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Notícies :: globalització neoliberal : educació i societat : immigració : laboral : dones
¿Pubis rojo o azul?
01 jul 2017
Revelador texto de Mikel Arizaleta que, desde la reflexión de la historia de la prostitución de Kajsa Ekis Ekman, pone en evidencia las derivas de buena parte de los grupos de izquierdas y del llamado movimiento feminista, intentando reubicar el lugar en el que se abandonaron las luchas contra la desigualdad y contra el patriarcado, y fueron reconvertidas y asumidas por el propio sistema.
En mi opinión, una reflexión lúcida.
Hace ya un tiempo leí en Rebelión un artículo aleccionador sobre la historia de la prostitución de Kajsa Ekis Ekman, escritora sueca autora de varios trabajos sobre la misma. Y me pareció que sabía de lo que hablaba al hablar de la prostitución en nuestros días y de su vieja historia.

Cuando se conoció la noticia de que la vicepresidenta de una de las “organizaciones de trabajadoras/es del sexo” consultada por Amnistía Internacional en política sobre prostitución había sido condenada por tráfico de seres humanos y proxenetismo, dice, muchas abolicionistas se sintieron horrorizadas pero no sorprendidas, ya que “los derechos de las trabajadoras del sexo” cada día se utilizan más como eufemismo de los derechos de los proxenetas, los propietarios de burdeles y de los hombres que pagan por sexo.

El discurso del “trabajo sexual” ha hecho posible que “el oficio más antiguo” se convierta en la profesión más moderna del mundo. La prostitución ya no es considerada como un vestigio medieval patriarcal, sino subversiva, liberadora, incluso feminista.

A los movimientos feministas se les vendió la prostitución como el derecho de la mujer a su propio cuerpo; a los neoliberales como un símbolo del libre mercado; a la izquierda como “trabajo sexual” que necesita sindicatos y derechos laborales; a los conservadores como un acuerdo privado convenido entre dos personas al margen de toda intervención social y al movimiento LGTB como sexualidad que exige su derecho a expresarse.

La prostitución se convirtió en un camaleón capaz de adaptarse a todas las ideologías. Y cuando la izquierda abraza la prostitución como “trabajo” lo hace pasando por alto que el marxismo considera el trabajo como algo intrínsecamente alienante que debería ser abolido, y el resultado de la pérdida de la capacidad de trabajadores y trabajadoras a decidir sobre sus propias vidas. Nuestros cuerpos y mentes como meras mercancías.

Holanda, con su floreciente industria sexual, fue de los primeros en argumentar que la prostitución era un trabajo como cualquier otro. Pero para ser considerada profesión era fundamental que hubiera sindicatos, y surgió la organización De Rode Draad (El Hilo Rojo), primer sindicato de este tipo en el mundo. Fundado por el gobierno holandés, presentado como el sindicato de las “trabajadoras del sexo” y financiado con dinero público desde el momento de su creación; su dirección siempre estuvo en manos de sociólogos y sociólogas, no de personas en situación de prostitución. De Rode Draad nunca llegó a tener más de cien miembros y jamás intervino en un solo conflicto laboral en un burdel.

La industria del sexo ha aumentado en el mundo entero y segmentos de la izquierda y del movimiento feminista se han tragado el anzuelo de que: luchar a favor de la prostitución es luchar por la libertad.

Extraño.

Hace cien años la lucha contra la prostitución era un asunto crucial tanto para el movimiento obrero como para el movimiento de las mujeres. Recordemos aquellos carteles del sindicato británico de estibadores que se hicieron tan populares y en los que se leía “No pararemos hasta barrer toda la miseria, la prostitución y el capitalismo” y “An injury to one is an injury to all”, que las feministas convirtieron en la consigna “Nos tocan a una, nos tocan a todas”. Los estibadores tenían claro que la prostitución condenaba a sus hermanas de la clase obrera a ser utilizadas por los hombres de clase alta y no estaban dispuestos a permitirlo.

La idea de organizar “sindicatos de trabajadoras del sexo” es poderosa y, sin embargo, en el transcurso de mi investigación no encontré, dice Kajsa Ekis Ekman, ni una sola organización que funcione verdaderamente como un sindicato; es decir, que haya sido creada y financiada por sus miembros, que se componga únicamente de personas de ese sector y que tenga como adversarios naturales a empresarios y otras personas que obtienen beneficios del sector. La mayoría de estos grupos forman parte en realidad de un lobby que pretende a toda costa legalizar todos los aspectos de la industria del sexo a través del etiquetado de la prostitución como “trabajo”.

Los sindicatos en general hablan de problemas profesionales, de las largas jornadas de trabajo, de los riesgos y de la lucha por los beneficios que genera la actividad profesional.

Lo extraño de los auto-denominados sindicatos de “trabajadores-as del sexo” -aparte de no contar con afiliación y de su total fracaso en llevar adelante denuncias laborales contra proxenetas y propietarios de burdeles- es su insistencia en que el “trabajo sexual” es estupendo. Y, sin embargo, la prostitución presenta unos índices de riesgos laborales que pocos trabajos tienen: un 82% de las personas en situación de prostitución han sido físicamente agredidas, el 83% han sido amenazadas con un arma y el 68% han sufrido violación. La tasa de mortalidad entre las mujeres que se dedican a la prostitución es más elevada que la de cualquier otro grupo femenino, incluso mayor que la de mujeres sin techo y mujeres toxicómanas.

