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Anàlisi :: criminalització i repressió
[Italia-Scripta Manent] Así es... si así os parece
27 mar 2018
Scripta Manent: texto de Anna con el juicio en marcha
Así es... si así os parece
Reflexiones y actualizaciones de un juicio

No hay grandes reflexiones que hacer sobre un episodio represivo, en el fondo se trata de la simple y cíclica aparición de acción y reacción, y tampoco sobre cómo juega de sucio la represión -otro hecho bien conocido-, a lo máximo alguna nota al margen sobre el desenvolvimiento de sus técnicas y estrategias.

Esto intentaré hacer, a más de un año de las detenciones, con el juicio empezado, abierta una brecha en la campana de cristal censoria y revelados los documentos judiciales en la complejidad de su miseria, tras el magro resumen en el anterior número de Croce Nera y los ulteriores desarrollos a caballo entre la clausura de las diligencias y la audiencia preliminar.

Antes de cualquier valoración me apremia sin embargo reafirmar, simplemente, mi orgullo de la anarquía y de los anarquistas que me han permitido nutrirme de solidaridad hecha acción, textos, rabia que rebota más allá de los canceles y de prisión a prisión, mostrando una vez más cómo está de viva la anarquía, actual y capaz de burlarse de las categorizaciones y de saltar las barreras que la represión querría imponer, sacudiéndose de encima el lastre de miedos y del mito del consenso.

He pensado siempre que la anarquía es cosa seria, si la practican mujeres y hombres dotados de razón e instinto, de algo que, cuando es encerrado en las jaulas y estrecheces del dominio, se vuelve en su contra y transforma en fuerza las debilidades que éste quisiera infundir en el ánimo. Estamos aquí por esto, en una partida de dados sin fin entre la autoridad y su negación.

Asimismo he pensado siempre que la anarquía tiene el indudable privilegio de poder erguirse sobre un potente trasfondo filosófico, histórico y cultural, mixturado con un atávico instinto de negación: elementos que aún hoy se mezclan espontáneamente en eficaces recetas destructivas.

“La anarquía, cuando quiere ella, es potente”, por citar al compañero anarquista Panayotis Aryirú en su comunicado solidario, de este verano, con los detenidos del G20 en Hamburgo.

El ideario anarquista continúa siendo un problema para la autoridad dejando patente, a las mentes libres, la concreción implícita en su negación.

No quiero sin embargo crear equívocos, no existen meros juicios a las ideas: cuando la represión golpea ocurre siempre a continuación de hechos, acciones muy precisas que vienen a corroer la quietud social difusa y la tolerancia al control típicas de estos años.

Acción y reacción: se decretan juicios a los anarquistas por lo que los anarquistas son, enemigos del estado.

La represión, y la consiguiente codificación y aplicación del código penal, cambian de forma y se adaptan de acuerdo a las contingencias y al nivel de peligrosidad del enfrentamiento en curso: pueden moverse con ferocidad vengativa, haciendo tabla rasa de cuanto se le ponga por delante, con blando paternalismo o con toda una serie de gradaciones intermedias. A veces son los propios refractarios quienes imprimen el ritmo a la acción, a veces padecen -y reaccionan- a los contragolpes represivos. A menudo lamentan moverse cuando están contra las cuerdas, en vez de atacar los primeros. Es necesario sin embargo ser conscientes de que padecer los golpes no significa ser sus “víctimas”.

Será que por demasiado tiempo el de víctima de la represión ha sido un viejo rol, aprovechable para algunos, en el teatro de la democracia, una falsa y desagradable etiqueta que ha producido pietismo, no conciencia combativa.

En este paso reside la importancia de estos tiempos: en la nueva o renovada consciencia de ser parte contundente, portadores de gérmenes subversivos si así se quiere, no sólo en los ámbitos restringidos del movimiento sino en el presentarse, nos sintamos sociales o antisociales, como orgullosos portadores de una cerrada crítica a la era del dominio tecnológico, del control y de la homologación global.

Desnudar al rey y sus vergüenzas, ayer y hoy, ha sido y continuará siendo objetivo de la represión, con viejos y nuevos instrumentos. Las ridículas clasificaciones del código penal -apología, instigación, asociación- tratan de golpear al tejido conectivo entre palabra y acción, la solidaridad.

