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La epidemia de droga en EEUU y Canadá evidencia una crisis de masculinidad
17 jul 2017
Solo en la provincia canadiense de la Columbia Británica murieron el año pasado 935 personas de sobredosis. Ocho de cada diez eran hombres
La crisis se agrava por la norma cultural que dificulta a los hombres pedir ayuda o hablar sobre su sufrimiento emocional

De acuerdo con los registros del Gobierno canadiense, el año pasado murieron al menos 2.458 personas por sobredosis de opiáceos en todo el país. EFE

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La epidemia de droga en EEUU y Canadá evidencia una crisis de masculinidad


Ashifa Kassam - Vancouver (Canadá)
16/07/2017


Canadá responde a la epidemia de drogas abriendo centros de consumo controlado

Las llamadas empezaron poco después de medianoche y continuaron sin cesar durante todo el día. Para cuando el miércoles 26 de abril había acabado, los paramédicos de la provincia canadiense Columbia Británica tenían una cifra récord de llamadas por supuestos casos de sobredosis: 130 en un solo día.

Aquel día puso al descubierto la batalla que se desarrolla en la región de Columbia Británica, donde los habitantes luchan contra una crisis de opiáceos que se ha cobrado, de media, cuatro vidas al día.


La misma lucha que libra toda América del Norte. Las autoridades canadienses y de EEUU se enfrentan a una epidemia que ya ha causado la muerte a miles de personas a ambos lados del paralelo 49.

Con este duro contexto como telón de fondo, un profesor de la Universidad de Columbia Británica ha centrado sus estudios en una de las estadísticas de la crisis: de las 935 personas que murieron por sobredosis en la provincia en 2016, el 80% eran hombres.

Las investigaciones demuestran que los hombres son más propensos a consumir drogas ilegales, por lo que parece lógico que también sean los más proclives a las sobredosis. Pero el psicólogo clínico Dan Bilsker sostiene que de las estadísticas se desprende también una relación entre la crisis y la masculinidad. Una relación que tal vez ofrezca pistas sobre el aumento de las muertes y las posibles soluciones.

“Creo que no hemos pensado en profundidad o con detenimiento sobre la identidad de los hombres, sobre la presión que ejercemos sobre ellos y sobre lo que necesitamos que sean”, explica Bilsker.

Durante años, Bilsker ha estudiado la salud mental de los hombres, indagando por qué viven un promedio de entre cuatro y seis años menos que las mujeres y por qué son más propensos a quitarse la vida. En algunos aspectos, dice el especialista, la crisis de opiáceos surge de las mismas complejas raíces. Como en tantos otros problemas de salud, su particular relación con el género ha sido pasada completamente por alto.

Más muertes que en el peor pico de sida

De acuerdo con los registros del Gobierno canadiense, el año pasado murieron al menos 2.458 personas por sobredosis de opiáceos en todo el país. “Desde que la gripe se cobró la vida de 50.000 personas hace 100 años, el número de muertes es peor que el de cualquier enfermedad infecciosa de Canadá, incluido el pico máximo de muertes por sida”, aseguró a principios de año Jane Philpott, ministra de Sanidad de Canadá, durante una conferencia en Montreal. Su gobierno ha sido criticado por no hacer lo suficiente para combatir la crisis. Mientras hablaba, un grupo de manifestantes desplegó un cartel que decía: “Mientras ellos hablan, nosotros morimos”.

Bilsker cree que la respuesta del Gobierno sería diferente si el 80% de esas muertes fueran mujeres: “Sospecho que habría más grupos, más gente involucrada de manera activa en hacer que el público tome conciencia. Habría más gente dando su opinión y se habría generado una mayor sensación de que es un problema importante”.

Según la directora de medicina de Vancouver Coastal Health, Patricia Daly, la diferencia de género en el número de muertes refleja los niveles de abuso de drogas en la provincia, donde el 80% de los adictos son hombres. “Aquí la gente suele hablar de la salud de los hombres”, indica. “Nuestra atención no está puesta en los factores de riesgo para los hombres y ciertamente esta es una de esas cosas. La muerte por sobredosis está afectando principalmente a los hombres, y a hombres en la plenitud de su vida”.

Otros creen que la reticencia del Gobierno de Canadá a comprometerse con la situación se debe menos al género y más al estigma del consumo de drogas. “Creo que si fuera cualquier otro grupo de gente la que muere de esta manera, ya lo habríamos solucionado hace tiempo”, declaró hace poco a the Guardian Jordan Westfall, de la Canadian Association of People Who Use Drugs (asociación canadiense de gente que consume drogas).

¿Por qué los hombres?

