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Notícies :: educació i societat : sanitat : sexualitats : dones
El aborto de mi amiga
21 ago 2018
Relato de Roxana Arazi "basado en hechos reales" sobre la experiencia vivida cuando la autora acompañó a una amiga a realizar un aborto clandestino
Era septiembre. Había cumplido 20 años y no hacía tanto que había comenzado a transitar su vida sexual. Se cuidaba con pastillas anticonceptivas. Rigurosamente. Tenía una relación con alguien a quien amaba, con ese enamoramiento casi incomprensible para quienes la mirábamos con algunos años más y con algunas desilusiones de juventud que nos habían permitido diseñar mecanismos de defensa para evitar los desengaños (aunque ninguna receta fue infalible, jamás). Mi amiga derrochaba pasión, sueños, alegría y en su mirada había un brillo que jamás volví a ver en nadie.

Ella se cuidaba. Se hacía los controles periódicos con su ginecólogo y no intentaba poner en juego la relación; menos que menos perpetuarla si no llegaba a ser un deseo que fuera a la par.

S, como voy a llamar a mi amiga, cursaba sus estudios universitarios y trabajaba algunas horas por día. Él, a quien voy a citar como F, trabajaba todo el día porque ayudaba a su familia. Se veían cuando podían, entre libros y sábanas, entre estaciones de trenes y algún que otro hotel alojamiento. Y se disfrutaban. A su manera eran felices y transgresores para los tiempos que corrían. Se habían conocido una noche saludándose de auto a auto, en los que íbamos varias amigas en uno y varios amigos en el otro. Paramos ambos vehículos y nos invitamos a tomar algo. Charlamos, reímos mucho y se jugó a la seducción en todo momento. Después de esa larga noche, solo S y F - que hasta entonces no conocían sus nombres - concretaron volver a verse. Y así lo hicieron. Una vez. Otra. Otra. Muchas... muchísimas. Se los veía muy bien. Varios amigos/as de ella, nos sumamos al vínculo.

Así fue pasando el tiempo. Y con él, la relación se iba agotando. Fue ella quien, ante ese panorama y con el afán de salvar la pareja, propuso reflotarla haciendo un viaje juntos. Contrario a lo que esperaba, en ese encuentro de días seguidos y convivencia, se produjo la ruptura. S lo invitó a irse primero (ella había pagado todo el viaje y la estadía era en casa de una de sus amigas). F se fue. Luego, a los pocos días, ella también regresó a Buenos Aires. No se llamaron más. Pasaban los días, las semanas y no había comunicación alguna. S quería volver a verlo. Seguía enamorada. Pero sabía que F le diría que no le interesaba. Ya no tenía sentido. Había que reprimir las ganas. Y mi amiga, así lo hizo.

En esas semanas transcurridas, S comenzó a sentirse extraña. Se le hinchaban los pechos; el olor a café le daba náuseas, y su menstruación no llegó en fecha. Pasó otro mes y tampoco hubo novedades. Confiaba en que era el estrés del viaje y del corte de la relación lo que había descompaginado su ciclo. Lo habló con sus amigas y amigos. Eramos prácticamente su familia. En su casa no se hablaba de sexo bajo ningún concepto. Era tema prohibido; cuestión de formación patriarcal... Sus amigas más íntimas la obligamos a ir al ginecólogo. Puso resistencia. Temía el resultado, pero a la vez sabía que el tiempo corría en su contra. El médico le ordenó hacerse un análisis. El día que tenía que ir a buscar los resultados, la acompañé. No había dudas: positivo; así, sin vueltas. Pero ¿cómo?, ¿por qué?. Se había cuidado siempre. El profesional le dijo que los anticonceptivos no eran infalibles. Ninguno. Le preguntó qué decisión iba a tomar. Ella se sorprendió... ¿No era que no se podía abortar?.¿No era que podía ir presa? ¿No era que podía morirse desangrada o infectada?. ¿Dios la castigaría?... El ginecólogo fue claro y no le tembló la voz: "Mirá querida, o lo tenés o abortás ya. No hay más tiempo".

