas por señorones socialdemócratas como este, pero, cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar, ahora es cuando ya le viene tocando el turno a la maternidad de ser cosificada (hecha mercancia poliédricamente) y a la femineidad el turno de ser negativizada, pues no hacen falta ya, sistémicamente, mujeres femeninas a la acumulación de capital. Primero ocurrió que tener hijos obreros suficientes para la expansión de la urbe, ya no era necesario, así comenzó la desvalorización de la maternidad en el proletariado, muy unida a la cosificación de la paternidad, pero luego, a largo plazo tal proceso de desprecio también deviene en cosificación categorial, como vimos en el artículo de Thomas Meyer.

Sin necesidad de la producción de uteros artificales, entre un tercio y la mitad de las mujeres sobran a la maternidad ya cosificada que necesitan el capital y las clases medias neomalthusianas, así la competición entre mujeres proletarias y de clases medias por obtener (el "derecho" a) la maternidad va a ser casi tan dura en las próximas décadas como lo ha sido por la paternidad durante su cosificación general en el toyotismo entre los hombres, de forma indirecta a traves de las rentas salariales y de toda la panoplia de la represión del deseo sexual que los neomalthusianos en su huida hacia adelante siguen desplegando.

En la robotización, el ejército industrial de reserva por primera deviene femenino también en la reproducción y se hace estructural, a causa del éxito represivo de la política reaccionaria criminal neomalthusiana en las anteriores fases y de la necesidad de elevar la cuota de explotación en los paises capitalistas centrales (tendencia decreciente de la tasa de ganancia); debido a ello la mayor parte de las mujeres proletarias y de clase media quedan estructuralmente masculinizadas en el sentido negativo; son paradas y subsalariadas en la producción mientras, ahora, además, también son sobrantes estructurales a la reproducción. Por eso mismo, la crítica capitalista neomalthusiana a la femineidad va a ir sistemáticamente en aumento, pues les hace falta masculinizar a la mujer para incrementar su cuota de explotación, y facilitar y embellecer la cosificación general de la maternidad. Y todo esto no son construcciones sociales, son resultados político-sociales de la lucha de clases y de la din´mica de las estructuras; pero resultados tambien de la victoria de la gentuza reformista neomalthusiana, la socialdemocracia, en favor de la acumulación de capital medio siglo más, y su ctual proyecto de relizr la nueva reproducción ampliada a costa de nuest@s pellejxs.
Re: De negar "la violencia del machismo" a negar "el machismo de la violencia"
07 oct 2018
Sr ".", por lo que comenta, su "crítica etimológica y categorial al concepto "machismo"", se basa en un supuesto falso, y por tanto no es tal crítica, sino otro revisionismo más. Para usted la violencia es "mala". Necesita siempre de juicios totalitarios y no acepta la diversidad de matices. La violencia de hombres contra mujeres no la rechazo porque sea "mala", sino por ser otra forma más del amplio ejercicio del poder a través de la estructura patriarcal que está instalada en la cultura occidental y con la que se ha colonizado al resto del mundo, lo mismo que se hizo con la exportación de guerras de exterminio de población a otros lugares.

Rechazo la violencia patriarcal, de la misma manera que rechazo la violencia capitalista a través de sus formas de explotación laboral y de recursos naturales a través de sus megaproyectos, o su colonización cultural.

Usted afirma que "las clases medias neomalthusianas, repletas de supermegaintelectuales sociademócratas y liberales, asnos ilustrados, han resignificado ese concepto...", al mismo tiempo que empieza su comentario diciendo que ha hecho una "resignificación de ese concepto". ¿No será usted otro de esos "supermegaintelectuales sociademócratas y liberales, asnos ilustrados neomalthusianos"?

Me parece que se le nota preocupado por la "desvalorización del macho". Las que no tenemos "barba" qué es lo que tenemos que poner "a remojar".