Cuando le preguntan por qué están muriendo tantos hombres, Bilsker responde con una variedad de razones. Los datos demuestran que es más probable que los hombres sufran lesiones graves en su lugar de trabajo, algo que a su vez los vuelve más propensos a utilizar opiáceos bajo prescripción para combatir el dolor. “En nuestra sociedad, asignamos a los hombres los trabajos más peligrosos, algunos pocos se mueren, pero muchos se lesionan”, explica.

En todo Canadá, muchos de esos hombres que están perdiendo la vida tienen entre 19 y 50 años. Para Bilsker, está mal “verlos solo como unos tontos que ponen en riesgo su vida”. En su opinión, eso es minimizar la recompensa que nuestra cultura otorga a los hombres dispuestos a correr riesgos.

“Ya sea cortar leña o ir al Ejército, necesitamos que lo hagan los hombres”, sostiene. “Necesitamos que los hombres hagan los trabajos inherentemente peligrosos”.

Según Bilsker, esa tendencia hacia los trabajos más arriesgados se agrava por la norma cultural que dificulta a los hombres pedir ayuda o hablar sobre su sufrimiento emocional. “Uno de los usos principales de las drogas es el de acabar con el dolor psicológico. No se trata solo de consumir algo para ponerse eufórico, muchas veces es una forma de escapar del sufrimiento que genera un dolor insoportable”, afirma.

En su opinión, una comprensión más integral de todos estos factores puede ayudar a combatir la crisis. Señala como ejemplo las campañas públicas de información de los últimos años contra los conductores bajo los efectos del alcohol o las drogas.

Tras meses analizando la diferencia de género en la crisis de opiáceos, Bilsker dice estar viendo indicios de que el mensaje está llegando a la gente. “Está empezando a verse como algo de lo que realmente es necesario hablar”.

Traducido por Francisco de Zárate
Mira també:
http://www.eldiario.es/theguardian/epidemia-EEUU-Canada-evidencia-masculinidad_0_664584383.html

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Comentaris

Re: La epidemia de droga en EEUU y Canadá evidencia una crisis de masculinidad
17 jul 2017
Usted comienza algunos de sus comentarios con un “Ejemmm!”

Cuestiones que puedo decirle de la noticia, es que es capciosa. De entrada es falso que los hombres “sean más propensos a quitarse la vida”. Eso ya fue debatido en otro comentario en el que las estadísticas afirmaban que los hombres eran los que más morían a causa de suicidio, pero eran las mujeres las que más intentos hacían. Es decir, tienen una mayor propensión.

Pero tampoco voy a insistirle en discutirle eso. Me parece que no es una cuestión “competitiva”.

Teniendo en cuenta que la información sobre ese aspecto, no es correcta, y el alarmante titular al llamar epidemia a la droga, hay otra frase más que pone en evidencia las intenciones de quienes narran el drama:

“Bilsker cree que la respuesta del Gobierno sería diferente si el 80% de esas muertes fueran mujeres: “Sospecho que habría más grupos, más gente involucrada de manera activa en hacer que el público tome conciencia.”

Bilsker puede creer lo que le parezca, pero esto no es una cuestión de creencias, sino de lo que habla en principio, pero haciendo referencia a las presiones sociales sobre los hombres, esas mismas presiones que han hecho que las mujeres queden relegadas a cuestiones como los cuidados. Esa misma presión, como se constató en otra información publicada en esta web, que hace que las mujeres tiendan a comunicarse más entre sí cuando pasan por un conflicto personal o emocional, mientras que los hombres, por lo general, los cargan y no comparten sus debilidades hacia fuera.

Esa es la comunicación y la incomunicación que hace, en parte, que las cuestiones que atañen a las mujeres, tengan una repercusión muy distinta a las que les suceden a los hombres.

Luego, alguien aparecerá diciendo que soy “sexista”, simplemente por constatar diferencias que se evidencian, por lo general, entre hombres y mujeres, diferencias que no son “naturales”, sino parte de esa construcción tan distinta de los roles entre hombres y mujeres, y por tanto, las consecuencias también lo son. No son más graves las unas que las otras, sino graves ambas. Y como decía Flora Tristán, “la ley que esclaviza a la mujer y la priva de instrucción, os oprime también a vosotros proletarios…”

PD
El anterior comentario firmado como Aliss, es del personaje que se clona y se hace pasar por todos, sólo para provocar.
Re: La epidemia de droga en EEUU y Canadá evidencia una crisis de masculinidad
19 jul 2017
Ya sabemos que el CNI y varios trolls fachas intentan boicotear el medio. No hace falta alimentarlos, porque su coeficiente intelectual los delata.

Lo que sí conviene considerar es lo mucho que le cuesta, señorita Aliss, reconocer lo evidente.
En este caso, reconocer que el patriarcado, en el Occidente desarrollado, hace tiempo que murió y que se descompone silenciosamente. Aunque obviamente queden residuos dificilmente erradicables en las fronteras del Imperio y siga siendo una realidad irradicable en las regiones colonizadas donde subsisten formas primitivas de civilización.

