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ENP1- Desmontando la trampa reaccionaria "anti-imperialista" y socialista en los análisis libertarios.
27 mai 2016

(Respuesta a Embat en su “Análisis de coyuntura 2016 para el Encuentro Libertario Apuesta Directa” y materiales para el análisis)
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Encíclicas del Nuevo Paradigma-I

Desmontando la trampa reaccionaria "anti-imperialista" y socialista en los análisis libertarios.

(Respuesta a Embat en su “Análisis de coyuntura 2016 para el Encuentro Libertario Apuesta Directa” y materiales para el análisis)

Desde el mundo occidental tenemos una gran responsabilidad histórica. La actual “coyuntura” requiere algo más que una visión de pájaroi de los conflictos internacionalesi y que intentar dirigir las luchas locales hacia marcos izquierdistas.ii Estamos ante un punto crítico en la historia de la humanidad, y los próximos eventos hacia los que nos precipitamos, a la vez que suponer el mayor riesgo ante el cual se ha visto la humanidad, supone cuanto menos una oportunidad esperanzadora. Hacía mucho tiempo, quizá casi un siglo, que en los movimientos sociales europeos (el “pueblo”iii, los pueblos) se había perdido el interés por esa aspiración histórica colectiva de auto-gobierno, entendimiento los recursos productivos y culturales como bienes compartidos y por edificar una cultura con el apoyo mutuo como principal pilar ético. Algo que ha sido la característica y el legado de los pueblos de europaiv y que ha sido la contraparte olvidada de una civilización que podríamos afirmar que lleva diez siglos en guerra civil. O una civilización de valores humanistasv construída en más de dos mil años de resistencia a la civilización jerárquica, la centralización del poder, la interpretación absolutista de la religión, el patriarcado, la propiedad privada,… Pero poco a poco, impulsado por esa gran llave histórica que están suponiendo las revoluciones árabes y sobre todo la revolución kurda, en Occidente se está volviendo a hablar de estos valores y de su puesta en práctica bajo modelos de auto-gobierno local y federal específicos.

Este último siglo ha supuesto la mayor ruptura con la transmisión cultural de la civilización “occidental” o de los “pueblos de europa”vi. Por eso lo que está en juego supera la visión socialistae izquierdista occidental de los conflictos sociales o “de clase”. La parte motora de este proceso acelerado de destrucción civilizatoria (amén de destrucción natural y destrucción física de seres humanos) ha sido los intereses de poder personal y político, la producción industrial, la urbanización y la acumulación de capital. Todo discurso que se pretenda revolucionario tiene que partir de fuera de estos aspectos, de lo contrario girará una y otra vez sobre el mismo círculo vicioso. Por eso no podemos seguir limitados por discursos del siglo XIX convertidos en dogmas de fe durante el siglo XX, reactualizados por el socialismo del siglo XXI bolivariano y sus lenguajesvii, que giran una y otra vez sobre las condiciones productivas y la redistribución de los capitalesviii, que analizan las coyunturas y los conflictos bajo los parámetros de la secta política a la que pertenecen o del bloque geopolítico del que pretenden sacar provechoix, y que no dan respuestas al problema del poder.

