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Anarquistas Indiscriminados
14 nov 2016
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Sacando del olvido a los anarquistas terroristas del siglo XIX

“¡Cómo sueño a veces con un mundo todo en armonía: cada tendencia basada en su propia iniciativa, sin jamás chocar, sin jamás humillarse, para ser más fuertes en el mañana, cuando debamos correr todos hacia la gran batalla de la revolución! Pero todos son solo sueños.”

Severino Di Giovanni, carta a Hugo Treni, 15 de Mayo de 1930

La era en la que nos desenvolvemos muchas veces cambia la esencia de las cosas, modifica lo real y lo transforma en una pantomima que combina bien con los zapatos del progreso, la modernidad ha mutado muchos ámbitos, tanto el entorno natural, como los comportamientos humanos, hasta las ideologías políticas, esta era exige a los ciudadanos (rebeldes o no), que se opongan con todas sus fuerzas a cualquier forma de violencia inhumana, los valores morales defendidos por la civilización en su conjunto son como un lavado de cerebro, hace que nos sumerjamos en la amnesia individual, y defendamos la ignorancia colectiva.

Muchas ideologías políticas han sido tergiversadas en esta era moderna y poco a poco se han cambiado, de ser algo original y hasta defendible han evolucionado a algo trillado y aborrecible, en el caso de la ideología anarquista pasa lo mismo, con el tiempo, esta ha mutado y se ha transformado en una cosa que no responde a lo que era antes en sus inicios.

Desde hace un tiempo para acá, algunos anarquistas han rechazado el concepto y la práctica de Ataques Indiscriminados defendidos por los eco-extremistas, para los anarquistas modernos hablar de un acto que busque golpear el objetivo sin importar que se afecten a civiles es como un pecado hacia la “humanidad libre” y “autogestiva” futura, es hablar de actos “Irresponsables” que no son compatibles con la “moral revolucionaria”, y es cierto, en la práctica de los Ataques Indiscriminados la moral no importa, ni la revolución, ni nada de eso, solo importa golpear…

Es algo confuso para nosotros que los anarquistas de hoy se escandalicen por esta práctica, ya que fueron este tipo de actos los que, antaño, les dieron presencia e hicieron a estos -hace un par de siglos atrás- enemigos REALES del gobierno, del clero, de la burguesía y del ejército. Para demostrar esto y desglosar el tema dejamos el siguiente listado, tomado de diferentes documentos que rescatan la verdadera historia de los anarquistas reales sepultada en la mencionada amnesia individual y colectiva propagada en la cultura moderna y progresista que impera hoy en día. La Historia Negra la cual hará ver a algunos anarquistas modernos (dizque “nihilistas”) como monjas al lado de los demonios anárquicos que sembraron el terror y la violencia en su época.

-14 de enero 1858: El anarquista Felice Orsini y su compañero atentan contra Napoleon III. Para esto utilizaron tres “Bombas Orsini” (la cual fue bautizada con el nombre de su creador maldito. Bomba que estaba compuesta de una bola dura de metal repleta de dinamita, en su exterior tenía unos pequeños departamentos rellenos de fulminato de mercurio, un explosivo muy delicado que se activa por la fuerza de un golpe), la primera cayó sobre el chofer del carruaje, la segunda contra los animales que los acompañaban, y la tercera destruyó el cristal del mismo carruaje, en el atentado ocho personas murieron y 142 resultaron heridas.

-17 de febrero 1880: El nihilista Stepan Khalturin miembro de la sociedad secreta nihilista rusa “Naródnaya Volia”, detonó una bomba en el Palacio de Invierno en Rusia, 8 solados murieron y 45 civiles terminaron heridos.

-5 de Julio 1884: Un explosivo de alto poder detona en un almacén de la Rambla de Santa Mónica, España, un mozo trabajador del lugar queda despedazado por el explosivo abandonado indiscriminadamente.

-4 de mayo 1886: Un mitin convocado por organizaciones anarquistas en Chicago, repudiando la represión que habían sufrido obreros huelguistas a las afueras de la empresa McCormik el 1 de mayo, era dispersado por la policía que cargó violentamente contra los que asistieron, entre la escaramuza, un explosivo casero fue arrojado contra los policías, el atentado se cobró la vida de uno de ellos y dejó mal herido a otro, se desata una batalla por las calles en donde la policía detiene a decenas, cinco de ellos fueron condenados a muerte, la policía allanó las casas de los supuestos autores del asesinato y encontraron municiones, explosivos, armas y escondites secretos con propaganda anarquista. Los condenados fueron llamados después “los mártires de Chicago”.

El movimiento anarquista tradicional ha etiquetado a los anarquistas de Chicago como “blancas palomitas”, siendo que estos eran un peligro para su época, unos atentatores.

-18 de enero 1889: Un empleado de 70 años muere al detonar un explosivo abandonado en un rellano, en la escalera del edificio en donde vivía su patrón, en España.

-8 de febrero 1892: En la llamada “Rebelión de Jerez de la Frontera”, España, más de 500 campesinos trataron de tomar la ciudad, agitados por anarquistas, resultando dos vecinos y un campesino muertos, por esto la policía emprendió una campaña de represión contra el movimiento anarquista de aquel entonces, las autoridades apresaron a los anarquistas que planearon y ejecutaron la rebelión, por lo que fueron condenados a muerte.

Al día siguiente, el 9 de febrero, en la víspera de las ejecuciones, un explosivo detonó en la Plaza Real de Barcelona, la bomba fue abandonada en uno de los maseteros de una jardinería cercana al lugar habitual en donde se reunía la policía secreta, aunque según los historiadores, el ataque había sido dirigido contra la policía, la detonación causó numerosas víctimas civiles puesto que la plaza estaba muy concurrida, entre las victimas estaba un trapero que resulta muerto, una sirvienta y su novio que le son amputadas las piernas, entre otros más.