Salí con ella, fuimos a tomar un café. No paró de llorar. La desesperación de ese día jamás la había experimentado antes. Yo tampoco. Vivía con ella lo que le pasaba como si me pasara a mí misma. El médico le había dado el nombre de alguien que hacía abortos. Le dijo que no le mencionara a nadie que él se lo había recomendado. Le advirtió también que tuviese cuidado pero que si no lo iba a tener, tenía que recurrir de inmediato. Y también recuerdo que le dijo: "andá imaginando cómo vas a conseguir la plata...".

Tomamos el café. Lloramos juntas. Sabíamos ambas que lo que se venía era peligroso. Pero no había opción posible. Con 20 años y en plena carrera ¿un hijo?. ¿Un hijo de alguien que no quería tener nada más que ver con ella?. ¿Un hijo en una familia que se horrorizaba si alguien tenía sexo antes del matrimonio?. ¿Un hijo no deseado ni buscado?. Todo le jugaba en contra. Pero ella se había ciudado. Siempre...

S solo tenía una bicicleta. Se dispuso a venderla para juntar algo de plata. Pero también entendió que F tenía derecho a saber lo que estaba ocurriendo y a decidir juntos; y lo llamó. Se encontraron en uno de los bares donde hasta hacía un tiempo, se veían para besarse y disfrutarse. Me quedé en otra mesa, alejada, pero no tanto. Y la esperé presenciando el momento. El la miró fijo, sin comprender y ni siquiera imaginar, cuál sería el motivo del encuentro. Pero es cierto que había aceptado, sin preguntar nada. S respiró profundo y le dijo: "estoy embarazada". Seguramente mi amiga jamás habrá olvidado la cara de F y ese silencio que siguió a la impavidez de la mirada. También recordará - y yo también- con lujo de detalles, las palabras siguientes: "¿Qué decís?. Yo no pienso tenerlo... estás loca... Cómo sé que es mío...", la típica pregunta/acusación cuando cuesta hacerse cargo. S solo atinó a decirle que no quería tenerlo, que pensaba abortar, pero que no tenía el dinero suficiente para pagar lo que le habían pedido, si podía aportar algo (como si el embarazo fuese únicamente de ella...) pero que lo que más necesitaba, o quería, era que la acompañara... F fue contundente: "no pienso darte un peso y no voy a acompañarte". Se levantó y se retiró del lugar. Al menos pagó el café. Lo recuerdo muy bien. S quedó sola sentada a la mesa, callada. Me acerqué a buscarla. Nos abrazamos y salimos del bar.

A S la acompañamos varios de sus amigas y amigos. Sí, varios. Se hizo una cadena de afecto y contención increíble. Algunos/as pusimos los pocos pesos que teníamos; otro puso el auto a disposición para llevarla al "consultorio" (que luego no resultaría serlo...); una de nuestras amigas ofreció su departamento para que hiciera el post aborto. Y todos/as planificamos su cuidado. S no podía regresar a su casa. Y nosotros estaríamos a su lado, como fuese.

El lugar donde le practicaron el aborto, clandestinamente, era un garaje. Sí, no me lo contaron. Allí estuve, junto a ella. Y sí, fui su cómplice. Y no me arrepiento. Recuerdo aún hoy que le costó salir de la anestesia y que tanto como nuestro amigo que esperaba en el auto, yo tenía mucho miedo. Era un lugar inmundo, con fierros de autos viejos retorcidos por todos lados y ahí, en eso que se suponía era un "consultorio", un supuesto médico, con un sillón de ginecología improvisado y sin ninguna medida de higiene, le había practicado un aborto y con anestesia general. Pero previamente nos había pedido el dinero... y por supuesto nos había amenazado por caso se nos ocurriera contar algo...

A S la llevamos al departamento de nuestra amiga. Y allí estuvimos esa masa de afectos, cuidando minuto a minuto de ella, durante varios días, tras haber armado una grilla de turnos. F nunca apareció. A veces recuerdo, casi entre dudas, que llamó a alguna de nosotras para saber cómo había salido todo. No preguntó por S. Preguntó por "todo", como si no se tratase de una mujer; de la mujer que además había estado a su lado y que había quedado embarazada con él y de él. Mi amiga no quiso verlo nunca más. El a ella, imagino que tampoco.

