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Notícies :: corrupció i poder
"El triunfo de los pornógrafos."
10 ago 2016
Que comporta la pornografia?
Les invito a leer y compartir el artículo que acabo de terminar de traducir, no tiene desperdicio. Dedicado especialmente a las personas de izquierda.

"El triunfo de los pornógrafos."

Por LIERRE KEITH, traducción de Ana G. Aguilar.

El triunfo de los pornógrafos es una victoria del poder sobre la justicia, de la crueldad sobre la empatía, de los beneficios sobre los derechos humanos.

Podría hacer declaraciones contra Walmart o McDonalds y los progresistas estarían ansiosamente de acuerdo. Todos entendemos que Walmart destroza las economías locales, y que ha provocado un empobrecimiento implacable de las comunidades a lo largo de los EEUU, ya casi completado. Y que esto, también depende de las condiciones de semi esclavitud de los trabajadores en China para producir las montañas de basura barata que vende Walmart, y, finalmente, del crecimiento sin fin del modelo capitalista que está destruyendo el mundo.

Nadie en la izquierda afirmaría que la basura barata que produce es sinónimo de igualdad o libertad. Nadie defiende a Walmart diciendo que los trabajadores chinos o americanos, quieren trabajar allí. Los izquierdistas entienden que la gente hace lo que tiene que hacer por una cuestión de supervivencia, que cualquier trabajo es mejor que ningún trabajo, y que el salario mínimo y la ausencia de beneficios son causa de revolución, no hacen una defensa de dichas condiciones. Lo mismo con McDonalds. Nadie defiende lo que McDonalds hace a los animales, a la tierra, a los trabajadores, a la salud humana, y a nuestras comunidades, señalando que la gente delante de la grasa hirviendo consiente en sudar todo el día, o que los granjeros de cerdos firman “voluntariamente” contratos que casi no les da para vivir. El asunto no está en el consentimiento, sino en el impacto social de la injusticia y en la jerarquía, en cómo las corporaciones son, esencialmente, armas de destrucción masiva. Enfocarse en el momento de la elección individual no nos llevará a ningún lado.

El problema son las condiciones materiales que hacen que llevar a una persona a quedarse ciega en una factoría de micro chips en Taiwán, sea la mejor opción para algunas personas. “Esas personas son seres vivos”, reivindican los izquierdistas apelando a los derechos humanos como argumento base y como estrella guía: nosotros sabemos que las mujeres taiwanesas no son diferentes de nosotros en ningún aspecto realmente importante, y si cegarse por unos céntimos sin descanso ni para ir al baño fuera nuestra mejor opción, estaríamos ante una difícil situación.

¿Y las mujeres soportando dos penes empujando en su ano? No es ninguna exageración, ni “ponerse en lo peor”, algo de lo que son acusadas muchas feministas. El “doble-anal es de lo más normal en el “gonzo”, el porno hecho realidad gracias a Internet, el porno que no necesita un argumento, el porno que, arrolladoramente, prefiere la mayoría de hombres. Esa mujer, justo como la mujer que ensambla computadoras, sufrirá daños físicos permanentes con una alta probabilidad. De hecho, la media de lo que aguantan las mujeres en el porno gonzo son tres meses, antes de que su cuerpo diga “hasta aquí”. Así de castigadores son los actos sexuales requeridos. Cualquiera con conciencia, en lugar de una erección, puede entenderlo con sólo verlo. Si pasas unos minutos viéndolo –no masturbándote con él, sino viéndolo de verdad – podrías estar de acuerdo con el profesor Robert Jensen en que “la pornografía es lo más parecido al fin del mundo”:

“Con eso no me refiero a que la pornografía vaya a traernos el fin del mundo, no tengo visiones apocalípticas. Ni quiero decir que de todos los problemas sociales con los que lidiamos la pornografía sea el más amenazante. En su lugar, lo que quiero sugerir es que si tenemos el coraje de mirar honestamente a la pornografía actual, captaremos un guiño – de una forma muy poderosa y visceral – de las consecuencias de los sistemas opresores en los que vivimos. La pornografía es a lo que se parecerá el fin si no revertimos el curso patológico por el que vamos en esta sociedad patriarcal, de supremacía blanca, y de corporaciones depredadoras y capitalistas.