Cuando decimos que los pueblos de europa han olvidado la trayectoria civilizatoria comunalista que les caracterizabax hablamos por un lado de la ruptura del consenso comunitario, la aparición de opiniones subjetivas que compiten entre sí en base a esquemas ideológicos artificiales y rígidos o especializados (“organización de militantes” como se declara Embatxi) y siguiendo la lógica de conquistar la opinión del contrario, ya sea por la fuerza o por el subterfugio. Y si no rígidos, no lo suficientemente flexibles para adaptarse a la velocidad de los tiempos. Uno de estos esquemas ha sido el mencionado legado "marxista". Cuando Marx y el movimiento intelectual de su época elaboran sus estudios y análisis lo hacen sumergidos en ese proceso de desarrollo acelerado de la producción industrial y la reorganización de la jerarquía del mundo en base a estados-nación y organizaciones obreras. Sólo son capaces de ver conflictos entre clases y conflictos entre estados. Además lo hacen desde una posición de “clase burguesa” e intelectual y pretenden ser los guías o “trabajadores intelectuales”. Toda su visión se encuentra limitada no sólo a este marco de análisis, sino al propio marco histórico de su momento y a los recursos comunicativos y documentativos de que disponían. A pesar de su limitación, supieron percibir los rasgos generales del "monstruo" que nacía en cada estado-nación y su hambre feroz que le empujaba a la depredación ilimitada de los recursos físicos del planeta, y por ende al choque con otros estados-nación y pueblos del mundo y a las “contradicciones” o debilidades que para el propio sistema conllevan. El propio término “imperialismo” surge en el siglo XIX para denominar las campañas de Napoleón. Más tarde sería adoptado por los socialistas para referirse a las consecuencias del capitalismo, pero es la definición de Lenin la que lo haría famoso hasta nuestros días. Mas allá de ser la raíz del problema junto al capitalismo, como sentencia Embat y la mayor parte de la izquierda occidental, los propios marxistas lo sitúan como una consecuencia, o según, Lenin como la fase más avanzada del capitalismo.

¿Porqué este discurso post-leninista se cuela en ambientes supuestamente libertarios? Por influencia de las posiciones estratégicas que está adquiriendo la izquierda autoritaria europea respecto a la coyuntural actual y sus satélites “extra-parlamentarios”. Por un interés oportunista. Diseminando la idea de que el capitalismo se encuentra en su fase final y que en sus análisis están las claves para localizar sus puntos débiles y derribarlo, perpetúan su visión del mundo y su posición de dirigentes de los conflictos sociales. Incluso pretendiendo ser dirigentes “en la sombra” o guías morales como los marxistas libertarios contrarios a la formación de partidos políticos o cargos públicos. El discurso “anti-imperialista” además ofrece promesas de aliados poderosos.

La inquietud creciente en torno a construcción de proyectos vivenciales comunitarios, alternativas libertarias y propuestas políticas municipalistasxii son parte de una ruptura que viene sucediendo con estos esquemas políticos a nivel mundial. En este sentido recuperamos la esperanza al ver la proliferación en Europa de encuentros multidisciplinares y con participación de diversos sectores sociales en torno al Municipalismo Libertario, el Confederalismo Democrático y la Democracia sin Estado (los encuentros stateless-democracy están promovidos por unos artistas mecenas librepensadores europeos que está consiguiendo atraer la inquietud de movimientos de resistencia de todo el mundo, así como de sectores de la vieja izquierda nacionalista y de la nueva izquierda. Que a estos encuentros acudan por interés honesto o como parte de sus campañas es algo que está por ver).