S cargó con su historia a cuestas hasta hoy, en donde vive a diario cómo muchas y muchos insultan, nos gritan asesinas a quienes apoyamos la legalización de esta práctica que, al no aprobarse en el Senado, seguirá haciéndose clandestinamente para todas las mujeres. Sólo que quienes pueden pagarlo tendrán algún médico amigo que se los hará sin riesgos, o con los riesgos lógicos de cualquier intervención. Y es más, seguramente lo pasarán por sus prepagas como legrado, con tal o cual diagnóstico. Y se los cubrirán. Y también cubrirán sus espaldas. Pero nadie se enterará que abortaron. Muchas irán luego a la iglesia a confesarse y marcharán otras tantas negando su realidad. El "qué dirán" puede más que los derechos de igualdad. Las otras, las mujeres pobres, seguirán yendo a garajes, a casas de curanderas, o seguirán poniéndose una ramita de perejil en el útero. O una sonda. O una inyección de algo que le dijeron por ahí...

S pudo rehacer su vida; tener hijos; seguir adelante. Pero fue una privilegiada. No hubo infección ni muerte. Hoy estoy convencida que mi amiga se salvó de milagro... si es que los milagros existen.

F no apareció sino hasta muchos años después, cuando la tecnología avanzó al punto tal de poder encontrar a quien quisiéramos aunque jamás hayamos tenido noticias suyas. S leyó su mensaje: "estoy buscando a una tal S que si mal no recuerdo vivía en... (tal lugar...) y por los datos que figuran en tu Fb, creo que sos vos. Me gustaría contactarte". Ella leyó ese mensaje casi dos años después de que F lo escribiera. No había descubierto hasta ese momento que había una bandeja de "solicitud de mensajes" de quienes no figuran como contactos. Me llamó de inmediato. Me preguntó qué hacer. Le dije que hiciera lo que sentía. Que de verdad prestara atención a lo que su corazón le marcaba. Podía servirle para descargar tanto dolor guardado o solo escuchar qué era lo que quería decirle.

S le respondió: "hola, soy yo, la misma...". Y él, en segundos nada más le expresó la alegría que le provocaba haberla encontrado después de tantos años. "Soy padre de dos hijos... y desde que soy padre no me deja en paz recordar lo que te hice...", le escribió. "Mucha mujer para alguien como yo en esos años", recuerda que le dijo. En esa conversación impensada S se enteró que una de nuestras amigas lo había llamado horas antes del aborto, porque no habíamos logrado conseguir todo el dinero, y que lo conminó a que juntara algo. Y que él finamente algo aportó. Pero jamás apareció. Y nosotras nunca supimos quién de todas fue la que lo encaró. Son códigos de fidelidad.

El resto de la historia hoy no importa. S sabía que lo había amado como a nadie y pese a todo, no le guardaba rencor. También sabía que aquella vez, había tomado la decisión que había considerado correcta. Era su cuerpo y sobre él, nadie debía tener derecho a decidir. Nunca se alegró, para quienes creen que es una moda o una decisión a la ligera. Pero tuvo el coraje de decidir. Algo que aun hoy, en pleno siglo XXI, pareciera ser una práctica vedada a las mujeres.

Hoy la sigo teniendo como amiga porque la vida le jugó a favor. Pero ambas sabemos que podríamos no habernos visto nunca más después de aquella mañana de septiembre cuando la sacamos de un garaje, sin saber si viviría. De todos esos amigos y amigas de entonces, la mayoría seguimos viéndonos, queriéndonos, cuidándonos. Creo que, aunque nunca más lo hablamos en el grupo, nadie se olvidó de aquellos días de tristeza y preocupación. Y por eso, hoy todos nosotros estamos a favor de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, en condiciones dignas y gratuitas. Porque S hay cientos, miles, a las que no siempre las acompaña un grupo de amigas y amigos. Que pasan solas estas experiencias tremendas. Y las que logran pasarla, desde la clandestinidad, son sobrevivientes. El resto de las mujeres, sobre todo las mujeres pobres, pocas veces pueden contarlo. Porque las estigmatizan, en el mejor de los casos, y porque muchas de ellas se mueren y no existen a los ojos de nadie. La "porcelana" del Dr. Albino falla; los anticonceptivos fallan; los forros se pinchan. Quienes puedan tirar la primera piedra, que levanten la mano.

