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Notícies :: immigració
Ali David, el joven asesino iraní que se creía ario.
25 jul 2016
Este es un fenómeno muy similar al síndrome que describe Frantz Fanón en su libro “Piel Negra Máscara Blanca” digno de estudiarse a fondo por psicólogos y siquiatras.
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Ali David gritó rabioso ¡Yo soy alemán! ¡Extranjeros de mierda! ¡Jodidos turcos! mientras que con su pistola disparaba a diestra y siniestra dispuesto a aniquilar a todas las “razas inferiores”.

Lo que faltaba y esto ya es el colmo. Desde tiempo atrás veníamos observado con preocupante incredulidad el comportamiento de esos hijos de los inmigrantes, las nuevas generaciones nacidas y educadas en muchos países de Europa o de EE.UU que se han convertido en los más fanáticos defensores del occidente civilizado. Y eso a pesar de las claras diferencias étnicas que saltan a la vista y que les llevan a sufrir muchas ocasiones la xenofobia y el racismo. Este es un fenómeno muy similar al síndrome que describe Frantz Fanón en su libro “Piel Negra Máscara Blanca” digno de estudiarse a fondo por psicólogos y siquiatras.

Pero también existe el caso contrario: los inmigrantes nacidos en Europa y EE.UU, totalmente desadaptados que llevan impregnado en sus genes el virus del odio. La historia del colonialismo, la esclavitud y el despojo es imposible esconderla o ignorarla. Por lo tanto en el momento que toman conciencia pueden fácilmente radicalizarse. Que es lo que ha sucedido con los miles de voluntarios que se han marchado a combatir en Siria e Irak en las filas de Al Qaeda o el EI. Mientras que en Europa y EE.UU proliferan las células durmientes o “lobos solitarios” decididos a cometer atentados en el momento menos pensado. Esos son los más predecibles, los más sospechosos y proclives a sufrir la persecución policial.

Esa dicotomía amor-odio se traducen en grandes contradicciones. Porque también existen aquellos hijos de inmigrantes o, incluso, inmigrantes recién llegados que se sienten europeos o americanos y se asimilan perfectamente en las sociedades de adopción y asumen como propias la lengua, la cultura, las tradiciones y costumbres. Aparte que los países de acogida o asilo ofrecen incontables ayudas sociales para que se integren como ciudadanos de pleno derecho.

Hasta tal punto que muchos de ellos eligen enrolarse en el ejército tanto de EE.UU o de los países del a Unión Europea como una salida que les garantice un futuro económico. Son millones de conversos dispuestos a entregar su vida por las grandes potencias occidentales. Se les podría calificar de mercenarios o cipayos (soldados indígenas encuadrados en el ejército británico) pero el hecho es que han nacido franceses, alemanes, ingleses, españoles o americanos y cuentan con un pasaporte o documentos de identidad. Muchos son hijos de las antiguas colonias y la ley les otorga los mismos derechos que los nacionales. De ahí que estén dispuestos a combatir a sus propios hermanos (a los que califican de “terroristas”) en las guerras que se desarrollan en el Oriente Medio, África o en cualquier lugar del planeta.

Las agencias de inteligencia occidentales están ávidas por captar a aquellos individuos (inmigrantes o hijos de inmigrantes) que dominan idiomas tales como el árabe, el persa, el urdu, el hindú o cualquiera de sus derivaciones o dialectos. Este es un asunto clave para actuar con mayor eficacia en la lucha antiterrorista mundial y para llevar a cabo con éxito los planes de expansión imperialista. Pues nadie mejor para enfrentarse al enemigo que un cipayo o un mercenario. Es decir, “no hay cuña que más apriete que la del propio palo” Y los que cumplan con efectividad las misiones encomendadas recibirán premios y condecoraciones, ascensos y gratificaciones económicas

Han sido criados bajo la tutela de unas sociedades democráticas que pregonan la defensa de los derechos humanos y los principios de libertad, igualdad y de solidaridad. A pesar de su apariencia racial (indígena, africana, árabe o asiática) sienten la bandera y el himno nacional como propios. Son hijos de la inmigración con apellidos árabes, turcos, persas, paquistaníes, hindúes, afganos, jordanos, sirios, libaneses, suramericanos, magrebíes, africanos, asiáticos, etc. Apellidos que muchas veces cambian para negar su procedencia y pasar desapercibidos. Es tal la obsesión por desprenderse de ese maldito estigma (de inmigrantes o extranjeros) que llegan hasta realizarse operaciones de cirugía estética para exorcizar ese complejo de inferioridad.

