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Apartat amb codi "Un altre"
Anàlisi :: globalització neoliberal
La emigración y sus efectos - Análisis global: Neocolonialismo, fascismos, mano de obra
16 jul 2017
Análisis global, neocolonialismo, fascismos, mano de obra para el Capital y los Estados.
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Lo que mantiene en pie, aunque precariamente, a la vieja Europa capitalista y neocolonialista no es la tecnología de última generación (cuyos fines y prestaciones reales principales son la dominación, el Estado policial y el militarismo) sino la sobre-explotación empresarial y fiscal de los asalariados europeos y el saqueo del Tercer Mundo, lo que tiene como elemento primero el expolio de su mano de obra, que es traída a Europa con el fenómeno de la emigración. Es la persistente aportación de millones de trabajadores en edad productiva, no criados aquí sino en los países pobres, que sufragan los costos de crianza, lo que hace de Europa aquello que todavía es, una gran potencia. Ello tiene lugar a costa de los pueblos y países que exportan inmigrantes, que se empobrecen en la medida que los receptores se enriquecen. La emigración es el gran negocio de Europa, de sus elites estatales y empresariales, pero asola a los países que ven partir a sus trabajadores. Es el nuevo comercio de esclavos, el del siglo XXI. Por eso quienes se atreven a cuestionar el hecho migratorio son injuriados, agredidos y linchados por todas las fuerzas institucionales europeas, de derecha e izquierda. Se comprende: sin la emigración Europa sería ya hace bastante una fuerza mundial de tercera fila. E incluso con ella evoluciona en esa dirección, por causa de sus descomunales disfuncionalidades básicas, la mayor parte de ellas propias del actual capitalismo tardío, hiper-estatizado y faraónico, en consecuencia declinante y senil.

Patrocinar la emigración es apostar por los intereses estratégicos primordiales del sistema imperial europeo, de su aparato estatal y de su poder militar, es hacer la política más beneficiosa para el orden constituido. De ahí que los entusiastas de la emigración sean remunerados con un gran reconocimiento mediático, numerosos premios institucionales y sustanciosas cantidades de dinero…

En Francia el problema número uno en la campaña electoral ha sido el de la emigración, y como derivación el del islam. A su lado la cuestión económica, la UE y el euro, etc., fueron secundarios. El alto funcionario del Estado, banquero y millonario E. Macron, cuyo programa es una descarnada versión del neoliberalismo más agresivo, defiende con apasionamiento la emigración. Se comprende, por cuanto Francia, la Francia imperialista que atormenta y tritura sobre todo a los pueblos africanos, necesita 12 millones de nuevos emigrantes de aquí a 2050, unos 250.000 por año… eso a pesar de que en el Hexágono el paro es elevado, sobre todo entre la juventud trabajadora, que percibe como muchos empleos van a los emigrantes debido a que éstos admiten salarios bastante menores. Y también observa que con la llegada de nuevos trabajadores foráneos los salarios de los que tienen trabajo descienden, igual que las prestaciones y servicios del Estado de bienestar.

La emigración tiene efectos desiguales en la pirámide social. Cuando más bajo se esté en ella más daña. Por eso tambien los emigrantes ya situados -más o menos precariamente- en Francia no desean que sigan llegando más extranjeros. Este es uno de los secretos mejor guardados por los apologetas del statu quo, “antirracistas” y similares. Se puede calcular cuánto descienden los sueldos de los más desfavorecidos del país, en su mayoría gentes venidas de países pobres, con la arribada de cada 100.000 nuevos trabajadores foráneos. Probablemente lo hagan en un 1-2% anual. Por eso el 20-25% de los inmigrantes regularizados votan ya al Frente Nacional, proporción que irá a más. El carácter burgués de la izquierda gala ha hecho sociológicamente del Frente Nacional el partido de los trabajadores y los pobres, además del de los jóvenes, lo que significa que será también el de los inmigrantes ya asentados en el país, los que llevan allí más de 10 años. De seguir con su insania, la izquierda perderá el voto de una parte muy amplia de los inmigrantes regularizados, igual que ha perdido la de los trabajadores y los jóvenes. Eso en unos pocos años.

La izquierda mundializadora y antirrevolucionaria, obsesionada con la multiculturalidad y “los derechos de las minorías”, entregada a un culto enfermizo por el Estado y a un “anticapitalismo” de risa, es la responsable primera del incremento del Frente Nacional. Si éste es “neofascista”, como dice, es ella el principal agente del fascismo. Pero aquél no es ni más ni menos “fascista” que “¡En Marcha!” de Macron, para el que toda la izquierda, por activa y pasiva, ha pedido el voto, manifestando su verdadera naturaleza, la de parte (menguante) del aparato de propaganda y politiquería del capitalismo neoliberal.

Las clases medias y los ricos no tienen competidores en los emigrantes. Aprecian muchísimo en ellos su disposición a admitir salarios bajos y su sumisión laboral, por lo que son entusiastas del hecho migratorio. En consecuencia, la juventud burguesa, la de izquierdas (que vota a Mélenchon) y la de derechas (que lo hace por Macron), es la vanguardia en la acción contra el “racismo“, la “xenofobia”, la “islamofobia” y el “nacionalismo”, las cuatro bestias negras de la corriente mundializadora hiper-capitalista.