La venganza anárquica por la ejecución de sus compañeros fue feroz, el anarquistas italiano Paolo Schicchi quien había editado varios periódicos exaltando la violencia entre los cuales estaba “Pensiero e Dinamite”, había escrito antes del atentado:

“Para que la revolución social triunfe completamente hay que destruir a toda esa raza de ladrones y asesinos que llamamos burguesía. Mujeres, viejos, niños, todos deben ser ahogados en sangre”

Algunos anarquistas se conmocionaron por el atentado y lo rechazaron tajantemente diciendo:

“No podemos creernos que sea anarquista el que prendió el petardo de la Plaza Real. (..) [Fue un acto] propio de salvajes, que no podemos atribuir más que a encubiertos enemigos de la clase trabajadora; así lo dijimos en Mayo; así lo hemos declarado en reuniones públicas y por todas partes, y así lo repetimos hoy: el disparo de petardos es una cobardía. Puede glorificarse hasta al heroísmo a quien se juega la vida cara a cara por una idea generosa; puede explicarse y hasta alabarse si se quiere lo de Jerez, pero nunca podrá ni atenuarse lo que en la sombra prepara un mal que no sabe a quién tocará [Ataques indiscriminados]”

-11 de marzo 1892: Ravachol pone una bomba a la casa del Juez Bulot (anti-anarquista), en Francia.

-27 de marzo 1892: Ravachol detona un abomba en la casa del procurador Benot. Si bien, estos dos ataques no dejaron víctimas, pero marcaron una época de sangre y dinamita que comenzaba y que afectaría a los acérrimos enemigos (y cualquiera que se cruzara en su camino) de aquellos anarquistas.

-30 de marzo 1892: Ravachol es detenido en el Restaurante Lhérot por el atentado en el Restaurante Véry, un siguiente día del juicio anónimos terroristas detonan una bomba en el Restaurante Lhérot dejando varios heridos.

Cabe mencionar que Ravachol era considerado por los anarquistas de la época un “delincuente común” ya que sus ataques fueron considerados fuera de la moral anarquista.

-7 de noviembre 1893: Santiago Salvador, un anarquista español arrojó una bomba Orsini dentro del Teatro del Liceo en Barcelona, España. Mientras la gente disfrutaba de una ópera, Salvador arroja el explosivo indiscriminadamente sobre el público, sangre, astillas y cuerpos mutilados vuelan por los aires, el resultado, 22 muertos y 35 heridos.

-9 de diciembre 1893: El asesinato de Ravachol por parte de la guillotina francesa, hace que muchos anarquistas comiencen a adoptar ferozmente la “propaganda por los hechos” en venganza por su asesinato. El anarquista Auguste Vaillant lanza una bomba de gran potencia a la Cámara de Diputados en Francia, 50 personas quedan heridas.

-12 de febrero 1894: El anarquista individualista Émile Henry lanza una bomba contra el Café Terminus en Paris por venganza de la ejecución de Vaillant. Asesinando a una persona e hiriendo a 20 burgueses.

-7 de junio 1896: Un atentado sucede en medio de la procesión del Corpus Christi en Barcelona, España. Un anónimo terrorista arroja una Bomba Orsini, la cual según muchos, estaba pensada originalmente en herir y matar a las autoridades presentes, pero en vez de eso, la bomba llaga a dar con un grupo de civiles que estaban viendo el regreso de la procesión en la calle. La bomba explota infernalmente, dejando muertos a 12 y dejando heridos a 70. Tras el atentado se genera indignación, los anarquistas dicen que no fueron ellos, las autoridades culpan a los anarcos y arresta a más de 400, solo 5 son condenados a muerte. Desde hace años que este caso ha sido discutido ampliamente, algunos argumentan que por los constantes atentados en España por parte de los anarquistas, las autoridades tuvieron que perpetrar el ataque para culpar a estos y que su actividad se detuviera, otros argumentan que el autor fue un anarquista francés llamado Girault, quien huyó después de la masacre, haya sido como haya sido, el atentado de Corpus puede ser una lección histórica o un modelo a seguir en el Ataque Indiscriminado.

-31 de mayo 1906: EL anarquista Mateo Morral arroja un ramo de flores hacia el carruaje en donde iban el rey Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia, en Madrid. En el ramo de flores estaba escondida una Bomba Orsini, la bomba tropieza en el tendido eléctrico del tranvía y se desvía hacia la multitud y el explosivo detona, 25 personas mueren (15 militares) y el resto civiles, más de 100 resultaron heridos, el rey y la reina salen ilesos.

-4 de julio 1914: Un escondite anarquista es destrozado por una terrible explosión, el lugar ubicado en Avenida Lexington en Nueva York era un almacén de explosivos. El resultado fue que 4 anarquistas y un civil resultaron despedazados por la explosión, hubo más de 20 civiles heridos desperdigados por la calle. La policía culpó a miembros anarquistas de la IWW y de la Cruz Roja Anarquista como los conspiradores.

-22 de julio 1916: Un potente explosivo detona durante el desfile del “Preparedness Day” en San Francisco, California. La bomba oculta en un maletín, activada por un reloj y rellena de dinamita y pedazos de metal causó 10 civiles muertos y 40 heridos. La policía sospechó de líderes sindicales o anarquistas del grupo de los anarquistas galleanistas, los cuales fueron llamados así por la prensa que consideraba que su líder se trataba de Lugy Galleani, un anarquista individualista italiano llegado a Estados Unidos con su mirada puesta en desatar el caos y el terrorismo en aquel país, era editor del rabioso periódico “Cronaca Sovversiva”. Uno de los tantos párrafos del periódico reza lo siguiente escrito por Galleani:

“La tormenta ha llegado y pronto los alzará, los estrellará y aniquilará a todos ustedes en sangre y fuego… ¡Nosotros los dinamitaremos!”

