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Notícies :: criminalització i repressió
Charla de presentación del libro: “Nacionalistas contra anarquistas en la Cerdaña, 1936-1937”
24 mai 2018
Próximas presentaciones:
26 de mayo en Ateneu Llibertari de Reus
29 de junio en Ateneu Llibertari de Gràcia (Barcelona)
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CHARLA DE PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “Nacionalistas contra anarquistas en la Cerdaña, 1936-1937”

Hay historiadores que mienten, manipulan y falsifican. Muchos…
La historia no se hace con rumores, campañas publicitarias o leyendas negras, sino con tres elementos fundamentales: documentos, documentos y más documentos; documentos que han sido sometidos previamente a una rigurosa prueba de veracidad. Sobre esa base documental se levanta luego una interpretación sólida y válida del pasado
La actual historiografía sobre la guerra civil en la Cerdaña es un enorme engaño, construido sobre las arenas movedizas de la leyenda negra del anarquismo catalán, que considera que los anarquistas son vampiros sedientos de sangre y atracadores.
Casi todos los historiadores sobre la Guerra civil en la Cerdaña mienten, manipulan y falsifican. Antonio Martín Escudero, el Cojo de Málaga, no fue un asesino en serie ni un ladrón, como explica la Historia Sagrada de la burguesía; sino un destacado militante anarquista, que merecería ser conocido como “el durruti de la Cerdaña”.
Los enemigos de Antonio Martín, con sus grandilocuentes y terribles falsificaciones, lo han elevado a la categoría de arquetipo y súmmum del mal, convirtiendo al Cojo en una especie de “bestia negra” a la que todo el mundo invocaba como chivo expiatorio, el hombre del saco con el que se asustaba a los críos; aunque en numerosas ocasiones resultaba evidente que le habían estado utilizando como excusa, tras la que se pretendía ocultar, en algunos casos, vergonzantes y vengativas conductas personales.
El motivo principal por el que Antonio Gascón y Agustín Guillamón hemos decidido unir fuerzas, ha sido el objetivo de acabar de una vez por todas con las leyendas y los mitos que todavía hoy, de forma interesada, siguen circulando en torno a Antonio Martín y los hechos de Bellver. La escritura y publicación de este libro es un combate por la historia y contra los historiadores.
Más aún cuando los archivos, tanto catalanes como foráneos, y los testimonios recogidos, desmienten la leyenda nacionalista y antilibertaria de la Cerdaña.
Hemos descubierto y valorado un material de archivo, al parecer no consultado por nadie hasta ahora, que abarca desde 1934 hasta junio de 1937. Destacan los juicios sumarísimos incoados en Puigcerdá después de la sublevación de octubre de 1934, que afectaron a muchos vecinos de la comarca, y que son la causa y origen de la violencia desencadenada en esa villa durante los primeros meses de la guerra civil, así como la matanza del 9 de septiembre de 1936.
Cuestión documentada en este libro, ignorada hasta hoy por la historiografía, es la creación en Cataluña, tras los Hechos de Octubre de 1934, por orden directa del general Batet, capitán general de la cuarta región militar, de un nuevo partido político y guardia cívica españolista, denominada Agrupación Ciudadana, que sustituyó al antiguo Somatén catalanista. Esa Agrupación Ciudadana se encargó en toda Cataluña (y por lo tanto en la propia Puigcerdá) de la labor de detención, control y represión de los implicados en la sublevación de 1934, además del desempeño de las tareas de la administración local en las diversas localidades donde alcaldes y concejales habían sido represaliados. Este tema, esto es, la sustitución de las autoridades locales catalanistas por miembros de la Agrupación Ciudadana, adictos y leales al general Batet y al gobierno de Madrid, nunca ha sido tratada por la sagrada historiografía académica y universitaria. Quizás por desconocimiento, tal vez por desidia, o bien por omisión interesada y consciente.
Así es como se produjo, tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, el cambio de tornas, y aquella Guardia cívica o Agrupación Ciudadana (españolista) fue sustituida a su vez en el poder local por gente del somatén (catalanista) o por militantes de partidos republicanos.
Los catalanistas reprimidos desde octubre de 1934 y durante todo el año de 1935, pasaban a ser en 1936 los represores de los españolistas derechistas.
Al estallar la guerra, en julio de 1936, se abrieron las puertas a la persecución sin piedad de los antiguos componentes de la Guardia cívica creada por Batet, cuyos miembros en muchos casos ya habían militado anteriormente en Unión Patriótica, el partido único del dictador Primo de Rivera.
