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Notícies :: laboral
Del contrapoder sindical a la autogestión social
10 des 2016
Artículo de colaboración para Borroka Garaia da!. Autor:Lluís Rodríguez Algans

“Autobusean ez duk ohiturazko aurpegia, aurrera egiteko hoa inoiz ez bezala”*

Vivimos tiempos de resistencia y alternativas en Euskal Herria. Resistencia sindical al desempleo, la precariedad laboral, las reducciones de salarios, los cierres de empresas, deslocalizaciones y desmantelamiento industrial. Alternativas en la política económica e industrial instrumentada por medio de propuestas sindicales para un cambio de modelo, en la extensión de las sociedades laborales y el cooperativismo como redes de economía social y transformadora, también en encuentros para el debate, visualización y consolidación de modelos económicos alternativos como el II Encuentro del asesoramiento laboral y social sobre negociación colectiva y control sindical, los III Encuentros ecosocialistas o Alternatiben Herria en Bilbo.

La economía capitalista es voraz y los gestores del capital, también el vasco, pretenden desmantelar la economía productiva, subordinándola a lógicas de rentabilidad financiera, sosteniendo crecientes niveles de explotación y extracción de excedentes económicos de forma legal o fradulenta para su beneficio. El análisis y síntesis de John Bellamy Foster sobre “Marx, Kalecki, Keynes y la estrategia socialista”, nos sirve para situar algunos aspectos clave del por qué y hacia dónde ir respecto a la política económica que aplica el capitalismo neoliberal vasco, subordinado al español y europeo. Por una parte, la orientación de política fiscal regresiva del Gobierno Vasco o Navarro y las Diputaciones Forales es funcional para que sean las empresas privadas quienes determinen el empleo por medio de sus niveles de inversión y producción. Además, éstas ven con buenos ojos las políticas generalizadas de externalización de servicios para sus áreas de negocio y beneficio, o la propia retirada del sector público de forma que no interfiera en sus negocios privados a costa de los impuestos de toda la ciudadanía vasca. La aplicación de políticas fiscales de inversión social orientadas al pleno empleo serían percibidas por la patronal cómo ataques a su poder para dictar la política económica tal como lo hacen actualmente. Y no solamente por eso, sino también por qué políticas orientadas al pleno empleo, por ejemplo con políticas fiscales progresivas y laborales protectoras, harían sin duda que la posición de fuerza de la clase trabajadora en Euskal Herria aumentara y así también los salarios y condiciones laborales. Desde una perspectiva más amplia, cualquier programa de transformación social necesita establecer una garantía de empleo y seguridad económica a la clase trabajadora para contraponer a la autoridad y poder empresarial un cambio social orientado a formas de planificación económica democrática.

Asimismo, los encuentros citados al principio apuntan a esa necesidad de que el sindicalismo retome centralidad en la influencia sobre las políticas estratégicas empresariales y económicas, así como a la imperiosa urgencia de poner en el centro de la actividad económica la vida, los cuidados, los tiempos de trabajo y los equilibrios ecológicos, transformando el modelo productivo y de consumo hacia una economía social a la par que democrática. El capitalismo vasco y sus portavoces políticos (PNV, PSE, PP), nunca querrán orientar la actividad productiva hacia criterios de eficiencia ecológica y económica, satisfacción de necesidades y desarrollo endógeno o propiamente de pleno empleo con reducción de la precariedad y la pobreza: prefieren el desempleo y la precariedad que imponga disciplina y miedo en las empresas, que mantenga a ralla la reivindicación de mejores salarios y condiciones de empleo, prefieren subordinarse al capital nacional y extranjero, demostrando con ello la obsolescencia de un sistema económico, el capitalista, que debe ser sustituido por sus negativos impactos sociales, económicos y ecológicos. Es evidente también en este contexto político, que la transformación del modelo productivo solo puede venir de una propiedad social de los medios de producción, de un control social de las decisiones de inversión a medio plazo y de los procesos de producción a corto plazo. Esto es precisamente lo que plantea la economía social y transformadora. Dos patas, resistencia y alternativas, resistencia sindical, es decir sindicalismo de contrapoder y alternativas económicas, economía social y transformadora en definitiva.

