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La transición incompleta
11 ago 2003
LA TRANSICIÓN INCOMPLETA
por VICENÇ NAVARRO

Una consecuencia del dominio que la derecha tuvo en el proceso de
transición española de la dictadura a la democracia (erróneamente
definido como modélico) ha sido el conservadurismo de las culturas política y mediática de nuestro país, fenómeno comentado por varios observadores extranjeros de nuestra realidad que han señalado que el centro de gravedad del espectro político español está situado más a la derecha que en el resto de la Unión Europea. Ello explica que políticas públicas de centro en la UE, por ejemplo, aparezcan como de izquierda e incluso izquierdistas (de izquierda radical) en nuestro país.

Permítame el lector mostrar varios casos representativos de lo que digo.
Hoy en Europa el Gobierno del Sr. Blair en Gran Bretaña es considerado
como un punto de referencia para el centro europeo. En España, tanto el presidente del Gobierno español, Sr. Aznar, como el presidente de la Generalidad, Sr. Pujol (ambos se autodefinen como líderes del centro español y catalán respectivamente), han expresado en más de una ocasión su afinidad política con el Sr. Blair, representante del centro europeo. Ahora bien, cuando analizamos las políticas públicas más importantes del Gobierno del Sr. Blair, podemos ver que en España tales políticas se considerarían -tanto por
aquellos líderes, como por la mayoría del establishment mediático y
político del país- como claramente izquierdistas. Veamos. Una de las
políticas públicas más importantes del Gobierno de Blair ha sido la de
imponer impuestos a los beneficios exuberantes de las empresas
privatizadas por el Gobierno conservador de la Sra. Thatcher, destinando
tales fondos a la formación profesional y a la creación de empleo. La
aplicación en España de tal política significaría que el Gobierno
español conseguiría a través de los impuestos sobre los superbeneficios
de Telefónica, de las compañías eléctricas y de otras compañías
privatizadas más de medio billón de pesetas con los cuales podría,
además de rebajar los precios de tales servicios a los usuarios,
financiar programas de creación de empleo. Tales fondos podrían
contribuir a financiar, por ejemplo, la universalización de los
servicios de ayuda a las familias como escuelas de infancia de 0 a 3
años y servicios domiciliarios para personas dependientes garantizando
tal provisión como un derecho de ciudadanía. Estos servicios proveerían
230.000 nuevos puestos de trabajo.

El supuesto "centro" español y el "centro" catalán no sólo no han hecho
suyas tales propuestas de gravar los superbeneficios de las empresas
privatizadas, sino que, al contrario, han aprobado políticas en sentido opuesto, favoreciendo la desgravación de los beneficios de tales empresas privatizadas, ofreciéndoles además incentivos, como ha sido el caso con las compañías eléctricas a las cuales se les ha dado una subvención de 1,2 billones. El lector recordará que, cuando hace unos años un dirigente socialista hizo la propuesta de gravar los excesos en los beneficios empresariales (como lo está haciendo el centrista Blair en las empresas privatizadas), la respuesta casi unánime de los establishments mediático y político del país fue de una dura condena, acusándole de "izquierdista radical". Por fin, tal propuesta ha sido aceptada por las izquierdas, años después de que se condenara por radical.

Veamos otro ejemplo de la falta de coincidencia entre el centro europeo
y el centro español o catalán. Una de las primeras medidas que tomó el
Gobierno de Blair fue la de eliminar la desgravación fiscal de las pólizas a las compañías de aseguramiento sanitario privado, cancelando a su vez la
mercantilización de los servicios sanitarios que la Sra. Thatcher había
introducido en el Servicio Nacional de Salud de la Gran Bretaña. La Sra.
Thatcher había establecido mercados internos dentro del sector sanitario, forzando a los hospitales y centros de salud a competir (en lugar de cooperar) entre ellos, estimulándoles a que vendieran sus
servicios a las compañías de seguros sanitarios privados. Pues bien, el
autodefinido centro español y catalán ha aprobado políticas sanitarias
en el Parlamento español que son más cercanas a las políticas de la Sra.
Thatcher que a las del Sr. Blair. Tanto el "centro" español como el
catalán han apoyado una reforma del IRPF que desgrava el aseguramiento
sanitario privado estimulando que las empresas aseguren privadamente a
sus profesionales y empleados. También han establecido las fundaciones
sanitarias dando plena autonomía a cada centro público sanitario,
estimulándole a que optimice sus ingresos a base, por ejemplo, de
contratos con las compañías de seguro sanitario privado con lo cual
veremos (como ocurría en el SNS británico bajo el Gobierno de Thatcher)
en los hospitales públicos salas para pacientes públicos y salas para
pacientes privados que tendrán privilegios negados a los pacientes
públicos, rompiendo así con el principio básico en el Sistema Nacional
de Salud que a la población se la atiende según su necesidad y no según
su aseguramiento.