Pero dificil sostener lo de 'patriarcado' en una sociedad donde las mujeres viven más y mejor. Donde tienen más estudios y están mejor capacitadas, donde no realizan los trabajos más pesados y peligrosos. Donde el 97 % de las muertes por accidente laboral son de varones. Donde la población carcelaria es de 9 a 1 y donde se castiga más rigurosamente a los varones por un mismo delito. Donde 3 de cada cuatro suicidios son de varones... y lo de 'intentos de suicidio' mayoritariamente femeninos, mejor no lo comento, porque ofende a la inteligencia.

Lo peor de todo, en el fondo, son las razones que subsisten para promover, financiar, publicitar y crear estados de opinión que, sencillamente, no se corresponden con la realidad.

Se trata de 'feminizar' la población occidental. De crear un estado de opinión donde no quepa la 'hombria de bien', que históricamente ha sido el mayor adversario al que se enfrentó jamás el sistema capitalista. Al erradicar 'la hombría', se erradicaría por extensión esa 'hombría de bien' que históricamente ha llevado a padres, hermanos, hijos, compañeros, esposos, etc. a jugarse la vida, la libertad y su integridad fisica para defender sus familias, sus tribus, sus pueblos, pero también sus valores, ideales, creencias etc. Dado que -aparte de la testosterona- interviene en ese fenómeno un factor biologico y antropologico que al feminismo le causa repelús: el idealismo, la trascendencia, la idea de que merece la pena sacrificar la vida por los tuyos.

¿Recuerda aquella celebre frase de Gengis Khan: 'Matad a los hombres y violad a las mujeres'?
En el fondo, lo que refleja este artículo es una version 'postmoderna' de aquella vieja máxima.

Solo que ahora ya no hace falta 'matar a los hombres' para 'violar a las mujeres'. Porque los hombres, en esta Matrix postindustrial, se matan ellos solos y las mujeres (alienadas, intoxicadas, manipuladas y desorientadas por esa misma Matrix, version feminina-feminista) ¡...que se jodan!
Re: La epidemia de droga en EEUU y Canadá evidencia una crisis de masculinidad
22 jul 2017
Pues es difícil de entender la existencia del patriarcado solo para personas como usted...

Los accidentes laborales, de tráfico, el mayor porcentaje de muertes por participaciones en conflictos armados, etc..., es buena medida son también consecuencia del patriarcado y sus roles.

Hasta no hace tanto, los puestos de trabajo eran ocupados principalmente por hombres. Lo mismo con el manejo de autos, la incorporación a los ejércitos, la pertenencia a los consejos directivos de las transnacionales, la lista Forbes, etc..., los hombres son mayoritarios.

¿Sabe en qué son mayoritarias las mujeres?, en el número de muertas por causa de violencia de hombres.

Ustedes ni se dan cuenta que el patriarcado, ese que como proletarios los sitúa en una posición menos desfavorable según su sexo, su color de piel, su religión, su lugar de nacimiento, etc..., también les mata a ustedes, solo que lo hace de otras maneras.

Confunde la "feminización" con la domesticación. Eso es lo que está sucediendo, y como domesticados les incomoda que hay quienes todavía no lo estén del todo y sigan incordiando. Incordiar al capital y a sus estados, lo viven como un incordio contra ustedes porque están institucionalizados, mucho más colonizados por su sistema.

Todavía no he visto a ningún hombre que haya recibido más condena que una mujer por abortar...

Usted plantea maximalismos que son falsos. Todavía hay países en los que las mujeres son reprobadas el doble o el triple que los hombres.

Usted demuestra un pensamiento fuertemente marcado por aspectos morales, y no se preocupe por su inteligencia, no hay la menor posibilidad que se le ofenda.
La ciencia burguesa no tiene respuestas al sufrimiento humano que crea el capital.(Y nota sobre El Matriarcado Capitalista).
24 jul 2017

La hipótesis de la existencia de El Patriarcado en los países capitalistas centrales, o países imperiales, que hoy forman grandes regiones continentales, queda, efectivamente, en indigencia teórica ante datos tan demoledores como estos.
De hecho hay que hablar más bien de El Matriarcado Capitalista, cuando las mujeres en general (aunque solo efectiva para las que pueden pagárselo como se comprueba cuando los divorcios se disparan en el alza del ciclo industrial) poseen el derecho al divorcio – incluso express -, tienen los mismos derechos a la propiedad privada que los hombres, y, además, poseen el poder, delegado por el estado, de matar al embrión si así lo deciden “sin causa ni explicación”.

Si añadimos a esto la menor mortalidad en las mujeres por accidentes de trabajo, suicidio, por muerte violenta, y la mayor esperanza de vida que es mayor cuanto peores son las condiciones materiales de las clases a que pertenecen, puede hablarse, esta vez si con pruebas materiales y no remontándose a lo acaecido hace dos mil años, de El Matriarcado Capitalista.