De la economía social al sindicalismo de contrapoder

El análisis de las interrelaciones entre sindicalismo y economía social en el contexto antedicho, debe empezar por remarcar la importancia de la economía social a la hora de prefigurar la economía que necesitamos la clase trabajadora a la vez que de establecer alternativas hoy mismo. Una transformación del sistema económico necesariamente pasará por el impulso de muchas experiencias concretas y la integración de las mismas. El cooperativismo y la economía social son también una forma de generar autoocupación, sea en contextos de crisis empresarial, sea en contextos de desempleo masivo dónde la patronal castiga la militancia sindical. Asimismo la economía social se puede orientar a apoyar luchas sindicales, cómo el caso de Coop57 ejerciendo como caja de resistencia. Por otra parte el sindicalismo es clave para la economía social al sostener unos valores y prácticas que no deben abandonarse pese a la dinámica que genere la inserción en una economía capitalista. Asimismo, la negociación colectiva de referencia permite una guía de mínimos en lo concreto de las relaciones laborales en la economía social. Sucede lo mismo con la disputa por el salario social, indirecto -sanidad, educación- y diferido -pensiones, subsidio de desempleo, etc.- que afecta a toda la clase trabajadora incluidas cooperativistas o participantes de la economía social. El sindicalismo cómo organización de masas incide en ese ámbito en apoyo a las redes de economía social y transformadora. Por último, desde una perspectiva de transformación social no todas las empresas pueden ser cooperativizadas o transformadas en modelos de economía social a corto plazo, por lo que se requiere de un fuerte sindicalismo de contrapoder para orientarse a otro modelo económico y social.

Del sindicalismo de contrapoder a la economía social

La acción sindical cotidiana, la de las secciones sindicales en los procesos de negociación colectiva, tiene mucho de los valores y fundamentos de la economía social. Los procesos de militancia sindical orientados a la expansión de derechos se cimientan en una adecuada recopilación de información económico-financiera, productiva y laboral de las empresas para sustentar los procesos negociadores, en una colectivización entre las plantillas de las reivindicaciones dirigidas a los empresarios y la patronal, así como en la articulación de fórmulas solidarias de acción colectiva y huelga indefinida con apoyo de caja de resistencia que es sin lugar a dudas un mecanismo financiero colectivo de solidaridad sindical. Ese poder sindical como herramienta democratizadora de una empresa o sector, es la antesala a modelos de economía social y democracia económica. Esto si cabe es más evidente en procesos de reestructuración y crisis empresarial dónde la recuperación de empresas para su posterior laboralización o cooperativización se torna cómo acción estratégica imprescindible para defender las condiciones y nivel de empleo así como la estructura industrial del país, precisamente cuando los poderes político y económico están promoviendo todo lo contrario. Ahí la práctica sindical previa es imprescindible para acometer con garantías dichas experiencias.

Del contrapoder sindical a la autogestión económica

¿Cómo puede el sindicalismo ayudar a construir otro modelo social? Sin duda el núcleo vertebrador de la acción sindical es la negociación colectiva. Dos ideas al respecto. Por un lado, la orientación de la política sindical y los contenidos sustantivos de negociación colectiva hacia objetivos de política económica de altos salarios y pleno empleo. Las dos reivindicaciones clave del movimiento sindical vasco cómo salario mínimo de 1200 euros mensuales y jornada laboral máxima de 35 horas semanales, deben integrarse para mejorar las condiciones de vida con la generación y reparto del empleo. Por otro lado la introducción de contenidos de negociación colectiva instrumentales de control sindical económico en las empresas y sectores, esto es, promover la democracia económica en las empresas capitalistas con ampliación de derechos de información, consulta y control sindical de los procesos productivos, de inversión y posterior generación de empleo. Esta mirada hacia los contenidos instrumentales de la negociación colectiva permite avanzar hacia mayor capacidad de control de los procesos de inversión, producción y distribución. Asimismo un mayor control sindical de la producción y finanzas empresariales permite limitar el fraude económico, fiscal y a la seguridad social en el que incurren las empresas capitalistas cuyos impactos sociales son demoledores tal como vienen exponiendo estudios realizados por expertos economistas desde la UPV/EHU para Euskadi.

Euskal Herria tiene un privilegiado potencial, fraguado en décadas de luchas obreras y construcción de alternativas económicas, para la configuración de un potente marco autónomo de economía autogestionaria y lucha de clases. En el marco de esa confrontación por el desacuerdo total con los mecanismos capitalistas y como expresión de la conciencia colectiva de la clase trabajadora vasca, es imprescindible dirigirse a una sociedad de personas y pueblos libres y responsables realizable en un socialismo en el que los medios de producción, de consumo y de cultura, estén en manos y al servicio de las personas trabajadoras, en una auténtica democracia económica. Ello pasa necesariamente por qué el movimiento obrero y sindical establezca fuerte conexión entre acción sindical y los procesos dirigidos a la socialización de los medios de producción y consumo, además de una alianza permanente entre la economía social y el sindicalismo de contrapoder. En palabras del sindicalista irlandés James Connolly en un artículo de 1908 titulado “Sindicalismo industrial y socialismo constructivo”… a la vez que incrementa el poder de resistencia del trabajador contra los abusos actuales de la clase capitalista, lo familiariza con la idea de qué el sindicato que contribuye a construir está destinado a suplantar aquella clase en el control de la industria dónde trabaja.

* “Eutsi gogor”, Hertzainak (Hau dena aldatu nahi nuke, 1985).
Mira també:
https://borrokagaraia.wordpress.com/2016/12/10/del-contrapoder-sindical-a-la-autogestion-social/

This work is in the public domain

Comentaris

Re: Del contrapoder sindical a la autogestión social
11 des 2016
El artículo de Lluís Rodriguez en Borroka Garaia da!, está escrito en un lenguaje de complicada comprensión.