Estos son ejemplos de cómo lo que es centro en la UE se define como
izquierdista en nuestro país y cómo las políticas supuestamente
centristas en nuestro país son semejantes a las derechistas en la UE.
Entre estas políticas diferenciales hay una que está perjudicando muy
seriamente al país; el amplio consenso en el "centro" español y catalán
de que no puede aumentarse el gasto público. Pudimos leer hace sólo unas
semanas en este diario a un articulista (que también se define de
centro) alertando al lector que una consecuencia del gobierno de
izquierdas sería una expansión del gasto público, rompiendo con la
estabilidad de tal gasto que él consideraba necesario para el bienestar
económico del país.

En realidad este punto de vista "centrista" es representativo de la
enorme mayoría de los medios de información españoles. No hay ningún
diario en España que haya editorializado en los dos últimos años a favor de un aumento del gasto público y/o social, tal como lo han hecho Le Monde en Francia, The Guardian en Gran Bretaña y muchos otros diarios de orientación de centroizquierda, realidad que refleja la menor diversidad ideológica de
la prensa en España que en la mayoría de países de la UE. Pues bien,
esta petición de no aumentar el gasto público y social (de los más bajos
en la UE) se está haciendo en un periodo en que el gasto público y
social como porcentaje del PIB ha disminuido notablemente sin que ello
haya sido editorializado críticamente en ningún diario. En realidad, el
articulista supuestamente de centro al que hice referencia antes, en su
evaluación del Gobierno de Aznar en un artículo más reciente, definía la
política social de tal gobierno como brillante, gracias a haber seguido
políticas centristas. Tales "brillantes políticas centristas" se han
caracterizado por un descenso muy notable del gasto público y social.
Este último ha descendido de un 22,51% del PIB en 1996 a un 20,7% en
1999, distanciándonos todavía más del promedio del gasto social en la
UE. También han disminuido los fondos públicos estatales a la Seguridad
Social, que financia las pensiones (de las más bajas de la UE). Un
descenso similar ha ocurrido en los servicios de ayuda a la familia, en
la educación pública y en la sanidad pública. El descenso del gasto
sanitario público como porcentaje del PIB es incluso mayor si se excluye
el capítulo de farmacia, que consume más del 20% del gasto público
sanitario español, debido al enorme poder de la industria farmacéutica.
El gasto público sanitario no farmacéutico per capita es hoy de los más
bajos de la UE, escasez que explica en gran parte los grandes problemas
del sector sanitario español, incluyendo el catalán. Igualmente, el
gasto educativo público ha descendido de un 4,97% del PIB en 1996 a un
4,84 en 1999, aumentando todavía más la distancia con el promedio de la
UE, 6,4%.

Paralelamente a esta disminución del gasto público y social, hemos visto
un aumento muy favorable de los beneficios empresariales (y sobre todo
de las empresas privatizadas) a la vez que ha ocurrido un descenso de la
participación de los salarios en la distribución de la renta nacional.
Estas políticas públicas muestran que los que se autoproclaman como de
centro en España son, en términos europeos, derecha. En realidad la
derecha española está más a la derecha que la gran mayoría de la derecha
europea. La mayoría de los partidos de la derecha europea, por ejemplo,
ha condenado los regímenes fascistas y nazis que tuvieron en sus propios
países. Este no ha sido el caso en España donde el PP no sólo no ha
condenado el régimen franquista, semejante a aquellos regímenes nazi y
fascista, sino que incluso ha favorecido que las fuerzas profranquistas
canalicen su voto hacia el PP, lo cual explica la situación paradójica
que en un país como el nuestro donde todavía hay miles de bustos del
dictador en plazas públicas no haya un partido ultraderechista. Como
comentaba irónicamente el periódico The Guardian recientemente
(2.12.99), España es el único país en Europa que no tiene derecha ni
ultraderecha. La diferencia entre Austria y España es que en Austria el
Sr. Haider y sus seguidores están fuera del PP austríaco y en España
están dentro del PP.