Imagina un mundo en el que la empatía, la compasión y la solidaridad – las cosas que hacen posible una sociedad humana decente – están final y completamente aplastadas por una sociedad individualista, y emocionalmente separada por la búsqueda del placer inmediato. Imagina esos valores acabados en una sociedad estructurada por múltiples jerarquías en las cuales las dinámicas de dominación/subordinación dan forma a las relaciones y a nuestra interacción…

Cada año mi sensación de desesperación se acentúa al ver el camino por el que la pornografía y nuestra cultura pornográfica nos lleva. Esa desesperación está enraizada, no en el hecho de que un montón de gente pueda ser cruel, o en que un número de ellos, aún a sabiendas obtengan placer de esa crueldad – los humanos siempre han tenido que lidiar con ese aspecto de nuestra psicología-, sino en ¿qué pasa cuando la gente ya no puede ver la crueldad, cuando el placer en la crueldad ha sido tan normalizado que ha quedado invisibilizado para muchos? ¿Y qué pasa cuando para una parte considerable de la población masculina de nuestra sociedad esa crueldad se vuelve una parte rutinaria de la sexualidad, definiendo las partes más íntimas de nuestras vidas?

Lo que todos los izquierdistas necesitan hacer es atar cabos de la misma manera que hacen con cada una de las demás formas de opresión. Las condiciones materiales que los hombres crean como clase (la palabra es patriarcado) se traducen en que en EEUU la violencia machista es el delito violento más comúnmente cometido: hombres maltratando mujeres. Los hombres violan a una de cada 3 mujeres, y abusan sexualmente a una de cada 4 niñas antes de los 14 años. El número uno de perpretadores de abusos sexuales a niños se llama“Papá”.

Andrea Dworkin, una de las mujeres más valientes de todos los tiempos, entendió que esto era sistemático, no personal. Ella vio que las violaciones, el maltrato, el incesto, la prostitución y la explotación reproductiva trabajan todas juntas para crear una barricada de “terrorismo sexual”en el que todas las mujeres son forzadas a vivir. Nuestro trabajo como feministas que forman parte de una cultura de resistencia, no es aprender a erotizar esos actos; nuestra tarea es tirar ese muro abajo.

De hecho, los hombres de la derecha y la izquierda se alían para hacer un cómodo mundo para sí mismos que sepulta a las mujeres bajo condiciones de subordinación y violencia. Criticar la supremacía masculina trae acusaciones de censura, conservadurismo, puritanismo, y de ser aguafiestas, pero si eres capaz de ponerte en lugar de las mujeres verás que la derecha y la izquierda se alían para crear la misma hegemonía sin fisuras.

Gail Dines escribe, “Cuando critico a McDonalds, nadie me llama anti-comida.” La gente entiende que lo que esta siendo criticado es una serie de relaciones sociales injustas – con componentes ideológicos económicos y políticos – que crean más de lo mismo. McDonalds no produce comida normal. Manufactura industrialmente un producto para obtener beneficios capitalistas. No hay diferencia con los pornógrafos. Los pornógrafos han construido una industria de $100 billones anuales, vendiendo, no sólo sexo como una mercancía, que sería ya lo suficientemente horrible para nuestra humanidad colectiva, sino crueldad sexual. Ese es el corazón profundo del patriarcado, el lugar que los izquierdistas temen tocar: la supremacía masculina coge actos de opresión y los convierte en sexo. ¿Acaso puede haber un premio más poderoso que el orgasmo?

Y como se siente tan visceralmente, tales prácticas son defendidas (en el extraño caso de que una feminista sea capaz de exigir una defensa) como “natural.” Incluso cuando es envuelto con racismo, muchos en la izquierda se niegan a ver opresión en la pornografía. “Putitas latinas”, o “Trafica a mi adolescente negra” no les provoca indignación alguna, excepto placer sexual al consumir dicho material. Una sexualidad basada en la erotización de la deshumanización, en la dominación, en la jerarquía, atrae otras jerarquías y encuentra riqueza en la explotación del racismo. Lo que nunca hará, es construir una sociedad igualitaria de cuidados y respeto, el mundo que los izquierdistas dicen perseguir.