Y no bromeaba…

El anarquista Gustavo Rodríguez en su charla titulada “Ilegalismo anarquista ¡Valga la redundancia!” y emitida en 2011 allá en México, señala lo siguiente respecto a un par de los tantos atentados perpetrados por los galleanistas:

“Este grupo tiene incontables anécdotas –podríamos estar aquí el resto del día contándolas– pero hay varias acciones que merecen por lo menos una breve mención, como el atentado ejecutado el 24 de noviembre de 1917 contra el Cuartel de Policía de la Ciudad de Milwaukee, donde estalló una bomba de retardo poderosísima, con varios kilos de pólvora negra. El artefacto había sido construido por Mario Buda quien era el experto en explosivos del grupo –por cierto, también haciendo uso de sus habilidades, ayudaría a Luiggi Galleani, a confeccionar un manual de explosivos que circularía exitosamente entre los anarquistas insurreccionalistas y que aparentemente tradujera al inglés Emma Goldman– Y bueno, se supo que el plan fue ingeniosísimo ya que debido a la gran actividad anarquista de la época, las estaciones de policía estaban muy bien protegidas y además tenían grandes controles al momento de acceder a estos recintos; por lo que el grupo para poder introducir la bomba en el cuartel, la colocó primeramente en los cimientos de una iglesia de la ciudad y le pasaron la información a un personaje que sospechaban era informante de la policía. Rápidamente el escuadrón de explosivos se movilizó y retiró la bomba de la iglesia, trasladándola a la estación de policía, pensando que había fallado el mecanismo de activación. Minutos después de comprobar que el artefacto se encontraba en las instalaciones, lo hicieron detonar matando a nueve policías y una víctima civil. Y bueno, con el atentado lograron matar dos pájaros de un tiro porque no sólo cumplió su objetivo, sino que además, les permitió desenmascarar al soplón. Otro atentado que merece ser mencionado, es el realizado por Nestor Dondoglio en la ciudad de Chicago en 1916. Dondoglio era un cocinero de origen italiano que se hacía llamar Jean Crones, al enterarse que se planeaba realizar un gran banquete en honor del arzobispo de esa ciudad, el arzobispo Mundelein, con la asistencia de un nutrido grupo de la jerarquía católica, se presentó como voluntario diciendo que quería donar sus habilidades y obsequiar sus exquisitos platillos a los comensales, envenenado alrededor de doscientos invitados al agregarle arsénico a la sopa. Ninguna de las víctimas murió porque en su afán por eliminarlos, Dondoglio utilizó demasiado veneno lo que provocó inmediatamente vómitos en las víctimas, logrando expulsar el veneno. Sólo moriría, dos días después del envenenamiento, el cura O´Hara, párroco de la iglesia de St. Matthew en Brooklyn, Nueva York, quien había sido capellán en el patíbulo de la prisión de Raymond St. Dondoglio, inmediatamente después del atentado, se trasladó a la Costa Este, donde fue escondido por un compañero de grupo hasta su muerte en 1932.”.

-27 de febrero 1919: Cuatro galleanistas mueren tras detonarles una bomba prematuramente en una fábrica textil de Franklin, Massachusetts.

-29 de abril 1919: Anarquistas galleanistas envían 30 paquetes-bomba a notables figuras de autoridad en Estados Unidos, en uno de los casos un sirviente del senador Thomas W. Hardwick en Georgia, pierde las dos manos y su esposa sufre quemaduras al detonarles el paquete que abrieron, y que los galleanistas habrían abandonado fuera de la casa del objetivo.

-2 de junio 1919: El galleanista Carlo Valdinoci muere al intentar poner una bomba en la casa del abogado Mitchell Palmer, dos civiles mas también mueren por la tremenda explosión.

La casa del abogado queda totalmente dañada por la detonación, varias casas vecinas también sufren daños, una nota encontrada entre los restos despedazados del anarquista mezclado con los de los civiles y escombro decía: “Habrá un baño de sangre; nosotros no rehuiremos; habrá quien tenga que morir: lo mataremos porque es necesario; habrá mucha destrucción”

-3 de junio 1919: Un vigilante nocturno muere al detonarle una bomba abandonada por galleanistas en los juzgados de Nueva York.

-16 de septiembre 1920: Mario Buda (anarquista de la banda de Galleani) hace detonar el primer coche-bomba (o más bien carruaje-bomba) en la historia, deja dentro de un carruaje estacionado frente a Wall Street una mortífera bomba de 45 kilos de dinamita con suficiente metralla y activada por un reloj, la explosión se produce y todo vuela a su paso, los caballos del carruaje, empleados, mensajeros, civiles, y cualquiera que estuviera cerca del carruaje-bomba, la infernal detonación destruye las instalaciones del Banco Morgan. Unas 38 personas mueren y 400 más resultan heridas en este formidable Ataque Indiscriminado.

-23 de marzo 1921: Un grupo de anarquistas individualistas arroja una bomba dentro del teatro Diana de Milán, Italia, esto pensado en asesinar al comisario Gasti y al rey Víctor Manuel. La terroristica bomba deja 20 muertos y 100 heridos, la mayoría civiles.

-29 de noviembre 1922: Los anarquistas individualistas Renzo Novatore y Sante Pollastro los intentan detener tres carabineros cerca de Génova, Italia. En el forcejeo Novatore cae muerto por una bala en la frente, mientras que Sante se defiende fieramente y asesina a balazos a dos de los carabineros, al último lo deja con vida después de desarmarlo.

-16 de mayo de 1926: Una bomba hecha con dos balas de cañón ahuecadas rellenadas con pólvora, detona tremendamente en la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, Argentina. El agujero que perfora la pared por donde podría entrar y salir un hombre impresiona a las autoridades, la onda expansiva destruye los ventanales de casas y comercios cercanos. Aunque en este caso no hubo civiles dañados, este acto se incluye dentro de muchos otros actos que realizó Severino Di Giovanni con su banda, ataques que evolucionaron con el paso del tiempo convirtiéndose en mortíferos atentados terroristas.

-22 de Julio 1927: Una potente bomba estalla por la noche en el barrio de Palermo, Buenos Aires, el objetivo es el monumento a Washington, aunque la explosión es grande el monumento presenta daños mínimos. Al mismo tiempo otra bomba explota en la agencia Ford, la explosión destroza los ventanales, el automóvil de exposición y destruye todos los vidrios de cuatro manzanas a la redonda.

-24 de diciembre 1927: Una potente bomba al medio día, destruye una sucursal del

National City Bank en el centro de Buenos Aires, Argentina. La bomba detonada mediante ácidos al parecer se adelantó y detonó antes de tiempo, por lo cual un trabajador del banco resulta muerto, así como otra empleada y unas 23 personas más resultan heridas. El mismo día otra bomba en un maletín es encontrada en el Banco de Boston, la cual no explota pero causa terror entre la población y las autoridades.

