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Article pare: (Des)centrar el debate sobre prostitución: un putero no nace, se hace
Apartat amb codi "Un altre"
(OBSOLET PER CORRECCIÓ)
Truncado retardatario que no mero descentrado del análisis de la cosificación
04 jun 2017
<p>Buenas Aliss: </p>

<p>El texto que nos propones presenta un conjunto de dificultades. </p>

<h2>Potencialidad y hecho real.</h2>

<p>La primera dificultad concierne a la potencialidad asignada a los géneros, masculino y femenino. Potencialidad de ser prostituyente, en el género masculino y ser prostituida en el género femenino. Sin embargo, esta potencialidad no sería mediada por una base biológica dada en los dos sexo-géneros de la especie humana, como queda claro al atribuirse su causa última (<em>el putero no nace, se hace</em>) no a lo congénito sino a las relaciones sociales jerárquicas, - <em>pero no a las relaciones sociales de producción de placer, de dominación o sensación masculina de poder abstracto, y, de algún modo, a las relaciones sociales de reproducción</em> -, entre los seres humanos. </p>

<p>Aquí está la primera dificultad para asumir el discurso de Beatriz: ¿Por qué negar que la prostitución es también una relación social de producción, aunque se realice sobre una base mediadora biológica, y solo afirmarla como una relación jerárquica? Esto no es meramente des-centrar el debate, para supuestamente recuperar una veracidad científica en el análisis, sino que es truncar un conjunto de evidencias que también merecen consideración a la hora de extraer una conclusión integral del hecho histórico. </p>

<p>La percepción de la potencialidad de ser prostituyente sustituye la potencia realmente puesta en acto de prostituir, cuando resulta que <strong>la mayoría de los hombres no emplean la prostitución</strong> y, por tanto, no son prostituyentes. Por muy legitimo que sea el miedo a esa potencialidad no debería hacerse tabla rasa de esta circusntancia, al menos en un pensamiento social que busque la verdad, por tanto en lucha por ser progresista y liberador. La escala estadística del hecho histórico parece ser la de 96% de hombres no ‘demandantes’ de prostitución, y 4% de ‘demandantes’, empero, todo hay que decirlo, quizás un tercio de los hombres ha prostituido alguna vez en su vida, y que sobre veinte millones de personas serían 800.000 hombres, lo cual, no cabe duda que es un hecho de masas y económico pero no es exactamente lo mismo que sugiere el discurso de la potencialidad, universalizador de la actividad prostituyente en las personas de sexo-género masculino. </p>

<h2>Evidencias aclaratorias no desconsiderables en la crítica a la cosificación</h2>

<p>Aquí la pregunta que se impone es ¿por qué las mujeres no emplean la prostitución en esa misma proporción? ¿Esto se deriva de un hecho cultural, resultado de una desigualdad, o es una libre decisión permitida por las relaciones sociales jerárquicas dominantes? ¿<strong>Ser no putera se nace o se hace</strong>? </p>

<p>Llegados a este punto vemos que la determinación biológica tiene un papel de mediación en la constitución histórica de la prostitución, que conviene no soslayar, puesto que no hay ninguna prohibición institucional a la compra de sexualidad masculina para las personas de sexo-género femenino, e incluso sería un suculento mercado para ampliar la acumulación de capital. Las mujeres parecen simplemente no necesitar ese tipo de oferta y en la lucha por la igualdad de las feministas no se observa ninguna reclamación, con presión moral incluida, de eliminación de trabas a la compra de sexualidad masculina, lo que si observa en lo que concierne a los empleos renumerados. </p>

<p>Esto permite concluir que las mujeres apriorísticamente nacen, salvo casos de mediación social excepcionales, como no compradoras de sexualidad masculina en lo que concierne a la sociedad dividida en clases, si consideramos el dato de que el 61% de la propiedad privada, al parecer, estaban titularizados a nombre de mujeres en el año 2005, y por tanto esa actitud femenina, abrumadoramente mayoritaria, no compradora de sexualidad masculina no puede ser resultado de una insolvencia de un sexo-género respecto al otro. </p>

<p>Mi opinión; la prostitución no se demanda a partir de una ‘devaluación’ de la feminidad, como afirma Beatriz, sino, al contrario, de una valoración de la feminidad, cuyo resultado, en estas relaciones sociales de producción propias de una sociedad dividida en clases, se transforma en una cosificación potencial de todas las mujeres, y real de muchas de ellas. Claro que, llegados a esta conclusión, el eje de la crítica necesariamente se transforma en una crítica a la cosificación – que no es una calamidad restringida solo a las mujeres, dicho sea de paso -. </p>