De todo lo que comenta el autor, se podría concluir que:
"¿Cómo puede el sindicalismo ayudar a construir otro modelo social? Sin duda el núcleo vertebrador de la acción sindical es la negociación colectiva. Dos ideas al respecto. Por un lado, la orientación de la política sindical y los contenidos sustantivos de negociación colectiva hacia objetivos de política económica de altos salarios y pleno empleo. Las dos reivindicaciones clave del movimiento sindical vasco cómo salario mínimo de 1200 euros mensuales y jornada laboral máxima de 35 horas semanales, deben integrarse para mejorar las condiciones de vida con la generación y reparto del empleo. Por otro lado la introducción de contenidos de negociación colectiva instrumentales de control sindical económico en las empresas y sectores, esto es, promover la democracia económica en las empresas capitalistas con ampliación de derechos de información, consulta y control sindical de los procesos productivos, de inversión y posterior generación de empleo."
De ello interpreto que en ese sindicalismo de contrapoder, para "ayudar a construir otro modelo de economía social", "el eje vertebrador", es decir, su principal razón de ser de la acción sindical, no es la transformación social, sino la negociación colectiva.

Tenemos el medio, el sindicato y su acción sindical, y el fin, la negociación colectiva. Esto pone en evidencia que la parte empresarial es necesaria. Es decir, no se trata tanto de el control de los medios de producción, sino el control sindical de la empresa a través de esa negociación colectiva.

Y por lo que parece, esas aspiraciones de la negociación colectiva, son la inmediata integración de dos reivindicaciones: "el pleno empleo" y "la jornada laboral de 35 horas", es decir, no hay emancipación del trabajo, y se promueven unas condiciones de explotación de la clase trabajadora, en términos que ese sindicalismo pueda asumir como razonables.

Si recurrimos a la fragilidad de la memoria, y nos repensamos unos años atrás en los que las condiciones de vida de los y las trabajadoras, se encontraban en mejores condiciones económicas y de empleo, veremos que esa mejora económica, al tratarse de un modelo de consumo capitalista, no supuso una mayor conciencia, más bien al contrario, lo poquito de colectivo que quedaba, se acabó por destruir a través del individualismo galopante que promueve este modelo de propiedad y consumo.

A su vez, esas circunstancia fueron determinantes a la hora de promover la subcontratación, deslocalización y precariedad laboral, pues la parte empresarial instrumentalizó la migración y la deslocalización de empresas en su beneficio, así como las importantes ayudas fiscales. De todo esto, la clase trabajadora, sólo recibió una mayor precariedad y más confrontación individual en el pánico por la pérdida de puestos de trabajo.

El autor expresa que el control sindical de las empresas, podría ser la herramienta que sirviera para evitar lo sucedido, pero en este sentido Lluís Rodríguez olvida que ese control sindical de contrapoder, ya se creó en su momento y existe actualmente. Para refrescarle la memoria, le recordaré que los departamentos de personal de muchas empresas, están controlados por el sindicato mayoritario, de manera que la afiliaciación a dicho sindicato, podía ser la puerta de acceso a la renovación de la contratación temporal, y en algunos casos, entrar a formar parte de la plantilla. Ese control llevó a que dichas organizaciones sindicales recibieran financiación y subvenciones para diferentes cuestiones, como los cursos de formación, el FORCEM, etc... Así mismo, dichos sindicatos, ofrecían diversos servicios como contratación de viajes de vacaciones, vivienda pública e incluso entraron a ser parte beneficiaria de los planes de pensiones de los y las trabajadoras, al gestionar dichos fondos... Es decir, si de algo sirvió el contrapoder sindical, fue para corromperse y vender a la clase trabajadora, convirtiéndola en una completa consumidora de sus servicios a cambio de salir a la calle, cada vez que dichas organizaciones hacían un llamamiento puntual; simplemente como demostración de una fuerza inexistente, pues no se iba más allá de un día o dos de huelga general al año.

Ese "modelo social" de sindicalismo en la idea, en la práctica no lo es, pues no se va contra el fundamento del modelo social capitalista y neoliberal, que se sustenta en una estructura patriarcal, y en principios fundamentados en el individualismo, el consumo y las falsas necesidades.

En el punto de capitalismo tecnológicamente avanzado en que nos encontramos, el "sindicalismo de contrapoder" lo único que puede proponer, son reivindicaciones de otras épocas que ya no se ajustan a la situación tecnológica actual, y un modelo social, cultural, económico y político como el actual, pero en su versión menos agresiva.

Ni más ni menos que otra propuesta "apagafuegos" que no entra en la lucha de clases y se orienta contra las estructuras de poder, sino que pretende ser parte de ellas.