Muchas de las organizaciones, que hablan a boca llena de la prostitución y prostitutos/as, enmascaran sus problemas. Sólo dicen lo mucho que empodera estar en la prostitución, de que es liberación del patriarcado y una excelente manera de desafiar sus límites.

Y eso, sostiene Kajsa Ekis Ekman, es algo que nunca vais a oír de ellas, de las prostitutas.

Mikel Arizaleta

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Comentaris

Re: ¿Pubis rojo o azul?
01 jul 2017
potente documento...
Re: ¿Pubis rojo o azul?
01 jul 2017
Esta clase de articulos y su supuesto autor deja mucho que desear, sobretodo si el mismo luego se pone a conversar ficticiamente,siempre es lo mismo criticar y criticar el feminismo, llegando hasta el extremo de negar la opresion de la mujer y incluso el derecho a hacer con su cuerpo lo que le venga en gana,supuestos libertarios corregiran lo que pueden o no pueden hacer las mujeres , eso si siendo ellos hombres,como el autor del articulo.
No existe el tal El Patriarcado, es prostitución Capitalista
01 jul 2017
Por los menos en los países capitalistas centrales, imperialistas, la explotación económica sexual fundamentalmente de las mujeres proviene del Capitalismo, no de El patriarcado", esa entidad fantásmica, que fue un tipo de institución biopolítica de las formaciones económico-sociales campesinas, y que se basaba en la pequeña propiedad de la tierra, institución económica cuyos restos están entrando en descomposición en todo el mundo, a medida que el capitalismo sigue expandiéndose.

Por lo demás, el artículo de Kajsa Ekis Ekman, cuyo enlace aporté en este newswire hace unos meses, es bastante correcto y acertado, siendo también un acierto el de Mikel, al aprovechar su propia firma para difundirlo más
Re: ¿Pubis rojo o azul?
02 jul 2017
Sr ".", me asombra y alegra que reconozca que el artículo de Kajsa Ekis Ekman sea bastante correcto y acertado, porque precisamente ella afirma que la prostitución existe porque existe el patriarcado:

"la prostitución se encuentra justo ahí, en la intersección entre dos sistemas de opresión que son el capitalismo y el patriarcado. En el capitalismo el pobre existe para enriquecer y satisfacer al rico. Y según el patriarcado, la mujer existe para satisfacer al hombre. Ahí está la prostitución"

http://www.elviejotopo.com/topoexpress/kajsa-ekis-ekman-quienes-defiende/

Usted puede pensar y opinar lo que le plazca, pero me parece que es de los pocos que dice que el patriarcado no existe, entre otras cuestiones, porque así se justifica usted mismo y sus opiniones.

Mientras sea incapaz de reconocer la dimensión real del sistema contra el que dice que lucha, jamás se enfrentará a él, sino sólo a una de sus manifestaciones.
Re: ¿Pubis rojo o azul?
03 jul 2017
Se supone que la prostitución gay también es producto del patriarcado, porque hay dos hombres que practican sexo a cambio de dinero. Las prostitutas que se entregan por dinero a mujeres lesbianas, obvio que no... ¿o también es patriarcado cuando la prostituyente usa godemichet o dildo para penetrar a la prostituida?
Y la pregunta del millón ¿donde está el 'patriarca' que define el palabro 'patriarcado' en ambos casos?
Re: ¿Pubis rojo o azul?
03 jul 2017
Y si dejaras opinar a las mujeres en vez de inventor, que tal?
Prostitución capitalista e ideología de "El Patriarcado".
03 jul 2017
Buenas Aliss:

Aquí tiene un testimonio reciente de varias mujeres víctimas de trata de blancas y criminal explotación sexual capitalista en la prostitución:

Rosa: “Yo no nací para ser prostituta”. A vivir. Javier del Pino

http://cadenaser.com/programa/2017/06/30/a_vivir_que_son_dos_dias/149883


Como puede comprobar, una de las victimas de la explotación sexual, aclara que quien le salvó de esa trampa mortal fue, precisamente, un cliente, un camionero, que fue quien le ayudó a escapar del antro y de los explotadores.

El problema es que desde la crítica legitima e imprescindible a los clientes, si ello sirve para desplazar la luz desde el análisis de las causas reales de formación de la oferta, que son claramente de clase, - pues hay amplias fracciones de mujeres proletarias en todo el mundo que en el momento en que atraviesan coyunturas de inermidad, brutal necesidad y gran desamparo social, se ven impelidas por causas económicas a someterse a esta brutal explotación sexual, cuando no directamente esclavizadas a la fuerza -, hacia los efectos y la monstruosidad de los clientes, que no son el patriarcado sino hombres embrutecidos en busca de sexo facil y seudomasculinidad. Y aunque la ideología de género limita aquí la crítica a la totalidad social capitalista con la crítica legitima a los clientes -, se pierde la consciencia de que las formas económicas, politicas y sociales necesarias para la abolición de la prostitución no se dan en las relaciones sociales de producción capitalistas. Esto es, no solo que no haya demanda, monstruosa o no monstruosa, sino que, ademas, que tampoco haya oferta. Esta es la diferencia entre la forma de abordar la crítica de forma marxista, o socialista feminista, o anarquista feminista, y la de abordarla de forma generista capitalista.