Esa persecución fue llevada a cabo con saña y afán de venganza por los protagonistas de la insurrección de octubre de 1934, duramente perseguidos hasta las elecciones de febrero de 1936. Toda la documentación existente así lo señala, todas las pruebas así lo apuntan. Por tanto, no eran los anarquistas quienes ansiaban venganza en 1936, ya que estos en Puigcerdá, en octubre de 1934, apenas habían padecido represión alguna, y por lo tanto nada tenían que vengar, a gran diferencia de los militantes de ERC y Estat Catalá.
Otro hecho fundamental pero desconocido es lo acaecido con los carabineros de Puigcerdá. Este cuerpo de vigilancia se desmarcó de sus mandos y se situó al lado de la CNT, lo cual explica el desarrollo sin trabas de una profunda revolución social en la comarca.
Entre las muchas historias revisadas y corregidas está la del famoso “Penja-robes”, que finalmente ha resultado ser, no un sanguinario criminal anarquista, tal como nos han vendido durante muchos años JM Solé Sabaté, Viadiu y otros, sino un vulgar agente infiltrado del PSUC y, para más inri, con un comprobado y documentado pasado nacionalista.
Lo más novedoso del libro es la aparición de una serie de informes generados por la CNT, que abarcan desde la situación que se vivía en la Cerdaña a los propios incidentes de Bellver, o los asesinatos de la Serradora y la posterior represión que padecieron los anarquistas en la comarca, a manos de Estat Catalá, ERC y PSUC. Ello ha permitido reconstruir los hechos acaecidos en Puigcerdá de una forma totalmente diferente a la tradicional, y que por supuesto nada tiene que ver con la falsa versión hasta ahora mantenida gracias a documentos amañados que, sin crítica documental alguna, la historiografía académica y universitaria ha dado por buenos.
Esta versión anarquista de los acontecimientos vividos en la Cerdaña ha sido corroborada por la procedente del otro lado de la frontera: la de las autoridades policiales y administrativas francesas. De este modo, se cierra y desmiente de forma definitiva el mito heroico y sagrado de la resistencia de Bellver y se aclaran los brutales asesinatos de la Serradora. Asesinatos ejecutados al más puro estilo mafioso por elementos afines al PSUC, en complicidad con sus aliados de ERC, con quienes habían compartido responsabilidades en el Consejo Administrativo de Puigcerdá, en un intento por borrar huellas y pistas.
Del mismo modo, sigue pendiente un estudio de la contrarrevolución y de la represión antilibertaria que, en toda Cataluña, siguió a los sangrientos hechos de Mayo de 1937. Estudio que las universidades catalanas no han abordado, muy posiblemente a causa de la militancia ideológica neoestalinista o catalanista de la mayoría de historiadores, que les hace poco proclives a descubrir las miserias patrióticas o autoritarias de nuestra historia más reciente.
Hemos tenido que tratar ineludiblemente el delicado tema de los asesinatos producidos en la Cerdaña en 1936-1937. Antonio Gascón y Agustín Guillamón queremos manifestar clara y rotundamente nuestra mayor consideración por todas las víctimas de la violencia, sea cual fuere su orientación política. En todo momento hemos mantenido firmemente la voluntad de reconocer su honorabilidad, sin renunciar a presentar nuestras novedosas tesis sobre tal cuestión. Creemos que la comprensión de las causas de esa violencia política no tienen por qué estar reñidas con el respeto a las víctimas y que ahí reside precisamente su mayor dignificación: encontrarles un sentido y explicación.
Consideramos que los 26 documentos expuestos en el anexo son una espléndida colección de joyas preciosas de los que la historiografía no podrá prescindir a partir de ahora: un regalo inolvidable y duradero que Gascón y Guillamón nos comprometemos a depositar en el Arxiu Comarcal de la Cerdanya.
Objetivo importante del libro, que por sí sólo justifica su publicación, reside en desvelar la existencia de la llamada “lista negra” de Puigcerdá; lista que seleccionó a las víctimas de la matanza del 9 de septiembre de 1936. Demostramos que la masacre fue fruto de la venganza de los represaliados en octubre de 1934. Documentamos que la lista no fue redactada por los anarquistas, sino por los nacionalistas de ERC.
Del mismo modo, ahora, tenemos la certeza absoluta de que la única defensa que hubo en Bellver fue la de los intereses económicos de determinados propietarios muy concretos, y no la pretendida defensa de la República, de la legalidad o del nacionalismo catalán. Y tratamos muchas cosas más, en un libro de casi 700 páginas, que el curioso lector irá descubriendo poco a poco. Ahora cedo la palabra a Antonio que conoció y entrevistó personalmente a muchos protagonistas y testigos de los hechos de Puigcerdá y Bellver.