De todas maneras, "gracias" por el esfuerzo...
Re: Del contrapoder sindical a la autogestión social
11 des 2016
No comparto para nada tus comentarios. Antes de rebatir estaria bien que expusieras como propones intervenir tu en clave revolucionaria en las empresas, para dirigirsde al control de los medio de produccion a la vez que de mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora, si tienes propuestas o ejemplos en esa linea, claro.
Re: Del contrapoder sindical a la autogestión social
11 des 2016
El abogado escribe en esa pagina desde hace tiempo:

https://borrokagaraia.wordpress.com/2016/09/01/la-economia-capitalista-c/
Re: Del contrapoder sindical a la autogestión social
11 des 2016
"No comparto para nada tus comentarios..."

¿Debo entender que no compartes nada, parte, gran parte o qué es lo que no compartes?

"Antes de rebatir estaria bien..."

Si te fijas, no sólo estoy "rebatiendo", sino señalando que hay procesos que ya se han llevado a cabo con las experiencias que ya conocemos, y que no tenerlas en cuenta, nos puede llevar a reproducir lo que ya hemos andado con consecuencias de desastre.

"...estaria bien que expusieras como propones intervenir tu en clave revolucionaria en las empresas..."

Para empezar, la "clave revolucionaria" que reclamas, no puede ser ua construcción individual, por muy cualificado y especialista en el tema, pero desde luego, la negociación colectiva no es el fin, sino la consecuencia de un modelo que necesitamos cambiar, y no mantener desde esa propuesta de negociación...

La mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora, la entiendo en la línea de la emancipación del trabajo. Es decir, de este modelo de explotación y producción que nos enajena y nos mantiene cautivxs en su espiral de consumo.

Es por ello, que el ámbito laboral es sólo uno de los aspectos que hay que abordar, pero no el único, y desde una vía exclusivamente sindical, sólo se incide en los mecanismos y condiciones de explotación y producción. Eso quiere decir que en mayor o menos medida, la explotación continúa, y es una tarea productiva que nada tiene que ver con nuestros intereses como clase y como pueblo. Es por ello que también habría que incidir en la deconstrucción de lo que hoy son ciudades grandes, por ejemplo, y eso no se hace desde el sindicalismo que propone Lluís. Lo mismo sucede con la faceta educativa, los cuidados, la salud, las relaciones, la resolución de conflictos...

Una justicia basada en aspectos de explotación, producción y económicos, al final no tiene en cuenta más que el hecho de buscar quién no ha cumplido el contrato y no el tener en cuenta la colectividad.

Lo que se ha demostrado hasta el momento, es que la construcción de un tejido social nos lleva a una búsqueda de crear un contrapoder, paraequilibrar la correlación de fuerzas, pero eso que pudiera concebirse como deseable, no es ni más ni menos lo que se proponía desde el comunismo autoritario, con otras palabras. Da lo mismo que le llamemos dictadura del proletariado o control sindical, algo que ya se ensayó en los Estados Unidos con las consecuencias del fortalecimiento de los patronos y el soborno de los sindicatos.

Es por ello que el sindicalismo no puede concebir sin tener en cuenta todas las variables sociales, políticas, económicas y culturales sobre las que incide el sistema. Es como quienes se dedican a defender la sanidad pública, y no cuestionan cuál es el modelo, y ni tan siquiera se pregunta qué sanidad queremos...

Eso es lo que propone Lluís, trabajo para todxs, pero sin cuestionarse el modelo de explotación, que está íntimamente ligado al de consumo, al cultural, al social, al de propiedad, etc..., y que ahora llamamos capitalismo neoliberal, pero que no olvidemos que ese capitalismo neoliberal ha llegado hasta ahí, precisamente porque se asienta en fundamentos y estructuras muy concretas, las jerarquías, la propiedad, el individualismo, etc...

Es evidente que cualquier propuesta revolucionaria, antes o después, va a entrar en confrontación, pero hay incluso otras propuestas que, si bien tampoco inciden en los otros ámbitos, pueden servir como ejemplo y práctica revolucionaria. Me refiero a ejemplos de todxs conocidxs como son las empresas colectivizadas o expropiadas en Argentina. Recientemente Las trabajadoras del Hotel Bauen en ese país, han conseguido evitar que la parte empresarial recuperara el edificio y el negocio, siendo gestionado por las trabajadoras. Pero hay otros ejemplos más en la línea que posiblemente nos pudiera interesar, como por ejemplo la ocupación de pueblos abandonados, algunos de los cuales, de manera autogestionada, han conseguido su autonomía energética y por su lucha y resistencia, a las instituciones no les ha quedado más remedio ue reconocer su labor y su existencia... Pero tampoco se trata de que todas nos vayamos "al campo", pues las ciudades también se pueden planificar de otra manera, recuperando tierras que hasta ahora están cubiertas de asfalto.

Y no es porque esa sea mi propuesta, pero hay planteamientos que llegan desde los barrios, que ocupan solares para realizar huertos urbanos colectivos, en los que la colectivización de conocimientos es un hecho.