A escala global, el cuerpo desnudo de las mujeres – demasiado joven y demasiado delgado como para soportarlo – está en venta en todos lados, definiendo la edad y la imagen correcta de las mismas, y como una realidad brutal: las mujeres y las niñas son ahora el producto número uno en ventas en el mercado negro global. De hecho, hay países cuyos presupuestos se sustentan completamente en la venta de mujeres. ¿Es la esclavitud un entretenimiento sexual o un abuso de los derechos humanos? ¿De qué sirve un movimiento de cambio social que no es capaz de ver eso?

Necesitamos exponer nuestras reivindicaciones como personas que apuestan por la libertad, no la libertad de abusar, explotar y deshumanizar, sino la libertad de no ser degradadas en una cultura que celebra la violación.

Esta es la bancarrota moral de una cultura construida sobre la violación y sus subyacentes privilegios. Una ligera variante del Romanticismo, sustituyendo la emoción por el deseo sexual inmediato y un “estado natural”de privilegios. Su versión sexual es una herencia directa del “movimiento bohemio”, quienes comenzaron a exhibir en público representaciones de“transgresoras y desmesuradas atrocidades sexuales”. Gran parte de esta filosofía, inspirada en el ejemplo del Marqués de Sade, torturador de mujeres y niños. Aún así, fue tildado de ser la base e inspiración de escritores como “Baudelaire, Flaubert, Swinburne, Lautréamont, Dostoevski, Cocteau, y Apollinaire” así como de Camus y Barthes. Camus escribió, “Hace dos siglos… Sade exaltó las sociedades totalitarias en nombre del la libertad desenfrenada. Sade también presentó una teoría cercana a la Voluntad de poder de Nietzsche. En última instancia, su ética defiende“las raíces eróticas del fascismo”.

Una vez más, es hora de elegir. Las advertencias están ahí y es hora de escucharlas. Los estudiantes universitarios de hoy tienen un 40% menos de empatía que los de hace veinte años. Si la izquierda quiere articular una verdadera resistencia, una resistencia contra el poder, que rompe huesos y corazones, ríos y especies, tendrá que escuchar – y conocer finalmente – esta valiente frase de la poeta Adrienne Rich: “Sin ternura, estamos condenados.”

Este ensayo ha sido extraído del capítulo 4 “Cultura de resistencia” , Deep Green Resistance (La profunda resistencia verde) de Lierre Keith.

KEITH.TAGS: CULTURE OF RESISTANCE, DEEP GREEN RESISTANCE, LIERRE KEITH, PORN, PORNOGRAPHY, THE LEFT

Traducido para: https://stopalaculturadelporno.wordpress.com/…/el-triunfo-…/

Fuente original: http://www.feministcurrent.com/…/the-triumph-of-the-pornog…/

This work is in the public domain

Comentaris

Re: "El triunfo de los pornógrafos."
11 ago 2016
Sade es un referente que la actual pornografia y vieolencia del Poder a superado con creces... Su locura ya no es una pesadilla onírica, ni un juego surrealista de rebelión de las fantasías sino una realidad opresiva... La pornografia al mostrarlo todo esconde todo.
Re: "El triunfo de los pornógrafos."
11 ago 2016
me resulta mucho mas pernicioso y reprobable la fabrica de minas antipersona, bombas y armas en general que la pornografia, cuanta hipocresia de toda esta mierda que como decia el kanscinski de profesores y catedraticos universitarios izquierdosos.
Re: "El triunfo de los pornógrafos."
11 ago 2016
Siempre hay personas que defienden una mierda comparando la con otra más grande, para quedarse tranquilas con sus privilegios. El texto en ningún momento defiende la fabricación de armas, y probablemente los jefes de dicha industria también tienen sus manos sucias en la industria pornografica. Para abolir el sistema capitalista habra que abrir mucho más ojos que los de lxs que solamente quieren ver lo que lxs conviene criticar y el resto llaman "moral de mierda".
Re: "El triunfo de los pornógrafos."
11 ago 2016
La verdad que es complicado hablar de pornografía, pero es positivo que salgan textos como este, que hagan pensar sobre cómo se está gestionando la sexualidad que nos venden.

