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Notícies :: globalització neoliberal : corrupció i poder : criminalització i repressió : sanitat
PORTUGAL. ESTADO DE LAS PRISIONES.
25 ago 2003
Intervención política de la diputada Joana Amaral Dias en la Asamblea de la República.
(1 - 7 - 2003)
En el Estado español, donde la situación penitenciaria es parecida a la portuguesa, es imposible que un debate de este calado (ni desde posiciones autoproclamadas como de izquierda) se lleve a cabo.
El gobierno dedicó la "sexta-feira" a las Prisiones. Y tenía todas las razones para mostrarse preocupado. Portugal, uno de los países con los más bajos índices de criminalidad de la Unión Europea, bate todos los records en encarcelamiento. La prisión, para los tribunales portugueses, es la solución para todo.

Tenemos la más alta tasa de reclusos por habitante -por cada cien mil habitantes, 131 están presos-. En Europa la media se sitúa entre los 80 y los 90.

Tenemos la más alta tasa de presos preventivos. Cerca de un tercio de los reclusos nunca fueron juzgados. Tenemos la más alta media de prisiones efectivas -26 meses contra una media comunitaria de ocho meses. A sí mismo, sobrepasamos las medias de los países con cadena perpétua.

En Portugal, la lucha contra la droga se reduce sólo a esto: la prisión. Cerca del 73 por ciento de la población penitenciaria está presa por crímenes relacionados con los estupefaccientes, muy por encima de los números europeos. ¿Cómo responde el gobierno a estas cifras?. Construye más prisiones y corta las ayudas de apoyo al tratamiento.

Las condiciones de reclusión en Portugal son una vergüenza nacional, dignas del más atrasado de los países del Tercer Mundo. Las prisiones no son ni escuelas del crimen, son focos de enfermedad y de muerte. El 12 por ciento de los reclusos están infectados con el virus del VIH. Un tercio tiene hepatitis C. El nueve por ciento hepatitis B. El cinco por ciento tiene tuberculosis pulmonar. Sin las condiciones mínimas de dignidad, 14.362 reclusos viven en prisiones con capacidad para 11 mil plazas.

En las prisiones, la arbitrariedad es total. Los suicidios, la violencia, los asesinatos, las violaciones son lo cotidiano. Y es muy poco lo que sabemos de lo que sucede detrás de los muros de cada prisión. Y cuando sabemos, poco podemos hacer.

Este es el escenario del sistema penitenciario portugués. ¿Este es el escenario en el que viven más de 14.000 ciudadanos portugueses?. ¿Y qué nos puede explicar la ministra de Justicia?. ¿Cuál es la solución para esta auténtica catástrofe nacional?. La misma de siempre, siempre es la misma, de nuevo la misma: privatizar. En materia penitenciaria estamos en la Edad Media, y el gobierno habla de privatizar. Casi 15 mil portugueses no son ciudadanos, y el gobierno habla de privatizar. La enfermedad se extiende por nuestras prisiones y el gobierno habla de privatizar.

¿Por qué?. Por la misma razón de siempre: recortar presupuestos. Pero no se le ocurre a este gobierno que esto necesita de más dinero porque no invirtió la lógica que domina este país: la de coger siempre más y más. Es la solución, decía el Profesor Freitas do Amaral, cuando fue nominado Presidente de la Comisión de Estudio y Debate de la Reforma del Sitema Penitenciario. La solución es disminuir el número de presos.

Más para este gobierno hay otras prioridades. Aplicar a las prisiones la ya famosa fórmula de la Falagueira: a costa del Estado, engordan privados. Y dan a estos negocios el pomposo nombre de franquicia.

Pero la ministra de Justicia nos dice más. Ya lo había dicho ante y ahora vuelve de nuevo a la carga. Pretende entregar a la empresa privada la formación profesional, gestión del trabajo penitenciario, educación, salud. El estado mantiene la seguridad y la relación con los tribunales.

La ministra actúa como si estuviera hablando de ciudadanos libres. Pero en realidad se trata de personas sin ninguna capacidad reivindicativa. ¿Si hoy nadie los protege del Estado, quién los protegerá de los negocios?. ¿Quién garantizará que no serán, en el trabajo penitenciario, tratados como esclavos?. ¿Cuál es la capacidad de defensa y de decisión de un preso ante un servicio terapéutico privado?. ¿Y ante un formador de una empresa?. Y de nada vale hablar de fiscalización, cuando el Estado ni el lo más elemental ha conseguido proteger a estos hombres y mujeres.

La experiencia americana es el ejemplo final de lo que hay quiere el gobierno empezar. En los Estados Unidos millares de reclusos son mano de obra barata para grandes empresas, como Microsoft y Honda. Otros empezaron así, a divagar, y hoy ya perdieron la vergüenza. En el Reino Unido la empresa privada ya se encarga de la seguridad de los presos.

La capacidad de restringir la libertad de los ciudadanos y todo lo que se asocia a esta restricción es y sólo puede ser monopolio del Estado. Sólo él y apenas él, puede responder por el tratamiento dado a estos ciudadanos. Un nadie puede obtener ningún beneficio con esta privación de libertad. Un Estado que delega poderes en esta materia es un Estado que alquila su soberanía y los derechos de sus ciudadanos. Cuando la privación de la libertad es fuente de lucro, es la propia libertad la que se pone en venta.

Ni a las organizaciones humanitarias y mucho menos a las empresas privadas es admisible dar este tipo de funciones. Los estados Unidos de América aplicaron el sistema con los resultados conocidos: dos millones de presos, que no son ninguna excusa para que empresas como Correction Corporation of America recaude, anualmente, 200 mil millones de dólares de beneficio. Para que sus acciones hayan subido un 746% en apenas tres años.

Lo que es necesario, no es menos Estado, es un Estado más responsable. Antes que nada, cumpliendo la promesa, siempre olvidada, de hacer llegar el Servicio Nacional de Salud a las prisiones. Después, invirtiendo más en la formación, en la calidad de los espacios y en las experiencias innovadoras y abiertas.

Pero nada de esto vale la pena si las prisiones continúan siendo la solución para todos los males, para todos los crímenes, para todos los problemas sociales. Sólo contrariando la lógica policial que tomó el discurso político tendremos éxito. La Ley da alternativas, pero los jueces no las aprovechan. Sólo teniendo el coraje de criticar la facilidad con que los jueces aplican penas enormes y desproporcionadas tendremos autoridad.

Respetando la separación de poderes, tenemos que tener coraje de cumplir nuestra función: combatir por un Estado democrático y respetuoso de la dignidad de todos los ciudadanos.

Comentaris

Re: PORTUGAL. ESTADO DE LAS PRISIONES.
24 set 2004
mira concha tu madre todo prisionero es un parasito de la sociedad, porque despues que asesinan personas inocentes, violan niños, te asaltan y te agreden tu opinas que le tenemos que tener compasion. metete a tu culo y dale que a tu madre se lo culee tu perro y no jodas que no hay quien te soporte

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