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Notícies :: globalització neoliberal : corrupció i poder : educació i societat : amèrica llatina : dones
La emancipación de la mujer y la liberación de la humanidad
06 mai 2017
Desde Chile nos llega este interesante texto-prçologo de Melissa Sepúlveda Alvarado.

Dedicado a los habituales lectores y comentaristas de las cuestiones que decimos y hacemos las mujeres. Y a quienes no son habituales también.
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La tragedia de la emancipación de la mujer emerge como un camino insoslayable, no sólo para la liberación de la humanidad, sino como una alternativa para la sobrevivencia de la vida en el planeta tierra, como bien presenta la autora en este texto (Escupamos sobre Hegel). Podríamos afirmar entonces, que la emancipación de la humanidad estaría dada por la reconciliación de las y los seres humanos con el planeta que habitamos, antes que por el desarrollo de las fuerzas productivas al servicio de la clase trabajadora como hasta ahora nos han planteado los proyectos emancipatorios revolucionarios.

La negación de los objetivos del hombre implica también negar su afán por dominar la naturaleza. Dentro de la lucha feminista, la defensa del territorio, lejos de cualquier interés de soberanía imperial, se inscribe en la defensa de la capacidad de reconocernos en otro, otra, u otre. Implica la defensa del desarrollo de la vida, las relaciones sociales, la relación con animales y plantas, así como también sus más diversas interpretaciones. Son los Ngen que corren por los ríos, las montañas guardianas que estructuran nuestra América, nuestras ancestras que desde las alturas guían la noche. La asociación entre el territorio y el cuerpo de las mujeres no es ninguna novedad. La violación y asesinato de mujeres y niñas por los guerreros vencedores nos muestra cómo en la civilización occidental la unidad mujer-tierra ha sido objeto de conquista a través de los más horrorosos métodos que escasamente cuentan los registros patriarcales de la historia. En este contexto, no ha sido sorpresa el asesinato de mujeres que luchan contra los intereses de las grandes empresas transnacionales que buscan extraer de la tierra hasta el último suspiro de vitalidad. Berta Cáceres en Honduras, la persecución a autoridades ancestrales como la machi Francisca Linconao y el asesinato de Macarena Valdés en Wallmapu, nos recuerdan la urgencia de la lucha por la recuperación del territorio: nuestro Cuerpo y nuestra Mapu. El hombre conquistador tiene libre acceso al cuerpo de la mujer en el espacio público, en el espacio privado, sin guerra mediante, y con el resguardo de instituciones patriarcales como la Iglesia, la Familia y recientemente el Estado. El problema del acceso al territorio corporal de las mujeres, por lo tanto, es una lucha por soberanía sobre nuestros propios cuerpos.

La autodefensa de nuestra corporalidad está directamente relacionada con la posibilidad de construir una subjetividad empancipadora del ser mujer. En ese proceso un paso importante es la negación de la concepción capitalista del cuerpo; el cuerpo como máquina de reproducción. En los márgenes del capitalismo, el cuerpo de la mujer es considerado un medio de producción a través del cual se reproduce la clase trabajadora. El capitalismo, para asegurar su subsistencia, se aprovecha de la estructura patriarcal para resolver su contradicción intrínseca más debilitante: la necesidad de aumentar las fuerzas productivas, es decir, aumentar la natalidad de la clase trabajadora versus la destrucción de ésta a través del trabajo forzado y la explotación. Es así como a lo largo de la ignorada historia de las mujeres, el control sobre sus cuerpos ha tomado las más variadas formas para asegurar la reproducción humana. Penalizó con la muerte los métodos anticonceptivos, persiguió a las brujas – mujeres con conocimientos – a través de la Inquisición, ha construido todo un aparataje moral que ronda y delimita la sexualidad, como también las leyes patriarcales que hoy en Chile prohíben el aborto en toda situación. El desconocimiento, el miedo, incluso el pudor sobre nuestros propios cuerpos son herramientas de dominación fundamentales para cumplir estos propósitos. Podemos afirmar que el control de la reproducción, por ende la sexualidad, constituye un aspecto central de la lucha contra el patriarcado, incluso en su especificidad capitalista. A través del conocimiento-control del cuerpo y sus ciclos podemos recuperar soberanía y a la vez desafiar otro aspecto subjetivo clave del capitalismo: la linealidad del tiempo en función del desarrollo de las fuerzas productivas. En nuestro cuerpo está la posibilidad de reconocer los ciclos de la naturaleza, de los cultivos, de la luna, para nuestros fines.