De mujeres supersexuadas que se follan a 50 hombras y ellas ni si quiera tienen un orgasmo decente, sino que simplemente están recibiendo corridas constantemente.

O el uso de la palabra puta, relacionado con una mujer a que le gusta mucho el sexo. La obsesión del sexo al uso del falo y que el hombre se corra.

Y por otro lado, todo el tabú social que hay respecto a todo esto, pues "nadie ve porno", "quien lo ve son unos pervertidos" y sobre el gran negocio de este mercado, mán aún todo el mundo oscuro de esto, pues quien tiene dinero realmente comete atrocidades. Y no me refiero a millones, sino a europeos que van a Thailanda, México o Sudán y violan a niñas por unos cuantos euros/dólares.

Empoderarse de nuestra sexualidad es muy importante
Re: "El triunfo de los pornógrafos."
12 ago 2016
Vaya, ¿cómo se puede debatir algo cuando, para justificar lo cuestionado o evitar entrar en el debate, se desvía la atención hacia otro lugar?

¿Qué tienen que ver las industrias armamentísticas con la crítica a la industria pornográfica? Hacer una crítica a esta industria no significa estar a favor, o encubrir, la fabricación de “minas antipersona”.

Tampoco me es muy comprensible cómo se pueden confundir, o equiparar, sexualidad y pornografía. No se trata de moralidad de lo que se habla, sino de cuestiones que tienen más que ver con la ética, los deseos, las pulsiones y/o las opresiones.

En lo sexual no hay nada “oscuro”. Lo oscuro en todo caso está en la mente de quien lo cosifica todo, en la pulsión que necesita del dolor del otro o propio para despertar su líbido, algo muy diferente del juego amoroso y sexual, que es algo más diverso y puntual del momento.

Y no nos engañemos, salvo excepciones, todo ese espectáculo porno que se ha construido desde lo alternativo, no es más que otra muestra de lo mismo. Una producción más de mercancías, productos, para el consumo acrítico en los espacios alternativos.

Pero eso no sucede solo con la pornografía, la sexualidad es otro de esos ámbitos en los que el pensamiento burgués ha triunfado sobre el libre deseo de las personas, y así, propuestas como el poliamor, tan promovidas en espacios alternativos, no son cuestionadas cuando se intenta vincularlas con manifestaciones del amor libre o a la libertad sexual.

La perversión es tan tremenda, que intentan hacernos creer que follar con mucha gente diferente, es algo que tiene que ver con lo colectivo, cuando no es más que otra manifestación del individualismo personal, y por tanto político y capitalista.

La industria pornográfíca siempre ha estado vinculada con la venta de armas, de sustancias y la prostitución no elegida. Hay quienes llegan incluso a hablar de “prostitución elegida libremente”, algo que en la mayoría de los casos es un argumento despreciable. La prostitución, en la mayoría de las ocasiones, se elige, cuando se está en disposición de “elegir” por determinadas razones, entre las cuales las de supervivencia es la principal. Y con esto no pretendo hacer un juicio moral, sino poner en evidencia algunas de las más absurdas justificaciones que utilizamos para justificarnos.

De la misma manera que en nuestros espacios no se reconoce abiertamente el consumo de pornografía, tampoco se reconoce el ejercicio o el uso de la prostitución para nuestra supervivencia o para dar salida a nuestros impulsos sexuales no satisfechos. Y quien o quienes lo reconocen, tienen la necesidad de justificarse con los argumentos más absurdos.

La industria pornográfica está planteada principalmente desde una perspectiva patriarcal y capitalista, pero como toda industria, es capaz de incorporar otras nuevas propuestas que no la hacen menos patriarcal. No son las penetraciones, ni los grandes penes o pechos lo que hace que esa industria sea patriarcal y capitalista, es un todo en sí, sus roles de dominación y sumisión y la reproducción de toda una serie de características, siempre individuales, que se conectan a través del placer con una estructura tremendamente jerarquizada, como “refuerzo positivo”, lo que hace que reproduzcamos dichos roles y comportamientos.