No podemos permitirnos sorprendernos de esto, hace más de un siglo eran las asociaciones de malhechores, la regia autoridad hacía cerrar periódicos y acosaba a los subversivos y sus reuniones, vigilaba los locales de mala fama en los que se reunían. Hoy se monitorizan también páginas web y comunicaciones digitales.

A diferencia de tiempos pasados, sin embargo, el control se ha hecho invasivo gracias al advenimiento de los nuevos oropeles tecnológicos, que a menudo vienen acompañados de una menor consciencia y fe en las propias potencialidades y posibilidades de oponerse a ellos.

Modelos y técnicas represivas son replanteados y modernizados (a veces ni siquiera tanto), suministrados según necesidades: ahora, entre otras cosas, utilizados para contener, o intentar hacerlo, una innegable efervescencia en los ambientes anarquistas.

Tomar acta de ello no significa ni inmovilizarse como animalitos aterrados sorprendidos por los faros de un tráiler a toda velocidad ni lanzarse -manos y pies atados- a las fauces del monstruo, convencidos de su ineluctable voracidad. Un cambio de perspectiva más bien: aspirar, ahora y siempre, a ser un bocado indigesto, sin caer en el equívoco de una omnisciencia y omnipotencia del dominio, donde a menudo no hay una estrategia global sino un cruce informe de intereses profesionales contrapuestos, directivas impartidas y funcionarios diversamente celantes.

No se ha de olvidar el factor humano, incluso en la forma más deteriorada que puede asomar de un compilador de papeles de jefatura, que -robando y deformando pedazos de nuestra vida- nos dota de una amplia panorámica de la miseria de su existencia.


Empezando por el final: de la asociación a la instigación y viceversa

Con el auto del cierre de diligencias de abril de 2017 -para los detenidos e investigados en libertad provisional desde septiembre de 2016- se añadió, a los delitos ya imputados, a 12 de los 17 acusados iniciales, el 414 cp (instigación al delito) con finalidad terrorista como ideólogos y/o difusores de Croce Nera, periódico y blog, haciendo referencia explícita a unos editoriales y artículos del nº0 al nº3. Signo de los tiempos, por lo que se refiere al delito de instigación se indica encima el agravante de “haber cometido el hecho a través de instrumentos informáticos y telemáticos”.

Además el 2 de junio de 2017, con un sospechoso don de la oportunidad respecto a la audiencia preliminar del 5 de junio, la cadena de San Antonio de la represión tiró al carromato de Scripta Manent a otros 7 compañeros, en libertad provisional por 270 bis y 414 cp en tanto que redactores (o no) de Croce Nera y del blog de RadioAzione y Anarhjia, además de acusar ulteriormente a 2 de los 7 susodichos de 280 cp, por el hallazgo, durante los registros de septiembre de 2016, junto a otro material publicado en Croce Nera, de una copia de la reivindicación del ataque al tribunal de Civitavecchia de enero de 2016, firmada por el Comité Pirotécnico por un Año Extraordinario-FAI/FRI. En la audiencia preliminar fueron unificadas las dos corrientes de investigación, mandando a todos a juicio, sin cambiar nada de las diversas imputaciones. En sustancia, tras un año de obsesivo control censorio (a través de bloqueos y secuestros sistemáticos de la correspondencia de los presos, que confluyó directamente en las carpetas del fiscal y añadida a las actas en la audiencia preliminar) y monitorización de la solidaridad, el fiscal y la jefatura consiguieron parir un proceso punitivo, “por directísima”, contra algunos de cuantos han continuado manteniendo contactos con ellos y continúan la actividad editorial.

El uso parejo del 270 bis y del 414 cp se vuelve paradigma de sus estrategias, si se reflexiona sobre cuánto sucedió con la sentencia Shadow en Perusa y el uso que de ella se quiera hacer en este juicio.

Sin olvidar la intensificación en estos años del 414 cp usado también “en pureza”, como dirían los enólogos, sin tenerlo como apoyo en las imputaciones asociativas, para golpear cualquier texto que “defienda” la actuación anarquista, tapón dúctil con el que intentar sofocar las llamas de palabras y acciones solidarias.

