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Notícies :: guerra
Privatitzación de la guerra en USA
26 ago 2003
LA PRIVATIZACIÓN DE LA GUERRA EN EEUU
Nelson D. Schwartz, Fortune, USA.

De "L'Internazionale"
Probablemente nunca habíais oído hablar de sociedades como Cubic, Dyn Corp, Itt y Mpri; pero sin ellas en Pentagono no sabría como hacer. "Pueden combatir sin nosotros, pero les saría más dificil", explica Paul Lombardi, administrador delegado de Dyn Corp. En 2002 el facturado de esta sociedad subió de 18%, llegando a 2,3 billones de dólares. "Estamos tan implicados en el proceso que es dificil quedarnos afuera".

El "proceso", como lo llama Lombardi, es un negocio enorme. El año pasado la Computer Sciences, un gigante de la consulencia informatica, decidió comprar a Dyn Corp para un billon de dólares, mientras en 2000 la L-3 Communication compró la Mpri por 35 millones de dólares. En el año fiscal 2002, las entradas de la Cubic subieron del 41%, y en los últimos 4 años sus acciones triplicaron. Según una previsión, este año el Pentágono pagará por lo menos 30 billones de dólares (el 8% de sus gastos totales) a sociedades militares privadas, aunque si EEUU no atacaran Iraq.

Como los vendedores ambulantes que seguían el ejercito de Napoleón, muchas de estas empresas tienen su sed cerca del Pentágono, en edificios anónimos en el Norte de Virginia. Su personal se compone por la mayoría de exmilitares y ex altos funcionarios del departamento de defensa; se trata de la última manifestación del complejo militar-industrial. Aunque los dirigientes de Dyn Corp y de otras sociedades evidencian que la mayoría de sus tascas no son propiamente de combate - por ejemplo, proveen a la manutención de aviones y helicópteros, instalan software, cortan el césped de las bases y recogen la basura - algunos encargos se acercan al límite. Dyn Corp obtuvo el encargo desde el departamento de estado de proteger al líder afgano Hamid Karzai, sobrevivido el otoño pasado a un intento de homicidio. Los dependientes de Dyn Corp en Kabul, todos ex miembros de Delta Force y de otras unidades de élite, están armados y desarrollan sus funciones al lado de los soldados de las fuerzas especiales en servicio. Mpri entrenó a los soldados extranjeros en lugares como Croacia y Bosnia.

Pero el papel más importante que tuvieron las sociedades militares privadas fue en la guerra contra la droga en Colombia. Según P.W.Singer, estudioso de la Brookings Institution, por lo menos diez empresas - entre cuales Airscam, Northrop Grumman y DynCorp - reciben del Pentágono y del departamento de estado hasta 1,2 billones de dólares cada año para hacer volar los aviones que esparcen defoliante en los campos de coca y para controlar a los contrabandistas en los rádares remotos.


COREA Y VIETNAM.

Aunque en la guerra de Iraq las sociedades militares privadas desarrollaran un papel importante como nunca antes, no se puede decir que su presencia sea nueva en el campo de batalla. Durante la guerra civil americana fueron sociedades externas que proveían las comunicaciones por telégrafo, que hacían viajar los trenes y se ocupaban de la alimentación de las tropas, así como ahora las compañías privadas montan los canales de comunicación high-tech. Un siglo después de la guerra, DynCorp se ocupaba de trasladar por aire las tropas hacia Corea y tenía en Vietnam alrededor de 3000 dependientes que proveían a la manutención de los helicópteros Huey y otros medios.

Lo que cambió es la dimensión y el alcance de los servicios ofrecidos por estas compañías. Según un estudio del dipartimento de contabilidad general, a finales de los 90 la unidad Kbr de Halliburton ofreció casi todas las comidas, el agua, los servicios de lavanderia, el correo y el equipamiento pesado a casi 20.000 soldados estadounidenses en los Balcanes. Es un trabajo enorme: desde 1999 Kbr ofreció 42 millones de comidas y lavó 3,6 millones de sacos de ropa sucia. Y no fue un gasto menor: el ejercito pagó 3 billones de dólares (a finales de los 90 el administrador delegado de Halliburton era el vicepresidente Dick Cheney, secretario de la defensa de la primera administración de Bush). Cuando pensamos que hoy en Oriente Medio el número de soldados estadounidenses es diez veces mayor que los que había en los Balcanes a finales de los 90, podemos tener una idea de la cantidad de trabajo que la Kbr está haciendo en apoyar las bases en Kuwait.