El amor libre no es ni follar mucho, ni follar con quien se quiera. La libertad sexual tampoco es eso, y quienes hacen esa lectura anteponen sus justificaciones particulares a luchas colectivas por las libertades.
Re: "El triunfo de los pornógrafos."
12 ago 2016
buf..que complicado que es todo esto..

yo no soy bastante listo como para entenderlo, así que creo que lo mejor será que deje de follar (tampoco es que lo hiciera muy a menudo..), no vaya a ser que agreda a alguien heteropatriarcalmente hablando

lo peor es que sospecho que no soy el único..
Re: "El triunfo de los pornógrafos."
13 ago 2016
Aunque tu aportación me parece acertada en general, mira, "Otra", mientras las feministas pequeño burguesas están promocionando las posiciones pro porno desde una perspectiva "antiheteropatriarcal" (caso Gayle Rubin y sus seguidoras actuales), y esto es un hecho, me parece indignante que ahora salgan otras feministas diciendo por el otro lado lo contrario, - lo que es correcto, por supuesto -, PERO ocultando que es de su mismo seno desde donde se está promocionando y embelleciendo el porno.

En cuanto a "Otro", el porno no es defendible, creo que esto es básico, aunque mitigue nuestra miseria sexual es al precio de incrementar geométricamente la miseria de otras personas. Tiene razón la autora; un movimiento liberador que normaliza la sexografía en condiciones capitalistas, ( que en estas condiciones es en realidad porno, que significa en latín "escaparate", porno+grafía= "la imagen de quienes están en el escaparate"), e incluso la legitima y promueve, es del todo increíble. Yo también veía porno, tiernísimo, y fue precisamente una crítica aquí en Indy Barna la que me abrió los ojos y me llevo tomar conciencia de que no es positivo, incluso antes de considerar lo que son verdaderas ignominias para satisfacer a un público embrutecido.

Puedes masturbarte, - autoestimularte - de otras maneras hasta que encuentres a una compañera que quiera tener relaciones sexuales contigo, y mientras cooperar en la descosificación y desalienación de las mujeres proletarias que estos despiadados en su embrutecimiento cosifican y alienan con su porno y su industria. Y también en la tarea del desenvilecimiento de nosotros mismos, los hombres (aunque ya hoy también cada vez más mujeres) que expropian empleando su poder de compra las riquezas vitales de esos cuerpos, sean de la clase que sean. Y esto no es una causa meramente feminista (me refiero ahora de las feministas verdaderas), es también una causa comunista, anarquista, socialista, de clase, y de cualquier persona que intente no ser alienante en la vida, pero interesara especialmente al feminismo verdadero pues la explotación, cosificación y alienación de las mujeres en este caso y en otros se realiza de manera integral, pues las mujeres proletarias son realmente doblemente explotadas y doblemente expropiadas, cosificadas y alienadas, por esto es más grave que haya un feminismo burgués transgre al que las feministas que intentan ser verdaderas no le salgan al paso.

Por último, te pregunto, "Otro", ¿si las tratamos y consideramos como ganado, e incluso peor, cómo es que queremos que nos quieran o simplemente que nos respeten?
Re: "El triunfo de los pornógrafos."
14 ago 2016
no, no, si tampoco pensaba masturbarme...nada, nada..perdon, perdon...

sería suficiente si me la corto y entro en el olimpo de los trans o asexuales? alguna feminista dispuesta a ayudarme?? así sí podría ser coherente y politicamente correcto por fin???
Re: "El triunfo de los pornógrafos."
14 ago 2016
además, compañero ".", ten cuidado porque eso de "encontrar una compañera que quiera tener relaciones sexuales contigo" podría ser entendido como apología de la ...MONOGAMIA! horror!...y además HETEROSEXUAL! acaso no leíste tambien que cualquier relación heterosexual es una violación??

yo de ti no diría esas cosas en público..vamos, ni las pensaría, la policía del pensamiento nunca duerme..
Re: "El triunfo de los pornógrafos."
14 ago 2016
A ver "otro", aquí nadie ha planteado nada de lo que dices, por tanto, vete con esos cuentos a quien los defienda... Además, tienes un disparate mental increíble. Mantener relaciones sexuales con una compañera, no es "monogamia", ni tampoco quiere decir que ambxs sean heterosexuales, Confundes, como muchas feministas, heterosexualidad y puede que hasta sexualidad con heteronormatividad.