Sabemos que el patriarcado es muchísimo anterior que las relaciones capitalistas de producción. Intuimos, entonces, que la autodefensa feminista es más que luchar contra las estructuras de explotación del cuerpo de las mujeres en función del capital. Nuestros anteojos violetas deben permitirnos observar mucho más que los últimos 400 años de historia y enfrentar todo lo que nos impide habitarnos. ¿Qué mecanismos de reproducción han surgido en 5000 años de existencia del patriarcado? Esclavitud y vasallaje, colonización y neoliberalismo, han sido fuente de alimentación para la dominación patriarcal, potenciadores interseccionales de discriminación y violencia contra las mujeres. Desde muy temprano nos hacen creer que somos incapaces de defender nuestros cuerpos, hemos sido debilitadas física y mentalmente: por una parte nuestros brazos desactivados para la lucha nos hacen vulnerables al ataque del agresor, pues las artes de la guerra han sido reducidas a fines exclusivamente masculinos; y por otra, la asociación entre feminidad y debilidad se constituye como un aprendizaje transgeneracional que amenaza nuestros propósitos revolucionarios constantemente. El boicot está alojado en las estructuras más profundas de nuestra psique y en nuestra autopercepción. Negar los objetivos del hombre implica separarnos radicalmente de sus medios y fines, para construir los propios que nos encaminen hacia la defensa irrestricta del territorio antes descrito. Es por esto que desde el feminismo se ha planteado el separatismo como estrategia fundamental. Necesitamos separarnos para desarrollar nuestra capacidad creativa y reconstruir nuestra subjetividad.

Ahora bien, es importante definir a quiénes comprendemos por mujeres, es decir a quiénes estamos pensando como “sujetas transformadoras”. La unidad del histórico movimiento de mujeres con la disidencia sexual nos presenta un gran desafío a la hora de considerar el separatismo como una estrategia feminista central y nos introduce en el problema de las corporalidades ¿qué es lo que define a las sujetas revolucionarias? La biología no parece ser la respuesta a nuestras interrogantes: la diferenciación por medio de la genitalidad no nos entrega luces para desenmarañar el problema de la sujeta. El cuerpo puede tomar muchas formas y cada una de ellas, incluso en cada una de nuestras biografías, ha sufrido agresiones específicas, no por ello desconectadas entre sí. Todo lo asociado a la feminidad, es decir, lo no masculino, es objeto del amplio repertorio de violencia patriarcal, desde la burla hasta el feminicidio. Es cosa de observar cómo en los cuerpos trans femeninos, el tránsito desde la hegemonía masculina hacia la sujeta marginada acentúa la tensión. La interrogante se transforma en violencia cruda: ¿cómo puedes desear ser mujer?

Lo que hoy identificamos como propio de las mujeres lo construimos desde la resistencia, incluso haciendo de nuestro enclaustramiento en el “espacio privado” un territorio de resistencia, traspasándonos conocimientos alojados en nuestro linaje femenino: cantos, danzas, ritos, y cuidados. En esta civilización occidental patriarcal que se estructura de forma binaria, son los hombres quienes constituyen el poder hegemónico y todo lo que queda fuera de esa identidad es oprimido, negado y se experimenta como inferior. El hombre blanco occidental heterosexual y, por otro lado, las sombras. Tal vez lo único que podemos afirmar en la civilización heteropatriarcal y que nos permite aproximarnos al problema de las corporalidades-identidades, es que somos las no-hombres. Desde aquí me atrevo a reforzar la idea de que el hombre nuevo no existe, pues esta categoría re-sitúa al sujeto opresor – con los valores que lo constituyen – nuevamente como conquistador, en este caso de la libertad. Y no: no es posible resolver esta contradicción a posteriori como tantas veces se nos afirmó desde la utopía socialista. Negar los objetivos del hombre incluye también negar los objetivos del hombre nuevo, y entendernos como sujetas revolucionarias – nosotras las no-hombres – nos permite poner el foco en los orígenes de la dominación, y por ende en la transformación revolucionaria feminista.