Este fenómeno está siendo inspirado por las revoluciones en el norte de África y Medio Oriente, en especial por el movimiento revolucionario kurdo, así como los movimientos sociales, campesinos e indígenas resurgidos tras la insurrección zapatista en centroamérica y por el renacimiento de comunidades de vida y redes de apoyo mutuo en Occidente, tanto contra-culturales como tradicionales. El relevo histórico vuelve a nosotras de la mano de las luchas históricas de los pueblos. Podemos hacer un paralelismo entre este tipo de encuentros buscando alternativas libertarias con los que tuvieron lugar ya entrados los años 30 en España y que formularon el Comunismo Libertario como modelo social para construir la nueva sociedad. Con esto se superó la fragmentación en subjetividades políticas e ideológicas de los movimientos populares hasta entonces y que hizo posible que pocos años mas tarde se pusiera en práctica la experiencia revolucionaria más importante, desde un punto de vista simbólico, de la historia reciente de la humanidad. No fué hasta entonces que las diferentes tendencias intelectuales y políticas que entorpecían con estrategias de poder y visiones dirigistas el desarrollo revolucionario de las luchas de los pueblos ibéricos desde las revueltas cantonales, encontraron un cierto consenso en cuanto a la alternativa social que defender y construir. Y éste llegó precisamente cuando supieron dejar de lado parte de esos esquemas rígidos que el medio siglo anterior había establecido mediante partidos, sindicatos y demás organizadores políticos. Con la formulación del Comunismo Libertario los revolucionarios de la época volvieron a conectar con la defensa histórica de la civilización occidental de sus formas de federación, autonomía local y comunización de los bienesxiii, en este caso en el contexto ibérico. Pusieron los pies en la tierra y dedicaron esfuerzos a prepararse para asumir la confrontación inminente. La corta revolución española no fué una revolución anarquista ni comunista, fué un movimiento de masas colectivista campesino y trabajador defendiendo, recuperando y reactualizando sus usos y costumbres tradicionales, junto con sectores sociales interclasistas librepensadores, socialistas honestos y un movimiento cultural libertario y humanista que organizaron previamente estructuras locales armadas de defensaxiv y catalizaronxv la revolución. Finalmente esta revolución fué derrotada por la guerra (¿imperialista?), en la que jugaron un papel fundamental las intervenciones e intereses de otros estados y alianzas de estados; y la imposición de esquemas políticos e ideológicos y de sus estrategias y alianzas. La propia imposición política modernistaxvi, estatista y centralista de la izquierda de esos años jugó un papel crucial en la fragmentación del campesinado español regalando al movimiento fascista masas de campesinos movilizados bajo la bandera tradicionalista del carlismo.

Por todo esto, no debemos dejar pasar sin crítica ciertos mensajes que el grupúsculoxvii político Embat, al igual que la vieja y nueva izquierda, así como la ortodoxia anarquistaxviii, se empeñan en insertar en cada nuevo espacio que nace de la inquietud del pueblo y de los pueblos por desarrollar nuevos paradigmas de luchaxix. De superar viejas limitaciones y esquemas doctrinales y confluir en la misma dirección de movimiento de las luchas de los pueblos del mundo. Romper con las tradiciones de lucha que se repiten como las procesion de Semana Santa o que sugen en reuniones grupusculares y pretenden ser universales como concilios vaticanos. Y este intento de inserción de viejas doctrinas está sucediendo en las asambleas de barrio, huelgas, plataformas de afectados por la hipoteca, marchas por la dignidad, levantamientos barriales... Allá donde explota un nuevo conflicto social acuden los misioneros y misioneras del viejo paradigma a predicar su doctrina y competir con las demás. Esto supone un efecto desgaste y freno de las pequeñas iniciativas de los “movimientos populares” que nacen al calor de las nuevas condiciones económicas y sociales y de los flujos de protesta y conciencia mundiales, y sólo podrá ser superado cuando se pongan sobre la mesa verdaderas alternativas de auto-gobierno y auto-defensa locales e independientes, arraigadas en la memoria colectiva de las naciones-cultura y de los nuevos grupos sociales, constituídas por la gente local sin intervenciones externas, con capacidad defensiva y coordinadas entre sí a nivel mundial. No es sólo cuestión, como dice Embat, que“estos movimientos sean utilizados por otras fuerzas de izquierda para fines electoralistas (por lo que) debemos garantizar su autonomía respecto de los partidos políticos”, sino que debemos defender su autonomía frente a toda fuerza política. La cuestión del partido es totalmente secundaria, y en todo caso las asambleas democráticas de base o juntas barriales o municipales tienen un derecho legítimo a constituirse en partidos políticos independientes y municipalistas, si así lo deciden por consenso, sin que ninguna fuerza política externa o lobby de pensamiento interfiera en sus asuntos, por más que se pueda pensar que esto sea un error político o ético. La estrategia de conspiración trostkista en el interior de los movimientos sociales por la que apuesta Embat y la izquierda amenaza con desmontar las propias estructuras populares potencialmente revolucionarias y autónomas. A nivel internacional con discursos “anti-imperialistas” ya están desmontando explosiones revolucionarias populares.