Roxana Arazi - Agencia Para la Libertad en la Red Nacional de Medios Alternativos. Extractado por La Haine

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Comentaris

Re: El aborto de mi amiga
21 ago 2018
Buenas Aliss:

Te remito al mismo texto que he incluido abajo. Aquí la pregunta es por qué les parece normal a las mujeres que el abortismo esté normalizado y masificado y encima se pongan a naturalizarlo y embellecerlo por medio de las herramientas narcisistas que el capitalismo y el ansia por abrazar el modelo burgués determinan, pero sin oposición proletaria comunitaria aplastada por la socialdemocracia y el reformismo de clases medias. La respuesta es clara, una mezcla de narcisimo burgués, machoalfaismo clasemedianista y cosificación + fetichización + alienación capitalistas estructurales capitalistas, autosumidas como "autodeterminación", y "libre decisión".

El caracter masivo del abortismo
https://irteen.net/el-caracter-masivo-del-abortismo/

Ah, y mejor que te pongas las pilas Aliss, porque si sinceramente quieres evitar el machaque a las mujeres proletarias, tienes que saber que la crisis capitalista en la reproducción humana se está recrudeciendo:

Entre la ectogénesis y la felicidad de la madre. Sobre la reproducción del género humano en el patriarcado productor de crisis. Por Thomas Meyer
https://irteen.net/entre-la-ectogenesis-y-la-felicidad-de-la-madre-sobre/
https://irteen.net/el-caracter-masivo-del-abortismo/
Re: El aborto de mi amiga
21 ago 2018
La rata esta que supuestamente denuncia fraudulenta y falsamente el multinickismo está claro que busca, no solo despretigiar, sino que Indymedia cape Tor, ojala que no le salga bien.
Re: El aborto de mi amiga
22 ago 2018
Tanta histeria con el aborto seguro, libre y gratuito oculta un proceso de inseguridad creciente entre los feminismos totalitarios ante los avances tecnologicos que anticipan que muy pronnto el utero materno sea prescindible para la reproduccion humana.

Lo de Argentina no es mas que un caso residual de sociedad subdesarrollada donde el clero aun tiene demasiado poder (en la derecha y entre la izquierda).

vease tambien:
https://es.wikipedia.org/wiki/Misoprostol
Re: El aborto de mi amiga
23 ago 2018
de argentina-indymedia
http://argentina.indymedia.org/2018/08/16/separar-el-diclofenac-del-miso/
Re: El aborto de mi amiga
23 ago 2018
Los uteros artificiales no van a solucionar el problema, también abortaran los embriones de los uteros artificiales sus papás o el ayuntamiento, si se pelean y cambian de planes o si estan aburridos y ponen nuevas genéticas en la jardineria municipal o estatal. Esto del abortismo no es una cosa "clerical" sino de visiones del mundo y del estatuto vital de los congéneres. Los embriones han sido reducidos a cosas, a combatir con químicas y hasta cucharas, pero esto no es más que una forma de domesticación, la primera forma de ganaderia humana, que aquí esta ocultada y embellecida pero que tiene otro de sus aspectos más dificil de ocultar en los cuerpos gordos enfermos por ser alimentnados con piensos de grandes masas de proletarios, que también ya ha sido masificada.

En lo que Meyer llama "lastreexistencias" los embriones están en el podio, igual que los parados, muertos de vacaciones, los viejos y los no rentables, meras cosas al albur de los intereses de las mafias biócratas.