​¿Se opone el Frente Nacional a la emigración? No, no lo hace, no puede hacerlo y nunca lo hará. Se limita a atraer con demagogias los votos de la gente modesta, de quienes contemplan impotentes y angustiados como sus vidas se van hundiendo en la pobreza y la marginalidad, a causa de la mundialización capitalista, y buscan en torno a sí alguien que les consuele, lo que creen localizar en la vacía palabrería de la extrema derecha, una vez que han sido abandonados por la izquierda y la derecha. Basta con leer su programa para constatar que el Frente Nacional quiere una emigración “ordenada”, controlada, pero no en absoluto limitar el mercado de trabajo a quienes nacen y son criados en Francia, lo que sería gravoso para el capital francés, y más aún para el Estado, que tendría que incrementar los gastos de escolarización, sanidad, etc. Una vez en el gobierno no hará nada o apenas nada pues incluso una emigración regulada encarece la mano de obra, aunque sea escasamente. ¿Realizará expulsiones masivas de emigrantes dicho partido? Sólo oír formular la pregunta hace reír, ya que surge de mentes tan ideologizadas y manipuladas que no comprenden los fundamentos económicos de los asuntos políticos.

La ideología cuenta poco ante las realidades y necesidades económicas, que son las que determinan el obrar de las instituciones y los partidos políticos. Los discursos, la retórica, las consignas, sirven mucho más para ocultar la realidad que para explicarla, y apenas nada para transformarla positivamente. Los que hacen análisis ideológicos, doctrinales o teoréticos se verán una y otra vez burlados por la realidad, mucho más en las actuales circunstancias, en que las ideologías están manifestando su inanidad y las teorías su desatinada condición, de modo que todo se está amalgamando y fundiendo en un único bloque en el que ya apenas es posible distinguir unas formulaciones de otras, dado que todas son iguales en lo medular. Vivimos un tiempo magnifico de descomposición de las teoréticas y los doctrinarismos, un gran momento para el avance de la verdad experiencial y ateórica, o sea de la verdad a secas.

​El Frente Nacional francés es una otra realización politiquera más, consagrada a llevar a las masas las necesidades estratégicas de quien lo ha erigido, el Estado francés y su patronal. Es lo mismo que Donald Trump. Éste, una marioneta de los servicios de planificación político-electoral del Pentágono, es decir, del ejercito USA, escenificó una retórica que llegó a muchos sectores, en su país y en todo el mundo, desesperados con la dictadura progresista-izquierdista del gran capitalismo. Sí, suscitó enormes esperanzas… que han sido cruelmente burladas una vez que ha llegado al gobierno. Se ha dicho que Trump está siendo el mejor ejecutor de la política, brutal, militarista y oligárquica, del par Obama-Clinton. Por citar un hecho entre cientos, ha parado la ofensiva del ejército de Irak contra el Estado islámico en Mosul, justamente cuando estaba a punto de tomar la capital del califato, para seguir amenazando y chantajeando al régimen sirio, a Rusia y a Iran. Tal indecencia es una entre muchas.

​Quienes creen en soluciones institucionales, quienes confían en que este o el otro parlanchín de la política institucional sea mejor que los anteriores, y se toman en serio la labia politiquera, serán engañados una y otra vez, más todavía ahora, cuando el mundo está en una fase de crecientes turbulencias acompañadas de un progresivo caos ideológico, en sí mismo bastante saludable. Todos los partidos son igualmente enemigos de las clases populares, todos. La línea acertada es no votar, negarse a participar en las instituciones, esperándolo todo del desarrollo de la conciencia, la organización la calidad personal y la acción en la calle. Es la revolución la que aporta soluciones no los agentes políticos del orden constituido.​

​La cuestión de la emigración, es decir, del abastecimiento de mano de obra barata y no producida en el país sino “robada” en otros, tiene un futuro problemático. Se cita el año 2050 pero las “granjas” de crianza de inmigrantes están siendo vaciadas y la generalización del régimen capitalista en el Tercer Mundo impide que siga habiendo por mucho tiempo una natalidad suficiente. Los países musulmanes padecen un desplome de los nacimientos, estando ya casi todos en el límite del índice de reposición o por debajo de él, 2,1 hijos por mujer. Sólo el África negra mantiene una natalidad algo superior, aunque por poco tiempo ya, lo que explica la mitificación de la raza negra a que asistimos, elevada por el neo-racismo antiblanco del progresismo y la izquierda a “nueva raza superior”. Se les adula para mejor integrarlos en el nuevo tráfico negrero. Éste es aún más fabuloso para el gran capital europeo debido a que los neo-esclavos africanos vienen por ellos mismos, sin que sea necesario comprarlos a sus antaño virulentos captores y/o criadores (las oligarquías negras esclavistas) ni trasladarlos encadenados a los lugares de trabajo, operación costosa y además “poco estética”… Ahora todo es mucho más rentable por mucho más eficiente.


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Mira també:
http://www.felixrodrigomora.org/europa-en-transicion-notas-sobre-francia/

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Comentaris

Imperialismo demográfico
18 jul 2017
No pagar la reproducción biológica y social interna, malthusianamente con apoyo ideológico del feminismo burgués y la socialdemocraicía, paraa continuación robar fuerza de trabajo en la periferia y seguir la fiesta.

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