CONCLUSIONES
Después de la derrota política (que no militar) de los anarquistas en mayo de 1937, en Barcelona y en toda Cataluña, la represión contra el movimiento libertario durante el verano de 1937 fue acompañada por una campaña de infamias, degradaciones, falacias, insultos y criminalización, que sustituyó la realidad social e histórica por una nueva realidad: la leyenda negra antilibertaria, que desde entonces se convirtió en la única explicación admisible, en la única historia vivida. Por primera vez en la historia una campaña de propaganda política sustituía la realidad de lo acaecido por una realidad inexistente, artificialmente construida. George Orwell, testigo y víctima de esa campaña denigrante de falsedades y demonización, llevó a sus novelas al omnipotente Gran Hermano. Los historiadores académicos podían reescribir el pasado una y otra vez, según los intereses sectarios y políticos de cada momento, las iras del dios que adorasen o el gusto y capricho del amo de turno. Como escribía en su novela 1984: “Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado”.
DECLARAMOS PROBADO:
1. Que la represión de curas y derechistas en la Cerdaña desde el 20 de julio de 1936 hasta el 8 de septiembre de 1936 fue dirigida por el alcalde de Puigcerdá, Jaime Palau, militante de ERC.
2. Que la lista de los 21 ciudadanos derechistas de Puigcerdá “que debían ser eliminados” fue debatida y elaborada en el Casal de Esquerra Republicana de Cataluña, y su presidente Eliseo Font Morera “aprobó la lista de víctimas”. Las personas que figuraban en esa lista fueron detenidas y asesinadas en la noche del 9 de setiembre de 1936.
3. Que en la constitución del Consejo Administrativo del Pueblo de Puigcerdá del 20 de octubre de 1936, los anarquistas obligaron a que participase ERC con los dos protagonistas principales de la represión contra los derechistas: Jaime Palau y Eliseo Font.
4. Que ANTONIO MARTÍN ESCUDERO, “el durruti de la Cerdaña”, fue asesinado en el puente de Bellver, el 27 de abril de 1937, en una emboscada preparada por ERC y Estat Catalá. El asesinato se debía al férreo control ejercido por los anarquistas en la frontera, que perjudicaba el contrabando ejercido por estalinistas y nacionalistas.
5. Que a partir del 10 de junio de 1937, tras la derrota política de los anarquistas en los Hechos de Mayo, les llegó el turno a los anarquistas. Siete libertarios fueron asesinados en La Serradora. Se constituyó un Comité Ejecutivo, formado por estalinistas y nacionalistas, para coordinar y dirigir la represión antilibertaria en la Cerdaña. La represión y la difamación iban íntimamente unidas. La matanza del 9 de setiembre de 1936, todos los asesinatos cometidos en la comarca, todos los robos y crímenes encontraron un mismo chivo expiatorio y falso culpable: los anarquistas. De este modo se desviaba la autoría criminal de PSUC-ERC y se criminalizaba al enemigo de clase: los anarquistas.
6. Que la mayoría de los historiadores mienten, manipulan o falsifican, algunos de forma consciente, los más inconscientemente; está en la naturaleza y condición del oficio que les paga el sueldo. La Sagrada Historia de la burguesía es una falacia, construida para exculpar a nacionalistas y estalinistas de los desmanes de los primeros tiempos de la Revolución. Y un buen ejemplo es la vigente historiografía sobre Puigcerdá y la Cerdaña, que ha logrado ocultar, durante más de 80 años, que los protagonistas del golpe de 1934 fueron duramente represaliados por la derecha españolista en 1935; que esa represión provocó la participación vengativa de los golpistas catalanistas de 1934 en los abusos y arbitrariedades que, después de julio de 1936, siguieron a la derrota de los militares en Barcelona y el resto de Cataluña. Y en particular que más de uno de ellos o era miembro de Estat Catalá, o mayoritariamente miembros reconocidos de ERC, citados en la Causa General como responsables de las matanzas locales.
7. Que el mito de los fusilamientos masivos en la collada de Tosas, ordenados por el Comité de Puigcerdá, se desmorona ante la precisión y contundencia de un documento de la Causa General que concluye, una vez desenterrados y analizados los 26 cadáveres existentes, que eran en su mayoría personas muy jóvenes, identificados algunos como derechistas y desertores, abatidos por los carabineros al intentar cruzar la frontera. Ni comité, ni fusilamientos; carabineros y desertores, y en todo caso muertes ajenas a la problemática interna de la Cerdaña que no deben contabilizarse como fruto de los conflictos sociales y políticos de esa comarca.
8. En el verano de 1937 la CNT dejó realmente de existir en la Cerdaña como organización. La brutal represión antilibertaria fue organizada por un Comité Ejecutivo en el que participaron Vicente Climent (PSUC), Juan Bayrán Clasli (PSUC), Joan Solé (alcalde de Bellver), un agente de Vigilancia llamado Samper y otro agente anónimo, pertenecientes ambos a Estat Catalá.
9. Que a nadie se le debería escapar que la destrucción de la leyenda negra del anarquismo catalán en la Cerdaña, y muy concretamente de la fabulosa criminalización de Antonio Martín, efectuada irrefutablemente en nuestro libro sobre la Cerdaña, implica importantes consecuencias:
Todos esos monstruos, asesinos en serie, vampiros y come curas que aparecieron como un virus inexplicable en toda Cataluña, y que la historiografía ha calificado como criminales, deben ser revisados. Todos los historiadores burgueses están bajo sospecha de parcialidad y sectarismo.
10. Antonio Gascón y Agustín Guillamón, con el objetivo de evitar indeseables y desagradables confusiones, renunciamos al apelativo de historiadores; razón suficiente para reclamar la honesta actividad de coleccionistas de testimonios y papeles viejos: traperos de la historia.