<h2>Relaciones sociales de jerarquía y relaciones sociales de producción</h2>

<p>La opción de compra de prostitución masculina por parte de mujeres no es solamente residual, también es paradigmática. Suelen ser mujeres mayores, con poder de compra, que tienen una carencia sexo-afectiva, buscan una figura masculina normalmente más joven que ellas y con un tipo físico atlético, aunque también hombres capaces de hacerlas sentir femeninas. Podemos estimar que son demanda por una carencia y una frustración, que han dejado atrás la juventud y que se ven ubicadas entre su minorizada capacidad de atracción y su deseo de atraer, su necesidad de feminidad. Así pues, las relaciones jerárquicas permiten, a condición de solvencia, ejercer esa cosificación, pero no la producen por sí solas. </p>

<p>No es un detalle menor, como tampoco lo es que una parte de la oferta de prostitución femenina consiste en simular una dominación, en la que las profesionales aparecen con una latigo y se imponen a sus demandantes estableciendo una relación de dominio que el varón demandante mismo ha solicitado y está dispuesto a renumerar. Otro detalle que no cuadra con la teoría de la jerarquía de géneros. </p>

<p>¿Cómo aborda esto la teoría marxista? Primero no negando la base biológicamente determinada, no elegida; esencialmente lo que compran los prostituyentes es masculinidad (o, en su caso feminidad) en sus distintas variantes, que forzosamente ha de ser una <em>masculinidad desviada</em> en cuanto que no produce feminidad sino que la destruye, por lo que es indefendible y superar esta forma de seudomasculinidad y esta destrucción de feminidad es una condición sine qua nom para la elevación humana a una forma superior de civilización, en el buen sentido de la palabra civilización. </p>

<p>Segundo aclarando que <strong>lo determinante son las relaciones sociales de producción</strong>. Esto es, en las cuatro causas básicas que reducen a las mujeres a la situación de prostituidas, o lo que es lo mismo, de cosificadas como femeninidad de consumo, e incluso hipercosificadas hasta el punto de la negación de su condición humana, de su dignidad humana, en todas y cada una de ellas se halla una determinación de clase, predominando sobre la búsqueda de estatus, relacionado con el sistema de propiedad privada, que, ojo, es reclamado también por la mayoría misma de las mujeres en nuestras formaciones sociales capitalistas de los centros imperialistas. </p>

<p>Por poner un ejemplo para entender mejor esto, a pesar de las loas ideológicas generistas a “las mujeres” que nos hacía Ángeles Maestro en su texto sobre feminismo y marxismo cuando destacaba la heroicidades las mujeres en la Comuna de Paris, no se debería desconocer que la represión versallesa incluyo una infame participación de las mujeres propietarias parisinas en la represión de La Comuna, que asistían a las ejecuciones y las humillaciones de los y las vencidos comuneros/as como si fuera un divertido espectáculo circense, a la romana, solo que en el lugar de los cristianos estaban en la arena los comuneros/as, y en lugar de leones estaban las fuerzas represivas burguesas. Si es que el testimonio del yerno de Marx, Oliver Lissagaray, es veraz en su libro sobre la Comuna de Paris. </p>

<p>Resumiendo, <u>la prostitución está mediada por la clase y su reproducción social determinada por la reproducción de la sociedad de clases</u>, que no meramente por las relaciones jerárquicas entre sexo-géneros. </p>

<h2>La prostitución proletaria y la prostitución burguesa.</h2>

<p>Esto es se muestra más claro cuando constatamos que hay varios tipos de prostitución en función de las características de clase por los que son causados y de su carácter productivo o inproductivo de plusvalor. </p>
</br>
El_Juicio_de_Paris-780px-Peter_Paul_Rubens-1638.jpg

</br>
<ul>
<li><p><strong>A/ PROSTITUCIÓN POR CODICIA.</strong> A esta la podemos denominar la prostitución “elegante”. Es trabajo improductivo, pero es trabajo socialmente necesario para la reproducción de la clase dominante, de manera que mujeres jóvenes de clase media pueden optar por elevar su estatus y hasta su posición de clase practicándola. </p>