Hay que subrayar, de otro lado, que las tretas de la pasma no han intimidado a nadie.

Papel reciclable...
...la estructura de la investigación

Será que lo escrito queda pero, con Scripta Manent, la fiscalía y la Digos turinesas no han querido tirar absolutamente nada. Exhumaron del cementerio de los elefantes sobreseimientos y juicios ya efectuados, remasticándolos y volviéndolos a escupir, cerca de 20 años de monitoraje y represión:
juicio ORAI
investigación del atentado a Palazzo Marino en Milán en 1997, firmado Acción Revolucionaria Anarquista
investigación sobre Solidaridad Internacional (fiscal Dambruso, Digos, Milán), archivada en el 2000
operación Croce Nera (fiscal Plazzi, Ros, Bolonia), que en 2005 llevó a la detención de la entonces redacción de Croce Nera, después resuelta con brevedad en una sentencia de no ha lugar al caso
investigación del sobre incendario al jefe de policía de Lecce en 2005 firmado Narodnaja Volja/FAI
investigación del atentado al cuartel de alumnos de Carabinieri de Fossano y sobres incendiarios firmados FAI/Revuelta Anónima y Tremenda en 2006 (fiscal Tatangelo, Ros, Turín), archivada en 2008
investigación de los sobres incendiarios y atentados en la Crocetta firmados FAI/RAT en 2007, archivada en 2009 (fiscal Tatangelo, Digos, Turín)
operación Shadow (fiscal Comodi, Digos, Turín), iniciada en 2009 por 270 bis, 280 cp; resuelta en 2016 con condenas por 414 cp por el periódico KNO₃ y 2 condenas por robo de automóvil e intento de sabotaje a línea férrea.
Operación Ardire (fiscal Comodi, Ros, Perusa), iniciada en 2010, que lleva a 8 órdenes de prisión provisional en 2012, con posterioridad vertida íntegramente en Scripta Manent tras el paso de competencias primero a Milán y después a Turín
investigaciones Kontro, Replay, Sisters, Tortuga (fiscal Manotti, Ros, Génova) de atentados a cuarteles de los Carabinieri de Génova, Ris [la científica de los Carabinieri, ndt] de Parma en 2005 y otros ataques
investigaciones Evoluzione, Evoluzione II (fiscales Musto y Milita, ROS, Nápoles), iniciadas en 2012 a partir del ataque a Adinolfi “derivándose” después en monitoraje de RadioAzione y RadioAzione Croazia
investigación Moto (fiscales Franz y Piacente, ROS, Génova) que en 2012 llevó a las detenciones de Nicola Gay y Alfredo Cospito
investigación del atentado al tribunal de Civitavecchia y molotov contra los Carabinieri de Civitavecchia en 2016 (fiscal Cennicola, ROS, Roma)

Este extenso elenco se ha elaborado examinando el índice -y olvidando con seguridad algo- sin citar toda otra serie de monitorajes e informes trasvasados de un sumario a otro, de una jefatura a otra, a menudo ambicionados a tocar de competencias territoriales a través de los subterfugios que la formulación del delito asociativo permite.

La estrategia intrínseca en todo esto es bastante evidente, la misma mole de papeles por contradictoria se vuelve ahora sospechosa. Considérese que son casi enteramente volcados a Scripta Manent las actas de los procedimientos citados, que sumadas a las elucubraciones del dúo Sparagna/Digos turinesa se convierten en 206 carpetas de más de actas judiciales.

Fichar y seleccionar: centenares de nombres y curriculum vitae, de episodios de subversión cotidiana, fichados, seccionados y recompuestos ad hoc. A las trayectorias esenciales, a los fragmentos de discusiones y a los periódicos publicados se sobreponen interpretaciones discordes según el atento controlador de turno, acrobacias atributivas espacio temporales, neolombrosianos estudios de comportamiento. No es la primera vez que sucede, así como está ya más que experimentado el intento de criba entre “buenos” y “malos”, la utilización de la prensa anarquista como “clandestina” es prodrómica a la “asociación”.

A menudo sucede, y soy la primera en hacerlo, que se tratan con sorna las chapuzas e incongruencias patentes en los papeles judiciales, olvidando sin embargo que hay una consciente arrogancia del poder en ello.