Mientras que el ejercito redujo los efectivos y privatizó muchas tareas, el número de dependientes de las compañías privadas aumentó. En 1991, cuando las tropas nortamericanas se enfrentaron con Sadam Husein, el ejercito tenía 711 mil soldados en servicio activo. Hoy tiene 487 mil, bajando del 32%. La riducción del personal de la marina y de la aviación fue igualmente grande. No nos tiene que sorprender entonces que las compañías privadas hayan mejorado su situación. Singer calcula que durante la última guerra del golfo había un dependiente de una compañía privada para cada 50-100 soldados: ahora la relación es de 1 a 10. "Aunque siempre nos apoyamos en compañías privadas, la manera en que ahora dependemos de ellas es sin precedentes" dice Paula Rebar, analista del Pentágono que se ocupa de asuntos de gestión. "Bien o mal que sea, es la realidad con que tenemos que enfrentarnos".

Para las compañías privadas eso quiere decir tener muchos más dependientes en las que los militares llaman "áreas adelantadas", o sea cercanas a la escena de las operaciones. Saic, una sociedad de 6,1 billones de dólares especializada en ingegnería, software y consulting informático, tiene 150 dependientes en Oriente Medio. Al tiempo de la operación "Tempestad del desierto" sólo tenía 5.

Desafortunadamente, la política militar no aguantó el paso de la nueva realidad. "La situación evolvió tan rápidamente que el departamento de defensa no consigue seguirla", dice la Rebar, elencando algunos problemas que derivan del tener en el campo de batalla dependientes de sociedades privadas. Pueden llevar armas? Si después de un ataque huyen de sus postaciones, se pueden considerar disertores? Si son capturados, son prisioneros de guerra y entran en la convención de Ginebra? Las respuestas a estos interrogantes no son consoladoras, porqué el Pentágono no las tiene.

Probablemente es demasiado tarde como para invertir esta tendencia y reducir el papel de las compañías privadas. "Ya no tenemos esta capacidad orgánica, así tenemos que ir al frente recorriendo a sociedades externas", explica la Rebar. "La cosa puede ser peligrosa. Y aumenta las responsabilidades del comandante en el campo, que no sólo tiene que preocuparse de sus soldados, sino también de asegurar la protección a los dependientes privados".

La sede de DynCorp, la primera sociedad militar privada de Estados Unidos, en Reston, Virginia, tiene un aspecto anónimo, así como los cuadros en las paredes de sus despachos. El único signo que indica una relación con el ejercito es la bandera negra de los prisioneros de guerra y de las víctimas, al lado de la bandera de EEUU. Aunque muchos de los 23.000 dependientes son ex soldados, el administrador delegado Paul Lombardi sólo es un tranquilo veterano de la industria informática, que tuvo encargos civiles en la marina y en el departamento de energía. Por sus actividades en Colombia y Afghanistan, los media a menudo describen a Dyn Corp como la clásica sociedad-obscura de las películas de Oliver Stone.


ACTIVIDADES MENOS PELIGROSAS.

