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Anàlisi :: sanitat
Si no me puedo drogar, no es mi revolución.
13 mar 2017
Análisis de la prescpeciva libertaria sobre el consumo de drogas, y su intersección con la militancia.
A raíz de los dos artículos sobre el consumo de drogas y su relación con el movimiento anarquista, publicados a la Solidaridad Obrera, "La lucha y la Estrella" y "Sobre las drogas: Libertad sí, libertinaje no", y de las reacciones que han despertado en los círculos libertarios en que participo, he visto la necesidad de plasmar también mi opinión.

Creo que no podemos obviar algunos aspectos muy importantes que han salido reflejados en los textos mencionados: el mal que ha hecho la droga a muchas personas, militantes o no y la reflexión sobre quien estamos enriqueciendo cuando buscamos la autogestión a partir de las grandes marcas alcohólicas, como Estrella Damm, o básicamente la autogestión basada en el ocio y el consumo. Pero creo que todavía seguimos encallados, como movimiento, señalando al enemigo equivocado.

Cuando hablamos de esto desde el discurso anarquista, señalamos "la droga" como un ente abstracto que las engloba todas, y tomamos como válida la premisa de “consumo=adicción”, sin cesar-nos a definir qué entendemos como droga. Cuando señalamos de manera abstracta la droga, a menudo estamos hablando de una sustancia que a la vez también tiene otros usos no relacionados con el hedonismo (la busca de placer), como pueden ser los usos medicinales, terapéuticos o culinarios. Pero cuando preguntamos si en este discurso contra el consumo de “droga porque la «droga mata»”, se incluyen, por ejemplo, las cremas de cannabis por el dolor muscular, la respuesta es que no, porque no nos colocan. Por lo tanto, no se señala a la droga como sustancia en si, si no que, con este nombre “droga”, nos referimos a las sustancias que, teniendo potencial recreativo, evasor o adictivo, se están usando por estos últimos efectos. Tampoco solemos hacer distinciones entre las diferentes sustancias y equiparar todos los consumos y adiciones, haciendo todavía más abstracto el discurso, y alejándolo de la realidad.

Entendemos, entonces, que no son las sustancias las causantes de los problemas reales que están provocando algunos consumos, sino nuestra relación con ellas. De este modo, tenemos que centrar el foco del asunto en esta relación: Tenemos un problema con el consumo, el consumismo.

Me explico. Cuando hay un consumo problemático (es el nombre que usamos cuando hay una adicción, y un abuso del consumo) este consumo siempre responde a una necesidad no cubierta que buscamos satisfacer a través de una conducta compulsiva, como podría ser a través de la droga, a través de militar en muchos espacios para no tener tiempos de pensar en tus movidas internas, o bien comprando ropa. Por lo tanto, el consumo en si no es el problema, sino que es un síntoma del problema. En otra sociedad, donde tuviéramos más necesidades cubiertas, sería más fácil tener otra relación con las drogas, una relación no nociva. Cómo demuestra la historia, hemos convivido con la droga desde que existimos como especie, y este consumo problemático que criticamos y en el cual señalamos la sustancia como causante, es una cosa de la modernidad que tiene que ver con cuáles son los valores de la sociedad moderna y contemporánea. Lo que quiero decir es que la problemática es actual de los últimos siglos y lo tenemos que entender en su relación con el contexto: el capitalismo.

Una sociedad donde el trabajo asalariado mata las perspectivas de auto satisfacción de las personas, donde se crea la dicotomía “entre semana trabajo, el fin de semana desfogo”, donde si algo me produce placer, no me lo cuestiono, se premia la productividad, no se de extrañar que se fomenten los consumos problemáticos. Está a la orden del día resolver las deficiencias con el consumo del tipo que sea. Por eso trabajamos!!

Desde este paradigma, el problema es la sociedad en que vivimos y los valores que pregona, no la droga. Y también podemos deducir que sí que puede haber una relación diferente con ella que no comporte alienación ni abuso, y por lo tanto, no nociva por el individuo y la comunidad. Es cierto que el llamado consumo responsable, basado en ser consciente de los riesgos y placeres que asumes al consumir, a la vez que ser autocrítico, es poco común, o poco visible. Seguramente, son menos visibles porque es probable que el consumo responsable no esté muy ligado al ocio actual, que se presenta como compulsivo, expeditivo y exprimidor y está relacionado con valores que dificultan que um consumo responsable pueda aparecer. Desde mi parecer, la experimentación de sensaciones, emociones y viajes, no comporta nada negativo si no es de forma compulsiva, y por lo tanto, puede ser legitima y muy satisfactoria.