Quede claro que el diferencial de la proporción de muertes en los dos sexos por adicción a los analgésicos en los EEUU y Canada (se habla de un millón de muertos en la última década) entre los hombres y las mujeres, o la de las muertes por hipertensión, no puede ser atribuida a un El Matriarcado, sino a las relaciones sociales de producción. La concreción por clases de la Configuración Histórica de los Roles de Género del capitalismo de final de ciclo da este resultado en el proletariado masculino de los países imperialistas. Y no es una construcción social, es el resultado histórico de las fuerzas sociales en liza, de la lucha de clases acaecida en y mediada por este grado de desarrollo de las fuerzas productivas. No tienen nada que ver una concepción y la otra, una remite al idealismo liberal y otra se basa en el marxismo, o socialismo científico.

Este “El Matriarcado Capitalista”, como es evidente, no es un matriarcado para si, está condicionado a las necesidades de reproducción de la estructura de la propiedad privada, fundamentalmente capitalista en sus dimensiones pública y privada, publiprivada, por lo que está mediado por el maltusianismo y la eugenesia, y por el estado de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Depende de una fase concreta de la acumulación mundial de capital.

Por todo esto, por supuesto que hay aspectos de las relaciones de sexo-género en la formación de esta devastación humana, sobre todo masculina y proletaria, pero sería un reduccionismo flagrante achacar a una supuesta crisis de la identidad masculina tamaña masacre que, además, alcanza también a dar su zarpazo mortal a numerosas mujeres, y estas no tienen, sin duda, un problema de identidad masculina.

Esta supuesta “epidemia” se conoce desde hace años. Como he dicho, se habla de más de un millón de personas muertas en el fuego de la adicción a los analgésicos en Norteamérica, cuando, por ejemplo, ese es el número de personas asesinadas por la guerra de agresión contra Irak. Quizás un cuarto de millón de las personas muertas por la adicción a estos opiaceos eran mujeres. Cuando consideramos los muertos por hipertensión y los suicidados, en un cuadro más amplio de este proceso de destrucción de sobrepoblación relativa y población sobrante, vemos el verdadero alcance de la devastación. Por supuesto, las adeptas al generismo, normalmente burguesas y de clase media, están incapacitados sicológicamente para reconocer e integrar este tipo de datos en su relato ideológico, en su análisis de la realidad, pero son materialmente reales y descuadran dramáticamente su teoría de “El Patriarcado”.

La desindustrialización, la caída del salario indirecto, la bajada de ingresos y la pérdida de estatus afectan peor a los hombres que a las mujeres proletarios y de clase obrera, pero, es cierto, no más. La movilidad social descendente es más destructiva que la inmovilidad o el bajo ingreso de quienes, como los inmigrados sureños, nunca dispusieron de un alto poder de compra, descompuesto por el auge del gasto militar, (no es una casualidad que fueran una gran parte de quienes viven en las zonas industrialmente devastadas los que votarán a Trump con su promesa de desescalar las guerras imperiales, promesa ya incumplida.), la concentración y centralización de las ganancias y el incremento de las cuotas de marginación y explotación, el gran poder político de los lobys de la farmaindustria, todos estos procesos convergen en este resultado. Es especialmente importante remarcar que las pérdidas de estatus golpean más duramente a los hombres que a las mujeres, precisamente porque están más presentes en la Esfera de la Producción.

La ciencia capitalista no tiene respuestas al sufrimiento humano que genera el capital

Por otra parte, la ideología dominante en los países protestantes, en donde el fracaso empresarial es valorado como una acumulación de experiencia pero, sin embargo, el fracaso personal, que equivale a no tener dinero, se considera signo de perdición, mal moral y mal de los males, no puede sino agravar los perjuicios de las caídas de estatus. (Aunque esta circunstancia no parece que vaya a librarnos de vernos enfrentados al desarrollo de un proceso similar a este lado del Atlántico en los próximos años). Y luego, y solo luego, llega la pastilla, ni siquiera paraíso artificial, solo mitigación del malestar, opio, vivir dormidos, y morir dormidos.

Lo que esto demuestra es que la ciencia burguesa no tiene respuestas para superar los sufrimientos humanos que genera el capitalismo, la forma social dominante, totalizante, en nuestra época. El generismo, sin embargo, muy óptimo para subvertir la esencia del problema en un mero caso “de género”, aparece como el método necesario con el que agitando al “hombre víctima” se haga desaparecer la cuestión de clase. Nada nuevo bajo el Sol.
Inteligencia Feminista
25 jul 2017
Modificat: 01:18:58
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vamos a jugar a ser feministas:
http://www.verkami.com/projects/15984-feminismos-reunidos-la-revolucion-

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