Osvaldo Bayer en su libro “Severino Di Giovanni: El ideólogo de la violencia”, describe la bomba de la siguiente manera:

“el artefacto colocado es igual al del National City Bank (colocado dentro de un maletín). Un artefacto de hierro de más de medio metro de largo con una tapa asegurada y tapados todos los intersticios con cemento armado. El interior, bien repleto de gelinita, dinamita y recortes de hierro. Sobre todo ello, un tubo de cristal dividido en dos conteniendo en cada fracción ácidos distintos [clorato de potasio y ácido sulfúrico]. La separación es de corcho o de cartón por la cual se filtran ambos líquidos, los que, al unirse, producen la explosión [más bien se produce una flama la cual inicia la mecha que va directo al explosivo].

Mientras la valija va de canto no pueden combinarse los líquidos, pero cuando es acostada, inmediatamente comienza la filtración y el efecto es cuestión de segundos”.

Los explosivos dirigidos en esas fechas contra intereses económicos estadounidenses en la capital argentina (Embajada de Estados Unidos, monumento a Washington, concesionaria americana Ford y los bancos yanquis arriba expuestos), formaban parte de una campaña internacional de apoyo directo con dos anarquistas encarcelados en los Estados Unidos, Sacco y Vanzetti, quienes eran acusados de pertenecer a un grupo terrorista-anarquista y perpetrar robos o expropiaciones.

G. Rodríguez en la charla antes citada, expone lo siguiente respecto a la relación de los dos anarquistas condenados a muerte con el ilegalismo terrorista de su época:

“Las contundentes acciones de estos anarquistas [galleanistas] los llevaría a convertirse en el grupo anarquista más perseguido por las autoridades federales en los Estados Unidos. Sin embargo, otra vez el “acomodo” de la historia y no sólo de la historia “oficial” sino de la historiografía de factura libertaria, los condenaría a ser unos perfectos desconocidos, encargándose de silenciar todas sus acciones y de “desaparecer” sus textos, reflexiones y demás aportaciones teóricas. Con la excepción de Sacco y Vanzetti, a quienes el “anarquismo legalista” se ocuparía de dotar de una historia falsa que los convirtió en “mártires” del anarquismo. Como habrían hecho antes con los anarquistas de Chicago: “Los Mártires de Chicago”. Una vez más, las conocidas artimañas para ocultar la historia. En el caso de Sacco y Vanzetti sucedió igual. El argumento que se inscribía en una lógica estrategia de la defensa para que se les declarara “inocentes”, terminó convirtiéndose en la “historia oficial” de los hechos. Con la excepción del historiador libertario Paul Avirich que se ocuparía de profundizar en la actividad anarquista de esa época y un trabajo de Bonanno sobre el tema, el resto de la literatura publicada en torno al caso Sacco y Vanzetti, niega rotundamente su participación en la expropiación por la que terminarían siendo condenados. Realmente las expropiaciones eran realizadas constantemente por el grupo [galleanista] en el que participaban activamente Sacco y Vanzetti y los fondos recaudados mediante estas expropiaciones se usaban para continuar imprimiendo propaganda anarquista para financiar atentados, las llamadas represalias y para auxiliar a compañeros presos y desempleados o en algunos casos a sus familias.”

Tras este atentado surgen los primeros rompimientos entre los anarquistas que simpatizan con la violencia terrorista y los que defienden la “violencia franciscana” (como decía Di Giovanni), esta polémica fue seguida por los anarquistas de la época, en especial de parte de los editores del periódico anarquista “La Protesta”, sobre este acontecimiento Bayer escribe en su libro arriba citado:

“La Protesta” recurría al ejemplo clásico de los atentados “limpios”, como el de Wilckens [anarquista alemán que asesinó al teniente coronel Varela el 17 de enero de 1923], como el de Radowitzky [Anarquista ucraniano que asesinó al coronel Falcón el 14 de noviembre de 1909]. Pero, esos argumentos cojeaban en cuanto se los analizaba en profundidad. Ya que esos atentados habían sido limpios y puros porque el diablo no había metido en ellos la cola. ¿Qué habría pasado si a Wilckens le hubiera estallado la bomba en el tranvía y hubiera matado a tres obreritas y a un guarda vendedor de boletos? ¿Y si los tiros que disparó en vez de dar al cuerpo del verdugo hubieran ido a herir el ojo de una madre que en ese momento llevaba a sus hijos a la escuela, o entraba en la nuca de una niña que iba comprar pan? En el caso de Radowitzky: ¿si su bomba en vez de caer en el centro del coche del coronel Falcón y su secretario hubiera rebotado y explotado en la vereda matando al cochero y dos viejitas que iban a la iglesia? ¿Y si la bomba de Di Giovanni hubiera explotado en el escritorio del cónsul Capanni matando al carnicero de Florencia y al embajador de Mussolini, nada más? ¿Era distinta entonces la violencia?

“La Protesta” establecía que Wilckens y Radowitzky habían jugado sus propias vidas. ¿Y acaso Di Giovanni y Ramé en preparar la bomba, trasladarla, entrarla a la cueva del fascismo, tratar de colocarla, no habían también jugado sus vidas? En cualquier momento podía estallar y hacerlos pedazos. No, no estaba allí el meollo de la cuestión. Había algo de verdad, sí, pero no toda la verdad. No eran totalmente justos los razonamientos de “La Protesta”. El problema era la violencia en sí. Una vez que se ha optado por ella no se sabe jamás si pueden hacer acciones limpias o sucias. Por supuesto que hay diferencias. No es lo mismo ir a matar a un verdugo a su guarida que arrojar una bomba indiscriminadamente en un mercado o en un café o en una estación de ferrocarril atestada de público. ¿Pero acaso el consulado fascista era un lugar inocente? Allí precisamente no iban las víctimas del fascismo. Hasta era más claro el atentado al consulado que el efectuado contra los bancos donde, si bien se calculó la hora en que estarían vacíos, había más probabilidades de que cayeran inocentes, tal como ocurrió. La discusión no estaba, pues, en si el atentado al consulado era o no cobarde.”

Sobre el tema del debate entre anarquistas Rodríguez escribe:

“La polémica entre quienes, reclamándose anarquistas, justificaban la expropiación y la propaganda por los hechos y las inscribían en la amplia lista de acciones directas válidas –mismas que identificaban como medios consecuentes con el fin– y, aquellos, que, igualmente reclamándose anarquistas, las condenaban, por “amorales” y “violentas”, trajo consigo el rótulo de “anarquismo ilegalista” que hoy nos ocupa y con éste, la profundización de las diferencias en torno a la acción directa o, a la manera de como ésta se concebía según el lente con que se mirase.”