Más allá de que la pesca sea grande o pequeña, el aparato represivo es bien consciente de la maniobrabilidad que sus operaciones antiterroristas permiten. Vigilar y castigar... monitoraje profundo de contactos, reacciones, intentos de presión sobre el “aguante” y alcance solidario, largos encarcelamientos preventivos.

Considero sin embargo miopes y equivocados los análisis que querrían ver en la represión contra determinados sectores del movimiento un laboratorio donde se experimentan in vitro técnicas represivas que serán después ampliadas a vastos estratos sociales. En esto hay una cierta paternalista, como ingenua, presunción además del intento de buscar consenso, a través de la argamasa de la represión, entre la tibia disidencia de estos años.

Cuando por el contrario el uso del palo y de la zanahoria es mucho más articulado y sinuoso.

El poder no tiene necesidad de probar in vitro la represión con los anarquistas, simplemente aplica a los anarquistas un fragmento de la violencia desplegada de manera mucho más atroz en otros lugares: cuando el estado no se plantea dilemas en adiestrar bandas armadas de mercenarios para defender sus fronteras e intereses, en ahogar cotidianamente miles de seres humanos, en utilizar las expulsiones de su territorio cada semana por meros delitos de opinión (basta con un simple click en la página del primer idiota integrista religioso del 21º siglo para hallarse embarcados en el primer vuelo).

La represión suministra, de momento, castigos bien variados y es bien consciente de donde puede extenderse de manera indiscriminada, con la más amplia y servicial cobertura mediática. Sin quitar para nada al hecho de que también en ámbitos del movimiento las penas “ejemplares” no faltan.

A menudo consta que los compañeros son más cautelosos y conscientes al afrontar la represión. No es casual que lleguen a estos pagos las mayores atenciones en la evolución de técnicas de fichar, controlar, monitorizar masivamente además de las de manipulación del consenso.

Psicoantropología de jefatura

En un cuadro de acusaciones donde todo se mueve sobre ilaciones, intentando hacer de argamasa interviene una dosis masiva de una suerte de estudio del comportamiento. La consciencia -y el zafarse- del ojoso y omnipresente control policial se vuelven por sí mismos sospechosos.

Existen praxis ya consolidadas en los ambientes del movimiento, incluso más bien ya una praxis difusa por los más diversos motivos: hablar de manera evasiva por teléfono o usarlo de manera limitada, no convulsiva como querría la guía del ciudadano-consumidor perfecto; poner atención a seguimientos, eliminar micros espía y cámaras de casa, coche, lugar de trabajo; poner atención al control telemático, por poner unos ejemplos.

Sabemos también desde hace años de las oportunistas interpretaciones esbirrescas de frecuentar amigos y compañeros en las iniciativas del movimiento; para el incuestionable juicio del mirón de turno, y/o miopía calculada según necesidades, o se está demasiado presente o demasiado poco. Sabemos también de la pasión pasmil por hacer pasar cualquier iniciativa, viaje o excursión como “encuentro entre correligionarios” (el exceso de celo de los esbirros piamonteses ha llegado a nutridos videorreportajes en la costa, en Liguria, en los arrecifes en pleno agosto, con mucho de nadaduras a la boya presentadas como “encuentros reservados”).

Ahora, en un perfecto cruce entre psicopolicía y comedia italiana se vuelve sospechosa la ausencia: ausencia física, ausencia de telefonadas y contactos. Ello no anclado a un particular evento o acción sino que vale de por sí zafarse al control, o mejor no ser monitorizados paso a paso, y no queda bien claro si eso ocurre por voluntad de los controlados o por incapacidad manifiesta de los controladores.

¿Demasiada ironía? Quizá sí, visto que la realidad está hecha de un control obsesivo e inquietante que no se echa atrás ante nada: registros intempestivos disfrazados de comprobaciones por el mal funcionamiento de los micrófonos escondidos en casa, controles y radiografías de las expediciones postales retirando directamente la correspondencia de buzones de cartas y oficinas de reparto postal; duplicado de llaves para entrar en los lugares de trabajo en ausencia de los investigados, telecámaras ocultas en zonas públicas en tanto que “presuntos objetivos”.