El planteamiento de Lluís, entiendo que parte de una lógica esencialmente sindicalista. Y me refiero a que, para la supervivencia y continuidad de las instituciones sindicales, es necesaria la explotación empresarial en mayor o menor medida, para erigirse los sindicatos como interlocutores de la parte social y ser partícipes de toda negociación colectiva, cerrando así, la posibilidad de la gestión colectiva por parte de lxs trabajadorxs.

Las asambleas, en los centros de trabajo que se realizan, no han sido una propuesta de algún sindicato, sino que se han conseguido por reclamo de los trabajadores y trabajadoras y a los sindicatos no le ha quedado otra que asumirlas. Porque en las grandes empresas, los trabajadores y trabajadoras no pueden convocar asambleas si no es a través de una organización sindical. Esa ley, todavía se mantiene y ningún sindicato reclama derogarla. Es decir, el control ya lo tienen los sindicatos, y no la clase trabajadora.
Re: Del contrapoder sindical a la autogestión social
11 des 2016
Antes de rebatir yo, queria decir. No pedia un analisis extenso de todo en plan teorico, sino respecto a la practica. En mi sindicato tenemos varias secciones sindicales y yo mismo formo parte de una. En alguna de ellas con pacto de empresa firmado con la direccion, hacemos un trabajo de controlar la economia de la empresa, con la idea de conseguir un convenio colectivo con mejores condiciones mas adelante, intentar que se contrate a mas gente y si son compañerxs mejor,etc. Eso tambien nos sirve porque si tenemos la oportunidad, podamos pelear mejor por apropiarnos de la empresa o hacer frente a posibles dificultades con mejores garantias.

Esta claro que estamos en dos debates y realidades diferentes. No te digo que no me interesa lo que cuentas, pero al menos a mi no me sirve para mi practica sindical, ni para avanzar en clave de extender un modelo sindical revolucionario.
Re: Del contrapoder sindical a la autogestión social
11 des 2016
Tú lo puedes explicar porque te refieres a una situación concreta y sois u colectivo de trabajadorxs. Lo que me reclamas es que te diga algo en abstracto, algo que no tienen concreción y el reclamo es individual. No construyo mi empresa, como asalariado puedo aportar propuestas en la asamblea del centro de trabajo.

Otra de las diferencias, por lo que comentas, es que esa negociación colectiva es para una empresa, no para un sector y probablemente, además, no sea una empresa grande.

De hecho, para es este sistema, la desaparición de las pequeñas y medianas empresas es un mal menor que han promovido, proponiendo a los trabajadorxs que se constituyan en autónomos y así la explotación conlleva menos gastos y más beneficios, pues quien tiene el control de la cartera de clientes, es la empresa y las organizaciones sindicales que trabajan para ella.

Te puede parecer que sean dos debates diferentes, realidades laborales distintas sí, pero el debate es el mismo y la realidad global también. No hay gran empresa sin pequeñas y medianas empresas, ¿o cómo te crees que va eso de la subcontratación?.

En muhdo financiero funciona de manera parecida. Esos miles de millones de dólares y euros que aparecen en las cuentas patrimoniales, no existen. Las grandes empresas ya no tienen flotas de vehículos para el transporte, sino ex-empleados con vehículo propio a los que subcontratan, lo que representa un mayor beneficio, les pagan menos, y un menor gasto, no tienen que invertir ni renovar infraestructuras del parque móvil, por ejemplo SEUR.

A ti te puede parecer que controlas desde dentro, pero esa el la vieja historia de entrar en el gobierno para cambiarlo desde dentro.

Como en tu empresa trabajáis para alguien..., seguro que sois proveedores de alguien..., ese alguien desde fuera puede plantear vuestras condiciones. Especialmente si es un "alguien mayor".

Tienes en cuenta sólo las variables que te afectan dentro, pero la empresa para la que trabajas también está sujeta a la oferta y la demanda y a la especulación del mercado productivo y laboral.

Otro ejemplo es el caso de una empresa de recambios de automóviles cuyo empresario avisa a lxs trabajadorxs que los números de la empresa están en rojo y que sólo tiene dos posibilidades, o cerrar la empresa y que ellos pierdan el trabajo, o que ellos se conviertan en socios capitalistas con aportaciones económicas para la viabilidad de la empresa.

Después de reunirse los trabajadores, la inmensa mayoría decide hacer las aportaciones, con la condición de crear una entidad gestora de la empresa, pues el empresario ha dado muestras de "ineficacia" gestora, pues las deudas no son producto de la calidad de la empresa, sino de la mala gestión empresarial.

El empresario está de acuerdo, y la entidad gestora, después de unos años de funcionamiento, acaba diciendo lo mismo que les dijo el empresario, lo que a muchos trabajadores les lleva a convencerse de que realmente "la crisis" les ha afectado y que deben de hacer el esfuerzo de volverse a apretar el cinturón y aportar nuevamente una inversión económica entre todos.