-7 de mayo 1928: Una endemoniada explosión sacude el consulado italiano en Buenos Aires, un hombre ha dejado un maletín abandonado en la escalera de la entrada, el cual contenía una bomba, el atentado ocasiona 9 muertos y 34 heridos, 7 muertos fueron fascistas, la mayoría serían civiles. Horas después es encontrado un maletín-bomba abandonado dentro de la farmacia del Almirante fascista Brown, un niño abre la maleta y sin querer desactiva el explosivo vaciando uno de los ácidos generando una pequeña llamarada, el niño asustado grita y sale corriendo avisando a los demás, los cuales al admirar el maletín con el explosivo dentro salen corriendo también.

El periódico “La Nación” cuenta como ocurrió:

“La tapa del tubito estaba fuertemente asegurada y al querer retirarla, el contenido líquido del mismo se volcó cerca de la valija pero no sobre el envoltorio, de tal manera que no existió contacto con lo que había adentro. A ello pues débese que no se produjo la explosión como habría ocurrido si el contenido del tubo llegara a comunicarse con los elementos que conformaban el paquete colocado en el maletín. El ácido cayó sobre uno de los ángulos de la valija lo que produjo una llamarada. En el maletín había 50 barras de gelinita, 32 clavos de 5 pulgadas, 11 clavos de 3 pulgadas, un bulón de hierro, 2 tornillos de igual metal, y algodón. La carga de la bomba era formidable y del mismo poder que la del consulado”.

Tras estos ataques era clara la intención de los terroristas-anarquistas (Severino y compañía), atacar un objetivo, en este caso el consulado y la farmacia de un fascista, sin importar que se hirieran personas “inocentes”. El atentado es condenado por la mayoría de los anarquistas de la época, que lo catalogan como “obra del fascismo” renegando al mismo tiempo que haya sido obra de anarquistas, con esto se produce un rompimiento total entre secciones ácratas ya que Di Giovanni defendería intransigentemente hasta su muerte los actos en los que estuvo involucrado, los cobardes de “La Protesta” se posicionaron:

“Anarquismo no es terrorismo. ¿Cómo puede ser obra de un hombre consciente, de un revolucionario, un acto de cobardía que causa víctimas inocentes sin que aparezca por ninguna parte el motivo político que lo determinó? (…) Es la cobardía moral que inspira esa clase de venganzas la que nos lleva a poner el dedo en la llaga del terrorismo provocador que desde hace tiempo tiene por escenario la capital de la república”.

Las declaraciones de “La Protesta” hasta caen bien a la policía que busca sin descanso a Di Giovani y su banda, esto se puede leer en una entrevista hecha al subcomisario Garibotto (jefe de Orden Social), después del atentado por el periódico socialista “La Vanguardia” el 26 de mayo de ese año:

“¿Qué cosa espantosa el atentado, no? Cuando yo vi aquellas piernas y brazos por aquí y por allá y esos ayes lastimeros, me flaquearon las piernas. Pero cómo será de brutal esto que hasta los anarquistas están indignados. Estamos muy contentos con el editorial de ‘La Protesta’. ¿No lo han visto? Muy bueno. Y otros anarquistas han venido a ofrecernos su cooperación, indignados por el hecho. Han prometido avisarnos cualquier cosa que sepan. Y es lógico, porque aquí hay mucha libertad y estas cosas si se repiten pueden provocar una reacción del gobierno”.

Severino respondería a tanta infamia desde el periódico anarquista “La Diana” de Paris, bajo un pseudónimo:

“Es curioso que toda la prensa ‘revolucionaria’ atribuya los atentados al fascismo, mientras los periódicos anarquistas (?), desaprueban, repudian, reniegan y condenan. Los frailes recoletos del anarquismo unionista denuncian a la ‘infame tragedia’ digna de haber sido cometida por los fascistas y no por los anarquistas. Se inspiran en un cristianismo ovejuno, y gesticulan como Jesús crucificado cuando en realidad son como los tantos viles Pedro de Galilea (’En verdad os digo, antes que cante el gallo tres veces, Pedro me negará’). Y así traicionan. He visto el renegar y condenar en los labios de muchos cobardes aterrorizados. Sofistican como tantos canónigos y jesuitas envilecidos. Algunos muertos en el atentado: Virgilio Frangioni, fascista, y el cura Zaninetti, director de la ‘Italia Gens’, cueva de espías, bastan para abrir las glándulas lacrimales a los cocodrilos de todas las categorías. Los periódicos anarco-sindicalistas y anarquistas rivalizan entre sí para ver quién es más innoble y vil. Así, por ejemplo, el Comité pro Presos, ‘La Protesta’ anarcosindicalista, ‘La Antorcha’ anarquista (que elogió siempre la dinamita) han regado lágrimas cobardes y viles. Y hasta han merecido los elogios de la policía y de toda la prensa conservadora por su magnífica labor de castrados. ‘La Nación’, ‘La Razón’ y ‘La Prensa los han marcado a fuego así: ‘El último atentado contra el Consulado ha sido repudiado también por las distintas tendencias del anarquismo’. Claro las tendencias de la vileza”.

Por ultimo escribe una frase del terrible Galleani:

“Es una cobardía suprema repudiar el acto de rebeldía para el cual nosotros mismos dimos la primera semilla”.

En otro texto con diferente seudónimo Severino escribía lo siguiente dejando de ver su actitud indiscriminada no-humanista:

“(…) el atentado contra el cubil de la Avenida Quintana [consulado italiano] y contra los padres eternos del fascismo que también en la tierra del exilio intentan hacer surgir las escuadras de la muerte. Sólo en la Argentina, esparcidas por varias regiones, existen treinta y seis secciones fascistas. ¿Inocentes? También en Milán, en el teatro Diana y en la Plaza Giulio Cesare, los muertos eran inocentes. Inocentes que aplauden al rey y apuntalan el trono con su pasividad; que hoy se privan de una jornada de labor sólo para ir a aplaudir al aviador fascista De Pinedo quien, en nombre del Duce y de los ‘altos destinos de la Italia Imperial’ amalgama el fascismo con la efímera gloria de su hidroplano.