Estos son sólo algunos ejemplos de una aplicación más bien ramificada del control, además de las tradicionales: teléfonos interceptados durante años, micros espía en casa y en el trabajo, GPS en el coche, telecámaras en las entradas de casa, trastero y lugares de trabajo, control cruzado de listados telefónicos y ubicación de los celulares, seguimientos con fotos y tomas de vídeo, interceptación del tránsito del correo electrónico y escuchas ambientales a través del ordenador.

Después, también en la sugestión tecno-lógica y pseudocientífica del nuevo milenio, un florecer de estadísticas, diagramas, porcentajes, cruce de datos de lo más curiosos: cuántas veces los imputados se han encontrado a lo largo del transcurso de los años (...incluso en su casa, entre parientes y parejas, cuando no en sus propios juicios) y cuántas veces se han encontrado... sus respectivos teléfonos; en qué días de la semana llegan más sobres incendiarios; qué centros urbanos han sido más afectados por varios atentados; qué palabras prefieren utilizar los anarquistas... pero ahí se pasa la frontera desde el estudio sociológico estadístico y comportamental a otro principio básico de tribunal...

La sugestión de un peritaje

En este juicio salta a la vista una evidente técnica de corte y confección para atribuir los delitos específicos a los respectivos imputados. Para dar cuerpo a las suposiciones acusatorias se hace un uso masivo de peritajes gráficos, lingüístico-estilísticos, para atribuir a un par de imputados la escritura de unos textos de reivindicación.

Dicho así parecería cosa seria (y lo es en la medida de que sirve de pretexto para la prisión preventiva), adentrándose en la lectura de un moderno peritaje que usa tanto la tecno-lógica como la mente humana se ve sin embargo como los métodos utilizados son discutibles y maleables y los resultados aleatorios.

De un lado es evidente la elección de proceder ignorando conscientemente los resultados contradictorios respecto a la tesis a sostener, por lo que los cotejos con resultado negativo son ignorados y se criban los textos buscando los adaptables a la necesidad. Términos de uso común o propios del lenguaje político-poético anarquista se vuelven personales hasta el punto de que en este paroxismo de aproximación abandonan sus atribuciones... es decir, surgen de lo más disparatadas, que incluso sobrepasan las propias acusaciones e imputaciones.

El mecanismo represivo es bien sabedor de la inconsistencia de determinados cotejos y peritajes -y lo admite incluso entre líneas- pero de igual manera es sabedor de que la utilización del ADN y otros peritajes tecnocientíficos se han vendido a la opinión pública como tecnología verdadera e inimpugnable y así se intenta usar también en los tribunales. En realidad la causística de errores, manipulaciones y aproximaciones es notable (y ahora incluso la jurisprudencia ya ha sido obligada a admitirlo, tras los primeros años de uso “acrítico” de cualquier hallazgo biológico). Tenemos muestra de ello incluso reciente, alrededor del mundo, en juicios que han afectado a compañeros.

De esta compulsiva recolecta de material y cotejamientos cruzados se extraen sin embargo unos datos sobre su recogida y uso sistemáticos.

El DAP se ofrece como depósito de, además de fotos y de huellas, también de otros rastros de encarcelamiento pasados, dotando de fichas personales y de muestras gráficas de todos los anarquistas que han transitado por la trena patria, tomando de sus archivos además correspondencia, instancias, pequeñas solicitudes, etc. Si una detención o registro no ha habido se llega entonces al censo u otros archivos ciudadanos.

Varios bancos de datos de ADN están en uso desde hace más de 10 años, no sólo con las extracciones hechas durante registros, sino conservando muestras y cotejando de forma cruzada hallazgos en posesión de los diversos archivos.

Estos son algunos aspectos, a ampliar y sobre los que reflexionar. Queda el argumento de que, en un marco donde los procedimientos represivos son vasos comunicantes, la ausencia es acusatoria, la solidaridad es un agravante, si Scripta Manent intentaba golpear a unos anarquistas, ha contribuido sin embargo a hacer florecer solidaridad y consciencia y esto -a fin de cuentas- a pesar de lo restringido de mi actual horizonte, sólo puede hacer que continúe sonriendo.

Anna
Roma, enero 2018

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