<p>Si una mujer, normalmente joven, por encima de la media general de belleza atractiva y con del nivel cultural al menos medio, practica este tipo de prostitución durante un periodo a cambio de hacerse capitalista, se ha emancipado personalmente para el resto de su vida. No hay emancipación colectiva, más bien lo contrario, pero ha habido emancipación personal. Una vez logrado librarse del trabajo explotado de clase media, e incluso del trabajo de gestión de la explotación propio de la clase media con mayor estatus, esta mujer prototípica autocosificada en función de la codicia, será evidentemente una furibunda enemiga de la revolución social porque ha entrado a formar parte de la clase dominante. </p>

<p>Cuando Marx aludía a la prostitución peyorativamente, no como crimen sino como pérdida de la dignidad personal a cambio de la ventaja económica se refería a este tipo de prostitución, que no puede ser “regulada” pues ya lo está, ni normalizada, pues ya está normalizada aunque no sea pública. Y este tipo de prostitución necesariamente ha de desmoralizar a las feministas verdaderas. La pregunta aquí es ¿por qué ha perdido la dignidad personal esa mujer autocosificada? Porque para practicarla y alcanzar sus objetivos de clase-estatus ha tenido que negarse a sí misma sometiéndose a una disciplina de disponibilidad y entrega cuya necesidad no siente más que en el plano económico y de la búsqueda de ascenso social. <strong>Desmoraliza a las feministas verdaderas porque ellas precisamente buscan negar la negación de la libre autodisposición de las mujeres</strong>, y aquí se encuentran con una afirmación de esa negación en el propio sujeto que la recibe, que, encima, se ve recompensada socialmente con el ascenso de estatus e incluso de clase. </p>

<p>No se puede abolir este tipo de prostitución sin una revolución socialista, esto es, sin erradicar las bases materiales de división social en clases y estatus, en un nivel dado de la producción, que la reproducen. </p></li>


<li><p><strong>B/ PROSTITUCIÓN POR MANTENIMIENTO DE ESTATUS</strong>. Pero hay otro tipo de prostitución, está por mantenimiento de estatus. En este caso, mujeres de “clase media” o de clase obrera, pueden encontrarse con el problema de no disponer de suficientes ingresos para colmar sus expectativas de reproducción del esatus y la posición social de clase, lo que puede conducirlas a la proletarización. Pagar una factura, levantar una hipoteca, sostener un nivel de consumo para no desenganchar de las redes sociales de su clase y su estatus, les lleva a practicar la venta de placer y masculinidad, discretamente, corriendo los riesgos de realizar esa práctica y soportando sus indignidades. Este tipo de prostitución también es trabajo productivo, como se comprende en el análisis del valor del trabajo de producción de placer o masculinidad, pero como normalmente se hace de manera autónoma no produce plusvalía, aunque produzca valor, y así es trabajo improductivo. Por supuesta, estas mujeres no se oponen a la <strong>abolición revolucionaria de la prostitución</strong>. </p></li>

<li><p><strong>C/ PROSTITUCIÓN POR SORDA COERCIÓN.</strong> Una parte de las personas que creen realizar prostitución por mantenimiento de estatus, puede estar realizando trabajo sexual por sorda coerción. Por ejemplo, si lo que se pretende pagar con ello es una hipoteca para no quedarse en la calle, pero si es para pagar la comida o el alquiler no cabe ya duda de que lo que está ocurriendo es directamente ya sorda coerción. Lo mismo que cuando cualquier proletario se ve obligado a vender su fuerza de trabajo y con ella su tiempo de vida, aunque en contraste, normalmente, no su círculo de intimidad (por esto es mucho menor o menos profunda su cosificación). Lo que ocurre aquí es que estas personas, mayoritariamente mujeres, en parte venden su fuerza de trabajo de producción de placer directamente al cliente con lo cual no producen plusvalor, aunque si valor, pero estas, “hetairas”, si logran eludir este tipo de trabajo y la depauperación, están no en el lumpenproletariado o proletariado harapiento, no en la “dangerous class” que menciona Marx, como se nos quiere hacer creer, sino en el ejército industrial de reserva. De modo que, <strong>con su actividad nociva para ellas mismas, no solo abaratan el costo de gestión del ejército industrial de reserva o sobrepoblación relativa sino que, además, están generando plusvalía diferida</strong>, dado que al encontrar otro empleo, no tanto más “digno” cuanto sin duda normalmente menos nocivo, pueden producir plusvalía. </p>