Esa es la estructura pútrida y apolillada en que se basa el antifascismo, que en nombre de todas las conveniencias arroja flechas y fulmina al iconoclasta que sin permiso y sin consenso actúa, rompe y golpea”.

“Para el anarquismo —para nosotros— no queda otro camino que aquel que otros recorrieron con todas las suertes, con todas las glorias, con todos los heroísmos y con todas las audacias. La senda de la acción más desprejuiciada [indiscriminada] que triture bajo su fuerza gigantesca ese derecho de matar reservado al fascismo. Desde hace dos lustros somos los únicos que tuvimos la audacia de violar en toda ocasión el derecho de ellos. Desde hoy centuplicaremos esta audacia (…)”.

-26 de mayo 1928: Unas semanas después del atentado contra el Consulado Italiano, el grupo de Di Giovanni coloca una bomba que destruye la entrada de la casa del coronel italiano Cesar Afeltra en Argentina. El militar fascista que se encontraba en su hogar y el cual estaba custodiado por policías que abandonaron el sitio para ir a tomar algo fuerte aun bar cercano, el terrorista aprovechó la oscuridad de la noche para dejar la bomba. Tras la explosión los vidrios de tres manzanas (afectando a civiles “indefensos”) fueron destrozados por la onda expansiva. Según la prensa, el poder de la bomba era tan alto que amenazaba la estabilidad del edificio.

-31 de mayo 1928: El escondite de los anarquistas-terroristas que habían estado azotando Buenos Aires durante las últimas fechas, fue descubierto por un niño que iba persiguiendo a su coneja que había escapado de un corral vecino, el niño había abierto una de las puertas de la pequeña casa en Lomas de Mirador y una llamarada lo había sorprendido, el niño junto con su coneja salió corriendo del lugar dado aviso a sus familiares, cuando la policía llegó al lugar y abrió una de las puertas una pequeña explosión se había suscitado también, el almacén había sido diseñado para que los explosivos detonaran al abrir las puertas si la policía lo encontraba (solo los terroristas lo sabían desactivar), y así no dejar ni materiales almacenados ni personas vivas que incautaran dichos materiales, pero por la humedad del lugar los explosivos solo soltaron pequeñas llamaradas que no hirieron a nadie. Los propietarios del almacén: Severino y su banda.

Cabe señalar que después de este hecho, el anarquista individualista italiano Francesco Barbieri, quien era el que había enseñado al grupo de Severino a fabricar explosivos, decidió huir de Argentina, el hombre de aspecto inocente y tremendamente audaz para despistar a la policía era uno de los más importantes “dinamiteros” anárquico en dicho país como en España, Ginebra, Brasil, Italia, Francia, entre otros.

-10 de junio 1928: Potente explosión se presenta en la casa de Michele Brecero, prominente fascista del centro de Buenos Aires.

-11 de junio 1928: Explosivo estalla en la casa del Cavaliere R. De Micjelis, consular de Italia en Argentina.

-10 de noviembre 1928: Un maletín encontrado por un curioso, (que era un empleado del Banco de Boston) cerca de la Catedral argentina explota matándolo de inmediato, deja herido gravemente a un policía y generando daños considerables a los ventanales aledaños.

Los medios de comunicación apuntan hacia Di Giovanni como el responsable tras conocer su carácter indiscriminado, el periódico católico “El Pueblo” lo cataloga como “el hombre más maligno que jamás pisó tierra argentina”.

-14 de noviembre de 1928: Una carga explosiva de las que acostumbran detonar los bandidos de Di Giovanni detona en el Palacio de Justicia de Rosario, Argentina, en seguida otros explosivos detonaron en el Banco de la Nación, en los Tribunales y en el Puente de Ferrocarril de Santa Fe, todos estos actos pese a la muerte del empleado bancario hace cuatro días.

-25 de abril 1929: Un ex-colaborador del periódico Culmine llamado Giulio Montagna, es asesinado a tiros por terroristas anarquistas, esto por delatar la ubicación de Severino Di Giovanni a la policía argentina.

-22 de octubre 1929: El Subcomisario Juan Velar, odiado por anarquistas, sufre un atentado, dos hombres lo increpan y le disparan en la cara, no matándolo, pero si desfigurándolo de por vida, (ojo derecho perdido, dentadura destrozada y perdida de la gran parte de la nariz), Paulino Scarfó y Severino los culpables dice Velar.

-25 de octubre 1929: Un grupo de terroristas anarquistas asesinan de tres tiros en el pecho al anarquista español Emilio López Arango, responsable del periódico anarquista difamador de los anarco-bandidos “La Protesta”. Desde que Severino comenzó con su campaña de terror, Arango comenzó la suya contra los actos terroristas anarquistas jodiendo a Severino, tildándolo de “agente fascista” y difamándolo frente al extenso movimiento obrero anarquista de la época, por lo que se ganó su merecida ejecución.

Uno de los tantos párrafos venenosos de “La Protesta” del 25 de mayo de 1928 rezaba:

“Ya expusimos claramente el criterio que los anarquistas tenemos respecto a ese terrorismo anónimo e irresponsable; odioso porque causa víctimas al azar y porque no puede ser nunca el exponente de un alto espíritu y de una clara conciencia revolucionaria.”

Lo impresionante es como estas mismas palabras se vuelven a repetir en boca de algunos anarquistas modernos condenando los ataques despreocupados de los eco-extremistas…

Antes de la ejecución de López Arango, este había ya recibido por medio de sus compañeros numerosas advertencias (las cuales omitió), como la que avisaba el anarco-bandido uruguayo Miguel Arcángel Rosigna:

‘Paren por favor esa campaña que Severino está dispuesto a todo’.

Después de su asesinado un grupo nutrido de anarquistas amigos de Arango buscaron sin éxito a Di Giovanni entre los obreros panaderos, (que para ese entonces eran el sector anarquista más radical), los cuales nunca dijeron nada, al mismo tiempo la policía advertía al amigo entrañable de Arango, el también anarquista español Diego Abad de Santillán lo siguiente:

“bien, bajo nuestra responsabilidad vaya usted armado porque la banda de Di Giovanni lo va a matar.”