Es muy importante para la salud democrática de nuestro país que la
transición se complete y se corrijan los déficits democráticos,
incluyendo la corrección del discurso, cultura y prácticas políticas para que éstas estén más de acuerdo con el resto de la UE. Necesitamos una derecha democrática y dialogante que rompa clara y definitivamente con la ultraderecha y el franquismo, condenando a ambos. Y necesitamos también unas izquierdas plurales que, como ocurre en el resto de Europa, gobiernen el país modernizándolo, lo cual pasa por una convergencia no sólo monetaria y económica sino también social hacia Europa, con una expansión
muy notable de nuestro Estado del Bienestar, profundizando notablemente
en los cambios ya iniciados en los años ochenta, incorporándose a las
políticas socialdemócratas de Europa que han mostrado que equidad y
eficiencia económica no sólo no son incompatibles sino que son
complementarias.

Las notas de alarma de desastre económico que tanto la derecha española
como la catalana han anunciado en caso de que gobiernen las izquierdas,
contrastan con voces más objetivas, tales como la del corresponsal económico del New York Times en Europa, el Sr. A. Andrews, que en un artículo en el Herald Tribune (9-10-1999) sobre la situación económica en Europa, concluía que "podemos hablar de nuevo del sorprendente milagro de recuperación de
Suecia, confirmando que han sido los países que han seguido con mayor
consistencia la estrategia socialdemócrata, es decir, los países
nórdicos escandinavos y el Gobierno de Jospin, los que han sido más
exitosos económicamente en Europa". Tanto Suecia como Dinamarca, así
como Francia (gobernados por alianzas y/o coaliciones de izquierdas
plurales que incluyen a socialdemócratas y comunistas) están llevando a
cabo políticas económicas y sociales socialdemócratas que incluyen
políticas expansivas del Estado del Bienestar que han facilitado su
recuperación económica. El programa de gobierno propuesto por las
izquierdas en España es un programa que ha mostrado en otras coordenadas
su equidad social y su eficiencia económica.


Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra.

Comentaris

Re: La transición incompleta
11 ago 2003
En Navarro té un bon llibre titulat "Democracia incompleta, bienestar insuficiente". És bastant clarificador del que preténen els líders de dretes que governen avui als nostres entorns inmediats.....
Re: La transición incompleta
12 ago 2003
Qui no està decepcionat amb el que hi ha ara quan ja fa dècades que es va fer la transició?
La transició incompleta?
Potser si.
Re: La transición incompleta
12 ago 2003
Muy interesante el artículo sobre las políticas económicas del "centro", sólo una visión amplia permite ver la trayectoria derechista del PP. Cosa que, por cierto, nunca veremos publicada en ningún periódico ni emitida en ninguna televisión. Allí sólo encontraremos las ayudas puntuales (los tan famosos 300 euros por madre trabajadora con hijos)que nos ofrecen en períodos de crisis hegemónica: recordad la de promesas que hicieron cuando creían que iban a perder las elecciones. Entonces sí que parecen tener toda una batería de propuestas sobre gasto público.

Lo más triste: que la gente lo agarra cuando se lo ofrecen (los gallegos, por ejemplo) y después Dios proveerá.

Una pregunta al aire: ¿qué diferencias en política económica hay entre el PSOE y el PP? No me refiero a propuestas personales, sino a programas escritos y aprobados por la dirección. ¿Hay dentro del PSOE alguna propuesta sobre una distribución de la renta más justa? ¿Apoyan la Renta Básica? ¿las 35 horas? ¿la subida de impuestos directos?,... en definitiva: ¿existe dentro del PSOE una plan económico de izquierdas?
Re: La transición incompleta
13 ago 2003
La teva pregunta es respón sola, per desgracia, no hi ha cap diferència significativa. Que representi una millora evident de les nostre condicions de treball en precari pel que fa als contractes, al temps, etc.
Sindicat