<p>Pero cuando la sorda coerción, con determinadas condiciones que la reproducen sin posibilidad de cambiar de empleo, obligan a aceptar la salarización permanente, estamos hablando de Trabajo Productivo, y por tanto de mujeres prostituidas, que venden su fuerza de producir placer sexual-afectivo o de producción de (seudo)masculinidad, a cambio de un salario,productoras de plusvalía (como masa excedente de mercancías apropiables por el capital después de una inversión). </p></li>


<li><p><strong>D/ PROSTITUCIÓN FORZADA CON COACCIÓN DIRECTA.</strong> Otro tipo de prostitución es la prostitución forzada con coacción directa, que en las formaciones sociales capitalistas centrales está prohibida y tiene pocas bases materiales de reproducción, aunque las tiene, pero que en la periferia capitalista tiene amplias bases materiales y lleva a grupos criminales a realizarla, por ejemplo secuestrando a mujeres y extorsionandolas para obligarlas a tener relaciones sexuales con clientes incluso sin renumeración ninguna. <strong>Consiste en una superexplotación directamente destructiva de la persona, denominada comúnmente trata de blancas</strong>, y hay consenso entre feministas regulacionistas y abolicionistas y la inmensa mayoría de las personas, aunque no apoyen la abolición revolucionaria de la prostitución, en que hay que erradicarla. Por supuesto, los grupos feministas son los más luchan contra este tipo de prostitución, que por supuesto genera plusvalía, pero para realizarla los individuos que la cometen tienen que establecer la propiedad sobre la persona, por tanto es una forma de esclavismo. Siendo plusvalía que destruye aceleradamente a su propio productor, básicamente una forma de fascismo. </p></li>

</ul>


<p>Si hubiéramos tomado la vía descentrada de abordar la prostitución que nos propone Beatriz no seríamos conscientes de la mayoría de estos hechos, lo que equivale a dificultar cuando no imposibilitar la supresión revolucionaria o abolición de la prostitución. No, Beatriz, reeducando a los hombres meramente en la horizontalidad jerarquica sin tocar las relaciones sociales de producción no va a servir para abolir la prostitución. </p>

</br>
El_juicio_de_Paris.jpg

</br>
<h2> Crítica marxista a la crítica generista de la prostitución</h2>

<p>Aquí no estamos hablando de la condición maligna de un género en función de un fantasmático patriarcado, químicamente puro y externo a las relaciones sociales de producción. <strong>La crítica a la cosificación de las personas, a la negación de la dignidad humana en las mujeres, sobre todo, a causa de su reducción a ser vendedoras de feminidad, además en condiciones de predominio de la demanda, y así productoras de seudomasculinidad, no puede abordarse sin realizar una crítica a la civilización, que invariablemente comienza con una crítica a la propiedad privada. E implica no simplemente la negativización de un sexo-género de la especie sino, por encima de ello, la búsqueda del conocimiento radical de las fuerzas nucleares que constituyen la especie humana, lo que parece que muchos feministas y demsaidos "marxistas" no quieren afrontar...</strong> Y es que incluye incluso una crítica al comunismo como categoría apriorísticamente positiva y al feminismo propietario, en tanto que el conjunto de las mujeres reducidas a la prostitución son una propiedad común de los hombres más solventes que esos determinados conjuntos de mujeres. Y en tanto que las mujeres que disfrutan de propiedad privada en medio de vastos conjuntos de personas sin medios sociales de producción y reproducción, reproducen esa posición social de esas personas, que lo son de ambos géneros. </p>

<p>Pues bien, <b>truncar la crítica socialista científica para endosar una crítica ideológica generista, como hemos visto hacer incluso en nombre del marxismo por personas claramente pro igualitarias en esta misma web hace dos días, paraliza el desarrollo de la autoconsciencia colectiva imprescindible para ampliar los conocimientos radicales necesarios para realizar la abolición revolucionaria de la prostitución, lo que retarda, a su vez, el surgimiento de las prácticas necesarias para su supresión. Y en este sentido, es una posición retardataria.</b> </p>

<p>Equivocado o no, esto es lo que dan mis alcances, Aliss, nada más. </p>

<p>Agur</p>
</br>
</br>
<p>POSTDATA: Las ilustraciones, que buscan problematizar la cuestión, son, si han salido bien, la primera "El Rapto de Europa", de Giovani Lanfranco, 1647. La segunda, El Juicio de Paris, en versión de Rubens, s.XVII, y otra vez El Juicio de Paris, en versión siglo XXI (2007) de Eleanor Antin. </p>
CNT Girona