-12 de febrero 1930: El terrorista anarquista Giuseppe Romano (Ramé) del grupo de Di Giovanni, quien se encontraba detenido y sentenciado a 8 años de presidio es liberado del hospital en donde se encontraba siendo atendido tras reportarse como “enfermo”. Un grupo de cinco bandidos armados lo saca del hospital.

-12 de enero 1930: Bomba detona en consulado italiano en Córdoba, Argentina, dejando daños e hiriendo a un agente.

-20 de enero 1931: Tres potentes explosivos detonan en tres estaciones de subterráneos en Buenos Aires. Los daños fueron serios y los atentados arrojaron cuatro muertos y veinte heridos, todos civiles.

-1 de febrero 1931: Severino Di Giovanni es fusilado, antes de ser detenido asesina a un policía y deja a otro mal herido los cuales lo intentaron detener junto con otras decenas de policías armados, en el tiroteo una niña resulta muerta.

Di Giovanni muere de frente mirando los ojos de sus asesinos gritando su último aliento como un animal salvaje con la frase maldita: ¡Evviva l’anarchia!

El testigo Roberto Arlt describió la ejecución de Severino:

“Las 5 menos 3 minutos. Rostros afanosos tras de las rejas. Cinco menos 2. Rechina el cerrojo y la puerta de hierro se abre. Hombres que se precipitan como si corrieran a tomar el tranvía. Sombras que dan grandes saltos por los corredores iluminados. Ruidos de culatas. Más sombras que galopan.

Todos vamos en busca de Severino Di Giovanni para verlo morir.

Espacio de cielo azul. Adoquinado rústico. Prado verde. Una cómoda silla de comedor en medio del prado. Tropa. Máuseres. Lámparas cuya luz castiga la oscuridad. Un rectángulo. Parece un ring. El ring de la muerte. Un oficial. ‘… de acuerdo a las disposiciones… por violación del bando… ley número…’

El oficial bajo la pantalla enlozada. Frente a él, una cabeza. Un rostro que parece embadurnado de aceite rojo. Unos ojos terribles y fijos, barnizados de fiebre. Negro círculo de cabezas.

Es Severino Di Giovanni. Mandíbula prominente. Frente huida hacia las sienes como la de las panteras. Labios finos y extraordinariamente rojos. Frente roja. Mejillas rojas. Pecho ribeteado por las solapas azules de la blusa. Los labios parecen llagas pulimentadas. Se entreabren lentamente y la lengua, más roja que un pimiento, lame los labios, los humedece. Ese cuerpo arde en temperatura. Paladea la muerte.

El oficial lee:

‘… artículo número… ley de estado de sitio… superior tribunal… visto… pásese al superior tribunal… de guerra, tropa y suboficiales… ‘

Di Giovanni mira el rostro del oficial. Proyecta sobre ese rostro la fuerza tremenda de su mirada y de la voluntad que lo mantiene sereno.

‘estando probado apercíbase al teniente… Rizzo Patrón, vocales… tenientes coroneles… bando… dése copia… foja número…’

Di Giovanni se humedece los labios, con la lengua. Escucha con atención, parece que analizara las cláusulas de un contrato cuyas estipulaciones son importantísimas. Mueve la cabeza con asentimiento, frente a la propiedad de los términos con que está redactada la sentencia.

‘Dése vista al ministro de Guerra… sea fusilado… firmado, secretario…’

— Quisiera pedirle perdón al teniente defensor…

Una voz:— No puede hablar.

Llévenlo.

El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja del adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quién sabe!

El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta el agua para tomar el mate.

Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar.

Ha formado el blanco pelotón fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Este grita:

—Venda no.

Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso. Surge una dificultad. El temor al rebote de las balas hace que se ordene a la tropa, perpendicular al pelotón fusilero, retirarse unos pasos. Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas?

— Pelotón, firme. Apunten.

La voz del reo estalla metálica, vibrante:

— ¡Viva la anarquía!

— ¡Fuego!

Resplandor subitáneo. Un cuerpo recio se ha convertido en una doblada lámina de papel. Las balas rompen la soga. El cuerpo cae de cabeza y queda en el pasto verde con las manos tocando las rodillas.

Fogonazo del tiro de gracia.

Las balas han escrito la última palabra en el cuerpo del reo. El rostro permanece sereno. Pálido. Los ojos entreabiertos. Un herrero martillea a los pies del cadáver. Quita los remaches de grillete y de la barra de hierro. Un médico lo observa. Certifica que el condenado ha muerto. Un señor, que ha venido de frac y con zapatos de baile, se retira con la galera en la coronilla. Parece que saliera del cabaret. Otro dice una mala palabra.

Veo cuatro muchachos, pálidos, como muertos y desfigurados, que se muerden los labios; son: Gauna, de ‘La Razón, Álvarez, de ‘Última Hora’, Enrique González Tuñón, de ‘Crítica’, y Gómez, de ‘El Mundo’. Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la Penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara:

—Está prohibido reírse.

— Está prohibido concurrir con zapatos de baile”

Culminando con este texto, cabría mencionar que los hechos registrados arriba son los que consideramos los más importantes dentro de la época en que acontecieron, al mismo tiempo como se pudo leer, no solo hemos registrado los ataques indiscriminados de los anarquistas-terroristas, sino también su capacidad de cometer delitos formidables como el almacenaje de explosivos, utilización de armas de fuego, asesinato, emboscadas, complicidad, falsificación de documentos y monedas, agitación, robo, atentados dinamiteros, fuga de presos y otros crímenes no menos importantes.

Es bien sabido por los que conocen el tema, que la mayoría de los anarquistas citados tenían muy presentes sus aspiraciones políticas, las cuales estaban del lado del humanismo y sus cimientos, la “libertad” y la “dignidad humana”. Al leer sus cartas y los textos de estos, así como sus responsabilidades de sus “terribles” actos, uno se puede percatar de su lenguaje a favor del “pueblo”, del “proletario”, del “oprimido”, de la “lucha de clases”, etc., consignas que en su tiempo eran vistas con buenos ojos por muchos anarquistas partidarios de la violencia, ya que las condiciones en las que se desarrollaban como individuos dentro de aquella sociedad, los incitaban a proclamarse de esta manera, sin embargo, una cosa fueron sus palabras y otra cosa muy diferente fueron sus actos, los cuales rescatamos y son prueba irrefutable de la fiereza de los anarquistas que antaño, fueron muy diferentes a la versión imperante del anarquista moderno, convertido en una caricatura por su aceptación de los valores morales “alternativos” y civilizados.