Todo lo que está en el territorio de las no-hombres, todo lo que podemos ser las no-hombres y las posibilidades que le podemos ofrecer al futuro de esta humanidad – que bajo el régimen del pater ha derivado en crecimiento y destrucción de las fuerzas productivas – es el desarrollo de las fuerzas creativas y la reconciliación de la humanidad con el planeta tierra.

¡Salud y libertad!

Melissa Sepúlveda Alvarado

* Este texto corresponde al prólogo del libro “Escupamos sobre Hegel”, de Carla Lonzi, editado recientemente por la Editorial Pensamiento y Batalla, en Santiago de Chile.

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/38405

This work is in the public domain

Comentaris

La IV Revolución Industrial
07 mai 2017
Buenas Aliss:

Mi posición ante este tipo de discursos generistas ya la sabes. Te la recuerdo con la mayor brevedad posible:

El desarrollo de las fuerzas productivas es otra forma de decir la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Esta conlleva el incremento de la composición orgánica y técnica del capital, el aumento de la automatización, maquinización y, en esta época, de la robotización productiva y social. Inmediatamente, implica el aumento incomparable del desempleo, el subempleo y la precariedad, muchas veces angustiosa. Es lógico, pues, que preocupe a la señora Sepúlveda este asunto del desarrollo de las fuerzas productivas, pero no está integrando bien los datos y se está desnortando en el marco de la crisis biopolítica que sufre su país y sus urgencias, en el que amplias masas de personas, hombres y mujeres, niños y niñas, mayores y mayoras, se están reproletarizando y pasando a integrar la sobrepoblación relativa mundial – como desempleados y subempleados – y hasta a ser excedentes sobrantes a la totalidad social capitalista. Esto afecta a los dos géneros sexuales, muy gravemente en una clase social en todo el mundo.

En esta situación en que, por un lado hay un impulso intenso de desarrollo de las fuerzas productivas, que llamamos IV Revolución Industrial, y por otro lado, una asignación como sobrantes a miles de millones de personas, se desencadena una sorda crisis social, política, económica, militar y biopolítica, por esto conviene no desnortarse, y en lugar de romper con aliados por su condición de género, lo que me parece demencial, lo acertado es ir creando, en la resistencia y la oposición a este devenir social, alianzas. El separatismo de género es, si todo esto es correcto, un error. Solo esto, Aliss.

Agur
Re: La emancipación de la mujer y la liberación de la humanidad
07 mai 2017
Gracias sr “.”, creo que ha quedado muy clara su posición al respecto y que para usted, la “emancipación de la mujer” y la “reconciliación con el planeta”, son poco menos que accesorias y nos “desnortiza”. Será por eso, las únicas revoluciones que hay hoy en día en el planeta, están “desnortizadas” y abocadas al fracaso.

Pero aunque eso fuese así, es el “fracaso” que han elegido esos pueblos, no el impuesto por verdades del “materialismo dialéctico científico” o del “pensamiento único”. Y es por eso que todas esas mujeres que nombra Melissa, y que se enfrentaron a la codicia de las multinacionales, murieron asesinadas pero no “desnortadas”.

Melissa, a mi entender rompe con la concepción clásica del género al hablar de las “no-hombres” y tiene la osadía de señalar el fracaso de “la utopía socialista” porque no supo resolver esa cuestión de “prioridades”.

¿Por qué será que siempre somos las demás, digamos lo que digamos, quienes no “integramos bien los datos”?. Parece que usted sabe integrar mejor que Melissa los datos de Chile. Dígame por favor el número de lotería que va a salir premiado el próximo sorteo, me hará ilusión el saberlo y no haberlo comprado.

A Melissa le podría hacer algunas críticas y matizaciones acerca de lo que dice, pero no sería la de “desnortada”. Nunca podrán ser aliados de clase nuestros, quienes nos matan o nos desprecian, como tampoco lo podrán ser quienes destruyen el planeta, sean hombres, mujeres o lo que sean y de la clase que sean.