La mulplicación de la conceptualización de los congeneres como cosas humanas, y menos que cosas, es un preludio. Para ser pequeño burgués de clase media primero hay que pagar, un embrión, por ejemplo, una existencia humana, y luego supuestamente todo será maravilloso. Pero eso tan maravilloso puede ser y es colapsado por esta o aquella crisis del capital, y entonces el sueño de consumismo se difumina en la pesadilla de la reproletarización.

En el camino quedan masas de personas muertas por el sueño neomalthusiano de consumismo y bienestar, y la necesidad de traer proletarios de ultramares para hacer los trabajos serviles. A quienes también se les pone la condición de tomar la capacidad de hacer de los seres humanos cosas, y menos que cosas, para poder entrar en el club de la clase media imperial, global, comospolítsica y entrar en su mítica de liberación que niega la libertad human sobre montañas de cadaveres no reconocidos, ni siquiera como humanos.

No eran - no son - rentables ni para el capital ni para el desarrollo del consumismo personal y el sueño de la movilidad social ascendente.

Lo que hay en Argentina es una campaña de instauración y desarrollo de la domesticación humana y de masificación de esta ganaderia, que tiene la resistencia de los restos del campesinado, aún no cosificados y a los que todavía no se les ha robotizado con el narcisismo de masas, y sus tecnologías de producción del deseo, que necesita la sociedad burguesa para poder reproducirse. Si no son rentables el fetiche y sus lacayos los reducen a cosas. El nicho de mercado de la izquierda extractiva hace el cierre categorial de esta cosmovisión capitalista de la existencia, mientras la derecha propietaria protesta contra las resistencias a esta cosificación, que le impide poner en producción al nuevo rebaño de especies domesticadas, sabedora de que más tarde puede cambiar de opnion si le faltan brazos para hacer los trabajos serviles.

El abortismo es el nuevo enclosure, los nuevos cercamientos, se cerca la entrada a la existencia a las lastrexistencias no rentables. El kit completo viene con prostitución reproductiva, reproducción artificial, abortismo a manta, sexualidad condicionada a renta, ciudad de apriscado, y una nueva religión que en comparación con la de los curas hace parecer un carro de bueyes a sus mitos fundacionales ante un bulldozer de mitos nuevos rabiosamente reaccionarios, pero encantadores, maravillosos y, sobre todo, rentables.
Re: El aborto de mi amiga
24 ago 2018
Discrepo en cuanto que el abortismo forme parte de un plan preestablecido de dominación capitalista para maximizar plusvalias.
Si echamos un vistazo a la Historia, veremos que las tensiones hombre-mujer por la hegemonia en la capacidad reproductora se remontan a los tiempos de la Antigüedad. Las faraonas tipo Hatsepsup ya se dedicaban a esto. Las espartanas les recordaban a sus maridos 'que volvieran con el escudo o sobre él'. Las sabinas-matronas romanas eran la base fundamental del Imperio. En los tiempos de la colonización de América, aparecen episodios como la revuelta de las barraganas (las mujeres burguesas 'como dios manda' protestando por el lujo y poderío económico de las 'barraganas' o putas de lujo de la época, las 'queridas' de los curas y notables de la época). También se producen fenómenos de protesta entre las señoras de clase alta durante el apogeo de la talasocracia británica, dado que los adinerados gentlemen pasaban la mayor parte del tiempo en los clubs bebiendo whisky, tomando café, fornicando con prostitutas y contando a sus contertulios fantásticas hazañas sexuales con exóticas aborigenes y aventureras desinhibidas.
Otro tanto sucede con el fin de la esclavitud en América. Los negreros abusan y violan a las esclavas y acaban dándoles la libertad a los bastarditos mestizos. ¿Y cómo va a tener derecho de voto un negro de m... y nosotras, que somos de alta alcurnia, no? Protofeminismo, eugenesia y sufragismo.
Tras las hecatombes Mundiales de 14-18 y 39-45 el feminismo surge ya como movimiento social organizado. De manera subconsciente, la clase dominante capitalista se da cuenta de que otra masacre como las anteriores dejaria a Occidente sin varones reproductores y sostiene por activa y por pasiva las políticas feministas orientadas a la 'feminización' del proletariado.
Feminizar al proletariado equivale a domesticar, sobornar, condicionar y ponerle bridas para que no se suelte. Lo mismo que hizo el rock and roll con la dicotomia 'viejos-jovenes'.
En el fondo no son mas que estrategias a largo plazo de control social.
Re: El aborto de mi amiga
25 ago 2018
Es increíble como se contradice continuamente. Marx se refiere a la "sobrepoblación" como un fenómeno imprescindible para la acumulación capitalista.