Si entendemos esto, tendríamos que entender que las personas que pregonamos unos valores diferentes y nos cuestionamos nuestra posición en el mundo y creemos en una revolución habríamos también de informarnos y cuestionar nuestros consumos y las sustancias que consumimos. Qué nos trae a hacerlo? Qué está suponiendo este consumo en mis proyecciones como persona? Cómo afecta esto al colectivo? Me cuestiono algo cuando mi ocio provoca una falta de implicación en los proyectos en los cuales estoy comprometida? Soy puntual y tengo fuerzas para cumplir mis compromisos? Muchas son muy conscientes que no consumirán si el día siguiente trabajan en su trabajo asalariado, porque sus actitudes no serán las mismas. Esto es una conducta de consumo responsable. Pero, por qué no tenemos esta premisa cuando el día siguiente nuestro compromiso es montar un acto o asistir a una kafeta? Aquí también entran temas de prioridades. Es relativamente normal que la militancia se sienta más resentida si no es prioritaria y lo entendemos como parte de nuestro ocio, y no como un proyecto transformador.

Tendríamos que ser capaces de romper la dicótoma comentada antes, y dejar de relacionar el fin de semana con ocio desenfrenado. O nocturnidad con música y drogas. O música con drogas. Cuando la oferta de ocio alternativa no tiene nada de alternativo, tendríamos que plantearnos hacia donde estamos yendo.

Plantear que hay una falta de trabajo a los colectivos para llegar a la abstinencia, creo que igualmente es no trabajar lo que es realmente importante, porque es lo mismo que poner en práctica el prohibicionismo que tenemos vigente más de 100 años sin resultados satisfactorios, sino que más bien todo al contrario, puesto que ha acabado fortaleciendo los factores de riesgo de las sustancias. Este modelo que se predica desde textos como los mencionats, creemos que son extrapolables al conjunto de sociedad, o quedan sólo reservados para una élite moralista? Si creemos que tendrían que ser universales; en que se diferencia esto del prohibicionismo? Qué planteamiento podría realmente construir una sociedad global, que no tuviera un problema con su relación con el consumo, si nuestra solución es la abstinencia? Si no trabajamos nuestra relación con el consumo, entendiendo que no es dicotómico, adicto o abstinente, no conseguiremos nada. Trabajar hacia el no consumo porque el problema nos sobrepasa es el mismo que no trabajar el problema, es girar la cabeza, y reproducir los mismos discursos abstractos sobre monstruos, que nunca llegarán a las personas cercanas a los consumos, ni producirán ninguna transformación social.

Por eso quiero aclarar que comparto la preocupación de la relación que desde el movimiento libertario tenemos con las drogas, igual que me preocupa la falta de trabajo en el tema desde nuestros espacios, el fuerte rechazo que comporta y la falta de autocrítica de nuestras propias conductas desde un discurso libertario. Pero señalo a la dificultad o rechazo que tenemos a la hora de cuestionarnos nuestros actos del día a día o nuestros privilegios, y no a la sustancia (la droga). Por eso, creo que tenemos que oponernos a las mafias del narcotráfico y ser críticos con nuestra relación con la droga, y que hagamos nosotros como consumidores o promotores de ocio para facilitar otra relación con los diversos consumos sin caer en abanderar la abstinencia como única solución.

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Comentaris

Re: Si no me puedo drogar, no es mi revolución.
13 mar 2017
Cuando escribes "el mal que ha hecho la droga a muchas personas" estás diciendo que la droga es mala. El término "droga" es ya de por sí perniciosa; ninguna sustancia es buena o mala, depende de una dosis y del uso que cada individuo o colectivo haga de ella. Respecto al debate, el cual considero muy pertinente, creo que se deberían considerar los siguientes puntos:
-Algunas sustancias pueden fomentar el espíritu crítico: modos de intervenir en la realidad política. Desde este sentido hay sustancias que no son solo convenientes por el placer que aportan, además ayudan a pesar las cosas de distintos modos, (algo que de por sí ya es subversivo puesto que el capitalismo nos ha enseñado ha entender las cosas de un solo modo).
-Algunas sustancias favorecen y refuerzan los lazos de amistad que mantienen sólida una comunidad.
- La prohibición de cualquier sustancia implica un control sobre el cuerpo, ¿bajo qué legitimidad puede alguien prohibirme que hago yo lo que quiera con mi cuerpo?
- La prohibición de sustancias en espacios libertarios aparece gracias a una moral institucional que copia el paternalismo con el que el Estado nos domeña.
Dicho esto, hay distintas formas de tomar una sustancia y el consumo (me refiero a su explotación irracional) es seguramente la peor de ellas.
Re: Si no me puedo drogar, no es mi revolución.
13 mar 2017
Gracias por tu aportación, valoro y comparto lo que marcas como puntos también a tratar. cuando redacté el texto tenia entre manos algunos de los que mencionas, pero quedaba demasiado extenso y menos divulgativo. Aunque me ha quedado la espina de escribir sobre las implicaciones de prohibir al cuerpo como tu mencionas, o de otras practicas y usos fuera del ocio, que considero que también es legitimo, donde podemos aprender mucho.