Como es el caso del francotirador de Munich un muchacho de apenas 18 años de origen iraní -pero nacido en Alemania. Al final se convirtió en un xenófobo racista, quizás en un nazi pues se creía un alemán puro ¿ario? Profería insultos contra los turcos y los árabes. A pesar de ser étnicamente un persa -muy parecido a muchas de las víctimas que asesinó- sentía odio hacia las “razas inferiores” (como las cataloga el nazismo) Pero en su locura asumió el papel de ario, una raza superior llamada a dominar el mundo según Adolf Hitler.

Ali David fue rechazado en algún momento de su vida en el colegio o en su barrio, quizás lo discriminaron por sus características físicas, no daban la talla de pureza racial y eso provocó una reacción de rencor infinito hacia sí mismo y aquellos que lo humillaron. Un trauma muy tenaz y desgarrador. Su identidad había sido puesta en duda algo que lo llevó a cometer la masacre en el centro comercial Olympia para luego a suicidarse.

Y lo peor de todo es que esto no sólo sucede en Europa o en EE.UU sino que también en Latino América como en Perú, Ecuador, Colombia, en México donde existen indígenas nazis, mulatos nazis y hasta negros nazis que asumen los postulados del Fuhrer. Por increíble que parezca se dan estos monstruosos y delirantes casos. Son mentes lobotizadas por la alienación televisiva o cibernética, por la ignorancia y la brutalidad. De ahí Ali David hijo de una familia iraní, nacido en Alemania, con papeles alemanes, hablando alemán y educado en la cultura alemana se creyera un alemán más. Un muchacho que perfectamente podría ser captado por grupos de ultraderecha o participar en el movimiento Pegida. Su metamorfosis lo llevó transformándose en un asesino en serie como los protagonistas de las películas o los videojuegos que a él tanto le gustaban. Su alter ego era nada más ni nada menos que el nazi noruego Anders Breivik autor de la matanza de la isla de Utoya.

El hecho racial no significa más que apariencias y las apariencias engañan. Pues en Ecuador he conocido indígenas nazis de las Juventudes Hitlerianas adoradores del Tercer Reich y dedicados a la limpieza social. Esta esquizofrenia, la psicosis la paranoia es algo insólito y difícil de entender. Al fin y al cabo la mente humana es muy compleja y en cualquier momento afloran los fantasmas y los demonios.

La enajenación mental es tan voraz que lleva a los mismísimos negros a creerse blancos y a proferir insultos racistas contra sus propios hermanos porque son pobres, excluidos, refugiados o clandestinos. Simplemente porque ellos ya están instalados en el seno de la sociedad capitalista, tienen una posición social, prestigio, dinero y pertenecen al equipo ganador. Algo que en Suramérica conocemos muy bien con el racismo que ejerce el mestizo sobre el indígena

Esta es una de las paradojas más desquiciantes de la condición humana: el que ayer fue esclavo ahora quiere ser el amo.

Recordemos que el joven terrorista argelino Mohamed Merah que cometió el atentado de Toulouse en el 2012 no sólo mató judíos en una madrasa sino que también liquidó “conversos” o “cipayos” alistados en el ejército francés. A estos últimos les tenía más odio que a los propios sionistas.

Ali David cumplió su palabra y llevó a cabo la gran venganza contra esas razas inferiores (turcos o árabes) que un día lo humillaron, contra aquellos que lo insultaban o le recordaban que él no era más que un vulgar inmigrante, un hijo de iraníes y no un ario puro, rubio y de ojos azules.

Carlos de Urabá 2016

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Comentaris

Re: Ali David, el joven asesino iraní que se creía ario.
25 jul 2016
Pues sí, la mente humana es demasiado compleja como para reducirla a “síndromes” o “trastornos”. La mente humana es casi tan compleja como la ignorancia. Un joven de piel negra, se hizo un tatuaje que decía algo así: Perdóname dios por el color de mi piel (o parecido). Lo que podemos presentir en una primera impresión, es esa creencia en dios, “el ser supremo de todas las cosas”. Y aquí no sólo aparece la “superioridad”, sino también “la fe que mueve montañas”, la “culpabilidad”, la “redención”…

Pero más allá de como cada cual justifica su “cosmovisión” del odio, sólo quisiera comentarte algo que tal vez no hayas tenido en cuenta cuando pones un título como: “Ali David, el joven asesino iraní que se creía ario”.