En otra parte del texto podemos leer que tanto para Marx, como para Engels y para el autor del texto (que perfectamente podría ser usted mismo sr "."), para todos ustedes, la responsable de la muerte de tantos niños en esa sociedad obrera depauperada, recae en la madre que no cuida suficiente a los niños o los "aborrece". Para todos ustedes, en esa responsabilidad el padre está siempre ausente.

Otra de las afirmaciones que a usted sr "." lo dejan en evidencia, es la que aparece en el texto diciendo lo siguiente: "...al par que se animaba la natalidad para incorporar fuerza de trabajo infantil y femenina al proceso de producción..." No es una casualidad que lo mismo que reclama el capitalismo para alimentar su proceso de producción, sea lo mismo que reclama usted cuando se refiere al aborto como "genocidio contra la clase obrera".

El texto se sostiene en toda una serie de absurdos como el que afirma que las libertades sexuales destruyen la reproducción biológica... Es decir, las libertades son peligrosas..., ¿para quién?

Y para concluir un detalle que me parece no menos importante. Leo que en el "índice" se puede interpretar algo que no me parece casual, y es la posibilidad de cierta teoría conspiranoica en la que el "abortismo" sería un colaborador necesario para la destrucción de la "consciencia humana natural", para dejar paso a la "consciencia humana artificial, o lo que vendría a ser lo mismo, la inteligencia artificial no sustituirá a la inteligencia humana, sino que valiéndose del aborto, acabará con toda forma de inteligencia humana. El interrogante que me surge es saber ¿qué inteligencia está detrás de ese hipotético "exterminio"? ¿Tal vez son los "reptilianos" financiados por la fundación Rockefeller?

"do-it-yourself", será un gran "avance" para la humanidad cuando la reproducción humana pueda prescindir de los úteros maternos. Pero hasta que llegue ese su ansiado momento, lo que a usted le parece una "histeria", es necesario.

Sr "Eugenesio", una versión de la historia conspiranoica en tres minutos. No conozco ningún plan feminista para exterminar a los hombres. No se sientan tan importantes.
Re: El aborto de mi amiga
25 ago 2018
No se trata tanto de exterminar a los hombres como de 'feminizarlos'. El androgino desprovisto de testosterona es como el buey cabestro. Trabaja. Come. Duerme. No embiste, no se enfrenta y no desobedece. Además conduce a los otros bueyes al matadero sin rechistar. Da mas carne y es muy manejable.
Eso respecto al varón.
En lo referente a la hembra, cabria plantearse por qué el auge y apogeo del feminismo coincidió en los años 60 con la mejor época de 'welfare state' de la post guerra y con el boom de los anticonceptivos. Pero curiosamente, estos avances formidables en materia de igualdad (poder tener relaciones sexuales libres, sin miedo a quedarte embarazada, sin ataduras y sin obligaciones) se tradujo en las formidables rabietas feministas/misandricas de las Betty Friedan, Kate Millet, Valerie Solanas. las Mc Kinnon, las Dworkin, la Gloria Steinhem y demás agentes de (ejem) la plutocracia.
Ahora que la pildora abria horizontes de libertad sexual sin precedentes... habia que hacer pagar al varon el coito como fuera, cuando podía ser libre, seguro y gratuito...
Re: El aborto de mi amiga
25 ago 2018
Personalmente no no me atrevería a decir "de qué se trata", pero sí de qué no se trata. Si para usted la aculturación no es una estrategia de exterminio de las identidades de los pueblos, debo decirle que su análisis más que superficial es a ras de suelo. No sabe apreciar lo que sucede más allá de su piel.