A todo esto, el empresario que parecía "ausente" en la gestión empresarial, tenía el control de la entidad gestora, y los beneficios, al igual que hiciera anteriormente, se los había llevado hacia otro sector de la producción de la que tenía mayor interés en participar y en enriquecer mucho más su patrimonio.

En este ejemplo que te relato, y que es real, lxs trabajadorxs también creyeron tener el control de la gestión empresarial, y frente a las demandas de mejoras laborales, se encontraron con las fraudulentas circunstancias de que si no volvían a aportar capital y rebajar sus condiciones laborales, tenían la amenaza del cierre de la empresa y quedarse en la calle. Además, no había posibilidad de "órdago" del empresario, pues se había aburrido de ese sector de negocios y sólo lo iba a mantener si obtenía unos mayores beneficios.

Si se hubiera hecho una auditoría de patrimonio la primera vez, a él y a su entorno familiar directo, se habría comprobado que su "ruina" era falsa, y que tenía intereses en otras empresas.

Dudo mucho que este tipo de controles se puedan hacer desde la acción sindical.

No hay que ser tan ingenuxs como para creerse que las empresas no llevan dobles y triples cuentas con las que defraudan a lo público, a lxs trabajadorxs, al propio estado y sus instituciones, y simplemente esas instituciones que tendrían que estar por esa labor de fiscalizar las cuentas, no tienen esa tarea como prioritaria porque ellas son las primeras defraudadoras y promotoras de la corrupción.

En menos medida, como mal menor, las empresas familiares tienen a veces otras motivaciones que las hacen algo diferentes a las que no lo son...

Y sí, son realidades diferentes de empresas, pero en una misma realidad lógica del beneficio y el enriquecimiento a diferentes escalas. y en la práctica sindical, te puedes encontrar con trabajadorxs que vengan de unos modelos u otros de empresa, y la práctica sindical en tu empresa, no es extrapolable a las otras, sin una previa adaptación al contexto.

De todas maneras, eso no cambia ni las relaciones laborales de venta de fuerza de trabajo, ni la plusvalía, pues se sigue sujeto a eso que llaman mercado, ni nada que permita propiciar el cambio social necesario, pues sólo se crea una conciencia individual de "por lo menos yo tengo trabajo".
Re: Del contrapoder sindical a la autogestión social
12 des 2016
En fin,
por saber a que se refiere el autor con la democracia económica en las empresas?
Democratizar una empresa o un sector? Supongo que no abogaremos por crear empresas públicas bajo el regimen de la democracia como solución emanicpadora, ni si quiera quiero pensar en que el modelo productivo del futuro consiste en la misma empresa que conocemos pero sin patronal...
El mayor control sindical como se está viendo en este país... no es suficiente ni por mucho para controlar temas financieros ni de corrupción.
En fin, otro texto muy superficial, y con términos muy presuntuosos(Se presumen buenos, sin mayor debate ni contenido).
Y... el sindicato debe partir del eje del conflicto colectivo, no de la negociación colectiva, a no ser que quuieras convencer a la patronal en una mesa de negociación de que también tienen que apostar ellos por la 'democracia económica' y la 'emancipación obrera'.
Re: Del contrapoder sindical a la autogestión social
12 des 2016
No está mal el artículo, aunque creo que podría haber desarrollado más algunas cuestiones que el anarcosindicalismo tiene bien desarrolladas, histórica y actualmente. Por ejemplo yo creo que se puede explicar mejor lo de la democracia económica recurriendo a los acuerdos del XI Congreso de la CNT en 2015, lo pego

http://cnt.es/sites/default/files/Acuerdos%20sobre%20Acci%C3%B3n%20Sindi

12.2.1.- Secciones Sindicales, Federaciones Sectoriales

En lo referente a las empresas y administraciones, la actividad de cualquier Sección Sindical pasa por diferentes fases en su desarrollo e implantación, así como también, las Federaciones Sectoriales que agrupan a éstas Secciones Sindicales. En términos generales podemos clasificar estas fases en función de la intencionalidad y capacidad de la Sección Sindical de incidir en los aspectos económicos y laborales de la empresa, así como también, por otra parte, en las materias concretas en las que se incide y los dispositivos que se utilizan. La Sección Sindical es la extensión del sindicato en la empresa y por ello se dota de los mismos principios y finalidades, es decir, la acción directa y la apropiación de los medios de producción con el objetivo de implantar el comunismo libertario.

Se pueden dar diferentes fases en las que se puede encontrar una Sección Sindical, sus objetivos en cada momento, según la profundidad de la política sindical implementada. El grado de profundidad, a corto plazo, irá muy relacionado con el tiempo que lleve una Sección Sindical funcionando en una empresa, así como por el nivel y preparación de la afiliación y militancia para afrontar los objetivos en la misma. La práctica sindical se puede orientar en estas diferentes perspectivas:

Perspectiva reivindicativa o Incumplimientos de convenio colectivo y otra regulación laboral.