El legado de los anarquistas partidarios de la violencia extremista ha sido casi completamente borrado y olvidado de la historia oficial y no oficial, muy pocos son los que reconocen a los verdaderos anarquistas que como Severino, Buda, Bonnot, Rosigna, y otros dentro (o no) de este ensayo, ejecutaron atentados en contra de sus objetivos sin importar afectar a terceros, quienes para ellos, el medio no importaba para la consecución de un fin.

Que cada quien saque sus conclusiones, que yo ya saqué las mías…

“Yo digo que lo más importante en tu vida eres tú mismo, a la mierda la familia, el estado, el partido, a la mierda la anarquía”

Mauricio Morales
Mira també:
https://www.youtube.com/watch?v=XiVTTtgtFxw
https://www.youtube.com/watch?v=hYOWU9JRkNM

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Comentaris

Re: Anarquistas Indiscriminados
15 nov 2016
Buena pedrada tienen algunos en el movimiento anarquista , ya salió la gilipollez de la semana en indymedia,venga ahora a defender ataques indiscriminados a civiles , lo bueno es que sois de los de "mucho ruido y pocas nueces" y barbaridades por la boca decís unas cuantas pero luego no sois capaces ni de pegar un cartel.
Re: Anarquistas Indiscriminados
15 nov 2016
El texto muestra un desconocimiento brutal de la historia del anarquuismo y sus prácticas por ejemplo en Barcelona en la llamada época de la "Rosa de Foc " se dio un retroceso de la lucha anarquista y su movimiento .Os haceis pagas con la violencia y no teneis capacidad de analisis es lamentable. Yo me pregunto que hace más daño al poder un pueblo organizado y armado derrotando a los militares como paso en el 36 o una bomba mal puesta en un cafe que eentre sus victimas tiene a propios anarquistas. Cada una que escoga. Salut y Revolución Social
Re: Anarquistas Indiscriminados
15 nov 2016
Basicamente defienden que si el Severino di Giovanni se cargó a López Arango era por que éste se lo merecía. En plan: "No estoy de acuerdo con tus opiniones, mereces morir, puto refor".

Me pregunto qué modelo de sociedad saldría si gente endiosada hoy como di Giovanni hubiera triunfado en su "insurrección".
Re: Anarquistas Indiscriminados
15 nov 2016
No dice nada del confidente y su familia que llenó de bombas Barcelona por orden de la policía. Trull? o algo así?

A ver si miramos lo que hacemos y a quien beneficia. Que si no, estamos haciendo el juego a ciertos elementos infiltrados y a sus jefes. No seamos tontos útiles del facherio institucional.
Re: Anarquistas Indiscriminados
15 nov 2016
Alguna vez se hará justicia a los anarquistas y a sus métodos: nosotros no tenemos a nadie quien nos financie nuestras actividades, como la policía es financiada por el Estado, la Iglesia tiene sus fondos propios, o el comunismo tiene una potencia extranjera detrás. Por eso, para hacer una revolución, tenemos que tomar los medios saliendo a la calle, a dar la cara.
(Miguel A. Roscigna)

En mi opinión, el texto hace una crítica muy acertada, que tiene que ver con una realidad como la de la desaparición de la violencia anarquista de la historia del movimiento libertario.

Y eso no significa hacer una defensa de las acciones violentas indiscriminadas.

El texto concluye diciendo: "Que cada quien saque sus conclusiones, que yo ya saqué las mías…", y eso no es ni más ni menos que un ejercicio de libertad.

El texto "básicamente" da por hecho que el asesino de Arango fue Giovanni, algo que nunca se pudo demostrar. Lo que sí se demostró sin esfuerzo alguno, fueron las graves acusaciones de Arango hacia Severino. Es decir, "no estoy de acuerdo con tus opiniones y por ello te difamo..., que para eso el periódico es mio".

Hay quien se hace preguntas de ficción, sin prestar suficiente atención a la realidad que tienen delante.

Y esa realidad es que en el anarquismo han pervivido diferentes tendencias con estrategias distintas. El problema en realidad es cuando una quiere imponerse a la otra, o la otra menosprecia a la una y no se reconocen.

Otra de esas realidades es que hay quien no tiene en cuenta los contextos en los que cada una de esas tendencias decidió una práctica u otra.

Y no podemos olvidar esa otra realidad de quienes todavía rescatan aquellas polémicas y las trasladan en el tiempo para crear discusiones que están fuera de su tiempo, y así evitar los debates que nos corresponden.

Y sí, dentro del movimiento anarquista hay una línea de confrontación permanente de unxs contra otrxs, sin que obedezca a la cotidianidad que nos ha tocado vivir.

Entre lxs anarquistas de la violencia también tuvieron sus diferencias. El texto y sus detractores, por otra parte, olvidan que Durruti fue uno de esos anarquistas. Ambas partes prefieren tenerlo como póster en sus locales, los menos defendiendo la acción directa violenta e indiscriminada, los otros las acciones violentas "limpias" y los más, despreciando todo tipo de acción directa violenta, aunque algunos de ellos apuesten por el acercamiento a la violencia más letal de todas: la parlamentaria o institucional.
Re: Anarquistas Indiscriminados
15 nov 2016
Tu lógica es muy parecida a la de los jueces de la audiencia nacional.
Del texto puedo sacar muchas conclusiones, pero ninguna que se acerque a la "defensa de ataques indiscriminados a civiles".

Tu manera de razonar se parecería a pensar que como te alarmas de "ataques indiscriminados a civiles", justificas los ataques indiscriminados a quienes no son "civiles", y seguro que no es así.

Como ves, las "gilipolleces" no sólo salen por la boca, hay quien las cuelga en internet y las hace públicas. Y por cierto, aunque las repercusiones sean muy distintas, salir hoy a pegar carteles está casi tan desfasado, como salir a poner bombas...
Sindicat