Las formas de exterminio son innumerables, y adivine usted quienes son las mayores expertos..., no los únicos, pero sí los que han experimentado y puesto en práctica las maneras más diversas.

¿Usted piensa que en los sesenta sólo los anticonceptivos tuvieron su "boom"?

La visión de que la pildora "abre horizontes de libertad sexual", es visión de masculinidad muy irresponsable. Luego ustedes se lamentan de que las mujeres reclamemos la libertad para decidir sobre nuestros embarazos. Mezclar los términos libre con gratuito, es todo un detalle de a qué tipo de libertades se refiere. ¿Se refiere que usted considera que existe una sexualidad libre y no gratuita? Eso destila neoliberalismo por todas partes
Re: El aborto de mi amiga
26 ago 2018
“Discrepo en cuanto que el abortismo forme parte de un plan preestablecido de dominación capitalista para maximizar plusvalias. “

Es incontrovertible que el tamaño de las familias, el numero de hijos y la natalidad, están condicionados en el capitalismo por la dinámica de los salarios. A cada transformación del capital y cada modelo de acumulación de cada fase de desarrollo de la acumulación de capital le ha seguido un gran cambio en la natalidad y en las relaciones sexo-reproductivas y sexo-afectivas en el proletariado. Y en cada uno de esos cambios en las relaciones sociales de producción, fundamentalmente para no cambiar el modo de producción en lo sustancial, ha habido un cambio en el modo de reproduccion y en las tecnologías que en ello se emplean.

Por esto, el abortismo forma parte de una tendencia estructural que lo determina inscrita en el desarrollo de la acumulación, pero también hay planificaciones, meiadas por la lucha de clases, que son hechos históricos y desgraciadamente no simples conspiranoias que tanto nos tranquilizarían.

La liberalización del abortismo comenzó en la URSS en 1921, después de siete años de guerras y la perdida de 17 millones de vidas, en su mayoria hombres, sobre todo jóvenes. Esto redujo la fuerza de trabajo disponible dramáticamente, y en presencia de una voluntad de desarrollo industrial acelerado sse echó mano a la demagogia de estar liberando a las mujeres. No es casualidad que esa política demográfica buscaba liberar fuerzas sociales y laborales desde la producción a la reproducción, en masa y crear un capital nacional industrial lo más concentrado posible en el menor tiempo posible. En Meyer, cuando cita a Kelle, esta se queja de que el embarazo dura mucho, y que tendría que reducirse por decreto a seis meses… Y es que eliminar millones de embarazos y crianzas libera no a las mujeres, mucho menos a las proletarias, como nos están contando sino a masas incomparables de tiempo femenino – y masculino – que queda disponible hacia la producción para su explotación, pero también hacia el consumo en lo que respecta a la clase media. En la URSS, luego se prohibió y, tras la muerte de Stalin se repuso con el mismo objetivo.

En Japón, tras la guerra, también coincidiendo con el despliegue de un pulso de crecimiento del desarrollismo industrial se masificó el abortismo. Y sin apelar a liberaciones femeninas también se impuso en China en los 1070s o en Iran, en los años 1980s. En Argentina ahora dicen que desde el 2000 han sido entre 6 y 10 millones, sin legalizar, dicen, ¿necesito aclarar que este hecho de masas tiene una lógica determinada por la dinñamica de los salarios y la lucha de clases, es decir, por la acumulación de capital y no por épicas luchas de mujeres por liberarse del yugo del fantasmático el El Patriarcado, como nos está contando la socialdemocracia internacional?

Interesa comprender que en la era de la industrialización han habido cuatro grandes mutaciones de la reproducción humana.