".", Me importa muy poco quienes defiende el porno. Si son o no son feministas. No defiendo a las feministas ni concibo los errores desde el punto de vista de si la condición de quienes se equivocan son hombres o mujeres. No hag ese análisis, aunque sí que me llama la atención que algunas de las mujeres que lo hacen, más de las que me gustaría, se llaman a sí mismas feministas y lo promueven en nombre del feminismo y de las mujeres. No me considero feminista porque dentro del feminismo se dicen muchos disparates, pero reconozco las importantes aportaciones de mujeres feministas en este aspecto de nuestra vida y en otros muchos.

Quienes promocionan el porno, tienen sus motivos, y muy pocos son legítimos y revolucionarios. Tampoco me parece necesario hablar de "feministas pequeño burguesas", prefiero referirme a la burguesía, pues esa es su principal característica de clase, y no el ser feministas, aunque lo reivindiquen desde ahí y no desde la burguesía. Es evidente que no lo hagan desde esta clase social, pues apenas se les daría credibilidad. Es decir, cuando se reconocen feministas, es para desviar la atención de la influencia burguesa.
Re: "El triunfo de los pornógrafos."
15 ago 2016
A mi me parece mucho más peligroso el burkini, que el porno.
Porno malo, lo hay a punta pala, como hay teatro malo, poesía mala y demás. Ver gente follar es bonito, interesante e inspirador.
Re: "El triunfo de los pornógrafos."
15 ago 2016
Pues sí, follar es fantástico, pero ya me dirás que tiene que ver la industria del porno con follar, con independencia de que sea "porno bueno" o "porno malo"...

Parece que confundes la ficción o el simulacro con la realidad.

Ah!, y lo del "burkini", por el momento es de risa. ¿Peligroso?, tal y como está de desquiciado este mundo, en todo caso será peligroso llevarlo. La burguesía se escandaliza por todo lo que no puede asumir.
La farsa generista en la denuncia al porno
16 ago 2016

Sobre la base de la denuncia al porno, pero sin denunciar que fueron precisamente mujeres feministas desde lo años 80s de siglo pasado quienes relegitimaron la pornografía, Keith procura colocarnos bases teóricas de verdadera farsa con afirmaciones como esta:
"Las condiciones materiales que los hombres crean como clase (la palabra es patriarcado)".
¿Los hombres son una clase? Esto es puro y duro generismo, y su consecuencia lógica sería que hay dos clases, la de los hombres y la de las mujeres. Es insostenible, y remarca la bancarrota de la izquierda liberal estadounidense, en su ala feminista.

Las diferentes tasas de mortalidad y esperanza de vida


Tomemos, por ejemplo, las diferentes esperanzas de prolongación de la vida al nacer en hombres de clases distintas. Grosso modo, al interior de Europa hablamos de hasta 26 años de esperanza de vida de diferencia entres hombres de distintas clases (entre mujeres es algo menor, y entre hombres y mujeres de los percentiles de renta más alejados llega a los 32 años menos de media en detrimento de los hombres proletarios frente a las mujeres burguesas).

Pregunto, ¿estas son las condiciones materiales que imponen los hombres “como clase”? No, estas condiciones materiales, de vida, en las relaciones sociales de producción, las imponen las correlaciones de fuerza entre clases; están determinadas en gran medida por el desarrollo objetivo de las fuerzas productivas y en gran medida por la lucha de clases.