Diferentemente de sus colegas de otras compañías, Lombardi es feliz de hablar del trabajo de DynCorp. El año pasado la mayoría de los 2,3 billones de facturado de la sociedad vino de actividades mucho menos peligrosas de girar armados por las calles de Kabul o de esparcir defoliante en los campos de coca de los Andes: gestión de polígonos de tiro en California, manutención de aviones militares en Oklahoma, instalación de conexiones seguras para las tropas al extranjero. Aunque el gobierno federal cubre casi todos los ingresos de Dyn Corp, la sociedad tiene un giro de negocios en crecimiento en el sector privado. En 1994 por ejemplo instaló una red inalámbrica en la bolsa de Nueva York. �Pero de esto seguro no vais a hablar� dijo Lombardi, quejándose de la importancia que los media dan a Karzai y a Colombia. Pero es dificil no notar el trabajo de su empresa en el sector militar, gestionado sobre todo por la división internacional. En los últimos cinco años los ingresos de DynCorp procedientes del exterior pasaron de pocos millones a 700 millones de dólares, casi el 25% del facturado total.
Mientras tanto las sociedades militares privadas estan ampliando el ámbito de sus prestaciones. Empresas como DynCorp y Mpri ofrecen servicios que van del entrenamiento de los líderes a la formulación de la doctrina militar. Adivinad quién contribuyó a escribir el manual sobre las relaciones con las compañías privadas? Una compañía privada, Mpri. Esta sociedad, como también Rci, una compañía privada deViena, está pasando de forma decidida al mercado del reclutamiento, participando de un nuevo contrato de 171 millones de dólares para gestionar sesenta bases en diez estados.

Con una disponibilidad de personal de joven jubilados (los soldados tienen derecho a jubilación a partir de los 50 años) y un ejercito con una necesidad desesperada de mantener los oficiales en el campo, incluso los entrenamientos al combate, las clases y las simulaciones bélicas son gestionadas por empresas como DynCorp, Mpri y Cubic. Según Singer, el Pentágono paga a las compañías privadas por lo menos 4 billones de dólares cada año en conceptos de entrenamiento, y por su parte las compañías ofrecen mucho más que armas de señalamiento laser y fumógenos. A parte de la preparación de las relaciones finales y la cuenta de los muertos, Cubic recluta los refugiados bosníacos en todos Estados Unidos para recrear sus experiencias en las simulaciones bélicas de Fort Polk. En enero se necesitaron más de 600 dependientes de Cubic para montar un entrenamiento para 6.500 soldados.


LA AMPLIACIÓN AL ESTE.

Ahora la industria del entrenamiento militar se expande al Este. Mpri ofreció consejos al ejercito croata poco antes que en 1995 lanzara un ataque crucial contra las fuerzas serbas en Bosnia, y más recien hizo de consulente al ministro de defensa colombiano. Cubic obtuvo contratos para formar los ejércitos de nuevos miembros de la OTAN como Rumania, Hungaria y Republica Checa. DynCorp contribuyó a entrenar la policía de Haiti y ahora ofrece sus consejos a la policía afghana.
Todo esto nos lleva a Iraq. No seremos tan insensibles de describir la crisis de Iraq como una gran oportunidad económica, porqué hay demasiadas vidas en peligro. Pero en efecto, si EEUU hiciesen la guerra, las compañías privadas serían extremadamente implicadas, sea durante los combates que en la reconstrucción. Sólo traer agua en el corazón del desierto, para no hablar de comida y de otros servicios, es un desafío monumental. Y juzgando de la experiencia de Halliburton con fuerzas mucho más pequeñas en Kosovo y Bosnia, está claro que cuidar de cientos de miles de soldados en Iraq no será un pequeño gasto. También cuando la mayoría del ejercito de EEUU se haya ido, es probable que Mpri y DynCorp seguirán entrenando cualquier policía o fuerza militar surja del Iraq después de Sadam.



Las principales sociedades privadas que trabajan con el Pentágono:

Lockheed Martin         16.997 millones de dólares
Boeing             16.552
Northrop Grumman     8.733
Raytheon         6.995
General Dynamics     6.962
United Technologies     3.607
Science Applications Int.2.075
Trw             2,927
Health Net         1.691
L-3 Communications     1.660
General Electric     1.560
United Defense Industries 1.514
DynCorp         1.359
Humana             1.305
Honeywell         1.278

Fuente: departamento de defensa de EEUU


Documento sobre sociedades militares privadas:

http://files.fco.gov.uk/und/hc577.pdf

(Comisión de asuntos exteriores del parliamento británico)
Sindicat Terrassa