Una actuación en esta perspectiva es la habitual en la mayoría de empresas, puesto que siempre existen incumplimientos de los derechos laborales, sean estos leves o graves. Para hacer frente a este tipo de cuestiones, además del asesoramiento jurídico y económico es necesaria la acción directa para no dejar solo en manos de juzgados e inspección de trabajo la resolución de los incumplimientos empresariales.

o Mejora de convenio colectivo de empresa/administración, sector o territorio

La reivindicación de mejores condiciones económicas, laborales y sociales como los y las trabajadores/as adopta una dimensión superior y un salto cualitativo importante en la medida que tenemos la posibilidad de negociar un convenio colectivo propio. En la mayoría de casos, las reivindicaciones que van a suponer mejoras en diferentes ámbitos de las empresas, también suponen conectar necesariamente con una perspectiva progresiva, de incremento del poder sindical en la empresa, por medio de negociar mayores derechos sindicales de información, consulta, negociación y control. En este ámbito es cuando se dan procesos de negociación, entendidos como métodos de decisión conjunta que suponen incrementar formalmente la posibilidad de participación y decisión obrera. En el proceso de negociaciones se puede llegar a un acuerdo entre los y las trabajadores/as y la parte empresarial o que sea imposible ese acuerdo. Asimismo, a la vez que existen abiertas vías de negociación, se deben articular estrategias de presión para ir dirigiendo el conflicto laboral hacia los intereses de los y las trabajadores/as y de las Secciones Sindicales. Los resultados de la negociación dependerán de los recursos y estrategias de los y las trabajadores/as y la parte empresarial frente al otro, en los que el contexto socioeconómico general y particular de cada empresa influirá en la capacidad para introducir u obtener reivindicaciones en el acuerdo final (expansión o recesión, pleno o alto desempleo, crisis sectoriales o ciclos expansivos, etc.).

Perspectiva progresiva

Una actuación progresiva significa ir caminando hacia una mayor presencia e implantación en la empresa como camino hacia la consecución de las finalidades. Este aspecto pasa por, a la vez que se consigue hacer cumplir a la empresa los pactos colectivos e incluso mejorarlos en los términos que establezca el sindicato, incrementar el poder sindical de control económico y laboral de la empresa. Para que la acción en la empresa sea progresiva es necesario que se incremente la fuerza de los/las trabajadores/as en la empresa y la afiliación a la sección sindical, para conseguir en paralelo mayores cotas de control sindical, más allá de los derechos de información, consulta y negociación. Cuando hablamos de control sindical, nos encontramos en situaciones diversas por las que los grados de este control sindical pueden ser muy variados. Es evidente que a la CNT le interesa incrementar su control en la empresa, en los campos donde le sea posible y como paso previo a una apropiación de los medios de producción. Así pues, los dos grandes grupos de control sindical són: en el proceso de toma de decisión de las empresas y de distribución de los resultados económicos, así como en la organización productiva y del trabajo.

A estas modalidades se debería añadir con una sistematización más compleja, la participación en el sector y servicios públicos, pues dicha dimensión introduce el rol de los/las trabajadores y trabajadoras, así como también la perspectiva de las personas usuarias y ciudadanía en general. Este control anarcosindical se puede implementar de dos formas:

o Control Anarcosindical en el proceso de toma de decisión estratégica y operativa de las empresas

En este punto la participación y el incremento del control sindical no tiene que suponer aplicar medidas de cogestión con el capital ni, como se intentó en la socialdemocracia Sueca, que constituya un medio para mantener las propias posiciones de fuerza a nivel sindical mediante una redefinición del alcance del proyecto socialdemócrata. Un ejemplo de incremento del control sindical de toma de decisión importante en la empresa sin que eso signifique una medida de cogestión con el capital, puede ser la posibilidad de gestionar las decisiones de nuevas contrataciones por parte de la Sección Sindical, o como alternativa, que las nuevas personas trabajadoras se afilien a la CNT cuando entran a trabajar en la empresa. En este caso el sindicato puede controlar no solo la salida de trabajadores/as de la empresa oponiéndose a despidos o a flexibilidad de cualquier tipo, sino que también puede tener un control total del factor trabajo al gestionar la entrada y ejercer una influencia indirecta sobre el mismo. El ejemplo crucial respecto al factor capital es la posibilidad de control anarcosindical de las inversiones y del cambio tecnológico que pueda estar sujeto a ellas. El proceso de inversión es fundamental porqué ya sea a corto o medio plazo, acaba por determinar el nivel de empleo necesario para la producción planeada. Asimismo las empresas introducen sesgos anti-laborales en los procesos de cambio tecnológico, ya sea por una cuestión de ahorro de un factor, el trabajo, siempre susceptible de conflictividad, ya sea por exigencias del mercado capitalista que imprime la renovación del capital con el fin de incrementar la productividad y reducir los costes de los productos por la vía de reducir también los costes laborales. Es en este marco donde la CNT puede y debe analizar e incidir sobre el tipo de maquinaria, tecnología y procesos productivos que se vayan a implementar, haciendo una valoración y respuesta global tomando en cuenta tanto el nivel de empleo, su calidad (reducir la temporalidad, disminuir la jornada laboral, etc), como aquellos impactos implícitos a nivel ecológico. Asimismo, desde una perspectiva del control de las decisiones de gestión financiera, este aspecto puede ir desde el control financiero de las decisiones de inversión, como más fundamentalmente del control indirecto de la distribución entre salarios y beneficios, siendo la inversión un factor vinculado a los beneficios. Asimismo esto puede incluir decisiones de distribución de beneficios entre los y las trabajadores/as, para dedicarlo por ejemplo a cajas de resistencia de la Sección Sindical en la empresa o para el sindicato.