En este sentido, el texto “Una propuesta práctica para imprimirle a nuestras prácticas una dinámica global y revolucionaria” es una buena respuesta por parte de organizadores de un encuentro que se sitúa en esta búsqueda de alternativas. Demuestra que efectivamente hay un interés evidente por construir algo novedoso y defenderlo de la irrupción del viejo discurso. Este tipo de defensa de la autonomía del discurso nos anima a entrar en el campo del debate público entre los movimientos sociales, y en este caso queremos enfatizar en un aspecto que pasa desapercibido o frente al cual no se cuenta aún con un posicionamiento lo suficientemente sólido: la infiltración del análisis “anti-imperialista” y esquemas marxistas y el peligro que suponen. Su carácter reaccionario en el sentido de freno de la deriva revolucionaria y natural que está sucediendo.

Y es que para ser revolucionarias, tenemos que revolucionar precisamente los viejos esquemas.

Si queremos ver la Historia de la civilización europea, o de los pueblos de europa, como una historia de resistencias y revoluciones contra la dominación jerárquica, no podemos, seguir reproduciendo el mensaje del poder de las guerras entre estados, imperios o reinos. Es reaccionario, por ejemplo, analizar la coyuntura durante la Alta Edad Media como un periodo de brutalidad, feudalismo e inquisición; en lugar de hablar del periodo de explendor de la propiedad comunal, el autogobierno en concejos locales y el cristianismo comunitario. De esta forma, si hablamos del siglo XVI y XVIII como la era de la conquista imperial de territorios de ultramar, la centralización del poder monárquico y las guerras dinásticas en europa, olvidamos prácticamente dos siglos contínuos de revueltas campesinas, luchas y resistencias por la autodeterminación de los pueblos y movimientos y revoluciones populares bajo el prisma del protestantismo.

Todo esto nos lleva a que pasado ya el siglo XX, no podemos permitir análisis de coyunturas geoestratégicas que dejen de lado las luchas de los pueblosxx y las aspiraciones avanzadas que están en juego hoy día por seguir reproduciendo los esquemas de análisis desde el poder (aunque se vista de popular), o del marxismo (otra forma de poder) es decir, del productivismo y la sociedad burguesa y patriarcal del siglo XIX, las “luchas por el control de la producción”, la mejora de las condiciones del trabajo asalariado y sobre todo, lo que más nos duele, el análisis “anti-imperialista” de los conflictos. Es tan doloroso escuchar una simplificación de las revueltas de la “primavera árabe” y la revolución siria basadas en la teoría de la mano negra del imperialismo “impulsando procesos populares de desestabilización”, o las de europa del este como simples “revoluciones de colores” diseñadas por Estados Unidos, como lo sería reducir la revolución española del 36 a la conspiración masónica o a los juegos de poder de los ejes fascista/liberal/soviético de la época. No podemos permitir desde lo libertario los mismos discursos de quienes se han convertido en acérrimos reaccionarios que miran al mundo como un tablero de ajedrezxxi, conspirando, manipulando en los medios, infiltrando y pactando con el diablo con el objetivo de dirigir las luchas.

No podemos permitir ni la más ligera deslegitimación de las luchas sociales en Siria, Libia, Yemen, así como no podemos permitir reducir la catástrofe que supuso la guerra yugoslava para los pueblos balcánicos a la injusticia cometida por la OTAN contra Serbia. O el fabuloso fenómeno de las revueltas sociales por democracia participativa y libertades civiles del este de europa como simples “revoluciones de colores” orquestadas en despachos. Un peligroso fantasma recorre hoy los medios de “contrainformación” y los movimientos sociales, y es un fantasma que viene atacando precisamente los movimientos populares y esa “revolución democrática” inevitable desde dentro. Es un fantasma de la ideologíaxxii y del dirigismo, de un sector social acomodado que sigue la herencia de Marx respecto a cómo intervenir en los conflictos de su época: pasando más tiempo sentado en un estudio que corriendo a las fuerzas del orden en la calle. A esto le sumamos la influencia informativa de internet, las redes sociales y los medios de comunicación.