POR LO TANTO, CONCLUIMOS:
Que la historia es un combate más de la guerra de clases en curso. A la historia de la burguesía oponemos la historia revolucionaria del proletariado. A las mentiras se las derrota con la verdad; a los mitos y a la leyenda negra con los archivos.
Que la historia, como ciencia social, ya no es posible realizarla en las instituciones universitarias y académicas, donde los historiadores se transforman en funcionarios sometidos al poder y al orden establecido. La Historia honesta, científica y rigurosa, hoy, sólo es posible contra los historiadores académicos y al margen de las instituciones.
Que la Historia burguesa tiene por misión mitificar los nacionalismos, el totalitarismo democrático y la economía capitalista, para convencernos de que son eternos, inmutables e inamovibles. Un presente perpetuo, complaciente y acrítico banaliza el pasado y destruye la conciencia histórica. La poshistoria deja de ser la narración e interpretación de los hechos sucedidos en el pasado para convertirse en la narración que plumíferos de todo pelaje e ideología fabrican para el mercado editorial, más allá de los hechos y de la realidad histórica, considerados ya como simbólicos, secundarios, prescindibles, perjudiciales o clandestinos.

POR LO TANTO, DEMANDAMOS:
Que los paneles informativos levantados en el puente de Bellver sean quitados o corregidos.
Que ERC asuma su responsabilidad en la matanza de Puigcerdá del 9-9-1936 y cese las infamias levantadas permanente y sistemáticamente por su organización contra los libertarios.
Que Pous/Solé reconozcan formalmente sus errores e insuficiencias, y los hagan públicos y notorios, por dignidad propia y porque es de justicia.

INICIAMOS la difusión del Manifiesto trapero de Puigcerdá como un necesario combate por la historia, con el objetivo de concienciar, eximir y librar a los libertarios del enorme perjuicio moral sufrido a causa de esa degradante campaña difamatoria, impulsada por estalinistas y nacionalistas.
Convocamos a esa necesaria minoría ácrata y rebelde armada de principios, aún sin patria ni banderas, sin dioses ni fronteras, sin dejaciones ni renuncias, a que se sumen a estas demandas. Así, pues, hoy, 27-4-2018, concluimos esta presentación con la distribución del Manifiesto trapero de Puigcerdá.

Este texto es el Guión de la presentación del libro editado por Descontrol (editorial ARROBA descontrol.cat), realizada el 27-4-2018 en el Arxiu Comarcal de la Cerdanya, el 9-5 en Anònims de Granollers, el 10-5 en la Biblioteca Pública Arús y el 11-5 en la Biblioteca de El Clot.
Próximas presentaciones:
26 de mayo en Ateneu Llibertari de Reus
29 de junio en Ateneu Llibertari de Gràcia (Barcelona).

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