o Control Anarcosindical en la actividad productiva y la organización del trabajo

Se entiende por control en la organización del trabajo, aquellas medidas que supongan la adecuación de distintas variables a esquemas racionales y que impliquen a su vez una minimización de la siniestralidad laboral y las enfermedades profesionales. Estas variables pueden ser el diseño y definición del producto, los mercados de actuación, los ritmos de trabajo y los descansos, la jornada laboral total, los métodos de trabajo, la formación de cualificaciones y más a medio plazo la formación, o la organización del proceso productivo en general insertando en ello una perspectiva ecológica. Se trata en este punto también, de tener bajo control sindical la inteligencia de producción que los/as trabajadores construyen/as colectivamente sobre los procesos de trabajo (la creación de "conocimiento experto"), movilizando esos conocimientos a favor de los y las propias trabajadoras.

Perspectiva transformadora y revolucionaria

La CNT adopta en sus acuerdos la toma del control de los medios de producción de las empresas y su puesta en marcha en régimen de autogestión. La CNT no plantea este control empresarial como una finalidad en si misma, sino a su vez como un medio para una transformación revolucionaria de la sociedad de forma que se substituyan las principales instituciones capitalistas y estatales por organismos controlados socialmente, implantando el comunismo libertario.

Es necesario separar lo que es un proceso de cooperativización y autogestión de una o varias empresas en el marco capitalista, de lo que supone una revolución social con la transformación del sistema económico y social, finalidad a la que aspira la CNT. Como última fase dentro de un sistema económico capitalista, la toma de los medios de producción se materializa con un proceso de recuperación de la empresa y cooperativización, ya sea aprovechando contextos de crisis empresarial o por medio de la presión sindical y el traspaso de la actividad a los trabajadores.

Es preciso tener en cuenta que la patronal tiene en la propiedad su fuente de legitimación y control legal de los medios de producción, sin embargo esto se concreta además con la apropiación de un conjunto de poderes inmateriales (técnicas, culturas, información, etc.) que no pueden ser socializadas mecánicamente y es imprescindible un trabajo en esa línea desde los inicios del funcionamiento de las Secciones indicales. Es por ello que las Secciones Sindicales deben desarrollar previamente, y en aras a la consecución de estos objetivos, un trabajo profundo en múltiples materias económicas y laborales que desarrollamos más adelante. Para finalizar es necesario notar que con la cooperativización no se finaliza la acción de la CNT pues en su conjunto persigue la implantación de una economía y sociedad autogestionadas por entero, lo que ha venido a denominarse comunismo libertario.

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También me parece que algunos de estos planteamientos que hace el autor para hoy se asemejan a lo que fue el Decreto de Colectivizaciones y Control Obrero, en concreto:

http://colectivizaciones.blogspot.com.es/2009/05/2-el-decreto-de-colecti

De los Comités de Control en las Empresas privadas

Art. 21.º En las industrias o comercios no colectivizados, será obligatoria la creación del Comité Obrero de Control, en el que tendrán representación todos los servicios "productores, técnicos y administrativos" que formen la empresa. El número de elementos para la composición del Comité será decidido libremente por los obreros, y la representación de cada sindical deberá ser proporcional al censo respectivo de afiliados dentro de la empresa.

Art. 22.º Será misión del Comité de Control:

a) El control de las condiciones de trabajo, o sea del cumplimiento estricto de las condiciones vigentes en cuanto a sueldos, horarios, seguros sociales, higiene y seguridad, etc., así como también de la estricta disciplina en el trabajo. Todas las advertencias y notificaciones que tenga que hacer el gerente de la empresa al personal, serán dirigidas por conducto del Comité.

b) El control administrativo en el sentido de fiscalizar los ingresos y pagos, tanto en efectivo como por conducto de bancos, procurando que respondan a las necesidades del negocio, interviniendo a la vez todas las demás operaciones de carácter comercial.

c) Control de la producción, consistiendo en la estrecha colaboración con el patrono a fin de perfeccionar el proceso de la producción. Los Comités Obreros de Control procurarán mantener las mejores relaciones posibles con los elementos técnicos a fin de asegurar la buena marcha del trabajo.

Art. 23º Los patronos estarán obligados a presentar a los Comités Obreros de Control los balances y memorias anuales, que mandarán informados al Consejo General de la Industria respectiva.

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