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Notícies :: educació i societat : sexualitats : dones
El feminismo de Ana Botín
25 ago 2018
La autora aclara de forma sencilla y pedagógica ese concepto tan usado en la actualidad: "feminista"
Decir “soy feminista” se ha convertido en el "comodín" del momento. A pesar de que desde el neomachismo se sigue intentando estigmatizar, el avispado capital ha comprendido que puede ser útil como herramienta de marketing y publicidad, como estrategia de imagen.

El feminismo de hoy vive en un neoliberalismo voraz que crece, entre otros factores, por la explotación laboral de las mujeres. El feminismo ha dicho ya, por activa y por pasiva, que capitalismo y patriarcado son el sólido matrimonio que nos anula y empobrece.

Capitalismo y patriarcado es que exista brecha salarial.

Capitalismo y patriarcado es que exista más empleo temporal en la mujer.

Capitalismo y patriarcado es todo el trabajo no remunerado que ejercemos nosotras.

Capitalismo y patriarcado es que, como no cobras o cobras poco, tengas que aguantar por dependencia económica a tu maltratador, sobre todo si tienes hijos.

Capitalismo y patriarcado es hablar de mujeres como vientres de alquiler.

Capitalismo y patriarcado son los proxenetas forrados por la explotación sexual de mujeres.

Capitalismo y patriarcado son empresas que se benefician de temporeras para abusar de ellas sexualmente, por ser mujeres, pobres e inmigrantes.

Todo esto viene por la carta de Ana Botín en su reconocimiento como feminista.
De entrada no niego su experiencia como mujer, porque no dudo de que solo por ello haya visto situaciones de desigualdad en su trabajo. Al igual que tiene el apoyo de todas ante cualquier tipo de violencia machista porque no hay un perfil de “agredida” ni de “agresor”.

Una vez me preguntaron en una conferencia qué me parecía que se reconociera así la presidenta del Banco Santander. Supongo que el hecho de que una mujer con su nombre y clase social se sume al movimiento les ilusionaba, aún más cuando otras mujeres lo desacreditan de forma continua, o hay exministras que negaron reconocerse como tal. Respondí que feminista es una palabra muy grande. Y que en una persona como Botín, con todo lo que indudablemente representa del capital, había que fijarse en la letra pequeña.

Y esa letra pequeña queda muy bien expuesta en su manifiesto, del que se pueden extraer muchas ideas. Solo muestro dos reflexiones. El feminismo de Ana Botín comienza con una apreciación a las cuotas:

“Con frecuencia he escuchado al feminismo equipararse con el establecimiento de cuotas, algo que instintivamente a mí no me parecía la respuesta adecuada. Porque puede ser injusto tanto para los hombres como para las mujeres. En parte sigo pensando lo mismo. No se trata de culpabilizar a los hombres. Ni tampoco se trata de dar ventaja a un género sobre el otro”.

El establecimiento de cuotas, recogido por la ley de Igualdad de 2007, no nace para “culpabilizar a los hombres” ni para dar “ventaja” a un género sobre otro. Nace justo porque lo que existe previamente es una desventaja, y no reconocerla y pensar que se da ventaja a las mujeres es un gran error. No tenemos el mismo punto de partida. Ya hemos dicho mil veces desde el feminismo que no estamos en contra de los hombres, sino en contra del patriarcado. Porque ese patriarcado es el que hace que numerosos Consejos de Administración, por ejemplo, estén repletos de hombres mediocres. Si a lo largo de los siglos ha existido una “cuota” rentable y privilegiada ha sido la cuota de ser hombre.

Después, el feminismo de Ana Botín reproduce:

“Dice Sandberg, cuando las mujeres no defendemos nuestras capacidades, dejamos de competir por llegar a posiciones de influencia y no logramos ascender. El feminismo de Sandberg defiende que las mujeres podemos ascender profesionalmente si trabajamos más, si hablamos claro y a la vez presionamos para conseguir condiciones de trabajo más flexibles, que nos permitan compaginar nuestra profesión y nuestra vida personal. Es un feminismo autosuficiente, en el que te puedes valer por ti misma. No requiere una organización colectiva y, mucho menos, necesita la etiqueta pública de “feminista”. Por esa misma razón no es estrictamente político y, quizá por eso, es algo que a muchas profesionales como yo nos resulta atractivo de forma natural”.

Al feminismo de Ana Botín le resulta atractiva esta idea de Sandberg como punto de partida. Al feminismo de Ana Bernal-Triviño (que no soy nadie, sino una mujer nacida en un barrio obrero, a la que no educaron como rica, y que solo pudo ir a la universidad pública con mucha pelea por delante) le parece despreciable. Porque mi experiencia de vida es que a pesar de trabajar más, de hablar claro y presionar para que me aumentaran los 450 euros que cobraba por mis más de 40 horas semanales, acabé en la cola del paro y con las ayudas agotadas. Porque nuestra experiencia de vida es que echamos incluso más horas para demostrar que podemos aspirar a un puesto o que tenemos que callar si no queremos ser despedidas.