I/ La primera rompió con la sexoreproductividad campesina, que las mujeres regulaban por medio del amamantamiento, largos noviazgos, una parte de las mujeres que no procreaban, y trabajando cooperativamente, aunque con una alta de mortalidad infantil. Una vez, una enorme masa de población queda sin medios de producción, y dependientes de los salarios se produjo una mutación radical;

II/ las mujeres proletarias comenzaron a tener hijos cada vez a menor edad y a mayor velocidad… la natalidad seguía la dinámica de los salarios, puesto que la industria contrataba niños y cuanto más niños de una familia más rápidamente se incorporaban a la fábrica más dinero entraba en la casa y el salario familiar permitía la reproducción, pero solo de esta manera. Las grandes luchas salariales y contra el trabajo infantil y femenino superexplotado de la I Internacional revirtieron esa situación, en esas condiciones el crecimiento del proletariado desbordadaba los mecanismos de disciplinamiento ya obsoletos, es cuando la socialdemocracia empieza a sustituir a la religión, y se enfoca muy especialmente a controlar la reproducción biológica del proletariado (neomalthusianismo). Pero;

III/ tras la guerra mundial, la reconstrucción y la nueva expansión, requirió enormes cantidades de brazos para construir y ampliar ciudades, y para explotar, creando valor y valorizando el ya creado (rentismo, aumento de la escala de la división social del trabajo, maquinismo) entonces la natalidad se amplió porque las perspectivas de que los hijos iban a encontrar trabajo y que se les podía alimentar y formar, eran muy potentes (expandiénndose desde los centros a las semiperiferias y a periferias estos modelos de acumulación en lo biopolítico pueden prolongarse tres cuartos de siglo hasta que declinan, así que hay masas proletarias que ahora están entrando en el toyotismo mientras otras entran en la robotización) .

Y IV/ El abortismo comienza en Europa y los EEUU en la crisis de 1973, y tiene causas económicas y de política demográfica evidentes, aunque no de desarrolismo industrial, sino básicamente consistente en controlar el numero del proletariado de baja cualificación, reducir gastos, y lanzar tiempo de trabajo femenino a la oferta para reducir salarios al par que se desarrolla toda la una industria ligera del consumo que acelera la rotación del capital. Formaba parte de un kit de este toyotismo, neomalthusiano, entre ideologías y tecnologías, y ha logrado que un 25% las mujeres no se reproduzcan, la media de edad del primer hijo sea a los 33 (la media, amplias fracciones de mujeres trabajadoras afrontan a los 40 años ser primerizas entre las mayores angustias), y posiblemente el 35% de los hombres dado el poligamismo existente, manteniendose, por ejemplo en el estado español, la producción solo por haberse conseguido atraer a 10 millones de obreros y obreras, de los cuales 6 millones han quedado asentados, pero no es suficiente. Es como si llegara a las antipodas del inicio de la industrialización, mujeres de 20 años y maridos de otros 20 con seis hijos y todos yendo a la fábrica = esperanza de vida al nacer, 19 años, a lo contrario, mujeres que a los 40 años intentan tener un hijo y no pueden. Pero llegamos al V modelo de acumulación biopolítico, a estrenar en esta década.

V/ ¿Y ahora qué? Cada vez es más difícil la reproducción biológica del proletariado en todo el hemisferio norte, donde el capital está muy desarrollado, porque primero hay que ser rentables, pero la ganancia media cae, y hay que elevar la cuota de explotación. Para ello hay que introducir toda una renovación de la maquinaria y las tecnologías, robotizar y automatizar, aquí y allá, lo que requiere grandes inversiones, lo que a su vez eleva la cuota de explotación. Y ahora se nos habla de “úteros artificiales” como gran paso adelante de la humanidad, con la mayor incosnciencia, se nos presenta el abortismo como signo de liberación, y que siga la fiesta mientras la prostitución reproductiva avanza y los embriones no rentables son sistemáticamente masacrados. En nombre de la libertad, y la supuesta libre decisión. Vaya farsa la que queda atrás y la que nos preparan por delante, mientras la propaganda del abortismo "entre amigas" prolifera como si fuera el signo de la maravillosa liberación de las mujeres. En septiembre el Banco central Europeo corta a la mitad la financiación del estado español, del cual viven en torno a 10 millones de personas. Y con el que se sostienen medio de mujeres depauperadas y solas con hijos, que no los abortaron. Solo es el principio.

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