Es muy sencillo de entender, las condiciones machistas en las relaciones sociales sexo-género en la sociedad capitalista se desprenden de la lucha de clases, de las relaciones sociales de producción, y del grado de desarrollo alcanzado en las fuerzas productivas. Por esto, los hombres como género, la mayoría de los hombres y específicamente los hombres proletarios no crean sino que padecen las condiciones materiales creadas y reproducidas en la lucha de clases y la tendencia estructural. Esto es, la violencia machista solo es una parte de la masa de violencia en general en que se desarrollan las vidas de hombres y mujeres de las clases durante el capitalismo.


Generismo descarado


"las violaciones, el maltrato, el incesto, la prostitución y la explotación reproductiva trabajan todas juntas para crear una barricada de “terrorismo sexual”en el que todas las mujeres son forzadas a vivir."

Es difícil encontrar una mentira más grande que ese inclusivo “todas”. La probabilidad de ser violada o abortar es incomparablemente mayor en las mujeres proletarias que en las mujeres burguesas.

Pero hay una parte de verdad en las afirmaciones de esta señorona reformista: Los hombres solo poseen su fuerza productiva, aunque puedan fecundar, mientras que las mujeres tienen fuerza productiva y fuerza reproductiva. Esto está cambiando y siendo reestructurado a toda máquina. En el último medio siglo hemos vivido una verdadera revolución antirreproductiva, especialmente durante el toyotismo, cuyo impacto en los hombres, sobre todo en los proletarios, ha sido brutal y no está reconocido ni hecho consciente, puesto que a la vez que se realizaba la reducción de la reproducción biológica del proletariado desde 3,8 a 1 hijo de media por mujer, - y ahora hay una verdadera negación de la reproducción y la maternidad en amplias fracciones de mujeres proletarias y del campo popular en los países capitalistas centrales y crecientemente en todos los industrializados - se reducía el empleo, y aumentaba la población masculina sobrante al capital, excluida de la producción y de la reproducción, y por supuesto también de la sexualidad. Al par que aumentaba la poligamia, y la poliginia, que favorecen al hombre burgués. Es de esta base material, que tiene que ver con el desarrollo de la acumulación del capital y del poder de una clase y su bloque social de apoyo donde se producen y aumentan las condiciones materiales - creadas por hombres y mujeres - del auge del machismo.


Ocultando las relaciones reproductivas realmente existentes


El patriarcado es un régimen social de desarrollo de la producción en el que solo los hombres pueden tener la propiedad de los medios de producción, pero esto no tiene nada que ver con la situación actual en la que las mujeres también pueden disponer de la propiedad de los medios de producción, muchas de ellas disponen de ingresos propios en la forma salarial, y concurren como productoras a un mercado en competición con los hombres. Inmediatamente lo que vemos es que una gran parte del feminismo actual – necesario en general en general por las razones de supercosificación y superalienación especialmente en el proletariado anteriormente expuestas - es una forma concreta de toyotismo: de fomento de la competición entre productores por los mejores puestos, en la lucha de estatus burguesa. Lo que está haciendo Keith es ocultar las relaciones reproductivas realmente existentes.

Nunca ha habido más mujeres solas con hijos, lo que antes era una vergüenza social, hoy es la norma, por cierto que las estadísticas aclaran igualmente que quienes soportan peores condiciones materiales y más inermidad social son precisamente los hijos e hijos sin padre. A la vez nunca ha habido una tasa mayor de mujeres que no se reproducen. Al parecer en el periodo previo a la república se llegó al 15% de mujeres que no se produjeron sobre el total de las mujeres, esto bajó al 5% durante el franquismo, en la actualidad debe estar en torno al 20%, pero las proyectivas actuales de determinadas agencias estadísticas preveen que esta porción de la población femenina alcance al 35% de las mujeres. Una de cada tres mujeres de estas generaciones no conocerá la maternidad, pero no por supuesta libre elección, sino por la determinación social de la explotación y opresión del capital.

La base material en la determinación de esta situación es evidente, por ejemplo por la dificultad de acceder a vivienda, por la expulsión del empleo si se queda embarazada una trabajadora, por los efectos devastadores del retraso forzado de la maternidad, y por los salarios que en realidad son subsalarios. Considero necesaria, imprescindible la denuncia de la mercantilización de las mujeres en la pornografía y la prostitución, y del auge de la violencia machista, no puedo sin embargo más que denunciar la ocultación de las raíces materiales de estas ignominias con falsedades como la teoría de que son condiciones materiales "que crean los hombres como clase".