Y es despreciable también, después de la cantidad de feministas anónimas que han luchado para que mujeres como Botín no fuesen ‘mujer de casa’ y hayan podido estudiar y trabajar, leer lo de “feminismo autosuficiente”, “no requiere organización colectiva”, y no es “estrictamente político”. Nada de eso describe al feminismo, que ante todo es lucha colectiva y política. Tanto, que dependiendo de la política que tú ejerzas, representes o defiendas favoreces o no al resto de mujeres.

El artículo desvela todo el neoliberalismo laboral, escondido bajo la palabra mágica de “asertividad” (como si no lo demostremos) o “flexibilidad”, que a tantas mujeres condena a la pobreza. También da frío leer en todo el texto cómo se justifica la introducción de la mujer en las empresas porque resultan, según estudios, rentables y aportan talento. ¿Si esos resultados no fueran así, si no nos evaluara con lupa y nos calificara el capital de “rentables”, quiere decir que nos seguirían dejando con la pata quebrada y en casa?

Termino de leer el artículo y me parece una eficaz campaña de verano, en conclusión, para el Banco Santander. Una campaña de un artículo publicado en el perfil de Botín en Lindkedin pero que, por casualidad, termina en El País como “Opinión”. Diario del grupo PRISA donde el Banco Santander, por casualidad, es accionista. Diario cuyo vicepresidente no ejecutivo, Javier Monzón, fue propuesto por Ana Botín como presidente de Openbank del Banco Santander, por casualidad. La misma entidad que un día compró las portadas de la mayoría de los periódicos de España. Periódicos que dejaron de informar ese día para ser meros soportes publicitarios.

El feminismo no es una moda de quita y pon. Hay mujeres que han muerto y mueren, hoy día, por defender a otras mujeres. Mujeres que duermen asustadas sin saber si su marido las dejará con vida. Mujeres que van a trabajar angustiadas sin saber si su jefe las volverá a acosar o a despedir. Mujeres que duermen con miedo de si podrán pagar el piso o tendrán de comer al día siguiente.

El feminismo es un ejercicio diario, hora tras hora, en el espacio público y privado. El feminismo real no es cómodo. El feminismo es meterse en el fango. El feminismo es derribar el sistema. El feminismo es dar la cara por todas. El feminismo es política. Y el feminismo es, más allá de “igualdad”, conseguir la liberación de la mujer. Decir soy feminista es mucho más que romper un techo de cristal. Es demoler los cimientos del sistema patriarcal. Es conocer y, a fondo, la feminización de la pobreza, pero lejos de actos de caridad.

La inmensa mayoría de los artículos de la CEDAW (nuestros derechos) están aún por cumplir, si le interesa a Ana Botín. Lo que ocurre es que esos derechos humanos de las mujeres son complicados de cumplir cuando tu entidad ha desahuciado a mujeres y a sus hijas e hijos, cuando negocias la mayor operación del mercado inmobiliario en la historia de España con un fondo buitre como Blackstone, cuando tu banco recibe beneficios fiscales a costa de que la mujer que tiene su negocio a duras penas pague todos los impuestos, cuando haces campaña a favor de tus planes de pensiones, o cuando incluso tus empleadas acuden a los sindicatos porque llevan sobre sus espaldas las consecuencias de tu ERE. Esa es parte de la letra pequeña, la que apenas ha salido antes en todos los titulares de prensa.

Por cada mujer que rompe el techo de cristal hay un 95% que sigue en los suelos pegajosos. Lo que necesitamos no son solo mujeres que digan ser feministas, sino que lo sean. Y eso, como todo, se demuestra con los hechos.

Ana Bernal-Triviño/blogs.publico.es

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Comentaris

Re: El feminismo de Ana Botín
26 ago 2018
entre que la principal impulsora del #metoo (Asia Argento) se ha visto salpicada por un escándalo de pederastia después del suicidio de su compañero sentimental, la declaración en twitter de Ana Patricia Botin reclamándose feminista, la escasa credibilidad que le quedaba a un movimiento basado en el sexismo, el odio, la satanización, el 'vale todo' y el negocio sucio de unas vanguardias oportunistas, ahora salen las beneficiarias de este monstruo a denunciar a quienes las han financiado generosamente (via George Soros) durante los últimos lustros.
- "Esta no es de las nuestras" - proclaman presas de un ataque de histeria que no puede disimular su nerviosismo al quedar expuestas.