respecto a la critica de la frase "el mal que ha hecho la droga a muchas personas" la entiendo y releyendo podría haberlo redactado distinto. porque opino lo mismo que tu sobre lo pernicioso de la palabra. Solo quería aclarar que con mi discurso no obvio que hay y han habido consumos que han podido destruir personas o comunidades, pero como trabajo durante el texto no considero a la sustancia como la causante de ello.

De nuevo gracias por la aportación.
Re: Si no me puedo drogar, no es mi revolución.
13 mar 2017
No entiendo del todo la redefinición de "droga" como "sustancia", no tiene sentido afirmar " ninguna sustancia es buena o mala, depende de una dosis y del uso que cada individuo o colectivo haga de ella" ¿Dónde queda en esa definición una "sustancia" como el Cianuro? ¿Qué tiene de bueno?

Si lo que queremos es romper el tabú entre drogas legales e ilegales, hablemos de drogas explicando siempre que las hay legales e ilegales y luego ya hablamos de dosis o uso. Definamos realmente lo que es una droga y no lo enmascaremos en algo pretendidamente objetivo como "sustancia"
Re: Si no me puedo drogar, no es mi revolución.
13 mar 2017
Gracias por tu aportación, valoro y comparto lo que marcas como puntos también a tratar. cuando redacté el texto tenia entre manos algunos de los que mencionas, pero quedaba demasiado extenso y menos divulgativo. Aunque me ha quedado la espina de escribir sobre las implicaciones de prohibir al cuerpo como tu mencionas, o de otras practicas y usos fuera del ocio, que considero que también es legitimo, donde podemos aprender mucho.

respecto a la critica de la frase "el mal que ha hecho la droga a muchas personas" la entiendo y releyendo podría haberlo redactado distinto. porque opino lo mismo que tu sobre lo pernicioso de la palabra. Solo quería aclarar que con mi discurso no obvio que hay y han habido consumos que han podido destruir personas o comunidades, pero como trabajo durante el texto no considero a la sustancia como la causante de ello.

De nuevo gracias por la aportación.
Re: Si no me puedo drogar, no es mi revolución.
14 mar 2017
Aquest article m'ha agradat, però no puc deixar de pensar que obvia totalment que el consum de drogues que es dóna als moviments polítics (com a mínim a Barcelona) és absolutament alienant, i no es podria enmarcar de cap de les maneres en usos introspectius o positius.

El consum de droga als moviments s'ha disparat amb el periode de "depressió" de la militància política, amb els cops repressius dels darrers anys i també amb la institucionalització de les lluites, possant de relleu que aquest té un caràcter de desencís.

Crec que, tot i que es consumeixin drogues, canvia molt si col·lectivament s'accepta aquest caràcter depressiu i alienant del consum, ja que es produeix un efecte automoderador, que necessitem i molt. El consum de drogues ha de ser responsable, i això vol dir tenir molt clar quines en són les conseqüències i acceptar amb seny quin és el motiu pel qual en volem prendre.

Jo estic una mica fart de veure que gent que abans militava i estava sempre al peu del ara només la veig de festa passada de voltes. A certs barris de Barna és especialment notori.
Re: Si no me puedo drogar, no es mi revolución.
14 mar 2017
En mi opinión, el debate va en la línea del primer comentario.

Lo que podemos valorar es el uso que se hace de las drogas, no las drogas en sí. De hecho, hay un dicho, más científico que popular, que dice que la diferencia entre un veneno y una medicina, es la dosis.

Partir desde la legalidad o ilegalidad para el debate, condiciona la aceptación de la penalidad. Nuestro organismo también produce "drogas" necesarias.

El debate acerca del consumo por el desencanto, no debería de centrarse tanto en las sustancias como en el modelo político. social, económico, cultural..., que genera la frustración y por tanto, hablamos de huidas de un sistema castrador, ante la impotencia de transformar lo que coarta las libertades. En esta cuestión habría que tener en consideración, el individualismo que nos mueve a buscar esa falsa "salida", ese eterno recurrente, desde el placer individual.
Re: Si no me puedo drogar, no es mi revolución.
14 mar 2017
Que sí, però el que estic dient és que en l'abstracció teòrica es poden parlar de moltes coses, però el problema real dels moviments aquí i ara és amb l'alcohol, l'speed i l'MDMA (i els he dit precissament en ordre de gravetat, així que no es tema de legalitat).