Gran parte de lo que sucede hoy en día, y desde hace ya 525 años, tiene que ver con los despojos de tierras… ¡Vaya pensando!
Re: La liberación de la humanidad incluye la liberación de la mujer
09 mai 2017
Será que no tienen nada que ver con la conquista, el expolio, las masacres, las multinacionales toxicas y las politicas hegemonicas imperialistas y colonizadoras. Agarre usted sus anteojos de color violeta y observe a Hillary Clinton, Condoleeza Rice, Christine Lagarde, Margaret Thatcher, la reina Victoria, Isabel la Catolica, Maxima de Holanda, Mariane de Bethencourt (la de 'porque yo lo valgo!'). Ahora en los EE.UU. incluso tienen 'almirantas' al mando de la VI Flota destacada en Siria y ha demostrado tener menos escrupulos morales a la hora de bombardear que muchos varones. Por no hablar de las 'amorosas' mujeres que torturaban y emasculaban a presos politicos en la carcel iraquí de Abu Graib.
El maniqueismo de mujeres buenas y hombres malos ya no cuela, -o cuela cada vez menos- a medida que las mujeres ocupan puestos ejecutivos en el ejército, la judicatura, las finanzas, la banca, la politica, el aparato represivo estatal y paraestatal, etc... y se lucran con ello.
Y que haya tanto dinero metido en catedras, observatorios, publicaciones, fundaciones, ONGs, etc 'de género' resulta de lo mas sospechoso: al sistema le conviene que se siembre sistematicamente y se dé por 'natural' el florecimiento generalizado de estas semillas de cizaña que promueven el enfrentamiento hombre-mujer. ¿A quien beneficia?
Re: La emancipación de la mujer y la liberación de la humanidad
10 mai 2017
aliss, eres una estupida y una burguesa nauseabunda, los dientes te los saltaba de un tortazo, caballero sera tu padre el militar o empresario
Re: La emancipación de la mujer y la liberación de la humanidad
10 mai 2017
luego, sin dientes, vas y me denuncias por violencia de genero.. soo idiotaaa
Re: La emancipación de la mujer y la liberación de la humanidad
10 mai 2017
Uuuuuy! vaya, a alguien se le acabaron los “buenos modales”. Sr. “likidacionista” y “repartidor de tortazos”, dos cuestiones nada más. Mi padre no era militar, ni empresario, era indígena, campesino y guerrillero, por ese orden, y lo asesinaron siendo yo muy chiquita. Esta es la primera cuestión.

La segunda, es que probablemente usted quiera repartir tortazos, pero quien tendría que cuidar sus dientes sería usted. ¿Acaso se cree que es el primero…?

Y como le gustan los “regalos”, leo que ha tenido un serio desdoblamiento de personalidad, “poli bueno” y “poli malo”. Por un lado me amenaza con un tortazo como sr “likidacionista” y por el otro me dice que “luego”, “sin dientes…” (ja, ja, ja, ja…), le denuncie y lo escribe como sr “.”

Aclárese usted primero que ya le salió el machito que lleva dentro.

Sr “Divide y vencerás”, me parece que ni tan siquiera ha leído nada de lo que se dice, porque no se está planteando la controversia de “hombre malo”, “mujer buena”, sino poniendo en evidencia que en la lucha de los pueblos indígenas o contra la codicia de las multinacionales en esos territorios del sur de lo que hoy se llama América o Abya Yala, como la reconocían algunos pueblos indígenas, las mujeres también han sido parte importante de esas luchas. Ellas no serían referentes de recuerdo sin los pueblos de hombres, mujeres, niños, niñas y todas las personas, indígenas o no, que son parte de la lucha. Sus nombres pasan a la memoria de los pueblos, por haber luchado por los derechos territoriales de sus pueblos y haber sido asesinadas por esa codicia de las multinacionales, sus gobiernos y narcotraficantes.

Tal vez, de lo que usted no se da cuenta es que la lucha contra este sistema totalitario, capitalista, patriarcal, colonial…, no se puede establecer sólo desde el conflicto de clase, y como no es una casualidad que, en su mayoría hombres, se resisten a plantear la lucha contra todas las manifestaciones del sistema, las mujeres podemos plantearnos nuestros frentes de lucha, y decidir en que lucha vamos a tener una mayor participación.

Que hay mujeres capitalistas, patriarcales, colonialistas…, no es ningún descubrimiento, y contra ellas también es nuestra lucha.

El “maniqueísmo” es la tergiversación que usted hace. Las palabras de su comentario denotan sus prejuicios.
Re: La emancipación de la mujer y la liberación de la humanidad
11 mai 2017
Buenas:

Quiero llamar la atención a los lectores para que sepan separar las justas críticas que se han hecho al texto publicado por Aliss, de los disparates del impresentable que me ha usurpado el nick.

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