Somos conscientes que este proceso de ruptura con el viejo fantasma de la ideología y conexión comunitaria con las luchas de los pueblos a nivel internacional y trans-histórico es un proceso complejo. Por eso entendemos que las contradicciones en las que se encuentra Embat, un colectivo o agrupación política, reflejan el panorama interno de los movimientos sociales occidentales. A lo que podemos sumar algo que no se aprecia en los comunicados pero que todas podemos palpar en la vida real: el miedo a la represión. Se sabe que la situación actual requiere trabajos organizativos serios, y de elementos sociales que se lancen al asalto, aún a cuenta de las consecuencias, pero ningún grupúsculo político occidental está dispuesto a perder sus comodidades. Se prefiere la propaganda, el calendario de asambleas semanales y limpiar la conciencia por medio de esas actividades de ocio “solidarias” que han convertido los centros sociales en las iglesias que en los días festivos durante las congregaciones pasa el cepillo. Y a esperar a que la sociedad dé el salto por ellos o que pase “algo”. Si hay algo que ni las libertarias ni la izquierda occidentales está publicando de las revolucionarias kurdas que tanto parece admirar es precisamente el carácter mártir de su lucha, de la lucha.

El mayor reto para los entornos que esperan poder aportar honestamente al cambio sus mejores energías será a partir de ahora el saber desprenderse de su visión socialista de las luchas sociales a la vez que de su comportamiento individualista y liberal en las relaciones personales.
Hoy día los “colectivos” políticos radicales, grupos y formaciones no son más que libres asociaciones de coloquio de individuos de aquí y de allá en base a sus ideas y opiniones subjetivas, que como mucho aspiran a ser lobbies de presión o influencia. El cuerpo social de ese pueblo constituído por gentes que toman conciencia se encuentra fragmentado en “galaxias”xxiii de grupos atomizados que chocan entre sí en diferentes direcciones según sus opiniones, incapaces de ni siquiera imaginar hacer realmente nada en común, como por ejemplo gestionar los servicios de agua y electricidad y mantener a raya al ejército para que los comités locales de barrio puedan mantener las ocupaciones de plazas y construir lo que ellos quieran interpretar como democracia, como estuvieron haciendo las mas de mil brigadas y organizaciones políticas y religiosas que formaron el Ejército Libre de Siria.

La “raíz de los problemas” no son el “capitalismo y el imperialismo”, ni el “movimiento popular” necesita de ningún elemento externo que le “demuestre” cuales son las “únicas soluciones” o el camino, ni construir “soberanías populares”. Estos discursos buscan desarmarnos y distraernos de nuestras aspiraciones inmediatas y dejarnos en manos de “profetas del libro”.

Hoy día necesitamos empatizar con nuestra historia y con las luchas de los pueblos más allá de barreras culturales, políticas o mediáticas. Romper con los viejos paradigmas del siglo pasado y las dinámicas políticas dirigistas. En lugar de pedir “soberanía popular”xxiv, poner en marcha estructuras de autogobierno independientes empezando por la base, por lo local, federando lo regional y confederando las interdependencias a nivel nacional e internacional. Articular la solidaridad y el apoyo económico y humano hacia los grupos democráticos de base, antiautoritarios, libertarios y avanzados que están combatiendo en revoluciones y revueltas convertidas en guerras, mas allá de los análisis geopolíticos de intelectuales blancos, ayatolás o bolivarianos que les abandonan a la muerte. Construir nuestras propias estructuras armadas de auto-defensa independientes y subordinadas a los órganos de auto-gobierno local confederados. Romper viejos paradigmas. Dejar de transmitir nuestros miedos y demostrar valentía y honestidad en la lucha.