Mira tú por dónde, resulta que ella es la MAS FEMINISTA de todas...
Re: El feminismo de Ana Botín
26 ago 2018
Es infumable. Ana Botin es hija del propietario del Banco, si hay cinco millones de burgueses, la mitad son burguesas, y el cuento del techo de cristal no se va a traducir en competición y paro para el que pierda si es hombre burgués, porque media la cuestión de clase, sino en aumento de la cuota de explotación para sufragar los costos de colocar bien a estas señoronas. Y eso saldrá no de las clases medias (pequeña burguesia, técnicos, funcionarios y aristocracia obrera, que también quieren esos empleos bien remunerados y con estatus y reconocimiento para sus mujeres) lo que corre sobre las espaldas del bloque de 20 millones de proletarios, la mitad de los cuales son hombres proletarios. Puesto ya de largo el fantamástico (sistema) del El Patriarcado, resulta que cuando te sales de casa liberada del trabajo doméstico de una mujer obrera, te encuentras con el trabajo asalariado de una obrera, qué descubrimiento ¿ese el techo de cristal o es el techo de clase? Mira, Ana, hicisteis la huelga del 8 de marzo, con Ana, dejando muy claro cual era el papel que nos correspondía a los hombres proletarios. Ahora por favor, no nos des la murga desde los medios socialdemócratas con estos descubrimientos airados de lo que son tus compañeras.
Re: El feminismo de Ana Botín
26 ago 2018
Hay síntomas significativos en la misoginia que desemboca en el odio hacia las mujeres. Uno de ellos es la relación exclusiva que se hace entre histeria y mujeres.

El artículo es muy descriptivo de todos aquellos que, cuando se habla de feminismo, se apresuran a nombrar a Ana Botín, a Merkel, a Hillary Clinton, etc... El artículo afirma todo lo contrario. El feminismo no es nada de eso que relata Ana Botín. Eso es neoliberalismo, y quienes confunden intencionadamente feminismo y neoliberalismo, es porque tienen claras intenciones de retorcerlo todo, pues neoliberalismo y feminismo no sólo tienen grandes diferencias sino que algunos feminismos son antagónicos del neoliberalismo, y eso a muchos les duele, pues una vez más pone en evidencia las formas organizativas dirigidas por hombres que promueven las jerarquías, el individualismo, la competitividad o que niegan las causas políticas de toda opresión y de la lucha de clases.

Para intentar desacreditar la lucha de millones de mujeres trabajadoras, tendrán que recurrir a algo más que a difundir bulos y manipulaciones.
Re: El feminismo de Ana Botín
27 ago 2018
A ver Aliss, aquí lo que hay que aclarar es el fraude del 8 M a millones de mujeres proletarias y a todo el proletariado, realizado por minorias de mujeres socialdemócratas camufladas de "feministas".

En el manifiesto del 8 M llamando a la Huelga general "feminista", se hablaba de capitalismo, no de neoliberalismo ¿qué ha cambiado para que ahora el problema sea el "neoliberalismo" y no la supuesta alianza entre capitalismo y el El Patriarcado? Lo que ha cambiado es el gobierno, que ahora es socialdemócrata, y, de pronto, los cuadros socialdemócratas "feministas" pasan a contarnos que la alianza es del neoliberalismo y el El Patriarcado, no del capitalismo, que queda fuera de esta preocupante alianza. Es un fraude; se han gastado billón y medio colocándonoslo como deuda a pagar en el futuro (a partir de septiembre) y mientras se lo gastaban ni socialdemócratas ni neoliberales han roto la baraja, todo pura sociedad del espectáculo.

La verborrea de este tipo de señoronas plebeyas, supuestamente precarias, es clave para sacar adelante este fraude de la alianza entre El Neoliberalismo y el El Patriarcado, pero la deuda capitalista la han endosado entreambos, y la verdadera alianza en aplicación es la que hay entre hombres y mujeres neoliberales y socialdemócratas burgueses y de clases medias para eternizar el capitalismo y su estado, pero eso si, endosando la deuda pública al proletariado, incluido el femenino, otra vez más.
Re: El feminismo de Ana Botín
27 ago 2018
Como ya le he dicho en otro comentario, usted nos considera tan estúpidas, que quiere hacernos creer que unas "socialdemócratas camufladas de feministas", son más inteligentes que los millones de mujeres proletarias, de manera que nos pueden manipular, tal y como usted intenta hacerlo con todas sus patrañas.

¿Sabe usted qué es el neoliberalismo? ¿Por qué no nos lo explica? Para que podamos contextualizar, háblenos de los neoliberalismos que no son capitalistas.

Cuando insulta a las demás señalando "su verborrea", usted no se da cuenta de que nos suelta toda "su verborrea" de conceptos amañadps y condimentados para el fraude.
Re: El feminismo de Ana Botín
28 ago 2018
jajajajjajaja

Que el capitalisme és perfectament compatible amb el feminisme i el feminisme amb el capitalisme ho veu fins i tot l’anna botín (també ho veu la reina leticia i ho han vist totes les dones de la burgesia que han estat la veu del feminisme al llarg de la història)...

També ho ha vist sempre el moviment obrer i especialment les dones del moviment obrer de les diverses tendències que sempre han denunciat el feminisme com a una ideologia de col.laboració de classe.

Només la situació de derrota i desballestament del moviment obrer i les necessitats electoralistes de l’oportunisme imperant en les suposades organitzacions obreres us han permès introduir per la finestra el que havia estat expulsar unànimement per la porta.


Podeu fer les acrobàcies i els rituals que vulgueu, jurar i perjurar que no teniu res a veure amb l’anna botín però ella ha vist clar que sou el mateix. Ho ha vist ella i ho veuren cada cop més treballadores i treballadors.

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