Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Anàlisi :: laboral
Reformas: los anarquistas siempre tuvieron razón (por Latuff)
09 ago 2003
El dibujante brasileño Carlos Latuff analiza en este artículo el Gobierno de Lula y su reforma de la Seguridad Social (aumento de la edad mínima de jubilación y reducción de pensiones a los funcionarios).
Reformas: los anarquistas tenían razón (por Latuff*)

Reproducción autorizada para fines no comerciales de información.

En la mañana de hoy los âarticulistasâ? de la âVoz de la Reacciónâ?, léase radio CBN, apenas conseguían contener su alegría ante la aprobación de la reforma de la seguridad social en el congreso nacional.

La reforma que tanto fue atacada por el Partido de los Trabajadores durante los dos mandatos de Fernando Henrique Cardoso, fue aprobada por la mayoría del PT en el parlamento, con una ayudita del partido del propio ex âpresidente, el PSDB. ¿Irónico, no? Quien, como yo, votó por Lula, probablemente se debe estar sintiendo como un alumno en una clase delante del profesor que le llama idiota y explica el porqué en un cuadro negro. Fue conferido al elector un diploma de imbécil, pero principalmente a la âizquierdaâ?, que acreditaba un cambio con la ascensión de Luis Inácio Lula da Silva a la presidencia (sí, a la presidencia, porque el poder, el poder REAL, no cambia de manos con el voto).

A lo largo de ocho años, Fernando Henrique Cardoso intentó empujar garganta debajo de la sociedad las llamadas reformas, no aquellas realmente necesarias, que pudiesen enfrentar el pillaje de nuestro país tanto por corruptos nacionales como por multinacionales, pero sí reformas de carácter neoliberal, que sólo abren aún más las piernas de Brasil a la saña depredadora del mercado internacional. El servidor público fue presentado a la opinión pública como la razón de los males de la nación. ¿El modelo capitalista? Ãse es más que perfecto, inevitable, definitivo, sin fallos, con algunos defectillos alguna que otra vez, pero ¿quién no tiene defectos? Siempre se puede mejorar el capitalismo. En la campaña el propio Lula utilizó una expresión fantástica: âlucro justoâ?. Es posible mejorar nuestro modelo económico basado en la sumisión al todopoderoso mercado. ¡Claro que lo es! Pero nunca arrancando el âlucro justoâ? de las mega-corporaciones. El problema es el servidor público. ¿Por qué? Porque él es público. Lo que es público no presta. Y si presta, acaba siendo succionado en beneficio del privado que es, de largo, mucho mejor. Basta mirar a la energía eléctrica y a la telefonía, que después de privatizadas mejoraron mucho. ¿No mejoraron?

Pues bien, Fernando Henrique Cardoso intentó, intentó pero no consiguió. Quedó confuso con una oposición feroz de los funcionarios, de la Central Ãnica de los Trabajadores y sindicatos llamados de âizquierdaâ? (hace pocos días el propio FMI reprendió al ex âpresidente por no tener implementadas las reformas en su gobierno). Y el sistema estaba incomodado. Había gran presión externa para que las medidas neoliberales fueran luego aprobadas. De ahí surgió la gran idea, una idea que podría agradar a griegos y eludir a troyanos.

Vieron las elecciones para presidente. Paradójicamente, el sistema encontró en un ex âobrero y principal líder de la âizquierdaâ? la salida para aprobar las reformas. José Serra, el candidato de la situación, elegido, significaría cuatro años más de oposición a las reformas, y el sistema tenía prisa, ya había esperado demasiado tiempo. Permitiendo la elección de Lula, el sistema consiguió producir en la población, castigada por años de gobierno de Cardoso, una falsa sensación de cambio. Aparte de eso, anuló el ímpetu oposicionista del PT y demás partidos de âizquierdaâ?, callando la boca de todo el mundo dándoles lo que más querían: ¡cargos! Fueron callados también diversos sindicatos bajo influencia petista y la CUT. El resultado puede ser visto por cualquiera. Lula alcanzó en menos de un año lo que Cardoso no consiguió en ocho. Y de rebote, el sistema aún consiguió romper la ya raquítica âizquierdaâ?. Con la factura liquidada, el sistema centra el fuego ahora en la izquierda no-alineada, legítima, representada por los movimientos sociales como los sin-techo, sin-tierra, etc.

Cayó por tanto el último mito brasileño, de que el voto es el cambio, la transformación. Todo lo que la âizquierdaâ? quería en verdad era tener la oportunidad de participar en el poder (sí, participar, porque el poder, el poder REAL, no cambia de manos con el voto). Fue de las manos de la izquierda partidista de donde salió la aprobación de la reforma de la seguridad social. Esa mancha histórica jamás se apagará. Por eso los âarticulistasâ? de la CBN no hablaban de otra cosa en la mañana del miércoles. Eran portavoces de las grandes sonrisas que se estampan ahora en los rostros de los canallas que desangran Brasil aquí y allá fuera.

Los anarquistas siempre tuvieron razón. Todo candidato a cargo electo es mentiroso, hasta que se pruebe lo contrario.

*Latuff es dibujante.
Sindicat Terrassa