Estas son las tareas revolucionarias pendientes sobre las que cada una de nosotras deberá elegir asumir sus responsabilidades o retirarse y no molestar. Este es un proyecto que ya está en marcha.

Si todxs coincidimos en que la situación a la que está abocándose el mundo requiere responsabilidad y urgencia en las decisiones, si estamos viendo como el Sistema entra en una fase aún más destructiva y se alzan de nuevo movimientos fascistas y fundamentalistas en los espacios de los que los movimientos sociales se han retirado o actúan con timidez, quizá ha llegado la hora de dejar de hacer política y micropolítica, de dejar de esperar e intentar convencer a las masas.

La hora de “construir la autonomía” como dicen las guerrilleras zapatistas.

Encíclicas del Nuevo Paradigma

2ª Célula del Nuevo Ejército en las Sombras de las Repúblicas Municipales Libres en Defensa de los Pueblos de Europa, Migrantes y del Mundo.

Primavera, año 5º de la Nueva Era.
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Comentaris

Re: ENP1- Desmontando la trampa reaccionaria "anti-imperialista" y socialista en los análisis libertarios.
27 mai 2016
texto completo con anotaciones en el pdf descargable.

Responsabilidad en los comentarios, la Malicia acecha
Re: ENP1- Desmontando la trampa reaccionaria "anti-imperialista" y socialista en los análisis libertarios.
28 mai 2016
Para que quede claro este texto responde a este otro de Embat
http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/36412

Leo todo este tocho y pienso "qué me estás container?"

Negando el imperialismo y el capitalismo para construir comunas y milicias me hace recordar al típico discurso de los Nacional-Anarquistas de Estados Unidos.
Re: ENP1- Desmontando la trampa reaccionaria "anti-imperialista" y socialista en los análisis libertarios.
29 mai 2016
El trabajo no pretende negar el imperialismo ni el capitalismo, sino más bien el discurso marxista y eurocéntrico. Aunque incluso podríamos entrar a negar tales conceptos pues parten de un punto de vista que nos es ajeno y que está caduco.

Quizá más bien recuerda a las luchas en el norte de áfrica,medio oriente y kurdistan, las luchas por autonomía en américa latina... De hecho son las situaciones que se mencionan, tratar de relacionar el largo y repetitivo texto con los grupusculos sectarios nacional-anarquistas sólo apunta un interes de Malicia...

La realidad norteamericana es de una complejidad extrema desde nuestros parámetros culturales y políticos. Mucho más importantes que unos pequeños grupos de personajes desorientados que son el resultado del fracaso de las actividades políticas izquierdistas y de una sociedad desectructurada, son por ejemplo las reivindicaciones antiestatistas nacionales negras, las nacionales comunitarias de los pueblos originarios o las de esos variados grupos sociales que podemos considerar patriotas antiestatistas o confederalistas.

Qué podemos decir de una realidad de luchas sociales tan diferente como que al mismo tiempo que en el Estado Español (por usar una palabra políticamente correcta en estos espacios) teníamos al mencionado MIL-GAC revolucionando las conceptualizaciones de la "lucha de clases" y la autonomía política, así como una variedad de grupos nacionalistas marxistas (las diferentes ETAs, el patriótico FRAP...) o Nacional-Marxistas...pues allá operaban los Hombres del Tiempo Clandestinos (weather Underground), el Ejército Simiótico de Liberación...
¿y esto como se analiza?
En un entorno libertario urbano que sintoniza con el nacionalismo y el leninismo, como el entorno de los países catalanes, mal seguro.

El punto de confrontación ante el que estamos no pretende entrar en debates, tan sólo desmontar el izquierdismo "dialécticamente", de momento.
El siguiente momento será comparable a los obreros de fábricas recuperadas peronistas a palos contra indios y ecologistas en defensa de su soberania territorial y de la Tierra.
Re: ENP1- Desmontando la trampa reaccionaria "anti-imperialista" y socialista en los análisis libertarios.
29 mai 2016
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