Te equivocas, él no se cree ario. Él, como iraní, se siente “ario”, pues la antigua Persia, parte de la cual hoy conocemos como Irán, es el “origen” de la supuesta “raza aria”, de la cual los nazis consideraban que descendían el resto de pueblos indoeuropeos. Irán significa “tierra de los arios”, y la llamada “lengua aria”, hace referencia al “persa antiguo”.

Es por ello que los nazis se apropian de cierta simbología, como parte ideológica de ese supuesto origen. Es decir, la mal llamada “raza aria” vendría a ser para ellos, la raza más pura antes del mestizaje de pueblos, y contrapuesta a la que llamaban erróneamente “raza semita”. Y digo erróneamente porque los términos “ario” y “semita” no son étnicos, ni raciales, sino lingüísticos; y nada tienen que ver con las razas, pero que el nazismo y otras pseudociencias anteriores y en sintonía con el nazismo, convirtieron en “razas”.

Por tanto, en ese sentido, en el de la farsa pseudocientífica del nazismo y las razas, Alí podría gritar la supuesta “superioridad” desde “su origen ario”, e incluso creerse “alemán”, concibiendo a los alemanes desde el nazismo como “arios”, al igual que muchos conciben a todos los habitantes de la península ibérica, desde una ignorancia similar, como “matadores” o “bailadores” de flamenco.

En cuanto al “análisis” que haces sobre “células durmientes” y “lobos solitarios”, me temo que te has dejado llevar por los discursos oficiales y más reaccionarios que anteponen la seguridad frente a la libertad.

Hay muchas maneras de explicar el porqué hay “inmigrantes nacidos en Europa y EE.UU”, parten a “combatir en Siria e Irak en las filas de Al Qaeda o el EI”, o porqué “hijos de inmigrantes” o “inmigrantes” intentan “adaptarse” a las “culturas de acogida”, pero has optado por la versión más oficial, sin cuestionar el modelo de creación de discursos.

“Aparte que los países de acogida o asilo ofrecen incontables ayudas sociales para que se integren como ciudadanos de pleno derecho”.

¿Dónde están esas “ayudas sociales” y dónde son considerados “ciudadanos de pleno derecho”…?

Ya vemos como en los USA, a la población negra se le sigue matando con total impunidad. También comprobamos como los acuerdos de asilo son vulnerados permanentemente y se reafirma la idea de “Europa fortaleza”. Has asumido sin ningún tipo de cuestionamiento “la sociedad de provisión”, el modelo de “sociedad del bienestar” falsa por inexistente. Esas políticas del estado de derecho, provisoras y garantistas, hace ya muchos años que fueron cuestionadas y superadas por el neoliberalismo del “estado penal”.

También olvidas la historia. El “Imperio romano” cayó precisamente por tener entre sus legiones, a una mayoría de soldados “extranjeros” (bárbaros). Y por eso no debería de sorprendernos tanto que, un hombre negro o musulmán, que se ha formado militarmente en el ejército de los Estados Unidos, acabe disparando contra policías a los que considera responsables de los asesinatos de personas de su “comunidad”.

Y en cuanto a los servicios secretos de los países, olvídate de la forma típica y tópica, de control por parte de los gobiernos. Hoy por hoy quienes controlan esos servicios, son quienes también controlan los gobiernos en plural, y por tanto, tienen una clara finalidad.
Re: Ali David, el joven asesino iraní que se creía ario.
25 jul 2016
Joder, sólo puedo aplaudir el comentario anterior al mío, firmado como "Cuando la mentira se repite mil veces...". Chapó.
Re: Ali David, el joven asesino iraní que se creía ario.
26 jul 2016
Carlos cuantas veces más tenemos que pedirte que no publicas tu mierda en indymedia? No nos hace falta nadie que repite el discurso de los mass-mierda en éste sitio! Gracias!
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