Señor ".", le repito que toda su retórica esta vacía y no dice nada interesante. Sólo habla de hipótesis de una conspiración en la que, para usted, las mujeres tienen un papel de conductoras de los intereses del neoliberalismo. Y todo eso para invisibilizar y desviar la atención sobre lo que dice el artículo de Miquel Lorente:

"La estrategia ha cambiado en esa actitud adaptativa del machismo, pero el objetivo es el mismo: cuestionar la realidad de la violencia de género para que no se llegue a su raíz y causa, que es el machismo"

Ahora usted elimina el machismo negándolo, al igual que ha hecho sistemáticamente con el patriarcado, y con esa estrategia intenta evitar que "se llegue a su raíz y causa". Esa es su gran contribución a esta nueva manera de expresar la tradicional misoginia de antaño. Y para que no se hable de ustedes, los misóginos machistas patriarcales, cómplices necesarios en determinadas etapas de la explotación capitalista, nos suelta todo ese rollo de proletarios, neomalthusianos y conspiraciones de "señoronas socialdemócratas" instaladas en un hipotético poder sobre la voluntad y opinión de las mujeres de las clases trabajadoras.

Para usted, algunos millones de mujeres están completamente manipuladas, y sólo usted y su manada, son capaces de descubrir semejante engaño. Nos considera estúpidas y sin voluntad ni opinión propias. Es decir, su nueva forma patriarcal, aunque utilice una dialéctica marxista, se sostiene en los mismos prejuicios que el antiguo patriarcado. Cuidan las formas para seguir con el mismo contenido.

Además usted tiene el firme convencimiento que "una mentira repetida mil veces, se convierte en una verdad" y por eso sigue machacando una vez y otra con la misma historia conspiranoica. Pero no somos tan estúpidas como para dar crédito a ninguna de sus prejuiciosas palabras.

La tierra se mueve bajo los pies de ustedes las manadas patriarcales, y somos las mujeres y algunos hombres quienes la estamos moviendo. El que se desmoronen, no es más que cuestión de tiempo y seguir la lucha.
Re: De negar "la violencia del machismo" a negar "el machismo de la violencia"
10 oct 2018
Srta. Aliss,
todo su discurso se basa en la mentira, la falacia, la amalgama perversa y la mixtificación.
Ni el Sr "." ni un servidor de usted odiamos a 'las mujeres'. Todo lo contrario. Criticar al feminismo no equivale a odiar a las mujeres, sino todo lo contrario.
Tampoco los 'obreristas' se han destacado historicamente por 'amar al obrero' y mucho menos a la clase obrera. Practican clientelismo. Vender discursos, proclamas, eslogans... y también a los obreros. Suelen ser capitostes, liberados, mandamases, esbirros del capital.
Algo parecido sucede con los feminismos. Los Mayoritarios tipo 8M: son netamente burgueses, socialdemocritas (sic) y muy muy tóxicos.
Todos los puntos de la teoria de la propaganda de Goebbels están incorporados al discurso. Cambie 'judios' por 'varones' y verá qué bien encajan.
Sus lideresas (y su sicariato) COBRAN por sus proclamas, sus panfletos, sus libritos, sus conferencias, sus catedras, sus programas en TV, simposios, seminarios, magazines, etc. Por no hablar de los/as abogados/as matrimonialistas, psicoterapeutas, counsellors, periodistas, mucamas, etc.
El enemigo siempre es 'el patriarcado': una entelequia que nadie conoce si nació tras la muerte de Franco. Se sobreentiende que el enemigo es por tanto 'el varón' - leáse, el novio, el marido, el compañero, el obrero que dice piropos, el que se espatarra, el que desea, el que quisiera...
Para eso está el feminismo: para dividir. Para envenenar. Para expoliar. Para recibir partidas presupuestarias, dádivas, prebendas, cuotas.
Nichos de mercado, porcentajes, veneno difuso.

Contra las mujeres, contra la mujer, contra nuestras compañeras, nuestras hijas, nuestras hermanas... no tenemos nada. Contra ese veneno cizañero que pudre la relación hombre-mujer, sí. Mucho.

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