Homo-imperatividad, funcional a la nueva acumulación de capital.


Igualmente, la preocupación "anti heteronormativa" surge también de esas condiciones materiales, que están estructuralmente volcadas contra la reproductividad no rentable del proletariado. Hasta donde sé no hay una sola sociedad humana en que no exista la homosexualidad, el suelo mínimo es al parecer del 5% y el máximo del 35% de los habitantes homosexuales, habiendo una fluctuación de porcentajes en esa banda. Ocurre que cuanto más pro natalista es una sociedad menor es la tasa de homosexualidad, y cuanto más antinatalista es una sociedad mayor es la tasa de homosexualidad, y, por tanto, la permisividad o fomento de la homosexualidad. ¿Por qué ocultar esto? Son las relaciones sociales de producción las que determinan las relaciones sociales reproductivas, y estas la peculiar mezcla homo-heterosexual en cada sociedad humana concreta. Eso y no el patriarcado como fetiche ideológico curalotodo es la fuente de estas determinaciones.

Por supuesto, lo heteroimperativo es totalitario, pero no hay ninguna relación social sin determinado grado normatividad, de manera que la presión para disolver la normatividad heterosexual no imperativa contiene también unos intereses concretos. Puede entenderse que ciertas personas homosexuales estén interesadas en incrementar el número de personas que practican la homosexualidad, esa pretensión es legitima, lo que ya no es tan legitimo es fomentar una homoimperatividad en el proletariado, con el objetivo de incrementar la producción de plusvalía, reducir la reproducción no rentable y excluir la sexualidad reproductiva no solvente. En mi opinión gran parte de la política feminista burguesa actual está enfocada a estos objetivos.

Una de las consecuencias de las diferentes miserias puestas en liza en el capitalismo avanzado son el auge del machismo, incluyendo el consumo de pornografía, el auge de la mercantilización de las relaciones sexuales y la reducción de las relaciones sexuales entre los no solventes, sobre todo hombres, machismo que invariablemente es más brutal y presente en el proletariado que en la burguesía, y que tiene su fuente de intensificación y expansión en las relaciones sociales de producción capitalistas, no en "las condiciones materiales que crean los hombres como clase", como dice esta señora reformista.

IV Revolución Industrial y nueva depauperación

Termino, las condiciones materiales van a cambiar - están cambiado ya - rápida y profundamente en esta década, derivado del despliegue de lo que el capital está llamando IV Revolución Industrial. Para el proletariado, que se a va ampliar y se va a ver inmerso en una gran ola de nueva depauperación, engrandecido por amplios sectores pequeños burgueses y "de clase media" que se van a reproletarizar, la situación viene a empeorar estructuralmente. Pero especialmente en el nuevo proletariado femenino. La situación de las mujeres proletarias y de los sectores populares, que durante varias décadas se vieron beneficiadas por la transformación de la reproducción biológica, va a ser presionada hacia una reconfiguración en la que las problemáticas van a ser muy distintas, y en las que la perdida de la posición social relativa alcanzada van a ser brutales. El capital va a tratar a las mujer como meros productores, igual que a hombres, realmente, con todo lo que comporta en negativo para las mujeres ser hombres capitalistas, sobre todo proletarios. El poder frenar y revertir el nuevo proceso de depauperación va a necesitar la recuperación de la solidaridad de clase, lo que comporta como condición necesaria el respeto de género, que no unicamente ha de fluir como es evidente de los hombres a las mujeres, sino también de las mujeres a los hombres. Si no logramos articular ese eje, lo vamos a pasar muy mal los hombres y mujeres del proletariado y del campo popular, mientras gran número de personas entran en posiciones de sobrantes a la acumulación de capital. Y desde luego, farsas que empleando la crítica al porno intenta engañarnos sobre el carácter real de las clases sociales y su antagonía, como en el caso de la señora reformista Keith, no nos ayudarán nada.

Sindicat Terrassa