La formación de la explotación sexual de las mujeres en el capitalismo, por muy machistas y brutales que sean los clientes, no es un producto de El Patriarcado, en abstracto, sino de las relaciones sociales de producción capitalistas, muy en concreto. Quien ocultaa o desconoce esto no se está enfrentando al capitalismo, sino a sus efectos. La prostitución proletaria no es el resultado de "El Patriarcado, sino del surgimiento de una clase social cuyos componentes están inermes ante la explotación y desamaparados ante la marginación.

A un lado sobre todo prostitución, a otro sobretodo cárcel y mendicidad, y en ambos lados enfermedad, adicción, desnutrición y violencia. Y no es que las miserias que padecen las mujeres proletarias sean producto de El Patriarcado y las que padecen los hombres proletarios son causadas por el capitalismo, como afirma el generismo, sino que ambas están causadas y son formas especificas a las condiciones de sexo-género de cada proletario en la sociedad dividida en clases, en su fase de explotación capitalista.

Agur
Re: ¿Pubis rojo o azul?
03 jul 2017
A quien pregunta dónde está el patriarca, le respondo con otra pregunta.

¿Tantas riquezas expoliaste de Abya Yala que ya no te quedan espejos en casa?
Re: ¿Pubis rojo o azul?
03 jul 2017
Sr “.”, déjese de idealizar. Valeria NO DICE que “quien le salvó de esa trampa mortal fue, precisamente, un cliente, un camionero”, sino que un camionero la ayudó a escapar, pero su drama, en otra parte continuo. Tanto es así que acaba diciendo: “No quiero a ningún hombre en mi vida, solo a mis hijos a quienes intento inculcarles respeto por las mujeres…”

¿A usted le parece que esta mujer dice esto, por una mala experiencia?

Y luego usted afirma que no hay patriarcado. El que la prostitución sea “tradicionalmente” el escenario mayoritariamente de mujeres, no es solo una cuestión de capitalismo o de clase. Antes de la aparición del capitalismo, la prostitución ya existía. Al “descanso del guerrero”, le sucedieron otros episodios, entre ellos el “descanso del proletario”.

El que la prostitución haya sido un territorio en el que principalmente son las mujeres las que tienen que vender su cuerpo para sobrevivir, y los hombres, habitualmente, los que pagan por sexo, no se explica sólo desde el capitalismo, pues la prostitución no siempre está controlada por explotadores proxenetas/empresarios.

El camionero era un cliente, y que su lado humano haya aflorado, no entra en contradicción con su cultura patriarcal. Cuando usted habla de “hombres embrutecidos en busca de sexo facil y seudomasculinidad”, está haciendo un claro retrato de esa cultura patriarcal sin maquillar. Valeria también lo describe en las violaciones de los policías que consideran a esa mujer, por tener que prostituirse y probablemente por migrante, como una “subespecie inferior” del género humano que puede ser violentada.

Lo que usted llama “seudomasculinidad”, no es más que un eufemismo del “macho”, lo que a menudo también disfrazan llamándolo “hombría”.

Si usted le quiere llamar de otra manera, perfecto, pero no niegue su existencia, pues nunca podrá afrontarlo y la explotación sexual, y el capitalismo, no bastan para explicar toda esa opresión degradante.

Lo que usted llama “prostitución proletaria”, además tiene la condición de clase, pero hay prostitución que es poco o nada proletaria. Por ejemplo, la mujer que frecuentaba su antiguo rey.

En algunas de las informaciones que se publicaban en esta web, a favor de la regularización de la prostitución, salieron cuestiones como la propuesta de responsabilizar a los clientes. No comparto ni la regularización, ni tampoco la propuesta de responsabilizar a los clientes, porque eso no va a la raíz patriarcal del problema, sino a la intimidación a través de la amenaza económica que favorece que la prostitución siga existiendo con clientes que gozan de impunidad o pueden pagarse las multas, o que la prostitución tenga que llevarse a cabo en espacios clandestinos, lo que supone una mayor inseguridad para las mujeres que se ven obligadas a realizarla.

Con respecto a la abolición, tampoco me acaba de convencer. Kajsa Ekis Ekman vive en Suecia y habla del modelo sueco intervenido por el estado socialdemócrata con ayudas sociales. Eso tampoco incide en la raíz del problema, pues los hombres, y las mujeres suecas, pueden acceder a la prostitución igualmente desplazándose a otro país en el que no esté penalizada la demanda. De hecho, es lo que suelen hacer en Suecia, pese a todos los avances sociales y de educación de los que disponen.

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