Afrontar-lo sens dubte ens portarà a parlar molt més que d'aquestes substàncies, però no m'aregem la perdiu que totes som grans i sabem quin efecte ens fan aquestes substàncies i que les dosis que fem servir escapen sobradament de lo medicinal.

Combatre la superficialitat sí, però no per justificar la nostra alienació.
Re: Si no me puedo drogar, no es mi revolución.
14 mar 2017
Gracies per les aportacions, les trobo molt enriquidores, tot i estar totes en la mateixa linea.

ZBN no mes centrar en la realitat de BCN tot i que comparteixo la visiò que dius. Tampoc crec que del text es pugui deduir el contrari.

"lo estoy dejando" considero que es la linea principal del text, el que comentes.
Re: Si no me puedo drogar, no es mi revolución.
15 mar 2017
En respuesta al comentario "Definamos realmente lo que es una droga y no lo enmascaremos en algo pretendidamente objetivo como "sustancia"", de "otro"; voy a tratar de explicar porque cuando hablas de "droga" eres tú el enmascarador. El concepto droga aparece para taxonomizar las sustancias legales de las ilegales asociando las ilegales a "venenos" y las legales a "medicinas"; sin embargo cuando hablamos de "sustancias" estamos siendo más fieles al origen del concepto (pharmakós) que es tanto aquello capaz de curar como de provocar la muerte. Con la moderna invención de la noción "droga" lo que se pretende es controlar el uso que colectivos o individuos hacen de las sustancias clasificándolas como blandas, duras, etc. pero siempre enfrentadas a las que nos venden como "medicina" pero que con la misma facilidad que la coca o el caballo son capaces de matar a cualquiera que no sepa cómo tomarla. Y ojo, salvo su capitalización, yo no tengo nada en contra de las sustancias legales; ahora mismo me he tomado un chupito de jarabe con codeína (derivado del opino) y me ha sentado de lujo.
Re: Si no me puedo drogar, no es mi revolución.
16 mar 2017
Felicitaros por el debate y el artículo que me parece muy interesante.
Estoy bastante en la linea de lo que habéis dicho todos.
Creo que cada uno debe mirarse al ombligo y primero ver como le afectan a él, preguntars el porqué y cuando uno se entiende a sí mismo (ardua tarea) puede empezar a preguntarse por los demás.. y claro en un sistema capitalista como dices, donde reina el vacío y las estrategias de empoderamiento personal consisten en ir de compras o drogarse.. hay faena pero el problema no lo tienen los demás ni las drogas en su esencia , el problema lo tenemos nosotros si usamos ( o abusamos) sustancias con demasiada frequencia , en sitios o momentos inoportunos (si me fumo un canuto conduciendo..[ inoportuno porque merma tus capacidades, atención-concentracion, capacidad de reaccion, reflejos, y obviamente si estamos conduciendo, nuestra falta de capacidades puede implicar a otras personas , faltandoles al respeto en su desempeño, en su libertad. mi libertad está pasando por encima de la suya cuando lo atropello, cuando le doy con el coche.. hasta ahí comprensible.
MI experiencia me lleva a pensar que las drogas son . y punto. y nosotros las usamos, pero AY del que no tenga la cabeza bien mueblada al usarlas.. a mi personalmente me han hecho tocar fondo , pero al tocar fondo tuve la oportunidad de salir del pozo y ver la luz y ahora no puedo parar de ser y querer ser más luz aún.
confraterno con el anarquismo desde chico y creo en la emancipación de la clase trabajadora, pero no habrá que emanciparse primero uno mismo?¿ a mi las drogas me hay ayudado. No lo recomiendo jajaj porque cada uno tiene su camino , pero en mi caso y (seguro que otra mucha gente) en este contexto ludico-politico-reivindicativo , las drogas me han servido de catalizador. por supuesto que lo que he aprendido a través de las drogas o con sus malas consequencias, hubiera preferido aprenderlo de otra manera... pero todo es perfecto tal y como está.

Gracias
Re: Si no me puedo drogar, no es mi revolución.
16 mar 2017
disculpad que añada , que a modo de ejemplo , me parece furea de lugar que en plaza catalunya durante el 15 M apestara a opio ... ( y personalmente me agrada el olor y el colocón ) pero fuera de lugar totalmente. la droga no nos hace libres nos amuerma y nos quita la energía. caldo ideal en los tiempos que corren ...

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